Este 25 de noviembre trabajadoras del hogar de diferentes países reúnen en este material sus demandas como parte del movimiento de mujeres y feminista para una vida libre de violencia machista. Aquí señalan las violencias específicas que viven y convocan a revalorizar el trabajo que sostiene el mundo y a quienes lo realizan. El material fue realizado por trabajadoras del hogar de Argentina, Chile, Paraguay, Honduras, México, Alemania y España que vienen articulando conjuntamente desde hace más de un año y medio con apoyo del Programa de Feminismo Global de la Fundación Rosa Luxemburgo.

Firman la declaración:

Red de Trabajadoras Domésticas- Honduras

Territorio Doméstico- España

SINDUCAP-Sindicato Nacional Unitario Inter empresa Trabajadoras y Trabajadores de Casa Particular-  Chile

CACEH Nacional- Centro Nacional para la Capacitación Profesional y Liderazgo de las Empleadas del Hogar A.C.- México

«Respect Berlin» agrupacion  politica de mujeres

Casa Fem- Paraguay

AMUMRA-Asociación Mujeres Unidas, Migrantes, y Refugiadas en Argentina

SINDECAF- Sindicato de Empleadas de Casas de Familia de San Juan- Argentina

APECAF- Asociación Personal de Casas de Familia- Córdoba –Argentina

SECFER- Sindicato de Empleadas en Casas de Familia de Entre Ríos- Argentina

ASTCP- Asociación sindical de trabajadoras de casas particulares de San Luis- Argentina

Frente Popular Darío Santillán Corriente Plurinacional

Observatorio del Derecho social- CTA/ Géneros y Diversidades- CTA Autónoma/ Feminismo Sindical- Argentina

El colectivo Acción Trans Combativa de Madrid se hace fuerte en la lucha contra los fascismos y los conservadurismos, también dentro del movimiento feminista. 

Entrevista a Kiar Ciotoli/ Acción Trans Combativa, Madrid, España

¿Qué es Acción Trans Combativa?

Es un colectivo de personas trans y no binaries en cuestionamiento de género que se define en el marco antifascista, anticapitalista, anticapacitista, que trabaja en varias líneas, una de las más importantes es la de generar un espacio seguro de encuentro y reflexión que pueda conectar a las personas trans o que no responden al modelo cis heteronormativo y generar red y pensar juntes cómo habitar esta ciudad que muchas veces es muy hostil para nuestras vidas. Por un lado, hacia adentro generar espacios seguros, por el otro, actividades, acciones, eventos, hacia afuera, conectándonos además con diferentes luchas. Hemos estado sobre todo en contacto con movimientos que trabajan la antipsiquiatría, el anticapacitismo y en general, todas las organizaciones que se definen anticapitalistas.

¿Cómo se entrecruzan los condicionantes de género y sexualidad con otros temas como la clase social, la raza, la migración en las condiciones de vida de las personas en España?

Desde los activismos trans, anticapitalistas, antifascistas, etc., entendemos que la condición de género y de sexualidad disidente en general están en comunicación constante con otros ejes de opresión ya que desafiar la norma CIS heteropatriarcal de por sí también implica desafiar un modelo económico que se constituye sobre la base de la familia heterosexual monógama que es la unidad central del actual sistema económico opresor que es el capitalismo y que también se nutre de la explotación racista y colonial. Entonces en el momento en que se desafía uno de estos ejes normativos, sea la orientación sexual, la expresión de género, sea la identidad de género, hay algo que molesta a todo ese entramado de normas. Y más allá de esto que es desde el punto de vista más teórico, en la realidad esto se transforma en vidas precarizadas porque en el momento en que se experimenta violencia de género disidente se limita el acceso a muchas cosas, y eso precariza tu vida. Es como siempre decimos, que las trans y bolleras somos clase obrera. ¿Por qué somos clase obrera? porque se nos dificulta el acceso a trabajo digno, a viviendas, a los recursos del estado de bienestar. ¿Estado de bienestar para qué sujetos? Está claro que tenemos que ser capaces de ver la intersección que hay entre las varias opresiones y quiénes son las subjetividades que están ocupando estos lugares marginales. Porque muchas veces si vemos los ejes de opresión por separado se corre riesgo de reproducir muchas de las opresiones dentro del mismo colectivo. Es muy claro por ejemplo la histórica relación de poder que siempre ha habido entre los gays blancos que han sido la cara visible de lo LGTB y cuando en verdad muchas de las dinámicas de poder se reproducen ahí. Y que el sujeto privilegiado, hombre, blanco, cis, sigue manteniendo sus privilegios.

¿Qué implica el reclamo de una Ley Trans y cuáles son los límites de la transformación a partir de las leyes?

En cuanto a la Ley Trans que desde hace un año está siendo el centro de los debates políticos dentro de los activismos trans, hay varias posturas y varias consecuencias. Por un lado, el llevar al debate público y en las agendas políticas el tema de la autodeterminación de los cuerpos, etc., tiene un impacto de por sí positivo porque acerca a subjetividades y realidades cis heteronormativas a plantearse cosas que sino no se hubiesen planteado, no se puede negar este lado más así de visibilidad, etc. Pero hay otra parte que, por supuesto está haciendo que en ese proceso se pierdan muchas energías y muchas posibilidades de alianzas entre los cuerpos disidentes ya que de repente, el centro de los activismos se vuelve algo que está mediado por dinámicas muy institucionales y que muchos de los activismos no comparten esta visión y no necesitan la legitimación del Estado para poder existir. 

