Alimentación agroecológica y transición justa ecosocial para mitigar la crisis climática

Texto y fotos: Camila Parodi

La oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo estuvo presente en el “VII Congreso de Salud Socioambiental” y el “IV Encuentro Intercontinental Madre Tierra, una sola salud” en la Ciudad de Rosario. En ese marco, los organizadores del congreso convocaron a la fundación para coordinar dos grupos de investigación para pensar dos temáticas centrales en el actual contexto de crisis climática: los sistemas alimentarios y la transición energética. 

Acompañados por las coordinadoras de proyectos de la Fundación Rosa Luxemburgo, Patricia Lizarraga y Florencia Puente, se realizaron los grupos de trabajo «Producción de alimentos en las ciudades» y «La transición energética en Argentina. De falsas soluciones a la crisis climática a la construcción de políticas y experiencias para la vida» que trabajaron de manera colectiva durante la semana del congreso.

Los principales nudos, reflexiones y posibles alternativas fueron abordadas durante el congreso el pasado jueves 15 de junio en las mesas «Sistemas alimentarios para recuperar la salud de los territorios» y «Transición energética» que se realizaron en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa.

Los grupos de trabajo integrados por investigadores, activistas y defensores de los territorios analizaron la situación de crisis alimentaría y energética que atraviesa la región. Como síntesis de los esfuerzos e intercambios realizados concluyeron que efectivamente, el futuro llegó y que es imprescindible el reconocimiento de las prácticas y experiencias existentes que nos muestran que nuevos caminos son posibles y en ese sentido llamaron a la acción.

Además, aseguraron que estas dos problemáticas no pueden ser relegadas únicamente a las empresas, academia y/o gobiernos sino que deben ser problematizadas y apropiadas desde los sectores del campo popular así como aquellos trabajadores del Estado y grupos de investigación que se reconocen parte de los pueblos y sus luchas.

En esa línea desde la mesa de sistemas alimentarios destacaron la importancia de abordar cómo se producen los alimentos en la región y señalaron que esta problemática tiene que ser un debate central frente al cambio climático. Por ese motivo, aseguraron que un futuro digno e igualitario sólo podrá ser a través de la agroecología como modelo y aseguraron que, luego de conocer diferentes experiencias situadas, el futuro será agroecológico o no será.

Por su parte, desde la mesa de transición energética también afirmaron que otras realidades son posibles y que hay que demostrarlas porque son los pueblos los que pagan cualquier tipo de extractivismo y que ahora también lo harán con la transición energética y concluyeron: “a más extractivismo, menos democracia”.

Agriculturalizar nuestras ciudades y pueblos

La pandemia por COVID 19 y la guerra entre Rusia y Ucrania enmarcados en el actual modelo de agricultura industrial tecnocrática evidencian una bisagra para los debates sobre la alimentación mundial. En ese sentido, desde el grupo de trabajo de «Producción de alimentos en las ciudades» destacaron la necesidad de construir nuevos caminos para la agricultura que permita producir alimentos vitales al servicio de toda la humanidad. 

La mesa estuvo integrada por el ingeniero Fernando Frank, Eduardo Cerdá de la Dirección Nacional de Agroecología, Tomasa Ramos del Parque Huerta El Bosque, Leomancio Araujo del Movimiento de Pequeños Agricultores de Brasil y fue coordinada por Patricia Lizarraga de la Fundación Rosa Luxemburgo.

Las experiencias concretas de que otro sistema alimentario posible están a la vista, por eso señalaron la importancia de pasar de la denuncia a la acción para poder responder a las necesidades del mundo y de la tierra. En esa línea, explicaron que realizaron un espacio interdisciplinario y plural para debatir y pensar políticas públicas sobre agricultura urbana, derecho a la alimentación y soberanía alimentaria como una respuesta eficiente y necesaria para mitigar el cambio climático en las ciudades.

Desde esta perspectiva, explicaron que si bien el actual modelo alimentario enferma y saquea los bienes comunes, al comprenderlo como un sistema complejo es posible integrar, también, las resistencias campesinas que producen otro tipo de sistemas alimentarios. 

En esa línea, para el ingeniero Fernando Frank “la agroecología con base campesina es una respuesta concreta al sistema alimentario actual”. Por ese motivo, para Frank es importante reconocer que “no puede haber cuerpos sanos en territorios enfermos” por eso la importancia de llamar a la acción en los espacios de reflexión e intercambio de saberes: “Es necesario recuperar los territorios para cuidar nuestra salud”. 

Eduardo Cerdá es director de la Dirección Nacional de Agroecología, desde su experiencia aseguró que nos encontramos en un momento muy complejo de crisis civilizatoria. En ese contexto, señaló la importancia de “discutir la alimentación desde todos los sectores y reapropiarnos de los sistemas alimentarios”. Para Cerdá es “un mito que no podemos comer comida sin agrotóxicos” por eso recordó que la agroecología hoy es reconocida por el Estado argentino y que es necesario apropiarse de esos avances para garantizar derechos.

Tomasa Ramos es huertera del Parque Huerta El Bosque, una experiencia de política pública municipal que impulsa estrategias participativas y solidarias de producción, transformación, comercialización y consumo de alimentos sanos. Su experiencia en la producción de alimentos desde hace más de 20 años evidencia el potencial de esta propuesta: “Hacer nuestro propio alimento es un ejercicio que se va aprendiendo pero es, sobre todo, una forma de sanar”, explicó.

Por su parte, Leomancio Araujo del Movimiento de Pequeños Agricultores de Brasil, presentó la situación de su territorio: mientras que el campesinado posee tan sólo el 24% de las tierras es quien alimenta a los pueblos frente al agronegocio que posee el 76% para hambrear y envenenar. En ese marco compartió su visión: “Para nosotros la agroecología incluye el cuidado, la defensa de la vida y la producción de alimentos pero también conciencia política y organizacional. El agronegocio jamás contribuirá en la soberanía alimentaria ya que hace lo contrario”, aseguró.

