Sin dudas, hoy, hablamos de memoria. Y hablamos de traer esas memorias al presente, porque iluminan un peligro, como dijera Walter Benjamin. Hoy, parece imposible ver en el “progreso” una amenaza; en el “desarrollo”, una catástrofe. Parece imposible creer que las crisis y las muertes estaban calculadas.

Y, sin embargo, cuando revisamos los años noventa, vemos memorias de territorios devastados, pueblos doloridos y en la lucha, nombres que se hicieron innombrables.

Territorios a los que volver a mirar para entender nuestro presente, para construir una historia a contrapelo, para no olvidar los dolores y las violencias, y también para recordar y volver a pasar por los cuerpos las luchas de nuestres padres y madres.


Memoria en territorio que los centralismos urbanos y húmedos pintan una y otra vez como territorios vacíos, como zonas de caudillos y mansedumbres. “El medio de la nada”, escuchamos sobre distintos paisajes del interior argentino. Pero, mirando atentamente, veremos que están llenas de historias que merecen ser contadas, de juventudes rebeldes, de piquetes, marchas y legados que no debemos olvidar.

Querían que la viéramos por la tele a color, que la miráramos pasar como una película más, como espectáculo que nos convoca a no hacer nada, desde el sillón. “Mire, pero no toque”. Hacer memoria desde los territorios nos permite recordar dos cosas: que los pueblos no han parado de luchar y que nunca hubo “afuera” de la violencia neoliberal.

 

Conoce el micrositio aquí: https://www.memoriaenterritorio.com.ar/

 

Serie web documental que muestra distintas experiencias de producción y distribución de alimentos en la provincia de Córdoba, Argentina. 

A lo largo de esta serie documental, mujeres de organizaciones sociales y familias de la provincia de Córdoba que se dedican a producir, distribuir o elaborar alimentos son visitadas por investigadorxs de distintas disciplinas en medio de una pandemia que da vuelta nuestras certezas.

¿La pandemia significó realmente un freno para repensar cómo habitamos el planeta? ¿Qué tiene que ver el coronavirus con nuestro plato de cada día? Mujeres de organizaciones sociales y familias de la provincia de Córdoba que se dedican a producir, distribuir o elaborar alimentos son visitadas por investigadorxs de distintas disciplinas. Un viaje de la tierra a la mesa que, a lo largo de cinco capítulos, desanda el recorrido de los alimentos en busca de alternativas para lograr una armonía en nuestra relación con el ambiente.

«Tierra sobre la mesa. De pandemias globales y cultivos locales» es una producción de La tinta con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.


Trailer


Capítulo 1. Vivir en el monte

Silvia Sosa, habitante de una comunidad campesina organizada del noreste cordobés, recibe la visita del biólogo y filósofo Guillermo Folguera. Juntxs recorren el campo mientras conversan sobre la relación del campesinado con la tierra, la importancia del monte nativo y las dificultades que genera el modelo agroalimentario en ese territorio. De vuelta en la ciudad, Guillermo reflexiona sobre las causas de la pandemia y nuestro propio rumbo como especie. 

 


Capítulo 2. Regenerar desde el suelo

Luciana Sagripanti lleva más de 15 años dedicándose a la agroecología en un campo del sur cordobés. El ingeniero agrónomo Claudio Sarmiento visita esas tierras pobladas por una ganadería, una agricultura y una familia que resisten como un oasis rodeado de fumigaciones. Juntxs analizan la importancia de regenerar la tierra ante las consecuencias ambientales de un modelo basado en cultivos transgénicos y agroquímicos. La experiencia de Luciana va a contramano del éxodo rural ocurrido en la región y muestra que vivir en el campo aún es posible.

 


Capítulo 3. Alimentar a la gran ciudad

Las Rositas es una huerta agroecológica que produce hortalizas en el cinturón verde de la ciudad de Córdoba. Allí, la agricultora boliviana Rosa Tolaba junto a sus hijas Mirtha y Nilda Galean reciben a la arquitecta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Beatriz Giobellina. Entre los surcos de la huerta, conversan sobre este emprendimiento familiar y las amenazas que enfrenta para sostener la producción de alimentos de proximidad, un trabajo que se volvió aún más esencial en pandemia.


