Poder obrero

Poder obrero

Control y autogestión obrera desde La Comuna hasta el presente

Compilación y estudio de experiencias de control obrero a lo largo de todo el planeta. Debate teórico y experiencia práctica en defensa de una práctica obrera revolucionaria.

Desde los albores de la era industrial, la mejor y casi única arma de lxs trabajadorxs en la defensa de sus intereses ha sido la acción colectiva. Gracias a ella, a lo largo del último siglo y medio y en prácticamente toda la geografía del planeta se han repetido experiencias de ocupación de fábricas, constitución de consejos obreros y democratización de los centros de trabajo.

A lo largo de este volumen documentaremos algunas de esas experiencias. Expondremos primero el debate teórico que las ha acompañado para sumergirnos enseguida en luchas desarrolladas tanto en sociedades capitalistas como bajo formas de socialismo de Estado. Desde finales del siglo XIX hasta las primeras décadas del XXI recorreremos diferentes manifestaciones de un movimiento que hasta el momento no ha recibido la atención que merece. Nuestro objetivo está claro: ofrecer material para el debate entre lxs militantes sobre la potencialidad de las estrategias de no delegación y de gestión directa de los medios de producción. Porque en última instancia, creemos que sólo sobre esas bases podremos construir formas nuevas, inéditas, de democracia obrera.

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«Poder obrero trae la memoria –larga y corta– de experimentos de control obrero y gestión obrera, de democracia obrera, de base, directa; de formas de estructurar la autogestión y el autogobierno popular. Formas no mediatizadas, no delegativas, no centralizadas, no coercitivas, colectivistas, deliberativas; reacias a la hipóstasis y la fetichización. (…) Formas encarnadas, según las diferentes épocas y latitudes, en una panoplia de consejos (comunistas, de fábrica, obreros, de trabajadoras y trabajadores, campesinos, comunales, etc.), comités de base, repúblicas de consejos, cooperativas, empresas recuperadas por sus trabajadoras y trabajadores, asambleas, coordinadoras interfabriles, comandos comunales, cordones industriales, milicias populares, etcétera.

(…)

Los experimentos rescatados en Poder obrero reclaman ser juzgados con criterios diferentes a los del éxito/fracaso porque son experimentos que valen en sí mismos, más allá de sus consecuencias inmediatas. Valen como momentos de recuperación, por parte de nosotras y nosotros –el proletariado extenso–, del mundo que construimos y nos arrebatan. Momentos de recuperación de las fuerzas alienadas. Valen como espacios concretos de autoliberación política y económica. Valen como refutación práctica del poder y el deseo de las clases dominantes, como delimitación concreta del poder estatal. Allí radica su innegable ventaja. A pesar de sus limitaciones, estos experimentos son los únicos que ofrecen alternativas concretas a la explotación capitalista y a la dominación burguesa.

(…)

Una invitación a reconocer y valorar el sentido más recóndito de las contra-sociedades creadas por las clases subalternas y oprimidas.»

Del Prólogo de Miguel Mazzeo



Fundación Rosa Luxemburgo