Por Pablo Bruetman de la Revista Cítrica

Si más del 45% de gases con efecto invernadero provienen de la cadena de la agricultura industrial, fundamentalmente por la gran cantidad de combustible que se utiliza en el transporte de alimentos, ¿por qué cuando hablamos de combatir el cambio climático no hablamos de soberanía alimentaria?

El secreto está en la comida. La solución está en la comida. A Rosalia Pellegrini, integrante fundadora de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) le pasa cada vez más seguido. “Hace años que venimos batallando contra el cambio climático y diciendo que hay que pasar del discurso a la acción y ustedes ya lo estaban haciendo”. En la Argentina, en el territorio de Vaca Muerta, en el país invadido por los transgénicos y los agrotóxicos, en el de las rutas saturadas de camiones que gastan combustibles en alimentos que se echan a perder por los grandes traslados, en el que el Estado, según el cálculo realizado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales- FARN-,  utiliza el 6,5% del Presupuesto en subsidios a los combustibles fósiles. Y peor aún: apenas 10% del presupuesto de Energía se dedica a otros tipos de energía. En esa misma Argentina está gran parte de la respuesta al cambio climático: la vuelta al campo, la vuelta a la agroecología, las colonias agrícolas, a producir alimento en los cordones urbanos, en los territorios en donde vive la gente. Acercar al consumidor con el producto. Romper las grandes distancias entre las cosechas y nuestras bocas.

¿Sabías que más del 45% de gases con efecto invernadero provienen de la cadena de la agricultura industrial, fundamentalmente por la gran cantidad de combustible que se utiliza en el transporte de alimentos, materias primas y todos los derivados del petróleo en el packaging, que es fundamentalmente utilizado en la cadena de distribución de los grandes hipermercados?

Entonces, ¿por qué cuando hablamos de cambio climático, por qué cuando los presidentes viajan a cumbres por el clima para elaborar medidas y tomar decisiones que eviten que la tierra se caliente dos grados y estemos todes en peligro, los y las representantes de cada país no hablan de soberanía alimentaria? ¿No saben que es la soberanía alimentaria?¿No saben que la soberanía alimentaria puede disminuir una cifra cercana al 45% de los gases de efecto invernadero?

Seguramente lo saben. Pero son los mismos dirigentes que permitieron la concentración de los alimentos no solo en pocas empresas sino también en pocos espacios geográficos. Así, un país como la Argentina, históricamente ganadero, en donde no hay motivos geográficos que no permitan acceder a la leche a escasos kilómetros de los lugares de producción, la leche se la pasa viajando por todas las rutas argentinas. Para Diego Montón, referente del Movimiento Nacional Campesino Indígena, la leche es el ejemplo más claro de la agricultura industrial: “Actualmente la industria se ha concentrado. En el caso de Mastellone con La Serenísima, se trata de una gran industria que traslada miles de kilómetros a la leche, desde los tambos hasta la industria, y luego otros cientos o miles de kilómetros, ya con la leche industrializada, hasta los mercados. Esto rompe un esquema histórico en el cual antes se abastecía desde el tambo a pequeñas industrias locales, las cuales abastecían los mercados de cercanías. Ahí se podría ahorrar muchísimo combustible en transporte, y esto directamente incide en disminuir y mitigar el cambio climático».

«La soberanía alimentaria es el camino fundamental para resolver la crisis climática», asegura Carlos Vicente, integrante de Acción por la Biodiversidad y miembro de Grain. Carlos asegura lo obvio, lo que dicen los números, lo que dicen las estadísticas, lo que el agua, los territorios, el sol y toda la naturaleza nos dan amanecer tras amanecer. Tan obvio y tan visible es que tuvieron que invisibilizarlo. Con millones de dólares, con comestibles ultraprocesados, con miles de segundos de publicidades en todos los países, con productos de etiquetas coloridas y marketineras. Y fundamentalmente con un mito (o mejor dicho con un verso): que -como la población mundial creció mucho- la única manera de alimentarla es produciendo comida a gran escala y con agrotóxicos en lugares casi deshabitados para luego trasladarla hacia los centros urbanos. ¿Qué dicen los números?¿Qué dicen las estadísticas? Según el informe Quién Nos Alimentará del ETC Group, un tercio de la producción total de la cadena agroindustrial se desperdicia debido a los largos traslados y la mala distribución. Son 2.49 billones de dólares gastados en chatarra que ni siquiera sirven para disimular el hambre de los sectores más necesitados. ¿Entonces por qué nos dicen que necesitan de transgénicos y “fitosanitarios” para producir más y terminar con el hambre en el mundo cuando con lo que producen ya sobra?¿No será que la comida que producen no sirve, que es antinatural y contaminante?

“Nos enseñaron a alimentarnos en base a una pauta alimentaria que corresponde al mercado y negocio de unos pocos y que genera una irracionalidad de transporte de alimentos”, explica Rosalia. “Claro que el sistema agroindustrial no funciona, no solo no ayuda a terminar con el hambre sino que trae y traerá más hambre en el futuro porque genera un daño ambiental irreparable: el tomate que compramos en los supermercados se cosecha hoy totalmente verde para que madure en una cámara. Se gasta combustible y se gasta energía que es escasa. Ese tomate que se siembra en Argentina se define a miles y miles de kilómetros atravesando el mar y no tiene que ver con nuestra realidad, con nuestro territorio ni con las comunidades que lo habitan, ni con nuestras costumbres alimenticias. Sin embargo el tomate ese es hoy un tomate hegemónico”.

Ese tomate hegemónico es el ejemplo más claro de tomate que no se come, que se desperdicia y contamina: en octubre de 2016 los productores del departamento correntino de Santa Lucía decidieron directamente regalar toneladas de tomates antes de que se desperdicien. Cobraban un peso el kilo en la zona de producción e invertían 9 pesos en logística. La dificultad no estaba en producir sino en llegar a los consumidores. “Es increíble no sólo lo que estamos perdiendo, sino lo que ganan los supermercados y lo que le roban al consumidor”, declaró por entonces el presidente de la Asociación de Horticultores, Pablo Blanco.

Peor es lo que pasa con el tomate que se conoce como industrial, aquel que se utiliza para hacer salsas y ketchup. A pesar del tomate que se producen en el país, el tomate industrial se importa desde Asia y Europa. «El 50% del tomate triturado concentrado que se comercializa en Argentina es importado. El grueso que viene de Italia, y se puede comparar al calcular cuánto combustible gasta -en avión y camión- una botella o un extracto que viene de allá, frente a uno que se comercialice a menos de 50 kilómetros de donde se produce», detalla Montón.

