A Fundação Rosa Luxemburgo em parceria com o labExperimental convidam para o labRosaluxemburgo 2017. Será uma experiência com quatro aulas sobre a atualidade do pensamento sa socialista polonesa

LABROSA
Durante os movimentos Occupy mundo afora (2011), as jornadas de junho (2013) e a ocupação das escolas secundárias no Brasil (2016) vivemos “um momento Rosa Luxemburgo”. Por quê? Uma ideia central do seu pensamento é a de que a emancipação dxs oprimidxs, quer seja de classe, gênero, raça ou sexualidade, só pode ser fruto da ação autônoma das próprias partes interessadas. A liberdade não pode ser outorgada e sim conquistada. Para Rosa, não há sociedade livre sem pessoas livres, não manipuladxs, seja por lideranças políticas, mídia, propaganda, ou, no plano individual, por suas paixões e fantasmas.

O laboratório será composto de 4 aulas:
aula 1 – 22 de setembro das 19 as 21h30
aula 2 – 29 de setembro das 19 as 21h30
aula 3 – 06 de outubro das 19 as 21h30
aula 4 – 17 de outubro das 19 as 21h30

São 12 vagas para inscrições para participar presencialmente das aulas que acontecerão na sede da Fundação Rosa Luxemburgo no bairro de Pinheiros, em São Paulo.
A participação online para pessoas de outras cidades e estados do Brasil e países da América Latina (desde que entendam português) também sé restrita à 12 vagas.
Após as inscrições entraremos em contato com xs selecionadxs para uma breve conversa online.
As inscrições vão até 15 de setembro e o resultado será publicado em 18 de setembro.
Inscrições (presenciais ou online) devem ser realizadas no link: https://goo.gl/forms/a73vbR4iYxrADrce2
Infos: [email protected]

El potencial revolucionario de movimientos de liberación nacionales en las colonias y semicolonias comenzó a tener importancia estratégica sólo cuando se perfiló el fracaso de la revolución proletaria en Europa Central y Occidental
Rusia_2
Por Klaus Meschkat

La Revolución Rusa sería la chispa inicial y eso fue la justificación suficiente para conquistar el poder del gobierno en nombre de un proletariado que en la misma Rusia todavía no era más que una pequeña minoría de la población. En un primer momento, las esperanzas de una revolución mundial tenían un enfoque bastante “eurocentrista”, concentrándose en el proletariado de los países desarrollados de Europa Occidental y Central, en especial en la revolución que se esperaba se produzca en Alemania. El mundo fuera de Europa prácticamente no estaba en la mira.
El potencial revolucionario de movimientos de liberación nacionales en las colonias y semicolonias comenzó a tener importancia estratégica sólo cuando se perfiló el fracaso de la revolución proletaria en Europa Central y Occidental. Por razones evidentes, inicialmente los bolcheviques centraron su atención en los “pueblos del Este” como parte o vecinos directos del Imperio Ruso, de modo que, durante mucho tiempo, los países latinoamericanos quedaban muy lejos – no sólo en términos geográficos. Sin embargo, fue en México donde años antes de la Revolución de Octubre brotó una de las mayores revoluciones del siglo XX.
Sólo que en medio de la tormenta de la primera Guerra Mundial y sus secuelas inmediatas, en Europa el eco de la revolución mexicana se perdió prácticamente sin ser escuchado, mientras que a la inversa, las agrupaciones más radicales de la revolución en el país centroamericano se dieron perfecta cuenta del significado y la importancia que tenía la Revolución Rusa para la historia mundial y trataron de establecer vínculos. Así, en febrero de 1918, Emiliano Zapata escribió a un amigo: “Mucho ganaríamos, mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México Revolucionario y la causa de Rusia son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos.»

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