Semillas en Resistencia es una animación desarrollada como parte del Documental «Semillas, bien común o propiedad corporativa» realizado en el año 2017 por un colectivo de organizaciones latinoamericanas que trabajan a lo largo de todo el continente en defensa de las semillas nativas y criollas como base de la Soberanía Alimentaria de los Pueblos.

 

Compartimos ahora esta animación para brindar una herramienta más para la comprensión y formación en esta problemática, sugiriendo que continúen el camino viendo y compartiendo el documental completo:

 

 

SEMILLAS, bien común o propiedad corporativa from GRAIN on Vimeo.

 

 

Queremos también a través de este video homenajear a las y los millones de campesinas y campesinos que siguen defendiendo a las semillas desde sus territorios y en especial a aquellas y aquellos que integran La Vía Campesina que desde su Campaña de la Semilla han inspirado los contenidos de esta animación y nos ha regalado la conciencia de que las semillas son «el corazón de la Soberanía Alimentaria».

 

El Colectivo de Semillas de América Latina está compuesto por: la Asociación Nacional para el Fomento de la Agricultura Ecológica (ANAFAE) de Honduras, la Red Nacional para la defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala (REDSAG), la Red de Biodiversidad de Costa Rica, el Grupo Semillas de Colombia, Acción Ecológica de Ecuador, Articulación Nacional de Agroecología de Brasil, Acción por la Biodiversidad de Argentina y GRAIN.

 

 

Este vídeo está disponible en español con subtítulos en inglés, francés y portugués. Para activar los subtítulos, haga click sobre el botón ‘CC’ situado en la barra de herramientas, en la parte inferior derecha del reproductor. En el menú que aparece, seleccione la pista de subtítulos en el idioma deseado.

 

Presentamos una serie de cuadernos que pueden ser herramientas para ayudarnos a entender el papel de las semillas en nuestra sociedad mundial, en el tejido nacional de cada país, pero sobre todo en la vida cotidiana de larguísimo plazo de la gente que vive de su relación con la Naturaleza escuchando a la tierra. Cuadernos que nos ayuden a entender por qué hay ese empeño por establecer una propiedad intelectual, una privatización de las semillas mediante pactos, convenios, acuerdos, leyes, estándares, normas, registros y certificaciones. Por qué se invierte tanto esfuerzo en arrinconar lo que ha sido el quehacer fundamental de la humanidad durante miles de años.

 

Presentamos cinco cuadernos

 

1. Un primer cuaderno introductorio donde se explican causas y razones para este control cada vez más pleno de restricciones ( ver aquí)

2. Un segundo cuaderno que nos describe el llamado Convenio de Diversidad Biológica y el Protocolo de Nagoya ( ver aquí)

3. Un tercer cuaderno que da cuenta del llamado Tratado de las Semillas (o Tratado Internacional de los Recursos Fitogenéticos para la Agricultura y la Alimentación-TIRFAA), más una caracterización de las leyes que buscan el registro y certificación de las semillas ( ver aquí)

4. Un cuarto cuaderno que establece las diferencias entre las semillas campesinas y las semillas certificadas y de registro ( ver aquí)

5. El quinto cuaderno se titula «El gran robo de semillas» ( ver aquí)

                  

 

Ocurre como en la más atroz ciencia-ficción: por todo el mundo leyes y tratados de libre comercio tornan ilegal la práctica milenaria de guardar e intercambiar libremente las semillas de las comunidades porque las grandes compañías (una suerte de consorcio entre agroindustria, tecno-ciencia, finanzas, comercio, organismos reguladores internacionales, aparatos jurídicos y cuerpos legislativos) han buscado afanosos desde dónde hacer un ataque directo, total, para erradicar la agricultura campesina, privatizarla, y sustituirla con producción agrícola industrial.

 

Quieren diluir el potencial del talismán que le ha permitido a sembradoras y sembradores seguir libres: la semilla.

 

Ésta es la llave de las redes alimentarias, de la independencia real del campesinado ante los modos invasores y corruptores de terratenientes, hacenderos, narcotraficantes, farmacéuticas, agroquímicas, procesadores de alimentos, supermercados y gobiernos.

 

Los investigadores de las grandes empresas suponen que sus versiones restringidas y débiles (homogéneas dirán) de la infinita variedad de las semillas sustituyen el potencial genético infinito de los cultivos y aseguran el futuro de la producción agrícola. Pero se equivocan por completo.

 

Un poco de historia

 

En la década de 1980 era fácil que la gente creyera que cada país establecía sus propias políticas públicas en los ámbitos y relaciones de la vida nacional. Pese a intromisiones, invasiones o bloqueos generalizados (como el cubano a cargo de Estados Unidos) había la sensación de que se buscaba cierto balance en los lazos internacionales según algunos principios básicos frente a otras naciones.

