El Mercosur está estancado desde hace años y sin un rumbo definido. La UE atraviesa una fuerte crisis comercial y está sometida a tendencias disgregadoras.
Por Eduardo Lucita, Viento Sur
Más de dos décadas después de que comenzaran las negociaciones, se anunció que la UE y el Mercosur alcanzaron un Acuerdo de Asociación Estratégica. El documento rubricado por los negociadores fija en un texto muy breve lineamientos políticos y los ejes centrales del comercio entre los bloques. Aún debe pasar la revisión legal y aprobarse en los parlamentos.
Se trata de un acuerdo entre dos bloques en crisis. El Mercosur está estancado desde hace años y sin un rumbo definido. La UE atraviesa una fuerte crisis comercial y está sometida a tendencias disgregadoras, tanto desde adentro como de fuera del bloque.
¿Qué cambió desde noviembre pasado?
No es un secreto que el presidente Mauricio Macri apostó todo a que este acuerdo se firmara en el marco de la reunión de la OMC en Buenos Aires a fines del año pasado, lo que no fue posible por la posición de la UE y por el tembladeral político existente en Brasil bajo la presidencia de Michel Temer. Es una pieza estratégica de su política de “inserción inteligente” en el mundo.

Es indudable que la presencia de Jair Bolsonaro en la presidencia de Brasil, y especialmente de su ministro de economía, el ultraliberal Pablo Guedes, reforzó el posicionamiento del gobierno Macri para alcanzar este acuerdo. Es conocido que el presidente del gobierno español jugó un papel decisivo para favorecer reuniones bilaterales con el presidente francés y que la postura favorable de Alemania fue empujada por la industria automotriz de ese país.
También es cierto que fue un acuerdo de apuro, las principales autoridades europeas dejarán pronto sus cargos y los cambios políticos que se avizoran no son favorables al tratado.
Por el lado de la UE se trata de recuperar presencia en el concierto internacional y en los intercambios comerciales y operará como un mercado de reemplazo. Es una respuesta al bloqueo de la administración Trump a los acuerdos de libre comercio (TPP y TTIP), al Bréxit y al auge de los nacionalismos. Es también prueba de la eficacia de la alianza franco/alemana (Angela Merkel-Emmanuel Macron) que junto con China están dispuestos a asumir el liderazgo de la globalización mercantilista, ocupando espacios cedidos por los EEUU de Trump.
Estos desafíos a la política exterior de la Administración Trump se completan con la decisión de otorgar un crédito a Irán para que este país pueda sobrellevar las sanciones económicas norteamericanas y mantener las relaciones comerciales con la Unión, a cambio de que Teherán no abandone el acuerdo nuclear.
Un acuerdo desequilibrado
A partir de ahora el Mercosur tendrá no solo que resolver sus asimetría internas, sino también las que tiene con la UE, que el acuerdo no resuelve y que son muy favorables a la Unión. Es cierto el acuerdo rebaja aranceles a un 90% de los productos y servicios que intercambian los bloques -operarán casi de inmediato para los productos europeos y con plazos de hasta 10-15 años para los del Mercosur- sin embargo el costo fiscal es menor para la UE (su promedio arancelario es del orden del 11%) que para nuestros países (con aranceles que van del 14 al 35%).
Por otra parte los “beneficios” para la región de América del Sur están limitados por las cuotas arancelarias (cantidades fijas no aranceladas) y no habrá mayores desgravaciones por fuera de esas cuotas, mientras que las exportaciones de la Unión no están cuantitativamente limitadas y una vez cumplidos los plazos de desgravaciones ingresaran con arancel cero.

Un punto de inflexión (la diaria)

No es menor el tema de la reglas de origen, la UE no tiene mayores controles sobre las mismas y es conocida la fuerte penetración de las importaciones asiáticas. Está también la apertura de los mercados estatales de obras públicas y compras gubernamentales, a nivel nacional, provincial y municipal, poniendo en un pié de igualdad a las grandes corporaciones europeas con las empresas nacionales, por lo general PyMES. Los mercados de servicios y de comercio electrónico, que en general evaden normas y pagos impositivos y la imposición de propiedad intelectual, marcas y patentes que las multinacionales buscan monopolizar, están también alcanzados por este acuerdo.
Una integración subordinada
En Argentina saldrán favorecidos los sectores exportadores y el agroindustrial -colisionarán con los granjeros de Francia, Irlanda o Polonia para quienes el Programa Común Agrario (PAC) es una valla protectora y uno de los pilares de la UE- la pesca, tendrán problemas sectores frutihortícolas, la vinería y otros productos regionales. Los servicios (software y profesionales) serán beneficiados mientras que el gran perdedor será la industria y los empleos que genera, debilitando el mercado interno. El retroceso industrial favorecerá el avance de la primarización. No en vano las cámaras del sector agroindustrial reaccionaron favorablemente, mientras que las industriales manifestaron preocupación, cuando no rechazo.
Al mismo tiempo el acuerdo presionará para que se concrete la transformación del sector productivo propuesta por el gobierno Macri distinguiendo los sectores competitivos, los que no lo son y deben desaparecer y aquellos que hay que estimular para mejorar. Si a esto se le suma que la renegociación de los vencimientos de la deuda con el FMI tendrá como contrapartida las reformas pendientes según la ideología neoliberal (laboral, previsional y fiscal) la reestructuración completa de un capitalismo local pro-mercado sometida a las tendencias globales está contenida en la orientación general del acuerdo.
Para el Mercosur este Acuerdo de Asociación Estratégica redundará en una integración subordinada a los vaivenes del mercado mundial, pasará ahora por el tamiz de la revisión jurídica y deberá ser aprobado tanto por el parlamento europeo como por los parlamentos de los 28 países que componen la UE y los 4 del Mercosur. Está pendiente también la redacción de la letra chica del acuerdo (según se dice se daría a conocer en los próximos días) que contendría listas de productos sensibles que serían protegidos. Todo llevará tiempo, sin embargo no debe descartarse que se recurra al procedimiento -ya utilizado en los acuerdos de la UE con Canadá, Colombia/Perú y Centroamérica- por el cual la Comisión Europea solicita una aplicación provisional y el Consejo de la UE la autoriza, así no tendría que esperarse hasta la ratificación de los parlamentos nacionales para entrar en vigencia, que podría ser en 2021.
La dimensión geopolítica
El acuerdo tiene un fuerte contenido geopolítico. En principio ampliará la influencia económica y política de la Unión en la región. No debe pasarse por alto que el anuncio oficial coincidió con la inauguración de las sesiones del G20 en Osaka. Forma así parte de la disputa entre el multilateralismo que promueven Europa y China frente al proteccionismo de EEUU bajo Trump, y al mismo tiempo es un fuerte aval de la dirigencia de la UE a la política del gobierno Macri, justo cuando comienza la campaña electoral donde está en juego su reelección.
Nuevas investigaciones sobre el “Apagón del siglo” con epicentro en Argentina y ramificaciones en Brasil y Uruguay, nos informan que habría sido provocado por el ingreso de energía desde Brasil vía el sistema interconectado. ¿Será una señal a futuro de la inserción inteligente que promueve el gobierno Macri?

 

Cuando el 19 de julio de 1979 las columnas guerrilleras del FSLN entraron en Managua, Dora María Téllez era una sandinista a cargo de una tropa de mujeres. Hoy, a cuarenta años de la Revolución sandinista, Téllez es historiadora y dejó el FSLN en 1996 con fuertes denuncias contra Ortega. Compartimos esta nota escrita en 2012, que recorre aquellos días de 1979 y esos otros donde el horizonte no parecía ser alentador.
Por Nadia Fink, Marcha

