Escribe: Camila Parodi

Entre los días sábado 19 y domingo 20 de febrero la ciudad de Rosario será sede del segundo encuentro “Feminismo y Sindicalismo: Camino al 8M”. Un espacio de confluencia y organización de dirigentas y activistas sindicales con el fin de fomentar la participación de las trabajadoras en las distintas instancias sindicales. Este segundo encuentro hace parte de un proceso colectivo que comenzó en 2021 entre dirigentas de diferentes espacios gremiales, investigadoras feministas y la Oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo. Con el objetivo de indagar, problematizar y visibilizar los obstáculos que enfrentan las mujeres trabajadoras para participar en la vida sindical se realizaron tres encuentros, formaciones e intercambios virtuales culminando con el primer encuentro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en diciembre del 2021.

“En ese encuentro nos dividimos en talleres donde participaron activistas, delegadas y dirigentes que se organizan en distintas provincias y actividades: aceiteras, casas particulares, estatales, docentes universitarias, de la energía, transporte, judiciales, etc. -explica Jimena Frankel, investigadora del Observatorio de Derecho Social de la CTA-A- La potencia de esta instancia permitió romper con la virtualidad, generar lazos, conocer la problemática de cada sector y sus avances colectivos”. Laura Mehring, una de las organizadoras del encuentro e integrante del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rafaela y Esperanza (SOEAR-Santa Fe) sostuvo que “el encuentro del año pasado fue muy importante porque con la pandemia una dejó de tener ese contacto y fue un encuentro para conocer la situación de otras compañeras en otros sindicatos”. Para su compañera Carina Savone, también organizadora e integrante de SOEAR, “la jornada contó con mucha participación y con una misma visión colectiva: ser respetadas como trabajadoras”.

Durante el proceso de trabajo colectivo se realizaron 25 entrevistas a más de 40 trabajadoras. Allí encontraron que los obstáculos son comunes: “La doble jornada, la violencia y el acoso en el trabajo y el ingreso en actividades o sectores masculinizados”, sostuvo Frankel. Como resultado de los primeros intercambios y entrevistas se realizó el informe “Estrategias y mecanismos para fomentar la participación gremial de las trabajadoras”.

Frente a este escenario se sistematizaron las diferentes estrategias y respuestas que las trabajadoras despliegan en el plano de la negociación colectiva: “Nuevas licencias de ciudad compartidas, ampliación de licencias paternas, inclusión de espacios de cuidado en los establecimientos, la formalización de protocolos, campañas de sensibilización, formaciones sobre la «ley Micaela». Las compañeras están avanzando en problematizar las consecuencias que genera el heterocispatriarcado a nivel laboral y gremial”, sostiene la investigadora. En ese sentido, explica que “el trabajo en los encuentros permite conocer qué ocurre en cada espacio, tomar la experiencia que puedan replicarse, repensar algunas formas de intervención y generar solidaridad sindical y feminista.»

Producto de los intercambios realizados durante el año pasado, en 2022 se organiza el II Encuentro sobre Feminismo y Sindicalismo en Rosario organizado por la Fundación en coordinación con los sindicatos ATE y SOEAR. Se espera la presencia de más de 60 compañeras representantes de diferentes sindicatos y provenientes de distintos puntos del país. El objetivo principal para este nuevo encuentro se propone el abordaje del pliego de reivindicaciones comunes de cara al 8M sobre doble jornada, violencia laboral y cupo en sectores masculinizados.

Para la Secretaria General de la Asociación de Trabajadores del Estado de Rosario, Lorena Almirón, este segundo encuentro es una instancia “para seguir articulando colectivamente las acciones que nos ayuden a construir espacios sin violencias en nuestros sindicatos. Construir ese poder popular que necesitamos para poder, no solamente lograr el cargo dentro de las conducciones de los sindicatos, sino también, aumentar la participación y la afiliación de las compañeras mujeres a nuestra organización sindical y, sobre todo, la participación en el movimiento de mujeres y feministas de nuestras ciudades”. Un espacio de intercambio entre las experiencias de lucha sindical y feminista para el reconocimiento de derechos: “Como decimos siempre no hay derecho de las mujeres y diversidades que se pueda garantizar sin sindicalismo ni feminismo”, explicó Almirón.

La organización de este encuentro, que es intersindical por la participación de diferentes gremios y espacios sindicales, pero también transnacional por el diálogo y la participación con distintas activistas sindicales y feministas del cono sur, se propone como una instancia para construir aquellas estrategias colectivas necesarias para potenciar la lucha hacia el interior de cada espacio, así como también en lo que respecta al movimiento feminista. Una manera de llenar de feminismo a la organización sindical y de acercar la mirada de la clase trabajadora a los espacios feministas. Explica Mehring al respecto, “para nosotras la estrategia de este encuentro es unir a las compañeras. Nosotras no somos muchas mujeres dentro de aceiteros por eso que las compañeras se integren y participen más es muy importante para poder avanzar en ese lugar”. Por su parte, Savone agrega que la estrategia “es sumar más trabajadoras a ésta lucha ya que las acciones deben ir acompañadas con hechos, demostrando firmeza y compañerismo”.

La unión entre mujeres y diversidades de diferentes sindicatos e inclusive de diferentes centrales sindicales tiene un impacto visible en el reconocimiento de derechos. Explica Lorena Almirón que la experiencia de la intersindical por la «ley Micaela» ha sido clave para su aprobación: “Son alianzas importantes para poder abordar distintas problemáticas también. Los encuentros que hemos realizado y la experiencia de cada compañera sirve y nos hace más fuertes para seguir adelante, porque no es fácil poder propiciar estos espacios y pesan las diferencias porque participamos compañeras distintas centrales y distintos pensamientos políticos. Y se hace de una manera asamblearia, democrática y participativa y eso creo que le da un valor incalculable”.

“Para nosotras, los principales desafíos se relacionan con la incidencia sindical tanto al interior de los sindicatos como en las políticas públicas” sostiene Almirón en representación de ATE Rosario. Entre ellas, “la modificación de las licencias de cuidado y de violencia, monitoreo del cupo laboral travesti – trans, las ayudas económicas para para guarderías de niñas y niños, la plena implementación de la ESI en las escuelas, el monitoreo y la participación en la ley Micaela y la sanción de la ley Vanesa”.

A días de un nuevo 8M, donde los paros y huelgas de las trabajadoras han cobrado un lugar central, activistas y dirigentas sindicales se encontrarán para establecer las principales reivindicaciones de su sector. Porque, como manifiesta Almirón, “si paramos las mujeres se para el mundo”. En esa línea, explican que la propuesta para este año es “continuar con la organización y, más allá de las reivindicaciones laborales como el mismo salario y el fin de la precarización laboral, construir lugares de trabajo libres de violencias”. Para la Secretaría General de ATE Rosario “falta avanzar frente a otro tipo de problemáticas de género que son las más difíciles al interior de los sindicatos como el apoyo al candidaturas de compañeras en los sindicatos, situaciones de violencia política”.

Para las dirigentas de Aceiteros, la estrategia de cara al 8M es “armar subsecretarías de violencia de género para poder avanzar en todo lo que es el lugar de las mujeres dentro del sindicalismo y dentro también de las empresas. Vamos a avanzar ahora después de tantos años de lucha y para poder estar en lugares de poder”.

Durante el proceso de construcción colectiva, explica Florencia Puente que desde la Oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo “se acompañó con talleres de feminismo y sindicalismo para superar el divorcio que a veces existe entre unos y otros ámbitos”. Para la coordinadora de proyectos de la Fundación “el feminismo es uno de los espacios más radicales y más potentes que existen dentro de las izquierdas anticapitalistas en el último tiempo”. En ese marco, sostiene que “la reflexión sobre los feminismos debe construirse como una herramienta para generar espacios de democratización de las prácticas sindicales”. Por último, comenta que “apostar por el feminismo al interior del sindicalismo promueve en sí mismo prácticas de unidad que en otros planos no pueden todavía generarse al interior del mundo sindical y esto es muy radical.»

Si bien la historia de la organización feminista dentro de los espacios sindicales lleva muchos años, el actual proceso intersindical y transnacional es esperanzador dado que propicia la unidad entre las trabajadoras y la implementación de estrategias conjuntas en el sector. “Hemos avanzado pero hay que seguir sosteniendo todas estas luchas y que cada vez más mujeres se animen a disputar cargos en sus organizaciones”, manifiesta al respecto Lorena Almirón y recuerda que es importante “plantarse y organizar otro tipo de sindicalismo para que sea el sindicalismo que realmente transforme y que genere la justicia social, que necesitamos no solamente las mujeres sino el pueblo en general”.

