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Batalla de ideas y presencia en los territorios: líderes de América Latina dialogan sobre agendas de base para frenar a la extrema derecha

Dirigentes de Brasil, México y Colombia también apuestan por la comunicación popular como respuesta al radicalismo

Leyenda: La primera mesa de la segunda edición brasileña de la conferencia internacional “Good Night, Far Right – La salida está a la izquierda. | Crédito: Kaique Dalapola/Brasil de Fato

La ciudad de São Paulo acoge la segunda edición brasileña de la conferencia internacional “Good Night, Far Right – La salida está a la izquierda”. El encuentro reúne a activistas, intelectuales y líderes políticos de diferentes países de América Latina, Europa y la India para consolidar un frente de resistencia contra el avance de la ultraderecha en todo el mundo.

Organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo, el evento da continuidad a la articulación global que comenzó el año pasado en Berlín, Alemania, y que también se replicó en una versión más pequeña en Chile, bajo el título “Chau Ultraderecha”.

La metodología de esta edición se centra en pasar del debate teórico a la puesta en práctica en los territorios. Según la organización, los paneles principales sirven como punto de partida para debates en grupos más pequeños, creados específicamente para profundizar en las tácticas de resistencia.

“La idea es que los paneles aporten referencias para que luego podamos profundizar en el debate”, explicó Jorge Pereira Filho, coordinador de proyectos de la Fundación Rosa Luxemburgo. También destacó que la naturaleza del Estado ha cambiado profundamente en los últimos años, lo que exige nuevas respuestas desde la izquierda, y este evento busca entender estos nuevos interrogantes.

Para Birte Keller, jefa de la Unidad para América Latina de la Fundación Rosa Luxemburgo, lo distintivo de esta edición es el énfasis en la comunicación directa y en la adaptabilidad de las soluciones. “Esta conferencia no se trata de hacer un análisis académico ni de analizar la agenda de la ultraderecha; lo que buscamos es comunicarnos de manera concreta”, afirmó.

Keller enfatizó que este espacio busca fortalecer la democracia mediante el intercambio de conocimientos. “La experiencia que tenemos y vivimos se puede adaptar a diferentes contextos y ser una fuente de aprendizaje que vamos a poder aplicar en nuestros territorios”.

Agendas para el cambio

En el panel que inauguró la parte de debate y formación de la conferencia participaron también tres lideresas políticas de las principales democracias de América Latina actualmente gobernadas por la izquierda: Brasil, México y Colombia. El debate se centró en la necesidad de volver al trabajo de base y desenmascarar las contradicciones del modelo neoliberal.

Mônica Valente, secretaria ejecutiva del Foro de São Paulo, comenzó su exposición recordando el simbolismo del nombre del evento. Según ella, esta elección es una respuesta histórica al golpe de Estado que sufrió la expresidenta Dilma Rousseff.

“Cuando se dio el golpe contra Dilma, irónicamente la ultraderecha usó la frase ‘adiós, querida’. Así que me pareció genial cuando supe, el año pasado, que el nombre de la conferencia sería ‘Good Night, Far Right’, y me gustó aún más la adaptación brasileña ‘La salida está a la izquierda'”, señaló.

Mónica expresó su preocupación ante el crecimiento de la ultraderecha en América Latina, y puso en contexto que la región pasó directamente de las dictaduras militares a los regímenes neoliberales.

Para la dirigente, las democracias que se han logrado son frágiles e incompatibles con la correlación de fuerzas que derrocó a los regímenes militares. Argumentó que la ultraderecha actual critica de manera oportunista el sistema neoliberal, atacando al Estado con el pretexto de que “obstaculiza” el emprendedurismo y la libertad individual.

Mônica también destacó que el modelo neoliberal actúa en dos frentes perversos: el robo de la esperanza y el robo del tiempo. Como ejemplo práctico, mencionó el debate sobre el fin de la escala laboral 6×1 en Brasil.

Asimismo, defendió tres pilares de acción: la disputa de los gobiernos para garantizar los derechos (sin confundir gobierno con poder absoluto); el cambio en la correlación de fuerzas mediante la “batalla de las ideas”, como decía el revolucionario cubano Fidel Castro, a través de la comunicación; y la organización y presencia en los territorios, especialmente en las periferias, donde las iglesias evangélicas suelen llenar el vacío que deja el Estado.

En representación de México, Alina Duarte, comunicadora del Instituto Nacional de Formación Política, describió el proceso de reconstrucción popular que llevó a la izquierda al poder en el país. Alina recordó que a México “le robaron en 2012 mediante una compra masiva de votos”, lo que impidió que el país se sumara a la primera “ola roja” latinoamericana. “Ahora estamos reconquistando ese espacio con una lucha popular diversa”, dijo.

Según ella, la victoria electoral en México se logró gracias al trabajo de persuasión realizado en asambleas permanentes con el pueblo. Destacó el papel de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y señaló que el país superó la desconfianza que generaba el machismo institucional para elegir a su primera presidenta.

Mencionó que, para garantizar la sostenibilidad del proyecto, se crearán 70.000 comités sectoriales de base. “Organizarnos desde la base es el arma que tenemos, y el secreto es no abandonar nunca a esta gente”, recalcó.

La experiencia mexicana implicó escuchar a la población de manera sistemática. Alina afirmó que se llevaron a cabo más de mil asambleas para recopilar cientos de miles de ideas sobre las prioridades en materia de educación, salud y derechos de las mujeres.

El partido también tiene, según la activista mexicana, a más de un millón de personas participando en cursos y talleres de formación política. “Iniciamos un debate político desde la base, y, aunque no todos se conviertan en militantes revolucionarios, al menos se habrán introducido en el debate”, explicó.

También habló del concepto de “paz integral” en contraposición a la “paz discursiva”. Defendió que la verdadera paz solo se puede conseguir con justicia social, y que este debate llegó a las calles para mostrar que la seguridad no se logra solo con la policía, sino con la garantía de derechos.

En el panel participó también la colombiana Donka Atanassova Lakimova, consejera del Pacto Histórico de Bogotá. Lakimova aportó la perspectiva de su país, que acudirá a las urnas el 31 de mayo para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, y destacó que los momentos de crisis son, en realidad, una oportunidad para la izquierda.

“Los momentos de crisis son momentos de disputa, por eso creo que en este momento podemos ganar”, afirmó. Señaló también que las comunidades periféricas de Colombia entienden el carácter trascendental de las elecciones, mientras que las élites las tratan como meros trámites burocráticos.

La consejera defendió que la reforma y la revolución son procesos simultáneos. Destacó que la izquierda debe entender que la realidad está de su lado, y puso como ejemplo la solidaridad internacional necesaria ante lo que está sucediendo en Gaza como una lucha contra las políticas de exterminio.

Para Donka, las contradicciones y los errores cometidos por los gobiernos progresistas deben servir de lección para mejorar la comunicación con la base.

Al terminar su intervención, destacó la importancia del internacionalismo. Afirmó que el intercambio de experiencias internacionales ayuda a encontrar “nuevas respuestas a las nuevas preguntas” que surgen de las realidades digitales y sociales. Defendió que la izquierda debe crear una respuesta sólida que tenga sentido para los sectores populares que hoy se sienten atraídos por el discurso radical de la derecha.

La conferencia continuará hasta el 16 de mayo.

*Esta producción es una colaboración entre la Fundación Rosa Luxemburgo y Brasil de Fato.

Editado por: Luís Indriunas