Texto: Fundación Rosa Luxemburgo
Fotos: Felipe Torres Cea

La Fundación Rosa Luxemburgo – oficinas de Buenos Aires y Sao Paulo – presentó el Atlas de los Sistemas Alimentarios del Cono Sur el jueves 13 de abril de 2023 en la Huerta Urbana Agroecológica Anita Broccoli, ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Junto a referentes de organizaciones y movimientos sociales del Cono Sur, se realizó esta presentación en un espacio de debate y reflexión sobre la situación del acceso a los alimentos en la región sur de América. Además, se distribuyeron copias del Atlas para que los presentes puedan llevárselo a sus lugares de trabajo o militancia.

 

 

El Atlas se trata de un material construido con la participación activa de los movimientos populares y campesinos del Cono Sur, en el que presentamos no sólo un diagnóstico de la crisis alimentaria en la región y la radiografía del modelo del agronegocio que enferma, envenena (a las personas y los alimentos) y destruye territorios, sino también alternativas para superarla en manos de los movimientos populares. Estrategias de producción y abastecimiento de alimentos que, desde la semilla al plato, intentan sobre todo producir un alimento sano, soberano y a un precio justo.

La jornada tuvo dos mesas de diálogo. Comenzó el encuentro con la presentación del director de la Oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, Torge Loeding, quien comentó el valor de la propuesta. “La lucha por la soberanía alimentaria es la lucha por la autodeterminación de los territorios y de los cuerpos”, aclaró. 

 

 

En la primera mesa, titulada “Hambre y organización popular: las respuestas desde abajo contra la inseguridad alimentaria” participaron Marcos Filardi, Cátedras Soberanía Alimentaria. UBA @calisanutricionuba, Dina Sánchez, Unión de Trabajadorxs de la Economía Popular (@utep_oficial), Ana Paula Perles, Movimiento de Trabajadores sin Techo (mtstbrasil). Brasil, y Patricio Vértiz, FCAyF-UNLP. Instituto Tri-Continental. @tricontinental_ar. Moderó Sarah Zevaco, @baseisparaguay.

 

 

Comenzó el diálogo Patricio, preguntando: “Las grandes multinacionales tienen la capacidad brutal de imponer cómo se produce en los distintos países. ¿Cómo estas dinámicas impactan en Argentina? ¿Por qué suben los precios? Hay aspectos coyunturales y razones estructurales”. El investigador de FCAyF – UNLP y miembro del Instituto Tri Continental sumó datos para ensayar una respuesta: “Argentina en lo que es la distribución de alimentos tiene enormes gastos de logística. Hay un exceso de agentes intermediarios que no necesariamente agregan valor pero sí aumentan el precio”. Luego tomó la palabra Dina Sanchez, quien forma parte de la UTEP. Dina resaltó el rol clave que ocupa la organización en la vida del pueblo: “Si no fuera por los comedores o merenderos populares muchas familias no tendrían qué comer” contó. Y sumó su impresión e indignación: “¡En un país como Argentina, productor de alimentos, no se puede pasar hambre!”. Desde Brasil compartió la mesa Ana Paula Perles, miembro del Movimiento de Trabajadores sin Techo, quienes vienen construyendo el proyecto de Cocinas Comunitarias en varios estados de Brasil, y se encuentran frente al desafío de la transformación de esta iniciativa en política pública. “Se va a tratar el proyecto de ley para la construcción de 10.000 cocinas comunitarias”. Ana cerró planteando la necesidad de aprovechar estos cuatro años de Lula «para que el fascismo como el de Bolsonaro no vuelva, cuatro años para terminar con el hambre en Brasil”. Por su parte, Marcos Filardi, quién sintetizó la idea de la multicausalidad de la crisis alimentaria por la que atraviesa toda la región,  aclaró que “necesitamos otros modos de ser y de habitar nuestros territorios, que vayan de la mano con la agricultura familiar campesina e indigena”.  Marcos, miembro de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la UBA, aseveró: “La salida es la lucha y la lucha es la soberanía alimentaria”.

La segunda mesa se llamó “El desafío de la soberanía alimentaria en el Cono Sur”. Participaron Anderson Amaro, Movimiento de los Pequeños Agricultores (@mpa.brasil) / Vía Campesina Brasil – Cloc. Brasil, Camila Montecinos, Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas @anamuriag. Chile, Salete Carollo. Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (@movimentosemterra). Brasil y Diego Montón, Movimiento Nacional Campesino Indígena – Somos Tierra @mnci.somostierra. Argentina. Moderó Matías Carámbula, UdelaR. Uruguay.

 

 

Anderson del MPA resaltó el Atlas como herramienta para los movimientos campesinos, cuya potencia es no solo la de dar un diagnóstico del modelo agroalimentario, contener infografías que facilitan el análisis en los espacios de formación de los sectores populares, además consideró que es un Atlas de las alternativas para la construcción de sistemas alimentarios más justos y soberanos que ya están sucediendo. Y uno de los mayores desafíos  al que nos enfrentamos, es lograr que el pueblo acceda en cantidad y calidad a esa alimentación que se produce desde los sectores campesinos. La agroecología no puede ser solo para los sectores de la clase media, mientras los sectores más empobrecidos se quedan con lo que la agroindustria ofrece, productos que enferman. Hay que romper el cerco y llegar con alimentos sanos y precios más justos para todos y todas. 