Pero si hay un tomate hegemónico debe de haber uno también que no lo es. Lo inmensamente extraño es que el tomate no hegemónico sea el tomate de verdad: el que tiene sabor y valor. El valor de no contaminar con camiones de largas distancias que funcionan a base de petróleo ni con la refrigeración de esos productos que generar un gasto innecesario de gas. Y tiene sabor. Por eso en la ciudad de Gualeguaychú, donde a través de un Programa municipal para Alimentos Sanos y Soberanos (PASS), que da la posibilidad a las familias campesinas que trabajan la agroecología de acercar sus productos a los lugares de consumo, los tomates reales se agoten todos los sábados.

La creación de colonias agrícolas y el fomento de las ya existentes podría ser una de las principales políticas de Estado para cumplir con las metas de reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero comprometidas en el Acuerdo de París.

En la localidad bonaerense de Mercedes se está construyendo una colonia agrícola. Será de producción, distribución y comercialización. Se producirá alimento agroecológico. No necesitará más transporte que el que haga el consumidor o la consumidora hasta su hogar. No utiliza combustibles fósiles. No emite gases de efecto invernadero. Por eso decimos que una respuesta al cambio climático es alimentarnos a través de colonias agrícolas. En la actualidad, tanto los distribuidores de Mercedes como de las localidades cercanas como Junín, Chivilcoy y Bragado se trasladan más de 100 kilómetros hasta el Mercado Central. «Tenemos como objetivo hacer que funcione un puesto mayorista, un mercado concentrador en el que nucleemos a todos los compradores de aquí, de la zona de Mercedes, los verduleros, los vecinos; y también de los pueblos aledaños. Hoy en día los productores mercedinos tienen que llevar su producción a vender a los mercados alejados del pueblo. Queremos cambiar eso”, se entusiasma Rolando Ortega, productor de la zona. Quiere producir en Mercedes y para Mercedes. Todavía falta mucho para el objetivo pero el camino ya está iniciado: el municipio les cedió en comodato un campo lleno de monte a cambio de que lo cultiven en forma agroecológica. Y la familia de Máximo producirá berenjenas, zapallitos y, por supuesto, tomate. Otras familias se dedicarán a los frutales. “Acá en Mercedes es la Fiesta Nacional del Durazno pero ya casi no se produce. Queremos recuperar eso”. Duraznos y tomates que no se pudren viajando kilómetros y ayudan realmente en la mitigación a la crisis climática.

Otro caso de colonia agrícola que otorga soberanía alimentaria a una región y combate de esa forma la combustión de combustibles fósiles es la que tiene la organización de Productores Independientes de Piray en la provincia de Misiones. En 2013 consiguieron una ley provincial que les otorga tierras. Mejor dicho se las devuelve: se las expropia a Alto Paraná S.A. (APSA), una empresa forestal que tiene el 70% de las tierras de la zona. La ley les da 600 hectáreas, por ahora solo pudieron recuperar 166. Se las distribuyeron de la siguiente manera: una hectárea por familia para el autoconsumo y el resto se trabaja de forma cooperativa y se comercializa. Los alimentos y productos agroecológicos tienen destino alrededor de los pueblos cercanos como El Dorado, Puerto Piray y Montecarlo.

Cerca. Bien cerca están las colonias agrícolas de los sitios en donde se consume su producción. Uno de los tantos problemas de la agricultura industrial está en el gran trayecto que hay desde el campo hasta el plato. Según datos del informe “Alimentos y cambio climático: el eslabón olvidado”, publicado por Grain, la agricultura es responsable de entre 44% y 57% de las emisiones de gases de efecto invernadero surgidas del consumo de combustibles fósiles. Se espera que las emisiones de la agricultura se incrementen en 35% hacia 2050, aun cuando se hagan recortes masivos de emisiones. Puesto que la cadena agroindustrial controla más del 75% de las tierras de cultivo, y que para la cría de ganado emplea la mayoría de la maquinaria agrícola, de los fertilizantes y plaguicidas y produce la mayor parte de la carne, es justo estimar que la cadena agroindustrial es responsable entonces de entre 85% y 90% de todas las emisiones provenientes de la agricultura, cálculo que incluye a los barcos pesqueros que reciben subsidios para combustible y que liberan mil millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año, mientras que navíos menores pueden capturar la misma cantidad de pescado con una quinta parte del combustible. Entonces la pregunta es ¿Cómo piensan cumplir las metas del acuerdo de París sin darle prioridad a la soberanía alimentaria?

“El principal responsable del cambio climático es el sistema agroalimentario industrial, donde se incluye la quema del combustible fósil, pero también otras emisiones de gases de efecto invernadero como -por ejemplo- el gas metano, que se produce en la cría industrial de ganado, y el que surge de las enormes montañas de desperdicios de alimentos que se producen”, remarca Carlos Vicente.

Diego Montón agrega otras formas menos convencionales de consumo de combustibles fósiles en el modelo de producción de alimentos hoy dominante: «El combustible para las grandes maquinarias y la mayoría de los fertilizantes y agrotóxicos son derivados de hidrocarburos y del petróleo. Además para la elaboración e industrialización de agroquímicos también se utiliza una gran cantidad de derivados de hidrocarburos. Así como también para el packaging en donde van los alimentos en los supermercados. El sistema agroalimentario industrial es responsable de las principales crisis que se están viviendo a nivel global. Es decir: la crisis alimentaria, no sólo por hambre sino también por sobrepeso y obesidad; la crisis por pérdida de biodiversidad; la crisis por la destrucción de los suelos; la crisis que está provocando el uso excesivo de agrotóxicos; y también la crisis climática. Es muy clara la situación, y están todas las cifras disponibles para demostrar esta realidad».

Para los dos, para Vicente y Montón, la respuesta al cambio climático es dejar de hacer lo que lo ocasionó: el “alimento” agroindustrial. Volver al alimento que alimenta. Al que la tierra necesita. «La soberanía alimentaria —es decir, la producción local sin transportar alimentos durante miles de kilómetros; producir sin destruir los suelos que son el primer reservorio de carbono que tenemos en el mundo además de los bosques; sin destruir los bosques; produciendo de manera agroecológica con base campesina centrada en producir alimentos para los pueblos y no para las grandes corporaciones; no utilizando insumos químicos que consumen combustibles no renovables para producirse; reciclar la materia orgánica que proviene del estiércol de los animales, que es uno de los grandes alimentos para los suelos— es el camino fundamental para resolver la crisis climática», propone Carlos Vicente.