Tierra Sobre La Mesa – Capítulo 4. Tejer redes para otra economía

Enredar es una cooperativa que se dedica a la distribución de alimentos sanos y producciones locales mediante el comercio directo entre productorxs y consumidorxs. La economista Karina Tomatis viaja a conocer esta experiencia de la ciudad de Río Cuarto. Allí, la emprendedora Daniela Jara junto a sus compañeras trabajan día a día para sostener una red que favorece el ambiente, la salud y la economía local y que creció al ritmo de la pandemia. Pero para ello deben competir con un sistema alimentario concentrado en unas pocas cadenas de supermercados.


Tierra sobre la mesa – Capítulo 5. Cocinar para el barrio

Los Artesanos es un barrio de la ciudad de Córdoba, poblado en su mayoría por migrantes de Perú y Bolivia. Allí, en la casa de Jeanette Flores, se abren las puertas del comedor Aqualuna, donde un grupo de mujeres cocinan comidas de sus países de origen cada semana. La nutricionista Juliana Huergo se acerca a conocer como ni la pandemia, ni la falta de servicios, ni la escasez de alimentos que reciben detiene los saberes y sabores que estas mujeres ofrecen a quienes lo necesitan. Mientras se aleja del barrio, Juliana intenta responder las preguntas que nos habitan como sociedad en cada plato vacío que llega a un comedor.

Quédate en casa, lávate las manos con frecuencia y mantené metro y medio de distancia social; han sido las tres consignas más fuertes entre las directrices sanitarias para evitar la propagación del Covid-19. Todas ellas pensadas para la clase media urbana y de allí para arriba. Las preguntas y reclamos que algunos sectores vienen planteando desde hace décadas respecto de las desigualdades sociales y las injusticias espaciales en las ciudades han quedado al descubierto frente a los ojos de todxs. Cómo se quedan en casa quienes no tienen, cómo lavarse si no hay agua potable; que metro y medio de distancia posible entre pasillos de menos que eso y el hacinamiento como moneda de cambio en los barrios populares.

Hablar de Pandemia y Hábitat, es oportuno pero especialmente urgente. Problematizar el modelo de planificación de la ciudad neoliberal es hoy un eje central para la acción política porque estas tres consignas que parecen tan sencillas resultan impracticables para muchas personas. Es por ello que nace este micrositio con el propósito de buscar, mostrar y analizar al fondo de la cuestión; no solamente a través de la noticia del caso concreto que con tanta vehemencia muestra el drama del déficit y la informalidad habitacional; sino mediante un periodismo analítico e investigativo que se nutre de miradas y conversaciones con expertxs, para aportar al debate y a la necesidad de sacar a luz las raíces de estas problemáticas del hábitat en las grandes ciudades que han quedado expuestas en su magnitud con esta pandemia que llegó, pero que quedarán profundamente agravadas cuando se vaya.

Conocé el micrositio #HábitatyPandemia: https://www.tiempoar.com.ar/micrositio/habitat/

 

El libro que aquí presentamos es la traducción al español del informe encomendado a los autores por los eurodiputados Anna Cavazzini y Yannick Jadot del bloque de los Partidos Verdes Europeos (The Greens/EFA) y que contó con la coordinación general de la ONG alemana Powershift.

Su redacción original se realizó en inglés y fue elaborado entre los meses de septiembre y noviembre de 2019. Dicho informe, así como esta traducción al castellano que CLACSO edita por primera vez, es un texto de carácter técnico pero a la vez político.

Pretende no perder de vista los impactos sociales y sectoriales del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur anunciado el 28 de junio de 2019 y cuyos textos fueron publicados el 12 de julio y el 9 de septiembre de ese mismo año, aunque todavía de forma incompleta hasta la fecha.

El análisis del tratado UE-Mercosur que se realiza en estas páginas, en línea con los estudios críticos publicados en su día sobre el NAFTA, el ALCA, el TTIP o el CETA, evidencia de manera clara este vínculo así como el nocivo impacto, directo e indirecto del acuerdo UE-Mercosur respecto del bienestar y la protección de los derechos de las mayorías sociales y de la naturaleza. Por añadidura, y como también desarrollan perfectamente los autores, el acuerdo analizado es, de nuevo, el ejemplo perfecto de cómo los gobiernos negocian acuerdos comerciales a espaldas de los ciudadanos sin apenas control o escrutinio democrático, abonando la desconexión entre política y demos, entre el pueblo y los gobiernos capturados o cómplices del autoritarismo de mercado.

