El manifiesto fue escrito por Cinzia Arruzza, Nancy Fraser y Tithi Bhattacharya, tres prominentes feministas marxistas.

Tiempo Argentino

Se presentó en la sede de la Fundación Rosa Luxemburgo el manifiesto “Feminismo para el 99%”, escrito por Cinzia Arruzza, Nancy Fraser y Tithi Bhattacharya, tres feministas marxistas de orígenes tan diversos como Italia, Estados Unidos y la India. Ellas advierten que el manifiesto tiene una misión: “recuperar para el feminismo un carácter anticapitalista y de crítica estructural, y su poder emancipador frente a las crisis que enfrenta la sociedad contemporánea (de reproducción de la vida, ecológica, migratoria, etcétera). En síntesis, un feminismo de clase, interseccional y para las mayorías”.

La  publicación del manifiesto en Argentina está a cargo de la Editorial Rara Avis: incentivó la convocatoria del Frente de Géneros Quimeras / Democracia Socialista, a la tarea colectiva de interpelar a este texto, que aunque internacionalista, supone un diálogo con las experiencias situadas de las luchas feministas locales. Que sirva, además, como inspiración para la revuelta feminista.
Un panel potente y diverso presentó y reflexionó sobre las tesis propuestas en el trabajo. Vanessa Dourado, de Insurgencia-PSOL (Brasil) y Attac Argentina encaró los cruces entre feminismo y eco-socialismo, la lucha por la sostenibilidad de la vida contra el capitalismo patriarcal que avanza sobre cuerpos y territorios. También posicionó el carácter antirracista del feminismo y el esfuerzo permanente por evidenciar y desarticular los privilegios.

Feminista, lesbiana y docente, Flora Partenio, militante de la Cátedra Libre Virginia Bolten, agudizó el análisis en torno a la capacidad del feminismo para intervenir en luchas en el mundo del trabajo, un escenario en el qual la relación salarial en el mercado formal es cada vez más la excepción que la regla. Las políticas del feminismo liberal actúan como pinkwash (lavado rosado) para las empresas transnacionales.

Flora Partenio denunció el doble estándar de multinacionales como Repsol: mientras explotan y contaminan en el sur, se pintan la cara de tolerancia inclusiva con medidas gay-friendly para su personal en sus filiales del norte global. Para Flora, pensar el trabajo desde el feminismo requiere agendas concretas: ¿qué da cara a las reformas previsionales y laborales? ¿qué frente a la privatización de los cuidados y la salud?

Lara María Bertolini, activista y teórica travesti, trabajadora en el Poder Judicial y estudiante de abogacía, recordó cuanto los feminismos de hoy se nutrieron del activismo de las trans, travestis, maricas y no binaries. Trajo a discusión el concepto de Soberanía Identitaria frente al de soberanía nacional, como reclamo político.

Del colectivo Ni Una Menos, Verónica Gago, docente e investigadora, hiló como la noción de huelga recorre el manifiesto y resuena en nuestros feminismos contemporáneos gracias a la apuesta de un Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans. Fue contundente en su lectura sobre como actuar ante una contraofensiva neoconservadora, religiosa, familiarista y heteronormada, donde los feminismos están librando la batalla al capitalismo neoliberal.

Los aportes al debate pusieron sobre la mesa desafíos reales para los feminismos en Argentina: un programa de políticas concretas para la defensa de derechos sociales y laborales, la materialización de la interseccionalidad en las luchas concretas, la capacidad de intervención ante la devastación ambiental y por el cuidado de la vida y la resistencia a la captura del discurso feminista por parte de las élites.

Al cierre, Camila Barón de la Revista Intersecciones, sintetizó “estamos preparadas para contestar con herramientas feministas a cada una de las reformas que quieran imponernos (laboral, previsional, impositiva)”.


Fotos: Soledad Vogliano

Se presentó, en la Feria del Libro, “Una lectura feminista de la deuda”, un material de agitación para afrontar la crisis desde las economías domésticas. Surgido mientras se organizaba el Paro Internacional Feminista, el libro posiciona a la deuda externa como una forma de violencia y muestra cómo, ante el pacto de caballeros de funcionarios y empresarios, surgen las desobediencias financieras desde las organizaciones populares.

Por Redacción Marcha Noticias


Una lectura feminista de la deuda. Vivas, libres y desendeudadas nos queremos” es un libro que surgió de la praxis; una investigación en marcha de cómo las finanzas aterrizan en los territorios y que surgió del proceso de debate y discusión asamblearia y organización horizontal y colectiva del Paro Internacional Feminista de mujeres, lesbianas, travestis y trans que se realizó por primera vez el 8 de Marzo de 2017.