 

Les dejamos el primer informe:

Pueden descargarlo aquí.

Casa Bertolt Brecht

 

Con estas publicaciones se persigue el propósito de contribuir a la comprensión y al debate fundado en relación con la infracción adolescente en Uruguay, mediante la difusión de la producción académica de los participantes del posgrado: Diploma en Penalidad Juvenil. El Diploma constituye una propuesta de formación de posgrado inscripta en las actividades de enseñanza del Proyecto I+D Grupos, programa de estudio sobre control socio jurídico de infancia y adolescencia en Uruguay.

 

Con el propósito de contribuir a la formación de profesionales vinculados al sistema penal juvenil y organizaciones de la sociedad civil especializadas en la temática, este posgrado encuentra su fundamento en la relevancia social que la temática fue adquiriendo en los últimos años en el país y en la región, así como en el lugar protagónico que la Universidad de la República está dispuesta a ocupar a los efectos de contribuir al estudio y a la búsqueda de soluciones de los problemas que, como este, se definen de interés general.

 

Cada cuaderno reúne los textos mejor evaluados en cada uno de los módulos temáticos que componen la propuesta curricular: socio jurídico, socio histórico y cultural e intervenciones profesionales.

 

******

Tomo 1: «Marcha atrás. Reformas legislativas al Código de la Niñez y la Adolescencia en Uruguay»

Reúne ocho trabajos correspondientes al Módulo Socio Jurídico, cuyo desarrollo programático estuvo a cargo de los profesores: Martín Fernández, Daniel Díaz, Mariana Malet, Luis Eduardo Morás, Rafael Paternain y Carlos Uriarte.  En esta oportunidad, los y las estudiantes del Diploma analizan los antecedentes, el contexto, el sentido y las consecuencias de las reformas legislativas realizadas al Código de la Niñez y la Adolescencia en los años 2012 y 2013.

Descarga en PDF

 

*****

Tomo 2: «Mirar lejos. Continuidades y rupturas en el control socio penal adolescente» 

Reúne diez trabajos correspondientes al Módulo socio histórico y cultural, cuyo desarrollo programático estuvo a cargo de los profesores: Sandra Leopold Costábile, Daniel Fessler y Marcelo Rossal. En este tomo, se reflexiona sobre el proceso de construcción social, histórica y cultural de la condición adolescente/juvenil en el mundo occidental, así como a identificar los supuestos en los que se asentaron las modificaciones al tratamiento legal de la infancia y adolescencia ocurrido durante las primeras décadas del siglo XX en Uruguay con el propósito de problematizar sus líneas de continuidad y ruptura en la actualidad.

Descarga en PDF

 

******

Tomo 3:  «Argumentar y castigar. Saberes y prácticas expertas en la justicia penal juvenil»

Reúne seis trabajos correspondientes al Módulo Intervenciones profesionales cuya elaboración programática y ejecución estuvo a cargo del profesor Daniel Díaz y las profesoras Raquel Galeotti, Carolina González Laurino, Laura López Gallego y Maria Cristina G. Vicentin.
En esta oportunidad, los estudiantes del Diploma fueron convocados a reflexionar acerca de los discursos expertos que se despliegan con respecto a la infracción adolescente. Para ello se puso énfasis en el análisis del equipamiento conceptual y metodológico de los profesionales actuantes con el fin de identificar los tipos de racionalidad y mecanismos ideológicos que le dan sustento a su producción discursiva. Asimismo, quienes escriben en este tercer cuaderno, fueron llamados a comprender particularmente la situación de las adolescentes mujeres que transitan por el Sistema Penal Juvenil uruguayo, reflexionando en torno a las relaciones entre género y derecho.

Descarga en PDF

 

*******

Tomo 4: «Tutelas y castigos. Miradas multidisciplinarias a la cuestión penal juvenil en Uruguay»

Los trabajos monográficos de los egresados de esta generación del Diploma en penalidad juvenil, que reúne a psicólogos/as, educadoras sociales, trabajadoras sociales, abogadas, comunicadoras y sociólogas, en su mayoría, vinculadas profesionalmente al sistema penal juvenil, han sido modificados con el propósito de transformar las largas reflexiones en artículos pasibles de ser recogidos en una edición de estas características. Es por ese motivo que la mayoría de los trabajos presenta la bibliografía que ha constituido la referencia de sus reflexiones extensas, como las que recoge cada versión corta de la monografía presentada para su defensa.

Descarga en PDF

 

******

Tomo 5 «De urgente consideración. Regresión normativa y producción experta en el sistema penal juvenil»

Los textos resultantes, que conforman esta publicación, configuran un mapa conceptual en el que se procura revisar, desde una perspectiva socio histórica y de género, el tratamiento legal e institucional de la infracción adolescente en nuestro país. En clara referencia a las más recientes sanciones legislativas en materia penal juvenil, se analizan las disposiciones de la Ley de Urgente Consideración (Nº18.889) aprobada en julio de 2020, con énfasis en el estudio de las implicancias y tensiones que significa para el Sistema Penal Juvenil, la creación
del Consejo de Política Criminal y Penitenciaria, en una coyuntura en la que se evidencian claras señales de retroceso en las garantías y respeto de los derechos de los y las adolescentes sancionados penalmente.

Descarga en PDF

Este libro propone un recorrido histórico-político de la discusión en torno a la semilla y su centralidad para la soberanía alimentaria, distinguiendo las luchas e iniciativas que existen desde hace muchos años para la protección de la biodiversidad agrícola.

Las semillas son un pilar irremplazable de la producción de alimentos. Millones de agricultores y agricultoras han trabajado para resguardar y crear variedades de cultivos, lo cual les ha dotado de cierto grado de autonomía y resistencia frente al control de las multinacionales. Sin embargo, en las últimas décadas el avance sobre las semillas ha ido ganando terreno y velocidad en todo el mundo, buscando imponer condiciones que deshabiliten la actividad agrícola campesina-indígena, y aunando una lógica empresarial con los paquetes de agroquímicos, la mecanización y el monocultivo y las tendencias de acaparamiento de tierras y agua.

En este escenario de profundización de un modelo que privatiza la vida, buscamos con este libro mostrar la complejidad del tema desde la voz de quienes, en los territorios, impulsan acciones y pensamiento crítico para el resguardo y defensa de nuestras semillas.

Autorxs de capítulos: RAOM, Hernán Ouviña, Ramón Vera-Herrera (GRAIN), Camila Montecinos (ANAMURI), Patricia Lizarraga (FRL), Silvia Ribeiro (Grupo ETC), Carlos Vicente (GRAIN y Acción por la Biodiversidad), Tamara Perelmuter, Claudia Korol y Marielle Palau, Carlos Julio Sánchez, Gilberto Schneider (Movimiento de Pequeños
Agricultores).

Pueden descargar el libro completo aquí.

Para conseguir el libro en papel, comunícate con Editorial El Colectivo. 

Escrito por expertas, expertos, educadores y educadoras, y referentes de organizaciones campesinas de Argentina, Brasil, Chile, México y Paraguay, La revolución de una semilla busca ser una herramienta para espacios de formación pero también, acercar a un público amplio, la complejidad e integralidad de las luchas por las semillas y, sobre todo, acompañar las experiencias en los territorios que defienden y resguardan el núcleo de nuestra alimentación, porque, “si perdemos el patrimonio de las semillas, de nada servirá que conquistemos la tierra y el capital”.

Fragmento del Prefacio

 

Desde el año 2015 la Fundación Rosa Luxemburgo (FRL) tiene presencia en el Cono Surf articulando el trabajo en Argentina, Chile y Uruguay. La Oficina, con sede en la Ciudad de Buenos Aires, trabaja con énfasis en cuatro líneas estratégicas, entre ellas la de Democracia y Derechos Humanos. Eje de trabajo que se ha propuesto entre sus objetivos defender los derechos humanos y promover la construcción de conocimiento colectivo y debate sobre las experiencias de las izquierdas del pasado y presente; su rol y los desafíos frente al ascenso de las derechas; y apoyar las resistencias frente a la represión institucional, la violencia policial y militar y la criminalización de la niñez y la juventud.

