antonella
A pesquisadora Antonella Muzzupappa estará no Brasil para discutir a importância da leitura d´O capital, de Karl Marx. Muzzupappa é uma das autoras do livro Mais Marx: material de apoio à leitura d’ O capital, Livro 1, publicado em 2016 pela Boitempo com apoio da Fundação Rosa Luxemburgo.
A pesquisadora participará em um debate sobre a obra de Karl Marx na FFLCH-USP. O evento será na terça-feira, dia 21 de março, a partir das 18h, e contará com a presença de Jorge Grespan  e mediação de Ruy Braga.
Confirme presença no evento oficial do debate. 
Mais sobre o livro, aqui.
 

MAIS MARX! Por que voltar a ler “O capital”?
Com Antonella Muzzupappa, comentários de Jorge Grespan e mediação de Ruy Braga
Integrando a programação do Seminário Internacional «Para onde vai a onda conservadora? Hegemonia neoliberal e resistências populares»
Data: 21 de março de 2017  18h
Local: FFLCH-USP | Sala 8 do prédio de Ciências Sociais e Filosofia
Av. Prof Luciano Gualberto, 315 | Cidade Universitária | Butantã, São Paulo
Horário: 18h
Organização: Cenedic, Departamento de Sociologia – USP e Laboratório de Estudos e Pesquisas Marxistas – Lemarx
Apoio: Fundação Rosa Luxemburgo

 

Mais Marx constitui um apoio didático ideal para grupos de estudos e cursos de leitura. A experiência de aprendizado pode ser ampliada pela projeção, em slides de PowerPoint, dos quadros que são apresentados em todas as páginas, os quais ilustram de modo resumido e didático os argumentos centrais d’O capital.

Há alguns anos vem se consolidando um movimento de reabilitação do estudo de Marx e o retorno à sua análise da sociedade, em grande parte devido ao turbilhão social que assola o capitalismo global hoje, à insuficiência crônica das explicações neoliberais vigentes para o modo de funcionamento das relações econômicas e às agudas crises que o mundo vem enfrentando desde a década de 1990. Uma geração mais jovem de leitores – indiferente às batalhas e polarizações ideológicas do período da Guerra Fria – está começando a se interessar pela leitura d’O capital. Seja em universidades, sindicatos, movimentos sociais ou até por conta própria, pequenos grupos estão sentando para discutir a crítica marxiana da economia política. É exatamente esse processo que Mais Marx busca estimular.

«Marx não foi ultrapassado porque, ao mergulhar profundamente no exame de seu tempo, percebeu movimentos e conflitos que compõem a organização de um tipo muito particular de economia, aquela pautada pela mercadoria. Descobriu forças e métodos que não apenas se mostram atuais como se renovam a cada interpretação.» (Gilberto Maringoni)

 

Por Romina Verrua, Asociación de Amigas y Amigos del Museo de la Memoria*
Rosario Caticha, miembro de la Asociación de Amigas y Amigos del Museo de la Memoria, relata de qué se trata la muestra El Hilo de la Memoria: artesanías y resistencia, tejidos, bordados y cosidos de mujeres latinoamericanas producidos en contextos represivos. Inaugura el próximo 25 de marzo en el Museo de la Memoria

“Si somos invisibles, tenemos que hacernos visibles”
Como profesora de Historia y de Derechos Humanos, Rosario Caticha, aclara que está jubilada pero sigue dictando clases sobre derechos humanos porque es una manera de aportar a la memoria e invitar a la reflexión. Estuvo presa en la cárcel de Punta de Rieles durante la última dictadura militar, desde su lugar como ex presa política participa de la Asociación de Amigas y Amigos del Mume. Desde allí surge la idea de realizar una muestra en la que se compartan objetos producidos por mujeres como modo de resistencia a las violencias y violaciones de derechos humanos. Una historia que aún, sostiene, está invisibilizada en Uruguay, pero que es necesario contar.

¿De qué se trata la muestra El Hilo de la Memoria: artesanías y resistencia que se inaugurará el próximo 25 de marzo en el Mume?