Escrito por las investigadoras Luci Cavallero y Verónica Gago y editado por la Fundación Rosa Luxemburgo, el libro nos acerca una perspectiva feminista sobre el sistema financiero y tiene dos puntos de partida: cómo el endeudamiento recae sobre los sectores populares y la criminalidad económica. Será por eso eso que, tal como lo contaron sus autoras durante la presentación, es “un material de agitación”. Un libro que hoy no solo tiene el valor de la coyuntura sino que además está siendo reapropiado por las organizaciones populares.

“Realizamos tres movimientos de contra- abstracción para escribir el libro”, afirmó Luci Cavallero, en la presentación realizada en la sala Victoria Ocampo de La Rural, “un ejercicio para pensar las consecuencias de la acumulación del capital y del sistema financiero sobre los cuerpos”. El libro narra, en primer lugar, los problemas que tienen las mujeres en la economía cotidiana; en segundo, las imágenes que ejemplifican cómo la deuda se traduce en situaciones de violencia; y en tercero, la oportunidad que otorgó la organización del Paro para hacer un mapeo de todas las formas de trabajo que las mujeres hacemos para luego ponerlas en valor. “En ese proceso de organización de la huelga empezamos a discutir las finanzas en términos de conflictividad”, afirmó Cavallero. “Pudimos pensar todas las formas de explotación y relacionarlas con la violencia”, agregó, recordando una acción realizada por el colectivo Ni Una Menos frente al Banco Central de la República Argentina. “Una semana antes que el gobierno anuncie que iba a negociar con el FMI dijimos: la toma de deuda restringe autonomía, y por lo tanto, es un problema del feminismo. La toma de deuda externa está íntimamente relacionada con el endeudamiento de las economías domésticas. Por eso decimos que sacamos del clóset a la deuda”.

La crisis: otra forma de violencia sobre los cuerpos y territorios

Las autoras proponen analizar la macroeconomía y el sistema financiero desde una perspectiva feminista, pero también ampliar el diagnóstico que realiza el feminismo sobre las violencias machistas incluyendo las financieras. “Nos interesa ver cómo se vinculan el endeudamiento con las violencias machistas”, dijo Gago durante la presentación, “saber qué tiene que ver con los pactos masculinos de los que habla Rita Segato, cómo son estos pactos entre caballeros -empresarios y funcionarios-, que se proponen resolver entre técnicos el endeudamiento”. Por otro lado afirmó, “vemos cómo las finanzas se meten en los hogares y cómo intentan resolver una crisis que aparece en términos individuales, de angustia de lo que significan los mandatos de ajuste e inflación”. “Muchos dicen ´no estalla la crisis´, y lo que vemos es que está implosionando en todos lados, en múltiples situaciones de violencias en territorios”, agregó la investigadora, “la estamos asumiendo de manera privada”. “Nos endeudamos para pagar alimentos, medicamentos, tarifas de servicios básicos”.

Analizar el contexto actual de crisis económica, política, social y financiera en la Argentina desde una perspectiva feminista es tomar en cuenta la actualidad latinoamericana y caribeña, donde la reacción conservadora de la derecha fascista y neo-extractivista amenaza las libertades individuales y los derechos colectivos conquistados históricamente. Por eso, la aceptación de la deuda, externa y privada, política y personal, tiene implicancias directas y que son combatidas también por el feminismo. “¿Qué estamos prometiendo con la deuda?”, preguntó Gago, “obediencia, plusvalor a futuro”. Y dijo preocupada, “las iglesias aparecen como las únicas que muestran otra salida y los recursos no aparecen como una disputa social, aparecen como una caridad a cambio de economías de la obediencia”. Para las autoras, la crisis se está resistiendo desde prácticas de desobediencia (feminista) financiera contra lo que llaman “el proyecto de los caballeros que nos gobiernan”. Acciones, organización y luchas por la vida digna que “tienen que ver con recuperar el poder del salario, con reivindicar los servicios públicos y con enfrentar la explotación financiera del gobierno y la dictadura de las finanzas”.

Segato: “El efecto de la deuda es el desarraigo”

Para finalizar la presentación del libro, en una sala colmada y llena de expectativas, tomó la palabra la antropóloga feminista Rita Segato quien, en concordancia con las expositoras, reflexionó sobre la importancia de tratar la cuestión doméstica de la deuda. Para Segato es necesario pensar a la deuda desde el “enraizar y el arraigar”. Por eso, comparó los aportes del libro con sus recientes investigaciones basadas en la temática del “arraigo”. Habló de “lo no homologable, aquello que no puede ser referido a un equivalente universal, no monetarizable, que no puede ser reducido a otra cosa; como por ejemplo mi lugar, mi paisaje, mi ciudad”. Para la antropóloga, esta mirada micro de la deuda “saca a la gente de ese lugar de arraigo, de su espacio donde sabe vivir y piensa seguir viviendo, y muchas veces le impide hacerlo porque le impone un equivalente universal”. La investigación destaca “una gran observación de los efectos moleculares de esa macroeconomía: en cada una, en cada grupo de personas, en cada barrio”. “El efecto de la deuda es el desarraigo”, afirmó.