 

Se suponía que cada país era soberano económica y socialmente: ejercía su producción nacional, sostenía su comercio nacional e internacional, su política laboral, de ciencia y tecnología, la protección del ambiente y otras muchas cuestiones.

 

Se insistía en que cada país tenía sus derechos sociales y libertades civiles (aunque hubiera injerencias abiertas o encubiertas).

 

Con sus constituciones, leyes, normas y reglamentos cada país decía proteger su industria nacional y las ideas utilizadas en productos o servicios cruciales estableciendo impuestos y aranceles especiales para su importación.

 

Pero a partir de 1989 algunos organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial junto con Estados Unidos impusieron “reformas estructurales” y comenzaron a exigir que los países emparejaran sus modos de proceder, inaugurando la llamada “globalización”. De un modo un tanto coercitivo, exigieron que los países abandonaran sus regulaciones y adoptaran otras “equivalentes para todos”.

 

Con el pretexto de “facilitar el intercambio comercial”, se dijo que su buscarían regulaciones, criterios y normas parecidas.

 

Se implantaron los intereses de los países “desarrollados”, los intereses de las grandes empresas allí establecidas.

 

Argumentando “libre comercio”, en realidad se impusieron reformas que afectaron toda la vida pues abrieron margen de maniobra a las corporaciones, les quitaron restricciones, muy poco se vigiló su utilidad y los nocivos efectos de sus actividades.

 

Los gobiernos, sus instituciones jurídicas y el Derecho comenzaron a desgastarse. Los intereses de la ganancia buscaron doblegar a la justicia. Han llegado al punto de exigir que las corporaciones puedan demandar de igual a igual, en tribunales especiales, a los Estados que incumplen las reformas impuestas.

 

Las grandes empresas y sus gobiernos “asociados” comenzaron a controlar el comercio de mercancías y servicios, la importancia puesta en la producción, la alimentación, la salud, el desarrollo de la ciencia, los recursos naturales, el trabajo, las capacidades individuales y colectivas y hoy controlan muchísimos aspectos de la vida.

 

Nos cayeron los tratados de libre comercio: instrumentos ideados para servir de candados a todas las reformas arriba señaladas. Acuerdos de “comercio”, “inversión” y “asistencia técnica”, que comprometen a los países firmantes (no dominantes, entre ellos los de América Latina), a cumplir con lo exigido por los países que fijan las reglas de tales acuerdos junto con los organismos internacionales, aunque en teoría se hayan pactado “libremente” por los países.

 

Como elemento de esta oleada de control internacional por parte de Estados y corporaciones, los gobiernos, según ellos, decidieron “proteger” las semillas para la alimentación y la biodiversidad silvestre: las variedades de plantas, animales y seres que crecen en bosques, praderas y desiertos.

 

En realidad, ahora lo entendemos, comenzaba una disputa. Las corporaciones buscaron controlar las llaves de la reproducción de la vida: las semillas y los materiales vegetativos (“esquejes”, codos y otros) que permitieran producir alimentos a nivel industrial y en gran cantidad. Buscaron acabar con la agricultura independiente. Quisieron controlar igualmente los materiales vegetales para producir medicamentos, fragancias, combustibles y otros derivados.

 

También se establecieron convenios sobre los saberes tradicionales, los objetos del diario vivir y hasta los símbolos culturales que distinguen a cada pueblo originario o población local.

 

Los cuadernos que presentamos buscan detallar todos los convenios y pactos internacionales fabricados para someter la riqueza de la biodiversidad y sus saberes, e impedir que los pueblos mantengan sus ancestrales cuidados, su producción propia y su autonomía y territorios.

 

Son éstos apenas una primera mirada a la que seguirán otros que nos hablen del Convenio de la Unión Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV), el problema de la propiedad intelectual y las acciones de resistencia contra estos intentos de privatización nocivos para la humanidad y la vida en su conjunto.

 

– Para descargar los cuadernos (PDF), haga clic en los siguientes enlaces:

Cuaderno de Biodiversidad #1 – Pactos internacionales que someten los bienes comunes de la biodiversidad

Cuaderno de Biodiversidad #2 – Convenio de Diversidad Biológica y Protocolo de Nagoya

Cuaderno de Biodiversidad #3 – Un espejismo contra las semillas campesinas

Cuaderno de Biodiversidad #4 – ¿Semillas registradas y certificadas o semillas campesinas, nativas y criollas?