“La número ‘Dos’, única mujer del comando, es Dora María Téllez, de veintidós años, una muchacha muy bella, tímida y absorta, con una inteligencia y un buen juicio que le habrían servido para cualquier cosa grande en la vida”. Así describía Gabriel García Márquez a la Comandante Dos, en una extensa crónica publicada en 1978 sobre la toma del Palacio Nacional de Managua que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) llevó a cabo el 22 de agosto de ese mismo año.
El Comandante Cero era Edén Pastora, en lo que fue la llamada “Operación Chanchera” (porque entraba al corazón mismo de la “casa de los chanchos”, donde se encontraban los parlamentarios del régimen somocista). Para ingresar al Parlamento en pleno día, se hicieron pasar por una patrulla de la Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería de la Guardia Nacional. La única mujer que participaba de la toma debió aceptar que una decidida compañera pegara unos cuantos tijeretazos a su pelo largo, para que nadie notara que había una chica debajo de la boina negra y el uniforme militar.
La misión era pedir la liberación de todos los presos políticos (entre los que se habían incluido 20 presos sandinistas asesinados por la dictadura, pero que el gobierno se negaba a reconocer) y la publicación por todos los medios de los partes de guerra y comunicados políticos. Anastasio Somoza Debayle, el cuarto heredero de la dinastía familiar que oprimía Nicaragua desde hacía más de cuarenta años, se enteró de la noticia mientras almorzaba cómodamente en su residencia y las negociaciones comenzaron: La Comandante Dos, por su “tenacidad y buen juicio”, fue la encargada de llevarlas adelante.
Después de desplantes y postergaciones, Somoza debió ceder a todas las peticiones del FSLN. Así empezó a vislumbrarse el triunfo de la Revolución: muchos rehenes dentro del Palacio expresaban su simpatía y solidaridad, les preparaban café a los guerrilleros, e incluso se ofrecían a permanecer allí como voluntarios. Mientras, los presos políticos en Managua (y antes de que el dictador impartiera cualquier orden) ya habían sido avisados de la pronta liberación por sus propios guardias, muchos de los cuales en distintas cárceles les expresaban su simpatía. Cuando el 24 de agosto 25 sandinistas, cinco negociadores y cuatro rehenes partían del Palacio Nacional hacia el aeropuerto, la gente salía espontáneamente a las calles y una larga fila las y los acompañaba en su trayecto.
Dora María Téllez, con 22 años, había recorrido un largo camino para llegar a ese momento. Nacida en la ciudad de Matagalpa un 21 de noviembre de 1955; en 1973 partió a la ciudad de León para estudiar medicina. Enseguida se unió al FSLN, en principio dentro del movimiento estudiantil. De a poco se fue involucrando y empezó a formar parte de una célula de seguridad, en un período que caracterizó como de “firme y silenciosa acumulación de fuerzas”. En enero de 1976 tuvo que pasar a la clandestinidad. Dejó su casa natal con una nota para su madre y su padre, en la que les contaba la experiencia de asistir su primer parto: “¿Sobrevivirá este niño? (…). Mi trabajo estará concluido solamente cuando estos niños puedan vivir en un mundo nuevo y diferente”. Y no sabía Dora, cuánto de eso conseguiría como ministra de Salud Pública.
Pero todavía estaba en la clandestinidad. Viajó a México y luego a Cuba para recibir entrenamiento especial en medicina de guerrillas. Luego fue a Panamá y llegó a Honduras, donde dio clases en primeros auxilios a quienes se preparaban para la ofensiva de octubre de 1977. Recuerda de ese momento la moral “fantásticamente alta” de las compañeras y los compañeros, “la clase de moral que se tiene cuando uno está a punto de entrar en combate. Yo lo llamo ‘llevar la victoria en la mirada’”.
A fines de septiembre regresó a Nicaragua, y en 1978 fue la toma del Palacio… ese camino que abrió la posibilidad del cambio en Nicaragua. Era 1979 y en mayo, el FSLN rechazó toda posibilidad de diálogo con Somoza, mientras afirmaba que el país “se encamina a la guerra total y definitiva”. El 4 de junio se inició una huelga general que paralizó todo el país. El 20 de ese mismo mes, Dora cumplió la segunda misión más importante de esa etapa del sandinismo: la toma a su mando de la ciudad de León, la segunda en importancia del país. “León es el principio del fin de la dictadura”, había dicho en 1956 Rigoberto López Pérez, antes de asesinar de cinco balazos a Anastasio Somoza García y de ser ultimado por la Guardia Nacional. No se equivocaba Rigoberto, aunque habría que esperar años para que la dinastía Somoza cayera en forma definitiva.
“Era una muchacha delicada y pequeña que, más tarde, durante la ofensiva final, fue una de las combatientes más aguerridas. Dora María Téllez, estudiante de medicina, dirigió las tropas que dominaron la primera ciudad que se liberó en Nicaragua en 1979. Su estado mayor militar estaba integrado casi totalmente por mujeres”, escribió Gioconda Belli, compañera de Dora en el FSLN, muchos años después en su autobiografía novelada El país bajo mi piel.
El sandinismo había triunfado y empezaba la desmovilización de las y los combatientes: ahora el trabajo era político. Al frente de la Secretaría Política del Comité Departamental en Managua, a Dora le costaba el regreso a la vida civil: la sensación permanente de peligro y el régimen estricto de la vida militar contrastaban con lo que ahora ella definía como un “trabajo político pesado; teníamos que movernos mucho, hacer que las cosas caminaran”. Fue en 1985, cuando ocupó el cargo de ministra de Salud Pública, donde Dora pareció encontrar un nuevo lugar de combate: durante los cinco años en los que permaneció en el cargo llevó a cabo una intensa campaña de vacunación entre la población más joven, que fue premiada por Naciones Unidas por ser “un avance excepcional en materia de salud” y dejó a su salida el Ministerio con un presupuesto de 60 millones de dólares solamente para medicinas.
Pero antes de las elecciones presidenciales de 1996, Dora María junto con Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal y otros compañeros y compañeras decidieron abandonar el FSLN “a causa de contradicciones sobre la política y la acción del partido, en relación a la democracia interna, la lucha política y social y las reformas constitucionales, en clara oposición a la creciente tendencia caudillista de Daniel Ortega”.
Combatir con las palabras
Dora María Téllez no murió joven, combatiendo por el triunfo de la revolución en su país. Quizá hubiese sido más sencillo abordar ahora a este personaje si las contradicciones propias del ser humano, más las de un partido que ingresa a la vida institucional, no hubieran sucedido. Si Dora hubiera quedado en la memoria como esa joven “bella, tímida” o “delicada y pequeña”…
El nuevo partido que formó, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), se constituyó el 21 de mayo de 1995 en homenaje al nacimiento de Sandino. El artículo 2 de su Estatuto expresa: “La profundización de la democracia debe ser cada vez más amplia y firme en Nicaragua (…). Desarrollo económico con justicia social, ejercicio y participación democrática son valores consustanciales que el partido defiende con igual energía”.
La lucha por la democracia, ahora, es la nueva bandera de la Comandante. Los ex compañeros y compañeras de guerrilla hoy permanecen enfrentados, sobre todo, en un nuevo combate de palabras y posturas políticas.
El MRS participó en dos ocasiones en elecciones nacionales y también fue despojado de su personería jurídica dos veces; en 2000 y en 2008. Puede leerse al respecto, en la web del partido: “En ambos casos por la pretensión del orteguismo de eliminar al MRS del escenario político, valiéndose del pacto político entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán”. Vale abrir un paréntesis para hablar sobre Alemán: político y empresario, proveniente de una familia de dirigentes somocistas, fue presidente en 1997 –en su acto de asunción, el cantante del PJ, Palito Ortega, entonó “Yo tengo fe”, eslogan de su campaña–. Por corrupción y lavado de dinero fue enjuiciado y sentenciado a 20 años de prisión. Pero en 2009 fue sobreseído de esos mismos cargos por la Suprema Corte de Justicia, y desde hace años el fantasma de un pacto con Daniel Ortega ronda en el país.
Ante la ilegalización de su partido, Dora permaneció en huelga de hambre en pleno corazón de Managua, durante 13 días. Su salud empezaba a deteriorarse, varias organizaciones de mujeres hicieron llegar su preocupación, y numerosas personalidades, entre las que se encontraban Eduardo Galeano, Juan Gelman y Noam Chomsky, firmaron un pronunciamiento dirigido al gobierno orteguista: “Conocemos y admiramos la valentía y compromiso de Dora María Téllez. Su integridad, prestigio, dedicación nos motiva a pronunciarnos para solicitar al gobierno de Nicaragua que medite muy bien sobre las consecuencias de no atender las demandas que ella representa: que no se cierren los espacios políticos y que haya un diálogo nacional para resolver la crisis alimentaria que, como muchos otros países, enfrenta Nicaragua. Ninguna de estas demandas es irracional y un gobierno que quiera el apoyo popular debe responderlas”.
Sin embargo, para el MRS, la situación no se modificó demasiado respecto del proceso electoral. En las elecciones municipales del 4 de noviembre pasado, en las que el FSLN ganó con varias denuncias de fraude, un comunicado expresaba: “El MRS no participó en este proceso electoral en ninguna forma, pero nos integramos a la Campaña Cívica para demandar elecciones transparentes. (…) Durante las votaciones siguieron los abusos: no acreditación y expulsión de fiscales opositores, impedimentos para votar a miles de personas que fueron desaparecidas de los padrones donde siempre habían votado (truco conocido como “ratón loco”), adulteración de actas y boletas y falsificación de resultados. La asistencia del pueblo a las votaciones es la menor habida en los últimos treinta años”.
En los años que lleva en el nuevo partido, Dora se recibió de historiadora, luego de cursar sus estudios en la Facultad de Managua. Un compañero de aquellos años, Carlos Navarro, escribió en el Nuevo Diario de Managua: “Siempre mostró en clase una agudeza mental extraordinaria para analizar los procesos históricos y como mujer inteligente rechaza las ideas definitivas, acepta los problemas y los asume dándoles una perspectiva profunda y compleja”.
Con esa “agudeza para analizar los procesos históricos”, Dora deja un puñado de conceptos y análisis que vale la pena traer al presente. En febrero de 2005 decía: “Ese es el problema de los dos grandes partidos presentes en esta crisis (FSLN y el Partido Liberal Independiente): que ya no tienen programa. Lo han ido perdiendo en el camino. El programa del sandinismo, que era para construir una sociedad justa, era mucho más sencillo en el momento del triunfo de la revolución porque las cosas estaban más claras. Era fácil saber que había que hacer un ejército nuevo, una reforma agraria, una reforma urbana… Pero en los años 90, con la crisis del socialismo y de los paradigmas, la izquierda se quedó sin referente claro y enfrentada a la globalización, al poder del mercado, a la ideología neoliberal y conservadora”.
En un momento donde los discursos y los medios dominan la escena política, en el que muchas de las políticas de gobierno se construyen más a través de la palabra que de la verdadera acción, Dora plantea: “¿Qué papel darle al mercado en nuestras sociedades? Para alguna gente de izquierda, sólo mentar al mercado es ser capitalista. Falta valor para abordar a fondo estos temas, y por eso mucha izquierda prefiere no trabajar programas sino mantener discursos. Y discursos fuertes y radicales, un discurso ‘revolucionarista’ –como decía Lenin– porque en estos tiempos escuchar esos discursos reconforta”.

La justicia social y la lucha contra la pobreza siguen siendo verdadera bandera de lucha para Dora: “¿Y cuando hablamos de justicia social, de qué estamos hablando? Es una pregunta fundamental ahora, cuando todo el mundo habla de los pobres: el gobierno, los organismos internacionales, el Banco Mundial, El Fondo Monetario Internacional. Hace 20 años hablar de los pobres era radical y subversivo. Ahora la pobreza ya no es un asunto político; es una razón estadística”.
El remate se lo dejamos a su mirada sobre la democratización de los partidos políticos vigentes; habla de su país, pero tal vez resulte familiar: “Lo mejor que puede pasar en Nicaragua es que los partidos políticos se vayan democratizando, que sean partidos que tengan límites en el ejercicio de su poder, que aprendan a cultivar el trabajo en sus bases sociales, que sean menos clientelistas, que sean menos autoritarios, que estén menos dominados por el caudillismo”.
En esta construcción política, tal vez la crítica más aguda que pueda hacérsele a Dora (quien hoy es sinónimo de honestidad para los nicaragüenses), como al mismo MRS es que en la lucha por desterrar el fraude electoral y el caudillismo convoquen a sumarse a fuerzas que nada tienen que ver con su horizonte de ideales. Luego de las elecciones del 4 de noviembre, expresaron: “En el MRS creemos que este es el momento para construir la unidad de todas las fuerzas políticas y sociales para luchar por el cambio total del podrido sistema electoral, para lograr elecciones limpias y transparentes, condición esencial de la democracia en Nicaragua. Ese es un imperativo para todos y todas, más allá de los intereses particulares de cada uno, de la orientación política e ideológica, de las formas de organización y expresión”.
¿Se puede pregonar una unidad con quienes siempre han sostenido banderas opuestas a los ideales sandinistas? ¿Se puede construir a partir de posturas tan disímiles; por reivindicaciones sociales las unas, por la vigencia del gran capital, las otras? ¿Es lo que en criollo se llama ‘hacerle el juego a la derecha’ posibilitar alianzas o políticas que luego serán difíciles de dejar de lado?
“Sería ideal que los partidos políticos se pelearan por erradicar la pobreza, que compitieran por eso. ¿Cómo va a ser un problema para mí, si soy de izquierda, que los liberales erradiquen la pobreza? Mejor, ya inventaré otra reivindicación como bandera”, dice Dora desde su blog, y nos deja pensando en cuál será la mejor forma de seguir luchando por una mundo mejor, más justo, en el que los viejos ideales no se vayan lavando, ni se vayan perdiendo por el camino del oportunismo y la hipocresía.
Foto: El Confidencial