 

 

“La agricultura indígena, campesina y artesanal debería estar en el centro como garante de la alimentación del pueblo chileno” comenzó diciendo Camila Montecinos, miembro de ANAMURI. Pero, aclaró: “sabemos que la lucha es larga. Necesitamos un sujeto colectivo organizado.” Además, sumó una definición clave en los tiempos que corren: “La lucha por la soberanía alimentaria es una lucha por la democracia”. Luego, desde el MNCI – Somos Tierra, Diego Montón agregó:  en la disputa por el modelo agroalimentario  “tiene que haber una normativa específica para la agricultura familiar campesina” ya que “no puede cobrarse el mismo impuesto que paga un gran empresario que un pequeño productor”. 

Salete Corollo, de la dirección nacional del MST, trayendo la experiencia de Periferia Viva, resaltada en el Atlas, defendió la necesidad de ir más allá de las cocinas comunitarias, hacia la transformación de esos espacios como lugares de formación política y organización popular. Esos espacios y los proyectos de los movimientos campesinos para producir alimentos, deben articularse en una disputa por un proyecto de sociedad.

Una sociedad en la que todos y todas coman, todos los días, alimentos sanos y soberanos. 

En esta hermosa jornada de lucha y reflexión acompañaron  @casaelefantee y @grafica_lavozdelamujer estampando telas y remeras. 

Compartimos videos de las presentaciones registrados por CALISA y publicados en su canal de YouTube. 

Fotos: Lucía Fernández Ares

El martes 21 acompañamos en la mesa “Ciudades adversas, ciudades diversas” organizado junto a Ciscsa ciudades feministas y La Poderosa, en donde se cuestionó el capitalismo urbano desde una perspectiva feminista; y posteriormente en panel “Hacia una desmercantilización del hábitat”, organizado junto a Hic AL y SELVIHP. que  promovió a través de marcos normativos el impulso de políticas de producción social autogestionaria del hábitat en América Latina.

“Nos preguntamos qué hacer para poner en reflexión el modelo urbano tras la pandemia. Queremos reflexionar sobre cuál es el impacto de estas ciudades sobre los cuerpos feminizados y las disidencias. Hay un modelo predominante de urbanidad que ha llevado a ciudades más excluyentes y elitistas. Este modelo predominante intenta llevar adelante la reproducción del capital y no de la vida”, señaló en su intervención la Ana María Duplat, coordinadora de proyectos de la Fundación Rosa Luxemburgo.

Paola Castro de La Poderosa añadió: “La pandemia puso en evidencia los derechos vulnerados. En los territorios nos autoeducamos para la supervivencia. Todo el tiempo estamos autogestionándonos, educándonos. Estamos todo el tiempo pasándonos saberes. En la pandemia articulamos y nos fuimos uniendo para hacernos más fuertes”. 

Por su parte Ana Falú desde Ciscsa Ciudades Feministas sumó que “hay una ecuación perversa que marca la vida de las personas y tiene que ver con la pelea por la olla y la soberanía alimentaria. Hay más de un 45% de personas por debajo de la línea de pobreza, no reconocidos, devaluados. en esa población la mayoría son mujeres. No solo son mayoría en la pobreza sino también en el mercado informal.”.

Compartimos la charla completa en nuestro canal de podcasts #RadioRosa.

El miércoles 22 acompañamos la mesa “Los mercados ilegalizados como problema de Derechos Humanos y para las democracias de la región”, organizado junto a Cels, La poderosa, Ciudad Futura y Acuerdo por la regulación legal del cannabis, y tuvo como expositores a Victoria Darraidou – CELS (Argentina), María Claudia “La Negra” Albornoz – La Poderosa (Argentina), Luis Schiappa Pietra – Agencia de Criminalidad Organizada – MPA – Rosario (Argentina), Gabriel Díaz – Agrupación Marplatense de Cannabicultores (Argentina), Pitu Salinas – Ciudad Futura (Argentina).


Agradecemos especialmente a La Garganta Poderosa por registrar la charla y compartir el material.

De metamorfosis, conexiones, barros y alquimias

«Las lecturas que encontrarán a continuación son, como intentamos recuperar en el título de este libro, retazos de una vida incomparable: la de Nora Cortiñas. Son retazos, porque la colcha que ha bordado durante décadas de militancia es inabarcable. Es posible hablar de Norita, con ella y sobre ella, desde casi cualquier óptica de la historia Argentina, pero también de la de América Latina y de la democracia entera. 

En su andar hay una síntesis que nos marca ritmos y caminos. Ha recuperado durante años fotos, afiches, volantes, listas, pasquines, borradores, anotaciones, recortes de diarios; una memoria histórica está guardada en su archivo personal; y en diálogo con una pequeña porción de ese archivo se encontraron les autores de estos textos. Como quien se para frente a una obra de arte, le entregamos 600 materiales escaneados de ese archivo y algunos audios de la propia Nora, que sirven como pie de página que acompaña el material. Les pedimos a les autores una lectura libre, inspirada en ellos; el resultado lo tienen en sus manos.