 

El debate con subtítulos en inglés:

 

 

Según proyecciones del FMI, producto de la crisis económica, el PIB de Chile caerá en 4,5% en 2020, la cesantía se elevará al 18% y la pobreza llegará al 14% del total de la población. Este año la recesión será una realidad y las autoridades deberán implementar medidas para enfrentar esta crisis.

La opción neoliberal nos conducirá a una profundización de la privatización, híper concentración de la riqueza y el ejercicio arbitrario del poder económico y político, acompañado de una profundización del bloque dominante en la sobre-explotación, y el aumento de la desregulación y la flexibilidad laboral amparada en un creciente desempleo que contenga los reclamos laborales.

Creemos que el camino debe ir por otro lado, la crisis debe ser entendida como una oportunidad para corregir la profunda desigualdad económica y política y avanzar en la refundación de Chile. Así, el desafío es reactivar, redistribuir y democratizar.

Actualmente, la cesantía en el Gran Santiago, zona urbana que concentra el 40% de la población del país, es del 15,6%, principalmente en las áreas del comercio y la construcción. La cantidad de personas sin trabajo en la capital ya superó las 469.000 y en todo el país el 1.200.000.

Según la Cámara Chilena de la Construcción, el déficit habitacional (2017) alcanzaba las 739.603 viviendas para 2.2 millones de personas. El MINVU ubica las cifras en casi 400.000 unidades nuevas (déficit cuantitativo) y 1.3 millones de viviendas que requieren al menos un mejoramiento (déficit cualitativo). Vale decir, la cifra se ubica entre 400.000 y 700.000 viviendas.

Producto del aumento del valor del suelo y la vivienda, estas cifras venían creciendo de forma acelerada la última década, con la actual crisis se espera que este déficit crezca de forma aún más acelerada, afectando de forma directa a cerca de 2 millones de personas.

*Debemos avanzar en soluciones para la vivienda y el desempleo*

SINTESIS: La crisis económica actual eleva los indicadores de cesantía (en construcción) y el déficit habitacional.

¿QUE PROPONEMOS DESDE UKAMAU?

  • En lo estratégico proponemos una Empresa Nacional de Construcción, a través de una política contra recesiva enfocada en el financiamiento público de la construcción de viviendas sociales e infraestructura.
  • En lo inmediato un plan nacional de emergencia de construcción de viviendas de interés público que avance contra el déficit habitacional y el desempleo.

FINANCIAMIENTO:

Debido a que el financiamiento de estas empresas será público se deberán enmarcar en un programa gubernamental que establezca estándares y plazos, la propiedad podrá ser privada, mixta y pública, y estará dirigida a reducir la cesantía y el déficit habitacional de los grupos sociales de menores ingresos.

De esta forma, también se podrá reajustar el valor del suelo y la vivienda que actualmente se encuentran desacoplados del resto de la economía. Eliminando de forma permanente una de las principales causas del déficit habitacional.

FINANCIAMIENTO PÚBLICO

DIRECCIÓN:

El programa en su plan estratégico (Empresa Nacional de Construcción) y en su implementación inmediata (Plan de Emergencia), deberá ser dirigido por los organismos que el MINVU dispone a nivel nacional. En la elaboración de los proyectos se deberá aplicar una nueva gobernanza en materia de ciudad constituida por: los habitantes de cada territorio, para que tengan así participación activa en el diseño de los proyectos; deberá ser ejecutado por entidades de gestión compuestas por representantes del Estado, las empresas (privadas, mixtas, públicas), proveedores de insumos de construcción, los municipios y organización de los asignatarios (organización de pobladores). Así se institucionalizará la participación ciudadana en esferas relevantes de la vida social, fortaleciéndose la democracia.

JUNTO CON POBLADORES

INSUMOS: Con el objetivo de aminorar la desocupación, creemos importante que en concordancia con la Empresa Nacional de Construcción se impulse una Empresa Nacional de Insumos y Materiales de Construcción. Esta iniciativa tendrá la finalidad de aminorar aún más el desempleo tras la crisis en curso, debe impulsar una pequeña industria que suministre a la Empresa Nacional de lo necesario para la construcción de viviendas en una primera instancia, en perspectiva de avanzar en la construcción a futuro de otras infraestructuras de mayor envergadura.

