GUDYNASProveniente del Centro Latino Americano de Ecología Social de Montevideo, Eduardo Gudynas conversó con nuestro equipo sobre el modelo productivo extractivista y sus controversiales relaciones con los gobiernos, las comunidades y las sociedades, temas que abordó en su conferencia, en Asunción

Por BASE-IS
“Lo que ustedes llamarían un impuesto a la soja, podría ser en realidad, dicho con más rigurosidad, una tasa para recuperar el subsidio que la sociedad le da a la soja”, opinó sobre el debate que se da en Paraguay en estos momentos sobre el impuesto a la exportación de granos de soja, un cultivo que para él no reporta probablemente ganancias a los países, porque dentro de sus costos no se incluyen sus impactos sociales y ambientales.
Para el investigador, una de las alternativas a este modelo es el post-extractivismo, que a partir de una profunda caracterización de la realidad actual, busca desmontar el extractivismo a partir de una “batería” de medidas concretas y eficientes, entrelazadas entre sí.
 
¿Que es el extractivismo y qué influencia tiene en las personas?
Los extractivismos son una forma de apropiación de los recursos naturales que están caracterizados, por un lado, por ser una remoción de grandes volúmenes o con muy alta intensidad en esos volúmenes (por lo tanto con grandes impactos) y por el otro lado, cuyo destino principal son las exportaciones.
Es específicamente que sobre todo se exporta , es para satisfacer la demanda de consumo de otras regiones. Por lo tanto, hay también otras actividades de alto impacto ambiental o social, que son de uso dentro del país, y no cumplen con esta definición de extractivismo. Esta es una distinción importante de tener presente.
Por el otro lado, los extractivismos son plurales, por ejemplo en los países andinos, esa exportación de recursos naturales sobre todo en minería o hidrocarburo, pero sobre la vertiente atlántica del continente, uno de los principales extractivismos está asociado al monocultivo de exportación, y el ejemplo más conocido es la soja.
¿Cuáles son los efectos de esto en todos nosotros? Hay efectos locales, para aquellas comunidades, personas, agricultores, campesinos, que viven en los sitios donde se llevan adelante estos emprendimientos, que van desde la deforestatación, el reemplazo de estrategias agrícolas diversificadas pro el monocultivo y los efectos negativos sobre la salud y el ambiente de todo el paquete tecnológico de esos monocultivos, como el uso de agroquímicos, que contamina suelos, agua y aire.
Luego en paralelo hay otras consecuencias, que a veces pasan desapercibidas, pero que nosotros llamamos mucho la atención, que son los llamados efectos derrame. Que son aquellas modificaciones que hace un Estado para atraer la inversión extractivista. Entonces estas modificaciones son por ejemplo, rebajar las exigencias ambientales o tolerar mayores impactos, dar concesiones de deforestación o concesiones mineras o petroleras o anular el acceso a la información y a la participación ciudadana.
Estos son medidas que se hacen para favorecer a uno o dos proyectos, pero cuya consecuencia se derrama a todo el territorio. Porque cuando yo bajo los requisitos ambientales, lo bajo en todo el país. Por eso es efecto derrame, se derrama en todo el territorio y se derrama en todos los sectores, más allá incluso de los sectores que se quiere favorece.
Históricamente desde la conquista hubo explotaciones, se extraían recursos y se exportaban. ¿Qué diferencia hay con lo que se hace hoy?
Cuando se exportaba… cumple con la definición de extractivismo. De hecho, los extractivismos ahora los dividimos en generaciones, de acuerdo a la relación que hay entre cuánto recurso natural extraigo/cosecho y cuánta energía/mano de obra/insumos tengo que poner.
Entonces si tengo esto en mente, puedo dividirlos en extractivismos de primera generación, donde sobre todo era la fuerza de la mano de obra humana; los extractivismos de segunda generación, que eran típicos del siglo XIX con una tecnología mínima; y lo que nosotros tenemos ahora en casi todos nuestros países son extractivismos de tercera generación, cuyos ejemplos son la megaminería. Entonces por ejemplo, la megaminería… sí, extrae muchas toneladas de minerales, pero desperdicia proporcionalmente mucho más y el consumo de energía que yo uso para extraer una tonelada de mineral es muchísimo más alto.
Lo mismo sucede con los monocultivos, y eso pasa desapercibido, hay algunos rindes de monocultivo que son aparentemente bastante altos. Pero si yo le resto la cantidad de energía que tengo que aplicarle en los manejos de los tractores, la cosechadora, la sembradora, las aplicadoras, el manejo de energía que le agrego a través de los agroquímicos, riego, etc…entonces por lo tanto yo invierto mucha energía, para extraer esas toneladas. Por lo tanto, en los extractivismos de tercera generación, el rendimiento neto, sorpresivamente, es menor. Yo tengo mayores cosechas pero tengo que invertir mucha más energía, químicos, herbicidas, derivados del petróleo para lograr esa cosecha.
Y luego hay extractivismos de cuarta generación, el ejemplo es el fracking o fractura hidráulica de gas, como ocurre al Sur de Argentina, donde ahí sí…el fracking está en un balance donde para extraer un barril de petróleo yo casi invierto casi un barril de petróleo equivalente a energía.
¿Cómo se reponen nuestros pueblos a esto…?
Hay de todo. Y la situación es bastante más compleja. Sin duda los extractivismos llegan con promesas de beneficios para todos y también promesas de que los impactos ambientales o no existen o se pueden manejar. Ahora, a medida que han avanzado se acumula evidencia abrumadora de que eso no es verdad. Entonces están todos los testimonios de los contaminados, por ejemplo, por los agroquímicos. O toda la evidencia de los que tienen afectación en su salud por los derivados de los productos que se usan en la minería oe n zonas tropicales, los que perdieron el acceso al agua potable porque está contaminada por los derivados del petróleo.
Entonces, las comunidades locales cada vez tienen más claro que esto le genera más impactos. Ahora, la situación se hace nuevamente más compleja, porque tanto los gobiernos progresistas como los gobiernos conservadores, dicen “tenemos que hacer extractivismo”. Y lo que ellos plantean de diferentes maneras es cómo repartir la riqueza económica que darían estos emprendimientos.
Entonces, por ejemplo, en el caso de los gobiernos progresistas que en los últimos años introdujeron un nuevo tipo de discusión, ellos dicen “bueno, vamos a llevar esto adelante con una mayor intervención del Estado”. Puede ser con una mayor presencia de empresas públicas, como ocurre por ejemplo en el sector petrolero o porque yo le intento cobrar más impuestos.
Y esto tiene una nueva oleada de efectos sobre las comunidades locales, porque hay comunidades locales que dice “bueno, si van a ganar plata, denme una porción de la torta”. Entonces se genera otro tipo de discusión, todavía más compleja donde hay comunidades que están discutiendo varias cosas a la vez, que pasan desapercibidas y se confundes. Porque hay algunos que quieren el extractivismo de acuerdo a la cantidad de dinero que yo pueda obtener. Entonces si me me traspasan dinero o yo participo de la cadena o me hago socio, por ejemplo del sojero, lo tolero. Después tenés otros que discuten la presencia del Estado, entonces el Estado llega a prácticas extrañas donde dice “bueno, te contaminamos pero te pagamos”.
Y después finalmente tenés un grupo de actores locales que nosotros vemos en América del Sur, que son sobre todo mujeres, que dicen “no, nosotros no queremos el extractivismo aunque nos paguen y aunque nos paguen mucho, porque el efecto sobre el ambiente y sobre la salud y sobre nuestros cuerpos es altísimo”.
