La verdad histórica y la Constituyente

Convención Constitucional 2022

La verdad histórica y la Constituyente

Este texto forma parte de la serie «Convención Constitucional 2022», una colaboración entre Jacobin América Latina y la Fundación Rosa Luxemburgo.

Entrevista por:  Octavio García Soto

Manuela Royo es Constituyente por el Distrito 23 en la Convención Constitucional y forma parte de la Comisión de Justicia en la Convención Constituyente.

Manuela Royo es Constituyente por el Distrito 23 en la Convención Constitucional y forma parte de la Comisión de Justicia en la Convención Constituyente.

Manuela Royo conoce muy bien la violencia del Estado chileno. Fue abogada defensora de mapuches perseguidos injustamente, entre ellos tres imputados del famoso caso Luchsinger-Mackay: los hermanos Eliseo y Hernán Catrilaf y la machi Francisca Linconao (que hoy también es constituyente), que afrontaron la prisión preventiva durante un año y medio, tras ser erróneamente acusados por el asesinato de una pareja latifundista en un caso donde las pruebas escaseaban y el racismo institucional abundaba.

Royo también ha denunciado a Chile ante la CIDH por la violencia policial contra niños y niñas mapuches en la Araucanía y colaboró con el Instituto Nacional de Derechos Humanos presentando querellas por los abusos policiales cometidos durante la revuelta social de 2019.

Hoy es constituyente por el Distrito 23 en la Convención que reemplazará la Constitución neoliberal impuesta por Augusto Pinochet, y forma parte de la Comisión de Justicia en la Convención Constituyente. Los artículos de su comisión fueron los primeros votados en el pleno de los 155 convencionales y 10 artículos pasaron al borrador del nuevo documento. Principios indispensables como la paridad y la perspectiva de género, y la plurinacionalidad ahora son parte de los fundamentos del nuevo Estado chileno, actualmente en proceso de formación.

Manuela conversó con Octavio García Soto, colaborador de Jacobin América Latina, sobre el trabajo de la Comisión de Derechos Humanos de la Constituyente, la lucha por verdad y memoria en Chile y las consecuencias del estallido social de 2019.

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OGS | Coordinaste la Comisión de Derechos Humanos, Verdad Histórica y Garantía de No Repetición durante la creación del reglamento general de la Constituyente. Fue una comisión bastante polémica dada la presencia de Jorge Arancibia, exedecán de Augusto Pinochet, y al mismo tiempo de personas como la Machi Linconao y víctimas de la dictadura. ¿Cómo fue ser coordinadora en medio de un ambiente tan tenso?

MR | La coordinación de derechos humanos fue bien difícil, principalmente por la presencia del exedecán del dictador Augusto Pinochet dentro de una comisión de derechos humanos donde se realiza un informe de verdad histórica y donde se recibieron muchas audiencias de organizaciones vinculadas a las violaciones de derechos humanos en la dictadura donde él era parte. Fue muy duro porque era enfrentarse también a la impunidad que gozaron los cómplices de la dictadura cívico militar y de la posibilidad, cierta también, de que puedan tener poder en una institución democrática, considerando el ascenso de Kast y el ímpetu de la ultraderecha fascista en la política chilena.

Fue bien difícil también porque en esta comisión, en algunas ocasiones, ingresaron desde la fundación Jaime Guzmán, una fundación de ultraderecha, a atacarnos a la coordinación porque dijimos que podrían existir incompatibilidades teniendo a alguien que fue parte de la dictadura y ahora es parte de la comisión de derechos humanos.

Pero finalmente se salió adelante y logramos también tener un trabajo bien interesante como comisión y lograr un informe de verdad histórica, hecho desde la participación de la ciudadanía y de las organizaciones vinculadas a los derechos humanos. También logramos dar un salto vinculando este trabajo con los derechos de la naturaleza y una perspectiva ambientalista que habitualmente no se reconoce mucho en materia de derechos humanos.

OGS | ¿A qué apunta este informe de verdad histórica?

MR | Bueno, este fue un informe que se realizó a partir de más de 380 audiencias de organizaciones que participaron en la comisión de derechos humanos, en la subcomisión de verdad histórica, donde hablaron de distintas temáticas históricas, como las violaciones de derechos humanos y genocidio hacia los pueblos originarios, y también tocaron aspectos de verdad histórica como la violación a los derechos humanos en dictadura.