Entonces se crea una fractura entre las organizaciones más institucionales que ponen el centro, como objetivo de sus actividades y activismos la consecución de esta ley, -que como todo proceso institucional que pasa por debates parlamentarios se va recortando-, las personas que menos importan para ese sistema racista y heteropatriarcal, como las personas migrantes que se van a quedar fuera de la ley, los menores trans, o las personas no binarias, todas esas personas que no importamos, nos vamos a quedar fuera de la ley, y mientras tanto hemos perdido toda nuestra energía para luchar por una ley que ni siquiera no va a cambiar nuestras condiciones materiales ni simbólicas. Personalmente creo que no se debería gastar tanta energía en procesos institucionales en general y dedicarnos más a crear realidades autogestionadas, espacios seguros, realidades donde encontrarnos sin que esté algo institucional mediando, que sea el centro de nuestros activismos.

¿A qué se refieren cuando dicen que hay que recuperar la memoria histórica del movimiento?

Yo creo que nos referimos a conocer y reconocer sobre todo quiénes han sido los cuerpos y las subjetividades que han estado presentes en las luchas y nos permiten vivir las condiciones materiales que vivimos hoy. Y entender cuál eran sus discursos, cuales son los de hoy, cual ha sido el recorrido que nos ha llevado a algunos discursos y no a otros. Saber esto es súper importante porque nos sirve como antídoto a discursos transodiantes por ejemplo, que se están dando hoy, además apropiándose de algunas bases teóricas que se han generado desde los márgenes y de repente están siendo usadas como armas en contra de las mismas disidencias. Entonces reconocer y legitimar y dar espacio a relatos históricos disidentes es fundamental. Desde el discurso hegemónico se hace una labor constante para ocultar, para borrar toda esa historia y entonces desde los márgenes tenemos la obligación de recuperar estas voces. 

Sobre todo, en Madrid hay una dificultad muy grande para reconocer el valor político de las trabajadoras sexuales por ejemplo y hay una parte abolicionista muy fuerte que poco se cuestiona el eje antirracista dentro de su demanda de abolición de la prostitución a través de las instituciones blancas. Todos estos melones quedan sin abrir. En todo esto recuperar la memoria histórica puede jugar un papel fundamental.

¿Hay una reacción conservadora en este momento en España? ¿cuáles son sus características?

En cuanto a la reacción conservadora en España, se está dando en el marco general europeo colonial y que está claro que toda la historia nos enseña que cuando se precarizan las condiciones de vida, los discursos que apelan al miedo encuentran un territorio muy fértil para poder extenderse y encontrar el apoyo de muchas personas que tienen miedo. Personalmente lo que más me preocupa y donde pondría el foco de atención es toda una parte que supuestamente debería ser aliada, o debería estar generando alianzas que de repente dentro de los sectores que se enmarcan dentro de la izquierda, se estén dando discursos transodiantes, muy parecidos a las derechas, es esto lo que más me preocupa. ¿Cuál es el daño que se está generando desde ahí? Porque si no somos capaces de oponernos a ese discurso de extrema derecha y posicionarnos políticamente con los márgenes, ¿cómo vamos a resistir a esto? En España, en particular yo creo que hay problema bastante grande sobre todo con el racismo, por supuesto y con sus derivados como puede ser la abolición del trabajo sexual que implica ocultar muchas voces de personas migrantes, trans, trabajadoras sexuales que de repente se ven atacadas por estos feminismos blancos. ¿Por qué se está dando esta reacción conservadora de extrema derecha? Estos feminismos le están poniendo sobre el plato todas las argumentaciones para que nos odien.

¿De qué manera se produce el debate en torno al sujeto de los feminismos al interior del movimiento feminista en sentido amplio? ¿qué plantean ustedes sobre este tema?

El debate sobre el sujeto del feminismo está generando mucho conflicto, mucho desencuentro, desde hace unos años aquí en España, para mí tiene mucho que ver con la dificultad que se está teniendo desde el sujeto de Mujer con M mayúscula cis-hétero blanca en reconocerse no solo como sujeto oprimido, sino también como sujeto opresor que ejerce violencia. Y hasta que no se reconozca desde ahí y se queden en el papel de víctima, que también el papel de víctima tiene capacidad de ejercer mucho poder, se tiene mucho poder desde ahí, pues en dejar afuera a otras subjetividades que también están siendo violentadas por el sistema patriarcal cis hétero racista, ahí también está recibiendo también las consecuencias de todo esto, pero claro, sus voces no son tan legítimas como las de la mujer. Luego eso tiene sus consecuencias a la hora de las demandas que se hacen a las instituciones, quién puede, quien no puede pedir las políticas públicas que se están articulando en España corresponden a las necesidades de un tipo de sujeto que es la mujer cishétero blanca. Ya en el momento en que nos planteamos quién tiene la legitimidad para decidir quién sí entra, quién no entra en la categoría feminismo, ya ahí tenemos un problema de fondo y creo que es necesaria una revisión de la categoría general feminismo, feminismos, y es muy llamativo como las últimas manifestaciones masivas de feministas da la sensación de que tuviéramos que pedir permiso o dar las gracias a las feministas por dejarnos entrar en su espacio. Desde este lugar es muy difícil sentir que ese es tu espacio. Y es muy difícil generar resistencia frente a los discursos de extrema derecha si tenemos que pedir permiso para «entrar» en el feminismo. Lo que se propone es como una revisión de parte de quién está ejerciendo presión dentro del mismo feminismo, y el miedo que hay a perder esos privilegios. Y la respuesta de ese feminismo transodiante con su eslogan con «el borrado de las mujeres», tiene mucho que ver con el miedo a que, de repente, se ponga en discusión su identidad cis-hétero. Como que llega la disidencia y dice que ser una mujer CIS también es una opresión, no, esto no puede ser.