Cuaderno de Biodiversidad #5 – UPOV: el gran robo de las semillas

 

 

Colectivo de Semillas de América Latina y Alianza Biodiversidad 

La mayor parte de las Leyes de Semillas que se intentan imponer en el mundo se basan en un Convenio llamado UPOV (Unión Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales) que para la mayor parte de las personas y organizaciones es desconocido o muy difícil de comprender en sus contenidos y en las implicaciones que tiene para nuestras semillas.

 

Para ayudar a entender UPOV les presentamos esta breve animación que busca explicar de manera sencilla por qué UPOV es un acuerdo que intenta apropiarse y privatizar las semillas desarrolladas durante miles de años por los pueblos del mundo y por qué debemos resistirlo y exigir su desmantelamiento.

Esperamos que la animación sea una herramienta más para la defensa de las semillas criollas y nativas y los invitamos a compartirlo, multiplicarlo y utilizarlo en instancias de capacitación. También los invitamos a hacernos llegar sus opiniones y consultas.

Porque las semillas son el corazón de la soberanía alimentaria

¡Digamosle NO A UPOV!

Fuente: GRAIN

«Semillas ¿Bien común o propiedad corporativa? es un documental donde las protagonistas son las semillas criollas, nativas, nuestras, en manos de las comunidades campesinas y los pueblos indígenas y donde a partir del relato de quienes defienden las semillas criollas y nativas en América Latina desde Ecuador, Brasil, Costa Rica, México, Honduras, Argentina, Colombia y Guatemala podremos compartir sus experiencias y luchas.»

Colectivo de Semillas de América Latina presenta: Semillas ¿Bien común o propiedad corporativa?

Lanzamiento simultáneo internacional 15 de junio de 2017
 
ANAFAE de Honduras, Redsag de Guatemala, Red de Biodiversidad de Costa Rica, Grupo Semillas de Colombia, Acción Ecológica de Ecuador, Articulación Nacional de Agroecología de Brasil, Acción por la Biodiversidad de Argentina y GRAIN desde México y Argentina tienen el gusto de presentar y lanzar en forma simultánea el Documental Semillas ¿Bien común o propiedad corporativa? que han producido en forma conjunta y contó con la edición final de Radio Mundo Real de Uruguay.

 Semillas ¿Bien común o propiedad corporativa? es un documental donde las protagonistas son las semillas criollas, nativas, nuestras, en manos de las comunidades campesinas y los pueblos indígenas y donde a partir del relato de quienes defienden las semillas criollas y nativas en América Latina desde Ecuador, Brasil, Costa Rica, México, Honduras, Argentina, Colombia y Guatemala podremos compartir sus experiencias y luchas.

Así tendremos un recorrido por la defensa de las semillas nativas como parte integral de la defensa del territorio, la vida y la autonomía como pueblos, la relación entre las mujeres indígenas y las semillas nativas, los flujos de semilla en las comunidades, la historia del origen del maíz, las ceremonias mayas sobre la importancia de las semillas, el agradecimiento y bendición de semillas, ferias e intercambios de semillas, experiencias locales de recuperación y manejo de semillas criollas.

También están presentes las luchas contra las leyes de semillas y contra UPOV 91, contra la imposición de semillas transgénicas, la denuncia de la devastación que implican los transgénicos y la resistencia a las fumigaciones y al avance del agronegocio.

Todo en el marco de la defensa de las semillas como patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad en el camino de la Soberanía Alimentaria.

Colectivo de Semillas de América Latina

SEMILLAS, bien común o propiedad corporativa from GRAIN on Vimeo.

Compartimos la historieta «Semillas en Resistencia» realizada a partir de la animación que integró el Documental «Semillas, bien común el propiedad corporativa» realizado en el año 2017 por un colectivo de organizaciones latinoamericanas que trabajan a lo largo de todo el continente en defensa de las semillas nativas y criollas como base de la Soberanía Alimentaria de los Pueblos. Esta animación es una herramienta más para la reflexión, comprensión y formación en esta problemática.

 

Acción por la Biodiversidad

 

El material busca continuar honrando a las y los millones de campesinas y campesinos que siguen defendiendo a las semillas desde sus territorios y en especial a aquellas y aquellos que integran La Vía Campesina que desde su Campaña de la Semilla han inspirado los contenidos de esta historieta y nos ha regalado la conciencia de que las semillas son «el corazón de la Soberanía Alimentaria».