Energía para la vida, no para la mercantilización

La centralidad que tiene el discurso de la transición energética en la actualidad no se puede discutir. El avance de los proyectos extractivistas en los diferentes territorios es un hecho y obliga a la pregunta urgente: ¿Energía para qué y para quiénes? 

En la segunda mesa realizada por la Fundación Rosa Luxemburgo en el marco del VI Congreso de Salud Socioambiental, el grupo de trabajo “La transición energética en Argentina. De falsas soluciones a la crisis climática a la construcción de políticas y experiencias para la vida» compartió sus reflexiones colectivas para pensar las posibles salidas y alternativas en el marco de la crisis climática.

La mesa estuvo integrada por Melisa Argento investigadora CONICET /UNR e integrante del Grupo de Investigación de Geopolítica y Bienes comunes, Pablo Rullo también investigador UNR/CONICET y por la investigadora y escritora, Maristella Svampa. La misma estuvo coordinada por Florencia Puente de la Fundación Rosa Luxemburgo.

Melisa Argento destacó que el grupo de trabajo convocado en el marco del congreso sostuvo como acuerdo que “la energía tiene que ser un derecho social y un bien común. Debe ser energía para la vida, no para la mercantilización”. En esa línea explicó que la  actual matriz energética profundiza las desigualdades y que la transición energética que proponen las corporaciones “genera nichos para salvar al capital de sus propias fallas”. Por ese motivo, para Argento “la explotación del litio no se puede definir de otra manera que no sea saqueo» ya que es “atroz lo que están haciendo en nuestros salares, en las lagunas altoandinas: Esta minería del agua pone en riesgo la vida de toda una biodiversidad en lugares que son humedales de regulación climática», explicó.

Por su parte, Pablo Rullo acercó las conclusiones arrojadas en el documento presentado por el grupo de trabajo. En ese marco, aseguró que tanto investigadores como activistas y defensores de los territorios:  «Queremos romper con la lógica que dice que sólo los ingenieros pueden hablar y definir las políticas energéticas”. En ese sentido desafió a las personas presentes: “Tenemos que apropiarnos de esas políticas y sus debates. Para nosotros es necesario acercar el futuro y repasar las experiencias existentes que son posibles y tenemos que demostrarlas”.

Para finalizar, Maristella Svampa agregó que desde los colectivos organizados, grupos de investigación y comunidades “queremos disputar y apostar a una propuesta de transición justa y ecosocial desde el sur global”. Y destacó que frente a la policrisis actual “la transición de los pueblos no es sólo energética, es alimentaria, civilizatoria y también urbana”. Svampa sostuvo que la mal llamada “transición energética” sólo propone un cambio de fuentes pero que no contempla un cambio del sistema energético: “Es corporativa y no es sustentable entonces no hay planeta que aguante ni litio que alcance si no cambiamos el consumo energético”. 

Este Congreso tiene por finalidad principal abrir un espacio amplio de reflexión, debate, valoración y memoria en torno al período histórico de la Unidad Popular, la dictadura civil-militar y su herencia en el Chile postdictatorial, con amplia participación del mundo académico y social, a través de múltiples formatos: artículos académicos, ensayos, relatos, debates, vídeos, expresiones artísticas diversas y otras posibilidades.

El Congreso busca hacer confluir al mundo académico tradicional y al creciente mundo de la academia no tradicional, caracterizada por los conceptos de universidad abierta, universidad popular y pluriversidad. En este sentido, el Congreso procurará implementar de manera concreta prácticas de democratización del conocimiento.

Se realizará dentro de la primera semana de septiembre de 2023, con una duración de 1 o 2 días, dependiendo del volumen de trabajos recibidos y aprobados. Las actividades presenciales se desarrollarán en Santiago de Chile, en distintos recintos y espacios públicos de la comuna de Recoleta. No obstante, se espera desplegar esta iniciativa en otras regiones de Chile, como también en distintos países de América Latina y el mundo, a través de actividades en modalidades híbridas y virtuales.

El Congreso busca promover el libre intercambio de saberes entre investigadores/as, artistas y creadores/as, dirigentes/as sociales, estudiantes secundarios/as y de nivel superior, pobladores/as, trabajadores/as, representantes de pueblos originarios y otros grupos sociales que habitualmente son excluidos de estos espacios de generación y difusión del conocimiento.

Por lo tanto, podrán presentar sus propuestas personas de cualquier nivel educacional, sin necesidad de grados académicos ni títulos profesionales.

Las personas interesadas en presentar sus trabajos en este Congreso, deben ingresar a la página web www.uar.cl/congreso-50, leer las indicaciones que allí se entregan y completar un breve formulario.

 

Para participar, es importante revisar detenidamente el siguiente calendario de postulación:

• 8 de mayo: Lanzamiento de la convocatoria a presentar propuestas
• 8 de mayo al 5 de junio: Recepción de propuestas (resúmenes)
• 5 al 23 de junio: Preselección de propuestas, a cargo del Comité Académico
• 26 y 27 de junio: Comunicación de trabajos preseleccionados
• 31 de julio: Recepción de trabajos finales
• 1 al 18 de agosto: Revisión de trabajos finales, a cargo del Comité Académico
• 21 de agosto: Publicación programa definitivo

PRIMERA SEMANA DE SEPTIEMBRE: REALIZACIÓN DEL CONGRESO ABIERTO Y POPULAR.

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Jorge Pereira Filho

Patricia Lizarraga

 

En el año en que completa 30 años de la realización de su primer Congreso en la ciudad de Mons, Bélgica, la Via Campesina enfrenta una realidad cada vez más desafiante: a la vez que el comercio internacional de commodities continuó avanzando globalmente año tras año, los precios de los alimentos alcanzaron su máximo histórico en el año 2022.  En este mes de abril, la organización que reúne a 182 movimientos campesinos en 81 países realiza acciones en todo el planeta para denunciar esta situación y defender la Soberanía Alimentaria. Concepto que fue incorporado por la Via Campesina como principal bandera de lucha en abril de 1996 cuando realizaba su segunda conferencia en México. En ese mismo momento, en el sur del continente, Brasil, ocurría la masacre de Eldorado de Carajás. Policías militares asesinaron a sangre fría a 21 campesinos sin tierra que se manifestaban a favor de la Reforma Agraria.  Esta fecha fue definida como el “Día Internacional de la Lucha Campesina”, y en este año, 2023, las acciones de la Via Campesina son marcadas por el lema “Frente a las crisis mundiales, ¡construimos Soberanía Alimentaria para asegurar un futuro a la humanidad!”