Entonces hay que tener una cierta precaución, en los conflictos en torno al extractivismo están todos estos entreverados y hay que hilar muy fino y con mucho cuidado para saber entender esta pluralidad que ocurre en muchos sitios.
¿Por qué las mujeres son las que tienen ese discurso más exigente?
Los varones, parece ser que son más fácilmente sobornables con dinero.
Usted visita Paraguay cuando se debate un impuesto a la exportación de soja ¿cómo ve este tipo de medidas en ese debate total que comenta?
De nuevo, hay que tener precaución, es un debate que tiene que llevar adelante ustedes, pero sabiendo los pro y los contra de la medida. Por un lado, sin duda el cultivo de soja es un cultivo que de hecho no reporta probablemente ganancias al país, haciendo una cuenta neta. Porque nadie resta en esa contabilidad sus impactos: por pérdida de patrimonio natural, por utilización de recursos naturales y por afectación a la salud humana. O sea, de hecho, cuando se mira con rigurosidad este sector, es un sector que tiene enormes subsidios. Entonces, realmente, lo que ustedes llamarían un impuesto a la soja, podría ser en realidad, dicho con más rigurosidad, una tasa para recuperar el subsidio que la sociedad le da a la soja.
Ahora, cuando se ha aplicado esa tasa, que el ejemplo que tenemos es Argentina, y de nuevo, los gobiernos son pícaros y son complicados, entonces el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner no utilizaban el dinero de las retenciones a la soja para hacer una restitución, sea a las comunidades locales o sea al patrimonio natural, sino utilizaban el dinero como si fuera un impuesto común, para las arcas del Tesoro, y una vez que entra en el presupuesto nacional, uno le pierde la pista a ese dinero. Y puede ser usado en cualquier cosa: puede ser usado para algún fin positivo como contruir una carretera o puede ser usado para contratar a 15 amigos de asesores en algún ministerio. Entonces, la otra parte de la tributación a la soja es cómo se va a usar ese dinero, qué candados, qué rutas se van a imponer para no desvirtuar.
Porque puede llegarse a la paradoja de que al Estado le encante tributar a la soja, porque es un rubro de recaudación fiscal, y siga despilfarrando el dinero en el gasto público de manera ineficiente.
Y dando un avance más, viendo, por ejemplo lo que ha sucedido en Bolivia y también en Argentina, se la extraña paradoja de que se utilizan esos dineros para subsidiar más extractivismo. Por ejemplo, en el presupuesto de inversiones del gobierno boliviano, más de la mitad de las inversiones estatales van para subvencionar extractivismo minero y petrolero. Entonces, por un lado, todo el dinero que se recauda en minería e hidrocarburos, se pierde mucho más en subvencionar al propio sector. Y el principal subsidiador de esos emprendimientos es el propio Estado, ni siquiera es el capital privado.
Entonces hay que tener muchos cuidados de qué hacer y qué no hacer seria y profunda.
¿Qué es el post-extractivismo, es la superación del extractivismo, es una alternativa…?
El post-extractivismo, la propuesta que nosotros estamos defendiendo, implica pensar cómo salir de la adicción del extractivismo. Como dejar ser exportadores de materias primas. Entonces tiene un objetivo ambicioso. Por otro lado, tiene un espíritu de precaución y humildad, porque los extractivismos están profundamente arraigados no solo en las estructuras político-partidarias, porque por eso los gobiernos progresistas y conservadores son todos extractivistas -ha habido extractivismo por derecha y por izquierda- sino porque está arraigado culturalmente.
Para que me entiendan mejor aquí, ir a decirle a un país como Perú o como Chile, donde ellos están convencidos que son un país minero…decirles “ustedes tienen un futuro sin ser mineros”, suena raro. Entonces lo smismo sucede en Argentina, ir a decirle a los argentinos “ustedes pueden tener un futuro sin depender de la exportación de soja”, par aun país que tiene una cultura de la agricultura, del chacarero, de la tierra, etc implica una cierta ruptura con cierta cultura y mitos culturales muy arraigados.
Entonces eso nos obliga a ir despacio. Por lo tanto, el post-extractivismo son transiciones para ir despacio desmontando esos mitos, con un tercer componente: presentar las medidas más rigurosas, concretas y efectivas posibles. Porque desde el mundo de las onegés y movimientos sociales todos compartimos los grandes titulares. “Vamos a acabar con la pobreza”. Y sí, todo el mundo está de acuerdo, hasta los sectores conservadores van a estar de acuerdo. Pero después cuando se le pregunta a muchos de mis amigos “¿Pero bueno, usted cómo va a acabar con la pobreza, cuál es su medida económica concreta?”, y muchas veces ahí se trastrabillan. Y eso explica por qué muchas propuestas no tienen mayor adhesión, porque la rigurosidad de cómo se va a aplicar, la gente ve que no está muy clara. Eso a la gente, a la opinión pública le da cierto temor, y dice “Yo no me voy meter en esta locura; sigamos con lo que veníamos haciendo”.
Entonces el tercer componente del pos-extractivismo son medidas efectivas para desmontar -con reformas tributarias, reformas económicas, ordenamiento territorial…medidas muy concretas- la adicción en materias primas.
Entonces, por lo tanto, para el caso de los monocultivos en Paraguay, serían una batería de medidas que tienen que ir entrelazadas unas con otras. Por un lado, está claro que se necesita un tipo de tasa, no un impuesto, sino una tasa para recuperar lo que pierde la nación por los monocultivos. En paralelo tiene que haber un rectificación por los precios de la soja. Es decir, el precio de la soja tiene que incluir esos costos por el daño social, ambiental, el uso de la tierra, etc…que no están incorporados.
Por lo tanto, va a ser mucho más cara e implica que probablemente van a vender menos. Que es lo que nosotros queremos, queremos que vendan menos soja. Por lo tanto van a decir “pero eso va a tener un impacto muy fuerte en las cuentas públicas”. Y entonces les vamos a responder “pero si yo examino las cuentas públicas de los gobiernos, lo que nos encontramos en todos los casos es que los gobiernos tienen plata, pero usan la plata para sostener extractivismo o utilizando mal el gasto público”.
Por lo tanto, un componente muy importante en el post-extractivismo es un análisis fino del gasto estatal y reasignar ese dinero que se perdía alrededor de los sectores extractivos, para fortalecer, por ejemplo, diversificaciones productivas en el sector agrícola.
Eso va incluir otro tipo de relaciones con los países vecinos, no una relación tipo libre comercio, pero tampoco una relación del Mercosur fallido, que no ha funcionado. Entonces, en el post-extarctivismo, ustedes en vez de exportar toneladas de soja paras importarse un auto chino, lo que nosotros proponemos es construyamos un auto del Mercosur, pero no bajo la idea de Brasil o de Argentina, donde ellos hacen el auto. Entonces nosotros le vendemos materia prima y ellos nos envían el auto ya armado. No, queremos un auto donde Paraguay, Uruguay…otros países, otras economías más pequeñas, participen de la cadena industrial. Un auto donde el cigüeñal, los pistones se fabriquen en Paraguay.
Damos un paso más y nosotros estamos en una estrategia post-extarctivista, por lo tanto nuestra idea probablemente no sea fabricar autos, sino sea fabricar transporte público y desalentar el uso del automóvil privado, por sus efectos en el consumo de petróleo, en el cambio climático en la congestión urbana, etc. Entonces, este pequeño ejemplo que le estoy dando ilustra cómo se encadena las medidas y cómo avanzamos paso a paso para ir demostrando los extractivismos.