En función de estos objetivos, nos hemos propuesto construir una estrategia de trabajo, para el periodo 2022-2024, alrededor del tema de la desaparición forzada de personas en contexto democrático en Argentina. En el marco de esta iniciativa se inscribe la presente búsqueda para la contratación de una consultoría que nos permita contar con bases sólidas para la definición de dicha estrategia.

Las personas interesadas y que cumplan con el perfil requerido, deberán enviar lo solicitado en los TDRs hasta el lunes 26 de julio de 2021 a los siguientes correos electrónicos: [email protected] y [email protected].

Si no puedes visualizar el PDF, descarga aquí.

#SanoSeguroySoberano es una serie de podcasts, una propuesta iniciada durante el 2020, dedicada a la Agroecología realizada por el Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe. En esta Segunda Edición con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.

Nuestros territorios en ALyC están en disputa permanente. Las grandes empresas de los monocultivos, nacionales y transnacionales, y la mega minería amenazan constantemente la continuidad de las comunidades indígenas, campesinas, de agricultore/as familiares y pescadore/as en la producción, recolección y consumo de alimentos saludables acordes a su cultura de manera sustentable. Aún en esos contextos las organizaciones despliegan acciones de defensa y estrategias de resguardo de nuestra biodiversidad a través de prácticas agroecológicas y solidarias camino a la Soberanía Alimentaría.

Recorriendo el continente, la serie relatará las múltiples amenazas a los pueblos y territorios, y las diversas acciones y estrategias de miles de defensores y defensoras de nuestros bienes comunes.


EP: 01 Defensa del territorio.

El primer episodio «Defensa del Territorio» relata, a través de testimonios de Paraguay, Brasil, Misiones y Corrientes, los múltiples problemas en el acceso a los bienes naturales como la tierra y el agua que impiden y limitan a las y los campesinos, indígenas, agricultores familiares llevar adelante los procesos productivos de manera sustentable, profundizados aún más por la pandemia.

Producción: Movimiento Latinoamericano de Agroecología (MAELA)
Guión y edición: Maria Eugenia Waldhüter
Locución: Flavia Medici
Ilustración: Gabriel Keppl


 EP: 02 Defensa del territorio. Segunda parte

En esta segunda parte del episodio “Defensa del Territorio” continuamos compartiendo las voces de campesinas, campesinos y las comunidades sobre sus estrategias y luchas para defender sus territorios y garantizar una alimentación sana y soberana.

Producción: Movimiento Latinoamericano de Agroecología (MAELA)
Guion y edición: Maria Eugenia Waldhüter
Locución: Flavia Medici
Ilustración: Gabriel Keppl

Agradecemos la participación de las organizaciones campesinas e indígenas que nos brindaron sus testimonios.


 EP: 03 Biodiversidad y semillas. Primera parte

En esta primera parte del episodio: Biodiversidad y semillas, continuamos compartiendo las voces de las campesinas, campesinos,  indígenas y de las comunidades sobre sus estrategias y luchas para defender sus semillas, que son la base para  garantizar una alimentación sana y soberana. 

Guion y Producción: Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA)
Realización: María Eugenia Waldhüter
Locución: Flavia Medici
Ilustración: Gabriel Keppl

 Agradecemos la participación de las organizaciones campesinas e indígenas que nos brindaron sus testimonios.


EP:04 Biodiversidad y semillas. Segunda parte 

En esta nueva entrega, compartimos algunas reflexiones de compañeras y compañeros de MAELA que resisten y luchan en defensa de la Pacha Mama, nuestra Madre Tierra y de nuestros derechos como pueblo resguardando y protegiendo nuestras semillas nativas y criollas para garantizar una alimentación sana, segura y soberana.

Guión y Producción: Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA)
Realización: María Eugenia Waldhüter
Locución: Flavia Medici
Ilustración: Gabriel Keppl

Agradecemos la participación de las organizaciones campesinas e indígenas que nos brindaron sus testimonios.

 


EP:05 Educación Popular – Agroecología en nuestros territorios

La agroecología da una importancia especial a la educación popular y al diálogo de saberes como herramientas para la transformación. Revaloriza los conocimientos y prácticas de las comunidades, su intercambio y su socialización. Por muchos años las campesinas y los campesinos se han organizado para avanzar con diferentes estrategias, articulando entre las organizaciones, con las universidades o con instituciones del Estado llevando a cabo en los territorios innumerables talleres, seminarios, diplomaturas, pasantías, y experiencias virtuales de formación.

En este episodio contamos diversas experiencias que durante la pandemia, y más allá de ella, buscaron fortalecer los procesos agroecológicos en los territorios a través de la educación.

Guión y Producción: Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA)
Realización: María Eugenia Waldhüter
Locución: Flavia Medici
Ilustración: Gabriel Keppl

Agradecemos la participación de las organizaciones campesinas e indígenas que nos brindaron sus testimonios.


EP:06 Educación Popular – Agroecología en nuestros territorios – Segunda parte

Por muchos años las campesinas y los campesinos se han organizado para avanzar con diferentes estrategias educativas que buscan recuper

ar y revalorizar conocimientos ancestrales y prácticas de las comunidades. De esta forma, se busca generar espacios de reflexión e intercambios de experiencias locales y regionales, que ponen en el centro de las prácticas educativas el hacer, el encuentro y la construcción de soberanía sobre nuestros cuerpos, alimentos y territorios.

En este episodio contamos diversas experiencias que durante la pandemia, y más allá de ella, buscaron fortalecer los procesos agroecológicos en los territorios a través de la educación.

Guión y Producción: Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA)
Realización: María Eugenia Waldhüter
Locución: Flavia Medici
Ilustración: Gabriel Keppl

Agradecemos la participación de las organizaciones campesinas e indígenas que nos brindaron sus testimonios.

 

 

 


EP:07 Mujeres y Agroecología. Primera parte

Vivimos en una sociedad capitalista, neoliberal y patriarcal que invisibiliza el rol histórico que las mujeres han desarrollado durante muchos años en el cuidado de la vida y la salud de nuestra Madre Tierra. La defensa de la biodiversidad, la preservación de las culturas, de las semillas que garantizan la alimentación saludable ha estado y está en manos de las mujeres. Saberes y haceres que continúan en la actualidad. Por eso, para MAELA y la Fundación Rosa Luxemburgo es muy importante echar luz sobre el trabajo de las mujeres, sus conflictos, sus luchas y sus sueños.

Desde la diversidad de sus experiencias y territorios las compañeras nos comentan por qué es importante la agroecología y cómo es la división  sexual del trabajo en sus sistemas de producción y reproducción de la vida.

 

Guión y Producción: Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA)
Realización: María Eugenia Waldhüter
Locución: Flavia Medici
Ilustración: Gabriel Keppl

Agradecemos la participación de las organizaciones campesinas e indígenas que nos brindaron sus testimonios.


EP:08 Mujeres y Agroecología. Segunda parte

En este último capítulo del 2021, seguimos compartiendo experiencias y sentires de las mujeres campesinas-indígenas de nuestra región, quienes defienden la biodiversidad, preservan y multiplican las semillas nativas y criollas, se organizan y resisten contra el avance de los extractivismos en los territorios,  garantizando una alimentación sana, segura y soberana. Saberes y haceres ancestrales,  que continúan en la actualidad.

 

Guión y Producción: Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA)
Realización: María Eugenia Waldhüter
Locución: Flavia Medici
Ilustración: Gabriel Keppl

Agradecemos la participación de las organizaciones campesinas e indígenas que nos brindaron sus testimonios.

Cómo Alemania impulsa una «estrategia de descarbonización y transición energética que no es propiamente de Chile», según Lucio Cuenca, de OLCA. Se quiere crear la imagen de una minería más «competitiva» y «sustentable».

Entrevista: Elisangela Soldateli Paim, FRL

Chile es uno de los pocos países del mundo que posee una estrategia nacional de hidrógeno «verde». El país también es uno de los líderes globales en lo que hace referencia a los proyectos pilotos para la producción de este combustible. El creciente interés en torno a la producción y exportación del hidrógeno «verde», entre otros, se promueve desde Alemania en cooperación con el Ministerio de Energía de Chile y la Corporación de Fomento y Producción (CORFO). Colaboración que también está asociada al desarrollo de proyectos de investigación relacionados con el transporte de la gran minería, en un marco de «enverdecer» la megaminería, por ejemplo, de cobre y litio.