 

 

 

Jaime Amorim, de la coordinación política de la Via Campesina e integrante de la Dirección Nacional del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), plantea que el desafío de los movimientos campesinos hoy, va mas allá de lo que se imaginaban hace tres décadas. Y que enfrentar las diversas crisis que vivimos, desde la explosión del hambre hasta el cambio climático, pasando por la creciente desigualdad social, necesariamente requiere transformar el modelo de producción em el campo. 

 

A lo largo de 2022, varios organismos de la ONU han alertado sobre el agravamiento del problema del hambre en el mundo. ¿Cómo analiza La Vía Campesina este escenario? 

 

La Vía Campesina lleva trabajando sobre la posibilidad de que se produzca una crisis alimentaria en todo el mundo desde 2020. Durante la pandemia, asumimos que era esencial, como campesinos, seguir produciendo alimentos. Teníamos una condición diferente a la de los que viven en la ciudad. Podíamos aislarnos y producir alimentos, y así demostrar en la práctica el papel que tenemos ante la sociedad. Hemos cumplido esta tarea, incluso promoviendo la transición hacia una agricultura comprometida con la producción de alimentos más sanos. Sabemos que tenemos un problema en el mundo con una población cada vez más frágil, en situación de baja inmunidad, y esto tiene que ver con nuestro modelo alimentario. También es consecuencia de un modelo capitalista que impone una estandarización de los alimentos en todo el mundo. Si te dedicas a la producción de alimentos, naturalmente vas a dar prioridad a la cultura alimentaria local. Y la Soberanía Alimentaria no es más que un país que recurre a la producción para garantizar que su población no pase hambre. Esto refuerza la cultura local porque sólo producirías lo que las condiciones climáticas, geográficas y tradicionales hacen posible. A lo largo de este mes de abril queremos mantener este debate, para poner de relieve que la soberanía alimentaria es una cuestión fundamental en todo el mundo. El hambre es una consecuencia de este modelo, de la codicia, en el que se suman varias crisis: la crisis medioambiental, la crisis económica, la crisis ideológica. En la periferia del mundo aumenta la pobreza. En 2016, unos 50 millones estaban por debajo del umbral de la pobreza en Brasil, por ejemplo; hoy son 62,5 millones. Y alrededor de 33 millones de personas pasan hambre. Lo mismo ha ocurrido en los países de América Latina, África y Asia.

 

 

¿Cómo combatir este modelo en la práctica?

 

En primer lugar, la Reforma Agraria Popular es decisiva si queremos cambiar este modelo. Cabe en cualquier parte del mundo, incluso donde ya ha habido un proceso de distribución de la tierra, porque es necesario resolver el problema del modelo de desarrollo agrícola. Y de eso se trata la Reforma Agraria Popular: garantizar la asistencia técnica, las semillas orgánicas, la producción de insumos orgánicos, es necesario cambiar toda la economía. Hoy la economía agrícola está orientada a la producción a gran escala, al monocultivo, con uso extensivo de venenos, insumos químicos y transgénicos. La producción de alimentos sanos requiere un nuevo proceso de aprendizaje y dominio de la producción ecológica.

 

Un paso importante en esta dirección fue la aprobación de la Declaración sobre los Derechos de los Campesinos y de otras personas que trabajan en las zonas rurales (UNDROP)…

 

Esta declaración contribuye a este objetivo más amplio de La Vía Campesina y tenemos el reto de aplicarla en la práctica. Su aprobación fue un momento histórico en 2018. Reconoce a los campesinos como sujetos de derecho, incluidos a pescadores y pueblos indígenas. Pero no basta con tener la ley si no se lleva a la práctica. El primer reto tras la aprobación de la declaración es darla a conocer a las organizaciones campesinas de todo el mundo. Y luego viene un periodo de estudio, comprensión y puesta en común para que entiendan cuáles son las consecuencias de esta declaración, qué implica. Y luego el reto es conseguir que los países reconozcan estos derechos recogidos en la declaración, como ha hecho Bolivia. Dependerá no sólo de las acciones de la ONU, sino también de nuestra capacidad para presionar a los parlamentos nacionales, muchos de los cuales están dominados por los conservadores. Ahora tenemos una carta que nos da unidad a escala nacional e internacional, que nos reconoce como campesinos, y, de todos modos, en última instancia, en los casos más graves de violaciones, tenemos un respaldo jurídico para apelar a los organismos internacionales. Es un instrumento de articulación fantástico. Es un instrumento jurídico, pero es un instrumento de lucha.

 

 

¿Es éste uno de los principales logros de La Vía Campesina en estos treinta años? 

 

Bueno, este año celebraremos nuestra octava conferencia. Cuando nació La Vía, el avance del monocultivo agroexportador era nuestro gran problema, que se convirtió en el modelo del agronegocio transnacional. El mundo se estaba organizando en bloques económicos. Existía la amenaza del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y la Organización Mundial del Comercio (OMC) se hizo cargo del proceso de negociación alimentaria. Se desarrolla un mercado mundial de alimentos, que se convierte en una mercancía negociada en la Bolsa, en mercados de futuros, sin ningún control sobre los agricultores que producen los alimentos. Y ante el avance del neoliberalismo, surge nuestra primera consigna. En lugar de globalizar la economía, globalicemos la lucha. «Globalizar la esperanza», la defensa de que los alimentos no pueden ser una mercancía, el derecho de los países a definir la soberanía alimentaria local. Lo primero que conseguimos, como Vía Campesina, fue mostrar al mundo que hay una contraposición a este proceso. 