SILVIA LANCAMENTO OLIDOO livro «Calibã e a bruxa: mulheres, corpo e acumulação primitiva», traduzido colaborativamente pelo Coletivo Sycorax e publicado pela Editora Elefante com apoio da Fundação Rosa Luxemburgo terá evento de lançamento em 20 de julho, em São Paulo, com a presença de sua autora, a feminista e historiadora italiana Silvia Federici que estará no Brasil para ua série de atividades na capital paulista e carioca.
A autora, que atualmente leciona na Universidade de Hofstra, em Nova York, é uma das mais importantes teóricas do feminismo na atualidade, e em sua extensa pesquisa analisa, entre outros aspectos, o trabalho assalariado a partir de uma perspectiva de gênero. Nascida em Parma, na Itália, em 1942, vive nos Estados Unidos desde os anos 1960, onde participou ativamente do movimento contra a guerra e ajudou a fundar o Coletivo Feminista Internacional, que impulsionou a Campanha por um Salário para o Trabalho Doméstico. Nos anos 1980, Silvia passou uma temporada na Nigéria, onde lecionou na universidade de Port Harcourt, acompanhou o movimento de mulheres nigeriano e, ao ver de perto os resultados do ajuste estrutural patrocinado pelo Banco Mundial e pelo FMI sobre os estilos de vida comunitários do país, percebeu a atualidade das teses que expõe em «Calibã e a bruxa».
O livro discorre sobre a violência brutal empreendida contra as mulheres durante a transição do feudalismo para o capitalismo na Europa, e sustenta que a “caça às bruxas” relacionou-se diretamente com criação de um novo sistema econômico, forjado na escravidão, na colonização e na exploração e dominação do corpo e dos saberes femininos. O título da obra faz referência a duas personagens shakespearianas — Calibã e sua mãe, Sycorax, uma bruxa — para simbolizar a dimensão sexista e racista que o capital impõe a quem resiste à sua ordem.
Baseada em uma exaustiva pesquisa documental e iconográfica, e em farta bibliografia, Silvia Federici argumenta que o assassinato de centenas de milhares de bruxas foi, juntamente com a submissão dos povos africanos e americanos, um aspecto fundacional do sistema capitalista, uma vez que designou às mulheres o papel de “produtoras de mão de obra”, obrigando-as, pelo terror, a exercer gratuitamente os serviços domésticos necessários para sustentar os maridos e os filhos homens que seriam usados como força de trabalho do sistema nascente.
Nesse sentido, «Calibã e a bruxa» apresenta um contraponto ao pensamento de Karl Marx sobre a acumulação, afirmando que, em vez de se tratar de um aspecto precursor do capitalismo, a acumulação seria inerente a ele. O livro dialoga ainda com de Michel Foucault, a quem critica duramente por não haver levado em conta em sua «História da sexualidade» a campanha contra o corpo feminino e o extermínio de centenas de milhares de mulheres na fogueira.
 