Lucio Cuenca protesta contra el «tratado vampiro» TPP

Para entender el avance de los proyectos energéticos en Chile, especialmente en torno al hidrógeno verde y sus impactos socioambientales y, también, las posibilidades de cambio del modelo extractivo en el contexto político del actual proceso constituyente, entrevistamos a Lucio Cuenca Berger, ingeniero de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) y director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), organización coparte de la Fundación Rosa Luxemburgo. Lucio fue también candidato a constituyente como Independiente Socioambiental por el Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT).

 

FRL: ¿En qué marco se da la concepción de la política energética que posibilita la inclusión del hidrógeno verde en Chile?

Lucio Cuenca: El presidente Sebastián Piñera, en su discurso de Cuenta Pública[1] al país en julio del 2020, dijo “Chile puede transformarse en una potencia de exportación de energía y muy especialmente con las promisorias perspectivas que ofrece el hidrógeno verde que puede transformarse en una fuente de desarrollo y exportación más poderosa que la minería en nuestro país”. Fue la primera vez que una alta autoridad de gobierno explicita el rol y la apuesta por el hidrógeno verde en la política energética y exportadora.

Organismos internacionales vienen creando condiciones y justificación para que esta estrategia se priorice en Chile, como la Agencia Internacional de Energía («El futuro del hidrógeno», 2019) que ha dicho que Chile tiene condiciones para producir hidrógeno verde con los costos más bajos del mundo (< 1,60 US$/kg.). Por otra parte, el Consejo Mundial de la Energía de Alemania (Weltenergierat – Deutschland e.V.),  refiriéndose al potencial de producción de energía renovable, nombró al país como el «Campeón Oculto» en su informe de 2018.

Es interesante notar que ya en 2017 el Washington Post denominó a Chile como “la Arabia Saudita de las renovables” asimilando el potencial de energía renovable de Chile con las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita. La producción de hidrógeno verde por electrólisis, requiere energía eléctrica de fuentes renovables, donde Chile tendría los potenciales más importantes del mundo.

Hemos visto que el interés en hidrógeno verde, entre otros, se promueve desde Alemania, por la GIZ (Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit), inicia un trabajo en conjunto con el Ministerio de Energía de Chile y la Corporación de Fomento y Producción (CORFO), especialmente orientado en la minería por el uso intensivo de energía en una actividad extractiva tan relevante para Chile. Desde 2017 se desarrollan dos proyectos de investigación cofinanciados en transporte de la gran minería. La GIZ también fue fundamental organizando los primeros seminarios internacionales sobre hidrógeno en Chile que tuvieron lugar en mayo de 2017 y septiembre de 2018, llamando la atención de personeros claves en el gobierno, la industria y el mundo académico. El Ministerio de Energía, con el apoyo de la GIZ, así como las organizaciones nacionales e internacionales, está trabajando en un marco normativo oficial para el mercado de hidrógeno.

Este proceso tiene un punto relevante con la creación de la Asociación Chilena de Hidrógeno[2], H2 Chile, en enero de 2018,  con el objetivo de fomentar la producción de hidrógeno en Chile y  acelerar la transición energética de la mano con la producción y exportación de hidrógeno verde.

Chile es el primer país de Latinoamérica en tener una Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, publicada en noviembre de 2020 por el Ministerio de Energía. El hidrógeno verde está en una etapa incipiente, con proyectos piloto todavía en desarrollo. Si bien se informa que esta estrategia fue el trabajo de la colaboración entre las empresas, la academia, “la sociedad civil” y el sector público, que se habrían desarrollado mesas técnicas y talleres ciudadanos, lo cierto es que los involucrados en su mayoría son parte interesada en el negocio energético y extractivo, y no hubo consulta pública al respecto.

Actualmente en Chile se encuentran dos proyectos de hidrógeno verde en desarrollo y una convocatoria en curso para nuevos proyectos. Chile tiene una capacidad instalada de generación de electricidad más del doble de su demanda, además está llegando a una capacidad instalada de 20% de energía renovable, desde ya se podría iniciar una transición de descarbonizar la matriz sin afectar sustancialmente la vida de los pueblos, e incluso de muchas cuestionables actividades económicas extractivistas. Con este escenario se puede empezar a comprender que el hidrogeno verde no es parte de una estrategia de descarbonización y transición energética propiamente de Chile.

¿Cuáles son los principales actores y los intereses involucrados en los planes de producir y exportar hidrógeno desde Chile?

En el caso chileno concurren intereses corporativos transnacionales y políticas neoliberales extractivistas proexportación. La mayoría de los intereses publico privados sobre el hidrógeno verde, hoy se agrupan en  H2 Chile, y según su presidente “Chile puede desempeñar un papel importante para ayudar por ejemplo a Alemania a alcanzar sus objetivos de transición energética”. Esto nos señala que hay países que están definiendo sus estrategias de descarbonización en función de la producción de hidrógeno verde en países como Chile. Si precisamos esto, tiene que ver con la inversión energética/minera nacional y extranjera, donde destacan empresas como Enaex, Enap, Andes Mining & Energy y Colbún, en el caso chileno, y transnacionales, como la francesa Engie, Enel Green Power, de capitales italianos y Siemens Energy, de Alemania.

Por otra parte, existe un gran interés del sector minero en asociar su expectativa de expansión al hidrógeno verde, esto tiene dos objetivos, por un lado, sortear los profundos cuestionamientos existentes por el impacto social y ambiental en los territorios, creando una imagen de una minería más “competitiva” y “sustentable”, y el segundo es generar “valor agregado” obteniendo mejores precios con el “cobre verde”. Además, es necesario mencionar que el sector de energías renovables no convencionales también apuesta a la expansión de proyectos eólicos y solares a gran escala, de la mano con producción del hidrogeno verde.

Las cifras en que se afirma este incipiente nuevo negocio extractivista están relacionadas con la cantidad de hidrógeno verde que puede ser producido en Chile. Basándose en su potencial de energía renovable, nuestro país podría producir unas 200 Mton de hidrógeno verde por año. Esto sería alrededor del triple de la actual producción mundial de hidrógeno (negro y gris, obtenidos a partir de fuentes fósiles) que, por año, es de alrededor de 70 Mton. Este potencial que parece tener Chile justifica la ampliación de la frontera extractivista de la mano con la producción de hidrógeno verde en el país.

¿Cuáles son los impactos socioambientales generados y/o intensificados por el posible avance de la producción del hidrógeno verde en el país?

Las zonas del norte de Chile, y en particular el desierto de Atacama, donde se identifican potenciales de radiación solar para generación de energía eléctrica en función del hidrógeno verde, son territorios que acumulan grandes impactos por la minería, especialmente por la sobre explotación y contaminación del agua, por contaminación del aire en ciudades, pero también por las zonas de sacrificio en áreas costeras donde funcionan termoeléctricas a carbón, fundiciones mineras y servicios de transporte minero. Por otra parte, en la Patagonia magallánica, donde se identifica potenciales energéticos eólicos, si bien existe agua en mayor abundancia, en comparación al norte de Chile, estamos en presencia de ecosistemas muchísimo más frágiles y condiciones climáticas más extremas para la vida de comunidades humanas.

Existe una tendencia en las estrechas discusiones sobre el hidrógeno verde a no hablar del agua requerida y sus impactos, de los impactos territoriales por la desalinización o por la instalación de mega campos eólicos o fotovoltaicos. Pero también, esta estrategia para enverdecer la minería se pone en función de aumentar la extracción de cobre y litio, ahora verde, sin considerar los impactos territoriales, sociales y a los pueblos indígenas.

Por lo tanto, el hidrógeno verde se plantea como la gran solución para lograr la descarbonización, pero no considera los impactos locales que generará o agravará. Finalmente serán los países de Sur global los que tendrán que sostener, a costa del bienestar de las comunidades y sus territorios, la llamada transición energética.

 ¿Qué perspectivas hay para un posible cambio de modelo energético con la situación política actual que está viviendo Chile?

En medio del proceso constituyente actual el debate propicia un cuestionamiento profundo al modelo energético de Chile. Es necesario construir socialmente el derecho a la energía en el marco de un paradigma distinto al que hoy tenemos y cuestionar estas falsas soluciones que nos plantean ante la crisis climática.

Hoy Chile atraviesa un crisis social, política, económica y sanitaria sin precedentes. Ante esto el gobierno plantea como salida de la crisis un plan de reactivación económica que implica un avance del extractivismo facilitando la implementación de distintos proyectos, principalmente del sector energético.

