Desafíos ante el actual momento político chileno

Espacio de Coyuntura

Desafíos ante el actual momento político chileno

 

Fundación Nodo XXI

En un trabajo habitual de la Fundación Nodo XXI y su Espacio de Coyuntura, abierto a distintas organizaciones de la sociedad civil, una vez más se advierten como relevantes, diferentes materias ligadas a la pandemia y a la crisis social.

En el escenario actual nos preguntamos ¿Qué le pasa a la derecha?… Y ponemos de relieve la necesidad de unidad en la izquierda, con miras a la Constituyente. En esa línea va nuestra reflexión.

En la instancia de debate participaron Fanny Pollarolo (Feminista, Partido Socialista), Boris Cofré (Movimiento de Pobladores UKAMAU), Jorge Brito (Diputado Revolución Democrática), Camila Miranda (Fundación Nodo XXI), Rodrigo Faúndez (MODATIMA), Carlos Ruiz (Fundación Nodo XXI), Emilia Schneider (Presidenta FECH), Jorge Arrate (Ex candidato presidencial de izquierda), Ernesto Águila (Académico, Plataforma Socialista), Faride Zerán (Periodista), Manuel Antonio Garretón (Académico, Fuerza Común), Julio Pinto (Historiador USACH). Se incorporaron además observaciones escritas de Verónica Valdivia (Historiadora USACH).

Mientras, Chile escala en los listados internacionales de los países que peor han manejado la crisis, la experiencia cotidiana de millones de chilenas y chilenos se desenvuelve entre la incertidumbre, el desempleo, el hambre, el hacinamiento, la violencia de género, el encierro y la enfermedad. La incapacidad política y técnica del gobierno para ofrecer respuestas adecuadas ante la crisis, producen un creciente desorden en las filas del oficialismo, y afectan también por los ecos de octubre que retumban con fuerza, pese al silencio obligado por la cuarentena. De allí que la instancia distinga los siguientes temas, como relevantes para ser abordados por las organizaciones sociales y políticas de izquierda.

En primer término la necesidad de construir “una estrategia común de superación del neoliberalismo”. Esto puesto que el estallido social de octubre, y su instalada crítica al modelo social, político y económico de los últimos treinta años, abrió la posibilidad de promover una agenda de transformaciones sustantivas. Sin embargo, la realización de las demandas de la movilización social no está asegurada, ni siquiera en el acuerdo constituyente”, releva el texto.

Los vacíos en materias como crecimiento, modelo productivo, sistema político, recursos naturales, defensa, entre otros, le dejan la cancha abierta a la Concertación para que los hegemonice. Ante la posibilidad de que los escenarios electorales que se avecinan impliquen marcos de alianza con estas fuerzas, un silencio de la izquierda en estas materias implicaría capitular de antemano en aspectos fundamentales para lograr las transformaciones anheladas”, sostiene el documento.

Las conclusiones apuntan a que “el desafío de discutir y concebir un proyecto de superación del neoliberalismo requiere combinar una dimensión de elaboración a largo plazo con la construcción deun programa mínimo antineoliberal que oriente la acción de las fuerzas de izquierda en los escenarios próximos, entre ellos, la convención constituyente.

De allí que se plantee la necesidad de un componente mínimo en ese programa, sobre el que se reclama atención. Uno de ellos, una “caja de herramientas” de la Constitución; es decir los mecanismos que permiten aprobar leyes y hacer reformas, por cuanto avances significativos en este campo permitirían, una vez aprobada la nueva Constitución, realizar las transformaciones que no sean posibles en la constituyente, debido a la regla que establece que los acuerdos deben ser aprobados por ⅔ de los votos.

En segunda instancia distinguir “la dignidad del pueblo como posibilidad de articulación entre la lucha social y política”. Esto pese a la existencia de cuarentena, el registro de cacerolazos, redes sociales, o acciones directas, la demanda soberana por dignidad sigue remeciendo los límites de lo posible de esta democracia transicional, esgrime el debate.

Sin embargo, el abismo que separa sociedad y política permanece. El movimiento social que exige respuestas a sus urgencias materiales no esperará por siempre la resolución institucional de sus demandas, y ello conlleva un riesgo latente de respuestas autoritarias ante el crecimiento de la protesta social.

Por lo mismo, el Espacio de Coyuntura recalca, la necesidad de promover una política propia desde la izquierda para la reactivación económica tras la pandemia. En ese sentido propone pensar el campo de la reactivación económica como un terreno de disputa, donde empezar a introducir elementos de superación del modelo neoliberal. En particular, busca “explorar la fórmula de una empresa estatal que participe en la reactivación, y que permita desarrollar nuevas formas de participación social en la acción del Estado.

Por último, se requieren “acciones inmediatas por la vida, plebiscito y elecciones”. En esa línea, la urgencia más apremiante sigue siendo sobrevivir a la pandemia. Urge además una articulación entre fuerzas políticas y sociales elabore discursos y acciones coherentes que permitan acumular los avances logrados, en una disposición propositiva.

Por otra parte, ante los tres meses restantes para el plebiscito constituyente, “resulta indispensable construir, en conjunto con especialistas y organizaciones sociales involucradas, criterios de salud pública que permitan tomar la decisión sobre la realización del plebiscito, y no dejar ello en manos de los intereses de la derecha que busca boicotear dicha instancia, evidencia el debate.

Las organizaciones sociales y políticas de izquierda deben asegurar un gran triunfo en porcentaje y participación en dicha instancia.

Por último, el ciclo electoral en ciernes definirá la política institucional por los próximos cuatro años, teniendo un rol decisivo en la proyección y resolución del estallido social de octubre. Es momento de comenzar a elaborar una propuesta constitucional que oriente y unifique a la izquierda y articule un frente democrático amplio antineoliberal y por la recuperación de la soberanía popular en la nueva constitución política”, sentencia el informe emanado del último Espacio de Coyuntura, celebrado esta semana.


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