Techint: conflictos laborales y disputa empresaria

Pandemia empresaria

Techint: conflictos laborales y disputa empresaria

El grupo empresario comandado por Paolo Rocca y radicado en Luxemburgo no sólo ha actuado de manera irresponsable en Argentina, si no también en Italia donde -además de empresas- posee una red de clínicas privadas.

Por Ezequiel Dolber para Notas Periodismo Popular

 

Paolo Rocca es uno de los hombres más ricos de la Argentina con un patrimonio superior a los U$D 3.300 millones. Según la revista norteamericana Forbes, ocupa el “top ten” de los mega o billonarios de este país. Su fortuna personal es la acumulación alcanzada como uno de los prominentes empresarios (ítalo-)argentinos, que influye -con sus momentos de auge y retroceso- en la Asociación Empresaria Argentina (AEA), en la Unión Industrial Argentina (UIA), en las Cámaras empresariales del acero y la construcción entre algunas.

La Compagnia Tecnica Internazionale abarca operaciones en los cincos continentes y 45 países, siendo uno de los holdings más importantes del país. En su sitio informativo, asegura que “cuenta con una fuerza laboral de profesionales experimentados y trabajadores calificados, quienes suman un total de 74.500 empleados, de los cuales 57.100 son de planta permanente”. Y agrega que “la facturación anual global del Grupo Techint supera los 23,5 mil millones de dólares estadounidenses”.

El conglomerado se compone con Tenaris que produce tubos de acero con y sin costura para la industria del petróleo y gas; Ternium que produce aceros planos; Tecpetrol, un emprendimiento que le ha permitido picar en punta en la promesa de Vaca Muerta; Techint Ingeniería y Construcciones, donde se realizan los proyectos de construcción del holding como los gasoductos; Tenova, la empresa encargada del rubro minero y, por último, el alcance se extiende hasta Humanita, una red de clínicas privadas en las regiones septentrionales de Italia, no casualmente una de las zonas más golpeadas por la del Covid-19, dirigida por Gianfelice Rocca, hermano de Paolo. El holding, controlado por la familia a través de la sociedad San Faustín, tiene su sede en realidad en Luxemburgo para ejecutar las operaciones en los lugares más recónditos del globo como Uzbekistán. Como curiosidad, el otro peso pesado de la industria del acero en nuestro país, el grupo Arcelormittal, que ostenta más de 200 mil trabajadores en todo el mundo y el control de Acindar en nuestro país, también tiene su sede en Luxemburgo.

En síntesis, el grupo Techint abarca transversalmente algunas de las principales ramas y sectores de la economía argentina: petróleo y gas, energía, construcción, minería, siderurgia. El impacto de la recesión económica a la luz del salto producido por la pandemia del Covid-19 en uno de los principales holdings de la región, será sin duda sintomático de algunos de los próximo movimiento en la configuración de la economía.

La defensa del emporio

Paolo Rocca se ha caracterizado, sin duda, por defender con uñas y dientes los intereses de su emporio. Luego de una larga trayectoria en la siderurgia, hoy su principal apuesta pasa por Vaca Muerta, el segundo reservorio mundial de shale gas. El yacimiento situado en la cuenca neuquina en las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza, tiene una extensión de 30.000 kilómetros cuadrados.

En Fortín de Piedra, un yacimiento de 243 km2 en la provincia de Neuquén, Tecpetrol invirtió US$ 2300 millones en una primera fase com US$ 1600 millones en perforación y terminación de pozos y US$ 700 millones en instalaciones de tratamiento y transporte de gas. Esa primera fase incluyó la perforación de 150 pozos con 5 equipos, 245 km de ductos y una producción estimada de 14 millones de m3/d de gas hacia 2019. Siendo uno de los más entusiastas precursores en el proyecto Vaca Muerta, Rocca batalló contra el Estado incluso bajo el gobierno de Macri por un subsidio que garantice el retorno de sus inversiones contra todo riesgo. En mayo de 2019, “la compañía aduce que dejó de percibir $ 2500 millones (más intereses) o unos u$s 55 millones por los pagos mal liquidados de agosto, septiembre y octubre de 2018”. “En un principio, Tecpetrol informó que sus pérdidas para todo 2018 por este cambio en las reglas de juego llegaría a los $ 5655 millones”, aseguró la empresa.

La interpretación de la resolución 46/2017 cuestionada por Techint establecía un precio estímulo de u$s 7,50 por millón de BTU en 2018; u$s 7 para 2019; u$s 6,50 para 2020 y u$s 6 para 2021 para todo el gas no convencional producido por encima de la extracción del último año móvil en los yacimientos que recibieron este subsidio.

Rocca y sus ejecutivos también se vieron salpicados por la llamada “causa de los cuadernos”, una investigación judicial surgida de las anotaciones del chofer de un funcionario del Ministerio de Planificación, el secretario de Energía, Roberto Baratta. En esa causa, Luis Betnaza aseguró haber pagado coimas para garantizar “la seguridad” del personal de la empresa que se encontraba en Sidor, la siderúrgica más grande de Venezuela que fue estatizada con un pago millonario a la empresa de los Rocca tras un extenso conflicto sindical. El curso de la investigación por los cuadernos, fuertemente entrecruzada por las disputas e internas político-judiciales y bajo el comando del difunto juez Claudio Bonadío, concluyó con un sobreseimiento para Rocca, Betnaza y otro ejecutivo más.