Das »Freihandels«abkommen der EU mit dem Mercosur ist noch zu verhindern
Von Gerhard Dilger, neues deutschland

Es ist kein Zufall, dass gerade jetzt ein angeblich historisches »Freihandels«-Abkommen zwischen der Europäischen Union und dem Mercosur angekündigt wird: Europas Regierungen, angeführt von Angela Merkel, haben die politische Schwäche Argentiniens und Brasiliens gnadenlos ausgenutzt, um die Rekolonialisierung Südamerikas weiter voranzutreiben. Sollte der erst in Umrissen bekannte Deal tatsächlich den Ratifizierungsmarathon in den europäischen Parlamenten bewältigen, wäre das vor allem ein Triumph der transnationalen Konzerne und ihrer Profitlogik; Menschenrechte und Umweltschutz blieben rhetorisches Beiwerk.
In der internationalen Arbeitsteilung spielt Lateinamerika seit 1492 überwiegend die Rolle des Rohstofflieferanten. Genau darauf sollen Argentinien, Brasilien, Paraguay und Uruguay nach den Emanzipationsversuchen des 20. und frühen 21. Jahrhunderts wieder und möglichst für immer festgenagelt werden. Von der schrittweisen Senkung der Zollschranken profitieren in Südamerika bestenfalls das Agrobusiness und der Importsektor; Kleinbäuer*innen, Indigene und Arbeiter*innen bezahlen die Rechnung mit der weiteren Zerstörung ihrer Lebensgrundlagen und der Aushöhlung ihrer Rechte.
Firmen aus Europa sollen jährlich Abgaben in Höhe von vier Milliarden Euro einsparen und dadurch wettbewerbsfähiger werden, jubelt die Europäische Kommission. Selbst dass der Autosektor in Argentinien und Brasilien langsamer liberalisiert wird als andere, ist den Interessen der europäischen Konzerne geschuldet, die zuerst ihre Investitionen der letzten Jahre wieder einspielen wollen. Die geplante Liberalisierung des Handels innerhalb der Multis fördert Lohndrückerei und Stellenabbau. So werden künftig etwa billiger produzierte Autoteile um die halbe Welt transportiert statt vor Ort hergestellt.
Neben der auch ökologisch unsinnigen Ausweitung des Welthandels beharren die europäischen Neoliberalen auf verschärftem Patentschutz, was beispielsweise die Versorgung der Südamerikaner*innen mit bezahlbaren Generika aushöhlen könnte. »Neue Geschäftsmöglichkeiten« würden auch im Dienstleistungssektor geschaffen, etwa im Telekom- und IT-Bereich.
Bei den Regierungskäufen, die oft für die Stärkung einheimischer Produzenten genutzt werden, soll die europäische Konkurrenz ebenfalls noch mehr berücksichtigt werden. Und während Investoren ihre Interessen notfalls vor Schiedsgerichten einklagen wollen, soll es für Mitverantwortung bei Umweltvergehen oder Menschenrechtsverletzungen auch künftig keine Sanktionsmöglichkeiten geben.
Der ultrarechte Brasilianer Jair Bolsonaro und der in Argentinien um seiner Wiederwahl kämpfende Unternehmerpräsident Mauricio Macri buhlen mit allen Mitteln um internationale Anerkennung. Diese Konstellation hat den von den Neoliberalen beiderseits des Atlantiks vorbereiteten und jetzt bejubelten Deal erst ermöglicht.
Doch seine Umsetzung ist noch lange nicht unter Dach und Fach. Warum werden die Details des EU-Mercosur-Abkommens – in Wirklichkeit ist es ja nur ein Entwurf – nur scheibchenweise bekannt gemacht? »Vampirverträge« hat die Attac-Aktivistin Susan George die »Freihandels«abkommen einmal zu Recht genannt. Denn: Sobald die Einzelheiten ans Tageslicht kommen, besteht die echte Chance, sie demokratisch zu verhindern.
Widerstand kommt von südamerikanischen Aktivist*innen, Textilunternehmern in Paraguay, Gewerkschafter*innen in Uruguay oder dem peronistischen Kandidaten Alberto Fernández, der gute Chancen hat, Macri bei den argentinischen Präsidentschaftswahlen im Oktober zu besiegen – aus ihrer Perspektive ist der neokoloniale Charakter des angestrebten Abkommens sonnenklar. Aber auch in Frankreich rumort es beträchtlich, denn dort hat man die Gefahr weiterer Importe von Monokultur-Agrarprodukten für die einheimische Landwirtschaft immer schon erkannt.
Warum ausgerechnet der rechtsextremistische Klimaleugner Bolsonaro, der den Regenwald in Rekordzeit dezimieren will, ein strategischer Partner für ein demokratisches Europa sein soll, bleibt das Geheimnis von Frau Merkel und Herrn Maas. Nichtregierungsorganisationen und kirchliche Hilfswerke haben zahlreiche Argumente gegen den Deal schon längst auf den Tisch gelegt, die Gewerkschaften fehlen leider noch in dieser Allianz. Aber der Widerstand hat ja erst begonnen.
Fotos: Gerhard Dilger

Patriarchale, rassistische und (neo-)koloniale Strukturen müssen erkannt und bewusst gemacht werden, um sie bekämpfen zu können. Dafür streitet Rita Segato. Zur Eröffnung der diesjährigen Buchmesse in Buenos Aires hielt sie eine denkwürdige Rede.

Von Gerhard Dilger

Nun gehört Rita Laura Segato endgültig zu den Star-Intellektuellen Argentiniens. Die 67-jährige emeritierte Anthropologin lehrte und forschte über 30 Jahre lang von Brasília aus und ist eine exzellente Kennerin ganz Lateinamerikas, besonders das der immer noch allzu oft ignorierten Mehrheiten: Frauen, Indigene, afrolatin@s. Und sie mischt sich ein: Bei der Einführung der Quoten für Schwarze und indígenas an den öffentlichen Universitäten Brasiliens gehörte sie zu den einflussreichsten Stimmen. Unter Feministinnen galt sie schon länger als Geheimtipp, Ende 2015 nahm sie an der Büroeröffnung der Rosa-Luxemburg-Stiftung in Buenos Aires teil.


Nach dem Wahlsieg des Ultrarechten Jair Bolsonaro musste sie Brasilien den Rücken kehren. Nun pendelt sie – wenn sie nicht gerade auf einer Vortragsreise ist – zwischen ihrer Hauptstadtwohnung in San Telmo und ihrer heißgeliebten Wahlheimat Tilcara in der nordwestargentinischen Provinz Jujuy, wo indigene Rituale wie selbstverständlich zum Alltag der Menschen gehören.

Nach bahnbrechenden Interventionen über die rassistische Gewalt gegen Frauen in Guatemala und Mexiko sowie mit der Explosion der feministischen Bewegung in Argentinien wurde sie einem immer breiteren linken Publikum bekannt. Mit der Einladung, im April 2019 die Buchmesse zu eröffnen, ist sie in Buenos Aires im Mainstream-Feuilleton angekommen, ihre Essaysammlungen sind Verkaufsschlager.

Ein antikapitalistischer Konsens ist eine gute Basis, aber weder in der Analyse noch als Handlungsmaxime ausreichend, um breite Bündnisse gegen den neoliberalen bis ultrarechten Rollback in Lateinamerika und anderswo schmieden zu können. Auch patriarchale, rassistische und (neo-)koloniale Strukturen müssen erkannt und bewusst gemacht werden, um sie bekämpfen zu können. Dafür lohnt es sich, Rita Segato auch in Europa zu lesen. Was dem entgegensteht, schildert sie eindringlich in ihrer Rede zur Eröffnung der diesjährigen internationalen Buchmesse von Buenos Aires.

Wir veröffentlichen diese vielbeachtete Intervention als vorzügliches Beispiel für Segatos Grundhaltung: Sie plädiert für eigenständiges Denken, das sich gleichermaßen gegen die Fixierung vieler Intellektueller auf Europa, political correctness US-amerikanischer Provenienz oder zu kurz greifende Analysen der Gewalt gegen Frauen wendet.

Ihre genaue Kenntnis der barbarischen Verhältnisse in brasilianischen Gefängnissen oder der Frauenmorde in Ciudad Tijuana verbindet Rita Segato mit einem mitreißenden Optimismus des Willens. Zudem ist sie fest davon überzeugt, dass die feministische Massenbewegung im südlichen Südamerika gerade dabei ist, die politischen Koordinatensysteme dauerhaft zu verschieben.

Von der Kraft des Ungehorsams – Rede von Rita Segato zur Eröffnung der Buchmesse 2019 in Buenos Aires (pdf)

Am 13. Juni 2019 tritt Rita Segato auf dem Kongress «Geographien der Gewalt» in Frankfurt/Main auf, der von der Rosa-Luxemburg-Stiftung mitveranstaltet wird.

Was Griechenland mit Argentinien zu tun hat und warum es in 25 von 28 EU-Staaten rechtspopulistische oder ultrarechte Parteien gibt, darüber sprach Andreas Thomsen, Leiter des Büros der Rosa-Luxemburg-Stiftung in Brüssel, am 15. April in Buenos Aires.

Von Julia Wasenmüller

Im Zentrum der Stadt, nur wenige Blocks vom Obelisken entfernt und zwischen den traditionellen Theaterbühnen und Buchläden der Avenida Corrientes, befindet sich das Kulturzentrum „Centro Cultural de la Cooperación“, abgekürzt CCC. Das achtstöckige Gebäude mit Café, Informationsvitrinen und mehreren imposanten Veranstaltungsräumen ist ein Ort des interamerikanischen Austauschs.  Kunstschaffende, Historiker*innen, Wissenschaftler*innen und Politolog*innen kommen hier bereits seit 17 Jahren zusammen, um bolivarianische Gedanken voranzutreiben. Hugo Chávez und Rafael Correa präsentierten sich ihrerzeit hier einem argentinischen Publikum, und in der Eingangshalle gibt es Postkarten von Fidel Castro und Tassen mit dem Gesicht von Eva Perón als Andenken.