Lançamento do libro «Calibã e a bruxa» com Silvia Federici
Participação de Maíra Kubik Mano –  jornalista e doutora em Ciências Sociais pela Unicamp, professora do departamento de Gênero e Feminismo da Universidade Federal da Bahia – e Coletivo Sycorax
Mediação:  Christiane Gomes
Dia 20 de julho de 2017 – a partir das 18h
Galeria Olido – Avenida São João, 473 – Centro

Mit ihrer Besetzung der Avenida Paulista wollte die Wohnungslosenbewegung MTST, ein Partner der RLS São Paulo, auf die Angriffe der Temer-Regierung vor allem auf das Wohnungsprogramm «Minha Casa, Minha Vida» aufmerksam machen.  Ein Gespräch mit der Aktivistin Natália Szermeta

Von Günther Schulz, Brasilien-Nachrichten 155
Das nachfolgende Interview entstand während der Besetzung durch die MTST entlang der Avenida Paulista in der Megametropole São Paulo. Diese begann am 15. Februar und dauerte bis Mitte März. Die Besetzung stand unter dem Motto „OcupaPaulista“ („Besetzt die Paulista“). Sie war erfolgreich und gibt mit ihrem Erfolg der Bewegung weiteren Auftrieb. Unterstützung fand die Besetzung nicht nur durch andere soziale Bewegungen, auch Künstler, Professoren, Kirchenleute solidarisierten sich und es kam neben kulturellen Aufführungen auch zu Diskussionsrunden nicht nur über das Wohnungsprogramm, sondern darüber hinaus über die weiteren, höchst umstritten Themen wie die „Reform“ des Arbeitsrechts und der Altersversorgung.
Natália Szermeta ist seit mehr als zehn Jahre Aktivistin bei der MTST und u. a. zuständig für die Organisation der Besetzungen. Sie ist Mitglied der Koordination und tätig im Bereich der politischen Bildung und der Kommunikation. Gegenwärtig studiert sie Jura.
NataliaBrasilien-Nachrichten: Natália, erkläre bitte, weshalb ihr hier an der Avenida Paulista ein Lager aufgeschlagen habt.
Natália Szermeta: Wir haben uns im Anschluss an die große Demonstration in der letzten Woche, an der 25.000 Menschen teilnahmen, hier niedergelassen. Hauptursache für diese Besetzung waren die Angriffe, die die Temer-Regierung vor allem auf die Sozialprogramme und hier vor allem auf das Wohnungsprogramm «Minha Casa, Minha Vida» verkündet hat. Seit Michel Temer die Präsidentschaft innehat, gab er keinerlei Mittel des Wohnungsprogramms frei, d. h. die schon vorgesehenen Investitionen finden nicht statt. Auch begann er Anfang des Jahres dieses Programm zu verändern. Das Programm entwickelt sich praktisch zu einer Kreditbank vor allem für Leute, die ein Einkommen von bis zu 9.000 Reais (Anm: ca. 2.500.- €) haben. Dies verkehrt die ursprüngliche Absicht des Programms in sein Gegenteil. Die Ärmsten sollten profitieren, die, die ein niedriges Einkommen oder gar nichts haben, all diejenigen, die ohne ein staatliches Programm keinerlei Chance hätten einen würdigen Ort zum Leben zu erreichen.
Dies ist der Grund, weshalb die MTST jetzt die Leute mobilisiert hat. Wir kamen bis hierher vor das Büro der Bundesregierung hier in São Paulo, doch der Präsident hat uns weder empfangen, noch wollte er unsere Forderungen hören. Deshalb entschlossen wir, den Platz vor seinem Büro zu besetzen, um auf diese Art und Weise Aufmerksamkeit zu erreichen. Der Angriff auf das Wohnungsprogramm ist nicht der einzige Grund, weshalb wir hier sind. Mit unserem Lager protestieren wir zugleich gegen die vorgesehenen Veränderungen im Sozialbereich. Was die Regierung Temer vorhat, ist absurd, es ist ein Angriff auf die Ärmsten, die Frauen, die Arbeiter im Allgemeinen. Diese „Reform“ verlängert die Lebensarbeitszeit, die Zeit bis zur Rente, es wird praktisch unmöglich sich zur Ruhe zu setzen. Auf diese Situation möchte die Besetzung aufmerksam machen. Es ist auch eine Besetzung gegen Temer.
Bekommt ihr Unterstützung von Seiten der Bevölkerung?
Dies hier ist eigentlich ein uns sehr feindlich gesinnter Raum, es ist eine der reichsten Avenidas in Brasilien, hier bewegt sich die brasilianische „Elite“. Aber, und dies hat uns erstaunt, wir erfahren viel Zuspruch. Wir erhalten täglich Spenden, Zelte, Matratzen und Essen; und es gibt sogar Leute, die hier in der Nähe wohnen, welche ihre Wohnungen für uns öffnen, damit wir duschen und auf die Toilette gehen können. Dies in einer Region, in der viele für die Amtsenthebung von Präsidentin Dilma waren, aber jetzt erkennen, dass sich die Politik von Temer gegen die gesamte Bevölkerung richtet. Heute hat Temer nur noch eine Zustimmung von weniger als 10 Prozent. Viele unterstützen Bewegungen, die sich gegen die Regierung richten, denn sie erkennen, dass die Regierung eine Verschlechterung der Lebensbedingungen mit sich bringt.
Seid ihr seitens der Polizei bedroht worden? Wollten sie euch schon vertreiben?
Nachts ist deren Anwesenheit schon etwas furchterregend, sie bilden eine Kette um das Regeirungsgebäude. Aber bis jetzt gab es uns gegenüber keine Drohungen. Wir haben bei der Besetzung vereinbart, dass wir uns entlang des Randsteins aufhalten, nicht die Straße und den Fußgängerweg besetzen werden und ebenso nicht versuchen in das Gebäude einzudringen. Im Gegenzug werden sie uns nicht von hier entfernen. So ist bis jetzt alles ruhig und wir sind im Dialog.
Was die Unterstützung der MTST betrifft: Hat sich seit dem Amtsantritt von Temer bzw. von João Doria, dem neuen Bürgermeister von São Paulo, etwas geändert?
Ja, es hat sich einiges sehr verändert, v. a. ist die Polizeigewalt schlimmer geworden. In der Peripherie stieg die Gewalt gegen Jugendliche und Schwarze an. Die Gewalt nach Besetzungen, d. h. die Vertreibungen, geschieht viel häufiger als früher. Das Verhältnis zu den sozialen Bewegungen ist ohne Zweifel ein anderes. Von Seiten der Regierung Temer besteht nicht die geringste Sensibilität gegenüber den Bewegungen und der Zivilgesellschaft im Allgemeinen. Es interessiert ihn wenig, er braucht sie nicht, um regieren zu können. Er kann sich ja nicht zur Wahl stellen, er ist ein korrupter Politiker, er ist zu Diensten derer, die ihn an die Macht gebracht haben.
Ich sehe hier eure Fahne mit eurem Symbol, aber ich vermisse Fahnen anderer Bewegungen wie beispielsweise die der Landlosenbewegung MST. Gibt es keine Solidarität von den anderen Bewegungen?
Diese Besetzung war nicht von langer Hand geplant, jetzt läuft langsam die Solidarität an. So gibt es bereits ein Zelt von „Povo sem Medo“ (Volk ohne Angst) und weitere werden hinzukommen. Wir sind ja erst am Anfang unserer Aktion. Die Gewerkschafter des Dachverbands CUT kommen abends, um den Abend mit uns zu verbringen, sie bringen auch Nahrungsmittel und Decken. Es ist eigentlich auch ein Test: Wie wird es sein, wenn wir ausharren, werden wir unterstützt oder nicht?
Auch die StraßenbewohnerInnen, die moradores da rua, nehmen zahlreich teil. Habt ihr das erwartet?
In dieser Stärke nicht. Ja, viele nehmen teil, dies wohl auch aufgrund der Tatsache, dass die Vertreibungen angestiegen sind. Spätnachmittags und abends kommen aber auch Leute einfach so vorbei. Wir machen öffentliche Vorträge, Musik, Theater und die Paulistan@s beteiligen sich.
Welche Erwartungen hast du hinsichtlich der nächsten Tage, Wochen? Wann werdet ihr das Lager aufheben?
Wir möchten solange bleiben, bis unser Anliegen zumindest gehört wird, noch besser, bis eine Lösung unseres Anliegens in Sicht ist. Natürlich finden wir es auch nicht toll, hier zu wohnen, in dieser Situation, aber wir können uns dies nicht aussuchen. Je mehr das Lager wächst, je mehr Zelte errichtet werden, umso größer wird auch der Druck auf die Regierung zu handeln. Wir möchten, dass die Veränderungen am Programm Minha Casa Minha Vida zurückgenommen werden.
Vielen Dank und viel Erfolg!
P.S.: Die Besetzung war erfolgreich: Nach über drei Wochen gab die Regierung nach. Die bereits genehmigten, dann aber eingefrorenen 35.000 Wohneinheiten des Programms für Familien mit einem Einkommen bis zu 1.800 Reais wurden freigegeben.