 

«Exigiremos una actuación inmediata, audaz, impulsada por las personas y respetuosa con los derechos humanos de magnitud sin precedentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y proteger así a las personas, los ecosistemas y la biodiversidad frente al colapso climático. Esta actuación requiere una transformación de nuestros sistemas económicos, sociales y políticos para abordar las desigualdades existentes en todos los aspectos de la vida, que incluye la distribución equitativa de los recursos, en particular mediante la reducción del consumo innecesario por grupos privilegiados».

Para lograr justicia climática, quienes firmamos esta declaración acordamos lo siguiente:

1. Intensificaremos nuestros esfuerzos para que los derechos humanos ocupen un lugar primordial en el activismo climático. Lo haremos siguiendo el ejemplo de pueblos indígenas, jóvenes, mujeres, personas que viven en la pobreza, personas con discapacidad, personas dedicadas a la pesca, la agricultura y la ganadería, comunidades locales, personas trabajadoras y otros grupos afectados de manera desproporcionada que lideran la lucha contra las actividades que destruyen el planeta y en favor de la justicia climática.

2. Exigiremos una actuación inmediata, audaz, impulsada por las personas y respetuosa con los derechos humanos de magnitud sin precedentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y proteger así a las personas, los ecosistemas y la biodiversidad frente al colapso climático. Esta actuación requiere una transformación de nuestros sistemas económicos, sociales y políticos para abordar las desigualdades existentes en todos los aspectos de la vida, que incluye la distribución equitativa de los recursos, en particular mediante la reducción del consumo innecesario por grupos privilegiados. Es fundamental que logremos una importante y rápida reducción de las emisiones globales y un futuro sin combustibles fósiles para limitar el aumento de la temperatura lo más posible, y en todo caso a 1,5 °C como máximo, pues los actuales niveles de calentamiento ya están causando violaciones de derechos humanos.

3. Exigiremos que todas las políticas, medidas y acciones climáticas de los gobiernos respeten, protejan y hagan efectivos los derechos humanos, incluido el derecho de las personas a ser plenamente informadas y empoderadas para participar de forma significativa en la toma de decisiones relacionadas con el clima, y que las empresas cumplan con su responsabilidad de respetar los derechos humanos en sus cadenas de suministro. Nos opondremos a toda política o acción destinada a combatir el cambio climático o a facilitar la adaptación climática que sacrifique los derechos humanos, o que tenga como resultado el agravamiento de las desigualdades, el empobrecimiento, el hambre, la desposesión y la exclusión económica, social y política.

4. Incrementaremos la presión sobre los países y empresas con mayor responsabilidad en el cambio climático y con más recursos. Exigimos que todos los países establezcan y cumplan con urgencia objetivos de reducción de las emisiones basados en datos científicos y compatibles con la protección de los derechos humanos, ajustándose a los plazos para su cumplimiento o adelantándose a ellos. Nos opondremos a los intentos de trasladar la carga y la responsabilidad que conlleva esta transformación de los países con elevadas emisiones a aquellos que tienen menos recursos y un historial de emisiones más bajo, y de empresas y grupos privilegiados a grupos menos privilegiados. Obligaremos a quienes tienen más responsabilidad en la crisis a reconocer sus propios actos y tomar medidas en consecuencia.

5. Instaremos a los Estados con más recursos y responsabilidad en el cambio climático a proporcionar los medios económicos y tecnológicos necesarios a los países del Sur global para facilitar sus ambiciosos planes de mitigación del cambio climático y adaptación a él. Exigimos que esos Estados también proporcionen los medios adecuados —indemnizaciones incluidas— a las comunidades y particulares afectados para hacer frente a las pérdidas y los daños causados por la crisis climática, consultándolos siempre y respetando sus costumbres y derechos individuales y colectivos. Fomentaremos la transparencia y el uso adecuado de esos recursos y nos opondremos a la creación de cargas económicas y deudas adicionales como consecuencia de este apoyo.

6. Combatiremos sin descanso el control empresarial de las políticas y las instituciones, y exigiremos rendición de cuentas a los sectores que destruyen el clima y a quienes los financian.

7. Exigiremos una transición justa, equitativa e inclusiva en el proceso de abandonar los combustibles fósiles e ir hacia una agricultura sostenible y una energía renovable que empodere a pueblos indígenas, personas trabajadoras, personas dedicadas a la pesca, la agricultura y la ganadería y comunidades locales, en lugar de privarlos de sus derechos. Reclamaremos medidas que garanticen que todas las personas, especialmente las que sufren discriminación, tienen acceso a educación en asuntos relacionados con el clima y a los recursos, la formación, el conocimiento y los empleos dignos que son necesarios para una transición impulsada por las personas hacia una sociedad sin emisiones de carbono y resiliente.

8. Trabajaremos para conseguir la protección, el respeto y el cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas, incluido el derecho a sus tierras y territorios ancestrales. Reclamaremos la protección, el reconocimiento y la promoción de los conocimientos locales y tradicionales que han demostrado ser eficaces y adecuados para abordar la crisis climática y para hacer posible la transición y la resiliencia tan necesarias en nuestros sistemas de alimentación, siempre con el consentimiento de los pueblos indígenas y en su beneficio.

9. Exigiremos un acceso efectivo y adecuado a la justicia de aquellas personas y comunidades cuyos derechos se vean afectados por la crisis climática o la falta de acción climática, incluidas las afectadas por pérdidas y daños de origen climático y aquéllas cuyos derechos están amenazados debido a los desplazamientos relacionados con el clima. Trabajaremos para garantizar que pueden disfrutar del acceso a la justicia y a recursos efectivos y que se piden cuentas a los responsables de los daños relacionados con el cambio climático. Utilizaremos proactivamente los instrumentos jurídicos y órganos nacionales, regionales e internacionales de derechos humanos para garantizar que las obligaciones en materia de derechos humanos se respetan de manera efectiva para promover la justicia climática.