Segato dedicó parte de su intervención para centrarse en el lugar de la migración. “La inmigración es un proceso de deshumanización y de cosificación”, afirmó. En esa línea, Segato señaló que “el proyecto histórico de una meta de felicidad centrada en las cosas produce individuos, por lo tanto produce desarraigo”; sin embargo, como alternativa encontró que aquel proyecto histórico que se centra en los vínculos “produce comunidad, comunalidad”. Si los dos proyectos son pensados en la práctica es más complejos verlos de forma separada. “En general estamos con un pie en cada uno, de una forma tibia, y hay un momento en la vida en que esa decisión debe ser tomada y cae la guillotina sobre el mundo que divide acciones, que divide proyectos históricos, la metas de la felicidad”, reflexionó.

Es en ese momento que, para la escritora, “tenemos que decidir si vamos a perder vínculos para invertir en las cosas o si vamos a perder cosas para invertir en los vínculos”. Para Segato, la deuda rompe los vínculos de confianza, la que “desarraiga la historia de las personas que se conjugan en el ámbito de lo doméstico para proteger el aquí y ahora”. Y aquello que se entendía como forma de hacer política, es decir el espacio doméstico donde se conserva y reproduce la vida, con el “pasaje a la modernidad” se limitó como “un rincón, un residuo de la política”, cuando en realidad para la antropóloga es el espacio de “gestión de la vida”. Sin embargo, con la deuda “se rompe la confianza en lo doméstico” y por eso la importancia de este libro, para repensar el lugar central que tiene la deuda en el cotidiano, para que la misma no “impida métodos de sobrevivencia” ni de organización.

Fotos: Luciano Dico/Canal Abierto

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Desde la Feria del Libro | “Una lectura feminista de la deuda. Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”. Con la presencia de la antropóloga Rita Segato, Eva Reinoso -de la cooperativa de trabajo YoNoFui-, compañeras de la Asamblea de Mujeres de la Federación de Organizaciones de Base y las autoras, Luci Cavallero y Verónica Gago.

Gepostet von Canal Abierto am Donnerstag, 25. April 2019

Durante la presentación de “Una lectura feminista de la deuda”, Daisy Balcera y Eva Reinoso hicieron emerger las voces de las que se organizan cada día para defender la vida, los cuerpos- territorios y la autonomía ante el pacto de caballeros. Dos experiencias que se encuentran en el libro: la de la Asamblea de Mujeres de la FOB y la de YoNoFui.

Por: Redacción Marcha Noticias. Foto Luciano Dico / Canal Abierto


La Asamblea de Mujeres de la Federación de Organizaciones de Base (FOB) es un entramado amoroso y colorido que respira en cada mujer que la integra, organización y resistencia feminista latinoamericana. Es, como dijo Daysi Balcera en la presentación de Una lectura feminista de la deuda, “un espacio de mujeres y disidencias que empezamos a encontrarnos y problematizar desde lo colectivo” y donde “lo que le pasa a una le pasa a la otra”. Las mujeres de la FOB, en su mayoría migrantes bolivianas, se reúnen cada miércoles y piensan la deuda en términos pragmáticos también transformando lo personal e individual en político y colectivo. “En nuestras casas siempre las deudas son afrontadas por las mujeres, las que terminamos sosteniendo el hogar y a nuestros hijos e hijas”, afirmó.

Pero esta asamblea no sólo se propone problematizar aquellas violencias que oprimen el cotidiano de las mujeres, lesbianas, travestis y trans pobres. También se piensa desde las resistencias y alternativas. Entonces, preguntó Daysi “¿cuáles serían las estrategias que podríamos buscar nosotras contra el endeudamiento?”. Y la respuesta es colectiva, “pensamos un método que desde nuestras asambleas fuimos tomando, el Pasanaku, (también conocido como pasamano o ronda) pero nosotras no le quisimos cambiar el nombre, que viene del quechua y de nuestros antepasados.” La mayoría de las compañeras que hacen parte de la Asamblea se integró a esta propuesta “por un tema de deuda”, contó Balcera. Una forma de alentar la reactivación de las economías de forma comunitaria. “La mayoría de nosotras estaba endeudada; entonces para salir de la deuda nos juntamos en un grupito y cada una pone, por ejemplo, 100 pesos y nos repartimos en 10 cuotas sin ningún interés, entonces vamos colaborando con cada una de las compañeras y eso pasa de mano en mano”. Sin embargo, con los pies en la tierra reconocieron, “estos últimos años veíamos que si lo jugábamos por mes, a la compañera que le tocaba el número 10 iba a ser a los diez meses, entonces nos parecía que no, porque la inflación ahora está complicada, entonces nos pusimos a jugar un Pasanaku que no se afecte por la inflación y lo hacemos cada semana”.