Boris Kanzleiter, Direktor des Zentrums für internationalen Dialog der Rosa-Luxemburg-Stiftung in Berlin, spricht über die aktuelle Lage in Europa, den wachsenden Nationalismus und die politischen Horizonte der Stiftung

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Boris Kanzleiter, Direktor des Zentrums für internationalen Dialog der Rosa-Luxemburg-Stiftung in Berlin

Von Verena Glass (Text und Fotos)

Die Rosa-Luxemburg-Stiftung wurde 1990 als Institution politischer Bildung, Diskussionsforum für kritisches Denken und politische Alternativen sowie Forschungsstätte für eine progressive Gesellschaftsentwicklung von der Partei des Demokratischen Sozialismus (PDS) – die 2007 in der LINKEN aufgegangen ist –  gegründet und hat in den letzten 15 Jahren ihren Tätigkeitsbereich weit über die Grenzen Deutschlands hinaus ausgeweitet. Zur Zeit ist die Stiftung über ihre gut 20 Auslandsbüros in mehr als 80 Ländern weltweit tätig. Diese Aktivitäten werden vom Zentrum für internationalen Dialog (ZID) koordiniert.

Auslandsbüros der RLS

Heute ist das ZID eine der wichtigsten Abteilungen der Rosa-Luxemburg-Stiftung. Mit der Aufgabe, die Tätigkeiten der einzelnen Auslandsbüros zusammenzuführen, hat ZID- Direktor Boris Kanzleiter einen Prozess der Reflektion und Diskussion vorangetrieben, um die Linke weltweit noch besser unterstützen und stärken zu können.
Boris Kanzleiter wuchs in einer Familie auf, in der die politische Debatte zur Tagesordnung gehörte, und war schon früh in linken Gruppen aktiv. Er studierte deutsche Literatur und Geschichte und entschied sich dann für den investigativen Journalismus. Zuerst war er in Berlin tätig, dann in Mexiko und im ehemaligen Jugoslawien. Dort berichtete er über einen der blutigsten Kriege der Jahrhundertwende. Auch wegen seiner Balkan-Erfahrung wurde Kanzleiter 2009 mit der Gründung des Auslandsbüros für diese Region in Belgrad beauftragt, wo er bis zu seiner Nominierung als ZID-Direktor im Jahr 2016 arbeitete.
Die Linken in aller Welt zu verstehen und deren Vernetzung auf Augenhöhe mitzubetreiben, sei keine leichte Aufgabe in Zeiten, in denen sich die Krisen in allen Bereichen des Lebens ausbreiten, meint Kanzleiter. Angefangen in Europa, wo es eine steigende Tendenz zum Konservativismus und verschiedenen rechten Strömungen gebe.
“Bei den Bundestagswahlen im September wird zum Beispiel die AfD (Alternative für Deutschland), eine Partei der extremen Rechten, mit ziemlicher Wahrscheinlichkeit die 5-Prozent-Hürde überschreiten und ins Parlament einziehen. In Ungarn und Polen wachsen Fremdenhass, Rassismus und Rechtsnationalismus. All diese Faktoren kennzeichnen spielen auch beim Brexit-Prozess einen Rolle“. Die Verwurzelung von antidemokratischem Gedankengut in Teilen der Gesellschaft, so Kanzleiter, werde durch neoliberale Austeritätsmaßnahmen der EU befördert, die die Eurokrise verschlimmerten, den Autoritarismus verstärkten und die Schere zwischen Arm und Reich weiter öffneten. Folglich erschienen neokonservative Lösungsansätze für viele Wähler*innen als attraktiver.