«Las semillas tienen reservado un lugar especial en la lucha por la soberanía alimentaria. Estos pequeños granos son la base del futuro. Ellas determinan, en cada ciclo vital, qué tipo de alimento consumen las personas, cómo se cultiva y quién lo cultiva. Pero las semillas también son el recipiente que transporta el pasado, la visión, el conocimiento y las prácticas acumuladas de las comunidades campesinas de todo el mundo que, durante miles de años, han creado la base de todo lo que nos sostiene en el presente».

 

El Colectivo de Semillas de América Latina está compuesto por: la Asociación Nacional para el Fomento de la Agricultura Ecológica (ANAFAE) de Honduras, la Red Nacional para la defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala (REDSAG), la Red de Biodiversidad de Costa Rica , el Grupo Semillas de Colombia, Acción Ecológica de Ecuador, Articulación Nacional de Agroecología de Brasil, Acción por la Biodiversidad de Argentina y GRAIN.

 

 

DESCARGAR HISTORIETA 


Historieta-Semillas-en-Resistencia_destacada

 

 

Esta historieta está basada en la animación Semillas en Resistencia realizada por el Colectivo de Semillas de América Latina en el año 2017
Guión: Grupo Semillas de Colombia, Red de Coordinación en Biodiversidad de Costa Rica y GRAIN
Dibujos: Sol Azpiroz
Diagramación: Ailin Vicente

 

 

Sin semillas no hay producción de alimentos. Desde tiempos ancestrales y en todo el planeta, millones de familias y comunidades agrícolas #GuardianesDeSemillas han trabajado para criar y cuidar miles de variedades de cultivos. Las semillas nativas son un “patrimonio” heredado dentro de las familias campesinas, y circulan en las comunidades generación tras generación. Estos procesos productivos, sociales y culturales asociados a las semillas propias han dotado al mundo campesino de la posibilidad de mantener espacios de autonomía y resistirse a ser controlado por las multinacionales.

La serie GUARDIANES DE SEMILLAS se inicia en el 2019, fruto de un trabajo conjunto entre la Fundación Rosa Luxemburgo, el Colectivo Audiovisual Vaca Bonsai, y diversas organizaciones que se fueron sumando a ser parte y construir colectivamente un registro de experiencias que relatan – en un minuto – la diversidad de formas de resguardo de semillas a lo largo de todo el país, y la centralidad de las guardianas y los guardianes en el camino hacia la Soberanía Alimentaria. Este año la serie suma tres capítulos más: una experiencia en el norte de Misiones que nace en el calor de la lucha por la tierra en los primeros años del 2000, y se transforma en una cooperativa hoy referente en la producción y venta de semillas criollas en toda la provincia. Y dos experiencias en ciudades, con el objetivo de rescatar guardianes urbanos de semillas. En las ciudades, cada vez más personas comparten saberes buscando transformar sus espacios de vida, sus alacenas, decidir sobre su alimentación. En macetas, balcones, terrazas, veredas y patios, producen alimentos y semillas, abonando el camino hacia la soberanía alimentaria.

El Reciclador Urbano – Buenos Aires, Argentina.

“Unx revolucionarix primero, tiene que producir su propio alimento”, nos dice El Reciclador Urbano, quien en el barrio de Chacarita, en su terraza de 60 m2, lleva adelante una tarea pedagógica para mostrar que es posible producir nuestros alimentos y transformar nuestros espacios de vida. Reciclar, compostar, producir. Cualquier ciudad, cualquier lugar, por más chico que sea, puede albergar una semilla.


Cooperativa El Amanecer – Pozo Azul. Misiones, Argentina.

La CCTA-MTE nace en el calor de la lucha por la tierra en el norte de Misiones, en la emblemática región de Pozo Azul, y desde hace 20 años producen, venden y resguardan semillas criollas de forma cooperativa. La conquista de la tierra en el año 2004 con la Ley de Arraigo y Colonización permitió el fortalecimiento de la organización, transformándose en un importante referente de la producción y comercialización de semillas criollas en toda la provincia. La lucha por las semillas es tan central como la lucha por la tierra, porque “a través de la semilla vivimos”.

 


 

Casa de Semillas La VientoSur – Merlo. Provincia de Buenos Aires.

En plena ciudad del conurbano bonaerense, la *Casa | Biblioteca de Semillas La VientoSur* es un espacio en el que diversos grupos y personas comparten saberes buscando transformar sus espacios de vida, decidir sobre su alimentación y aportar a la soberanía alimentaria a partir del rescate, resguardo e intercambio de semillas. En macetas, balcones, terrazas, veredas y patios, producen alimentos y semillas adaptadas a las condiciones locales y a sus prácticas culinarias.