Hablamos además de la violación de los derechos humanos en la posdictadura, de la violación de los derechos humanos de las mujeres y las disidencias, de la violencia sexogenérica, del ecocidio y de la violación de derechos ambientales y de los derechos de la naturaleza, y hablamos también de aspectos tan importantes como el racismo. A partir de las distintas audiencias logramos gestionar un equipo voluntario que trabajó con más de 150 personas que codificaron y sistematizaron esta información y realizaron un informe de verdad histórica.

Por otro lado, el trabajo también apuntó a la situación de las víctimas de violaciones de derechos humanos en el contexto del estallido social del 18 de octubre del 2019. Son todos temas que siguen abiertos en Chile, todavía no hay justicia. El informe propone ciertas medidas de reparación integral y garantías de no repetición.

OGS | Tienes una historia trabajando en la educación popular ¿podrías hablarme un poco de esa experiencia desde los movimientos, desde las calles?

MR | Desde hace mucho tiempo he venido trabajando en temas de educación popular. Comencé en el año 2000, por ahí, haciendo preuniversitarios populares en distintas poblaciones de sectores populares en Santiago. En Chile existe mucha diferencia entre la educación pública y la educación privada. En aquellos tiempos incluso se pagaba para dar una prueba de selección universitaria y para poder dar una prueba de selección uno tiene que estudiar bastante. Nosotras y nosotros nos organizamos en preuniversitarios populares para poder enseñarle a jóvenes de la población y que de esa forma pudieran estudiar en la universidad.

Luego de eso hacíamos talleres, nos organizábamos en el Cordón Popular de Educación con distintos espacios de educación para personas adultas, talleres para niños, preuniversitarios populares, etcétera. Luego de eso me tocó trabajar en una población en oriente de Santiago donde también hicimos un taller de educación popular para niños y niñas, muy vinculados con el idioma mapuche y la interculturalidad. Hoy soy parte de Modatima, el Movimiento en Defensa del Agua, la Tierra y el Medio Ambiente.

En Wallmapu también trabajamos en un proyecto con una organización que se llama Sur Territorial, donde estamos haciendo espacios de escuela ambiental sobre el agua para niños y niñas mapuches en las comunidades. La educación popular nos vincula con una realidad muy fuerte. Es muy importante no perderla de vista cuando también estamos haciendo construcción política, siempre en la escala y en la medida de personas que son sencillas y que a veces no tienen muchos conocimientos. La educación popular rescata sus saberes y eso también es un acto político muy importante.

OGS | Chile tiene una disciplina de organización que motivó a canalizar el estallido social a un proyecto de cambio como el de la convención. Eso es al menos una teoría que tengo yo, no sé si tú estás de acuerdo…

MR | No sé si tanto, creo que la gente, la mayoría, salió al estallido social más que nada por la rabia, por el descontento. Pero aun así, lamentablemente, en primera vuelta ganó una derecha muy fascista que da cuenta que todavía hay mucha gente que sigue creyendo en la dictadura, en el pinochetismo y que está totalmente enajenada respecto de la política y de los valores que ella significa. Si bien para la segunda vuelta se logró espacios de autoorganización vinculados con la campaña, en definitiva fue una reacción en contra del alce del fascismo. Creo que hoy día falta bastante organización.

Si bien siento que en el proyecto constituyente hemos ido de a poco motivando y generando participación, creo que todavía falta presencia importante de organización popular y de organización social en Chile. Quizás en Santiago hay más organización, o en las ciudades, pero al menos donde yo vivo que es la Araucanía, es muy muy bajo el nivel de organización, salvo en los pueblos originarios.

OGS | Tienes una conexión súper profunda con el pueblo mapuche, tu hija es mapuche, por ejemplo. ¿Qué diferencias en valoraciones encuentras en la crianza desde esa cosmovisión?

MR | Yo no vivo con su papá. Cuando va al campo y está con su familia se hablan en mapudungun, está con los animales, en el campo. Yo personalmente lo que hago es facilitar que ella pueda tener esos vínculos con su familia, con su lengua, con el campo, con la tierra, que es lo más importante para los pueblos indígenas. Para los niños y niñas lo más importante es tener ese vínculo con la naturaleza, con la tierra. Creo que es lo central dentro de la niñez indígena.

OGS | Tú conexión con el pueblo mapuche también se cruza el campo jurídico, fuiste la defensora de los acusados por el caso Luchsinger Mackay. ¿Qué simboliza ese juicio en la relación del Estado chileno con el pueblo mapuche?

