No es posible entender la crisis actual en Venezuela sin analizar en conjunto los factores que se desarrollan ‘desde adentro’, y que no son explicados en su conjunto por los principales medios de comunicación. Planteamos siete claves de la crisis actual en donde se resalta que no se puede comprender lo que pasa en Venezuela sin tomar en cuenta la intervención foránea y que el concepto de ‘dictadura’ ni explica el caso venezolano ni es una especificidad regional de ese país
Por Emiliano Terán Mantovani*
A su vez planteamos que se están desbordando el contrato social, las instituciones y los marcos de la economía formal y que se está canalizando el devenir y las definiciones políticas de la actual situación por la vía de la fuerza y a través de un buen número de mecanismos informales, excepcionales y subterráneos. Proponemos que el horizonte compartido de los dos bloques partidarios de poder es neoliberal, que estamos ante una crisis histórica del capitalismo rentístico venezolano y que comunidades, organizaciones populares y movimientos sociales se enfrentan a un progresivo socavamiento del tejido social.
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El trato que se le da a Venezuela en los grandes medios de comunicación internacionales es sin duda especial en todo el mundo. No tenga dudas que hay demasiadas tergiversaciones, demasiado maniqueismo, demasiados slogans, demasiadas manipulaciones y omisiones.
Más allá de las versiones cretinizantes de la neolengua mediática que interpreta todo lo que ocurre en el país en clave de ‘crisis humanitaria’, ‘dictadura’ o ‘presos políticos’, o bien de la narrativa heroica de la Venezuela del ‘socialismo’ y la ‘revolución’ que interpreta todo lo que ocurre en el país en clave ‘guerra económica’ o ‘ataque imperial’, hay muchos temas, sujetos y procesos que son invisibilizados, que ocurren mar adentro y que esencialmente constituyen el escenario político nacional. No es posible entender la crisis actual en Venezuela sin analizar en conjunto los factores que se desarrollan ‘desde adentro’.
El criterio de acción e interpretación basado en la lógica ‘amigo-enemigo’ responde más a una disputa entre élites de los partidos políticos y grupos económicos que a los intereses fundamentales de las clases trabajadoras y la defensa de los bienes comunes. Es necesario apostar por miradas integrales del proceso de crisis y conflicto nacional, que contribuyan a trazar las coordenadas para trascender o enfrentar la coyuntura actual.
Presentamos 7 claves para su comprensión, analizando no solo la disputa gobierno-oposición, sino también procesos que se están desarrollando en las instituciones políticas, en los tejidos sociales, en las tramas económicas, al tiempo que se resaltan las complejidades sobre el neoliberalismo y los regímenes de gobierno y gobernanza en el país.
I. No es posible comprender lo que pasa en Venezuela sin tomar en cuenta la intervención foránea
El rico y vasto conjunto de los llamados ‘recursos naturales’ del país; su posición geo-estratégica; su desafío inicial a las políticas del Consenso de Washington; su influencia regional para la integración; así como sus alianzas con China, Rusia o Irán; le otorgan un notable significado geopolítico a Venezuela. Sin embargo, hay sectores intelectuales y mediáticos que continuamente buscan obviar las muy fluidas dinámicas internacionales que impactan y determinan el devenir político en el país, donde resalta el persistente accionar intervencionista del Gobierno y los diferentes poderes fácticos de los Estados Unidos.
En este sentido, estos sectores se encargan de ridiculizar la crítica al imperialismo, y presentan al Gobierno Nacional como el único actor de poder en juego en Venezuela, y por ende el único objeto de interpelación política.
Sin embargo, desde la instauración de la Revolución Bolivariana se ha desarrollado un intenso intervencionismo estadounidense hacia Venezuela, el cual se ha recrudecido y tornado más agresivo a partir de la muerte del presidente Chávez (2013) y del contexto de agotamiento del ciclo progresista y restauración conservadora en América Latina. Vale recordar la Orden Ejecutiva firmada por Barack Obama en marzo de 2015 en la cual se declaraba a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de los EEUU –‘an unusual and extraordinary threat to the national security and foreign policy of the United States’[1]. Ya sabemos qué le ha ocurrido a los países que son catalogados de esta manera por la potencia del norte.
Actualmente, además de las amenazantes declaraciones del Jefe del Comando Sur, el Almirante Kurt W. Tidd (6 de abril de 2017), planteando que la ‘crisis humanitaria’ en Venezuela podría obligar a llevar adelante una respuesta regional –‘The growing humanitarian crisis in Venezuela could eventually compel a regional response’[2]–, y de la evidencia de la agresividad de la política exterior de Donald Trump con el reciente bombardeo a Siria, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, encabeza junto a varios países de la región el intento de aplicación de la Carta Democrática para abrir un proceso de ‘restitución de la democracia’ en el país.
Los ideólogos y operadores mediáticos de la restauración conservadora en la región se muestran muy preocupados por la situación de Derechos Humanos (DDHH) en Venezuela, pero no logran explicar en sus análisis porque extrañamente no se hace ningún esfuerzo supranacional del mismo tipo frente a la espantosa crisis de DDHH en países como México y Colombia. En este sentido parece que la indignación moral es relativa y prefieren callar.