 

Otra cuestión que destaco es el cuestionamiento del concepto de seguridad alimentaria, utilizado por la ONU y que fue importante después de la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, todas las personas tienen derecho a la alimentación. Pero La Vía Campesina empezó a cuestionar: ¿a qué tipo de alimentos se tiene acceso? La seguridad alimentaria no discute el tipo de alimentos, ni las condiciones en las que se producen los productos alimentarios, a menudo a costa de la explotación del trabajo infantil; del trabajo esclavo; de la destrucción del medio ambiente, de la expulsión de las familias campesinas de sus tierras. La soberanía alimentaria debate la idea de que no basta con que los alimentos lleguen a las personas. Provoca que discutamos qué tipo de alimentos, cuáles son las condiciones de producción, cuál es la relación entre esos alimentos y el proceso de producción, con el trabajo, con el medio ambiente y con las comunidades locales y originarias. Y tenemos la crisis medioambiental. Hace 30 años no imaginábamos las dimensiones de la crisis que vivimos hoy. Hoy la soberanía alimentaria es importante no sólo para salvar a los campesinos, es crucial para salvar el planeta. Así que me parece que es una tarea que hemos asumido. Significa plantar árboles, defender las zonas de reserva, recuperar las riberas de los ríos, presionar a cada país para que tenga leyes que prohíban la deforestación y las quemas. Ya tenemos tierra suficiente para alimentar al mundo. El problema es quién produce en esa tierra, qué se produce y cuáles son los intereses de quienes producen.

 

 

La Vía Campesina ha publicado recientemente una nota en la que señala los riesgos medioambientales del tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur…

 

El tratado sería un desastre total para los países del Mercosur. Significaría profundizar la reprimarización de la economía. En un primer momento, el acuerdo puede ampliar nuestras exportaciones, pero nos hará cada vez más rehenes de las industrias europeas. Eso sin hablar del reguero de destrucción medioambiental que hemos acumulado aquí con la sobreexplotación de materias primas y minerales. Además, en la medida en que se crea un mercado común, todos los procesos de compra pública se abren también a las empresas europeas. El resultado podría ser la destrucción total de las organizaciones y estructuras locales de comercialización. Las políticas públicas que son cruciales para promover la agricultura campesina, la agricultura familiar, que produce alimentos para las mesas de la gente, se volverán inviables. Es un proceso que excluirá a las cooperativas de pequeños agricultores y asentamientos. En lugar de seguir este camino, Brasil debería ampliar sus relaciones comerciales para no depender de Estados Unidos o Europa. Esto es lo que el país hizo antes del golpe contra Dilma Rousseff en 2016, y debería continuar en esta dirección. 

 

Para concluir, si la Vía Campesina surge con las disputas de bloques comerciales y hoy es la guerra en Europa la que centra la atención internacional. 

 

Sobre esta cuestión, la Vía Campesina de Europa tiene una visión ligeramente diferente de la Vía Campesina Internacional. Mientras los europeos tratan el asunto como si se tratara sólo de una maniobra rusa para dominar Ucrania, La Vía Internacional entiende que se trata de una guerra entre intereses capitalistas, una disputa por la hegemonía internacional. Sabemos que este conflicto tiene un claro impacto en la economía agrícola internacional. Rusia y Ucrania son grandes productores de alimentos, con cerca de un tercio de la producción mundial de trigo. Ucrania sigue teniendo una elevada producción de maíz, y Rusia de fertilizantes e insumos agrícolas. Todo ello ha repercutido en el coste de la producción de alimentos en todo el mundo. Al mismo tiempo, es una gran oportunidad para demostrar que los insumos químicos pueden ser superados por los orgánicos. Y a medida que avance la guerra, esta situación será cada vez más acuciante, porque los precios de los alimentos seguirán presionados. Vemos este escenario con preocupación, considerando que Estados Unidos y China avanzan cada vez más en la disputa por la hegemonía en el mundo, y esto no nos ayuda a defender a los países soberanos desde el punto de vista alimentario. El hecho es que la guerra no le interesa a nadie, no les interesa a los pueblos de Ucrania, de Europa, de Rusia ni de ninguna parte del mundo. Por eso La Vía Campesina también asume cada vez más este debate de estar en contra de la guerra, a favor de la paz y por un nuevo modelo de desarrollo a escala internacional.

 

Texto: Fundación Rosa Luxemburgo
Fotos: Felipe Torres Cea

La Fundación Rosa Luxemburgo – oficinas de Buenos Aires y Sao Paulo – presentó el Atlas de los Sistemas Alimentarios del Cono Sur el jueves 13 de abril de 2023 en la Huerta Urbana Agroecológica Anita Broccoli, ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Junto a referentes de organizaciones y movimientos sociales del Cono Sur, se realizó esta presentación en un espacio de debate y reflexión sobre la situación del acceso a los alimentos en la región sur de América. Además, se distribuyeron copias del Atlas para que los presentes puedan llevárselo a sus lugares de trabajo o militancia.

 

 

El Atlas se trata de un material construido con la participación activa de los movimientos populares y campesinos del Cono Sur, en el que presentamos no sólo un diagnóstico de la crisis alimentaria en la región y la radiografía del modelo del agronegocio que enferma, envenena (a las personas y los alimentos) y destruye territorios, sino también alternativas para superarla en manos de los movimientos populares. Estrategias de producción y abastecimiento de alimentos que, desde la semilla al plato, intentan sobre todo producir un alimento sano, soberano y a un precio justo.

La jornada tuvo dos mesas de diálogo. Comenzó el encuentro con la presentación del director de la Oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, Torge Loeding, quien comentó el valor de la propuesta. “La lucha por la soberanía alimentaria es la lucha por la autodeterminación de los territorios y de los cuerpos”, aclaró. 