Para completar a modo ilustrativo la semblanza de un grupo que se ha valido de cada oportunidad para acumular capital económico y político, en 2016, durante el blanqueo de capitales aprobado por el Congreso con el impulso del entonces oficialismo de Cambiemos, los directivos y familiares de Paolo Rocca aprovecharon para blanquear nada menos que $9.100 millones, una cifra extraordinaria para el común de los mortales.

La señal de arranque

Apenas comenzado la crisis sanitaria por la propagación del Covid-19, que implicó un derrumbe bursátil internacional y un freno generalizado de la actividad económica, el gobierno nacional dictó un aislamiento social preventivo y obligatorio que paralizó toda industria o servicio que no fuera considerado esencial. El empresario resolvió despedir a 1.450 operarios de la rama de construcciones del holding vinculados a proyectos de obras y servicios en las provincias de Buenos Aires, Tucuman y Neuquén. Poco le preocupó la lectura social de una medida de ese tipo en medio de un enorme esfuerzo social colectivo bajo el aislamiento social preventivo y obligatorio para la mayoría de la población que trae aparejado también grandes privaciones en el acceso a un ingreso y bienes de primera necesidad.

La respuesta a los despidos masivos fue un fuerte cuestionamiento del propio presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien calificó como “miserable” en un mensaje público y a través de un decreto de Necesidad y Urgencia prohíbe los despidos y suspensiones por 60 días desde el 29 de febrero. Sin embargo, la empresa pudo sortear esta resolución con un acuerdo con el sindicato UOCRA que convalidó las desvinculaciones masivas y el ministerio de Trabajo tuvo que homologar el acuerdo. Los 1.450 despidos ejecutados por Techint se estima que son sólo un emergente de una parálisis más vasta en la rama de la construcción que puede alcanzar hasta los 100 mil despidos.

Previamente a los despidos en el sector construcciones, sin embargo, el holding ya había comenzado a descargar la crisis sobre sus trabajadores. Es el caso de SIAT-Tenaris, la empresa ubicada en Valentín Alsina que produce tubos de aceros para gasoductos. El delegado de la UOM Avellaneda, José Villa, explicó: “El día 19 de marzo cobramos la quincena, y la empresa no pagó un ítem que venimos cobrando desde hace 50 años, que es el ítem premio de producción”, denunció.

En el caso de SIAT, los trabajadores estaban con un plan de suspensiones con una reducción salarial al 85% hasta el 31 de julio bajo el planteo de la empresa de falta de producción. Sin embargo, Villa advierte que ahora bajo el impacto recesivo por el coronavirus, esta modalidad se extiende a las distintas plantas del holding. “Desde el 1 de abril con el DNU del gobierno, el grupo Techint salió a operar con un artículo del mismo para imponer suspensiones con reducciones salariales en otras plantas”. El delegado puso como ejemplo la planta de Ternium-Siderar en Haedo que pasará a un régimen de suspensiones con el 75% del salario y un acuerdo similar se aplicaría en la planta de San Nicolás (ex Somisa).

El gremialista también advierte que Techint se encuentra aprovechando este escenario en otros países. En el caso de Italia, en la región de Bérgamo, donde se encuentra la planta de Tenaris Dalmine, la empresa mantuvo a la fábrica funcionando hasta el 23 de marzo a pesar que era una de las zonas más afectadas por las muertes por Covid-19. Tras la implementación de la cuarentena, el holding pasó allí también a un esquema de suspensiones con reducciones salariales. Para mayores contrapuntos en esta historia, Bérgamo es una zona donde ha proliferado el avance de la salud privada de la mano de Humanita, la red de clínicas del grupo de Techint. Gianfelice Rocca es quien las dirige, la misma persona que preside Tenaris-Dálmine.

En un contexto donde se avizora una recesión económica comparable a otras grandes crisis y con un estado que no puede hacer frente al pago de la deuda pública, las primeras semanas de abril ganó cierto impulso por iniciativa de organizaciones gremiales y sociales la propuesta de un impuesto a las grandes fortunas para financiar los costos de la crisis socio-sanitaria. La propuesta sería llevada al Congreso con la firma de diputados del Frente de Todos. Ese gravamen a los billonarios de la Argentina, entre los que se incluye obviamente a Rocca, podría aportar entre u$d 3.000 y u$d 4.000 para inyectar tanto a un sistema salud vaciado por el modelo neoliberal como a atender la situación de los sectores más postergados, con un 40% de trabajadores precarizados o no registrados que han perdido sus ingresos por la implementación de la cuarentena.

La aprobación de la iniciativa todavía es incierta y contará con el rechazo cerrado de los representantes de la clase empresaria. Por lo pronto, el CEO de Techint Ingeniería y Construcciones, Carlos Bacher, se defendió luego de los despidos masivos asegurando que el holding aportará u$d 10.000.000 para el Hospital Austral y el sistema de salud de Campana. Esa suma no parece suficiente para cerrar la puja que se avecina.