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Veranstaltung in Griechenland: „Demokratie“ kann nicht installiert werden. Bitte „System“ löschen!

Auch innerhalb der Linken herrsche Verwirrung. Es sei keine leichte Debatte, so Kanzleiter, da sind diejenigen, die die EU umgestalten wollen, um die Krise zu beenden, und jene, die den politischen Prozess renationalisieren wollen. „Das ist eine Diskussion, die noch vertieft werden muss. Wenn es beispielsweise in Deutschland gelänge, mehr linke Politiker*innen in died Parlamente zu bringen, gäbe es eine Chance zur Umgestaltung. Aber auch das Erstarken der Linken in der Region, wie den Aufstieg von Podemos in Spanien, die Syriza-Regierung in Griechenland und die linke Koalitionsregierung in Portugal, dürfen wir nicht außer acht lassen. In den letzten Monaten gab es auch politische Erfolge bei den Wahlen in Frankreich und England, mit der Stärkung progressiver Kandidaten wie Jean-Luc Mélenchon und Jeremy Corbyn“.
Die Kritik von rechts und links an der EU legt eine Frage nahe: Wie soll mit der nationalen Souveränität und den unterschiedlichen nationalen Strömungen umgegangen werden? Laut Kanzleiter vertritt die RLS eine klare internationalistische Linie, „was uns dem fremdenfeindlichen Nationalismus diametral entgegenstellt, sowohl jenem, der den Brexit herbeigeführt hat, als auch dem, der momentan in Polen herrscht.“
„Es gibt zwei sehr unterschiedliche Ansätze zur Souveränität: einen der Rechten, der sehr rassistisch und gegen individuelle Freiheiten ist, sehr patriarchal und prokapitalistisch. Auf der anderen Seite gibt es Widerstand gegen antidemokratische Prozesse in der EU, ein starkes Bedürfnis nach mehr Sozialpolitik, wie zum Beispiel die sozialen Bewegungen in Griechenland, Spanien und Portugal gezeigt haben. Die europäische Austeritätspolitik hat starke Einschränkungen der Sozialpolitik erzwungen, und diese Widerstände sind wichtig, auch die gegen die Förderung großer transnationaler Unternehmen.“
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Globale Soziale Rechte: ein zeitgemäßes Synonym für demokratischen Sozialismus
Ein Konzept des ZID für die Arbeit der Auslandsbüros der RLS sind die Globalen Sozialen Rechte. Dabei handelt es sich um den Ausbau der sozialen und demokratischen Rechte für alle, wie gesunde Ernährung, qualitativ gute Bildung, Gesundheitsvorsorge für alle, Freiheit der Presse, der Gewerkschaften. Nur so können wir die Demokratie erhalten und ausbauen. Die Globalen Sozialen Rechte sind ein zeitgemäßes Synonym für demokratischen Sozialismus.
Kanzleiter zufolge unterstützt die Stiftung soziale Bewegungen, Initiativen und Organisationen, die sich für die Interessen bestimmter Gruppen einsetzen, wie die der Arbeiterinnen und Arbeiter, Frauen, Indigenen, Obdachlose, Bewohner*innen der Armenviertel usw. „Das wichtigste ist, dass die sozialen Rechte im Mittelpunkt stehen und dass diese durch die Gesetzgebung und Regierungsinstitutionen gestärkt werden. Dabei dürfen wir die  existierenden Instrumente, wie internationale Vereinbarungen, wie beispielsweise die der Vereinten Nationen oder der Internationalen Arbeitsorganisation, nicht außer Acht lassen. Wir können uns auf diese Vereinbarungen stützen, aber sie funktionieren nur, wenn es soziale Mobilisierung gibt. Insofern ist es auch wichtig, dafür zu kämpfen, dass der Staat diese Rechte garantiert.“

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Die Partnerschaft mit sozialen Bewegungen ist ein zentraler Bestandteil der RLS-Strategie