An diesem Montagabend im April steht jedoch die politische und gesellschaftliche Entwicklung in Europa im Fokus. In der Veranstaltung „Europa und die Ultrarechte“, die das  RLS-Büro in Buenos Aires in Zusammenarbeit mit Le Monde diplomatique organisiert hat, soll es um den neoliberalen Kurs der EU,  Austeritätsregime und den Rechtsruck in Europa gehen; Themen, die vor allem auch bei den EU-Parlamentswahlen im Mai von Bedeutung sein werden. Thomsen stellt sich der schwierigen Aufgabe, die politischen Entwicklungen der 28 EU-Länder innerhalb eines 20-minütigen Vortrags für ein lateinamerikanisches Publikum aufzubereiten.

Er beginnt mit der sogenannten „Eurokrise“ im Jahr 2008. Natürlich ist eine Wirtschaftskrise im Globalen Norden anders zu bewerten als die dauerhafte Krisensituation, in der sich Länder des Globalen Südens befinden. Das ist allen im Publikum mehr als bewusst. Denn in Argentinien wird der Alltag momentan von der „Macrisis“ bestimmt, einer Fusion aus dem Namen des Präsidenten Macri mit dem Krisenbegriff. Die Preise steigen willkürlich von einem Tag auf den anderen und die zuletzt veröffentlichen Zahlen in Bezug auf die Inflationsrate sprechen für sich: 4,7 Prozent im März. 54,7 Prozent in den letzten 12 Monaten, wirtschaftliche Szenarien, wie sie in den meisten Ländern Europas schwer vorstellbar sind.

In manchen aber eben doch, denn auch in Europa gibt es einen Norden und einen Süden, im geographischen wie im strukturellen Sinne. Und die neoliberale Toolbox, wie Thomsen sie nennt, funktioniert überall nach den gleichen Mechanismen. „Griechenland und Argentinien haben dann plötzlich ziemlich viel gemeinsam, sind dem gleichen Austeritätsregime des Internationalen Währungsfonds (IWF) ausgesetzt und werden zu Sparprogrammen gezwungen, die Kürzungen im Sozialwesen bedeuten.“

Thomsen führt weiter aus: „Innerhalb der EU wurde diese Politik maßgeblich von Deutschland und Frankreich vorangetrieben. In diesen Ländern heißt es heute, die Krise sei vorbei, der neoliberale Masterplan sei aufgegangen. Wir befinden uns in Europa also gerade in einer Phase des wirtschaftlichen Booms. Doch wenn wir uns die Arbeitslosenraten in Italien, Spanien und Portugal ansehen oder das komplett zerstörte Sozialsystem in Griechenland, dann zeigt sich, dass der Boom und die Krise stets verschiedene Länder trafen.“

In diesen sozioökonomischen Kontext bettet Thomsen das Entstehen oder Wiederaufleben rechtspopulistischer Parteien ein. „Mit den Austeritätsprogrammen des IWF wurden die sozialdemokratischen Parteien Europas erheblich geschwächt. Die französische sozialdemokratische Partei hat ihren Hauptsitz in Paris kürzlich verkaufen müssen. Und das ist nur ein Beispiel.“

Gleichzeitig gewannen rechtspopulistische Parteien an Gewicht, die sich jetzt, vor den Wahlen zum EU-Parlament, auch zu internationalen Allianzen zusammenschließen. „Das ist natürlich schwierig für nationalistische Parteien“, kommentiert Thomsen. „Aber es gibt Punkte, die sie gemeinsam haben: Sie sind nationalistisch, rassistisch und antifeministisch. Sie stehen für ethnisch homogene Nationalstaaten ein und sind gegen alle Lebensentwürfe, die von der traditionellen patriarchalen Norm abweichen.“

Ihre Reichweite lasse sich dadurch erklären, dass sie einfache Antworten auf komplexe Fragen geben und sich dabei auch nicht darum scheren, falsche Kausalschlüsse zu erfinden, die ihrer Sache dienen. Zur Veranschaulichung nennt er ein Beispiel aus Deutschland: „In vielen Großstädten mangelt es an bezahlbarem Wohnraum. Anstatt das Problem in fehlendem staatlichem Sozialbau zu suchen, sind es für Rechtspopulist*innen ganz klar die Migrant*innen, die den Wohnraum wegnehmen.“

Über die Gefahren für die Demokratie angesichts des Aufstieges der extremen Rechten und die daraus resultierenden Aufgaben für die Linke referierte Andreas Thomsen auf Einladung des RLS-Büros São Paulo auch in der brasilianischen Megastadt auf der Veranstaltung „Brasilien und Europa: Demokratie in Gefahr“ . Mit Erkenntnissen aus ihren Befragungen von Unterstützer*innen des rechtsextremen Präsidenten Jair Bolsonaro ergänzte ihn Esther Solano, Professorin an der Universität von São Paulo (UNIFESP).

Über ihre ersten 30 Tage als Parlamentarierin im Parlament des Bundesstaates berichtete zudem Erica Malunguinho, die als erste schwarze und transsexuelle Angeordnete für die links-sozialistische PSOL gewählt wurde. Ihr Beispiel ist ein erster Schritt im schwierigen Aufbau einer emanzipatorischen Linken, welche die Forderungen der sozialen Bewegungen artikuliert und so dem Rechtsdrift mit neuer Substanz entgegentritt. (toloe)

Wie Linke diese Diskurse entlarven und selbst emanzipatorische Ideen formulieren können, bleibt die große offene Frage des Abends, die mehrfach vom Publikum aufgegriffen wird.
Nach Thomsens Ausführungen bringt Ana Grondona vom CCC zum Ausdruck, dass eine Analyse des Rechtsrucks in Europa auch in Lateinamerika von Bedeutung ist, da die europäische Politik immer konkrete Auswirkungen auf die Situation im Globalen Süden hat. Nicht nur in den Mechanismen neoliberaler Austeritätspolitik lassen sich Parallelen erkennen, sondern auch darin, wie Rechte mit den Ängsten von Menschen spielen und sich dabei auf die Fahnen schreiben, den „Willen des Volkes“ zu repräsentieren.

Im Publikum sitzt eine brasilianische Anthropologin, die den aktuellen brasilianischen Präsidenten Jair Bolsonaro als Ultrarechten par excellence identifiziert. Sie selbst wird bald nach Berlin ziehen, um sich wissenschaftlich mit der Situation schwarzer Menschen in Europa auseinanderzusetzen. „Für Geld, Drogen und Waffen sind die Grenzen stets offen. Nur für Menschen nicht,“ bringt sie ein Grundproblem auf den Punkt.

Daran anknüpfend wirft Thomsen auf, dass in der Solidarität das Potenzial der Linken liegt, den Ist-Zustand auf eine emanzipatorische Art und Weise zu kritisieren und damit den Diskursen von rechts etwas entgegenzusetzen. Im Publikum herrscht Einigkeit darüber, dass es ein Recht auf Migration geben sollte, und viele sind erschüttert, als Thomsen genauer auf die derzeitige Situation im Mittelmeer eingeht und von der Kriminalisierung von Seenotrettung berichtet.

Ein älterer Herr im Publikum rät der europäischen Linken, sich wieder mehr auf das Werk von Rosa Luxemburg zu berufen: „Rosa Luxemburg war bereits vor 100 Jahren eine antinationale Denkerin. Ihre Texte sind auch für das Europa von heute von Bedeutung.“

Gleichzeitig sei das Thema Nationalismus in Staaten des Globalen Südens anders zu bewerten als in Europa, findet Ana Grondona. „Unsere Grenzen sind durch die Kolonialisierung entstanden. Unsere Bevölkerung war schon immer heterogen. Wir mussten für unsere Unabhängigkeit kämpfen. Wenn ich an eine nationale argentinische Identität denke, dann denke ich an wirtschaftliche und wissenschaftliche Souveränität und ein Ende der kolonialen Abhängigkeit.“ Damit habe der Gedanke einer interamerikanischen Identität und Solidarität zwischen Ländern des Globalen Südens auch eine andere politische Bedeutung als das Zugehörigkeitsgefühl von Europäer*innen zur EU.

Genauso sieht das auch eine junge italienische Zuhörerin, die mittlerweile in Buenos Aires lebt. Sich mit der EU zu identifizieren sei vor allem etwas für die Länder im Norden Europas wie Deutschland und Frankreich, die von der EU als Wirtschaftsunion profitieren. Emanzipatorische Projekte erwartet sie weder vom EU-Parlament in Brüssel noch von den linken Parteien der unterschiedlichen Länder. „Wenn sich etwas verändern soll, dann müssen wir die Zivilgesellschaft und soziale Bewegungen stärken.“

Es bleibt kaum Zeit, auf alle Fragen und Diskussionsbeiträge einzugehen. Doch kurz bevor das CCC schließt, kommt eine Zuhörerin nochmal zurück auf die Frage, wie dem Erstarken rechtspopulistischer Parteien entgegengewirkt werden könne. Ihr Kommentar ist kurz und prägnant: „Für mich ist es wenig verwunderlich, dass es in der Slowakei eine junge Frau und Umweltaktivistin ist, die mit dem angestammten politischen Panorama bricht.“ Zuzana Caputova von der linksliberalen Partei „Progressive Slowakei“ wurde Ende März zur ersten Präsidentin des Landes gewählt. Und das macht Hoffnung.

Die politische Lage in der EU stellt sich heute sehr diffus dar. Unsicherheit hat sich breit gemacht, auch das Gefühl, dass die Dinge sich radikal ändern könnten – auch wenn wir nicht genau wissen, in welche Richtung.

Von Andreas Thomsen*

Zentral ist die kombinierte Schulden-, Finanz- und Währungskrise. Es war und ist tatsächlich eine Krise mit sehr vielen unterschiedlichen Erscheinungen und Phänomenen. Aber eines hat sich gezeigt: Der Euro als gemeinsame Währung funktioniert nicht, so wie er angelegt ist. Oder genauer: Er funktioniert nur für bestimmte Kreise, nur für ausgewählte EU-Länder, nur für bestimmte Industrien.

Als der Euro ins Wackeln geriet, da wurden die betroffenen Länder unter sehr harte Auflagen gestellt. Griechenland wurde praktisch zwangsverwaltet. Und den Regierungen in Berlin, Paris und Brüssel fiel nichts anderes ein, als tief in die neoliberale Werkzeugkiste zu greifen: Schuldenabbau, Privatisierungen, harte und brutale Austeritätspolitik, durchgesetzt unverhohlener Erpressung.