¿Cuáles son los mayores desafíos de las disidencias LGTBIQ+ en este momento?

Los desafíos de la disidencia de género- sexual en este momento creo que son muchos, por un lado, empezar a cuestionarnos el tipo de activismo que llevamos a cabo, que muchas veces reproduce dinámicas productivistas, capitalistas, que nos exigimos unos ritmos… producir, producir, producir manifestaciones, discursos, poner el foco ahí y no en el cuidado cotidiano, en generar redes, que parece que ocupa un lugar menor. Y también creo que es necesario revisarse las categorías identitarias que se han ido generando y que muchas veces también comportan una exclusión de quién se queda adentro y quien afuera de esas categorías. Entonces también plantearnos hasta qué punto las políticas identitarias nos favorecen o son una herramienta más de exclusión. Y también hay una parte que siempre ha sido muy problemática a la hora de articular demandas, dónde se pone el foco, porque siempre hay una tensión entre quién se resiste a dejar de lado el binarismo de género y un modelo heteronormativo, parece que una parte del colectivo quiere lograr entrar a ser parte de esa norma y otra norma que articula su discurso en el rechazo a esa norma. Eso es otro melón que hay, que queda por abrir. 

 

Desde el espacio de Feminismo Sindical identificamos una serie de principios fundamentales para incorporar en cualquier proceso legislativo, en la elaboración de una política pública, y en aquellos espacios de negociación colectiva, tanto formal como informal.

Compartimos los 7 puntos en video:

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1️⃣ “Desnaturalizar el cuidado” significa reconocer el tiempo y el desgaste que implica ¿Cuál es el costo físico, mental y monetario de ese cuidado?  

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2️⃣ Desmaternalizar el cuidado implica romper con el mandato social que le adjudica única y exclusivamente a las madres el deber y derecho de cuidar

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3️⃣ Desfeminizar el cuidado implica construir estructuras normativas que rompan con los estereotipos de género donde las mujeres y feminidades son quienes se encargan y acceden al derecho de cuidar a personas que lo requieren. 

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4️⃣ Desheteronormativizar el cuidado implica reconocer en las regulaciones los distintos tipos de familia que no replican el esquema tradicional de un padre y una madre.

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5️⃣ Desbiologizar y desfamiliarizar el cuidado implica contemplar diferentes formas de familias que no necesariamente estén atadas por lazos biológicos, así como reconocer las distintas redes que existen alrededor de los cuidados que están por fuera de los lazos familiares. 

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6️⃣ Desfragmentar el cuidado implica concebir al cuidado de un modo integral, en todos los momentos que requiere una persona a lo largo de su vida. Esto permite avanzar en la definición de quiénes son cuidados y quiénes cuidan, pero también en el tiempo y costos para el autocuidado.

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7️⃣  Socializar y desmercantilizar el cuidado implica procurar estructuras estatales y comunitarias que se hagan cargo de estas tareas en tiempo y costos. Vacantes para las infancias en instituciones educativas de doble jornada desde los 45 días; espacios de cuidado específicos para personas mayores; espacios deportivos y/o recreativos para el cuidado de niñes y adolescentes; etc. Estas intervenciones deben implicar calidad edilicia y profesional, con salarios y estructura adecuados. 

¿Es posible construir una memoria LGTBIQ+ del terrorismo de estado en Argentina? Entrevistamos a Cristian Prieto Periodista, activista e investigador sobre lxs desaparecidxs LGBTIQ+ durante la última dictadura militar.

¿Qué aspecto de la última dictadura militar argentina intentan visibilizar con la idea de Memorias Maricas?

 Memorias Maricas es una idea que se refiere a toda la población LGTBIQ+ que fue desaparecida en el período de la dictadura cívico militar en Argentina, entre los años 1976 a 1983. Planteamos que hay un gran manto negro en relación a la historia y las biografías de gays, lesbianas y travestis en la dictadura. Nos interesa dar la discusión sobre qué pasó con esta comunidad en las dictaduras no solo en Argentina sino en Latinoamérica y si podíamos pensar que, así como existió el Plan Cóndor, aquel plan que perseguía a activistas políticos en Latinoamérica, si también pudo haber existido un Plan Cóndor, pero en clave Rosa, en clave LGTBIQ+.