Die Stiftung hat mehrere strategische Aufgabenbereiche, so Kanzleiter: mit akademischen Methoden die Politik analysieren, die politische Bildung fördern und Gruppen unterstützen, die sich für den Kampf um Rechte einsetzten, und schließlich Partnerschaften mit Akteuren der Linken aufbauen. „Wir unterstützen Parteien nicht direkt, aber sehr wohl soziale Bewegungen und linksorientierte Träger von politischer Bildung, die manchmal auch mit Parteien zusammenarbeiten. Wir ermutigen den Dialog zwischen Akteuren der Linken. Es gibt viele progressive politische und ideologische Richtungen und unsere Funktion ist es, den Austausch zu stärken. Wir wollen eine Plattform für die Begegnung unterschiedlicher Strömungen bieten, auch weil es immer noch viele Uneinigkeit zwischen Linken gibt.”
Die Herausforderung beim Vermitteln zwischen den Linken ist manchmal fast so komplex wie solche Regionen zu erreichen, die von Konflikten zerrüttet sind. „In Syrien zum Beispiel sind wir daran interessiert, mit Kräften zusammen zu arbeiten, die sich für Friedensprozesse einsetzen. Das kann durch unser Büro in Beirut ermöglicht werden, das den Kontakt zu syrischen Akteuren herstellen könnte. Auch in der Türkei ist unsere Arbeit schwierig, aber wichtig, denn es gibt eine starke Beziehung zwischen der Türkei und Deutschland. Da könnte man fragen: Wenn die Stiftung vom Staat finanziert wird, gibt es Interessenskonflikte?
Auch wenn wir uns über öffentliche Gelder finanzieren, haben wir das Mandat, die Politik der deutschen Regierung kritisch zu hinterfragen. Zum Beispiel hat Deutschland ein Abkommen mit der Türkei, das unter anderem die Zusammenarbeit von Sicherheitskräften beider Länder bei dem Vorgehen gegen Flüchtlinge beabsichtigt, das von der RLS kritisch gesehen wird. Auch das Spardiktat der Bundesregierung gegenüber Griechenland lehnen wir ab. Das ist unsere Funktion und unser Mandat. Und: Als Stiftung, die der deutschen Linkspartei nahesteht, haben wir natürlich eine sehr enge Beziehung zur größten Oppositionsfraktion im Bundestag“.
Übersetzung: Svea Franz

SILVIA CIDADE TIRADENTES CORRETOEncerrando o ciclo de atividades no Brasil, por ocasião do lançamento de seu livro Calibã e a Bruxa (Editora Elefante – tradução Coletivo Sycorax), a feminista e historiadora italiana Silvia Federici participa, em 22 de julho, de uma Roda de Diálogo e de intervenções artísticas com coletivos políticos e de mulheres na Cidade Tiradentes, extremo leste da cidade de São Paulo.
Silvia é hoje uma das mais importantes teóricas do feminismo e do capitalismo, e em sua pesquisa analisa, entre outros aspectos, o trabalho assalariado a partir de uma perspectiva de gênero. Nascida na Itália, vive nos Estados Unidos desde os anos 1960, onde participou ativamente do movimento contra a guerra e fundou o Coletivo Feminista Internacional, que impulsionou a Campanha Salários para o Trabalho Doméstico em âmbito global.
Além da reconhecida produção teórica, a professora emérita da Universidade de Hofstra, em Nova York, segue vinculada com as lutas feministas contemporâneas e os desafios impostos pelo capitalismo que oprime e mata mulheres. A construção de um novo paradigma de sociedade, com base nos bens comuns, também integra os temas discutidos por Silvia.
“É preciso criar um tecido social mais forte, capaz de resistir ao que está acontecendo e também começar a construir novas relações. Começar a implementar novas formas de autogovernarmos, ter o controle de nossa vida, não apenas nos opor, mas sim definir que tipo de sociedade queremos, como iremos construí-la, o que precisamos de imediato e quais são os objetivos de futuro”, disse Silvia Federici em recente entrevista.
A proposta da atividade é promover um diálogo e uma troca de experiências entre o profundo conhecimento de Silvia sobre a opressão das mulheres na sociedade capitalista e as resistências à este modelo, com as ações de protagonismo feminino, de caráter político e artístico, que atuam diretamente nos territórios periféricos de parte da periferia de São Paulo.
Confira a programação:
Silvia Federici –  Professora emérita da Universidade de Hofstra, em Nova York. Pesquisadora e feminista, autora de Calibã e a Bruxa (Editora Elefante – Tradução Coletivo Sycorax)
Bergman de Paula – Historiadora, formada pela Pontifícia Universidade Católica de São Paulo; mestranda em Ciências Humanas e Sociais na Universidade Federal do ABC; Membra do coletivo preto de esquerda Kilombagem.
Ana Paula Correia – Feminista Negra e Coordenadora da Casa Anastácia.
Bia Sankofa – Força Ativa
Intervenções Artísticas
Exibição dos curtas
Nós Carolinas – do coletivo Nós, mulheres da periferia
Mulheres Negras, projetos de mundo – de Day Rodrigues
Teatro
Filhos da Dita
Mãe da Rua – distribuição do jornal Linha Vermelha
Música
Rap – Fantasmas vermelhos
Coco – As 3 Marias
 

Serviço
Roda de Conversa com intervenções artísticas
22 de julho – a partir das 14h
Teatro Ventre de Lona – Centro Cultural Arte em Construção
Avenida dos Metalúrgicos, 2.100 – Cidade Tiradentes
Iniciativa
Fundação Rosa Luxemburgo, Goethe-Institut, Coletivo Sycorax, Editora Elefante
Parceria
Pombas Urbanas e Biblioteca Solano Trindade

 

Die Widersprüchlichkeit der G20 – gekennzeichnet sowohl durch globale Machtentfaltung als auch durch weitgehende Handlungsunfähigkeit – ist eine Folge der widersprüchlichen Interessen der herrschenden Klassen der beteiligten Länder
2017_07_05_15_12_37_DIE_G20_UND_DIE_KRISE_DES_GLOBALEN_KAPITALISMUS.pdf_Adobe_Acrobat_Reader_DC
Von Thomas Sablowski und Samuel Decker
Die «Gruppe der 20» (G20) umfasst die Regierungen von 19 der wirtschaftsstärksten Staaten der Welt und den Präsidenten der Europäischen Kommission. Die Bundesregierung betrachtet die G20 als das zentrale Forum der internationalen Zusammenarbeit in Finanz und Wirtschaftsfragen, obwohl die Regierungen vieler Länder ausgeschlossen sind und es die UNO gibt, in der nahezu alle Staaten der Erde vertreten sind.
Ist die G20 tatsächlich so etwas wie eine informelle Weltregierung – oder eher ein Papiertiger? Unsere Studie kommt zu dem Ergebnis, dass ihr die Züge von beidem anhaften. Die Widersprüchlichkeit der G20 – gekennzeichnet sowohl durch globale Machtentfaltung als auch durch weitgehende Handlungsunfähigkeit – ist eine Folge der widersprüchlichen Interessen der herrschenden Klassen der beteiligten Länder. Gemeinsam haben die darin organisierten Regierungen das Interesse an der Reproduktion der globalen kapitalistischen Ordnung, doch ihr Verhältnis ist durch scharfe Konkurrenz und die daraus resultierenden vielfältigen Konflikte geprägt. Die Internationalisierung des Kapitals produziert eine hierarchische internationale Arbeitsteilung, und die Regierungen der G20 kämpfen um die Positionen in dieser Hierarchie. Die G20 ist also als Teil der internationalen Regulation des Kapitalismus einerseits eine Form kooperativer Herrschaft, andererseits eine Bühne zur Austragung der Interessenkonflikte der Herrschenden.

