Estás aquí:
Inicio / Artículos / Ferias Francas de Posadas: un puente entre la agricultura familiar y la urbanidad

Ferias Francas de Posadas: un puente entre la agricultura familiar y la urbanidad

Desde hace tres décadas, las familias productoras de alimentos sostienen un vínculo económico y cultural con los consumidores citadinos bajo un esquema de comercialización directa, sin intermediarios. Los precios inciden cada vez más en las decisiones de compra, mientras las ferias enfrentan los desafíos que impone el crecimiento permanente de una de las ciudades más importantes del Nordeste argentino.

Por Sergio Alvez

Fotografías: Sofía Schiavoni

Sábado. El sol extiende sus primeros rayos sobre Posadas. En Villa Cabello, barrio emblemático del oeste, todos los puestos de la feria ya están armados bajo el amplio playón techado. Son más de un centenar de feriantes llegados desde Almafuerte, Bonpland, Mártires, San Martín y otros municipios. Salieron de madrugada, en sus camionetas repletas de cajones de verduras, frutas, lácteos, panificados, plantas, carnes y muchos productos más. Los primeros compradores van llegando. “Esos, los tempraneros, son los más fieles”, dicen los  colonos.

“Los que llegan ni bien abre la feria, a las seis de la mañana, por lo general son clientes que vienen siempre y que saben que a esa hora pueden encontrar productos que suelen agotarse, por ejemplo, queso y leche fresca; es lo primero que se termina”, afirma Sabina (62), feriante oriunda de la localidad de Santa Ana, conocida por la calidad de sus quesos y el sabor único de sus berenjenas al escabeche.

Esta primera camada de clientes está integrada generalmente por personas mayores, que además valoran la tranquilidad para desplazarse y poder comprar sin tanto alboroto. “Después de las ocho se llena y es un kilombo, apenas se puede caminar”, dice Lorenza Maciel (72), jubilada, vecina de Villa Cabello y asidua compradora de esta feria. “Vengo todos los sábados. La de Villa Cabello fue la primera feria franca de Posadas, inauguró el 5 de septiembre de 1998 y ese día estuve allí. Compro para tener alimentos para toda la semana, me gusta conversar con los feriantes, son más que comerciantes, como amigos”, añade Lorenza.

La socialización entre clientes y productores es una de las características transversales de las ferias francas. En una ciudad donde la compra de alimentos está dominada por grandes cadenas de supermercados, la feria ofrece una experiencia de consumo diferente. 

Bajo una de las tribunas del estadio del club Guaraní Antonio Franco, en el tradicional barrio de Villa Sarita, funciona otra de las ferias francas más concurridas de la ciudad. 

Con su beba en brazos, Macarena (31) conversa con Don Fagúndez (68), cultivador de sandías que llega desde el Valle del Cuñá Pirú. “Hablar con los productores es algo muy lindo. Charlamos, nos cuentan de sus animales, de las huertas, de cómo trabajan, y uno también aprende de esas cosas. Somos todos misioneros, pero vivimos realidades diferentes, y en la feria se da una relación muy cercana entre nosotros”, dice Macarena.

La feriante Norma Wychowski (42), coincide en reivindicar el lazo entre clientes y feriantes. “Tengo mucha gente que a lo largo de los años nos comparte su vida y nosotros las nuestra. Vemos crecer a sus hijos; nos cuentan sus cosas, se preocupan por nosotros cuando hay tormentas o sequías. Muchos nos traen frascos vacíos o botellas que reciclan, es una relación hermosa y que va más allá de lo comercial” asegura. 

Pero ¿qué son las ferias francas? 

En palabras de la socióloga Luciana García Guerreiro, autora de la investigación académica  De articulaciones y resistencias: La experiencia de las ferias francas de Misiones (Instituto de Investigaciones Gino Germani Facultad de Ciencias Sociales, UBA), las ferias francas son “pequeños mercados locales sostenidos por grupos de productores/as familiares, que se encuentran periódicamente para comercializar de manera directa con los consumidores los alimentos producidos en sus chacras. Se trata de espacios de comercialización instalados en ámbitos públicos de las ciudades que permiten establecer un vínculo directo entre quienes producen y quienes consumen”. 

El nombre (“franca”) se relaciona a un régimen de exenciones tributarias que favorecen la reducción de los costos de comercialización y se asocia al compromiso de ofrecer precios inferiores a los que presentan negocios convencionales. 

El surgimiento de las Ferias Francas en Misiones está íntimamente ligado a la historia del Movimiento Agrario de Misiones (MAM), una de las principales herramientas gremiales del sector, cuyo origen se remonta a 1971. Durante la última dictadura cívico militar (1976-1983), la organización fue ferozmente perseguida y diezmada.