La Empresa Nacional de Insumos y Materiales de Construcción debe desarrollar productos innovadores y de calidad capaces de responder a las exigencias de las distintas zonas geográficas de nuestro país, aprovechando los recursos propios y priorizando la construcción efectiva del nuevo Chile por sobre las exportaciones.

Santiago de Chile, 6 de diciembre 2019 (Ecocéanos News).-  Francisca Fernández Droguett, integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), conversó con Ecocéanos News sobre las demandas y desafíos del espacio en el marco de proceso constituyente en Chile.

El MAT ha demostrado gran capacidad de articulación y movilización de territorios a nivel nacional por la deprivatización del agua y para que el Estado garantice este vital recurso como un derecho humano.

El movimiento nace en 2013 y se define como antiextractivista y anticapitalista, con carácter plurinacional. Está constituido por organizaciones de Arica a Punta Arenas: comunidades indígenas, juntas de vecinos, organizaciones territoriales, ecologistas, de mujeres y feministas, estudiantiles, colectivos culturales, políticos, sociales, ONG’s, asociaciones de agua potable rural, entre otras.

En su declaración de principios, el MAT reafirma que mediante la lucha mancomunada y articulada contra los grandes poderes económicos y políticos, será posible recuperar los bienes comunes naturales y avanzar hacia una relación no-destructiva con los ecosistemas. «Ante la continua ofensiva de la colusión entre los grandes capitales y el Estado, es necesario que nos articulemos bajo un espíritu y un proyecto común que devuelva los bienes comunes a nuestras comunidades y ecosistemas para que éstas los gestionen colectivamente de la manera más adecuada a las particularidades de su territorio».

Bajo el actual escenario político y social en Chile, el MAT plantea como fundamental seguir levantando las demandas por la desprivatización del agua, y las alternativas que permitan transitar hacia un post extractivismo.

 

La experiencia de los Cabildos por el Agua

En enero de este año, el Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT) definió como prioridad hacer algún tipo de ejercicio para analizar las distintas visiones de la gestión comunitaria del agua en diversos territorios.

En el VII Encuentro Plurinacional por el Agua y los Territorios, realizado el 23 y 24 de marzo, en Rangue, Paine, se trabajó en la elaboración de una agenda de trabajo y movilización conjunta, y en la visibilización de la situación de escasez hídrica de la cuenca de Aculeo, territorio que se encuentra en una profunda crisis socioambiental debido al acaparamiento y desvíos de las aguas por parte de las haciendas y empresas vinculadas a la gran agricultura de exportación.

En dicho encuentro se decidió generar los Cabildos por el Agua. Así lo relata Francisca Fernández, integrante del MAT, quien precisa que los objetivos de los Cabildos fueron diagnosticar la actual situación del agua en los territorios, identificar las figuras privatizadoras, las empresas extractivas vinculadas a su usurpación, el despojo, y los niveles del derecho de aprovechamiento de agua. Para luego proponer una gestión comunitaria de este bien natural, que derivara -a partir de esta experiencia- en una suerte de decálogo de la gestión comunitaria del agua en Chile.

“Su finalidad radica en que, desde el 2013, hemos planteado que la única posibilidad real de hacer un cambio estructural respecto a la gestión del agua es a través de la derogación del Código de Aguas, vía Asamblea Constituyente. Nunca pensamos que esta reflexión iba a ser posible tan pronto. El decálogo sería presentado en la Cumbre de los Pueblos, que se realizaría en diciembre a la par de la COP25 en Chile”, asegura Francisca Fernández.

A partir del estallido social en Chile -admiten- que fueron superadas las expectativas del MAT. Si bien continúa trabajando en los Cabildos por el Agua, siendo más de 50 los desarrollados este año de Arica a Magallanes, ha debido incorporar nuevos elementos, a partir de la coyuntura, centrados en cómo pensar la derogación del Código de Aguas, a través de una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución.