Die Krise ist vorerst in ihren deutlichsten Erscheinungen überwunden. Doch die Arbeitslosigkeit in Spanien, in Italien und in Griechenland ist höher denn je, die Sozialsysteme dieser Staaten wurden einschneidend beschädigt. Und die Regierungen dieser Länder haben keinen Handlungsspielraum, um die Konjunktur wieder ins Laufen zu bringen. Eine Reihe Regierungen in der EU rufen nach Reformen der Grundlagen der EU, nach einem Ende der Austeritätspolitik und nach einer Vertiefung, ja nach einer Vollendung der Währungsunion.  Das von Macron liberal regierte Frankreich, das rechtsradikal regierte Italien, das links regierte Griechenland, Spanien, Portugal und einige weitere wollen das. Sie stoßen in Brüssel und Berlin auf Granit.

Vielleicht gibt es eine Beobachtung, die wir in vielen Ländern, auf vielen Kontinenten machen können: Der Neoliberalismus mit all seinen ökonomischen Dogmen hat seinen Rückhalt, seine Legitimation verloren. Und doch sind die Dogmen des Neoliberalismus nach wie vor politisch beherrschend, sie sind nach wie vor das Mittel der Wahl der politischen und ökonomischen Eliten. Der Neoliberalismus ist eine ökonomische Ideologie, die es ermöglicht, sehr schnell und sehr umfangreich von unten nach oben und von öffentlich zu privat umzuverteilen.

Das war in den 1980er und 90er Jahren noch nicht so deutlich erkennbar. Heute liegt es klar auf der Hand. Und diese Eindeutigkeit ist es, die die neoliberale Politik nun in Schwierigkeiten bringt. Für eine geraume Weile, und ganz besonders in den 2000er Jahren war es die politische Linke, die die Dogmen des Neoliberalismus in Frage stellte. Und sie kritisiert ihn ja immer noch.

In Europa wurde das neoliberale Projekt von konservativen, liberalen und ganz besonders auch sozialdemokratischen Parteien getragen und umgesetzt. Spätestens mit der Eurokrise, in der der neoliberale Kapitalismus ja wirklich ganz deutlich zeigte, dass er eben nicht Wohlstand für alle schaffen kann, in der der Charakter dieser Politik ganz deutlich wurde, ereignete sich – zeitversetzt  – ein politisches Erdbeben in den Ländern der Europäischen Union.

Die sozialdemokratischen Parteien verloren beinahe jeden Massenrückhalt. Die ehemalige starke Regierungspartei in Griechenland, die PASOK, wurde zum Synonym. „PASOKisierung“ ist heute ein geläufiger Begriff. Die PASOK kämpft heute darum, überhaupt noch Parlamentssitze zu erringen. Die französischen Sozialist*innen haben heute den Status einer Kleinpartei, die Parteizentrale in Paris wurde verkauft. Die niederländische Partei der Arbeit ist ebenso zusammengebrochen. In Spanien, in Deutschland oder in Skandinavien behaupten sich sozialdemokratische Parteien, allerdings auf deutlich niedrigerem Niveau. Zwischenzeitliche singuläre Erfolge können den Trend nicht wirklich verdecken.

Und aus Parteien, die teils schon existierten, teils neu gegründet wurden, ist eine politische Bewegung entstanden, die den neoliberalen Konsens in Frage stellt, dem „Volkszorn“, wenn man das so nennen will, eine Stimme verleiht, uralte Ressentiments aufruft und besondere Rücksichtslosigkeit als politisches Leitbild formuliert. Ich glaube, ich kann heute kaum mehr als zwei Länder in der Europäischen Union nennen, in der die Rechtspopulisten keine politisch bedeutsame Rolle spielen.

Die Rechtspopulisten haben in den Ländern ein unterschiedliches Auftreten, teilweise unterscheiden sie sich auch in einigen Inhalten, auch in der Radikalität, aber sie haben eine erkennbar ähnliche Strategie und im Kern haben sie die gleichen Inhalte. Bei den nun anstehenden Wahlen zum Europäischen Parlament könnten die Rechtspopulisten, Rechtsradikalen, Ultrakonservativen – wie man sie auch nennen will – zweitstärkste, möglicherweise auch stärkste Kraft werden.

Drei Thesen

1. Die Rechtspopulisten formulieren rückwärtsgewandte Kritik an Neoliberalismus, Globalisierung und Individualisierung. Damit haben sie formal Gemeinsamkeiten mit den italienischen und deutschen Faschisten bzw. Nationalsozialisten der 1920er und 30er Jahre. Diese setzten der arbeitsteiligen und sozial mobileren Industriegesellschaft der Moderne das Bild der „nicht entfremdeten“ Volksgemeinschaft, des Ständestaates, an der jeder und jede seinen Platz habe, entgegen. Den Rechtspopulisten gelingt es nun, das Bild einer sozial ausgeglichenen aber geschlossenen Gesellschaft als Ideal zu entwerfen und populär zu machen. Für die traditionelle Wählerschaft der Sozialdemokratie kann dies eine verführerisch vereinfachte Erzählung sein.

2. Deswegen sind alle rechtspopulistischen Parteien dreierlei: Sie sind nationalistisch, anti-feministisch und rassistisch. Das ist der Kern ihrer Politik. Auch wenn sie in verschiedenen Fragen abweichende Haltungen haben, diese Kernpunkte werden sie immer in der Fahne tragen. Sie müssen nationalistisch sein, da sie eine – im Zweifel leidende – Volkseinheit konstruieren müssen, die eben durch die Globalisierung bedroht ist. Sie müssen rassistisch sein, weil eine Volkseinheit sowohl nach außen, als auch nach innen abgegrenzt sein muss. Natürlich wollen sie ja auch nicht über Klassen reden, sie reden über Völker und verwischen die tatsächlichen Trennlinien. Und sie müssen anti-feministisch sein. Das müssen sie nicht nur deswegen, weil eben angeblich „alle an ihren Platz“ gehören, sondern vor allem, weil die Individualisierung von Lebensentwürfen, von Berufswegen, sexuellen Ausrichtungen usw. für sie der deutlichste lebensweltliche Ausdruck dafür ist, dass das, was sie als alte Ordnung verstehen, bedroht oder verloren sei. Natürlich geht es um Privilegien. Privilegien der Deutschen gegenüber den Syrern, Privilegien der Weißen gegenüber den Schwarzen, Privilegien der heterosexuellen Männer gegenüber Frauen, Schwulen, Lesben und was sie sonst noch alles stört. Die Basis der europäischen rechtspopulistischen Parteien besteht in der großen Mehrheit aus: Weißen, nicht-migrantischen Männern. Übrigens schon auffällig einer bestimmten Altersgruppe ab etwa 45 bis 70. Das ist in Westdeutschland die Gruppe, die den Wohlfahrtsstaat noch, den Krieg aber nicht mehr erlebt hat.

3. Die europäischen Rechtspopulisten setzen auf Massenbasis durch demokratischen Zuspruch. Ihre historischen Vorbilder, die italienischen und deutschen Faschisten und Nationalsozialisten waren nicht nur überzeugte Antidemokraten, sie machten daraus auch keinen Hehl und erledigten die Demokratie, sobald sie dazu in der Lage waren. Sie verfügten aber auch über organisatorische Massenbasis, es war die Zeit der, noch von der Arbeiterbewegung inspirierten Massenorganisationen. Die Rechtspopulisten bauen keine stabile organisatorische Massenbasis mehr auf. Ich bin überzeugt, die Rechtspopulisten in Europa lieben die Demokratie nicht, aber sie nutzen sie, sie deformieren und sie instrumentalisieren sie. Und obwohl sie die Demokratie angreifen und beschädigen, sobald sie regieren: Bislang hat keine mir bekannt rechtspopulistische Regierung dieses Typs die Demokratie abgeschafft. Faschismus mit demokratischem Antlitz, könnte man sagen.

Und was machen die Linken?

Die Frage der Gegenstrategien ist die Schwierigste. Und man kann sicher sagen: Die Europäische Linke befindet sich in intensiven Diskussionen darüber. Eine Lösung hat sie nicht und die Frage ist sehr offen. Ich glaube aber, es gäbe gute Anhaltspunkte, wenn man sich ansieht, wie einige linke politische Parteien in Europa agieren. Wenn es wahr ist, dass die Rechtspopulisten die Kritik des Neoliberalismus rückwärtsgewandt formulieren, dann werden sie darin immer besser sein als die Linke. Denn die Basis dieser Kritik sind Lügen, Vereinfachungen und Ressentiments.

In diesen Chor darf die Linke nicht einstimmen. Linke Kritik am Neoliberalismus wird also Individualisierung nicht in Frage stellen, sondern ihre Potentiale hervorheben und sie mit Solidarität verknüpfen. Linke Kritik an der Globalisierung kann auch nicht dazu führen, dass wir unsere Grenzen schließen, Migration beenden (die sowieso nicht zu beenden ist), sondern dass wir das ungehinderte Fließen und Wirtschaften des Kapitals beenden. Alle Staaten müssen daran interessiert sein.

Also sollte sich die Linke als dritter Pol neben der Ultrarechten und den Neoliberalen aufstellen und die eigene Kritik an der Barbarei des Neoliberalismus nicht von den Barbaren von rechts inspirieren lassen. Dabei ist es dann wichtig, eben jene Kräfte zu verbinden, die die Rechtspopulisten auseinandertreiben und spalten wollen.

Das Beispiel Kalabrien

In Kalabrien, im Süden Italiens, sind in den letzten Jahren zwei riesige Zeltstädte entstanden. Es leben dort migrantische Landarbeiter*innen, die meisten von ihnen aus Afrika. Sie sind illegal in Italien und haben also praktisch keine Rechte. Die Bedrohung der Abschiebung ist ständig präsent. Sie arbeiten zu Hungerlöhnen in der dortigen Landwirtschaft. Die dort ansässige Mafia und natürlich die Produzenten machen ordentliche Gewinne mit der Arbeitskraft dieser Menschen. Und die rechte Regierung sowohl vor Ort als auch in Rom hat keinerlei Veranlassung gegen die Zustände der menschenunwürdigen Ausbeutung dort vorzugehen. Es sind ihre Verbündeten, vielleicht sogar sie selber, die die Gewinne machen.