“YoNoFui” es un colectivo feminista de educación popular que trabaja en el tránsito entre el “adentro” y el “afuera” de los muros de la cárcel. Realizan talleres de artes y oficios dentro de las unidades penitenciarias federales y bonaerenses de mujeres. Para ellas, la deuda es una condena y el pago son las condiciones de encierro que se viven en los penales del país. Así lo relató Eva Reinoso, quien participó en la presentación del libro. “¿Cómo aparece la deuda dentro de la cárcel?”, interpeló segura “para responder eso tenemos que pensar en cuáles son los cuerpos que la habitan: migrantes, negras, jefas de familia, trans, travestis, lesbianas, putas, en situación de calle, adictas, aborteras, pobres y con escasa formación”. Y agregó, “la deuda dentro de las cárceles se refleja en nuestros cuerpos encerrados, torturados, abusados, despojados, asesinados e invisibilizados, sujetos a permanecer en ese círculo de violencia que no nació en la cárcel sino cuando nacimos en determinado círculo social, en determinado territorio y sobre todo en determinado género”. Por eso, afirmó, “la deuda es la estigmatización que pesa sobre nuestros cuerpos antes de entrar a la cárcel, porque cuando estamos adentro, por primera vez tenemos acceso a derechos básicos como el trabajo, la educación y la identidad”.
“Hoy desobedezco a esa culpa y a esa vergüenza cuando llego a la conclusión de que toda presa es política”, dijo Reinoso, “mi desobediencia es posible gracias a la construcción colectiva, a los espacios de encuentro donde nos expresamos, encontramos, reímos y lloramos”. Para ellas sacar a la deuda del clóset es romper con la individualidad de las luchas y de los territorios, elaborando criterios de autocuidado autogestión y dándole forma a la autonomía que tanto demandamos desde los feminismos. Porque es cómo ellas mismas afirman, “porque los vínculos que construimos son el mejor capital”.

En el marco de la Asamblea de las Mujeres realizada en el Teatro Cervantes el pasado sábado 23, se llevó a cabo el conversatorio “Feminismos Plurinacionales, Populares, Comunitarios y sin Fronteras” coordinado por la articulación de Feministas del Abya Yala junto a la Fundación Rosa Luxemburgo.

Por: Nadia Fink, Camila Parodi y Lisa Buhl | Fotos: Camila Parodi

La iniciativa convocada por el colectivo de feministas irrumpió en la dinámica propia de la Asamblea. Se trataba de un conversatorio poco habitual, porque allí las disertantes eran muchas y en representación de diversos pueblos. Con sus carteles, fotos, banderas y demandas esperaron a quienes concurrirían a la charla. “Estamos acá con la memoria, el coraje y los saberes de nuestras ancestras”, señaló Claudia Korol como vocera del espacio al comenzar. Y en esa línea reforzaron: “Nuestros feminismos no tienen dueñas, ni patronas, ni aceptan caudillismos”, rezaba el documento colectivo de forma tal que la propuesta del conversatorio se sentó sobre la base de “cuestionar todos los privilegios, incluso los que no elegimos: hacer propias las batallas anticoloniales y antirracistas”.

En el inicio, tomó la palabra Isabel Huala, luchadora mapuche y madre del Lonko Facundo Jones Huala. Ella centró su intervención en la recuperación de las tierras ancestrales: “Asesinaron a mi abuela, a una tía abuela la robaron en Fuerte Rojas, eso dice la historia. Más tarde, cuando se crea el Parque Nacional Nahuel Huapi asesinan a mi abuelo, pero mi padre sigue criándonos como mapuche, y mis hijos -Facundo, Fausto y mis otros hijos- siguen este ejemplo”. Y agregó, reforzando su mirada ancestral: “Todos venimos de algún lugar, tenemos antepasadas en algún lugar que han luchado contra el capitalismo. Mi familia es tratada como terrorista, mi pueblo tratado como terrorista”. Macarena Valdéz, Rafael Nahuel, Facundo y Fausto, Santiago Maldonado y todos/as los/as mapuches preseguidos/as y criminalizados/as por el informe de la RAM y los Estados coloniales son su mayor denuncia. Como madre y luchadora, Isabel tiene un único pedido: “Que no haya más asesinatos ni criminalizados; hay mucha maldad”.

