La campaña #miremosdistinto

La campaña #miremosdistinto

Durante el 2018, la Casa Bertolt Brecht (CBB) propuso generar espacios de diálogo y problematización de las miradas que tenemos sobre las personas adolescentes. Particularmente, sobre las respuestas que damos como sociedad cuando existe un conflicto con la ley penal. La campaña #miremosdistinto ayudó a profundizar la discusión acerca de los y las adolescentes privadas de libertad, los efectos de la misma, los discursos mediáticos y de opinión pública, y los cambios en la normativa en los últimos años. Este trabajo se llevó adelante con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo, y durante este año, se continúa trabajando con la campaña en escuelas medias. 

Casa Bertolt Brecht


En los últimos años se presenta un preocupante endurecimiento de las respuestas ante el delito adolescente que se traduce a nivel legislativo, en las leyes 18.777 y 18.778 en el año 2011, la ley 19.055 en 2013, y las modificaciones del Código del Proceso Penal (CPP), apuntando a extender el tiempo de la privación de libertad de los y las adolescentes que cometen delitos tipificados como gravísimos.
Estas medidas, además de contradecir lo establecido por el Código de la Niñez y la Adolescencia, no son útiles para prevenir o reducir el delito, no consideran a la víctima y dejan huellas negativas en la trayectoria de vida y en el desarrollo de la autonomía de las personas adolescentes.
Desde la CBB se entiende que tras la negativa a la reforma constitucional con el movimiento de “No a la baja” en 2014, la temática ha entrado paulatinamente en un umbral de invisibilidad y naturalización, con incipientes pero muy frágiles intentos “humanizar” la privación de libertad y de fortalecer las medidas no privativas de libertad, pero principalmente sofisticando y profundizando los dispositivos de control y exclusión.
En este sentido, se vuelve necesario cuestionar algunas ideas de sentido común sobre las adolescencias en Uruguay, y más específicamente, las asociadas al delito: sus realidades, necesidades, oportunidades e intereses. Así como las ideas que asocian el uso de la privación de libertad con la seguridad ciudadana, y visibilizar las posibles respuestas alternativas al encierro.

#miremosdistinto ofrece algunos datos de referencia para profundizar la discusión acerca de los y las adolescentes privadas de libertad, los efectos de la misma, los discursos mediáticos y de opinión pública, y los cambios en la normativa en los últimos años. A su vez, se compone de una serie de ilustraciones,  herramientas gráficas y audiovisuales que pretenden cuestionar el imaginario sobre la realidad de los y las adolescentes, basándose en la metáfora de adolescentes-monstruos.
La metáfora de “adolescentes monstruos” (planteada por el ilustrador Eduardo Sganga) atraviesa la campaña, la cual articula datos estadísticos (tomados de estadísticas del Poder Judicial e investigaciones de Luis Eduardo Morás), algunos efectos de la privación de libertad y la visibilización de la desigualdad y violencia estructural como contracara de los mitos.
La etimología de la palabra “monstruo” da algunas pistas para profundizar: una de las referencias históricas de la palabra es el verbo latín mostrare que significa indicar, ordenar, aconsejar, denunciar o acusar. También existió en el latín el sustantivo monstrum que significaba “aviso de los dioses”, aviso que daba un fenómeno extraordinario como señal de que algo malo iba a pasar. De hecho este aviso o señal implicaba la muerte de dicho ser monstruoso (niño o animal con dos cabezas por ejemplo) por parte de quienes estuvieran cerca para eliminar la peligrosidad del futuro.

El monstruo, inhumano, es entonces el depósito del miedo anticipatorio, es ante todo una advertencia futura de lo que podría pasar. Un signo presente y cercano de lo terrible futuro que se avecina, por ello requiere de la pronta eliminación-expulsión como mecanismo preventivo-anticipatorio.
Ilustrar a los y las adolescentes como monstruos materializa esta lógica implícita en los discursos que recaen sobre ellos: ocultar el contexto y situación de desigualdad estructural para hacer cargar individualmente a los adolescentes excluidos-expulsados-pobres con una serie de etiquetas o signos de peligro anticipatorio: ni-ni, animales de la periferia, asesinos, irrecuperables, etc.

Entonces, #miremosdistinto intenta generar procesos de diálogo y deconstrucción en tres niveles de la temática: estigmatización, expulsión y encierro. Estos son solo algunos puntos de referencia a la hora de pensar en la “monstrificación” de los y las adolescentes. Es necesario también señalar las contradicción del discurso y práctica punitivista, desarmar los modos en que estas realidades son utilizados por los medios de comunicación masivos para acentuar la fragmentación social, el miedo y el cercamiento de lo común; visibilizar los efectos nocivos que el encierro tiene sobre los y las adolescentes, incentivar el desarrollo de las medidas no privativas de libertad, la responsabilización de la sociedad entera sobre esta problemática.
La campaña insiste en poner la temática en la arena pública, no tanto para señalar culpables y producir críticas destructivas, sino para apuntar a la construcción de una mirada-ser mirado fuera de lo monstruoso y desde allí poder crear alternativas.
Los materiales de la campaña son de libre acceso (a nivel físico y virtual también), para su uso, reproducción y modificación que apunten al desarrollo de espacios de debate (académico, técnico, comunitario-vecinal, educativo, artístico y cultural), y principalmente de creación real de propuestas y no solo críticas al encierro.
Se plantea, en cada los espacios desarrollados en centros educativos, centros juveniles y centros comunitarios, el desafío de proponer y ejecutar acciones alternativas  que salgan de la estigmatización-expulsión-encierro, para dar, desde la institucionalidad estatal (y sus programas a manos de organizaciones sociales), el mercado, y principalmente desde las acciones cotidianas de las tramas comunitarias y vecinal, nuevas respuestas, modos otros de ver la problemática y empatizar con las personas adolescentes y tender puentes de oportunidad para transformar la realidad.

Todo el material de la campaña es de acceso libre y gratuito

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