Para ello, durante la pandemia armamos un colectivo que se llamó Memorias disidentes sudacas. Planteamos construir una epistemología diferente en relación a los estudios de las memorias de la última dictadura cívico militar. Si bien en estos más de 45 años desde la última dictadura, se ha producido mucho material teórico y de reconstrucción de los activismos, no nos sirve esa misma manera de investigar para analizar qué sucedió con la comunidad LGTBIQ+. Primero, porque si tomamos idea de cómo fueron los procesos de reconstrucción de las memorias en Argentina, es imposible no hablar de las Madres de Plaza de Mayo, de las Abuelas de Plaza de Mayo, de la Asociación de Ex-Detenidx Desaparecidxs, y de familiares de Ex detenidxs por razones políticas. Estas organizaciones tienen la particularidad de que tienen que ver con una cuestión familiar, y con una cuestión familiar sanguínea. Este es un punto que nos diferencia a la comunidad LGTBIQ+ a la hora de saber qué pasó con nuestros desaparecidxs, nosotrxs acá tenemos el gran límite, que vamos a investigar a personas de nuestra comunidad que no tenemos una relación co-sanguínea. Entonces ahí ya se nos hace muy difícil, tanto para acceder a archivos, para poder pensar cuestiones relacionadas a la justicia, y también por esta cuestión de lo «familiar» que es tan fuerte en el sistema patriarcal. Entonces, es lo primero con lo que nos chocamos cuando hablamos de lxs desaparecidxs en clave LGTBIQ+, la limitación de que nosotrxs vamos a ir a hurgar en la historia, en las instituciones, en los archivos, sobre gente que no es de nuestra familia y eso es un limitante muy grande.

¿Por qué, a pesar de todo, es importante disputar la memoria cis-heteropatriarcal?

Porque nosotres para poder investigar y tener una visión sobre la historia reciente, pero con el tópico de nuestra propia comunidad, tenemos que romper sí o sí esa mirada CIS héteropatriarcal de «el militante revolucionario» y también romper con esta mirada que, de muchos sectores de los organismos de DDHH tradicional, donde la mirada está puesta sobre el preso o la presa política. De los ex-detenidxs por razones políticas. Porque aquellxs que eran detenidxs por los edictos policiales en plena dictadura militar no se lxs considera presos ni ex detenidxs desaparecidxs políticos, porque no activaban, no militaban en una organización política concreta.

Entonces ahí, lo primero que rompemos con esta mirada cis hétero patriarcal. Porque muchxs de nosotrxs decimos que nuestra comunidad claramente ponía en peligro los cánones y lo que buscaba la dictadura militar, que era una sociedad basada en la tradición de la familia, de la propiedad privada y de una moralidad adaptada a esas ideas, que obviamente tenía que ver con una moralidad que fuera católica, cristiana, y que no rosara lo amoral. Y menciono esto de la «moralidad» y de la «amoralidad» porque son términos que se van a utilizar muchísimo para hablar en relación a nuestra comunidad, se nos consideraba amorales sexuales, se nos consideraba que tenemos una moralidad que rosaba lo indigno. Vamos a mirar desde otro lugar. Vamos a buscar a las personas que eran marginadas por su orientación sexual, por su identidad de género y porque éramos consideradxs así, en aquellos años, no solo por las instituciones estatales, por las fuerzas de seguridad, sino también por los propios partidos revolucionarios, por las propias organizaciones revolucionarias, que veían en la homosexualidad, una desviación burguesa. 

¿Existe un reconocimiento oficial de estas memorias disidentes?

El Estado no reconoce esto. Plantea que como hasta el momento no hay investigaciones que puedan dar cuenta de lo que sucedió con las diversidades en la última dictadura militar, no se puede decir que hubo violación de los derechos humanos a este sector. Realmente hay un desconocimiento de quienes llevamos adelante estas investigaciones desde hace tiempo, por parte del Estado, que el al negar esto, está revictimizando de nuevo a nuestra comunidad en relación con este tópico, a este emergente, que es ¿qué pasó con homosexuales, lesbianas y travestis durante la dictadura? cuando existen investigaciones en relación con los archivos de inteligencia, testimonios que se siguen tomando en relación al cautiverio de travestis, de homosexuales, realmente es negar una parte importante de la historia y es una doble invisibilización de nuestro colectivo. 

Aravani Art Project es un colectivo artístico liderado por mujeres trans y cis en la India que pretende reforzar la visibilidad de la comunidad LGBTQIA+. Sus integrantes explican en qué consiste el proyecto, que utiliza el arte callejero para denunciar la violencia de género y postular la lucha por la vida digna de todas las personas.

Por Aravani Art Project

Queremos crear un espacio colectivo para las personas de la comunidad transexual implicándolas en el arte público y otras intervenciones. Nuestra misión es involucrar a la comunidad de una manera creativa y ayudar a la sociedad a ver a las personas de la comunidad transgénero bajo una nueva luz.

Creamos espacios seguros para la comunidad transgénero a través del arte. Examinamos sus espacios de innovación, los lugares de su historia y creamos un espacio para aprender transformando este conocimiento en arte público. 

Las calles son un lugar especialmente importante para realizar nuestro trabajo, ya que es en estos espacios públicos donde los cuerpos de las personas que se identifican como transgénero atraen la violencia, el acoso, la negligencia social y la presión. 

Nuestro colectivo creativo trata de responder a estas experiencias creando espacios que fomenten el intercambio, la discusión, la apertura y el debate en torno a las identidades de género.

Nos implicamos activamente en la vida cotidiana de algunas personas de la comunidad transexual, para respetar la vida de los demás, ayudar a su salud mental y construir una relación más fuerte basada en la amistad y la confianza.

Los proyectos involucran principalmente a la comunidad para colaborar con otrxs artistas y compañerxs de la sociedad para unirse mientras pintamos un mural juntxs para crear una participación social y un espacio seguro para las conversaciones. El arte se une al activismo cuando pintamos sobre los problemas que prevalecen en el espacio geográfico en cuestión.