Luego fue el turno de Jesica Azcurraire, ella es de la Garganta Poderosa donde junto a sus compañeras de la villa 21-24 de la Ciudad de Buenos Aires construyen un feminismo villero. Para la militante, el feminismo villero es un lugar de identidad, “una manera de sentirnos dentro del territorio”, por eso advierte: “Nosotras resaltamos la identidad desde nuestros barrios. Sentimos la doble presión de ser mujeres y ser villeras. Se nos dificulta para conseguir trabajo y a pesar de la falta de Estado y de derechos en el territorio aun así generamos redes contra las violencias machistas y la del Estado, que nos reprime”. Tras los cuatro femicidios recientes que hubo en la villa 21-24, Azcurraire relata que generaron las propias herramientas, “para crearnos como sujetas políticas”. Por eso, la casa construida por la organización “viene de la mano del abrazo y la contención y cada mujer que entra sale transformada. Porque cada vecina está en la misma situación que una y comprenderlo te transforma”.  Y refuerza también: “Somos nosotras las que sobrevivimos por abortos clandestinos y por eso armamos redes de acompañamiento”. Ante el actual contexto de pobreza la militante reflexiona: “Somos las que pasamos hambre: con hambre no se puede pensar ni estudiar ni vivir, y la olla es una respuesta también política. Somos las madres de las pibas y pibes gatillo fácil y aprendemos a construir para que eso no siga pasando”.

A continuación, Dani Santana, del Colectivo Passarinho de brasileros y brasileras en la Argentina, celebró el espacio de intercambio: “Este es un espacio plural y mucho me alegra. Somos hermanas y estamos juntas, las afro, indígenas, originarias, blancas y negras”. “No hay más espacio para el feminismo hegemónico, estamos construyendo uno nuevo”, reforzó al identificarse con las distintas luchas y compañeras presentes. Y señaló: “El 14 de marzo hicimos un acto por el asesinato político de Marielle Franco. Ella era mujer, villera, lesbiana, que sintetizaba la unión de las luchas y mientras exigimos justicia se convierte en un símbolo político global”. Mientras sostiene la foto de Marielle en sus manos y no pierde la atención de su pequeña hija que se desplaza por el escenario, Santana no se olvidó: “Es necesario recordar a las víctimas de los atentados políticos en estos años” y sostuvo que tanto Marielle como Berta y Santiago “son defensores que luchan contra los gobiernos a los que no le importan las personas vulnerables”. Santana trabajó con Marielle Franco en su campaña de Concejala en Río de Janeiro, Brasil, donde la frase que era punta de lanza decía: “Yo soy porque nosotras/os somos”. Por eso refuerza: “Somos todas ellas y ellos. Conocí a una mujer fuerte que contagiaba con su sonrisa. En Brasil los que más mueren son los jóvenes negros. Y esto tiene que acabar, las vidas negras importan”.

Por su parte, Yurima es la hija de Miriam Miranda, luchadora hondureña y referente de la organización indígena OFRANEH, actualmente perseguida y criminalizada. “La citación que le hicieron a Miriam llegó cuando ella defendió a los compañeros encarcelados en una oportunidad”, explica y agrega que allí “no se aclara el motivo pero es bajo apercibimiento”. En ese sentido, la hija de la luchadora señala convencida que “como familia y como pueblo nos preocupa, pero jamás dejaremos la lucha. Queremos que el Gobierno de Honduras se dé cuenta de que Miriam no está sola. Queremos que se corra la voz”. Y a continuación caracterizó al actual gobierno de Juan Orlando Hernández como narcogolpista y criminalizador. “Por eso día a día hay más violencia, matan a las mujeres y esto viene del Gobierno”, reflexiona Yurima y solicita a las presentes: “Queremos pedirle que hagamos justicia. Nuestras hermanas quieren un buen futuro para las niñas y los niños por eso nunca dejarán la lucha”.