La idea surge en la despedida del año 2015. Nos visitan dos destacados activistas de Derechos Humanos de Nuremberg. Una de ellas es Gabriele Franger-Huhle, Directora del Museo de las Culturas de las Mujeres, nos cuenta que tiene vínculo con una exposición grande de artesanías hechas en Latinoamérica, que se atesora en Alemania. Ahí empezamos a pensar en la posibilidad de traer estas artesanías, hechas por mujeres latinoamericanas como formas de resistencia a la violencia y a las violaciones de derechos humanos. Estos objetos hablan de mujeres que resisten, y nos pareció que podían vincularse a las producciones que hicieron las mujeres uruguayas acá, que resistieron desde las cárceles durante el terrorismo de Estado.

¿Las producciones van a ser de Uruguay y de otros puntos de Latinoamérica?

La muestra que trae Gabriele Franger-Huhle, que ha recorrido el mundo, consta de artesanías de resistencia latinoamericana de Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Perú. Nosotras nos encargamos de los objetos de Uruguay.
AUDIO: Origen de la muestra El Hilo de la Memoria

¿Cómo diseñaron la muestra de las mujeres uruguayas?

Les pedimos a las entrevistadas que cuenten el contexto de producción del objeto, fundamentalmente, luego pueden explayarse todo lo que quieran para que se sume al acervo del Mume. La muestra va a constar de unas 15 piezas latinoamericanas, y nosotras vamos a poner 30 piezas, algunas en posesión del Museo por donación y otras prestadas. Estarán las identidades de las realizadoras, sus historias y la del objeto.
Trabajamos en un equipo interdisciplinar. Silvia Maresca, Cecilia Pérez, y Noela Fernández, profesoras de historia, realizan el guión de las entrevistas, Laura Alario que realiza la producción audiovisual, saca las fotos a los objetos y hace la filmación de las entrevistas. También están en el equipo Malena Laucero, de la Asociación de Amigas y Amigos del Mume, y Elbio Ferrario, director del Museo y también integrante de la Asociación. Yo participo en la coordinación general del proyecto.

¿Qué generó el proceso de organización de la muestra?

A mi la vida siempre me sorprende. Yo soy ex presa política, una tiende a interpretar el mundo de la cárcel a partir de lo que fue para vos. Pero la realidad es mucho más rica que tu propia persona. Entonces cuando preguntamos por qué se hicieron estos objetos, en realidad se hicieron por muchas más razones de las que yo me imaginaba. Para mi eran objetos de una producción netamente de resistencia, de comunicación, de decir “el mundo carcelario no se acaba acá”, de “a partir de esto yo puedo salir de la cárcel”. Pero no, hay otras razones también: matar el tiempo, pasar el tiempo, querer ser un artista y entonces hacer un objeto hermoso, hay muchas más cosas de lo que pensé que iban a contestar.

AUDIO: Sobre la represión militar hacia las mujeres

Qué enriquecedor iniciar un proyecto en el que una piensa que tiene todas las respuestas, y en el andar se da cuenta que no es tan así, que hay todo un mundo detrás que no se imaginaba.

Claro. O sea, yo no comparto la experiencia de mujeres de Chile, de Colombia, de Bolivia. Estas son mujeres que han sufrido la desaparición de sus hijos, de sus esposos, de sus hermanos. Entonces responden denunciando a través de tapices, en los que se muestra la represión. La forma que tienen de resistir y de denunciar al mundo es produciendo este tipo de objetos que denuncian y se venden en el mundo. Muestran: “a mi me violaron mis derechos”, “mataron a mi marido, desaparecieron a mi hijo, violaron a las mujeres del pueblo”. Acá, en cambio, es totalmente diferente.

“En realidad, ese mundo carcelario de la producción artesanal, fundamentalmente de Punta Rieles pero de todos los lugares de detención de mujeres que hubo durante la dictadura, era un mundo totalmente censurado. El mensaje tenía que salir a través de una complicidad entre el afuera y el adentro, sin que la censura pueda ver lo que estás diciendo. Por eso son tan importantes las entrevistas, porque una ve los objetos y dice “¿esto es resistencia de mujeres?”

Sí, es resistencia, es una mujer que le hace a su hijo un bolsillero. Entonces cada 10 días, cada 7 días, cada 15 días, tiene la obligación de sacar algo afuera, para lograr trascender ese mundo en el cual va a estar 8 o 10 años, y su hijo o hija va a crecer afuera y solo va a tener contacto en una visita censurada. Por eso el contexto de producción, que se trasmite con la entrevista, es tan importante.