Bajo el lema “de la chacra a la mesa familiar”, la primera feria franca se inauguró en la ciudad de Oberá. En la actualidad, la ciudad con más ferias francas activas es Posadas, capital de la provincia. 

Misiones tiene en funcionamiento actualmente 74 ferias francas, distribuidas en 45 localidades de la provincia, que reúnen aproximadamente a 3.000 familias productoras. Estos datos oficiales fueron publicados por el Gobierno de Misiones el 26 de agosto de 2026, en el marco del 31º aniversario del nacimiento de la primera feria franca.

Actualmente existen 22 ferias francas en Posadas. La organización que las nuclea es la Asociación de Ferias Francas de Posadas, que integra un total de 405 socios. 

Los precios mandan

En un país acostumbrado a convivir con aumentos constantes en bienes y servicios, siempre es noticia que algunos productos bajen de precio.

En Argentina, la inflación es mucho más que un simple indicador económico. Existen diversos factores históricos que explican la obsesión que atraviesa a la sociedad argentina a la hora de hablar de la variación en el precio de las cosas, pero especialmente en el precio de los alimentos. Cuánto nos cuesta comer sigue siendo una de las principales preocupaciones económicas de las familias argentinas.

Por eso es interesante prestar atención al dato que el Instituto Provincial de Estadística y Censos de Misiones (IPEC) dio a conocer en agosto de 2026: los precios relevados en las ferias francas registraron en julio una variación mensual negativa del 1,9%.

Se trata puntualmente del Índice de Precios de Ferias Francas Provincial (IPFFP), una medición que permite analizar el comportamiento de los productos que se comercializan en estos singulares espacios. 

El precio es uno de los factores preponderantes que explican la afluencia de consumidores a las ferias francas. Su peso como criterio de compra se vuelve mayor a medida que la pérdida de poder adquisitivo obliga a las familias a revisar sus formas de adquirir alimentos.

En una ciudad abastecida en buena medida por productos que llegan desde otras provincias o desde el exterior, las ferias ofrecen otro circuito. Naranjas provenientes de Entre Ríos, manzanas de Río Negro, bananas de Brasil o Ecuador y distintas hortalizas producidas fuera de Misiones forman parte de la oferta cotidiana de supermercados y verdulerías posadeñas. El precio y la calidad de esos alimentos están condicionados por las distancias, los costos de traslado, la intermediación y las características de cada cadena de comercialización.

En las ferias francas de Posadas, el alimento  llega directamente desde la tierra hasta los puestos de venta. Algunos feriantes producen de manera agroecológica u orgánica y pueden explicar cómo cultivaron, qué insumos utilizaron y cuándo fueron cosechados. Para quienes compran, conocer ese origen agrega una dimensión de confianza a la elección y permite, como señalamos antes, establecer una relación directa con quienes producen los alimentos que llegan a sus mesas.

La importancia de las ferias dentro de las compras alimentarias también puede observarse a través de la Encuesta de Gastos de los Consumidores de Ferias Francas de Misiones 2026, realizada por el IPEC. El relevamiento registró 1.529 consumidores y 170 productos diferentes adquiridos en estos espacios y permitió establecer la frecuencia de compra y la participación de cada producto dentro del gasto. Los huevos representan el 15,6% del gasto relevado; el pollo entero, el 14,3%; la costilla de cerdo, el 7,3%; el queso, el 4%; y el chorizo de cerdo, el 3,9%. En conjunto, estos cinco productos concentran alrededor del 45% del gasto registrado.

En términos comparativos, la ventaja de precios también aparece cuando los valores de las ferias francas se contrastan con los relevados por el Índice de Precios al Consumidor de la Región NEA: 20 de las 22 variedades analizadas resultan más económicas en las ferias francas.

La presidenta de la Asociación Civil Ferias Francas de Posadas, Malena Ruiz Díaz, señala que “en los últimos meses estamos viendo mucha gente que antes no era habitual en las ferias y ahora viene a buscar precio o mejorar su economía”. La llegada de nuevos compradores ocurre mientras los propios productores enfrentan una reducción de sus ventas y deben ajustar sus estrategias para sostener la comercialización. “La verdad es que la economía está bastante compleja. Se nota claramente una merma en el porcentaje de ventas, pero también es relativo según el fin de semana o las fechas. Aun así, los productores se están adecuando, hacen ofertas y promociones, y el consumidor compra lo necesario”, explica Malena.