Como referente travesti del Frente de Géneros de la Garganta Poderosa, Vicki Stéfano toma la palabra. Para ella hay que “derrumbar el mito de que nuestra tierra está dividida porque es esta construcción territorial donde se encuentran también nuestros cuerpos”. Y recuerda a las presentes, que continúan en una escucha atenta a cada intervención realizada: “En el territorio un ejemplo de nuestra historia es Diana Sacayán, que en tiempos de crisis salió a luchar con las luchas piqueteras en contra del hambre”. Stéfano lo sabe: “La yuta nos quiere refugiadas en nuestro propio territorio y sometidas, y es la misma que hoy nos quiere quitar nuestra identidad, que es algo concreto. Tratan de borrarnos pero somos todas semilla, nos entierran y renacemos”. Por eso, para la militante, “esta unidad, encontrarnos y conversarnos, es estratégico, entender las opresiones que conocemos mediante el feminismo villero que no tiene fronteras, que es plurinacional y reconoce a todos los cuerpos. Nos encontramos en la sororidad villlera y luchamos por los derechos que nos hicieron creer que no tenemos: por eso venimos a exigir los derechos trans”. Para finalizar, explica Stéfano: “Somos las que encontramos respuestas a nuestras necesidades, sostenemos los comedores y nos hacemos los lugares para que las compañeras puedan pensarse también: entretejido y sororidad villeros”.

Gloria Muñoz Ramírez es comunicadora del medio de comunicación contra hegemónico Desinformémonos, de México. Recientemente ella junto a la voz de diez luchadoras indígenas del Consejo de Gobierno Indígena de México realizaron un trabajo de sistematización de experiencias de resistencia. “Es un país donde crecen flores en el desierto donde se resiste”, explica Ramírez. Es el relato desde “donde nos quieren robar el agua y donde son ellas, nosotras las que están poniendo el cuerpo, las que dicen no a la muerte”, señala la comunicadora. Para contextualizar, Ramírez explica: “Vengo de un pueblo compuesto por 68 pueblos indígenas; es decir, 68 lenguas que resisten y son estas mujeres que están diciendo no a un gasoducto y dos termo eléctricas en las tierras se Emiliano Zapata; dicen no al megaproyecto del tren maya anunciado para la destripar un Estado y cuatro provincias con sus culturas y medioambiente y viene anunciado como el progreso”. “Vengo a un país en el que dicen no también a la militarización, a la guerra impuesta, a la guardia nacional que ya se votó”, recuerda la comunicadora. Pero advierte: “Vengo de un país donde también volteamos a verlas a ustedes, y un pañuelo verde recorre nuestro continente”.

“Estamos hablando de un continente, Abya Yala, que tiene un corazoncito en Kurdistan”, expresa Claudia Korol al darle la palabra a Melike Yasar del Movimiento de Mujeres Kurdas. “Las compañeras que están luchando en este continente nos hicieron sentir que la solidaridad internacional puede derrumbar el patriarcado”, manifiesta Yasar, quien ya hace 4 años se encuentra viviendo en Latinoamérica como responsable continental. “También nos hermanamos entre nuestros pueblos”, reconoce y agrega que “hoy en Kurdistán hay un grupo de jóvenes que lucha en contra del Estado Islámico que se llama Rafael Nahuel”. Refuerza la idea de unidad que manifiesta cada participante del panel: “Desconocemos las fronteras y sabemos que la lucha de Berta Cáceres y Marielle Franco son nuestra misma lucha, así como lo que nos limita y criminaliza son los Estados Nación”. En su caso particular, denuncia que se encuentran “oprimidas por cuatro Estados nación y que hace poco que podemos hablar nuestra lengua”. “Las mujeres kurdas no luchamos por la igualdad, no queremos tener el derecho de matar a las mujeres como los hombres, no queremos ser iguales a ellos”, reflexiona la luchadora. “La resistencia de las mujeres está hoy moviendo el mundo, y tenemos que organizar esa resistencia a nivel mundial”, desafía, y a continuación recuerda la huelga hambre iniciada hace casi 5 meses por Leyla Güven en busca de justicia y en contra de la criminalización de sus compañeros y compañeras. La situación no es fácil y la necesidad de los pueblos es lo único que fortalece por eso la solidaridad del abya yala y el pañuelo verde aparecen en sus montañas como un abrazo de contención.

Luego fue el turno de una hermana nicaragûense que, por cuestiones de seguridad, solicita que su nombre no sea público. La situación de persecución y criminalización de las y los que luchan en su país no es fácil y hay que cuidar a quienes allí se encuentran. Explica que “hace ya un año que en Nicaragua se produjeron manifestaciones masivas de estudiantes, campesinos y mujeres demandando justicia y libertad; sin embargo el gobierno reaccionó con represión. Hasta el día de hoy hay más de 500 personas asesinadas, miles de heridos y 800 presos y presas políticas, detenidos/as irregularmente”. Es por eso que se “exige justicia para las y los asesinados, reparación para los familiares y libertad a las y los presos”. Y esta denuncia no se centra sólo en la situación represiva actual del gobierno de Ortega y Murillo en cuanto a la protesta social, sino que se desplaza hacia los derechos para las mujeres, como el derecho al aborto terapéutico, “el poder vivir en condiciones de completa libertad sobre nuestros cuerpos, nuestras acciones y nuestros territorios”.