También ha logrado instalar estas temáticas en las Asambleas Territoriales y en otros Cabildos. “Como MAT nos posicionamos como anticapitalistas, anti-extractivistas, siendo necesario denunciar el capitalismo verde y el feminismo funcional, señalando que la alternativa al extractivismo es posible, desde las economías locales, territoriales y solidarias”, dice su declaración.

La capacidad de incidir a nivel político

Para Francisca Fernández es posible la incidencia política en este proceso constituyente. “Esa es la idea, incidir. Es fundamental en este proceso de Asamblea Constituyente, que solo la entendemos como Plurinacional y Paritaria, que una de las indicaciones a incorporar sea que el agua se reconozca como un derecho humano, que implique derogar el Código de Aguas, que si bien establece que es un bien de uso público, la forma de otorgarlo es a través del derecho de aprovechamiento, que finalmente crea el mercado del agua”.

La integrante del MAT agrega que es posible una incidencia concreta porque están pensando cuáles debieran ser las características de la gestión del agua: «Primero su reconocimiento constitucional como derecho humano y por otro lado surge una apuesta, que es más riesgosa, cuál es entender el agua en sí misma como sujeto de derecho, desde la matriz de reconocimiento de la naturaleza como sujeto de derecho».

Experiencias constituyentes y los Derechos de la Naturaleza

Países como Bolivia, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, India, Nueva Zelandia y Suecia ya han incluido Derechos a la Naturaleza en diferentes marcos legales, siendo Ecuador el país que ya ha reconocido Derechos a la Naturaleza en su Constitución, tales como respecto a su existencia, ciclos de vida, estructura, funciones, procesos evolutivos y restauración.

Esta semana en la Cumbre de Los Pueblos se realizó el Foro: “Experiencias Latinoamericanas de Asambleas Constituyentes y Derechos de la Naturaleza”, en la Universidad de Santiago, donde Francisca Fernández participó como panelistas, junto a representantes de Bolivia, Ecuador y Uruguay.

“La experiencia de los países Andinos es un gran insumo para elaborar una propuesta constitucional desde la lucha socioambiental. Solo la Constitución ecuatoriana reconoce a la naturaleza como sujeto de derecho, en cambio en la boliviana encontramos una serie de artículos que hacen referencia al respeto de la madre tierra”, asevera Francisca Fernández.

La Constitución de Ecuador, en su Art. 71, indica que “La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos».

La académica y activista advierte que tal cambio constitucional “no garantiza el término de las prácticas extractivistas por parte de los Estados. Ecuador y Bolivia también tienen complejidades porque el modelo extractivista ha seguido vigente”.

EL MAT además de las diversas actividades organizadas, junto al Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), en la Cumbre de los Pueblos, participó en el  5.º Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza presentando el caso «Privatización del agua en Chile».

Las exigencias mínimas que no se transan en el proceso constituyente: Plurinacional y Paritaria

La demanda del MAT y del movimiento social chileno en general es la realización de una Asamblea Constituyente y no otra figura, como la Convención Constitucional, que propuso el Gobierno.

Tal Asamblea Constituyente -afirma Fernández- debe incorporar el enfoque Plurinacional, entendiendo que existen distintos pueblos, comunidades y territorios que deben ser partícipes en este proceso: pueblos originarios, afrodescendientes y migrantes.; además de ser Paritaria. «En la gestación de una Asamblea Constituyente, la elección de las y los constituyentes, no puede pasar por el sistema partidista, porque de ser así nos vamos a encontrar con una sobrerepresentación de los partidos políticos», precisa la integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios.

En este proceso, el MAT ha tratado de instalar otras figuras posibles que den cuenta de la independencia y la realidad territorial diversa de los distintos pueblos. En este marco de violencia estructural, de represión ante las manifestaciones sociales, resulta aún más complejo. “Visibilizar las violaciones a los derechos humanos es un criterio que estamos estableciendo y por otra parte el garantizar mecanismos democráticos en la forma de gestación de la Asamblea Plurinacional Feminista Paritaria”.

Entre los grandes desafíos, Francisca Fernández menciona el interpelar a instancias como Unidad Social, donde el MAT participa, con dificultades -reconoce- para posicionar estas lecturas; además de intentar incidir en la agenda de la política pública, no siendo un camino fácil. Añade que para tales objetivos, surgen dos vías: continuar participando en los Cabildos y en las Asambleas Autoconvocadas, y seguir movilizados en la calle