 

 

En la primera mesa, titulada “Hambre y organización popular: las respuestas desde abajo contra la inseguridad alimentaria” participaron Marcos Filardi, Cátedras Soberanía Alimentaria. UBA @calisanutricionuba, Dina Sánchez, Unión de Trabajadorxs de la Economía Popular (@utep_oficial), Ana Paula Perles, Movimiento de Trabajadores sin Techo (mtstbrasil). Brasil, y Patricio Vértiz, FCAyF-UNLP. Instituto Tri-Continental. @tricontinental_ar. Moderó Sarah Zevaco, @baseisparaguay.

 

 

Comenzó el diálogo Patricio, preguntando: “Las grandes multinacionales tienen la capacidad brutal de imponer cómo se produce en los distintos países. ¿Cómo estas dinámicas impactan en Argentina? ¿Por qué suben los precios? Hay aspectos coyunturales y razones estructurales”. El investigador de FCAyF – UNLP y miembro del Instituto Tri Continental sumó datos para ensayar una respuesta: “Argentina en lo que es la distribución de alimentos tiene enormes gastos de logística. Hay un exceso de agentes intermediarios que no necesariamente agregan valor pero sí aumentan el precio”. Luego tomó la palabra Dina Sanchez, quien forma parte de la UTEP. Dina resaltó el rol clave que ocupa la organización en la vida del pueblo: “Si no fuera por los comedores o merenderos populares muchas familias no tendrían qué comer” contó. Y sumó su impresión e indignación: “¡En un país como Argentina, productor de alimentos, no se puede pasar hambre!”. Desde Brasil compartió la mesa Ana Paula Perles, miembro del Movimiento de Trabajadores sin Techo, quienes vienen construyendo el proyecto de Cocinas Comunitarias en varios estados de Brasil, y se encuentran frente al desafío de la transformación de esta iniciativa en política pública. “Se va a tratar el proyecto de ley para la construcción de 10.000 cocinas comunitarias”. Ana cerró planteando la necesidad de aprovechar estos cuatro años de Lula «para que el fascismo como el de Bolsonaro no vuelva, cuatro años para terminar con el hambre en Brasil”. Por su parte, Marcos Filardi, quién sintetizó la idea de la multicausalidad de la crisis alimentaria por la que atraviesa toda la región,  aclaró que “necesitamos otros modos de ser y de habitar nuestros territorios, que vayan de la mano con la agricultura familiar campesina e indigena”.  Marcos, miembro de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la UBA, aseveró: “La salida es la lucha y la lucha es la soberanía alimentaria”.

La segunda mesa se llamó “El desafío de la soberanía alimentaria en el Cono Sur”. Participaron Anderson Amaro, Movimiento de los Pequeños Agricultores (@mpa.brasil) / Vía Campesina Brasil – Cloc. Brasil, Camila Montecinos, Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas @anamuriag. Chile, Salete Carollo. Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (@movimentosemterra). Brasil y Diego Montón, Movimiento Nacional Campesino Indígena – Somos Tierra @mnci.somostierra. Argentina. Moderó Matías Carámbula, UdelaR. Uruguay.

 

 

Anderson del MPA resaltó el Atlas como herramienta para los movimientos campesinos, cuya potencia es no solo la de dar un diagnóstico del modelo agroalimentario, contener infografías que facilitan el análisis en los espacios de formación de los sectores populares, además consideró que es un Atlas de las alternativas para la construcción de sistemas alimentarios más justos y soberanos que ya están sucediendo. Y uno de los mayores desafíos  al que nos enfrentamos, es lograr que el pueblo acceda en cantidad y calidad a esa alimentación que se produce desde los sectores campesinos. La agroecología no puede ser solo para los sectores de la clase media, mientras los sectores más empobrecidos se quedan con lo que la agroindustria ofrece, productos que enferman. Hay que romper el cerco y llegar con alimentos sanos y precios más justos para todos y todas. 

 

 

“La agricultura indígena, campesina y artesanal debería estar en el centro como garante de la alimentación del pueblo chileno” comenzó diciendo Camila Montecinos, miembro de ANAMURI. Pero, aclaró: “sabemos que la lucha es larga. Necesitamos un sujeto colectivo organizado.” Además, sumó una definición clave en los tiempos que corren: “La lucha por la soberanía alimentaria es una lucha por la democracia”. Luego, desde el MNCI – Somos Tierra, Diego Montón agregó:  en la disputa por el modelo agroalimentario  “tiene que haber una normativa específica para la agricultura familiar campesina” ya que “no puede cobrarse el mismo impuesto que paga un gran empresario que un pequeño productor”. 

Salete Corollo, de la dirección nacional del MST, trayendo la experiencia de Periferia Viva, resaltada en el Atlas, defendió la necesidad de ir más allá de las cocinas comunitarias, hacia la transformación de esos espacios como lugares de formación política y organización popular. Esos espacios y los proyectos de los movimientos campesinos para producir alimentos, deben articularse en una disputa por un proyecto de sociedad.

Una sociedad en la que todos y todas coman, todos los días, alimentos sanos y soberanos. 

En esta hermosa jornada de lucha y reflexión acompañaron  @casaelefantee y @grafica_lavozdelamujer estampando telas y remeras. 

Compartimos videos de las presentaciones registrados por CALISA y publicados en su canal de YouTube. 

¿Por qué manuales imposibles?

 

En el marco de la denuncia que distintos actores formulan ante el desembarco de proyectos económicos cuyo impacto violenta tanto la forma de vida de los habitantes, como la vida a nivel ambiental, es posible advertir que los grupos económicos involucrados y los Estados responsables cuentan con sus métodos y formas de proceder bien estudiadas (desde el financiamiento de instituciones científicas y educativas, al espionaje que toma por objeto activistas, pasando por la criminalización de la protesta o la represión privada y estatal). De ahí que desde la jerga popular surge la idea de que esos métodos y procedimientos son “de manual”. Entonces, a partir de la relación con luchas situadas y de un análisis de sus metodologías y acción política apostamos a la posibilidad de imaginar los propios manuales de defensa, de lucha y de construcción de alternativas.