Por lo tanto, es fundamental que en el debate constituyente enfrentemos la crisis ecológica y social de manera conjunta, para esto es necesario terminar con el estado subsidiario y la privatización de la naturaleza, avanzar hacia un estado plurinacional reconociendo constitucionalmente a los pueblos indígenas y que se reconozca a la naturaleza como sujeto de derechos, donde se ponga en valor la vida de las comunidades y los ecosistemas, sentando las bases para avanzar hacia una transición energética post-extractivista.

¿Cuáles alternativas o propuestas surgen desde los territorios, tanto en términos sociales como ecológicos para contrarrestar la imposición de modelos/políticas extractivas? 

Hoy en Chile estamos en medio de un proceso constituyente que implica un cuestionamiento profundo del modelo actual, pero este proceso comenzó mucho antes con los cuestionamientos y luchas territoriales y socioambientales, a partir de las cuales se logra poner en la discusión temas transversales como es la desprivatización del agua, el derecho a la restauración ecológica, la gestión comunitaria del agua, los derechos de la naturaleza y los derechos de los pueblos originarios.

Son las comunidades organizadas quienes han planteado un cuestionamiento profundo a los proyectos extractivistas, dando luchas muy importantes por la defensa de sus territorios. Hoy en la Convención Constitucional hay diversas voces territoriales para llevar las propuestas de las comunidaes y así incluir en una nueva constitución las demandas históricas de los territorios, como lo son el derecho humano al agua y su gestión comunitaria, reconocer a la naturaleza como sujeto de derechos y avanzar hacia la autodeterminación de los pueblos.


[1] Discurso proferido anualmente donde el presidente se presenta ante el Congreso (diputads y senadorxs) para rendir una cuenta anual en aspectos políticos y administrativos.

[2] Entre las empresas socias se encuentran: Austria Energy, Aes Gener, TCI gecomp, Colbun, FRV, Cummins Chile, Enagas, Sumitomo Corporation (Chile) Limitada, Engie, Busso group, Siemens Energy (Alemania), ABB, Grupo Energy Lancuyen, Pronor Green energy, Enel Green Power, Prime energía, Enex, Antofagasta Minerals, IVM (abogados), Solek, Interenergy, Tractebel engie, RWE, Teching (ingeniería y construcción), Antuko, Andes solar, COPEC, Air Liquide, SPHERD Energy.

 

 

¡Ya salió la segunda edición!

Esta edición forma parte de la Colección Pensamiento Latinoamericano y contó con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo Oficina Cono Sur. Se puede conseguir, con envío a toda Argentina, en la web de la Editorial El Colectivo 

«El homenaje de Hernán Ouviña a Rosa Luxemburgo es un ejemplo poderoso de cómo nuestra lectura del pasado se torna viva cuando está motivada por preguntas, luchas y preocupaciones del presente. Se ha escrito mucho sobre Luxemburgo. No obstante, en un texto animado por una profunda empatía por su obra y trabajo, Ouviña nos da una mirada fresca que muestra la relevancia de las teorías de Luxemburgo para la nueva generación de activistas para quienes el libro fue pensado, así como la afinidad de sus propuestas políticas con las aspiraciones que caracterizan las luchas populares en América Latina en los tiempos recientes. Uno de los méritos del libro reside en que, al repensar la vida y la obra de Luxemburgo, Ouviña nunca pierde de vista a sus lectores, que hoy se extienden a través de un amplio espectro de movimientos feministas, ecológicos e indígenas, que crecientemente están construyendo terrenos comunes y tomando las calles en una nueva ola de luchas insurreccionales. […] Ouviña no sólo examina sus teorías, sino que las pone a prueba a través de una constante comparación con su práctica política. Muy recomendable es el estilo pedagógico de su presentación, que está explícitamente organizado como una suerte de diálogo con el lector, con constantes referencias al contexto histórico, como una lección a ser aprendida para las tareas políticas actuales». Del Prólogo de Silvia Federici

Por Silvia Federici, Verónica Gago, Luci Cavallero

Compartimos la introducción y descarga gratuita del libro «¿Quién le debe a quién? Ensayos transnacionales de desobediencia financiera», que compila artículos de distintas partes del mundo para dar cuenta de una historia de movimientos contra la deuda. Un archivo práctico de no-pago de una deuda ilegítima.

1
La pandemia ha acelerado la crisis planetaria. La amenaza a la vida se expande, evidenciando políticas destructivas que llevan muchos años. Sin embargo, queremos señalar que hoy es la deuda la verdadera plaga que afecta a millones de personas en todo el mundo, y en especial a las mujeres, lesbianas, travestis y trans. La deuda expresa un momento de gran concentración del capital y de su salto hacia adelante. Aun en la pandemia, en medio de la suspensión de la mayoría de las actividades, el capital financiero no se detuvo. El endeudamiento de los hogares que ya se venía observando durante los últimos años, se diversificó e incrementó frente a la emergencia del COVID19, ya que las deudas “no bancarias” por alimentos, medicamentos, alquileres, y servicios de luz, agua, gas y acceso a conectividad crecieron a ritmo acelerado, lo cual se hace aún más fuerte en los hogares monomarentales, con mujeres a cargo de niñes, convirtiendo al endeudamiento en otra de las formas de intensificación de las desigualdades de género. El capitalismo hoy busca, como lo ha hecho desde sus inicios, producir nuevos cercamientos sobre la comida y la salud; y empresas como Amazon están dispuestas a cerrar el cerco, abalanzándose sobre los circuitos de distribución, de logística y de datos. A esto se suma la máquina financiera sobre el suelo y las viviendas: el aumento del costo de los alquileres va en paralelo a una valorización urbana empujada por dinámicas expulsivas gracias a la especulación inmobiliaria. No solo el costo de un alquiler se vuelve equivalente a un salario (en el caso de tenerlo), sino que, con la pandemia, tomar deuda para pagar el alquiler se ha convertido en una forma de “salvataje” para evitar momentáneamente los desalojos.
2
La deuda funciona como la máquina más grande de acumulación de riqueza para el capitalismo actual y, simultáneamente, como una forma de control social. La deuda es una herramienta política del capital para explotar y confiscar la vitalidad social y determinar el tiempo futuro. Queremos decir que la financierización no es un proceso que se despliega en sí mismo, sino que responde, lee y captura un deseo de autonomía que las luchas expresaron en los distintos ciclos de organización. Así, la invasión de las finanzas en la reproducción social que se dirige especialmente a economías feminizadas responde a la disputa feminista por el reconocimiento de tareas históricamente devaluadas, mal pagas e invisibilizadas y a un deseo de autonomía económica. De esta manera, el endeudamiento doméstico masivo de los últimos años es una respuesta a un protagonismo político feminista en los distintos ámbitos laborales, sindicales y territoriales. Se trata de un modo particular de moralización que busca limitar y contener el desafío hacia los mandatos de género en las tareas de reproducción social y a la responsabilización familiar para asumir los costos de la crisis. En esta línea deben leerse las propuestas de convertir a las jefas de hogar, a las trabajadoras precarizadas y a las desempleadas en “empresarias de sí mismas” y/o emprendedoras a través del endeudamiento. Y, para otro sector social, lo que vemos son propuestas de endeudamiento con “banca de mujeres”, una línea que algunos bancos identifican como traducción del “deseo” de cambio en deseo de crédito. Las mujeres entendidas como “naturales” emprendedoras, deudoras responsables y consumidoras compulsivas (según segmentaciones de clase) aparecen así codificadas por la lengua de las finanzas. Durante la pandemia, el incremento del trabajo de reproducción ha sido brutal: desde hacerse cargo de la escolaridad de lxs niñxs al interior de los hogares hasta los cuidados, pasando por mayores exigencias de limpieza y teletrabajo. Ese incremento del trabajo reproductivo, paradójicamente, ha generado más deuda. El trabajo no reconocido en los hogares se traduce en una desigualdad de ingresos que, a la vez, se transforma en engranaje de endeudamiento. Es esta situación, además, la que produce una relación directa con el crecimiento de las economías ilegales como oferentes de empleo en situaciones de alta vulnerabilidad y, por tanto, contribuye al incremento de las violencias.
3
Llamamos a este proceso colonización financiera de la reproducción social, ya que sitúa como territorio de conquista a las poblaciones más empobrecidas y precarizadas y las hace dependientes de la deuda para su economía cotidiana. Cuando la relación de deuda se derrama hacia abajo, se difunden los efectos de la deuda tomada por los Estados a modo de cascada. Es decir, los despojos y privatizaciones a los que obliga el endeudamiento estatal se traducen como endeudamiento compulsivo hacia los sectores subalternos, que pasan a acceder a bienes y servicios a través de la mediación de la deuda. Esto tiene el efecto, tanto de modificar la relación entre ingreso y deuda, como también entre deuda y acceso a derechos. El propósito es convertir la vida en una suma de deudas: la que pagamos por nuestros países y la que pagamos personalmente.El capital –y las ofensivas patronales y financieras en las que se expresa– busca aprovechar la situación de crisis para reconfigurar las formas de trabajo, los modos de consumo, los parámetros de ingreso y las relaciones sexo-genéricas. Más concretamente, podemos pensar que estamos ante una reestructuración de las relaciones de clase que toma como escena principal el ámbito de la reproducción social. Esto incluye a los hogares, pero también a los trabajos reproductivos que se hacen más allá de los muros de la vivienda.
4
Si, como mencionábamos anteriormente, el endeudamiento es una respuesta a una secuencia específica de luchas, lo es también como mecanismo de explotación del trabajo y de extracción de tiempo de vida. Podemos hablar de un “extractivismo financiero” en la medida que, ampliando la noción de extractivismo, queremos evidenciar las formas de extracción de valor que practica la deuda ya sin necesitar de la mediación salarial, pero operando sobre las formas múltiples y heterogéneas de la fuerza de trabajo contemporánea. Pero queremos además visibilizar de modo concreto de qué tiempo y de qué trabajos se nutre la deuda. Quiénes son las que se endeudan y qué mandatos de género refuerza la obligación financiera. No es casual, creemos, que es desde el movimiento feminista que se vienen impulsando acciones contra la deuda. Hay ahí una batalla por la reapropiación y liberación del tiempo para nosotres, contra la extracción financiera y la desvalorización de los trabajos feminizados.5