A través de nuestros proyectos pretendemos plasmar historias de libertad y esperanzas de posibilidades. Esperamos archivar los matices culturales como las prácticas tradicionales, la lengua, las canciones, los mitos y las historias de la comunidad, ya que sigue siendo muy vibrante y no se ha explorado. 

Para más información: https://aravaniartproject.com/

 ¿Cómo es ser una mujer trans y negra en el Brasil de Bolsonaro? ¿Cómo se puede sobrevivir siendo, además de activista, política? Patricia Borges es un ejemplo de mujer trans disruptiva y feminista que no pide permiso.

Por Luciana Peker

Patricia nació en 1990. A los 5 años murió su mamá Alessandra Aparecida Nogueira Borges. A los 6 años su papá le puso una pistola en la cabeza. Le dijo que tenía que ser masculino. No fue lo que no quería ser. A los 11 años su padre fue preso por hurto y ella pudo sacar a Patricia. A los 13 años él salió en libertad y le quitó la suya. La echó a la rua.  

– Tuve que hacer cosas que no quería para obtener cosas que necesitaba, cuenta. 

Su cuerpo es político. Su belleza impactante resalta de lejos, magnetiza de cerca. Necesita estar a la defensiva de ataques. La armadura es parte del dolor que queda por un cuerpo que lleva la marca de los golpes como tatuajes que no se eligen ni se olvidan. 

—El único camino que muchas tienen, infelizmente, es la prostitución y vender el cuerpo. No era lo que yo quería, pero para existir tenía que hacerlo, explica.

Su cuello con un collar negro la hace atractiva y el blanco espiritualiza sus odas a las entidades bahianas, el carnaval le da brillo y la militancia consignas en las remeras que porta en un cuerpo que es suyo y, a la vez, una polvera donde se miran desde el espejito los derechos colectivos.

-Mi cuerpo es activismo, define.

Un tiro, tres facadas, varias cortadas, demasiadas heridas y un fierrazo recibido mientras repartía volantes de Erika Hilton, la diputada de San Pablo para la que trabaja como asesora. “Sufrí una agresión con un fierro durante la campaña. Dos personas me agredieron en una avenida paulista mientras distribuíamos panfletos. Todavía hay gente que no acepta que las personas trans ocupen espacios de poder”, denuncia.

La bancada evangélica no deja pasar ningún proyecto que contenga la palabra “género” en la Legislatura de San Pablo. Ella reclama: “Queremos dejar de estar perseguidas en la Cámara Municipal en la que nos acusan de “ideología de género”, que es un término que no existe, pero que lo usan los sectores evangélicos radicalizados, para decir que perseguimos a las familias”.

Ella no persigue a las familias, pero sí sufrió la persecución paterna. No pide permiso. Lo único que le queda es avanzar. 

 

A inicios de junio de 2022, en Mendoza, territorio aconquijano, compañeras de un lado y del otro de la cordillera nos encontramos en un diálogo que buscó articular luchas, resistencias y alternativas frente a los impactos que la crisis socioecológica actual tiene en nuestros territorios.

El encuentro, convocado por la Fundación Rosa Luxemburgo y las compañeras de las Pibas del Agua desde Mendoza, se propuso reunir diferentes experiencias desde los movimientos campesinos, socioambientales y feministas, para construir dimensiones conjuntas de un ambientalismo popular y feminista.

Compartimos diferentes experiencias de defensa del agua, y de construcción de soberanía territorial, alimentaria y energética, que vienen llevando adelante diferentes organizaciones en Argentina y Chile. Ligamos estas experiencias con las luchas por la reproducción de la vida, y las alternativas económicas que los feminismos construyen desde estos territorios, urbanos y rurales.

Más allá de cómo nos definamos, de qué genealogías o trayectorias reivindicamos, nos une la resistencia, las estrategias compartidas, y el cuidado de la vida en el centro de nuestro proyecto político. Ni el ecologismo popular, ni el movimiento por la justicia ambiental, ni los feminismos necesitaron nunca definirse conceptualmente para expresar su potencia como horizontes transformadores de mundo. Así, tampoco es preciso limitar a las claves feministas para un ambientalismo popular como horizonte común de transformación, en el ecofeminismo.

Quienes somos y de dónde venimos configura nuestra práctica, es inescindible de nuestra mirada de futuro, pero también nos hermana, nos hacer dialogar nuestras diferencias y consolidar nuestras luchas comunes.

El presente material es una apuesta pedagógica para sistematizar nuestro ejercicio colectivo de construcción política -de conocimientos y argumentos- pero también de comunidad, de imaginarios y sobre todo de futuro. Lo pusimos en práctica a partir de saberes, haceres y sentires desde los feminismos eco-territoriales, que a su vez son profundamente transfronterizos.

Florencia Puente

Fundación Rosa Luxemburgo

 

Descarga aquí

 

Los siguientes videos presentan diversos perfiles de compañeras que participaron en el Encuentro “Feminismos populares hacia la construcción de horizontes ecosociales”. A través de sus relatos percibimos los diversos territorios que formaron parte de nuestro debate, las resistencias y conflictos que allí se despliegan, pero también las formas organizativas y las estategias para defenderlos. Los relatos nos hablan, finalmente, de la forma en la que se concibe la relación entre nuestros cuerpos y nuestros territorios desde una perspectiva feminista.