Farelis Silva es venezolana y también se encuentra en la Argentina. Hace parte del Frente Popular Darío Santillán y del Colectivo Fariaz. “Estamos de pie”, afirma para comenzar a hablar de la situación de Venezuela. Remitiéndose a los objetivos del plan de la patria venezolana Silva explica: “No sólo tenían que ver con el Estado-nación, sino con una transformación mayor. Es decir, no sólo tenía que ver con nuestro territorio, sino con nuestramérica para revertir el sostén capitalista y patriarcal a través de la organización social”. En ese sentido recuerda: “Las mujeres venezolanas no somos parte de la revolución; somos la revolución. Nos organizamos allá y también en donde estemos. Nuestra forma de construir política es a través del poder popular y la Asamblea constituyente es un  brazo. Es para tener participación activa y protagonista dentro de lo que es la participación democrática”. Ante el actual momento de intento avanzada e intervención norteamericana sobre territorio venezolano la militante vuelve a apelar a la solidaridad como lo han realizado previamente sus hermanas a lo largo de las intervenciones: “Pedimos al imperialismo fuera de nuestro territorio.  No necesitamos ser peones de un Estado, sino construir poder en nuestro pueblo”. Y refuerza: “La organización popular está presente y nuestra forma de decidir es participativa. El pueblo se ha mantenido en pie de lucha aun cuando un bloqueo intenté arrasar nuestro territorio”.

Para finalizar, otra hermana mapuche toma la palabra. Se trata de Ivana Huenelaf, quien se presenta como  mapuche, mamá, abuela y feminista. “En este momento estamos judicializados y perseguidos en la Pulof Cushamen”, comienza. Y si bien ella no tiene territorio todavía, sabe que su tarea es seguir recuperándolos. Huenelaf relata haber sido criminalizada como terrorista pero sostiene: “Decimos que estamos enraizadas con el territorio y vamos a seguir dando la vida por el territorio”. Si bien recientemente fue sobreseída de los cargos por abigeato y tenencia de armas y molotov, ahora se encuentra procesada de nuevo en una causa federal, pero nada parece alterar a la luchadora mapuche: “Seguimos con mucho newen (emoción), seguimos contando qué pasa en nuestros territorios donde resistimos hace más de 500 años” manifiesta. Y cierra este panel multicolor y con voces que vienen como ecos de distintas partes de Nuestramérica y el mundo: “Es momento de denunciar el maltrato del poder judicial. Nos siguen persiguiendo, nos van a buscar en patrullero a la casa, pero la solidaridad me sigue permitiendo sobrevivir con autonomía”.

El pasado sábado 23 de enero se realizó en la ciudad de Buenos Aires “La Asamblea de las Mujeres”, una iniciativa político cultural ideada por el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes en co-producción con la Alianza Francesa, el Institut Français d’Argentine, el Instituto Goethe, la Fundación Medifé y el Diálogo Franco Argentino y la Fundación Rosa Luxemburgo. Este evento se remitió con su título a la obra homónima del filósofo Aristófanes en el siglo IV A.C, con el objetivo de llevar a “escena” las diversas acciones, problemáticas y experiencias impulsadas por las mujeres e identidades disidentes en la actualidad. Fueron 12 horas de mesas de debate, lecturas, música y proyecciones. Entre las actividades propuestas, la Fundación Rosa Luxemburgo convocó a dos intercambios de experiencias, ambas convocatorias muy concurridas.
Por: Nadia Fink, Camila Parodi y Lisa Buhl | Fotos: Camila Parodi

“Nuestros feminismos no tienen dueñas, ni patronas, ni aceptan caudillismos”

Por la mañana, la conversación principal estuvo integrada por las periodistas Tina Gerhausser, Soledad Vallejos, Claudia Piñeiro y Cecilia Gonzales en el Auditorio de la Alianza Francesa. El intercambio se centró en la “Cuestión de la agenda global: la lucha por los derechos en la opinión pública”. Allí las participantes disertaron en torno a la centralidad del compromiso de las y los comunicadores en tiempos de globalización de la información, redes sociales y pos-verdad. En ese sentido y como síntesis de la charla, la periodista de Página/12, Soledad Vallejos, planteó la reciente tensión entre “activismo y periodismo” y afirmó que “no son iguales ya que se asumen de diferente manera los discursos y tiempos”. A su vez, llamó a “tejer redes entre las comunicadoras para trazar puentes de contenidos” y enfatizó en que había que mantenerse libre para desarrollar con rigurosidad los temas en los que cada una trabaja y aporta.