Volviendo al tema de los precios, el Índice de Precios de Ferias Francas Provincial (IPFFP) registró en julio un descenso del 4,4% en verduras, del 2,5% en la carne porcina, del 3% en los embutidos, del 1,4% en los huevos, del 1,5% en las aves y del 7,7% en los panificados. Todos estos precios bajaron, pero aun así las ventas no experimentaron, en el mismo período, un aumento considerable. La relación entre precios y demanda, por lo tanto, presenta una dinámica más compleja que la que podría suponerse a partir de la evolución de los valores de los alimentos.

Guadalupe Benítez, productora de Dos Arroyos que participa de la feria franca de Miguel Lanús, conoce las razones por las que sus clientes eligen comprar allí. “Siempre tratamos de mantener los precios, porque conocemos a nuestros clientes y sabemos que ellos vienen para hacer una diferencia con respecto a las verdulerías. Pero nosotros también tenemos nuestros gastos, el combustible aumenta a cada rato y todo se hace cada vez más difícil; aun así hacemos el esfuerzo por mantener o a veces bajar los precios. La verdad es que desde marzo de 2026 a esta parte las ventas están bajando mucho”, señala.

Del otro lado del puesto, el estudiante universitario Milton Araujo (20), habitué de la feria de Miguel Lanús, cuenta cómo cambió su propia compra en pocos meses. “Hace menos de un año todavía podía hacer las compras para la semana y darme algún gustito, comer unas empanadas caseras acá mismo, comprar un queso rico. Ahora cada vez que vengo me llevo apenas una bolsita con lo justo y necesario de fruta y verduras”, explica.

Cercanía

El diseño territorial de las ferias francas tiende a buscar cercanía para los diferentes barrios, en una ciudad que se expande constantemente y cuyo entorno metropolitano reúne a casi 400 mil personas. De este modo, la localización de los puestos intenta llegar a los lugares donde transcurre la vida cotidiana de los consumidores y construir una red de comercialización integrada a la geografía urbana.

En los últimos años, esa lógica de proximidad también se trasladó hacia espacios de trabajo y organismos públicos donde se concentra una parte importante de la actividad de la ciudad. Surgieron así las Ferias Francas Institucionales, una modalidad que instala puestos de productores dentro de esas instituciones y permite que trabajadores públicos y ciudadanos que utilizan a diario esas dependencias, incorporen la compra de alimentos a sus recorridos habituales.

La primera Feria Franca Institucional de Posadas comenzó en agosto de 2022, en el estacionamiento del Palacio de Justicia. Luego se incorporaron el Tribunal de Cuentas, cuya feria comenzó en septiembre de ese año; la Cámara de Representantes, que abrió su espacio ese mismo mes; la Jefatura de Policía, desde agosto de 2023; el Centro Cultural Vicente Cidade, desde marzo de 2024 y el Parque del Conocimiento a partir de 2025. 

También funcionó durante varios años una feria en el Honorable Concejo Deliberante de Posadas, que en noviembre de 2025 fue trasladada al Paseo Cultural Bosetti, en pleno centro de la ciudad, donde actualmente funciona los martes. 

A este circuito se sumaron además experiencias surgidas de convenios interinstitucionales entre las Ferias Francas, la subsecretaría de Agricultura Familiar y la Universidad Nacional de Misiones. En este marco, el programa “Combos Universitarios” lleva productos frescos a la Facultad de Ciencias Económicas y la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales.  La propuesta logra incorporar al circuito de comercialización directa a estudiantes, docentes, trabajadores universitarios y vecinos de las zonas donde funcionan las facultades.

En todos estos casos, las instituciones ponen a disposición el espacio y las condiciones necesarias para instalar los puestos, mientras los feriantes garantizan el traslado de frutas, verduras, lácteos, panificados, carnes, conservas y otros alimentos.

La subsecretaría de Agricultura Familiar de la Provincia Misiones, Marta Ferreira, asegura que la expansión de las ferias hacia estos puntos es “resultado de un proceso construido durante años entre productores, consumidores e instituciones, siempre orientado a profundizar el espíritu de las ferias que es acercar a la mesa la producción”. Así, entiende la funcionaria provincial, “estos espacios se convirtieron en un elemento que estrecha los lazos entre la ciudad capital y las colonias de diferentes municipios, entre citadinos y agricultores que producen tanto en zonas periurbanas como en la ruralidad”. 