Wie antiimperialistisch ist die G20?
Die G20 in der Krise der Globalisierung
Die verlogene Gewaltdiskussion

Die G20 wurde nach der Asienkrise 1999 gegründet und in der jüngsten globalen Finanzkrise 2008 zu einem zentralen wirtschaftspolitischen Gremium der Staats- und Regierungschefs aufgewertet. Allerdings bezog sich ihr Krisenmanagement nicht auf die tieferen Ursachen der vielfältigen Krisen im globalen Kapitalismus, sondern auf deren oberflächliche Auslöser. Wenn es einen Bereich gibt, in dem die G20 tatsächlich politisch einflussreich war, so ist es die Finanzmarktregulierung. Allerdings griffen auch die Ansätze der G20 zu einer strikteren Regulierung der Finanzmärkte zu kurz und wurden zudem in der Umsetzung durch Interessenkonflikte in und zwischen den Nationalstaaten verwässert. Inzwischen droht sogar die Rücknahme der wenigen Fortschritte, die auf diesem Feld erreicht wurden.
In den letzten Jahren hat die G20 ihre Agenda auf Themen wie nachhaltige Entwicklung und Klimawandel ausgedehnt. Aber die G20 interpretiert die in der Agenda 2030 der UNO enthaltenen Ziele zur nachhaltigen Entwicklung in sehr eigenwilliger und verkürzter Weise. Letztlich geht es der G20 darum, neue Bereiche für Kapitalanlagen zu erschließen und private Investitionen zu fördern. So droht eine neue Welle der Privatisierung gesellschaftlicher Infrastrukturen und der Umverteilung zugunsten des Kapitals durch «öffentlich-private Partnerschaften». Die insbesondere von der Bundesregierung vorangetriebene «Partnerschaft mit Afrika» zielt darüber hinaus vor allem darauf, afrikanische Märkte zu öffnen.
Um der Kritik von sozialen Bewegungen entgegenzutreten, bemüht sich die G20 und insbesondere die Bundesregierung um eine selektive Einbindung von Nichtregierungsorganisationen in Konsultationsprozesse. Doch auch diese Einbeziehung der «Zivilgesellschaft » verbleibt im Rahmen der herrschenden Regierungslogik und führt nicht wirklich zu mehr Demokratie oder zu einem sozialökologischen Politikwechsel. Schließlich treten wirtschafts- und geopolitische Konflikte innerhalb der G20 immer stärker zutage.
Letztlich zeigt sich: Die G20 sind Teil des Problems. Der Kampf um eine Demokratisierung und sozialökologische Transformation der kapitalistischen Gesellschaften ist auch ein Kampf gegen die Politik der G20. Die besondere Herausforderung besteht darin, politische Alternativen und Strategien zu entwickeln, die sich von denen der abgeklungenen globalisierungskritischen Bewegung unterscheiden.

Die G20 und die Krise des globalen Kapitalismus (pdf)
Mai 2017
INHALT
Zusammenfassung
1 Die G20: Informelle Weltregierung oder Papiertiger?
2 Vom Goldstandard zur G20: Krisenregulierung im globalen Kapitalismus
2.1 Vom britischen zum US-amerikanischen Empire
2.2 Die Krise des Fordismus und die neoliberale Epoche
2.3 Die G20 an den Grenzen der Globalisierung
3 Die G20-Agenda seit 2008: Stabilisierung statt Transformation des finanzdominierten Akkumulationsregimes
3.1 Die Maßnahmen der G20 zur Finanzmarktregulierung
3.1.1 Eigenkapitalanforderungen für Banken
3.1.2 Schattenbanken
3.1.3 Ratingagenturen
3.1.4 OTC-Handel mit Derivaten
3.1.5 Banken- und Finanzmarktaufsicht
3.2 Vom Krisenkeynesianismus zur «erweiterten Agenda für strukturelle Reformen»
4 Die Erweiterung der G20-Agenda und die Einbeziehung der Zivilgesellschaft – bloße Lippenbekenntnisse?
4.1 Oberste Priorität: Wirtschaftswachstum
4.2 Die deutsche G20-Präsidentschaft: Globalisierung in Gefahr
4.3 Die Agenda 2030 und die Investitionsoffensive der G20
4.4 «Partnerschaft mit Afrika»?
4.5 Das G20-Alphabet: Neue Vielfalt und alte Hierarchien
4.5.1 Business 20 – Konzerninteressen im G20-Prozess
4.5.2 Civil 20 – die Zivilgesellschaft darf mitspielen
4.6. «Hoffen auf Hamburg»?
5 Neue Welt(un)ordnung: Geopolitische Konflikte und die inneren Widersprüche der G20
5.1 Die Konflikte in der G20 nehmen zu
5.2 Aufstieg des Südens oder Aufstieg Chinas?
5.3 Wechselseitige Abhängigkeiten und wachsende Rivalitäten
5.4 Neue Allianzen?
5.5 Wachsende Kriegsgefahren
Fazit: Die G20 ist Teil des Problems
Literatur