Es necesario decir ¡ya basta! Frente a la riqueza desmedida, tenemos que poner fin a las nuevas formas de esclavitud por deuda y la servidumbre involuntaria a la que somete el capital financiero.

La obligación de la deuda, el mandato que hace que no nos quede otra opción que endeudarnos para vivir, demuestra que la deuda funciona como herramienta productiva. Nos pone a trabajar. Nos obliga a trabajar más. Nos lleva a tener que vender nuestro tiempo y esfuerzo a futuro. Propone como horizonte que paguemos hasta morir. Quiere comandar nuestro esfuerzo por décadas y prolongarse por generaciones. Deudas para toda la vida. Alimentadas como obligación gracias al sentimiento de culpa que nos habla de nuestra responsabilidad como deudoras, de nuestro fracaso como emprendedoras, de nuestras cargas como cuidadoras, de nuestras exigencias frente a la falta de servicios públicos. La deuda vampiriza nuestra energía vital.

6

Existe una historia de movimientos contra la deuda. Hay un archivo práctico del no-pago. Cuando decimos que vivas, libres y desendeudadas nos queremos, cuando decimos que no debemos, no pagamos, cuando decimos strike debt! (huelga/golpe a la deuda), cuando decimos que somos nosotras contra la deuda, hacemos voz colectiva de un reclamo y de una desobediencia concreta. En este libro, que es también un libro-manifiesto, reunimos experiencias que analizan, problematizan y activan contra el endeudamiento, inventando formas de visibilizar y confrontar la obligación financiera.

Son maneras prácticas de investigar la deuda y de declararla ilegítima. Empezamos entonces por invertir la cuestión y dar vuelta la pregunta: ¿Quién le debe a quién? Hay que presentarles la cuenta de lo que ellos deben. La cuenta de lo que no han pagado históricamente y reapropiarse de la riqueza colectiva que hemos producido.

***

Este libro coral y transnacional surge como continuidad de los debates abiertos después de la publicación de Una lectura feminista de la deuda. ¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos! (primera edición en 2019, Fundación Rosa Luxemburgo y en coedición con Tinta Limón, en 2021) y de la conversación transfronteriza de La Internacional Feminista. Luchas en los territorios y contra el neoliberalismo (Tinta Limón, 2019). De modo más amplio, aquí buscamos dar cuenta del repudio de distintos movimientos feministas, antirracistas y populares al endeudamiento, haciendo de la lucha contra la deuda externa y doméstica una consigna en varias geografías.

La situación de la pandemia atraviesa los textos de un modo u otro. Así, al contrario de la idea extendida de que la cuarentena global implicó una pausa más o menos generalizada, denunciamos que la extracción de renta financiera nunca se detuvo. Más bien lo opuesto: la pandemia significó un incremento de las deudas e incluso la aparición de otras nuevas, intensificando los mecanismos de despojo y extracción.

Creemos que una lectura que profundiza y pluraliza la comprensión de lo que significa el endeudamiento permite también ampliar lo que entendemos por luchas contra la deuda. Confrontar la deuda, externa y doméstica, es problematizar y desnaturalizar la mediación financiera para acceder a los bienes necesarios para la reproducción social. Confrontar la deuda, externa y doméstica, es también luchar por salud, por educación, por jubilaciones y por vivienda a la vez que reclamar la investigación de las deudas ilegítimas que toman los estados. Confrontar la deuda, externa y doméstica, no puede dejar de lado el desafío de inventar formas de financiamiento por fuera de los circuitos usurarios de bancos y financieras. Confrontar la deuda es también desarmar el sentimiento de culpa y vergüenza que implica estar endeudadas y la moral de “buenas pagadoras”: es decir, los mandatos de género que nos fijan al ámbito doméstico y a trabajar sin remuneración.

Para hacer este mapa de experiencias y análisis de desobediencia financiera, reunimos textos de Argentina, Puerto Rico, Chile, Ecuador, Guatemala, Marruecos, España, Estados Unidos, Italia y Brasil.

Empezamos este recorrido con un texto fundamental de Silvia Federici, por primera vez traducido al castellano, donde sienta las bases históricas de un análisis feminista de la relación de las mujeres con el dinero y la deuda como respuesta a la crisis de los años 70. Luego, Shariana Ferrer y Zoán Tanis, de la Colectiva Feminista en Construcción, narran su militancia contra la deuda en Puerto Rico, haciendo una secuencia de acciones y conceptualizaciones en clave anticolonial. A continuación, un manifiesto escrito en conjunto entre el colectivo NiUnaMenos y la organización Inquilinos Agrupados de Argentina durante la pandemia da cuenta de la imbricación entre deuda por vivienda y violencia de género, a lo que sigue un texto de Luci Cavallero y Verónica Gago sobre el concepto de “violencia propietaria”; luego, hacia el final del libro, las mismas autoras relanzan esta reflexión en un texto sobre cómo opera la llamada “inclusión financiera” desde una lectura feminista de la deuda. La discusión sobre la financierización del acceso a la vivienda sigue en la intervención de Lotta Meri Pirita Tenhunen de la Plataforma Afectados por la Hipoteca (PAH), en el estado español, que narra la organización de las vecinas para evitar ser desalojadas durante la pandemia. La antropóloga y activista Hannah Appel, cofundadora del Debt Collective de Estados Unidos, propone pensar formas de organización a la altura de la “ubicuidad” de la deuda, explicando las estrategias de abolición de deuda que ponen en juego. Desde Ecuador, la organización feminista Mujeres de Frente, que reflexiona y lucha contra los impactos nocivos de la prisión en la vida de las mujeres penalizadas y les niñes a su cargo, junto con la experiencia de la Caja de Ahorro 1 de Mayo, nos ayudan a imaginar posibles “comunidades de cooperación” para desviarnos de los circuitos usurarios y organizar otras lógicas vinculadas al trabajo en las economías populares de calle.

Desde el corazón de la revuelta latinoamericana, Juan Pablo Rojas, del colectivo Deuda Educativa de Chile, nos cuenta el lugar central que tiene el endeudamiento en el modelo impuesto por la dictadura de Pinochet, y las distintas estrategias que se están llevando a cabo para enfrentarlo, desde el litigio judicial a la acción directa.

Los investigadores y militantes Eduardo Codiani y Pedro Biscay desde Argentina dan cuenta de la estrategia jurídica para avanzar en la investigación de la deuda externa récord asumida durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), detallando las acciones aún en marcha. Luego, Omar Aziki, del Comité por la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM) desde su sede de Marruecos, narra las protestas de las mujeres pobres de su país, sobreendeudadas con microcréditos.