MR | Creo que el caso Luchsinger fue una demostración importante de cómo a partir de una intencionalidad política se puede criminalizar una persona, a varias personas, a un pueblo, a autoridades ancestrales. Si bien se logró la absolución de algunos, hay quienes siguen condenados por testimonios que fueron conseguidos sin ninguna garantía del debido proceso, insostenible en cualquier otro procedimiento. Nos habla del dolor que hoy existe en Araucanía, de la violencia, de la falta de solución, de muchas carencias, de muchos conflictos que existen hoy día en Wallmapu.

OGS | Has denunciado también vulneraciones a los derechos de niños y niñas mapuches durante tu tiempo en el Instituto Nacional de Derechos Humanos. ¿Cuál es la experiencia de vida de un niño mapuche hoy en día?

MR | Hay cosas que son súper fuertes y cosas que son súper lindas. Lamentablemente hoy día hay mucha violencia en la Araucanía, mucha violencia en el Wallmapu. Muchas veces las niñas y los niños han visto la represión muy cerca de su escuela, en la carretera, en los caminos. Se ve a los militares y hay mucha violencia. Pero por otro lado también creo que hoy día existe una dignidad, un orgullo de ser mapuche, independientemente de que efectivamente hoy día exista un reconocimiento del Estado que antes no existía.

También existe un importante avance respecto de la identidad y la reconstrucción histórica en las familias, en la memoria. Entonces creo que hoy día, si bien existe un conflicto que cada vez se agudiza más, también existe una construcción de una identidad que es orgullosa, que es digna y está siendo cada vez más potente dentro de las comunidades, lo cual me parece que es muy positivo.

OGS | Claro, está la demanda de autonomía territorial para los pueblos indígenas ¿Qué significa eso a tus ojos en una nueva constitución?

MR | La autonomía es una de las principales demandas que tienen muchísimos pueblos no solo los pueblos indígenas sino distintos pueblos en todo el mundo, que han visto también cómo otro Estado, a veces coloniales o a veces más imperialistas, ha usurpado sus territorios, imponiendo una cultura por sobre la otra. En el caso de los pueblos indígenas, la autonomía toma una dimensión de una autonomía colectiva: busca tener el poder de la decisión y del control respecto a la economía, a la relación con la naturaleza, a los ordenamientos territoriales, y las formas de regulaciones sociales y comunitarias que se quieren dar.

OGS | Estás en la comisión de sistema de justicia en la Constituyente. ¿Cómo están organizadas las fuerzas políticas en tu comisión? ¿Está toda la izquierda unida o hay distintas bancadas?

MR | Sí, en general hay bastante unión, principalmente dentro de quienes no somos de derecha ni tampoco de los partidos que han sido gobierno hasta ahora. Existe mucho diálogo entre los que somos de movimientos sociales con otra gente independiente, con el Partido Comunista, incluso con el Frente Amplio. Con los escaños reservados tenemos muy buen trabajo, entonces hemos logrado también generar consenso en función de una perspectiva importante, que es poder generar estas alianzas por la superación de una justicia autoritaria, patriarcal y colonial y que también nos permita modernizar el sistema de justicia y garantizar el acceso a la justicia a las chilenas, a los chilenos y a los pueblos originarios.

OGS | Como parte del Instituto Nacional de Derechos Humanos estuviste bastante ocupada durante el estallido social. ¿Podrías hablarme de tu experiencia en esos días?

MR | Fue muy intenso. El otro día fui a Temuco a caminar por esas calles y me acordé de todo lo que vimos esos días. De hecho, yo vivía ahí mismo, como en el centro de Temuco, entonces fue horrible porque mi hija era muy chica y todo el rato se escuchaban los gases, a los militares y a la policía disparando. Y a mí me tocaba estar en la calle con mis compañeras del Instituto Nacional de Derechos Humanos, observando el actuar policial, observando la violencia, ayudando a los heridos a cruzar al hospital, sacando fotos, denunciando. Nos llegaron perdigones. Un amigo fiscal me mandó el otro día un informe de carabineros donde salió que nos sacaban fotos y nos seguían.

Fue muy fuerte, muy loco. Era como estar en un campo de batalla en las calles de Temuco, con gente detenida todos los días. Había que ir a la comisaría todos los días, sacar fotos, todos los días hacer denuncias, todos los días ir al Servicio Médico Legal. Fue muy muy fuerte pero una experiencia también muy importante, porque pudimos constatar y registrar lo que se estaba viviendo en Chile. Salir a decir que sí había violaciones sistemáticas a los derechos humanos y que en Chile hay una responsabilidad política también del gobierno de Sebastián Piñera por violaciones a los derechos humanos.