En este estudio encontramos claves para analizar las políticas públicas para las trabajadoras de casas particulares desde una perspectiva feminista y clasista. Además de los datos cuantitativos y cualitativos sobre la situación en Argentina que presentan las autoras Jimena Frankel y Daniela Angelone, aquí están presentes las voces de las trabajadoras, sus demandas y reivindicaciones. ‎ ‎ 

Este material apunta a sistematizar el marco legal en Argentina, pero también a ser útil como herramienta para impulsar debates sobre el sostenimiento de los cuidados, los derechos laborales y la organización de las trabajadoras. ‎ ‎ ‎ 

Coordinado por Juliana Díaz Lozano

Pueden descargar el informe aquí.

La nueva Constitución se ha instalado como un referente para las luchas feministas más allá de las fronteras, tanto por haber sido redactada por el primer órgano constituyente paritario de la humanidad, como por el contenido en el que el feminismo es una orientación transversal que permea todo el texto y no solo un capítulo. En el marco de la campaña por el #AprueboFeminista, este 12, 13 y 14 de agosto levantaremos el Encuentro Feminista Transfronterizo: Ahora es Cuando. Esta instancia busca ser un espacio de debate político entre feministas de distintas latitudes reunidas para analizar y proyectar juntas los aprendizajes y desafíos que abre el proceso constituyente en Chile. A solo semanas de la elección en que la población del país definirá el destino de la nueva Constitución, convocamos un espacio de diálogo abierto e internacionalista donde poner en común las contribuciones, apuestas, tensiones y límites del proceso constituyente para el movimiento feminista internacional. 

Para esto contaremos con la participación de Àurea Carolina (Brasil), Ailynn Torres (Cuba), Dora Saldarriaga (Colombia), Vicenta Moreno (Colombia) y Clara Serra (España) para vincular la experiencia local con la de compañeras y compañeres que han debido enfrentar desde cada país el giro autoritario y la amenaza de las extremas derechas, revueltas, alzamientos y disputas institucionales de sectores populares protagonizadas por mujeres y disidencias.  

Como Coordinadora Feminista 8M levantamos este encuentro que busca instalar en el debate público los desafíos que tenemos por delante para la implementación de las herramientas que habilita la nueva Constitución, a la vez que socializar las contribuciones y el proceso de aprendizaje con compañeras de otros países. Una instancia de encuentro e intercambio que fortalecerá el debate y las alianzas transfronterizas, una tarea central para la proyección del movimiento feminista en este ciclo político en crisis que se abre. 

 

Programa Encuentro feminista transfronterizo: AHORA ES CUANDO

Viernes 12 de Agosto
Casa Central Universidad de Chile, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 105, Santiago 

19:00 – 21:00 / Balance del ciclo feminista internacional 

Lugar: Casa Central Universidad de Chile, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 105, Santiago
Moderan: Karina Nohales (Coordinadora Feminista 8M) y Alex Wischnewski
Participan: Clara Serra, Àurea Carolina, Ailynn Torres, Dora Saldarriaga y Vicenta Moreno

¿Cómo se ha desplegado la movilización feminista de los últimos años en cada país? Como Coordinadora Feminsita 8M hemos caracterizado este como ciclo de movilizaciones feministas de masas a nivel internacional ¿Concuerdas con esta caracterización? ¿Cómo se presenta esta experiencia en sus propios países? ¿Cuál ha sido su devenir en la actualidad?  ¿Cuál sería el balance que hacen de este ciclo a nivel local e internacional (avances, aprendizajes, límites, tensiones y retrocesos)?  

 

Sábado 13 de Agosto

Sede Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF). Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 1603, Santiago 

11:30 – 14:00 / Nueva Constitución en Chile y horizontes feministas
Modera: Javiera Manzi A. (Coordinadora Feminista 8M)
Participan: Alondra Carrillo, Barbara Sepúlveda y Constanza Schonhaut

¿Cómo se desplegó la política feminista dentro de la Convención Constitucional? ¿Qué debates y nudos feministas tuvieron lugar a lo largo del proceso constituyente?  ¿Qué horizontes y desafíos abre para el movimiento feminista la Nueva Constitución? 

15:30 – 17:30 / Giro autoritario y rol del feminismo
Modera: Mia Dragnic (Coordinadora Feminista 8M)
Participan: Ailynn Torres, Àurea Carolina y Pierina Ferreti 

¿Qué entendemos por giro autoritario? ¿Cómo caracterizamos este giro dentro de la región? ¿El giro autoritario es exclusivo de los proyectos las extremas derechas o más bien con una tendencia ineludible del capital en este periodo? ¿Qué lugar ocupa la política sexual y de género en este escenario de disputa?  ¿Cuáles son las dimensiones estratégicas de un horizonte feminista que se presente como una alternativa a este giro? 

17:30 – 19:00 / Violencias: punitivismo, agendas de derecha y perspectivas feministas
Modera: Andrea Salazar (Coordinadora Feminista 8M)
Participan: Clara Serra, Vicenta Moreno e  Irune Martínez  

¿Cuál es el lugar que han ocupado las violencias en el ciclo de movilizaciones feministas globales? ¿Qué lecturas feministas emergen y entran en tensión sobre las formas en que entendemos y enfrentamos la violencia como un problema? ¿Cómo se explica la deriva punitivista en la agenda y horizonte de la lucha feminista? ¿Cómo se vincula esto con el giro autoritario y la inercia neoliberal al interior del movimiento? 