Ya durante el mediodía las veredas del Teatro Cervantes comenzaron a ocuparse por las distintas filas de las personas que participarían de las actividades y que prontamente se fueron agotando. Encuentros entre feminismos, entrevistas a investigadoras feministas e intervenciones artísticas se realizaban en simultáneo en las distintas salas.

Además de las jornadas de reflexión, la Asamblea de las Mujeres contó, a su vez, con la realización de la Feria del Libro Feminista Pre-FilFem 2019. Con un contenido de libros e ilustraciones sólo de mujeres y disidencias, en el espacio circulaban lectoras ávidas de encontrar en los materiales mucho de lo que se podía escuchar en los diferentes paneles. Entre las editoriales destacadas se encontraban El Colectivo, Muchas Nueces, la Librería de las Mujeres y la Revista Intrépidas, que se refiere a las mujeres científicas de la historia.

La siesta no dejó lugar a la pereza y pronto fue el turno del panel “Feminismos Plurinacionales, Populares, Comunitarios y sin Fronteras”, coordinado por la articulación de Feministas del Abya Yala junto a la Fundación Rosa Luxemburgo. La iniciativa convocada por el colectivo de feministas irrumpió en la dinámica propia de la Asamblea. Se trataba de un conversatorio poco habitual, porque allí las disertantes eran muchas y en representación de diversos pueblos. “Estamos acá con la memoria, el coraje y los saberes de nuestras ancestras”, señaló Claudia Korol como vocera del espacio al comenzar. Y en esa línea reforzaron: “Nuestros feminismos no tienen dueñas, ni patronas, ni aceptan caudillismos”.

Luego se desarrolló el panel: “Crianzas: deconstrucción en la vida cotidiana”, donde se reflexionó como abordar a las niñeces en estos nuevos marcos impuestos por las mujeres y disidencias. Compuesto por Eleonor Faur, Julia Korbik, Marlene Wayar e Ingrid Beck, con la Sala Luisa Vehil llena, Beck disparó una pregunta y Faur tomó el guante: “Es una pregunta provocativa cómo criar hijes feministas”. Para la socióloga, “la educación de les niñes es nuestro caballito de batalla”. Por eso reafirmó la importancia de que se implemente la Ley de Educación Sexual Integral, ESI, ya que “cuando se educa desde el nivel inicial se educa para la libertad y no para afrontar riesgos”.

Julia Korbik es la escritora alemana del libro Cómo ser una niña y para ella “es importante al hablar de crianza feminista el tema del lenguaje, desde donde niños y niñas comienzan a relacionarse”. “Porque les niñes son abiertos, curiosos y quieren saber”, afirmó Korbit, de forma tal que el objetivo es que “niños, niñas y adolescentes pueden recorrer el mundo con los ojos bien abiertos”. Ante lo expuesto, la activista travesti Marlene Wayar comenzó con una propuesta pedagógica al problematizar el nombre de la jornada que no contemplaba a otras identidades. A continuación, Wayar señaló: “tenemos que enseñar formas de relacionarnos”, y cerró dejando una gran puerta abierta para las futuras crianzas al decir que “tenemos que pensar cómo abordar a las otredades y en ese sentido las travestis traemos las experiencias de las infancias”.

Uno de los paneles más esperados fue el compuesto por Rita Segato, Diana Maffia, Laura Fernández Cordero y coordinado por la periodista Mariana Carbajal. En esta oportunidad se preguntaron “¿Cómo vivir juntes?”, un aporte de reflexiones para pensar la construcción de las relaciones y vínculos en el actual contexto. Para comenzar, la antropóloga feminista Rita Segato señaló que “el escrache es una gran tradición de este país. Es algo que lleva mucho tiempo de preparación. El linchamiento moral es espontáneo, ahí la posibilidad del error es muy grande. Y ese error si salta puede manchar el gran camino del feminismo. Tenemos que ser prudentes”. Por su parte, la filósofa Diana Maffía problematizó el contexto en el que se realizaban los escraches y el actual contexto de posibles denuncias, y en esa línea manifestó: “ninguna joven se plantea recurrir a la justicia, ya que los canales formales propuestos no son los apropiados para tratar a las víctimas”. Para Maffia, “en las redes sociales se da un clima de ‘yo sí te creo’, en donde las denunciantes se sienten cómodas para poder hacerlo. Pero el escrache en las redes produce un aplanamiento en los modos de violencia; no todo es violencia sexual extrema. Y cada caso hay que tratarlo de una manera diferente”, reforzó.

La jornada finalizó con la música de las artistas Susy Shock & Caro Bonillo y proyecciones audiovisuales; todas expresiones artísticas que reforzaron los debates e intercambios surgidos al calor del encuentro.