Penal de Punta de Rieles.

Penal de Punta de Rieles. Camino Dionisos entre Avda. Punta de Rieles y Camino Chacarita de los Padres

¿Por qué en marzo? ¿Tiene alguna relación con el Día de la Mujer Trabajadora? ¿Con el Paro Internacional del 8M?

Pensamos que podía ser un buen momento, ya que estábamos organizando una exposición vinculada directamente a resistencia de mujeres en contextos de prisión o en contexto de represión, pensamos tenía que ser en marzo. No el 8 porque en esa fecha cada una iba a estar en otras celebraciones, pero sí nos parecía importante que fuera en marzo. No tiene que ver con el Paro Internacional porque esto se empezó a gestar mucho antes.

¿Qué especificidades o particularidades hay desde una mirada de mujeres a la hora de pensar en Memoria, vinculada a la violación de derechos humanos de la época de la dictadura militar?

Para todas nosotras, mujeres ex presas políticas, este es un largo proceso. Si tu miras cuando salieron los últimos presos políticos en 1985, vas a ver  una presencia marcadamente masculina. Incluso si paseás por el Mume vas a ver que la mayoría de los objetos son producciones de hombres. Esto podría indicar varias cosas: que las mujeres eran menos, que tenían menor capacidad; y no es así, es que esto forma parte de un proceso de invisibilización a través de la historia. A lo largo de la historia las mujeres han sido tradicionalmente invisibilizadas por una estructura patriarcal, la realidad de la dictadura no escapa eso.
En mis clases de derechos humanos yo hago un ejercicio, les pregunto: ¿ustedes saben que hubo rehenes? La mitad de la clase dice que sí, la otra mitad dice que no. Cuando les pregunto si saben que hubo mujeres rehenes, nadie lo sabe. ¿Por qué si las sacaron primero del penal de Punta Rieles? ¿Por qué si fueron en número tan importantes como los hombres, por qué no se sabe? ¿Por qué no están en la conferencia de prensa después que salen los ex presos políticos? ¿Por qué el Mume no expone, hay una pretensión del Mume de invisibilizar a esas mujeres? No, no es eso, pero sin embargo la realidad te está diciendo que hay una marcada diferencia.

“Ni siquiera tenemos los uniformes originales, tu ves colgados los uniformes de los hombres y los de las mujeres hubo que hacerlos con una modista, y dicen: “esto es una reproducción, no es el original”. ¿Por que? Esto no escapa a la historia de las mujeres en el Uruguay.”

¿Cuándo empieza su lucha por tratar de hacerse visibles?

Más o menos por los años 90. La Ley de Caducidad y el Voto Verde tuvo mucho que ver con un aplastamiento de la Memoria, una tristeza, una loza que se puso arriba de la gente y remontar eso fue muy difícil. En un contexto en que las cosas se empiezan a mover por los ´90, las ex presas deciden reunirse, y fue ahí donde surge ese movimiento de recuperación.

“La consigna, en aquel momento que nos encontramos más de 400 mujeres, en un encuentro organizado boca a boca, espontáneamente llamado, fue porque fuimos y somos parte de esta historia, como diciendo ya basta de invisibilización.”

Si tu lees por ejemplo las memorias que se escriben hasta ese momento, son memorias masculinas. Algunas maravillosas excepciones, uno o dos libros, pero sino no hay memoria femenina, no hay memoria de género ¿por qué? Porque así es la sociedad, la sociedad uruguaya, la latinoamericana, la invisibilización de las mujeres forma parte de esa historia. Nosotras queremos romper con eso. No somos más ni menos. Esto creo que tiene que quedar bien claro cuando dicen “¿por qué solo memoria de mujeres?”, no es que estemos diciendo “los hombres no”, estamos diciendo “también las mujeres”.  