Unser Büro arbeitet nun in Kalabrien mit einer kleinen Landarbeitergewerkschaft zusammen. USB heißt die Gewerkschaft, in der bislang noch überwiegend Italiener*innen organisiert sind. Sie gehen nun in die Lager und arbeiten mit den Menschen dort. Es geht dabei darum, sie über grundlegende Rechte aufzuklären, die man, obwohl illegalisierter Migrant in Italien und der EU eben dennoch hat. Und es geht darum, Menschen aus diesen Lagern in der Gewerkschaft USB zu organisieren. Denn die Gewerkschaft dort vor Ort hat verstanden, dass ihr Kampf der gleiche ist, den auch die Migranten in den Lagern führen.

Ginge es nach der rechten Regierung und leider auch nach der Meinung vieler Gewerkschaftsmitglieder in Italien, wären die Migranten in den Lagern aber nicht Kollegen oder Genossen, sondern Konkurrenten. Die Arbeit, die USB vor Ort macht, trägt dazu bei, eine Europäische Linke aufzubauen, die es uns erlaubt, den Kampf sowohl gegen den Neoliberalismus, als auch gegen die Rechtspopulisten gemeinsam zu führen. Ich glaube, anders werden wir ihn kaum gewinnen.

Die stärksten sozialen Bewegungen sind in Europa derzeit die Klimabewegung und eine erneuerte und erstarkte feministische Bewegung. Beide, ganz besonders aber die letztere, beweisen uns, dass die europäische Zivilgesellschaft länderübergreifend nach wie vor große Potentiale hat, eine politische Agenda jenseits sowohl des neoliberalen Status Quo, als auch besonders jenseits des neuen rechten verrohten Ausgrenzungs- und Spaltungsdiskurs zu setzen. Für die starke Bewegung der Solidarität mit und praktischen Hilfe für Flüchtlinge tritt das auch zu.

Eine Agenda der Solidarität gegen die Agenda der Spaltung und Ausgrenzung zu setzen, wäre ein erster sehr wichtiger Schritt, um die öffentliche Diskussion zu wenden. Die Aufgabe der Linken besteht dabei darin, die solidarischen Kräfte in ihren Interessen und Organisierungen zu verbinden, sie so zu unterstützen und zu verbreitern, eine alternative, solidarische, soziale, demokratische Agenda dort entgegenzusetzen, wo das nihilistische, verrohte, rücksichtslose, die gewissenlose Konkurrenz die Oberhand zu gewinnen droht, oder sie bereits gewonnen hat. Und die Bündnisse, die dafür benötigt werden können und müssen breit sein, denn die Lage ist ernst genug – zu ernst, um der Reinheit der Lehre den Vorzug zu geben.

* Andreas Thomsen ist Leiter des Büros der Rosa-Luxemburg-Stiftung in Brüssel. Der Text basiert auf seinen Aufzeichnungen für Informationsveranstaltungen in Buenos Aires und São Paulo im April 2019.

„Ich habe zum ersten Mal an der Uni von Rosa Luxemburg gehört. Gelesen haben wir ihre Texte aber nicht, wir sind bei Marx und Lenin stehengeblieben“ – so beschreibt eine Aktivistin des uruguayischen feministischen Kollektivs Minervas ihren Zugang zum Werk Luxemburgs. Nicken in der Runde.  

Von Julia Wasenmüller

25 Teilnehmer*innen aus unterschiedlichen sozialen Bewegungen und Gewerkschaften Uruguays sind an diesem Freitagnachmittag im April in die Casa Bertolt Brecht (CBB) in Montevideo gekommen. Für die meisten ist es eine erste Annäherung an das Werk der sozialistischen Denkerin. „Revolution, Hoffnung, politischer Kampf, Frau“ – sind weitere Assoziationen, die in der Vorstellungsrunde fallen.

Buchvorstellung in der Casa Bertolt Brecht

In den  kommenden zwei Tagen soll es in einem  vom RLS-Büro Buenos Aires organisierten Workshop darum gehen, die Gedanken Rosa Luxemburgs auf die aktuelle Situation in Lateinamerika anzuwenden.

Dem Veranstaltungsort ist die Geschichte von Jahrzehnten politischer Arbeit und Austausch zwischen Deutschland und Lateinamerika eingeschrieben. In der lichtdurchfluteten Bibliothek des frisch renovierten Altbaus:  Berliner Bildbände aus den 80ern.  Auf einer niedrigen Glasvitrine im Eingang: ein Sammelsurium aus mitgebrachten Broschüren und Zeitungen aus Deutschland, zum Thema NSU-Prozess sowie Infos einer kommunistischen Lokalgruppe in Bayern – und das mitten im Zentrum Montevideos. Gegründet 1964 als Freundschaftsgesellschaft Uruguay-DDR, hat die Casa Brecht den Generationenwechsel der letzten Jahre, als mehrere Gründer*innen starben, offenbar bestens bewältigt.

„Dass wir uns in der Rezeption von Rosa Luxemburg meist auf einige wenige Zitate beschränken, die aus dem Kontext gerissen sind und bei denen teilweise nicht mal klar ist, ob sie tatsächlich von Rosa kommen, hat seine Gründe. Sie war eine Frau, Polin, Migrantin, Jüdin und wurde bis zu ihrem Tod in den kommunistischen Organisationen in Deutschland als Ausländerin behandelt“, führt der Politologe und Dozent Hernán Ouviña in den theoretischen Part des Workshops ein. Heute würden wir die Vielzahl an Diskriminierungen, denen Rosa Luxemburg ausgesetzt war, mit dem Begriff der Intersektionalität beschreiben. Sie selbst würden wir eine Feministin nennen und ihren Mord einen Femizid.“

Für Ouviña ist Rosa Luxemburg gerade deshalb spannend, weil sie eine „unbequeme“ Marxistin war und ihre Analysen komplexer und ganzheitlicher als die ihrer Zeitgenossen. Sie legte sich mit Marx genauso an wie sie die Bürokratisierung der SPD  kritisierte.  Laut Ouviña war sie auch eine antikoloniale Vordenkerin. „Luxemburg wurde in einen plurinationalen Kontext hineingeboren, zwischen zwei riesige Imperien, dem deutschen auf der einen Seite, dem russischen auf der anderen. Ihre polnische Muttersprache war verboten, genauso wie etwa 200 weitere Sprachen in der Region, die der Amtssprache Russisch untergeordnet wurden.“

Er vergleicht diesen Kontext mit der Situation, in der sich noch immer viele indigene Communities in Lateinamerika befinden. Wo Marx nur Arbeiter und Bourgeoisie sah, ergänzte Luxemburg diese Analyse der kapitalistischen Ausbeutung in den Kolonien. Aus heutiger Sicht zählt die unbezahlte Reproduktionsarbeit dazu, die hauptsächlich von Frauen und im Globalen Süden ausgeübt wurde und wird.

„Viele hier haben sicher mal die erste Seite des Kapitals von Karl Marx aufgeschlagen. Wenige Zeilen und schon steckt man mitten drin in Wert, Mehrwert, Warenwert, Wert der Arbeit und versteht gar nichts mehr“, bringt Ouviña auf den Punkt, was Generationen von Sozialwissenschaftler*innen auf der ganzen Welt erleben, aber selten aussprechen. „Luxemburg hingegen denkt ihre politische Ökonomie ausgehend vom Alltag und Zusammenleben und bezieht sich auf existierende Beispiele alternativer Ökonomien im Globalen Süden, die sie als „Agrarkommunismus“ bezeichnet.“

„Ihr ging es nicht nur um den Zusammenhang zwischen Arbeit und Kapital, sondern um den Zusammenhang zwischen Arbeit und dem Leben in all seinen Facetten.“ Deshalb ruft Ouviña auch dazu auf, ihre Briefe und pädagogischen Texte, ihr Nachdenken über Beziehungen und Freundschaften, nicht nur als netten poetischen Zusatz zu lesen, sondern in Luxemburgs politisches Werk einzureihen. „Solche ganzheitlichen Ansätze beschreiben wir heute in Lateinamerika mit dem Konzept des Buen Vivir.“

Ouviñas Wissen gleicht einer mentalen Bibliothek marxistischer Denker*innen unterschiedlicher Regionen und Epochen, immer wieder verknüpft und vergleicht er, fasst zusammen, und kommt auf das Hier und Jetzt zurück.

Das konkrete Hier und Jetzt Uruguays beschäftigt alle Anwesenden im Raum in ihrer täglichen politischen Arbeit. Dieses Jahr im Oktober stehen, genau wie in Argentinien, die Präsidentschaftswahlen an. Und auch wenn Uruguay als letztes Land in Lateinamerika mit dem Frente Amplio von einem Bündnis von gemäßigt linken Parteien regiert wird, sorgen sich die Aktivist*innen wegen des Rechtsrucks in der Region mit Jair Bolsonaro in Brasilien und Mauricio Macri in Argentinien.

Das Zusammentreffen von Serpaj (Servicio de Paz y Justicia), der Energiegewerkschaft AUTE, den Minervas und anderen im CBB mit dem Ausgangspunkt der gemeinsamen Lektüre Rosa Luxemburgs soll über die Differenzen der Gruppen hinausgehend dem Austausch und der Vernetzung dienen und auch zur Reflexion und Selbstkritik innerhalb der Linken anregen. Einigen Vertretern der Gewerkschaften und kommunistischen Partei Uruguays fällt es schwer, das spontane Element revolutionärer Ereignisse zu fassen, das Ouviña als Schlüsselgedanken Luxemburgs hervorhebt.

Auch die vorgeschlagene Dialektik von Reform und Revolution ruft viel Bedarf nach Grundsatzdiskussionen hervor. Die Frauen im Raum haben dabei eine klare Position: „Auch wenn wir uns alle gerne auf die Seite der Revolution schlagen, der Kampf argentinischer Frauen um die Legalisierung von Abtreibungen zeigt: Wir brauchen dringend die Reform von Gesetzen. Denn ob Abtreibungen legal oder illegal sind, hat konkrete Konsequenzen für unser Leben.“

Diese aktuellen Debatten bespricht Ouviña in seinem Buch „Rosa Luxemburgo y la Reinvención de la Politica. Una lectura desde América Latina“ (Rosa Luxemburg und die Neuerfindung der Politik. Eine Lektüre ausgehend von Lateinamerika), das er in Zusammenarbeit mit dem Büro der Rosa Luxemburg Stiftung in Buenos Aires Anfang des Jahres veröffentlich hat. Am Freitagabend wird es im CBB präsentiert.

„Hernán ist nicht in erster Linie Dozent oder Autor, er ist hauptsächlich Aktivist,“ sagt Mariana Menéndez von den Minervas. „Wir sind eine neue Generation von Theorieschaffenden aus Arbeiter*innenfamilien, die als erste in der Familie an die Universität gingen und die jetzt ihr Wissen teilen, die Bücher in verständlicher Sprache und ausgehend von sozialen Kämpfen schreiben.»