 

Al mismo tiempo, consideramos que las especificidades de las luchas, el carácter situado de las distintas estrategias que los pueblos y los colectivos se dan, impiden generalizaciones o fórmulas que puedan aplicarse sin más en todas las experiencias de lucha. Sin embargo, si bien, hay experiencias intransferibles y especificidades irrepetibles, observamos que las luchas sedimentan saberes y alimentan un acervo disponible para quienes las continúan en el marco de nuevas situaciones.

 

De ahí la caracterización del manual como imposible, no en el sentido de la imposibilidad literal, sino de su carácter paradojal, ya que, a pesar de todo, el manual forma parte de un ejercicio de imaginación política gracias a los nuevos posibles que las luchas fundan. Solo que, a diferencia de los manuales de instrucciones sobre distintos quehaceres, estos bosquejos de manuales requieren, para ser usados en una situación distinta con unos otros actores, de una nueva apuesta y, por qué no, su resignificación cada vez. De modo que hay uso antes que aplicación, hermandad antes que verticalidad, incorporación de nuevos saberes e información antes que caducidad.

 

 Conoce más del proyecto aquí

 

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Los episodios

 

Estas 3 piezas audiovisuales elaboradas por la Red Editorial muestran, mediante el montaje de material de archivo, los acontecimientos y las prácticas de las comunidades vinculadas a la gestión corporal de la lucha y resistencia en dichos territorios frente a proyectos extractivos, articulando los ejes y conceptos con las experiencias situadas, no sólo en clave feminista y ambiental cuando corresponde, sino desde una apertura interseccional de luchas.

 

1: Chile – Zona de sacrificio ¿Qué pasó en Quintero y Puchuncaví?

 

 

 

2: Argentina – Zona sin consentimiento social | ¿Qué pasó en Famatina (La Rioja)?  ¿Qué pasó en Malvinas Argentinas (Córdoba)?

 

 

 

3: Uruguay – Zona de resistencia | ¿Qué pasó en La Teja?

 

 

Compartimos la cartilla informativa «Mercado de Carbono»  utilizada para la discusión y puesta en común en la Escuela de Defensorxs Territoriales «Gestión comunitatia de los bienes comunes para la construcción de horizontes ecosociales» llevada a cabo en El Dorado, Misiones, en julio de 2022.

 

 

Descarga aquí.

Las oficinas en América Latina de la Fundación Rosa Luxemburgo, en conjunto con el programa regional de Clima, impulsamos desde hace varios años la Red de Energía y Poder Popular en América Latina, un espacio de articulación política e intercambio de saberes que busca profundizar en el análisis del sistema energético en la región y debatir la geopolítica de la transición corporativa retomando algunos casos clave para la comprensión de los programas impulsados desde el Norte Global. Asimismo, promovemos diálogos multisectoriales en torno a la caracterización conjunta de las políticas necesarias para el desarrollo de una transición con justicia ecosocial desde el Sur Global.

Este año retomamos los debates que han surgido en el espacio de la Red para ponerlos de relieve con las nuevas coyunturas en América Latina y el mundo. Vemos con preocupación cómo la transición energética del Norte Global sigue imponiendo narrativas y políticas que nos llevarán a profundizar el modelo energético colonial y la devastación de los territorios en nuestros sures. Además, la aceleración de la producción post pandemia y el escenario del conflicto en Ucrania agravan la disputa por el control de los territorios y los bienes comunes en las periferias, por lo que es importante seguir construyendo horizontes conjuntos que apuntalen las propuestas y críticas concretas que hemos construido en este espacio latinoamericano.

Partiendo de esta caracterización, en agosto daremos comienzo a un Ciclo de encuentros virtuales en conjunto con organizaciones de diferentes países de la región, para promover debates, reflexiones y procesos de incidencia en relación a los proyectos ligados a la explotación del litio y minerales necesarios para la transición. También abordaremos el hidrógeno como alternativa energética y la proliferación de mega proyectos de energías renovables que tienen lugar en nuestros países. Buscaremos poner en diálogo los puntos más críticos que desde cada región se perfilan sobre estos temas, y debatirlos en el marco de las falsas soluciones a la crisis climática que se materializan, entre otras cosas, en políticas neocoloniales, despojo y megaproyectos de generación de energía asentados en el Sur Global. 

 La incidencia corporativa de estos proyectos en nuestros territorios y las políticas públicas que se construyen para facilitar su desarrollo, nos remiten a las preguntas ¿para qué y para quién se piensa y se ejecuta la transición energética en América Latina? 

Construir respuestas y acciones colectivas para visibilizar las falsas soluciones al contexto de crisis climática y energética, y promover alternativas reales y posibles en procesos de articulación regional, es nuestro desafío.

Accede al evento de Facebook aquí. 

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Ciclo de encuentros virtuales

La Fundación Rosa Luxemburgo y la Red de Energía y Poder Popular les invitamos al ciclo de encuentros virtuales: Propuestas para sortear las falsas soluciones a la crisis climática.

En medio de una disputa geopolítica global por el control de los bienes comunes, vemos con preocupación cómo la propuesta de la transición energética del Norte Global sigue imponiendo narrativas y políticas que apuntan a profundizar el modelo energético colonial y la devastación de territorios. Al mismo tiempo, el Sur Global se mantiene como un espacio clave y en disputa para la realización de estas políticas. 

Desde la Red de Energía y Poder Popular en América Latina proponemos una serie de debates que nos lleven a construir respuestas colectivas a las falsas soluciones frente a la crisis climática y energética, así como la promoción de alternativas posibles y procesos de articulación regional.

 

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Primera sesión: Litio y minerales de la transición en América Latina

En este primer encuentro intercambiaremos sobre los alcances y proyecciones del escenario litífero de creciente corporativización en América Latina. Nos guiaremos por las preguntas ¿es posible pensar al litio en el marco de proyectos de transiciones populares en la región? ¿Por qué hoy el litio se presenta como una “falsa solución” para abordar la crisis climática y las transiciones energéticas populares? De igual forma, ahondaremos en los debates sobre sobre el rol de lo público en la construcción de alternativas populares para América Latina.

