
Bajo la promesa de modernización y progreso económico, la inteligencia artificial avanza en Argentina de la mano del giro autoritario del gobierno de Milei. Este ensayo desarma el mito de una IA neutral y beneficiosa: analiza cómo el reconocimiento facial, el ciberpatrullaje y las nuevas unidades policiales de IA amplían la vigilancia estatal y erosionan derechos fundamentales, mientras Argentina se convierte en terreno fértil para inversiones extranjeras que poco dejan a su población. Entre centros de datos que consumen agua y energía escasas, trabajo digital precarizado y una disputa geopolítica entre Estados Unidos, China y Europa, la periodista Nina Galla traza un panorama urgente sobre quién gana y quién pierde con la IA en el Sur Global, y qué caminos existen para pensarla al servicio del bienestar colectivo.