Agradecemos a Norita por dejarnos entrar y sentarnos en su mesa. Este es también un nuevo retazo de una historia compartida que empezó en los mismos orígenes de nuestra oficina. Para la Fundación Rosa Luxemburgo Oficina Cono Sur también es una presencia imprescindible. En diciembre de 2015 inauguramos nuestro trabajo en Argentina planteándonos como horizonte el de los Derechos Humanos -de ayer y hoy-, reivindicando la memoria, las complicidades y las disputas territoriales; y reinauguramos cuatro años más tarde, reafirmando y ampliando este enfoque. Norita estuvo y está presente en esta definición, guiando nuestro oficio y compromiso político. Seguimos su rastro, los lugares que recorre, sus reclamos cada jueves de Ronda. Ahí debemos estar. Siempre, del lado Norita de la vida. 

Nuestro agradecimiento también a les compañeres que en medio de un año lleno de agotamiento, pérdidas e incertidumbres se tomaron el tiempo e hicieron pausa para mirar cada foto, cada afiche y panfleto y dejarse llevar por ellos para escribir estos artículos emocionantes. A Fernanda Roldán por diseñar este material y a Francisco Villa y Jayson McNamara por motorizar y acompañar esta idea, ellos junto con su gran equipo nos entregarán próximamente un documental maravilloso sobre Norita que no dejará margen de duda sobre la trascendencia que tiene su figura en la historia de nuestros pueblos y nuestras luchas.»

Introducción, por Ana María Vásquez Duplat (Fundación Rosa Luxemburgo).

Descarga aquí. 

Sobre el papel de los medios de comunicación para las democracias latinoamericanas

Noticias falsas, campañas mediáticas tendenciosas, grupos de chat privados: nuestra toma de decisiones políticas se ve influida por una multitud de medios de comunicación. En la competición por el número de clics, la pretensión de una información veraz y objetiva pasa a menudo a un segundo plano.

Aunque la manipulación a través de amplias campañas mediáticas no es nada nuevo, la importancia y el poder de las redes sociales sólo se han hecho patentes en los últimos años. El asalto a la sede del gobierno brasileño en enero de este año demostró que no sólo se trata de influir en el comportamiento electoral, sino que también puede tener por objeto poner en peligro la democracia. Al mismo tiempo, las redes sociales son también un instrumento para organizarse desde abajo. Especialmente en países donde el panorama mediático está controlado por las élites económicas y políticas, las redes sociales son una parte importante del sistema democrático.

Acontecimientos políticos actuales como las fatídicas elecciones presidenciales y el asalto a la sede de gobierno en Brasil, el proceso constitucional ganado a través de amplias protestas masivas y el posterior rechazo del proyecto de constitución en Chile o las recientes protestas en Perú sólo pueden entenderse en su totalidad a través de la influencia de los medios de comunicación.

Junto con nuestros invitados de Brasil, Argentina/Perú y Alemania, queremos discutir la importancia de los medios de comunicación para las democracias en América Latina y, basándonos en los ejemplos mencionados, examinar más de cerca el papel contradictorio que puede desempeñar el Cuarto Poder en la formación de la voluntad política.

Habrá interpretación simultánea español-alemán.

El acto forma parte de la Semana de América Latina y el Caribe del Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ).

Miércoles 29/3 a las 19 hs

Str. der Pariser Kommune 8A, 10243 Berlin, Alemania.

Grabaremos la charla y la subiremos luego a nuestro canal de podcasts #RadioRosa 

 

– Katarine Costa es responsable de relaciones públicas de la oficina de RLS en São Paulo.

– Andrea Dip es una periodista de investigación brasileña que vive actualmente en Berlín.

– Ute Löhning es una periodista independiente que publica sobre América Latina y temas de derechos humanos.

– Víctor Castillo es responsable de relaciones públicas de la oficina de RLS en Buenos Aires.

– Moderadora: Lea Fauth, filósofa y literata, periodista independiente en Berlín

En el marco del Foro Mundial de Derechos Humanos, la Fundación Rosa Luxemburgo se suma a las reflexiones sobre las problemáticas urbanas y las disputas contra las ciudades ciudades neoliberales, la financiarización de la vida y el extractivismo urbano. Asimismo, profundizaremos en la apuesta por un urbanismo feminista y en la autogestión como horizonte para la transformación de la vida en las ciudades, y cómo el narcotráfico y los mercados ilegalizados son concebidos como problema de Derechos Humanos desde la organización barrial y el campo popular.

 

Compartimos saludos al III Foro Mundial de Derechos Humanos 2023:

Enrique Ortiz, Arquitecto miembro de la Coalición Internacional para el Hábitat.

«Nuestro mundo atraviesa hoy una crisis profunda que ha sido puesta de manifiesto con mayor rigor con la pandemia. Se amenaza la vida misma y hay un incremento de la desigualdad, la pobreza y la violencia como consecuencia».