Participaron: 

Alicia Chalabe (Abogada de Pueblos Indígenas – Argentina)
Aleida Azamar Alonso (Investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana- México)
Bruno Fornillo (Investigador Conicet-Grupo de Geopolítica y Bienes Comunes – Argentina)
Lucio Cuenca (Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales-OLCA-Chile)
Moderó: Sandra Rátiva Gaona (ONERGIA- México)

 

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Segunda sesión: Hidrógeno, ¿el nuevo vector energético? 

En este encuentro vamos analizar las implicaciones territoriales y geopolíticas en torno a las políticas y proyectos de hidrógeno en América Latina. A partir de los debates en torno a la transición energética justa, nuestro objetivo es analizar y debatir las siguientes cuestiones: ¿Es el hidrógeno una alternativa para descarbonizar las matrices energéticas o supone una refosilización? ¿Cuáles son los principales actores y los intereses involucrados en los planes de producir y exportar hidrógeno desde América Latina? También vamos contemplar los debates acerca de los impactos socioambientales generados y/o intensificados por el avance de estos proyectos, así como las alternativas populares.

Participaron:

Vilma Mellado (Presidenta Comunidad El Ciruelo Sur, Vocera Coordinadora SocioAmbiental Biobío- Chile)
Álvaro Pardo (Economista, Coordinador del empalme del Pacto Histórico para el sector de minas y energía – Colombia)
Julien Armijo (Físico, Consultor especialista en Hidrogeno Verde – Francia)
Moderó: Sandra Rátiva Gaona (ONERGIA- México)

 

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Sesión 3: ¿Son las renovables una solución a la crisis energética? Escenarios y propuestas en América Latina.

Para sortear las falsas soluciones a la crisis climática es necesario superar ciertos paradigmas como el crecimiento indefinido y el dominio de la Sociedad sobre la Naturaleza. En esta última sesión analizaremos los planes hegemónicos que pretenden abordar la crisis climática global sin cuestionar el modelo de acumulación y el carácter colonial y extractivista del modelo energético de las renovables. Por otra parte, ahondaremos en las coyunturas latinoamericanas desde donde se gestan alternativas para una transformación socioecológica popular, feminista y anticolonial, en medio de la disputa por la resignificación de lo público.

La nueva Constitución se ha instalado como un referente para las luchas feministas más allá de las fronteras, tanto por haber sido redactada por el primer órgano constituyente paritario de la humanidad, como por el contenido en el que el feminismo es una orientación transversal que permea todo el texto y no solo un capítulo. En el marco de la campaña por el #AprueboFeminista, este 12, 13 y 14 de agosto levantaremos el Encuentro Feminista Transfronterizo: Ahora es Cuando. Esta instancia busca ser un espacio de debate político entre feministas de distintas latitudes reunidas para analizar y proyectar juntas los aprendizajes y desafíos que abre el proceso constituyente en Chile. A solo semanas de la elección en que la población del país definirá el destino de la nueva Constitución, convocamos un espacio de diálogo abierto e internacionalista donde poner en común las contribuciones, apuestas, tensiones y límites del proceso constituyente para el movimiento feminista internacional. 

Para esto contaremos con la participación de Àurea Carolina (Brasil), Ailynn Torres (Cuba), Dora Saldarriaga (Colombia), Vicenta Moreno (Colombia) y Clara Serra (España) para vincular la experiencia local con la de compañeras y compañeres que han debido enfrentar desde cada país el giro autoritario y la amenaza de las extremas derechas, revueltas, alzamientos y disputas institucionales de sectores populares protagonizadas por mujeres y disidencias.  

Como Coordinadora Feminista 8M levantamos este encuentro que busca instalar en el debate público los desafíos que tenemos por delante para la implementación de las herramientas que habilita la nueva Constitución, a la vez que socializar las contribuciones y el proceso de aprendizaje con compañeras de otros países. Una instancia de encuentro e intercambio que fortalecerá el debate y las alianzas transfronterizas, una tarea central para la proyección del movimiento feminista en este ciclo político en crisis que se abre. 

 

Programa Encuentro feminista transfronterizo: AHORA ES CUANDO

Viernes 12 de Agosto
Casa Central Universidad de Chile, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 105, Santiago 

19:00 – 21:00 / Balance del ciclo feminista internacional 

Lugar: Casa Central Universidad de Chile, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 105, Santiago
Moderan: Karina Nohales (Coordinadora Feminista 8M) y Alex Wischnewski
Participan: Clara Serra, Àurea Carolina, Ailynn Torres, Dora Saldarriaga y Vicenta Moreno

¿Cómo se ha desplegado la movilización feminista de los últimos años en cada país? Como Coordinadora Feminsita 8M hemos caracterizado este como ciclo de movilizaciones feministas de masas a nivel internacional ¿Concuerdas con esta caracterización? ¿Cómo se presenta esta experiencia en sus propios países? ¿Cuál ha sido su devenir en la actualidad?  ¿Cuál sería el balance que hacen de este ciclo a nivel local e internacional (avances, aprendizajes, límites, tensiones y retrocesos)?  

 

Sábado 13 de Agosto

Sede Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1603, Santiago 

11:30 – 14:00 / Nueva Constitución en Chile y horizontes feministas
Modera: Javiera Manzi A. (Coordinadora Feminista 8M)
Participan: Alondra Carrillo, Barbara Sepúlveda y Constanza Schonhaut

¿Cómo se desplegó la política feminista dentro de la Convención Constitucional? ¿Qué debates y nudos feministas tuvieron lugar a lo largo del proceso constituyente?  ¿Qué horizontes y desafíos abre para el movimiento feminista la Nueva Constitución? 