En 2019 Misiones fue declarada “Capital Nacional de la Biodiversidad”, y paradójicamente, este mismo año comenzó a implementarse el Plan Maizar, que busca incorporar 235.000 ha al cultivo de maíz transgénico. Un salto gigantesco que se basa en una contradicción: la propuesta de una agricultura familiar basada en el “agronegocio”.

Los transgénicos atacan directamente a la agrobiodiversidad local, forman parte de paquetes tecnológicos basados en plaguicidas que envenenan el suelo, el agua y el aire, poniendo en riesgo la salud y la vida de los animales. de las plantas y de las personas. Pero fundamentalmente, son el instrumento estratégico del gran capital para apropiarse y controlar la producción de alimentos.

Cuidemos la semilla criolla y nativa: sembremos autonomía.


ÑANGAREKOA KUERY MA’ÊTÝRÃRE (GUARDIANES DE SEMILLAS): PUEBLOS DEL MAIZ

Para la defensa de la biodiversidad en Misiones, la preservación y rescate de las semillas guaraníes tiene una importancia central. Las comunidades no sólo sufren persecución, sino también desalojos, la deforestación de su selva, y muchas han perdido sus semillas nativas.

Para estos pueblos las semillas son mucho más que un recurso productivo: son Pueblos del Maiz. Conforman una unidad con su identidad, sus cuerpos y sus modos de vida. Las semillas son parte constitutiva del Teko porã jaguata javy yvy marãe’ỹápy (Buen Vivir hacia la Tierra sin Males). Si se pierden las semillas, desaparecen la cultura y las comunidades. Defenderlas, es defender la vida de todos.


En Misiones, la actividad hegemónica del sector foresto industrial provoca la pérdida de biodiversidad, contaminación y erosión de los suelos. Pero al mismo tiempo, el sector campesino y las comunidades indígenas desarrollan una economía muy diversificada para el autoconsumo y el mercado como el tabaco, granos, yerba mate, té, mandioca, ganadería vacuna, granja, hortalizas, frutas entre otras. En Misiones se juntan, de forma paradigmática, el centro de un complejo escenario regional y una extraordinaria diversidad de semillas criollas, en una zona de triple frontera que comparte un ecosistema productivo con Paraguay y Brasil.

Las semillas han traspasado las fronteras políticas, como práctica habitual de las comunidades indígenas y campesinas, que favorece la diversidad de sus cultivos. Estas prácticas cuestionan profundamente los marcos legales de los Estados para el control de las semillas. La biodiversidad es patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad. Está en manos de los Guardianes de Semillas.


https://youtu.be/sb5GWymDkuw

Mientras la agroindustria en Misiones, Argentina provoca la pérdida de biodiversidad y erosión de los suelos, el campesinado y las comunidades indígenas resisten en el cuidado de la agrobiodiversidad puesta al servicio de la soberanía alimentaria y el arraigo en el campo.
Las semillas traspasan fronteras, se entremezclan en las culturas de la tierra y florecen en la diversidad de sus cultivos.
Están en manos de los #GuardianesDeSemillas, que nos invitan a conocer su mundo a través de la lente de VacaBonsai Colectivo Audiovisual en colaboración con la Fundación Rosa Luxemburgo y la RAOM (Red de Agricultura Orgánica de Misiones).

Primeros pasos para la sistematización de experiencias

«En esta ocasión, nos complace compartir con ustedes una publicación que reúne treinta experiencias realizadas a nivel local en diferentes regiones y que son efectivizadas por distintos pueblos. Las experiencias agrupadas en este cuadernillo tienen un eje en común: poner en el centro de su trabajo a las semillas nativas y criollas, a los saberes que se han construido alrededor de ellas y -fundamentalmente- a las sabias y a los sabios de las semillas que las han conservado y defendido para seguir alimentando a nuestros pueblos».

Durante el año 2019, nos propusimos llevar a cabo un encuentro de Sabias y Sabios de las Semillas del Cono Sur en Chile, integrado por personas de los siguientes países: Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay, Bolivia y Chile.

A la par de dicho acontecimiento, lo que queríamos era avanzar en la sistematización de experiencias de rescate y multiplicación de semillas que se efectúan en nuestro territorio.

Lo cierto es que las movilizaciones del pueblo chileno en noviembre del año 2019 y el inicio de la pandemia a comienzo de marzo del 2020 nos impidieron materializar los objetivos.

Nuestro deseo es que el encuentro pueda realizarse muy pronto.

A pesar de los imprevistos mencionados anteriormente, pudimos avanzar en la sistematización de experiencias que se están ejecutando en distintos lugares de nuestro querido sur.

En esta ocasión, nos complace compartir con ustedes una publicación que reúne treinta experiencias realizadas a nivel local en diferentes regiones y que son efectivizadas por distintos pueblos.