Das Buch wird im Laufe der Veranstaltung kostenlos verteilt, Ouviña ruft dazu auf, das Material zu vervielfältigen, die Gedankenanstöße  vom Wochenende in die Diskussionen und Kämpfe der Kollektive mitzunehmen. Dieser konkrete Aufruf zur Partizipation ist ganz im Sinne Rosa Luxemburgs.

Foto: Gerhard Dilger

«Vor hundert Jahren wurde Rosa Luxemburg ermordet und ihr Körper in den Berliner Landwehrkanal geworfen. In Argentinien erinnern wir uns jedes Jahr am 24. März an die 30.000 Verschwundenen der letzten Militärdiktatur, deren Körper im Río de la Plata versenkt wurden. Hier wird deutlich: Diese Geschichten haben etwas miteinander zu tun.» Claudia Korol, Journalistin und in der politischen Bildungsarbeit aktiv, führt in eine lateinamerikanische Lektüre der Briefe Rosa Luxemburgs ein.

Von Julia Wasenmüller

Nicht nur die Körper, vor allem die Geschichten des Widerstands sollten verschwinden. Doch an diesem frühherbstlichen Samstag sitzt Korol im 11. Stock des renommierten Cervantes-Nationaltheaters von Buenos Aires. Dort wurde als Auftakt der Spielsaison 2019 zur Asamblea de mujeres, also zur «Frauenversammlung», eingeladen. 2018 begann das Theaterjahr hier mit Karl Marx, dieses Mal soll den «vielfältigen, andauernden Kämpfen von Frauen und Feminismen» Raum und Bühne gegeben werden.

Der Titel der Veranstaltung ist auf ein Stück des griechischen Dichters Aristophanes zurückzuführen. Er zeichnete in seiner «Weibervolksversammlung» ein Bild davon, wie die Geschichte hätte verlaufen können, wenn Frauen in die Politik der Polis eingegriffen hätten.

Was der alte Grieche vor 2500 Jahren als Komödie aufschrieb, wurde Ende März in Buenos Aires ziemlich real: Mehr als 4000 Menschen füllten über elf Stunden lang die Säle und Galerien des Nationaltheaters, um an Panels, Workshops, Filmvorführungen, künstlerischen Interventionen oder der feministischen Buchmesse Pre-FilFem 2019 teilzunehmen, alles gratis. Der öffentliche, partizipative und kollektive Charakter der Asamblea solle beibehalten werden, hieß es in der Einladung zur Veranstaltung, die zusammen mit dem Goethe-Institut, der Alliance Française und der Rosa-Luxemburg-Stiftung organisiert wurde.

Auf den Podien: Theorieproduzierende Köpfe des argentinischen Feminismus wie Rita Segato oder Marlene Wayar sowie Stars der progressiven Kunst- und Kulturszene wie Susy Shock. Auch Feministinnen aus Deutschland und Frankreich wurden zum Austausch eingeladen. Sonja Eismann, Mitbegründerin des Missy Magazins, referierte über den männlichen Blick in Kunst und Werbung. Cis-Männer mussten sich diesmal mit Plätzen im Publikum begnügen. Doch auch dort befanden sich hauptsächlich Frauen, Lesben, Trans und Travestis, Queers und Nonbinaries unterschiedlichster Altersgruppen.

Das RLS-Büro Buenos Aires trug zwei Panels zum Programm-Marathon bei, etwa die bereits erwähnte kommentierte Lektüre ausgewählter Briefe von Rosa Luxemburg. Claudia Korol und Liliana Daunes präsentieren dabei eine poetische, fühlende, liebende Rosa Luxemburg, die nicht nur materielle Verhältnisse und Produktionsbedingungen, sondern genauso persönliche Beziehungen verändern wollte. Während ihrer langen Gefängnisaufenthalte schöpfte sie vor allem Kraft aus ihren Freundschaften mit Frauen.

Damit lebte Luxemburg bereits vor über hundert Jahren, was sich in den 68ern in der Parole «Das Private ist politisch» manifestierte. Für Korol und Daunes ist ganz klar: Rosa Luxemburg war nicht nur Sozialistin, sie war auch Feministin. «Ich war, ich bin, ich werde sein», so schloss sie ihren letzten Artikel, kurz bevor sie ermordet wurde. In der Kontinuität feministischen Denkens und Handelns auf der ganzen Welt lebe Rosa Luxemburg weiter, so Korol.

Mit dem zweiten Panel unter dem Titel «Plurinationale, populare, kommunitäre Feminismen ohne Grenzen: Revolutionäre Körper und Territorien» brach die RLS mit dem gängigen Veranstaltungsformat. Auf der Bühne sitzen nicht wie sonst üblich zwei bis vier Expert*innen, sondern insgesamt 14 Vertreter*innen unterschiedlicher Kollektive aus dem ganzen Territorium Abya Yalas, des indigenen Amerika. Sie tragen Fotos und Banner mit sich, in Erinnerung an ermordete compañeras, wie die indigene Menschenrechts- und Umweltaktivistin Berta Cáceres in Honduras und die schwarze Stadträtin Marielle Franco in Brasilien.

«Freiheit für alle politischen Gefangenen in Nicaragua», heißt es auf dem Plakat einer nicaraguanischen Aktivistin, die ihren Namen aus Sicherheitsgründen nicht nennt. Dafür berichtet sie über die aktuelle Situation in dem zentralamerikanischen Land: «Seit einem Jahr finden Großdemonstrationen statt, organisiert von Studierenden, Bäuer*innen und Frauen, die Freiheit und Gerechtigkeit einfordern. Die Regierung reagiert mit Repressionen. Bis jetzt zählen wir mehr als 500 Tote, Tausende Verletzte, 800 unrechtmäßige politische Gefangene.»

Ziel dieses diversen Podiums ist es, die Verschränkung und Gemeinsamkeit der vorhandenen Konflikte und Kämpfe aufzuzeigen. Die Mapuche-Aktivistin Isabel Huala berichtet: «Meine beiden Großeltern wurden ermordet. Und trotzdem sind wir es, meine Familie und meine Community, die behandelt werden, als seien wir Terrorist*innen.» Für Dani Santana vom Colectivo Passarinho aus Buenos Aires steht fest: «All diese Morde, sowie die an Marielle Franco, Berta Cáceres und Santiago Maldonado in Argentinien haben einen Zusammenhang. Diese Menschen haben Regierungen angegriffen, denen die Verletzlichsten der Gesellschaft, schlichtweg egal sind. In Brasilien sterben vor allem junge schwarze Menschen. Das muss aufhören.»

Vicki Stéfano ist Travesti-Aktivistin und Genderreferentin der Zeitschrift Garganta Poderosa. Seit fast zehn Jahren bildet das Medium die Lebensrealtäten der villas ab, der Armenviertel, eingefangen und verschriftlicht von den Bewohner*innen selbst. Mittlerweile gibt es Ableger in allen Provinzen Argentiniens sowie in Uruguay, Brasilien und Cuba. Stéfano berichtet von den Netzwerken der Solidarität und feministischen Mobilisierungen, die in den villas entstehen. «Wir finden die Lösungen für unsere Situation und Probleme selbst. Wir halten die Suppenküchen des Viertels am Laufen und schaffen Orte des politischen Aktivismus. Und auch wenn sie versuchen uns auszurotten: Wir sind wie Samen. Wenn sie uns vergraben, erwachsen wir von Neuem.»

In einem kollektiv verfassten Dokument heißt es: «In unseren Feminismen gibt es keine Vorsprecher*innen. Es geht darum, Privilegien zu hinterfragen, aufrichtig und ausnahmslos. Nur so sind gemeinsame antikoloniale und antirassistische Kämpfe möglich.»

Wie intersektionale feministische Ansätze in Erziehung und Pädagogik einfließen können, darum geht es der Travesti-Aktivistin und Sozialpsychologin Marlene Wayar. Derzeit wird in Argentinien heftig um die Umsetzung des bereits 2006 verabschiedeten Gesetzes der Educación sexual integral gekämpft. Idee des Gesetzes war und ist, Kindern und Jugendlichen die Infos und Möglichkeit zu geben, sich in Sexualität und Genderidentität frei zu entfalten, selbst über ihre Körper zu bestimmen und dabei Unterstützung und Rat bei ausgebildeten Lehrer*innen zu finden. Eine ziemlich gute Sache, an der Umsetzung in den Provinzen hapert es jedoch. Im Zusammenhang mit dem Recht auf Selbstbestimmung der geschlechtlichen Identität kritisiert Wayar den Namen der Veranstaltung, der sich nur auf Cis-Frauen bezieht und damit viele Menschen nicht miteinschließt.

Obwohl es noch einiges zu tun gibt: In der Asamblea wird auch bereits Erreichtes gefeiert. Mit Jubel und einem Geburtstagsständchen begrüßt die Menge Nora Cortiñas, eine der Madres de la Plaza de Mayo der ersten Stunde. Am Vortag hatte sie ihren 89. Geburtstag gefeiert. Cortiñas, auch liebevoll Norita genannt, ist eine lebende Ikone. Noch immer läuft sie bei Demonstrationen in der ersten Reihe mit und reist zu Brennpunkten in aller Welt. Nicht selten findet sie sich in Form von Stickern auf den Thermoskannen des matetrinkenden Demonstrierenden wieder.

Seit 1977 fordert sie die Aufklärung der Verbrechen der Diktatur ein. «Damals, vor 42 Jahren, traten wir Frauen erstmals aus der Unsichtbarkeit heraus und machten unsere politischen Forderungen stark. Niemand konnte uns leiden, weder der Staat, noch die Kirche, noch die Gesellschaft. Heute freut es mich unglaublich, dass die feministischen Bewegungen in Argentinien skandieren, dass ihre Kämpfe auf unseren Kämpfen aufbauen. Ich bin stolz auf die Errungenschaften von Ni una menos in den letzten Jahren.»

Im letzten Panel blickt die Anthropologin Rita Segato hoffnungsvoll in die Zukunft: «Wir sind vernetzt, zusammen und merken, es bewegt sich was. Wenn wir dieses heranwachsende Etwas zu schützen wissen, dann erleben wir eine neue historische Ära.» Ein Satz wird im Laufe des Tages immer wieder aufgegriffen, macht die Runde in den Reihen der Auditorien, zwischen den Stehtischen der Buchmesse und begleitet die Teilnehmer*innen auf ihrem Weg nach Hause: «Das Patriarchat, es wird fallen!»