10. Apoyaremos a todos los defensores y defensoras de los derechos ambientales, en particular a quienes individual y colectivamente protegen sus territorios, su acceso a la tierra, sus medios de vida y el ambiente, y a quienes trabajan para defender a las personas y al planeta de las actividades destructivas y del colapso climático. Exigiremos un entorno seguro y propicio, en el que todos los defensores y defensoras de los derechos humanos, en particular quienes sufren formas múltiples y entrecruzadas de discriminación y desigualdad, reciban protección efectiva y puedan defender y promover los derechos humanos sin temor a castigos, represalias o actos de intimidación.

 

¿Cómo enfrentamos el cambio climático? Con sólo pensarlo nos vienen imágenes de grandes nubes, corrientes marinas, inundaciones, huracanes y sequías frente a los cuales lo que podamos hacer parece nulo. Frente a ellos no hay cartelitos con frases piolas, ni marchas que sirvan. El poder responsable de esta crisis también se ha encargado de eso: de ponernos la cancha lejos…

En Madrid empieza la 25° Conferencia de las Partes o COP25 que es el órgano supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). En ella, los gobiernos debaten y se plantean medidas para mitigar los efectos de la crisis climática derivados de la acción humana… y hasta ahora han fracasado rotundamente.

Mientras las emisiones de gases de efecto invernadero no han parado de crecer, las lógicas que sustentan los modelos de “desarrollo económico” responsables de esta crisis gozan de buena salud. Aún más, las “soluciones” que se plantean “por arriba” parten de las mismas lógicas que nos llevan al abismo. Si “cada crisis es una oportunidad” el capital ha sabido aprovechar cada una, y en este caso no es distinto: geoingeniería, bonos de carbono, etc. Los nuevos negocios del capital con la crisis climática que generó.

Pero por abajo los pueblos no sólo somos los que sufrimos con más crudeza los efectos del cambio climático, sino que hemos ido instalando el debate sobre sus verdaderas causas y construimos alternativas que abren horizontes nuevos para todos y todas.

Aprovechando el inicio de la COP25 conversamos con compañeros y compañeras sobre distintos aspectos de un problema complejo, pero con causas y soluciones mucho más cerca de lo que parece.

#COP25 | Conversamos con Carlos Vicente – GRAIN y Acción por la Biodiversidad

Mientras las evidencias del cambio climático son cada vez más contundentes y se reconocen niveles de emisiones que lejos de disminuir aumentan…

Huerquen: ¿Qué rol tiene la agricultura industrial en la emisión de gases de efecto invernadero?

Carlos Vicente: Nosotros hacemos el análisis contemplando todo el sistema agroalimentario industrial que es más amplio que la agricultura industrial; que va desde la producción en los campos y la deforestación hasta lo que significa el transporte de los alimentos por el mundo: la refrigeración, la enorme cantidad de los alimentos que se tira (el 30% del total), lo que son las cadenas de frío para llevar la carne del otro lado del mundo, lo que significa las grandes procesadoras de alimentos y toda la energía para que ellas consumen; lo que significan las grandes cadenas de supermercados y todo el consumo de energía y de combustibles fósiles que ellas tienen para empaquetar los alimentos y vendérnoslos con formas comercializables aptas para la vista y no para la alimentación.

También de todo lo que significa la cadena industrial ganadera que implica enormes emisiones de gas metano. Lo que significa la industria de los fertilizantes que se consumen en millones de toneladas y que implica la emisión por el sobre uso de gases como óxido nitroso. Tanto este como el metano que son mucho más potentes como gases de efecto invernadero que el dióxido de carbono.

Estos tres son los gases de efecto invernadero más importantes, y nuestros estudios demuestran que la mitad de las emisiones de estos tres gases, provienen del sistema agroalimentario industrial. Entonces no estamos hablando de poca cosa. Estamos hablando del principal factor. Porque uno siempre vincula a la emisión de gases de efecto invernadero con los autos o con las fábricas, que por supuesto son importantes, pero nunca miramos al sistema agroalimentario industrial como el principal responsable: En nuestras investigaciones entre el 44 y el 57% de los gases de efecto invernadero provienen del sistema agroalimentario industrial. Y uno de los grandes afectados por el avance de la agricultura y la ganadería industrial son los ecosistemas más frágiles, por ejemplo los incendios en el Amazonas de los últimos meses. Justamente hablamos de incendios intencionales que se produjeron incitados por el mismo Bolsonaro para que pudiera avanzar la frontera agrícola. Estamos hablando, literalmente, de quemar el planeta.

Nosotros desde hace más de 10 años que venimos denunciando la enorme emisión de gases de efecto invernadero por el sistema agroalimentario industrial. Ahora el IPCC en su informe para esta COP, pone en el centro del debate la emisión de gases de efecto invernadero a partir de la agricultura industrial, a partir de la destrucción de los bosques, a partir de la destrucción de los suelos que son uno de los grandes afectados por este modelo de agricultura. Además de los bosques, el suelo es el principal captador de carbono ya que los suelos son organismos vivos. En cada gramo de suelo hay millones de microorganismos y esos millones de microorganismos son los que procesan la materia orgánica que cae y fijan nitrógeno. Cuidar el suelo es uno de los grandes desafíos a futuro.

Hqn: Mientras las corporaciones apellidan “sustentable” a todo lo que hacen y toda su propaganda es en la gama de los verdes. Distintas voces de la agroindustria empiezan a hablar (de nuevo) del mercado de bonos de carbono. Brevemente ¿de qué se trata?

CV: Bueno, las organizaciones sociales desde hace décadas… ya en 1992 denunciábamos el maquillaje verde de las corporaciones planteando que había todo un discurso “ambiental” y “sustentable”. Me acuerdo que en aquel momento había un periódico que salía cada día en la ECO´92 en el cual Leonardo Boff en un reportaje decía “no queremos desarrollo sustentable, queremos una sociedad sustentable”; en ese momento se necesitaba romper con el mito del desarrollo, y hoy en día también la “sustentabilidad” ha caído en las manos de las corporaciones y en la realización de negocios. Quizá el Convenio de Cambio Climático es de los principales afectados por esta mercantilización total de las ”alternativas” a la crisis climática y al hecho de que lo único que buscan las corporaciones con la complicidad de los gobiernos es realizar nuevos “negocios verdes”. Ahí nace lo de la “economía verde”, nace todo este tema de los bonos de carbono, nacen todas las falsas soluciones tecnológicas como son la “agricultura climáticamente inteligente” o la geoingeniería como respuestas a la crisis climática. En todos los casos de lo único que se trata es de negocios y de ninguna manera se va responder de fondo a los verdaderos desafíos que tenemos enfrente.