Para Rubén Visanti (53), empleado administrativo de un organismo provincial, la presencia de un puesto de la feria franca en su lugar de trabajo es “una bendición absoluta”. Cuenta que, desde que se implementó, modificó su modalidad de compra. Ahora espera el día de la feria para hacer allí una parte importante de las compras de la semana y llevar a su casa productos frescos, mientras que el resto de la familia participa en la elección de lo que van a comprar. “En casa hacemos el listado y cuando sé que viene la feria ya me organizo para comprar acá. Puedo llevar verduras, frutas, huevos, queso y otras cosas que antes tenía que salir a buscar a distintos lugares, y todo a mejor precio” afirma. 

 Ciertos consumidores posadeños encuentran en las ferias francas la posibilidad de acceder a determinados productos que no suelen encontrarse en otros comercios de la ciudad. Es el caso de Laura (27), una joven que concurre todas las semanas en busca de alimentos que ya sabe dónde encontrar y a quién comprar. “Siempre le compro a una feriante que trae un chacinado de carne de cerdo especial, también hay otro productor que lleva empanadas de chivito, que acá no se consiguen fácilmente, y mermeladas de sabores como rosella o maracuyá, que cuesta encontrar bien hechas. Y los quesos directamente no tienen comparación con los que venden en los supermercados. El sabor y la calidad son muy superiores”, cuenta. 

Hacia adelante

Las Ferias Francas de Posadas fueron pioneras, dentro del circuito provincial, en incorporar herramientas digitales a la comercialización. El proceso comenzó en 2020, durante las restricciones de la pandemia, con experiencias de venta a distancia y luego con pruebas piloto de cobro electrónico. En 2021, veinte productores de Posadas participaron de una nueva etapa de esa experiencia, que incorporó códigos QR y billeteras virtuales y desembocó en Ahora Ferias, un programa implementado por el gobierno provincial, que permite a los consumidores pagar sus compras en las ferias mediante medios electrónicos y acceder a reintegros.  

“Sinceramente al principio nos costaba muchísimo. En mi caso, no tenemos internet en la chacra y nos manejamos siempre con billetes, fue un desafío enorme. Pero era algo muy necesario; que hoy vemos como algo natural pero en ese momento sembraba miles de dudas” admite Rosa Brys (65), feriante del popular barrio Itaembé Miní. 

La incorporación de estas herramientas revalorizó el rol de los jóvenes y adolescentes de las familias feriantes, quienes comenzaron a asumir tareas vinculadas con el uso de la tecnología, desde la apertura y manejo de billeteras virtuales hasta las transferencias, los cobros mediante códigos QR y el acceso a beneficios y servicios financieros que antes quedaban fuera de la actividad cotidiana de las ferias. 

Gustavo (23) acompaña a sus padres desde que era niño y todos los fines de semana concurre con ellos a la feria del Club Racing. También participa en la cosecha y en la preparación de los productos que luego llevan a Posadas. “Yo vengo a la feria desde chico. Cuando empezaron a aparecer las billeteras virtuales y los pagos electrónicos, fui yo el que los ayudó a abrir las cuentas, a aprender cómo cobrar y cómo controlar que las transferencias llegaran correctamente. Después también les fui mostrando cómo hacer otras cosas desde el teléfono. Para ellos era algo nuevo y para mí era algo que ya manejaba, así que de a poco se fueron acostumbrando” aporta Gustavo. 

Así, del mismo modo en que las mujeres cumplieron un rol sustancial en el surgimiento y sostenimiento de las ferias, ahora la juventud se enfrenta al desafío de garantizar la continuidad de este proceso que ya superó las tres décadas de existencia. 

Posadas encara la próxima década con la intención de profundizar su perfil como centro regional, universitario, turístico, comercial y de innovación.

El Plan Estratégico Posadas 2035, elaborado por la Municipalidad de Posadas, incorpora entre sus ejes principales el desarrollo económico, el turismo, la educación y la sustentabilidad. En los últimos años, la ciudad consolidó además un perfil que excede ampliamente su condición de capital provincial y ciudad fronteriza. Posadas concentra una oferta educativa de más de 300 carreras de nivel superior. En 2025 la ciudad recibió más de 350.000 visitantes y fue sede de 230 eventos, entre congresos, convenciones, ferias y competencias deportivas, que movilizaron a más de 270.000 personas. 

En esa ciudad en permanente crecimiento, las Ferias Francas tienen una oportunidad especial. El desafío pasa por acompañar esa dinámica y encontrar nuevas formas de acercar la producción de las chacras misioneras a una población urbana cada vez más amplia y diversa. La experiencia construida en Posadas puede trascender incluso sus propios límites y convertirse en una referencia para otras ciudades argentinas, interpretando las transformaciones de la ciudad sin abandonar las bases que hicieron posible ese puente económico y cultural entre la agricultura familiar y la urbanidad.