Fotogalerie auf Facebook; Fotos: TNC

Sobre una nota publicada por Infobae
Por Fundación Rosa Luxemburgo
logoFB_oficina-bsasCon sorpresa leímos la nota “Investigan a otra fundación anti-globalización que recibe fondos millonarios del exterior”, publicada por Infobae, el 6 de diciembre de 2018.
La Fundación Rosa Luxemburgo (FRL) habría recibido grandes montos de dinero desde el exterior, dice la nota, y “se supo que el número no se corresponde con la actividad habitual de una fundación, mucho menos en el caso de esta ONG, que no registró actividad durante años”(sic).
Lamentamos que no se nos haya consultado en ningún momento antes de la publicación de esta nota sin firma, donde se insinúa que posiblemente apoyaríamos a “activistas radicalizados”, en un contexto donde “Muchas organizaciones no gubernamentales están en la mira de diversos gobiernos porque en su funcionamiento hay elementos para sospechar que realizan maniobras de lavado de activos vinculadas al financiamiento del terrorismo internacional”.
Por el otro lado, se constata, correctamente, que la FRL opera en Argentina desde 2015.  Declaramos que desde entonces, cada centavo que ha ingresado a Argentina proviene de nuestra sede en Berlín, que a la vez recibe todos estos fondos exclusivamente del Ministerio Federal para la Cooperación Económica y el Desarrollo (BMZ). El presupuesto de la Fundación se aprueba anualmente en el parlamento federal alemán.
Desde el comienzo de nuestras actividades, tanto el gobierno argentino como la embajada alemana están informados sobre nuestro trabajo, y cumplimos con todos los requerimientos legales. Por supuesto, siempre estamos a disposición para prestar todas las informaciones contables necesarias a las autoridades pertinentes.
En la lógica y los lineamientos que rigen a todas las fundaciones políticas alemanas que trabajan en Argentina, nos dedicamos a la formación política (conferencias, talleres, publicaciones, etc.), junto con nuestras contrapartes de la sociedad civil argentina, que se ubican en el campo de la izquierda democrática. En nuestra página web, informamos sobre estas actividades con total transparencia.
Finalmente, no nos vemos como una “fundación anti-globalización”. Somos una organización internacionalista que trabaja por los derechos sociales globales, la democracia y la justicia climática – si se quiere, por una globalización solidaria desde abajo.
Elisangela Soldatelli, directora de la oficina en Buenos Aires
Torge Löding, director de la oficina regional para el Brasil y el Cono Sur

Brasilien-Veranstaltungsreihe im September, Oktober und November diesen Jahres in Berlin

Ex-Präsident Luiz Inácio Lula da Silva im Gefängnis, die Ermordung von Marielle Franco, einer Abgeordneten aus Rio de Janeiro, die Militärintervention in Rio, eine um sich greifende Gewalt, Korruptionsskandale, ein rechter und homophober Politiker mit der nach Lula höchsten Zustimmung in den Wahlumfragen und große Rückschritte im Umwelt- und Indigenenschutz: Wie ist die aktuelle Situation in Brasilien zu bewerten?
Wie ist es zu erklären, dass das einstige Hoffnungsland in zwei Jahren derartige politische, wirtschaftliche und ethische Rückschläge erlitten hat? Was können die fortschrittlichen Kräfte tun, um das Schlimmste zu verhindern? Was wird aus den Reformen und Sozialprogrammen der Ära Lula/Rousseff? Was sind die Positionen und Bewertungen der sozialen Bewegungen, wie sehen kritische JournalistInnen und WissenschaftlerInnen die Situation in Brasilien? Und vor allem: Was sind die Perspektiven im Wahljahr 2018, wo Lulas Ersatzmann Fernando Haddad mittlerweile gute Chancen hat, Präsident zur werden?
Diese und weitere Fragen wollen wir im Rahmen einer gemeinsamen Veranstaltungsreihe im September, Oktober und November dieses Jahres mit Gästen aus Brasilien erörtern.

Bisher geplantes Programm:
27. Sept. 2018, 18 Uhr: Abendveranstaltung im REFUGIO, Lenaustraße 3-4, 12047 Berlin, organisiert von der Friedrich-Ebert-Stiftung, mit folgenden Gästen:
Wagner Romão, Politikwissenschaftler UNICAMP; Schwerpunkt im Rahmen des Besuchs: Politisch-institutionelle Krise und gesellschaftliche Polarisierung
Camila Asano von der NGO Conectas, Schwerpunkt im Rahmen des Besuchs: Soziale Auswirkungen der Austeritätspolitik
Esther Solano, Professorin für internationale Beziehungen (Universidade Federal de São Paulo), Schwerpunkt im Rahmen des Besuchs: Polarisierung

In Brasilien waren am Sonntag, den 7.10, rund 145 Millionen Wahlberechtigte aufgerufen, ihre Stimme bei den Präsidentschafts-, Kongress- und Gouverneurswahlen abzugeben. Der erste Wahlgang hat ein politisches Erdbeben ausgelöst. Große Teile des Landes sind weit nach rechts gerückt und der rechts-radikale Präsidentschaftskandidat Jair Bolsonaro, der rassistische, sexistische und homophobe Ansichten vertritt und offen die frühere Militärdiktatur sowie Folter befürwortet, geht als Favorit in die zweite Runde der Präsidentschaftswahl. Mit großem Vorsprung und 46 Prozent der Stimmen errang der Ex-Militär einen klaren Erfolg. An zweiter Stelle lag Fernando Haddad von der linken Arbeiterpartei PT mit 29 Prozent der Stimmen.
Auch im Parlament setzte sich der Trend nach rechts fort: Die PT bleibt mit 56 Abgeordneten zwar die größte Partei aber Bolsonaros Zwergpartei, die PSL, ist von 8 auf 52 Sitze angewachsen und stellt nun die zweitstärkste Fraktion im Kongress hinter der PT. Viele Militärs und Evangelikale, die traditionell dem rechts-konservativen Lager zuzurechnen sind, haben bei diesen Wahlen ganz gezielt auf verschiedenen politischen Ebenen kandidiert und verstärkt Einzug in die Landesparlamente und in den Kongress gehalten.
Die mächtige Lobby der Agrarindustrie hat sich hinter Bolsonaro gestellt. Den Agrarunternehmer/innen hatte er versprochen, die gentechnikintensive Landwirtschaft mit massivem Pestizideinsatz weiter auszubauen und weiteren Amazonas-Regenwald für Agrarflächen abzuholzen. Bolsonaro hat in diesem Zusammenhang angekündigt, keinen einzigen Hektar Land mehr für Schutzgebiete der Indigenen in Amazonien bereitstellen zu wollen.
Auch die Waffenlobby in Brasilien bekommt mächtigen Rückenwind von Bolsonaros politischem Programm, das eine weitgehende Freigabe von Schusswaffen fordert.
Haddad und Bolsonaro treffen am 28. Oktober in der Stichwahl aufeinander.
Ob es gelingen kann, den in den letzten Wochen und Tagen stattfindenden rasanten Aufstieg des rechtsradikalen Kandidaten noch zu bremsen, ist völlig offen: Rutscht das Land endgültig in die Autokratie ab oder kann der bereits seit dem Parlamentsputsch 2016 andauernde, extrem rechtskonservative Rollback gestoppt werden?

Vor diesem Hintergrund möchten wir mit unseren Gästen aus Brasilien, Eliane Brum und Itamar Silva, folgenden Fragen nachgehen: Was sagen die ersten Wahlergebnisse über die politisch-institutionelle Krise und den Zustand der brasilianischen Demokratie aus? Welche Szenarien ergeben sich für die zweite Wahlrunde? Können sich progressive und linke Kräfte zusammenschließen oder wird Bolsonaros extrem rechtskonservativer Block weiter erstarken?  Was bedeuten die verschiedenen Wahlergebnisszenarien für die Sicherheits- und Umweltpolitik Brasiliens sowie für die Rechte von Indigenen und Kleinbäuerinnen u.a. im Amazonien?
18. Okt. 2018, 18 Uhr: Abendveranstaltung im REFUGIO, Lenaustraße 3-4, 12047 Berlin, organisiert von der Heinrich-Böll-Stiftung, mit folgenden Gästen:
Mit:

  • Eliane Brum, Schriftstellerin, Journalistin und Amazonienexpertin
  • Itamar Silva, Koordinator des Brasilianischen Institut für soziale und wirtschaftliche Analysen IBASE (Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas)Moderation: Thomas Fatheuer, ehemaliger Büroleiter der Heinrich-Böll-Stiftung in Rio de Janeiro

Eliane Blum ist eine renommierte Journalistin, Schriftstellerin und Amazonienexpertin. Sie ist Kolumnistin für die Zeitung El Pais Brasil und forscht in Amazonien zur dortigen Umweltsituation sowie zu den Auswirkungen des Mega-Staudamm-Projektes Belo Monte auf lokale Bevölkerungsgruppen.
Itamar Silva arbeitet als Koordinator beim sozialwissenschaftlichen Institut IBASE in Rio de Janeiro. Er ist Aktivist der Favela Bewegung und Mitglied der Observatório da Intervenção, einer Initiative der Zivilgesellschaft, die im Februar 2018 gegründet wurde, um die Aktivitäten der Militärintervention im Bundesstaat Rio de Janeiro zu beobachten.

5. Nov. 2018, 18 Uhr: „Brasilien: Demokratie in Gefahr! Linke Perspektiven nach den Wahlen“, Abendveranstaltung im REFUGIO, Lenaustraße 3-4, 12047 Berlin, organisiert von der Rosa-Luxemburg-Stiftung, mit folgenden Gästen:
Juliana Gonçalves, Journalistin und Mitglied der antirassistischen feministischen Bewegung „Marcha das Mulheres Negras de São Paulo“
Guilherme Boulos, Präsidentschaftskandidat der Partei für Sozialismus und Freiheit (PSOL) und Nationalkoordinator der Wohnungslosenbewegung MTST

Guilherme Boulos
Brasilien: Demokratie in Gefahr! – Eine gemeinsame Veranstaltungsreihe im Herbst 2018 von:
Friedrich-Ebert-Stiftung, Heinrich-Böll-Stiftung, Rosa-Luxemburg-Stiftung, Stiftung Umverteilen, Brasilien Initiative Berlin, FDCL, KoBra, Brasilien Initiative Freiburg, Arbeitskreis Solidarität mit brasilianischen Gewerkschaften Mannheim-Ludwigshafen, Lateinamerika-Forum/Foro de las Américas Berlin

Foto: Gerhard Dilger