 

Saludo de la Red de Hábitat Popular. Red de cooperativas de viviendas en Chile

«Queremos reivindicar el trabajo autogestionario, el desarrollo de cooperativas de vivienda y trabajo, como también los centros comunitarios en esta nueva forma de entender la lógica contracultural al sistema capital.»

Graça Xavier. Coordinador de la União Nacional por Moradía Popular

En 2019 organizamos «Feminismos críticos para el Chile actual» en conjunto con la Fundación Nodo XXI, con el propósito de contribuir a la consolidación de un feminismo de izquierdas, anclado en las condiciones de vida que enfrentan las mujeres en el Chile neoliberal, sus contradicciones y posibilidades de transformación.

Compartimos los videos de las sesiones de esta escuela cuyos contenidos siguen vigentes para pensar los desafíos del feminismo en el presente.

 Sesión 1: Feminismo y política. Desafíos y dilemas.
Sesión 2: Trabajo y Endeudamiento en Chile. Desafíos para el feminismo.
Sesión 3: Violencias Estructurales. ¿Cómo las enfrentamos desde el feminismo?

Texto: Fundación Rosa Luxemburgo
Fotos: Lucía Fernández Ares

El pasado viernes 10 de marzo nos encontramos en nuestra casa para discutir colectivamente con comunidades, organizaciones, activistas e investigadores sobre los proyectos corporativos litíferos del norte global que incrementan la expropiación de bienes comunes en el sur. Además de conocer las luchas y resistencias en cada territorio, tuvimos como búsqueda construir alternativas basadas en la justicia socioecológica, la soberanía energética y territorial, y la transición justa y popular. El encuentro se realizó en el marco del taller -de dos días- titulado “Los salares son humedales. ¿Qué hacer con la explotación del litio en Argentina? Alternativas frente al dominio de las corporaciones minero-energéticas” que fue organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo y el Grupo de Geopolítica y Bienes Comunes. 

En el panel participaron Torge Loeding (Director Oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo), Verónica Chávez (Presidenta de la Comunidad Aborigen Santuario Tres Pozos, Jujuy), Natalia Morales (Diputada por la Pcia. de Jujuy (MC) – PTS – FIT), Evelyn Vallejos (Cooperativa de Recicladores Urbanos de Catamarca, Movimiento Nuestra América), Irina Farras (Multisectorial Humedales, Rosario) y Melisa Argento (Investigadora Conicet,  Grupo Geopolítica y Bienes Comunes). Moderó el diálogo Bruno Fornillo (Grupo Geopolítica y Bienes Comunes). 

 

“¿Cómo diagnostican la situación del capitalismo verde contemporáneo?” Con este disparador abrió la discusión Torge Loeding, quien advirtió que “es de temer que la modernización ecológica orientada a la descarbonización promueva un nuevo ciclo mundial de mercancías, que podría traducirse en una nueva fase de acumulación mediante la expropiación de materias primas y suelos en el sur global”. Respecto al término “extractivismo verde”, el director de la Fundación Rosa Luxemburgo Cono Sur decidió definirlo de acuerdo a lo planteado por la cientista alemana Kristina Dietz. De esta forma “con el término “extractivismo verde”, activistas y científicos critican la expropiación y apropiación capitalista de materias primas y mano de obra en el sur global con el fin de la transición energética verde tecnológica”. Loeding aclaró que “lo ‘verde’ no significa un uso de naturaleza respetuoso con el medio ambiente y socialmente justo, sino la reestructuración de la economía, la energía y el transporte en el marco de una economía capitalista verde. La explotación de los recursos se convierte en un medio para alcanzar el fin con el desarrollo del capitalismo verde. La crítica asociada al término apunta a las condiciones y consecuencias estructurales de la transición energética verde tecnológica”. En este análisis, ¿Es posible encontrar un vínculo con la dependencia y el colonialismo? Explicó que el concepto de colonialismo verde “subraya la explotación y la apropiación de materias primas para la modernización ecológica.”  Para finalizar su exposición, Loeding planteó la pregunta por las resistencias ante este escenario. Parte de su respuesta fue que “en los planteamientos ecosocialistas, feministas e indigenistas se están practicando diversos enfoques para una transición energética ecológica diferente desde abajo”. Por esta razón, “la tarea de una política de transición energética emancipadora de izquierda es conectar transnacionalmente las luchas”.

Luego se le preguntó a Verónica Chavez, ¿por qué las comunidades de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc sostienen una lucha hace mucho tiempo en rechazo a la megaminería de litio en sus territorios? Verónica es la Presidenta de la Comunidad Aborigen Santuario Tres Pozos, en Jujuy. Contó que armaron su organización hace más de 12 años para luchar juntxs por el agua y decir “no al litio” debido a que cuando se extrae este mineral se extrae muchísima agua. Explicó que el año pasado se enteraron que hay ocho experimentos en once mil hectáreas en los territorios del Moreno, cerca del Chañi y las Salinas Grandes y que ellxs siguen luchando en contra de la explotación minera. 