 

Domingo 14 de Agosto

15:00 – 17:00/ Feminismo y disputa institucional
Lugar: Casa del Maestro, Colegio de Profesoras y Profesores
Moderan: Javiera Vallejo y Florencia Puente
Participan: Dora Saldarriaga, Emilia Schneider y Ana Albornoz

¿Con qué objetivos asumir la disputa institucional feminista? ¿Cómo abordar un despliegue y disputa efectiva dentro y fuera de la institucionalidad? ¿Qué tipos y qué niveles de la disputa institucional habilita este ciclo de movilizaciones feministas? ¿Qué se juega en cada uno de estos niveles? ¿Qué desafíos tiene la lucha feminista institucional para este momento político? ¿Cuál es el rol que han ocupado el movimiento y la esfera institucional en el avance de las demandas feministas?

15:00 – 17:00/ Feminismo y disputa institucional
Moderan: Javiera Vallejo (Coordinadora Feminista 8M)  y Florencia Puente
Participan: Dora Saldarriaga, Emilia Schneider y Ana Albornoz

¿Con qué objetivos asumir la disputa institucional feminista? ¿Cómo abordar un despliegue y disputa efectiva dentro y fuera de la institucionalidad? ¿Qué tipos y qué niveles de la disputa institucional habilita este ciclo de movilizaciones feministas? ¿Qué se juega en cada uno de estos niveles? ¿Qué desafíos tiene la lucha feminista institucional para este momento político? ¿Cuál es el rol que han ocupado el movimiento y la esfera institucional en el avance de las demandas feministas?

18:00 – 19:30 / Encuentro territorial en La Florida
Lugar: Jardín Alto con Gerónimo de Alderete, La Florida
Participan: Alondra Carrillo, Dora Saldarriaga, Vicenta Moreno y Clara Serra 

 

Descarga el programa aquí. 

Javiera Manzi e Irune Martínez, integrantes de la Coordinadora 8M de Chile hablan sobre la participación de las feministas en el reciente proceso constituyente. 

Conoce el perfil de Instagram «Semillas de Resistencia» aquí.

Ilustración: Emitxin

¿De qué manera deciden participar en la Asamblea Constituyente como organización? 

Lo que caracteriza la coordinadora es que hemos, deliberadamente, buscado desarmar este binarismo entre lo institucional y lo movimental. O, aquella idea de que hay una política institucional y una política autonómica. Y, eso, para mí, una clave muy importante ahí es la pregunta por la posibilidad instituyente, que viene a ser la posibilidad de transformar las condiciones de esa política institucional. Y, nosotras vimos esa vía, justamente, en el proceso constituyente. Viniendo de un proceso de movilización de masas, de una articulación que había construido un programa colectivo. Y los encuentros plurinacionales de la mujer y disidencias que luchas, que habían producido todo un relato compartido. 

Vimos, también, en el marco de una revuelta popular y en el marco de lo que abre esta posibilidad constituyente una tarea y una posibilidad que nos llamamos también a hacernos parte. Y esto fue una discusión muy larga en la Coordinadora, porque nosotras fuimos muy críticas, lo seguimos siendo, de los términos en los que se forjó el acuerdo por la paz y la nueva constitución. Que son los términos en los que se resuelve esta salida institucional a la revuelta, de parte de algunos partidos oficialistas y de oposición. 

Y tomó un buen tiempo que nosotras viéramos, junto con impugnar esa política de un acuerdo por arriba, también asumir una tarea política de disputar ese proceso. Y eso lo hicimos en sucesivas asambleas que fuimos deliberando y discutiendo hasta llegar a una resolución, que fue la de decir, bueno, vamos a levantar un proceso tomando una táctica a la que llamamos una simultaneidad táctica. 

¿Qué significaba esto? Significaba que íbamos a desplegarnos en tres vías, una por la vía constitucional, llamábamos, que era levantar candidaturas constituyentes, en listas del movimiento social, por fuera de los partidos políticos y que íbamos a librar ese proceso organizándonos con feminista a lo largo de todo el país, para llegar a la convención constitucional. En segundo lugar, íbamos a librar un proceso constituyente por fuera de la institucionalidad, que significaba generar espacios de deliberación constituyente, popular, que estuviesen por fuera de lo institucional. Y, en tercer lugar, que iba a haber una centralidad en nuestra lucha respecto a la impunidad y a la liberación de las y los presos políticos de la revuelta. 

Y que esta simultaneidad táctica suponía qué compañera que podían decidir asumir cualquiera de estos espacios de despliegue. Porque había compañeras que no querían participar o sumarse tan directamente en el proceso institucional, pero otras que sí, pero en general todas compartíamos la centralidad de llevar, de alguna manera, estas tres tareas. 

Yo diría que eso fue muy relevante para nosotras, ese momento, porque supuso un ejercicio bastante de imaginación política ante un disenso interno, vamos o no vamos, y si vamos vamos juntas y cómo lo hacemos para que esto no termine cooptando toda nuestra actividad en torno a lo institucional. 

Y eso sigue siendo una tensión interna y una pregunta muy grande cuando, por supuesto, que hay un desgaste muy fuerte en lo que supone llevar un proceso, por ejemplo, de campaña electoral, etcétera, sin dejar de sostener otras tareas y otras actividades de levantar movilización, de levantar… Otras formas de activación. 

Entonces, creo que eso fue un ejercicio que nos permitió, además, una revisión bastante profunda respecto a cómo hacíamos política juntas. 