Les compartimos este cuadernillo cerrando “el año de la pandemia”.

Es importante subrayar que dicha circunstancia impensada no ha impedido que los Sabios y las Sabias de las semillas mantuvieran la constancia y el trabajo de compartirlas y multiplicarlas.

Cada uno de los espacios que aquí les presentamos, quienes producen alimentos, cultivan la tierra y guardan sus semillas, continuaron -durante la cuarentena- con su labor cotidiana para que las semillas persistan en su recorrido milenario.

Las experiencias agrupadas en este cuadernillo tienen un eje en común: poner en el centro de su trabajo a las semillas nativas y criollas, a los saberes que se han construido alrededor de ellas y -fundamentalmente- a las sabias y a los sabios de las semillas que las han conservado y defendido para seguir alimentando a nuestros pueblos.

Tenemos la certeza de que esas semillas y su posibilidad de seguir circulando libremente como patrimonio de los Pueblos al servicio de la humanidad son la esperanza que poseemos para que algún día el hambre sea erradicado y considerado como un crimen. Así como también para que la Soberanía Alimentaria se posicione por encima de las leyes del mercado y la “libre competencia”.

Saludamos con profundo respeto a cada unx de los que honran a la vida multiplicando y compartiendo semillas y -especialmente- a cada unx de los protagonistas de estas construcciones colectivas que contienen -en sí mismas- las semillas de la sociedad que estamos construyendo día a día.

Agradecemos a todxs lxs que compartieron sus experiencias y aportaron su valiosa información, fotos y propuestas en virtud de honrar a la base de todo conocimiento: compartir y multiplicar.

– Para descargar el cuadernillo completo (en formato PDF), haga clic aquí.

Nos complace compartir con todos y todas esta hermosísima producción de VacaBonsai Colectivo Audiovisual en colaboración con la Fundación Rosa Luxemburgo Oficina Cono Sur y la #RAOM (Red de Agricultura Orgánica de Misiones).

Mientras la agroindustria en Misiones, Argentina provoca la pérdida de biodiversidad y erosión de los suelos, el campesinado y las comunidades indígenas resisten en el cuidado de la agrobiodiversidad puesta al servicio de la soberanía alimentaria y el arraigo en el campo.

Las semillas traspasan fronteras, se entremezclan en las culturas de la tierra y florecen en la diversidad de sus cultivos.

Están en manos de los #GuardianesDeSemillas, que nos invitan a conocer su mundo a través de la lente de VacaBonsai Colectivo Audiovisual. Para ver, compartir, debatir.. ¡y seguir construyendo!

 

Guía para la reflexión colectiva

Este cortometraje nos invita a debatir en torno al concepto de guardianes y guardianas de semillas. Aquí proponemos algunos ejes y preguntas para generar espacios colectivos de diálogo.

Identificar guardianes en tu comunidad (individuales y colectivos).

  • ¿Qué rol cumplen los guardianes de semillas en los sistemas productivos?
  • ¿Que sentido (espiritual, productivo, económico, político, cultural, etc.) le dan a la semillas?
  • ¿Que sentido construyen en relación a las semillas con sus prácticas, lxs agricultorxs familiares y las comunidades guaraníes?
  • ¿Que rol cumple la comunidad en el resguardo de las semillas?
  • ¿Existe en tu comunidad experiencias que apuntan a esto? ¿Qué amenazas identifican en relación a las semillas y a la biodiversidad?
  • ¿Como deben ser pensadas las políticas públicas para el resguardo de la biodiversidad?
  • ¿Podés identificar el rol del estado en tu región en relación a la preservación de la biodiversidad?
  • ¿Que relación se puede encontrar entre la salud y las prácticas agroecológicas?
  • ¿Que relación pueden encontrar entre la idea de soberanía alimentaría y resguardo de semillas?

Por Facundo Cuesta Huerquen Conunicación en Colectivo

La agricultura empezó alrededor de 10 o 12 mil años atrás, cuando seguramente una mujer reconoció en la naturaleza una planta alimenticia, y reprodujo su ciclo vital. Ese primer paso desató el proceso de crianza mutua entre nuestra especie y la enorme cantidad de variedades vegetales que nos alimentan desde entonces.

La humanidad se expandió y evolucionó en todos los continentes de la mano de plantas que fueron su sustento, las que a su vez fueron modificándose para adaptarse a los climas, suelos y prácticas donde las llevaron los pueblos. Cada palabra con la que nos acostumbramos a nombrar determinado alimento, en realidad expresa un enorme conjunto de variedades: “maíz” “trigo” “tomate”. Y cada variedad tuvo sus guardianas y guardianes, comunidades campesinas e indígenas con las que se crió y a las que ayudó a criar alimentándolas. Ellas fueron las responsables de su particular desarrollo, su “mejora” en términos productivos, guardando la mejor semilla de la mejor planta para volver a sembrar, reproducirla, multiplicarla, e intercambiarla.