Continuó con la palabra  Natalia Morales, Diputada por la Pcia. de Jujuy (MC) – PTS – FIT. Contextualizó el panorama para así dar cuenta del marco de alianzas posibles, aclarando que “en el país el extractivismo es política de Estado”. Detalló que es desde ese lugar que se promueve el saqueo del litio y denunció que “son las transnacionales las que están destruyendo los territorios con las técnicas más destructivas”. Quienes extraen litio, explicó la diputada, no solo utilizan recursos naturales como agua dulce, contaminándola,  sino que también están violando derechos de los pueblos originarios. ¿Cómo hacer para que las peleas no queden aisladas en los territorios? ¿Cómo pueden triunfar estas luchas? “Creo que cuando empezamos a construir alianzas de forma democrática y desde abajo es clave que pensemos cómo unir las luchas y es clave el rol que puede jugar la clase trabajadora porque ocupa lugares estratégicos”, aseveró. El objetivo, continuó Natalia, es no pasar solamente a la resistencia “sino que también podamos imponer leyes y frenar el saqueo”. Y aclaró para cerrar su intervención: “sabemos muy bien que el control tiene que quedar en manos de los trabajadores, que los pueblos originarios tienen que jugar un rol preponderante, que los especialistas y científicos que hoy hacen informes a las mineras podrían aportar ese conocimiento a favor de pensar cómo se puede planificar otra forma de minería que no sea extractivista, que se pueda planificar qué se puede hacer con bienes naturales cómo el litio e incluso pensar una transición energética que no sea de esta manera en la que solo se piensa en la ganancia”. 

¿Cómo opera la histórica promesa de que la minería genera trabajo en Catamarca? Esa fue la pregunta que le hizo el moderador, Bruno Fornillo, a Evelyn Vallejos, quien forma parte de la Cooperativa de Recicladores Urbanos de Catamarca y del Movimiento Nuestra América. Evelyn es gestora ambiental y siempre acompañó a las asambleas. Cómo relató ella: “en un momento queda corto el ‘no a la mina’ y empecé a ver qué estaba pasando con la gente”. Según el INDEC, Catamarca es la tercera provincia más empobrecida de la Argentina pero es la primera provincia en recibir megaminería. “La realidad de Catamarca y de los barrios populares es que no hay acceso al agua cuando las mineras están consumiendo 1.300.000 (un millón trescientos mil) litros de agua por hora”. Evelyn recalcó que siempre se relata cuántas toneladas de litio se extraen y cuánto dinero genera con eso pero “que nadie cuenta la externalización de los costos en la salud de las personas”.  Y además preguntó: “¿qué hicieron con el litio todo este tiempo? Desde 1997 sacan litio en Catamarca y yo no ví un auto eléctrico”. Mostró imágenes del video institucional de la minera Livent y contó en qué se usa el litio: agroquímicos, fármacos, fines bélicos, drones. “Nos venden espejitos de colores y esto pasa hace más de 500 años. Tenemos que entender que la minería es la actividad colonial estructural”, destacó. 

Continuó la ronda Irina Farras. Compartió cómo se conformó la Multisectorial Humedales de la que forma parte en Rosario y por qué deberían ser incorporados los salares en esta ley. Algo que les dio legitimidad social en la pandemia fue que sostuvieron “desde el principio una lógica del cuidado”. Pero este cuidado no nació de la nada sino que tiene una memoria de los feminismos. “La lucha ambiental tiene presencia femenina -con sus contrapuntos y diversas lecturas-. Los feminismos vienen a enseñarnos que la organización es horizontal, que nos escuchamos, que tratamos de cuidar a todas las personas que asisten a una convocatoria pero también en el interior del colectivo.” Respecto al vínculo con los salares, comentó que “desde que nos organizamos nos dimos cuenta que no somos una multisectorial solo del delta del Paraná, somos Multisectorial  Humedales,  y eso es mucho más grande y tiene que ver con las redes que tejemos con otros territorios.” En síntesis, “los humedales no es solo el delta, ni los salares, ni los mallines patagónicos, sino que es mucho más amplio e integrador.”

Para finalizar la ronda de intervenciones, Melisa Argento, investigadora Conicet y miembro del Grupo Geopolítica y Bienes Comunes, contó por qué el grupo de investigación impulsó esta actividad: “es urgente hablar de que los salares son humedales y volver a disputar en el escenario político la ley de humedales. La ley de humedales considera que el territorio a cuidar es un territorio que es habitado y cuya identidad es construida de manera social.” Melisa compartió la reflexión de que esta “fuerza que presiona sobre nuestros territorios por la descarbonización y desfosilización es una mutación del capitalismo, es una estrategia de acumulación por desfosilización que presiona con más acaparamiento de tierras en nuestros territorios”. ¿De qué manera pensar las coordinaciones? ¿Cómo se realiza una coordinación nacional de resistencia? En este punto, Melisa trajo nuevamente la memoria feminista: “las conquistas se ganan en las calles y eso lo aprendimos de los feminismos”, recordó.