AUDIO: Sobre el encuentro de mujeres en los 90
También la represión, también los militares, tuvieron una represión de género. En el Penal de Punta de Rieles no había las mismas herramientas o la misma autonomía que tuvieron los hombres. Los hombres del Penal de Libertad se organizaban, tenían máquinas, tenían objetos para producir, tenían cierta autonomía que no le dieron a las mujeres del Penal. Las explicaciones pueden ser muchas, no quiero explayarme aquí, pero de alguna manera

los militares también discriminaron en género: porque eran militares, porque eran hombres, pero también porque entendían que las mujeres eran inferiores, y que tenían un rol que habían transgredido, entonces eran doblemente transgresoras. Cuando las madres pedían para ver a sus hijos les decían: “pero bueno, si hubieras estado lavando los platos en tu casa esto no te hubiera pasado”.

No solamente eran subversivas, sino que también eran mujeres ¿Qué hacía una mujer protestando contra la dictadura o luchando por reivindicaciones sociales? Tenemos que ver la producción carcelaria de forma transversal.


La inauguración de la muestra será el sábado 25 de marzo, 18 hs, en el Museo de la Memoria. A las 19 hs se dará comienzo a un Foro Debate, con la participación de la Directora del Museo de las Culturas de las Mujeres, Dra. Gabriele Franger-Huhle.
18:00 hs. Inauguración de la exposición “EL HILO DE LA MEMORIA” Tejidos, bordados y cosidos. Quince obras del Museo de las Culturas de las Mujeres – Alemania (Chilenas, Peruanas y Mexicanas) y treinta obras de mujeres uruguayas ex presas políticas. La muestra está apoyada por la Fundación Rosa Luxemburgo.
19:00 hs. Foro debate “EL HILO DE LA MEMORIA” , con la participación de la Directora del Museo de las Culturas de las Mujeres, Dra. Gabriele Franger-Huhle.
Museo de la Memoria
Abierto: Lunes a Sábados de 12:00 a 18:00 hs  | Av. de las Instrucciones 1057 esq. Bvar. José Batlle y Ordoñez, Montevideo, Uruguay. Tel. (+598) 2355 58 91

We can learn from him – but Leninism should have no future in the emancipatory Left

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Revolutionaries control Moscow’s railway stations, arsenals, post offices, telegraph & Kremlin. Moscow secret police HQ ransacked


By Michael Brie
On the night of November 7th, 1917 (October in the old Russian calendar), when it was clear that the Provisional Government was being overthrown in Petrograd, Lenin said to Trotsky in German: «It can make one dizzy.» The major goal was achieved: the workers, as the Bolsheviks saw it, seized power in one of the most influential states in the world.
Lenin was said to have danced in the snow when this power lasted longer than the 71 days of the Paris Commune. In the end, it took 74 years before the Red Flag would be removed from the towers of the Kremlin.
The politics of the Bolsheviks in October 1917 split Russia’s left, then Europe, and finally the world. The effects are still felt today. Lenin’s legacy cannot be rejected, but it also cannot be accepted.
To begin, why can’t this legacy be renounced? Three reasons.
First: The Russian Revolution of 1917, beginning in Petrograd in February, was a revolution carried out and defended by large parts of the workers and soldiers of Russia. It meant a radical break with the politics of the Tsarist Empire and its ruling elite, who denied basic social rights to peasants and workers, deprived freedom to citizens and withheld the right to national self-determination for the oppressed peoples of the empire. It meant a break with imperialist war.
When it became clear that the provisional government was neither willing nor able to honor even one of the two most important demands of the people – peace and land -, the alternatives emerged: Bolshevik rule under Lenin or military rule under General Kornilov. And the workers and soldiers made their choice: they turned to the Bolsheviks. Lenin and the Bolsheviks proved that it is politically possible to address the fundamental questions of the era resolutely from the left, and furthermore, that one can successfully lead a popular revolution.
Second: With the Bolshevik led uprising of October, forces came to power that took socialism dead serious, which can not be said of the right-wing Social Democrats in Germany a year later. When Lenin realized in autumn 1916 that there was a realistic chance of carrying out a socialist revolution in Russia, he began a renewed intensive study of the works of Marx and Engels. He appropriated their ideas of socialism and communism, of the state after the revolution, and the dictatorship of the proletariat. All this can be read in his outline Marxism and the State and his treatise State and Revolution. It is undoubtedly his one-sided interpretation of their works that comes to the fore.
But he borrowed a great vision from them. The left-wing Menshevik Nikolai Sukhanov remembers Lenin’s speech in April 1917: “Suddenly a bright, dazzling, strange light appeared before our eyes, which blinded us to everything that had been our life until then.» Without this immensely attractive vision of a socialism of the free and equal based on rule by the people, the Bolsheviks would not have won the terrible civil war between 1918 and 1922.
Third: Lenin proved to be a cutting-edge strategist in 1917. He was able to reap the legacy of an almost 25-year development of a workers’ party anchored in the Russian masses. In August 1914, he was one of the first and few to make a forceful break with the politics of the so-called fatherland defense, and, like Liebknecht, proclaimed war against war. He appropriated the dialectical foundations for a politics of breakdown in times of crisis.
By studying the literature on imperialism, he recognized more clearly than anyone else that the weakness of this system lies in the national question. He formulated the most effective solutions at the right time and was able to persuade his own party repeatedly through tough democratic debates. Anyone who wants to learn a strategy for the left in times of existential crisis must study Lenin.
Yet it’s also true that Lenin’s legacy cannot be accepted. Leninism as an intellectual-political system should have no future in the emancipatory left. There are also three reasons for this.
lenin 1920