En conversación con Marta Malo de La Laboratoria, las integrantes del colectivo de trabajadoras de hogar migrantes Rafaela Pimentel, Costanza Cisneros y Amalia Caballero de Territorio Doméstico, con Myriam Espinoza y Lotta Tenhunen de la PAH Vallekas y con la abogada sevillana y gitana Pastora Filigrana, reflexionamos sobre las claves para pensar un sindicalismo feminista y migrante contra la deuda.

La investigadora Gladys Tzul Tzul, desde Guatemala, analiza cómo luchar por la tierra es también luchar contra la deuda y contra el despojo de las tramas comunitarias. Michele Spanó, investigador de Italia, nos habla de la necesidad de repensar la idea del “contrato” de la deuda a la luz de la situación excepcional de la pandemia. Desde Brasil, Graciela Rodríguez y Paula Sarno nos comparten la situación de endeudamiento familiar en ese país latinoamericano durante la pandemia. Cierra el libro, un texto de Silvia Federici que historiza el debate sobre el ingreso garantizado, poniendo en perspectiva sus orígenes y las tensiones que desde hace décadas reemergen sobre su sentido político.

El momento en el cual aparece este libro es en cierto sentido auspicioso. El levantamiento que está en marcha en Colombia así como los resultados de las elecciones constituyentes en Chile, son grandes escenas de desobediencia financiera. América Latina es un continente que se rebela una y otra vez a los planes que las finanzas internacionales tienen para el empobrecimiento de las mayorías.

Más información del libro en el nuevo micrositio #ViolenciaEconómica: https://violencia-economica.rosalux-ba.org/quien-le-debe-a-quien-ensayos-transnacionales-de-desobediencia-financiera/

También puedes descargarlo aquí.

El mate es la infusión nacional por excelencia, pero su consumo se hace más difícil cada día. Su precio aumentó 55 por ciento en el último año. Productores, tareferos, secaderos, molinos, supermercados y el rol del Estado. Los actores que intervienen entre el yerbal y la góndola.

Por Sergio Alvez  Desde Misiones

“Siempre. Con inflación, con hambre, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie”, escribió el locutor Lalo Mir, en un texto memorable sobre la costumbre de tomar y compartir “unos verdes”. Argentina registra un consumo anual per cápita de 6,5 kilogramos de yerba mate, pero el precio no para de aumentar. Según el Indec, el paquete de yerba aumentó 55 por ciento en los últimos doce meses y, según datos privados, en precio en góndola se incrementó 6000 por ciento en trece años.

Conformación de precios: Yerba
Foto: Subcoop

Radiografía yerbatera

El proceso de producción de la yerba mate contempla básicamente dos etapas. La primera es la cosecha de la hoja verde en los yerbales, tarea que realizan los trabajadores manuales denominados “tareferos”, núcleo que constituyen más de 20.000 obreros y obreras rurales establecidos principalmente en Misiones. – Next, dropbox recover old files enter the command list volume and press Enter. La yerba cosechada pasa al secadero, para reducir los niveles de humedad.

En la segunda etapa, la yerba ingresa al molino, donde tiene lugar el proceso de elaboración y envasado del producto para su comercialización.

En el sistema agroindustrial yerbatero existe un universo de casi 17.800 explotaciones agrícolas productoras. El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) registra 10.811 productores, donde el 60 por ciento explota menos de diez hectáreas. También existen 200 secaderos y 104 establecimientos molineros y fraccionadores.

Misiones representa el 90 por ciento de las hectáreas sembradas en el país y Corrientes el diez por ciento restante. La gran mayoría de los molinos están afincados en Misiones, mientras que las restantes industrias molineras se encuentran en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Corrientes.

 

Aunque muchos molinos cuentan con cosechas propias, la mayor parte de la materia prima la obtienen de la compra de hoja verde y “canchada” a productores independientes. La hoja verde es la yerba mate cosechada destinada al secado, mientras que la yerba mate canchada es el resultante de los procesos de secado y constituye la materia prima de la molienda.

El precio y el rol del Estado

Creado el 21 de febrero de 2002 por medio de la Ley 25.564, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) es el órgano que fija el precio del kilogramo de hoja verde de yerba mate entregada por los productores a los molinos. El precio final (en góndola) lo fija el supermercado o mayorista que adquiere la yerba envasada a las empresas molineras.

En la comercialización de la yerba mate se evidencia un elevado grado de concentración. Según la ONG Defensa de Usuarios y Consumidores (Deuco), solamente once grupos económicos comercializan el 79 por ciento de la yerba mate elaborada. El ranking lo encabezan Establecimiento Las Marías (marcas Taragüí, Unión, Mañanita, La Merced) con el 20 por ciento; Cooperativa Liebig (Playadito, Yemaipe, Mbareté ) con el 12; Molinos Río de la Plata (Nobleza Gaucha, Cruz Malta) con el 9 por ciento; Hreñuk (Rosamonte) con el 9 y La Cachuera (Amanda) con el 8 por ciento.

 

Precios de la yerba

La fijación del precio de la hoja verde es un elemento clave, pero no el único, en la constitución del precio al consumidor y del salario de los trabajadores de los yerbales y secaderos. De hecho, es el primer paso en la formación de precio al público. Establecer un precio para la hoja verde de yerba es una instancia de recurrentes conflictos y tensiones, incluso de índole histórica.

El pasado 29 de mayo se recordaron 20 años de una gesta histórica en la lucha por el precio de la yerba mate: «El Tractorazo». Año 2001. Una movilización de pequeños productores yerbateros se movilizaron desde la ciudad de Oberá hasta Posadas para reclamar por el precio de la hoja verde, que entonces valía apenas dos centavos el kilo. Esa movilización dio origen a la creación del INYM.

Este año no fue la excepción en cuanto a la falta de acuerdo para la fijación del precio de la materia prima fundamental. La Ley 25.564 establece que los nuevos precios de la hoja verde deben ser consensuados por los doce integrantes del directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate, donde están representados la totalidad de los sectores que constituyen la cadena de producción del producto, desde los tareferos (a través de uno de los gremios) hasta el poderoso sector molinero, incluyendo representantes estatales de Misiones y de la Nación.

“En el directorio están incluidos los representantes de los gobiernos de las provincias productoras (Misiones y Corrientes) y del gobierno nacional. El Directorio del INYM sesiona y toma decisiones con la mayoría simple de sus integrantes, excepto cuando debe fijar el precio de la hoja verde y de la yerba canchada, cuya definición debe ser por acuerdo unánime. Cuando esto no ocurre, los valores son determinados por la Secretaría de Agricultura de la Nación”, informa el INYM en su estatuto.

Conformación de precios: Yerba
Foto: Subcoop

En marzo de 2021, ante la falta de consenso unánime, el precio de la hoja verde se definió a través del laudo. Esta situación se replicó en más de 20 oportunidades desde la creación del INYM, en 2002, a esta parte.

El martes 11 de mayo se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 26/2021, que fijó un precio mínimo de 29.700 pesos para la tonelada de hoja verde puesta en secadero y un valor mínimo de 112.860 pesos para la tonelada de yerba mate canchada. La nueva grilla tiene vigencia hasta el 30 de septiembre de 2021.

Estos nuevos precios en la materia prima de yerba representan un incremento del 48,5 por ciento respecto a los valores del año anterior y un 22 por ciento en relación al último acuerdo.

La evolución del precio de la hoja verde registra una curva ascendente:

-En 2016, el laudo estableció en 4803 pesos la tonelada de hoja verde de yerba mate puesto en secadero.

-En 2017, siempre por la vía del laudo, se dispuso en 6012 pesos la tonelada de hoja verde.

-En 2018 se llevó el precio a 7020 pesos.

– En 2019 llegó a 11.550 pesos la tonelada de hoja verde.

-En 2020 aumentó a 24.390 pesos.

-En 2021 el precio llegó a 29.700 pesos.

Una vez fijado el valor que regirá la interacción entre molineros y productores, el precio de la yerba se va configurando a partir del intercambio entre los molinos y las cadenas de supermercados, donde entran en juego múltiples variables y costos, desde la calidad de la materia prima hasta el rol de las grandes cadenas (tienen precios especiales por los volúmenes que manejan).

script>

Un informe elaborado por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) en enero de 2021, afirma que “los impuestos explican el 39,3 por ciento del precio de un kilo de yerba mate en góndola, mientras que el productor primario sólo es responsable del 22,4 por ciento”.