Luego de las exposiciones se proyectó el Trailer de “El fin del litio” realizado por VacaBonsai Colectivo Audiovisual que pueden ver aquí.

Para profundizar en este tema les dejamos el sitio “El fin del litio”: https://rosalux-ba.org/el-fin-del-litio/

Video completo de la jornada:

Este 8M volvimos a construir una huelga multisectorial, multitudinaria y feminista. Marchamos con nuestras organizaciones y nuestras compañeras demostrando una vez más que somos muchas, que damos pelea.

A continuación compartimos algunos testimonios que explicitan la importancia de articular la lucha sectorial con la movilización y organización general. Pueden también encontrarlos en nuestro canal de YouTube.

#huelga y movilización internacional transfeminista

#feminismo sindical

Realización de los videos: Flavia Medici y Maru Waldhüter

Clarisa Gambera, directora del departamento de Géneros y diversidades de ATE Nacional, Secretaria de géneros y diversidades de CTAA

Leonor Cruz, Secretaria de géneros y diversidades de CTAA Nacional, referente de FENAT Nacional

María Belén Mariani. ATE. Área de prevención del delito

 

Soledad Casals, secretaria de Género de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina.

Yamile Socolovsky, Secretaria de géneros y diversidades de CTAT Nacional

La organización popular «La Poderosa», para este 8M ha lanzado la campaña de impulso al Proyecto de Ley para el reconocimiento laboral de las cocineras comunitarias. La magnitud e importancia de los comedores y merenderos a lo largo y ancho de la Argentina como repuesta a la profunda crisis que ha llevado a que millones de personas padezcan hambre en este país, quedó expuesta en toda su dimensión durante el momento más complejo de la pandemia. Las ollas populares sostienen la alimentación de muchísimas personas, y la gran mayoría de quienes cocinan en ollas, comedores y merenderos son mujeres y disidencias sexuales. La pelea que promueve La Poderosa es por reconocimiento laboral a esta tarea que implicaría un salario ligado al Mínimo Vital y Móvil como base; acceso al aguinaldo, vacaciones, seguridad social, cobertura contra riesgos en el trabajo por enfermedades y maternidad, por invalidez y vida, retiro, acceso a la jubilación y guarderías.

En el año 2022 la Fundación Rosa Luxemburgo publicó el Atlas de los Sistemas Alimentarios, en el que ponemos en valor las diversas iniciativas de solidaridad transformadora impulsadas por movimientos populares en todo el Cono Sur, quiénes ejercitaron activamente aquella idea de Paulo Freire de que, cuando la situación parece que no tiene salida, es preciso “esperanzar”, o sea, “levantarse”, “ir atrás de”, “construir, “juntarse con otros para hacer de otro modo”. Los comedores comunitarios en Argentina son esenciales para el acceso a alimentos de grandes grupos de la población, y en esa tarea, el rol de las cocineras comunitarias es indispensable, y con ello, la urgencia del reconocimiento salarial de su trabajo diario. Más allá de garantizar el pan nuestro cada día, un hecho sin duda urgente, es central su rol para la construcción de alternativas populares en medio del agravamiento del hambre, con un horizonte más amplio, ya que, cuando están vinculadas a procesos históricos de lucha popular, estas experiencias apuntan al fortalecimiento de la soberanía alimentaria y a la toma de conciencia, favoreciendo que en un futuro cercano nuevas formas de organizaciones sociales puedan nacer. Un futuro en que comer bien sea un derecho y no un lujo, y el trabajo de quienes cocinan para el pueblo, sea reconocido.

Entrevista a Clarisa Gambera

A pocos días de un nuevo 8 de marzo, entrevistamos a Clarisa Gambera, Directora del Departamento de Género de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) Nacional. Conversamos acerca del carácter que asume en Argentina la irrupción del sindicalismo feminista en el marco del auge de los feminismos, del rol de los paros de mujeres y la herramienta de huelga frente a la crisis de cuidados.

Signado por la creciente fragmentación del campo popular en un año electoral en Argentina, el sindicalismo feminista apuesta nuevamente por la construcción de unidad como única salida para hacer frente a la profunda crisis socioeconómica y al avance de las derechas. 

Fragmento de la entrevista realizada por Florencia Puente.
Entrevista completa disponible para descargar al final del documento.
Fotos por Lucía Fernández Ares.

 

Desde tu perspectiva, ¿De qué tradiciones se nutre el feminismo sindical y qué desafíos principales tiene? 

Nosotras somos una generación que se va formando al calor de los Encuentros Nacionales de Mujeres (1). Si bien en los sindicatos hubo siempre reivindicaciones y agenda de equidad de géneros, siempre fue muy marginal y no se auto percibía feminista. Y no podíamos decir que éramos feministas en el sindicato porque era una palabra que no pertenecía a ese campo de acción. 