Los bonos de carbono simplemente son mecanismos para compensar la emisión de gases de efecto invernadero en alguna parte del mundo, de industrias contaminantes, con la protección de bosques o cultivo de árboles en el sur de manera de ponerle un precio a la captura de carbono y se hacen negocios. Con ellos alguien puede seguir contaminando mientras supuestamente se captura carbono en otra parte del mundo. El mecanismo más perverso de todo este sistema implica lo que acá viene difundiendo Aapresid (asociación de productores en siembra directa) que pretende cobrar bonos por la supuesta captura de carbono que significa a siembra directa. Simplemente negocios, falsas soluciones y la sustentabilidad del poder corporativo.

Hqn: ¿Por qué desde GRAIN y La Vía Campesina dicen “nosotros y nosotras podemos enfriar el planeta”?

CV: Bueno la afirmación de “juntos y juntas podemos enfriar el planeta” nace en primer lugar de una declaración y un convencimiento de las organizaciones campesinas de que ellas tienen la solución para responder a la crisis climática a partir de la agricultura campesina, a partir de la producción agroecológica de base campesina. Cuidar los ecosistemas, promover mercados locales, hacer una agricultura y cuidar los suelos manteniendo el carbono ahí. Nosotros desde GRAIN lo que hicimos fue simplemente investigar qué es lo que pasaba en números concretos y las conclusiones fueron contundente. Es muy claro que cuidando el suelo, que haciendo prácticas agroecológicas que convivan y coexistan con la biodiversidad, fomentando mercados locales, se puede hacer agricultura y producir alimentos para todos sin destruir el clima.

Nosotros en algunos de los cálculos que hicimos veíamos que simplemente el cuidado del suelo, el volver a recuperar el carbono en el suelo durante los próximos 30 años, podría absorber el 50% de los gases de efecto invernadero que están en exceso en la naturaleza. Pero bueno, para eso es muy claro que hacen falta políticas que apunten en esa dirección: hace falta una redistribución global de las tierras y hace falta cuestionar todas las falsas soluciones que hoy se están imponiendo. Es evidente que ninguna manera los gobiernos del mundo están dispuestos a frenar ese poder corporativo e impulsar esto que las organizaciones campesinas están haciendo en la práctica en distintas partes del planeta.

Hqn: En tu opinión de qué depende que podamos revertir el rumbo de abismo que representa el aumento de la temperatura global.

CV: Vamos a estar en la Cumbre de los Pueblos en Chile diciendo que juntas y juntos podemos enfriar el planeta. En la COP25 en Madrid (ya que Piñera desistió de hacerla en Chile frente a las movilizaciones) no hay ninguna posibilidad de avanzar. De ninguna manera los gobiernos están a la altura de tomar las decisiones que hacen falta para enfrentar realmente la crisis climática.

No hay duda que en los próximos 10 años esto se va a agudizar y muy probablemente sea esta agudización de la crisis la que lleve a profundizar las movilizaciones de los pueblos y continúen haciendo escuchar sus voces reclamando dar los pasos que hacen falta para revertir el desastre… el desastre que estamos viviendo. Pero probablemente (y lamentablemente) esto va a ocurrir cuando se agudice la crisis.

Esto va a traer mucho sufrimiento, muchos problemas para los sectores más vulnerables, los pueblos originarios, las comunidades campesinas, a los pobladores rurales de distintas partes del planeta. Y esto es imperdonable. Esto es un crimen, un crimen climático el que están cometiendo. Los informes de estos mismos días de las Naciones Unidas le dicen a la COP25 que no son suficientes las decisiones que se tomaron en el marco del Acuerdo de París, que no sirven, porque el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero son mucho mayores a lo esperado y cada año se va confirmando que la crisis va a ser mayor, por lo tanto estoy convencido que lo que nos espera de la cumbre de Madrid es más show, poco compromiso, mayor presencia corporativa, y que está claramente en manos de los pueblos en la calle donde van a estar las respuestas y las posibles transformaciones a futuro.

Movilización por la Crisis Climática – BsAs, septiembre de 2019

Hqn: Desde GRAIN acaban de publicar un informe importante sobre los efectos del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea en términos de crisis climática.

CV: La Unión Europea que aparece en el mundo como el gran abanderado de la lucha contra la crisis climática, que plantea los compromisos más firmes, etc… es quién firmó con el Mercosur un tratado de libre comercio. En las últimas investigaciones que estamos difundiendo esta semana, donde hemos hecho una auditoría climática del acuerdo Mercosur-UE con la información que ellos mismos difunden, hemos descubierto que para 8 productos para los que se va a liberalizar el comercio (algunos de exportación del Mercosur a la UE y otros de la UE para el Mercosur) las emisiones van crecer un tercio. Un 34%. Esto demuestra claramente qué poco le importa a la UE el cuidado del clima.

Con este acuerdo se va a profundizar la deforestación en la Amazonía y va a avanzar la frontera agrícola. Se estima que va a aumentar un 50% la de carne vacuna de exportación. Más producción industrial de carne con sus emisiones de gases y más plantaciones de soja y maíz transgénico para alimentar al ganado. Es claro entonces que todo eso de “la presión de la UE sobre Bolsonaro para que Brasil se mantenga en el Acuerdo de París” bueno, es simplemente un show. En la práctica lo que va a ocurrir es que de concretarse la aprobación del acuerdo Mercosur-UE por los parlamentos, la emisión de gases de efecto invernadero va a aumentar significativamente.

Y vinculado al tema de la ganadería reforzar que la ganadería industrial, no el consumo de carne por la gente, es decir, este modelo de producción de carne industrializada, ya sea en feed lot o deforestando grandes extensiones también va a tener un fuerte impacto a nivel global. Nosotros hemos comprobado que todos los grandes frigoríficos juntos producen más gases de efecto invernadero que lo que producen las grandes compañías petroleras. Entonces tenemos que poner la mira ahí. Y como digo, no se trata de no consumir carne sino de volver a lo que fue históricamente la producción de carne para la alimentación de los pueblos por los campesinos y campesinas; en la cual la producción de carne siempre estuvo integrada a la producción agrícola aportando abonos a los suelos y otros bienes para las familias. Hay un problema con la carne industrializada, sea de cerdo, gallinas o vacas, que también el último informe del IPCC diagnostica como un problema grave como venimos denunciando.