En el primer trimestre del año, el precio promedio del paquete de un kilo de yerba mate fue de 340 pesos. Según la CAME, “del valor final, el productor explica el 22,4 por ciento; el sapecado, secadero y canchado el 7,6 por ciento; la molienda y envasado el 11,1 por ciento; el mayorista el 10,7 por ciento; el minorista el 8,9 por ciento; y los impuestos el 39,3 por ciento”.

Datos de la Cámara de Molineros de la Zona Productora (Misiones) indican que hace cinco años, en el primer trimestre de 2016, un paquete de yerba de un kilogramo costaba en góndola 46 pesos. Con estos valores, el 34 por ciento del precio en góndola correspondía al productor, el 23 por ciento al molino, el 21 por ciento a la cadena comercial y el 22 por ciento al Estado (a través de impuestos).

En el primer trimestre de 2021, la consultora Focus Market dio a conocer el estudio «Evaluación de la inflación en productos de la canasta básica 2008-2021», mediante el cual comparó la evolución de los precios de una canasta de quince productos de consumo masivo. En el caso de la yerba, tomaron como referencia la marca Playadito de 500 gramos y analizaron la evolución del precio de ese producto a través de los años: concluyeron que en los últimos trece años el precio de la yerba mate en góndola aumentó 6378 por ciento.

 

Según datos entrecruzados del Indec y de Deuco, un paquete de yerba mate de medio kilo de una de las marcas líderes costaba en marzo de 2008, 3,10 pesos. En agosto de 2016, el mismo paquete de 500 gramos valía 27,34. Aumentó en 2017 a 31,50 pesos; en 2018 a 45,96 y en 2019 llegó a 85,78.

También según el Indec, el precio de la yerba mate envasada tuvo un incremento del 54,9 por ciento en los últimos doce meses, situándose por encima de la variación interanual del Indice de Precios al Consumidor (IPC), que fue del 46,3 por ciento entre abril del 2020 y abril de 2021.

Esta herramienta, el IPC, en su tabla de “precios al consumidor de un conjunto de alimentos, bebidas y otros artículos para el Gran Buenos Aires”, identifica en 155 pesos el precio en góndola de la yerba mate de medio kilo en febrero, costo que se elevó a 160 pesos en marzo. Entre marzo y abril, la variación porcentual de este producto fue del 9,7 por ciento, llevándolo a 176 pesos.

Conformación de precios: Yerba

Foto: Subcoop

Indignación con el laudo

El ingeniero y productor yerbatero Hugo Sand es un dirigente histórico de la Asociación de Productores Agrícolas de Misiones (APAM). Consultado por Agencia Tierra Viva, Sand afirmó que resulta necesario “equilibrar la oferta y la demanda de yerba mate, ya que de esta forma se equilibran los precios”. Señala que se genera un precio para la cosecha de yerba en la temporada de verano -cuando se cosechan pocos kilogramos- y la segunda temporada es en otoño-invierno, momento en el cual se cosecha la mayor cantidad de yerba y por ello debe ser un precio más rentable para el productor.

Desde la Asociación de Productores Agrícolas de Misiones exigen un precio para la hoja verde de 0,50 centavos de dólar por cada kilo de yerba mate cosechada. Actualmente, con un dólar que ronda los cien pesos, el kilo de hoja de yerba mate debiera valer, para APAM, aproximadamente 50 pesos.

“El Gobierno laudó a un precio de casi 30 pesos, muy bajo. En el precio influye además el costo de la mano de obra. Desde APAM estamos tratando de que se saque el costo del herbicida dentro de la yerba, porque la yerba no debería ser más cultivada con agrotóxicos. A todo esto se le da un valor averiguando en las agropecuarias cuánto es el costo promedio de cada uno de estos insumos, en la estación de servicio se averigua el costo del litro de gasoil, también el valor de las ponchadas (bolsas) y de las tijeras para la tarefa; el valor de la tarefa que está vinculada con el valor de los jornales de los obreros rurales”, explica Sand.

Tras el laudo, la filial Misiones de la Federación Agraria Argentina (FAA) emitió un duro comunicado repudiando la decisión: “Está hecho en los términos dispuestos por la industria que monopoliza el sector yerbatero, en perjuicio tanto de productores como del Estado, porque es una clara maniobra de evasión impositiva. Nos asombra que desde un ministerio nacional se mire para un costado ante algo tan grave. Fijan 29,70 pesos la hoja verde puesta en secadero y se está pagando hasta 15 pesos por encima de ese valor, pero las grandes industrias no tributan sobre eso ya que lo pagan en negro. Lo que más asombra es que ahora lo hacen con el acompañamiento cómplice del Estado”.

Números del sector yerbatero

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) precisa que en 2020 la “salida de molinos” para el consumo interno de yerba mate alcanzó los 268,8 millones de kilos, mientras que las exportaciones sumaron 42,9 millones de kilos, totalizando entre ambos destinos un volumen de 311,7 millones de kilos. De las exportaciones, el 80 por ciento de la yerba exportada es adquirida por Siria y Líbano.

Respecto a los formatos de yerba mate disponibles en góndola, los envases de medio kilo mantienen la preferencia de los consumidores, constituyendo casi el 60 por ciento de las salidas de molino a mercado interno, mientras que un 35 por ciento corresponde a los paquetes de un kilo (el resto se reparte en envases de dos kilos y de cuarto de kilo).

Del puñado de marcas más consumidas en el país, los precios oscilan, en supermercados y almacenes de barrio, entre los 150 y 330 pesos el paquete de medio kilo, y entre los 340 y 470 pesos el paquete de kilo. De acuerdo al Indice de Precios al Consumidor que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en abril de 2021 el precio del paquete de yerba mate de 500 gramos en el Gran Buenos Aires, fue de 175 pesos, en promedio. El paquete de un kilo se encuentra en los 400 pesos.

Tareferos, el eslabón más débil

Según datos de la Subsecretaría de Programación Microeconómica del Ministerio de Economía de la Nación, el promedio de empleo generado por la industria de la yerba mate es de 19.811 personas. La mayor cantidad de puestos de trabajo son temporarios y vinculados a la cosecha de hoja verde: el 66 por ciento son “primarios temporarios” (denominación utilizada en los informes oficiales para referirse a los tareferos).

Luego se ubica el empleo en secaderos (23 por ciento), en molinos (7) y los que trabajan de manera permanente en la etapa primaria (4 por ciento).

Desde el Sindicato de Tareferos y Trabajadores de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) observan que “la mitad de los tareferos que cortan manualmente la yerba mate trabajan en negro y no están visibilizados en el sistema”.

El eslabón más desprotegido de la cadena productiva, el de los tareferos, permanece en gran medida sumido en condiciones salariales y laborales deplorables, pero además marginado de la representación en la mesa de discusión del precio de la hoja verde.

Desde el Sindicato de Tareferos de Jardín América, una de las asociaciones gremiales que nuclea al sector, señalan que muchos tareferos no llegan a los 25.000 pesos mensuales de remuneración, teniendo que padecer además varios meses de interzafra (sin cosecha) con ingresos mínimos.

Otro de los espacios gremiales que agrupa a los tareferos en la tierra colorada, el Sindicato de Tareferos de la CTA Autónoma informa que el corte de hoja verde se paga (para quienes están en blanco, que son la minoría), 4820 pesos por cada 1000 kilos. Un tarefero puede hacer, con suerte, unos 6000 kilos al mes. De eso se les descuenta el 20 por ciento de aportes. De los 300 kilos aproximados que un tarefero puede cosechar por día, el productor obtiene 100 kilogramos de yerba canchada.

En góndola, esto representa a precios actuales cerca de 40.000 pesos.

De esta forma, en un día de trabajo, un tarefero produce una riqueza que él no llega a obtener en todo el mes.

«La Argentina ya no toma mate», fue el título de una crónica que escribió Rodolfo Walsh en 1966. Su definición, sobre la injusticia del sector, mantiene la vigencia: “La gran riqueza de Misiones se construye sobre un mar de sufrimiento”. Y, como otros alimentos de la canasta básica, su acceso se hace cada día más difícil para las familias argentinas.

 

Conformación de precios: Yerba
Foto: Subcoop

 

 

 

* Este artículo forma parte de la serie «Los precios de los alimentos», que cuenta con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.