15:30 – 17:30 / Giro autoritario y rol del feminismo
Modera: Mia Dragnic (Coordinadora Feminista 8M)
Participan: Ailynn Torres, Àurea Carolina y Pierina Ferreti 

¿Qué entendemos por giro autoritario? ¿Cómo caracterizamos este giro dentro de la región? ¿El giro autoritario es exclusivo de los proyectos las extremas derechas o más bien con una tendencia ineludible del capital en este periodo? ¿Qué lugar ocupa la política sexual y de género en este escenario de disputa?  ¿Cuáles son las dimensiones estratégicas de un horizonte feminista que se presente como una alternativa a este giro? 

17:30 – 19:00 / Violencias: punitivismo, agendas de derecha y perspectivas feministas
Modera: Andrea Salazar (Coordinadora Feminista 8M)
Participan: Clara Serra, Vicenta Moreno e  Irune Martínez  

¿Cuál es el lugar que han ocupado las violencias en el ciclo de movilizaciones feministas globales? ¿Qué lecturas feministas emergen y entran en tensión sobre las formas en que entendemos y enfrentamos la violencia como un problema? ¿Cómo se explica la deriva punitivista en la agenda y horizonte de la lucha feminista? ¿Cómo se vincula esto con el giro autoritario y la inercia neoliberal al interior del movimiento? 

 

Domingo 14 de Agosto

15:00 – 17:00/ Feminismo y disputa institucional
Lugar: Casa del Maestro, Colegio de Profesoras y Profesores
Moderan: Javiera Vallejo y Florencia Puente
Participan: Dora Saldarriaga, Emilia Schneider y Ana Albornoz

¿Con qué objetivos asumir la disputa institucional feminista? ¿Cómo abordar un despliegue y disputa efectiva dentro y fuera de la institucionalidad? ¿Qué tipos y qué niveles de la disputa institucional habilita este ciclo de movilizaciones feministas? ¿Qué se juega en cada uno de estos niveles? ¿Qué desafíos tiene la lucha feminista institucional para este momento político? ¿Cuál es el rol que han ocupado el movimiento y la esfera institucional en el avance de las demandas feministas?

15:00 – 17:00/ Feminismo y disputa institucional
Moderan: Javiera Vallejo (Coordinadora Feminista 8M)  y Florencia Puente
Participan: Dora Saldarriaga, Emilia Schneider y Ana Albornoz

¿Con qué objetivos asumir la disputa institucional feminista? ¿Cómo abordar un despliegue y disputa efectiva dentro y fuera de la institucionalidad? ¿Qué tipos y qué niveles de la disputa institucional habilita este ciclo de movilizaciones feministas? ¿Qué se juega en cada uno de estos niveles? ¿Qué desafíos tiene la lucha feminista institucional para este momento político? ¿Cuál es el rol que han ocupado el movimiento y la esfera institucional en el avance de las demandas feministas?

18:00 – 19:30 / Encuentro territorial en La Florida
Lugar: Jardín Alto con Gerónimo de Alderete, La Florida
Participan: Alondra Carrillo, Dora Saldarriaga, Vicenta Moreno y Clara Serra 

 

Descarga el programa aquí. 

La Fundación Rosa Luxemburgo – oficinas de Buenos Aires y Sao Paulo, y Anamuri lanzan el 22/07 el Atlas de los Sistemas Alimentarios del Cono Sur. El acto se celebrará a las 10.00 horas en el Museo de la Educación Gabriela Mistral, Compañía de Jesús 3150, en Santiago de Chile.

El Atlas se construyó a partir de la escucha activa de los movimientos populares y campesinos del Cono Sur. El documento presenta no sólo un diagnóstico de la crisis alimentaria en la región, sino también alternativas para superarla en manos de los movimientos populares.

Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay comparten una realidad contradictoria: aunque tienen condiciones favorables para la producción campesina, no pueden alimentar a sus poblaciones de forma adecuada y saludable.

El punto de partida de este trabajo son las experiencias históricas de resistencia y las diversas prácticas de solidaridad fortalecidas durante la pandemia.

Es un conjunto de iniciativas que apuntan a otro modelo de organización social, garantizando la soberanía alimentaria de los pueblos de la región.

El Atlas se presentará en un espacio de debate y reflexión sobre la situación del acceso a los alimentos en la región más austral de América. En esta ocasión, se distribuirán copias del documento para que los presentes puedan llevárselo a sus lugares de trabajo o a su militancia.

Participar en la presentación:

Alicia Muñoz (Anamuri)
Francisca Rodríguez (Anamuri)
Camila Montecinos (Anamuri)
Anderson Amaro (Movimiento de Pequeños Agricultores / Vía Campesina Brasil – Cloc)
Severino Ramos (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra – MST)
Sarah Zevaco (Base-Is Paraguay)
Diego Montón (Movimiento Nacional Campesino Indígena – Somos Tierra de Argentina)
Matías Carámbula (Universidad de la República de Uruguay)
Patricia Lizarraga (FRL Argentina) y Jorge Pereira Filho (FRL Brasil)

 

Si te interesa participar inscribite en el siguiente link:
Link: https://forms.gle/3F2nzWASEgkc3Y5y6

 

 

Pueden descargar el Atlas aquí.

El encuentro se realizó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Participaron los autores Marcos Filardi y  Fernando Frank,  y Patricia Lizarraga (FRL).

Argentina ha sido y es, dentro de la región, un campo de experimentación para las empresas transnacionales, y hoy coexisten, aquí y en gran parte del mundo, dos formas antagónicas y conflictivas de concebir lo agrario: las cadenas agroindustriales del agronegocio, y los sistemas alimentarios campesinos, indígenas y de la agricultura familiar que aspiran a la construcción de la Soberanía Alimentaria. En este cuadernillo intentamos traducir la complejidad de estos sistemas antagónicos de producción, distribución y consumo de alimentos: descifrar sus principales características y dinámicas y, sobre todo, hilvanar los impactos concretos, materiales de esos sistemas en la vida de los pueblos.

Autores: Marcos Filardi y Fernando Frank

Coordinación: Patricia Lizarraga

Diseño e infografías: Sebastián Damen

 

Descarga aquí.