Buenos Aires, diciembre de 2019

Entrevista a Enrique Viale realizada por el Colectivo de Comunicaciónde cara a la realización de la 25 Conferencia de las Partes del Convenio de Cambio Climático.

¿Cómo enfrentamos el cambio climático? Con sólo pensarlo nos vienen imágenes de grandes nubes, corrientes marinas, inundaciones, huracanes y sequías frente a los cuales lo que podamos hacer parece nulo. Frente a ellos no hay cartelitos con frases piolas, ni marchas que sirvan. El poder responsable de esta crisis también se ha encargado de eso: de ponernos la cancha lejos…

En Madrid empieza la 25° Conferencia de las Partes o COP25 que es el órgano supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). En ella, los gobiernos debaten y se plantean medidas para mitigar los efectos de la crisis climática derivados de la acción humana… y hasta ahora han fracasado rotundamente.

Mientras las emisiones de gases de efecto invernadero no han parado de crecer, las lógicas que sustentan los modelos de “desarrollo económico” responsables de esta crisis gozan de buena salud. Aún más, las “soluciones” que se plantean “por arriba” parten de las mismas lógicas que nos llevan al abismo. Si “cada crisis es una oportunidad” el capital ha sabido aprovechar cada una, y en este caso no es distinto: geoingeniería, bonos de carbono, etc. Los nuevos negocios del capital con la crisis climática que generó.

Pero por abajo los pueblos no sólo somos los que sufrimos con más crudeza los efectos del cambio climático, sino que hemos ido instalando el debate sobre sus verdaderas causas y construimos alternativas que abren horizontes nuevos para todos y todas.

Aprovechando el inicio de la COP25 conversamos con compañeros y compañeras sobre distintos aspectos de un problema complejo, pero con causas y soluciones mucho más cerca de lo que parece.

#COP25Conversamos con Enrique Viale de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas

Mientras las evidencias del cambio climático son cada vez más contundentes y se reconocen niveles de emisiones que lejos de disminuir aumentan…

Huerquen: En pocos días arranca COP25 y la Contracumbre de los pueblos. Brevemente contanos ¿qué es COP25 y qué escenario se plantea?

Enrique Viale: Está por arrancar la COP25 que como se sabe, originariamente era en Chile, en el sur global, y por el estallido social en ese país fue trasladada a Madrid. Esto es muy preocupante y enmarca un poco también la tendencia de que el norte global termina monopolizando todos estos debates. Había mucha expectativa de que se iba a realizar en el sur, con una gran participación de organizaciones sociales y de la sociedad civil; incluso con la llegada de Greta Thumberg que generaba mucha expectativa. Así que por ese lado hay una decepción muy grande pero a la vez muchos y muchas hemos decidido mantener las actividades que se iban a realizar paralelamente a la cumbre del cambio climático. Es decir que vamos a estar en Santiago y, en los mismos días en que se iba a realizar la cumbre, vamos a hacer la cumbre de los pueblos como una convención paralela de la sociedad civil.

Hqn: ¿Por qué hay una contra cumbre de los pueblos? Y ¿qué se espera que suceda allí?

EV: En la contra cumbre vamos a desarrollar los temas que la mayoría de las veces no se tratan en la cumbre oficial. Era interesante que sea en el mismo espacio físico o ciudad y al mismo tiempo. Sin embargo vamos a continuar con eso, que es claramente debatir los modelos de desarrollo. No sólo debatir cómo bajar emisiones, como se plantea en las cumbres oficiales muchas veces con discursos vacíos, sino discutir realmente qué es lo que pasa en los territorios. Por eso era tan importante que se haga en el cono sur donde el extractivismo está generando grandes vulneraciones de derechos de la naturaleza y obviamente también derechos humanos con centenares de muertes anuales de líderes y lideresas protectoras de la naturaleza y sociales. Todos esos debates se van a mantener. Nosotros vamos a participar de varios de ellos y esperemos que pueda ser una caja de resonancia sobre todo esto.

Hqn: En Argentina se acaba de aprobar la llamada “Ley de Cambio Climático”. Contanos en qué consiste la norma y cómo fue la génesis de su redacción y aprobación.

EV: La Ley de Cambio Climático es una ley de presupuestos mínimos para la adaptación y mitigación del cambio climático, es un marco normativo básico en el contexto de las leyes de presupuestos mínimos que no es para nada menor, porque su existencia es a partir de la reforma de la constitución y hay pocas leyes de presupuestos mínimos. Es un marco básico para enfrentar a confrontar y enfrentar tanto las consecuencias como las causas del cambio climático en la Argentina. Como en toda ley de presupuestos mínimos no sólo obliga al Estado Nacional sino también a las provincias. Esto es muy importante porque hay muchas provincias que no tienen dentro de su políticas públicas ningún tipo de iniciativa relacionadas con este flagelo que es uno de los mayores desafíos de la humanidad. La ley es muy interesante en muchos aspectos, que quizá no han trascendido tanto; tiene el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas expresamente expuesto en el texto. Es decir que somos todos responsables del cambio climático
pero hay algunos que son más responsables de él. Y esto no sólo a nivel internacional, o sea norte y sur; los países del norte han contribuido de manera desproporcionada a generar las causas del cambio climático sino, también dentro del país: No es lo mismo una minera que consume la energía de una provincia entera como La Alumbrera que cualquier habitante de Catamarca donde está ubicada por ejemplo.

La ley tiene también otras cuestiones como el principio de prioridad de atender a los sectores más vulnerables con las políticas públicas de cambio climático. Sobre ellos se acentúan sus efectos; impactan con más fuerza lesionando derechos. Los sectores sociales más vulnerables de la sociedad sufren desproporcionadamente sus efectos.

Esta ley se trabajó muchos años. Fueron 5 años trabajando para lograr los consensos, con modificaciones etc, y por eso ha salido por unanimidad. En julio en el senado y ahora en diputados, sin votos en contra también. Es decir que ha tenido los consensos necesarios para que se convierta en una política de Estado y resulta fundamental también ante la posibilidad de que tengamos un futuro Bolsonaro o Trump, que son negacionistas del cambio climático, y en este caso hay una ley que obliga a tener políticas públicas sobre esto y no pueden ser desconocido por ningún funcionario.

Hqn: Alrededor de las leyes y su aplicación, y salvando distancias con antecedentes como bosques, glaciares, agricultura familiar o todo lo referente a los derechos de los pueblos originarios ¿estamos frente a una “declaración de buenas intenciones” o una herramienta concreta?