Hoy, ya habiendo pasado la “marea verde sindical”, esa fuerza que nos impregna con el primer paro de mujeres de 2016 y después, pensamos la huelga como una herramienta que nos permite confluir fuertemente en el movimiento feminista. Ahora sí abiertamente, nos construimos como compañeras feministas en los sindicatos. Esa construcción en los Encuentros Nacionales de Mujeres, lo primero que hizo fue sacarnos de la cajita chiquita que teníamos cada una, de nuestro gremio: por ejemplo, en el espacio de las mujeres, la secretaría de igualdad de oportunidades. Y nos puso en contacto con una inmensidad de organizaciones de mujeres y feminismos de otras tradiciones. Y que ese conocernos, ese tejernos en red nos fue, primero, abriendo la mirada, interseccionando la mirada, y después relacionando, construyendo una forma de poder que es esa que ahora ya tenemos con mucha más agilidad. Esa red de un montón de compañeras que entendemos que en soledad y dentro de nuestras organizaciones estamos muy debilitadas, pero que cuando logramos establecer esa alianza estratégica que yo creo que irrumpió fuertemente con Ni Una Menos. Y después en un hito muy significativo, que es el primer paro de mujeres, fue agarrar la huelga como una herramienta típica del movimiento obrero, de los trabajadores y las trabajadoras, pero para hablar de violencia. Eso fue una novedad.

 

¿Qué balance pueden hacer desde los espacios de feminismo sindical de las huelgas feministas? 

La posibilidad de la huelga feminista es muy potente porque enriqueció al movimiento sindical en su conjunto. Otro hito importante es lo que nos aportó la economía feminista, porque durante mucho tiempo al movimiento sindical feminista nos costaba hablar el mismo idioma que el resto en el sindicato. Entonces, cuando nos traen esto de “Igual salario por igual tarea”, “Hay una brecha histórica en la Argentina entre el salario de los varones y las mujeres”, cuando nos abren a mirar que tiene que ver con el cuidado esta brecha, nosotras pudimos empezar a hablar de cosas que nos pasaban a nosotras, pero hablando de salario. Y pudimos empezar a gestar una agenda de corte bien sindical: licencias, que es el idioma que conoce todo el mundo, ¿no? pero pensando en una reivindicación feminista. Eso nos dio como una herramienta, así como las compañeras que trajeron la idea del endeudamiento de las economías domésticas nos permitieron bajar a tierra la deuda, con las que había en nuestra experiencia cotidiana. 

Me parece que ahí hubo dos aportes, que hicieron posible que las reivindicaciones concretas de las mujeres y diversidades en relación que nuestra experiencia vital de cada día se pudiera traducir en el lenguaje del sindicato. Entonces son aportes muy enriquecedores, ya que visibilizan que con nuestras demandas estamos debatiendo salario: cuando debatimos tiempo debatimos salario; cuando debatimos licencias, cuando debatimos jardines, lugares de trabajo para garantizar el cuidado, estamos debatiendo salarios.

Y después todo el proceso de pensar la violencia. Los femicidios fueron lo que irrumpe masivamente, el Ni Una Menos y la primera huelga de mujeres por un femicidio generó asambleas en los espacios de trabajo alrededor de esta temática. Asambleas que a nosotras nos desbordaron en términos de estructura sindical. Se juntaban asambleas de mujeres, más allá del gremio, también las que no estaban afiliadas a ningún gremio, por el hecho de ser mujeres conmovidas, por ejemplo, con el asesinato de Lucía Pérez. Y eso fue muy rico para hablar de violencia ya que, por supuesto, arrancás con los femicidios y luego hablas de violencias en plural y empezás a ver la violencia laboral, violencia política. 

 

Y en el ida y vuelta ¿qué te parece que los feminismos populares toman de la experiencia sindical?

Mira, hablando de tradiciones de las que se nutre y de procesos organizativos, me parece que el otro es el de las piqueteras, el 2001, y las asambleas, y cómo ese proceso de tener que salir de casa porque se acabó el laburo, porque hay que construir una olla comunitaria colectiva fue generando politización. Ahí hay otro hervidero o sembradío de semillas feministas para que las compañeras arranquen poniéndose al hombro el cuidado de la organización comunitaria, por una cuestión de subsistencia, pero que empiecen a construir la pregunta sobre ¿qué lugares ocupamos?, ¿por qué ocupamos estos lugares? 

Yo integro la Central de Trabajadorxs CTA autónoma; la CTA es una central de nuevo tipo, que arranca pudiendo decir que la clase trabajadora no depende de tu patrón, de que seas un asalariado de tal rama, sino que, quien vive de su trabajo, o de su no trabajo y tiene que generárselo, inventárselo, como pasó en Argentina, es parte de la clase trabajadora. Nosotros somos una central que alojamos desocupados en su momento. Ese proceso que me parece que fue muy potente: central de nuevo tipo, que abre, después va tomando caminos. La central continúa siendo un camino posible, pero claro, esos desocupados se fueron construyendo experiencias organizativas de construcción de trabajo. Y hoy más claramente se autodefinen trabajadores y trabajadoras. Esas compañeras que son trabajadoras, claro, son trabajadoras en otras condiciones —sin salario concreto, sin derechos laborales conquistados. Nosotrxs y la clase trabajadora en general no puede ya dejar de ver primero, que somos una clase en extinción, lxs asalariadxs formales. Con lo cual, si vos querés transformar la realidad política de Argentina, no organizar un sector que es mayoritario en términos de clase es no viable. El proceso de la intersindical debatió y alojó a las compañeras de la economía popular. Y fue un salto cualitativo. Y eso fue a partir de esta idea de que trabajadoras somos todas, que es una de nuestras consignas organizadoras. Entonces, no solo trabajadoras somos todas en relación al trabajo doméstico, de cuidados y no remunerados, sino trabajadoras somos todas independientemente de la rama o de ser quienes estamos generando nuestro propio trabajo. 