Colectivo VacaBonsai

 

Pandemia corporativa

Con las semillas es imposible plantear autorías, porque los momentos inaugurales que solemos asociar a los descubrimientos, pierden su rastro en millones de manos y diferentes culturas. Quién diga que “descubrió” una semilla, miente; quién sostenga que es “suya”, roba. Son patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad, y por eso enfrentamos los intentos de las corporaciones por apropiárselas.

Y estos intentos se suceden desde el inicio de la llamada “Revolución Verde” en los 60s – 70s del siglo pasado, con el acaparamiento de los sistemas agroalimentarios por el capital concentrado: la introducción de paquetes tecnológicos con semillas híbridas primero y transgénicas después, agrotóxicos y maquinarias parte de la reconversión de la industria militar. Con más concentración empresaria en cada eslabón de la cadena que termina con cada bocado, y que empieza indefectiblemente en una semilla. Esa centralidad en el ciclo del alimento la vuelve estratégica tanto para las corporaciones como para los pueblos.

En la disputa por los bienes comunes el capital buscó desarmar los sistemas campesinos e indígenas, y se valió también de la operación simbólica de ubicarlos en el atraso y el primitivismo que la modernidad y la tecnológica vendrían a superar. Como no podía ser de otro modo, la ofensiva contra los pueblos y culturas incluyó también a sus semillas nativas y criollas que no se ajustarían al canon de “estables” y “homogéneas” que según la industria garantizarían los rindes para “alimentar a la humanidad”.

Por este camino no sólo no se alimentó a la humanidad, sino que en apenas 50 o 60 años, la humanidad perdió el 75% de las variedades vegetales que se crearon en más de 10.000 años de agricultura. Esto es particularmente peligroso en el marco de la crisis climática ante cuyos rigores no sabemos cuántas ni cuáles variedades podrán adaptarse, y en dónde. Esta tremenda pérdida de biodiversidad hace que todos y todas tengamos ¾ partes menos de alimentos distintos disponibles. Y la situación que no es peor gracias a la resistencia de los pueblos y comunidades para defender sus semillas, garantizando los ciclos de su reproducción e intercambio.

Huerquen Comunicaciòn

Guardianas y guardianes

Aún con toda esta ofensiva y erosión material y simbólica, hoy son las y los campesinos, pescadores artesanales, pastoras trashumantes y pueblos originarios quienes producen entre el 60 y el 80% de lo que alimenta a la humanidad en todo el mundo con apenas el 25% de la tierra cultivable. Decíamos que su centralidad en la alimentación se sostiene también en las redes de resistencia que han sabido construir, cuya expresión más importante es La Vía Campesina Internacional, la organización social más grande del mundo que agrupa a 200 millones de productoras, productores y sus comunidades en 81 países. En estas redes resistentes las semillas también son el centro de la preocupación y la acción.

Gerardo Segovia, de la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM) es uno de los artífices de la Semana Continental de las Semillas Nativas y Criollas que impulsa el Movimiento Agroecológico de América Latina y El Caribe (MAELA), “En el intercambio de semillas se conjuga lo sagrado, lo espiritual, lo profundamente ecológico y profundamente político. Durante la semana continental que arranca el 26 de julio que acá se festeja el Día de la Patrona de los Sembradíos y termina el 1° de agosto Día de la Pachamama, se relacionan 3 elementos de la naturaleza que son centrales para la Soberanía Alimentaria: una es la semilla, y las otras son la madre tierra que va recibir todas las ofrendas, y las manos campesinas de los guardianes y guardianas de semillas, especialmente de las mujeres, que llegan a ofrecer a esa madre tierra que está abierta para luego poder dar sostén; para que esa semilla crezca, germine y se abra para ser fruto, monte, biodiversidad.”

Las semillas junto a la organización son la clave para el reverdecer comunitario en nuestros territorios impactados por el agronegocio. En experiencias que construyen las organizaciones campesinas, como Productores Independientes de Piray (PIP) que integra la UTT, levantando una Colonia Agrícola de Abastecimiento en las tierras recuperadas a la multinacional Arauco junto a 97 familias, y que relata Miriam Zamudio: “Integramos a las familias a trabajar comunitariamente dentro de las tierras, con una planificación que hacemos en reuniones y asambleas. Se consiguen las herramientas y las semillas, se hacen capacitaciones y vamos articulando los saberes. Así vamos construyendo esta Misiones que queremos, con otro modelo de producción, no sólo para el futuro sino ya.”