EV: Claramente yo soy de la teoría de que las leyes no son sólo “buenas intenciones”, y mucho menos la ley de glaciares o la de bosques, junto a esta ley de cambio climático. Siendo abogado siento que me da herramientas concretas para exigir políticas públicas o confrontar. Si bien en muchos casos no hemos logrado su plena aplicación, por ejemplo en glaciares o bosques (esta ley es nueva), pero no olvidemos que gracias a la Ley de Glaciares hay 44 proyectos mineros que no están avanzando. Esto es concreto y por eso tienen permanentemente una espada de Damocles sobre ella para modificarla y que puedan avanzar. Lo mismo la Ley de Bosques, si bien no logramos su plena aplicación sí ha otorgado herramientas concretas para enfrentar desmontes que antes estaban absolutamente legalizados, y más aún por las provincias no? Obviamente que las leyes no son la solución a todo, lo sabemos muy bien; en Argentina sobre todo en las luchas antiextractivistas hay una relación de ida y vuelta con la legislación. Por ejemplo provincias tienen prohibida la minería con sustancias tóxicas, y eso fue algo logrado a partir de movimientos ciudadanos. Es decir que esto se gana en las calles; en las calles confrontando, en las calles generando debates en la opinión pública no? Ese es el gran desafío del momento; las leyes no son la solución a todo pero sí son una herramienta para la lucha.

Hqn: En tu opinión ¿de qué depende que podamos revertir el rumbo de abismo que representa el aumento de la temperatura global?

EV: Cualquier discusión sobre el cambio climático, sus causas y consecuencias, sin abordar los modelos de maldesarrollo imperantes serán sólo habladurías. Nosotros creemos que es fundamental discutir a nivel nacional, regional y mundial los modelos de producción que existen y se imponen. La división internacional del trabajo, con América Latina como exportadora de naturaleza como si fuese un destino. Qué pasa con las economías regionales; qué pasa con el agronegocio que en nuestro caso ocupa 23 millones de hectáreas sólo de soja transgénica; el modelo de fracking en la Patagonia con Vaca Muerta; el modelo de megaminería en la cordillera. Si no discutimos eso serán sólo parches superficiales y me parece que por ahí pasan las discusiones del momento. La discusión sobre el cambio climático tiene que ir por ese lado.

Buenos Aires, noviembre de 2019

 

 

La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina realizó los días 26 y 27 de noviembre de 2019 su 69° Congreso Nacional Ordinario en la ciudad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, en el auditorio de OSIAD ubicado en Ricchieri 453 de dicha localidad.

A lo largo de los dos días que duró el Congreso, se trataron importantes temas entre los que se contaron la convulsión que recorre a varios países de nuestra región, con especial énfasis en la militarización que tiene su punto más grave en el Golpe de Estado en Bolivia; un destacado panel sobre problemáticas de género en el ámbito laboral y sindical; el futuro pacto o acuerdo social y los condicionamientos a nuestra soberanía a partir del feroz endeudamiento del gobierno de Mauricio Macri y el retorno del FMI, entre otros.

Memoria y Balance

Por la mañana transcurrió el tramo ordinario del Congreso, en el que se presentó a consideración de las compañeras y compañeros delegados congresales la Memoria y Balance de la Federación, que fue aprobado por unanimidad. También se realizó un detallado informe sobre el funcionamiento y desenvolvimiento de nuestra obra social, OSIAD.

En este marco, el compañero Secretario General Daniel Yofra se dirigió al Congreso para plantear la complejidad del periodo transcurrido, con cierre de empresas, despidos y retiros, consecuencia del accionar conjunto de las patronales y las malas políticas ejecutadas desde el Estado a cargo del presidente Mauricio Macri.

“Dimos la batalla, con nuestras herramientas, y no cedimos en ninguna conquista. Quiero valorar en ese sentido que gracias a la conciencia de los obreros aceiteros y desmotadores, no aceptamos la modificación de nuestro convenio colectivo de trabajo, propuesto por el Gobierno de Macri y el embate de las patronales, que es la garantía de nuestra dignidad”, señaló Yofra.

El Secretario General remarcó el respeto a la democracia obrera en la organización gremial:  “esta Federación ha respondido a las necesidades de los distintos sindicatos implicados cuando lo han requerido. Por sobre todas las cosas somos respetuosos de las decisiones asamblearias, sindicatos y comisiones internas”.

Daniel Yofra destacó que “aún en estas difíciles circunstancias, hemos logrado mantener el poder adquisitivo de nuestro salario. Durante 2019 la inflación superó niveles históricos. En estos cuatro años de macrismo la clase trabajadora ha perdido en promedio unos 20 puntos de su salario real. Los aceiteros y desmotadores, sin embargo, seguimos peleando y conquistando un salario mínimo vital y móvil acorde a su definición legal, esto es, que nos garantiza alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

“Es un orgullo, por supuesto, pero también una gran preocupación, ya que no podemos considerarnos una isla. Somos parte de la clase obrera argentina, y nuestro destino está atado a ella. Poco durarán nuestros salarios si caen los de la mayoría. Por eso nuestra incansable tarea de concientización y propaganda acerca del valor de la fuerza de trabajo, la democracia obrera y el ejercicio del derecho de huelga, tiene que ser un trabajo diario y una obligación difundir nuestros logros, como así también el porqué. De nada sirve ocultar nuestros esfuerzos en pos de una vida digna. No nos avergoncemos de luchar, de enfrentarnos al patrón. Nuestro deber es luchar por una vida digna, pero también compartir cómo llegamos a ser trabajadores dignos y nunca tenemos que olvidar el ser solidarios con el resto de la clase”.

Región en disputa

Durante la tarde, el Congreso continuó con los paneles de debate y formación, de los cuales el primero se tituló “Batalla cultural. Avance de la derecha en Sudamérica. Consecuencias para la clase obrera”.

En el mismo participaron Julio Fuentes, ex Secretario General de ATE Nacional y actual Presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales, CLATE, junto con la abogada laboralista colombiana Luisa Fernanda Gómez Duque, Presidenta de la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas, ALAL y la filósofa Adriana Rossi. El panel estuvo coordinado por Matías Cremonte, asesor legal de nuestra Federación y Presidente de la AAL.

Además, tuvimos el honor de contar con una delegación de compañeras sindicalistas colombianas de los gremios Sintrauniversidad de Caldas y Asofunde, que también participaron en el debate.