Lenin speaking in Moscow, 1920


First: The Decrees of Soviet Power, written by Lenin, initially concerned the issue of land for peasants, and the offer of peace to the peoples of Europe. It is less well known that one of the very first steps of the government was to restrict press freedom. On the third day of its existence, the Council of People’s Commissars adopted a corresponding decree, also drawn up by Lenin. It dealt with the press of the wealthy class, who had the printing shops at their disposal, and could pass off their own privileges as freedom. Soon, the «fullest freedom» would be restored. In a few years, however, the freedom of speech was suppressed.
The «publicly owned» printers were by no means freely available to the people. A state party decided with full authority what was to be printed and what was not. But freedom is always the freedom of dissenters, as Rosa Luxemburg knew, and it is not so easy to get.
A little later, in January 1918, the Constituent Assembly was dissolved. In the months following, the Soviets lost their democratic character. The ban on factions in 1921 subjected the party to a leadership that was no longer freely elected. From then on, political contradictions were settled only by arms or simply suppressed.
Second: The grand vision of the working-class movement of the nineteenth century, especially that of Marx and Engels, proclaimed that the emancipation of the workers must be the work of the workers themselves – as the revolutionary practice of changing circumstances and self-changing. Such emancipation, however, requires the struggle for and protection of the liberties of assembly, self-organization, democratic articulation, and nonviolent resistance.
In the so-called radical-democratic work of Lenin’s State and Revolution, written before the seizure of power, the following fatal, completely undialectical sentence is found, referring to the «withering away of the state» in the transition after the revolution: “It is clear that there is no freedom and no democracy where there is suppression and where there is violence.” Democracy and statehood are conceived as absolute opposites. Yet Lenin himself recognized in the same text that the dictatorship of the proletariat is also a state, and, like every state, uses violence – particularly against the workers to enforce the «bourgeois» right to pay for equal performance.
Thought through to the end, this sentence means that every state, even the state of the victorious workers, becomes a state without any freedom, without any democracy. Indeed, after the victory in the civil war, the Bolsheviks completed and systematized exactly this suppression of freedom and democracy against the workers and peasants, let alone the intelligentsia and bourgeois circles.
Third: The idea of socialist property as the property of everyone was implemented by the Bolsheviks in such a way that «everyone» becomes an owner only jointly, in the form of the state, through centralized control. Marx’s notion in Capital that, at the same time, this property must be «individual property» based on «cooperation and the possession in common of the land and of the means of production” remained unfulfilled.
Socialist property, however, is a moving contradictory relation between individuals, groups, and society as a whole. When socialist property is reduced to the societal pole, it destroys the possibilities for the free development of each and every individual to be a condition for the free development of all in solidarity.
The legacy of the Bolsheviks and Lenin can make one dizzy, if their contradictions are left unchallenged. But only those who know how to handle the contradictions of emancipatory movements, who can find ways of working through them with solidarity, will ultimately be able to pursue a politics of the left at its best—by learning from Lenin and, even more so, learning from the criticism of Lenin.
 
Translated by Jacob Blumenfeld
Photos: Russian Telegraph/Twitter RT_1917