O lo que expresan desde la asociación Comunidades Campesinas por el Trabajo Agrario (CCTA) integrante del MTE, ubicada en kilómetro 80 de Pozo Azul, a través de su presidente Wilmar Vas: “Para nosotros cada semilla es fuente de vida y alimentos. Sembramos nuestra semilla y generamos una cadena que viene de nuestros antepasados y continuaremos cuidando porque si no tenemos semilla no tenemos producción ni alimentos. La semilla es la vida en sí de una comunidad”.

Se habla de “bancos de semillas”, y la imagen puede servirle a las millones de personas que viven en las ciudades y han ido perdiendo esa intimidad con las semillas y la producción de alimentos, para reconocer la acción de guardar un excedente para un momento de escasez o un próximo ciclo. Pero guardar semillas es algo muy distinto a las prácticas de atesoramiento bancario. Las semillas no son cosas, son vida en potencia; no se pueden guardar eternamente sino que tienen que reproducirse constantemente para seguir activas y poder expresar su valor. Un valor que está en las antípodas de las abstracciones del valor “de cambio” del dinero, sino que nos reconectan con las nociones “de uso” que la lógica mercantil nos fue escamoteando. Eso que tan claramente refleja doña Ángela Romano, de Rodeo Grande “zona serrana, de altura” en Tafí del Valle, Tucumán, cuando rodeada de sus semillas dice que es una “rica pobre”, mientras su mano bucea entre ellas.

Colectivo VacaBonsai

Desde los pueblos originarios hasta las ciudades

Para Segovia “en ese grano de maíz está concentrada la identidad de los pueblos originarios que son co-creadores de la vida. Acá en Misiones los Guaraníes tienen la leyenda del maíz y la leyenda de la mandioca, que son dos semillas muy importantes para la espiritualidad; son la base de la alimentación y también de la lucha hoy para que sigan estando en las manos de sus verdaderos dueños, los pueblos originarios y campesinos, y lleguen cada vez más hasta los huerteros y huerteras de las ciudades y periurbanos.

¿Cuántas huertas se empezaron durante la pandemia? Muchísimas, al punto de agotar las semillas que da el Programa Pro-Huerta. Capaz “para hacer algo” en medio del aislamiento obligatorio, pero quizá también como un reflejo pre-racional al reconocer que lo que vivimos es consecuencia de lo mal que venimos haciendo muchas cosas hace mucho. Para el MAELA esta pandemia es “un grito de alerta”, que “deja al descubierto lo que sucede cuando se rompe el equilibrio natural, cuando se atraviesan límites, cuando se quiebran vínculos y relaciones de respeto entre los seres humanos con el ambiente”.

Ese reconocimiento íntimo, esa congoja, quizá activó algo ancestral que saben nuestros cuerpos al echar mano de esas semillitas y volver “a lo primero” al sembrarlas. Nosotros y nosotras, nuestros pueblos, también somos semillas. Estuvimos demasiado tiempo aturdidos por las lógicas del consumo, materializado o no; enceguecidos por las pantallitas, las luces y sonidos constantes; deseando objetos, acostumbrados a la precariedad urbana de la escasez constante, atrás del mango día a día; enloquecidos como las abejas, los ecosistemas naturales o el sistema endócrino por el contacto con las moléculas tóxicas de la agricultura industrial.

Como sea, con las semillas criollas en manos de sus guardianes y guardianas vuelve el alimento y los sabores de nuestras infancias, vuelven las manos de las abuelas. Vuelve la comunidad que rebrota en el intercambio aún con el barbijo puesto o medianera por medio. Vuelve la posibilidad de ser soberanos en nuestros territorios. No nos vamos a cansar de decir que esta crisis pandémica es una oportunidad; quizá la humedad y temperatura que nuestro cuerpo social esperaba para salir de su latencia y brotar.

De la Tierra Productora Audiovisual

 

 

Guardianes de SemillasSerie Audiovisual

La serie GUARDIANES DE SEMILLAS se inicia en el 2019, fruto de un trabajo conjunto entre la Fundación Rosa Luxemburgo, el Colectivo Audiovisual Vaca Bonsai. La serie, que va por su sexto capítulo, busca ser un registro de experiencia que -en un minuto– nos muestran la diversidad de formas de resguardo de semillas a lo largo de todo el país, y la centralidad de las guardianas y los guardianes en el camino hacia la Soberanía Alimentaria.

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Colectivo VacaBonsai