En el panel se abordó desde distintas perspectivas la situación de protestas populares y convulsión social en los últimos meses en Ecuador, Chile, Haití, Puerto Rico y Colombia, en el marco de lo cual se trató con especial preocupación el Golpe de Estado en Bolivia contra Evo Morales Ayma.

Además, se habló sobre el gobierno neofascista de Jair Bolsonaro en Brasil y la reciente liberación de Lula Da Silva, lo cual sirvió para conectar con la estrategia regional del lawfare impulsada por el gobierno de los Estados Unidos en los últimos años, orientada a atacar, desprestigiar y encarcelar a toda la dirigencia política regional no alineada con el mismo.

El referente estatal Julio Fuentes, por su parte, quiso aportar un interrogante referido al título del panel. “¿Estamos de acuerdo con que hay un avance de la derecha en la región?”, se planteó, para señalar que se trata de una región en disputa hace siglos. Disputa actualizada en el marco de la renovada doctrina Monroe estadounidense para la subordinación de la región a sus intereses, mientras dicho país pierde terreno en su disputa global con China.

Género y trabajo

La siguiente mesa tuvo una gran relevancia, en tanto se trató de la primera ocasión en que se le dedica un panel de forma exclusiva a las problemáticas de género en nuestros Congresos.

La primera en hablar fue María Fernanda Boriotti, recientemente electa Presidenta de la Federación de Sindicatos de Profesionales de la Salud, FESPROSA. Además, Boriotti es Secretaria Adjunta de la CTA Autónoma de Rosario.

Como representante gremial en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Boriotti participó del debate y aprobación en junio pasado del Convenio 190 sobre Violencia y Acoso en el Mundo del Trabajo, primer convenio en ser aprobado en casi una década por ese organismo.

El Convenio 190 tiene como objetivo el reconocimiento a nivel internacional del derecho a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso. Entre otros aspectos positivos, el citado Convenio amplía derechos al considerar la dimensión del mundo del trabajo en su integralidad, no sólo el espacio laboral estricto sino también el espacio público, el traslado, etc. En el mismo sentido, abarca no sólo a quienes se encuentren en una relación asalariada formal, sino también a precarizadas y precarizados, con especial atención al sector del trabajo doméstico.

A partir de la presentación del Convenio, y de la campaña que está en marcha para su ratificación en Argentina, María Fernanda desarrolló una contundente exposición en la que expuso sobre la violencia en sus distintos aspectos: laboral, de género, laboral, psicosocial, física, y cómo afecta a mujeres, varones y trans.

En el mismo panel, María Paula Lozano, Secretaria General de la Asociación de Abogados y Abogadas Laboralistas de Argentina, AAL y asesora legal de nuestra organización, expuso sobre la problemática de género y trabajo en nuestros sectores específicos de la industria, y la compañera Sabrina Bellú de Bio Ramallo habló sobre el conflicto que hace seis meses se sostiene en esa planta ante los despidos discriminatorios del empresario Juan Carlos Bojanich, que pretende desconocer el convenio aceitero.

A continuación, los compañeros Adrián Dávalos, Secretario Gremial de la Federación y Secretario General del SOEAR, junto con Ricardo “Petiso” Fernández, ex preso CONINTES e histórico militante obrero junto con Carlos Zamboni, asesor legal de nuestra Federación, dialogaron en torno al pacto o acuerdo social que se viene perfilando como una de las principales propuestas del gobierno entrante. En este marco, Fernández y Zamboni historizaron experiencias similares previas en nuestro país y las razones de sus distintos fracasos.

Ante las grandes incógnitas que se mantienen en torno a qué características tomará el pacto o acuerdo social, quiénes participarán efectivamente en el mismo y cuál será su marco administrativo o legal, Dávalos, y también Yofra que se sumó a este panel, reafirmaron que desde la organización gremial se evaluará la situación llegado el momento en que se tengan mayores certezas priorizando la defensa de los derechos de las trabajadoras y trabajadores representados.

En este sentido, y reafirmando la autonomía de nuestra organización, se advirtió con preocupación sobre los anuncios reñidos con la convivencia democrática que determinados agrupamientos patronales del sector agroindustrial vienen realizando, en alarmante sintonía con los sectores fascistas que realizaron el golpe de Estado en Bolivia.

La soberanía condicionada con el FMI

El segundo día del Congreso inició haciendo foco en un actor que retornó a la política argentina de la mano de Mauricio Macri: el Fondo Monetario Internacional.

El periodista Alejandro Bercovich realizó una videoconferencia para presentar su documental “Fondo”, en el que saludó al Congreso, felicitó nuestra defensa del Salario Mínimo Vital y Móvil y planteó que el objetivo de su trabajo es introducir en el debate público cómo el FMI, al que describió como “el brazo armado de las finanzas globales”, interviene en nuestras vidas de una manera muy concreta y muy política, y cómo ataca el salario y los derechos de toda la clase trabajadora.

Tras la proyección, el debate continuó de la mano del economista y ex Diputado Nacional Claudio Lozano, coordinador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP) quien junto a nuestro asesor económico Sergio Arelovich continuaron desarrollando el tema en detalle, con especial énfasis en la ilegalidad del procedimiento con el que se cerró el acuerdo con el FMI.

Justamente, días después del Congreso, Claudio Lozano presentó una denuncia judicial contra Mauricio Macri, el titular del Banco Central y varios ministros por este tema.

“Si Macri endeudó en más de cien mil millones de dólares a nuestro país y se fugaron 86 mil millones, y si además el acuerdo con el FMI está flojo de papeles, el próximo gobierno tiene todo el derecho de revisar, auditar e investigar la deuda pública”, afirmó Lozano.

A continuación el equipo del Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía coordinado por Arelovich presentó un informe económico de actualidad, con énfasis en nuestros sectores productivos, y finalmente los compañeros paritarios realizaron un informe sobre los puntos destacados de los acuerdos logrados en el año.

En relación a las negociaciones ya iniciadas en torno a la suma no remunerativa extraordinaria, el Congreso mandató por unanimidad a los compañeros paritarios a tomar las medidas de fuerza que consideren necesarias.

De esta manera concluyó un gran Congreso con el que nuestra organización gremial continúa apostando a la formación y concientización para hacer frente a los grandes desafíos que enfrenta nuestra clase trabajadora.

 

Prensa F.T.C.I.O.D y A.R.A.

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Fotos: Sofía Alberti