 

¿Qué prioridades políticas tendrán los feminismos sindicales en este año de profundización de la crisis socioeconómica y contexto electoral de Argentina?

Este es un año de elecciones, es un año en el que, dada la crisis económica y el proceso de endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional, hay un alto escepticismo y desilusión en relación con lo que esperábamos que sucediera en el marco de este gobierno. Nosotras somos parte de un campo popular que logró construir unidades de acción en el marco de mucha fragmentación y atomización, el primer paro a Macri se lo hicimos las mujeres en unidad de acción. Y siempre nos enorgullecemos de decir que les mostramos un poco el camino a los compañeros, para decirles hay que juntarse porque vienen por nosotros, por nosotras, por nosotres.

Y en ese esquema se construyó un proceso de frente electoral, un espacio amplio que pudiera, primero, unirse por el espanto, y segundo unirse por una inteligencia de supervivencia básica: vienen por nosotrxs. Hay que poder sacar a la derecha de la Argentina. Ese frente electoral es complejo porque tiene dentro muchas vertientes, corrientes. Creemos que fue muy positivo porque sí frenó un proceso que venía a instalar una derecha para que se quedara. Y lo frenó con la resistencia popular y lo frenó también en la calle, con los feminismos, con la resistencia a la reforma previsional. Acá hay un movimiento obrero muy fuerte y hay conquistas que no va a ser fácil desinstalar, vamos a estar en la calle dando batalla con relación a eso.

La crisis económica que se instaló es enorme. Y ahora ¿qué pasa? Ahora, de hecho, estamos construyendo nuevamente el 8 de marzo. La estamos construyendo las compañeras que somos parte del Frente de Todos, también con el bloque intersindical, y nosotras vamos a defender que la derecha no avance. Queremos defender una experiencia frentista de campo popular. Creemos que tienen que tener más peso las reivindicaciones históricas. Este es un gobierno peronista, tiene que redistribuir la riqueza. Nosotros necesitamos que el salario, que los ingresos sean una disputa, la economía en Argentina crece y los salarios decrecen; o sea, de la porción de la torta cada vez tenemos menos quienes somos trabajadores en Argentina, ¿quiénes se están enriqueciendo, qué sectores son los que se enriquecen?

En un momento de mucha crisis en términos de extractivismo, la sensación es que, o ponemos un freno o se llevan todo, si algo de eso no sucede va a ser muy complejo. Dentro del campo popular que está pensando en esta idea frentista para frenar a la derecha existen las corrientes que defienden la soberanía, la distribución del ingreso. Nosotros queremos fortalecer ahí. La realidad es que, como siempre, el desencanto social es muy bien aprovechado por la derecha. Entonces, como en el resto de los países de la región, y acá en particular, crece una idea de escepticismo, de desvirtuar la política como herramienta, que cierra siempre por derecha. Entonces el panorama es preocupante en ese sentido. 

 

¿Crees que los feminismos pueden hoy nuevamente impulsar un proceso de unidad y articulación de fuerzas populares en Argentina?

En las primeras reuniones para construir el 8 de marzo aparece el balance y la preocupación por la merma en la participación por el desencanto. Aparece también la memoria viva, fresca, de lo que significó el movimiento feminista en términos de revitalizar la política. Y empiezan a aparecer voces críticas a cómo nos fuimos encerrando, a lo largo de estos años. También, con algo que tendremos que ir debatiendo y entendiendo un poquito ahora: ¿qué le pasa al feminismo cuando se institucionaliza? 

Pero también apareció que volvemos a poder estar en unidad, y mirá que estamos bastante peleadas, es un momento de mucha crisis y mucha tensión de miradas. No hay duda de que tenemos que estar en unidad. Nos está llevando un montón más de reuniones que antes, pero ninguna se baja de que la unidad de las compañeras es por donde hay que ir. 

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(1)  El Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), hoy encuentro Plurinacional de Mujeres y disidencias, es un encuentro que se realiza anualmente en Argentina desde 1986 convocando a cientos de miles de mujeres y diversidades. Estos encuentros se caracterizan por ser autónomos, auto-convocados, democráticos, pluralistas, autogestionados, federales y horizontales. Se llevan a cabo en distintas ciudades del país cada año. Se trata de una experiencia inédita en el mundo en el que mujeres se reúnen durante tres días para formarse, intercambiar ideas, participar de talleres y debatir.

 

Entrevista completa disponible para descargar aquí.