Lo que también pudimos hacer, que me parece muy importante, es que logramos sistematizar todo lo que habíamos construido hasta ese momento y llevarlo hacia un proceso constituyente. ¿Qué quiero decir? Nosotras hemos levantado siempre la idea de que el feminismo construye un programa, y ese es un programa contra la precarización de la vida que habla de todo. Ese programa fue nuestra hoja de ruta para qué es lo que íbamos a ir a disputar a la convención. Entonces no teníamos que crear nada de cero, acumulábamos y construíamos en torno a lo que ya habíamos hecho en todos estos años. Y decidimos juntas en votaciones, o sea, reunidas, a quiénes íbamos a llevar de candidatas, en qué territorios lo íbamos a hacer, cómo nos vamos a articular. Decidimos, por ejemplo, llevar listas que articularan con otros movimientos sociales, pero que íbamos a producir una articulación programática. Por ejemplo, definimos que no íbamos a hacer lista con nadie que tuviese antecedentes de agresión, ni tampoco de deudas de pensión alimenticia, ni tampoco de acoso laboral, ni de denuncias de ningún tipo de estas características. Y eso fue muy relevante porque no solamente nos decidimos a llevar a cabo este proceso, sino también lideramos, de alguna manera, las condiciones en las que se desplegó, no solo para nosotras, sino para otros movimientos. 

Y, luego, con eso, significó que a lo largo de todo el país logramos participar de la construcción de listas independientes del movimiento social; conformamos una plataforma, que es la plataforma feminista constituyente, de la que participan compañeras muy diversas, que levantaron candidaturas feministas por afuera de los partidos. De este amplio y muy diverso grupo entran varias compañeras a la convención y… Que nos permitía decir, bueno, entramos juntas, entra una y entramos todas. 

Y, ya adentro, ha sido como un ejercicio también de cómo se sostiene esto que llamamos un gabinete, nosotras decimos equipa constituyente, que, en lo más concreto, también ha sido un ejercicio bastante de aprender mucho de cómo trasladar esto de aprendizajes previos, o estos modos de hacer juntas que teníamos en el proceso de una coordinadora callejera a un espacio institucional. Sin ceder del todo lo que nosotras somos. Por ejemplo, rebelarnos a la idea de que somos asesoras, nosotras no somos asesoras, somos compañeras, y eso es muy relevante para nosotras, esa diferencia. Somos compañeras políticas que estamos en este proceso, que una de nuestras voceras es la convencional, pero que todas participamos continuamente de la deliberación, de la discusión política. Sin desconocer que también tenemos distintas como… Como una división de roles que, quizás, Irene puede explicar más, que ha sido bastante interesante entre compañeras que, no sé, que pueden aportar con un conocimiento técnico pero que profundamente político, en la concreta tarea de escribir las normas.

Nuestras abogadas han tenido un saber técnico muy relevante, pero a la vez dispuesto en esta clave muy política. Otras compañeras son las que se encargan de la articulación política, o de la dimensión comunicacional, de redes sociales, de prensa, de las gráficas. Y otra compañera que hace algo que es muy relevante como lugar, que, no es solo que toma las tareas administrativas, pero también nosotras decimos, como, de sostener la vida adentro. También repartimos hasta esas tareas. Entonces, bueno, eso ha sido todo un proceso de trabajo que hoy día, yo diría, que la Alondra tiene uno de los hijos más grandes de toda la convención. Eso es muy interesante también. Pero es porque nos hemos decidido a repartirnos entre muchas las tareas, y yo creo que eso ha tenido la capacidad de que hemos logrado experimentar este proceso de a tantas que significa que vamos a salir muchas fortalecidas y con un aprendizaje político que se socializó también. Y eso creo que es muy significativo, porque también nos permite que no quede solamente entre algunas pocas las que vivieron este proceso.

 

¿Qué tensiones aparecen con esta participación al interior del movimiento?

Es una discusión muy abierta aún, porque el proceso constituyente, de alguna manera, trajo algo muy novedoso en relación a esto que nosotras nombramos como una tradición de una izquierda identitaria, sectaria y testimonial, y que la tensionó, y que el feminismo y su potencia, y este arrojo a desbordar todo, a disputar todo, a no ceder y no delegar en nadie nuestra voz, así lo dijimos, no vamos a delegar en otros nuestra tarea histórica. Entra en esta tensión. Y, no es casual, que muchas de las personas que en un minuto se mostraron muy contrarias a participar del proceso, a ingresar a la convención o a tomar parte en este debate, hoy, muchos meses después, sí, hoy día, participan, de distintas maneras. Entonces, yo creo, que no estamos ajenas a eso que está sucediendo no solo dentro de la coordinadora sino por fuera de ella también. Entonces principalmente, yo creo que hay una cuestión que yo creo que también nos remite a algo así como a un trauma histórico pero tal vez sí, un poco, que es la idea de que los términos en los que se procesó la transición pactada en Chile, se asienta sobre una política de total impunidad; en la que la lucha por los derechos humanos, los derechos contra la impunidad, la lucha por la liberación de las y los presos políticos, la lucha contra, en el fondo, esto que aparecía como una democracia, por arriba, que buscó instalarse sobre muchas políticas de olvido y de impunidad. Aparecía como una suerte de re edición de eso. Y era muy complejo porque empieza a escindirse la disputa institucional respecto de la lucha contra la impunidad, o la lucha contra la prisión política. Entonces nuestra tarea es cómo evitar que eso se siga separando.

Este texto fue elaborado en base a entrevista realizada en mayo de 2022 por la Fundación Rosa Luxemburgo.