Sea pues, por razones de intencionalidad política o ingenuidad analítica, estos sectores despolitizan el rol de los organismos supranacionales desconociendo las relaciones geopolíticas de poder que los constituyen, que hacen parte de su propia naturaleza. Una cosa es una lectura paranoica de todas las operaciones impulsadas por estos organismos globales y otra muy diferente es una interpretación puramente procedimental de su accionar, obviando los mecanismos de dominación internacional y control de mercados y de recursos naturales que se han canalizado a través de estas instituciones de gobernanza global y regional.
Pero hay algo importante que agregar. Si hablamos de intervención, no podemos solo hablar de los EEUU. En Venezuela hay crecientes formas de intervencionismo chino en la política y las medidas económicas que se han ido tomando, lo que apunta a pérdidas de soberanía, incremento de la dependencia con la potencia asiática y procesos de flexibilización económica.
Una parte de la izquierda ha preferido callar estas dinámicas, dado que parece que la única intervención que merece ser señalada es la estadounidense. Pero ambas vetas de injerencia foránea se están desarrollando para favorecer la acumulación capitalista transnacional, la apropiación de ‘recursos naturales’ y para nada tienen que ver con las reivindicaciones populares.
II. El concepto de ‘dictadura’ no explica el caso venezolano
Casi desde el inicio de la Revolución Bolivariana se ha tildado a Venezuela de ser una ‘dictadura’. Este concepto sigue siendo objeto de amplios debates en la teoría política debido a que ha sido desafiado por las transformaciones y complejización de los regímenes y ejercicios de poder contemporáneos, sobre todo en la actual época globalizada, lo que plantea serios vacíos e imprecisiones en sus definiciones.
La ‘dictadura’ suele estar asociada a regímenes políticos o tipos de gobierno en los cuales todo el poder está concentrado, sin limitaciones, en una sola persona o un grupo de ellas; hay una ausencia de división de poderes; ausencia de libertades individuales, de libertad de partidos, libertad de expresión; e incluso en ocasiones el concepto ha sido vagamente definido como ‘lo opuesto a la democracia’.
El término ‘dictadura’ en Venezuela ha sido utilizado y masificado en la jerga mediática de manera bastante superficial, visceral y de una forma moralizante, prácticamente para plantearlo como una especie de especificidad venezolana, distinguiéndose así de los otros países de la región, donde en teoría sí habría regímenes ‘democráticos’.
El asunto es que en Venezuela en la actualidad difícilmente se puede decir que todo el poder está concentrado sin limitaciones en una sola persona o un grupo de ellas, debido a que en el país estamos ante un mapa de actores, que si bien es jerarquizado, es a la vez fragmentado y volátil –sobre todo después de la muerte del presidente Chávez–, en tanto la existencia de diversos bloques de poder que pueden aliarse o bien estar enfrentados entre ellos y que desborda la dicotomía gobierno-oposición.
Aunque exista un gobierno con un componente militar importante, con crecientes expresiones de autoritarismo y con cierta capacidad de centralización, el escenario es altamente movedizo. No hay dominación total de arriba hacia abajo, y hay cierta paridad entre los grupos de poder en disputa. En cambio el conflicto podría desbordarse, caotizando aún más la situación.
El hecho de que la oposición venezolana controle la Asamblea Nacional, la cual ganó contundentemente por la vía electoral, señala además que antes que una pura ausencia de división de poderes, hay en cambio una disputa entre ellos, hasta ahora favorable a la combinación Ejecutivo-Judicial.
Antes pues que hablar de un régimen político homogéneo, estamos ante una amplia y conflictiva red de fuerzas. La metástasis de la corrupción hace que el ejercicio del poder se descentralice aún más, o bien se dificulte su centralización por parte del Poder Constituido.
Lo que sí tiene que ver con el viejo concepto romano de dictadura, es que en este contexto el Gobierno nacional está gobernando por medio de decretos y medidas especiales en el marco de un declarado ‘estado de excepción’, que se oficializa desde principios de 2016. En nombre de la lucha contra la guerra económica, el avance de la delincuencia y del paramilitarismo, y los avances subversivos de la oposición, numerosas mediaciones institucionales y procedimientos democráticos están siendo omitidos. Destacan por su gravedad políticas de seguridad como la Operación de Liberación del Pueblo (OLP), que representan intervenciones de choque directas de los cuerpos de seguridad del Estado en diferentes territorios del país (rurales, urbanos, barrios periféricos), para «combatir el hampa», los cuales suelen tener polémicos saldos en muertes; la paralización del referéndum revocatorio; la suspensión de las elecciones a gobernación en 2016 sin todavía quedar claro cuando se realizarán; crecientes represiones y excesos policiales ante el descontento social producto de la situación en el país; y un incremento de procesos de militarización, resaltando las zonas fronterizas y las declaradas de ‘recursos naturales estratégicos’.
Este es el mapa político que, junto a las diversas formas de intervención foránea, configuran el escenario de guerra de baja intensidad que atraviesa prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana de los venezolanos. Es este el marco en el que se desenvuelven las libertades individuales, la oposición y pluralidad partidaria, la convocatoria y realización de marchas, expresiones de disidencia y críticas en los medios de comunicación, entre otras formas de la llamada democracia en Venezuela.
III. En Venezuela se están desbordando el contrato social, las instituciones y los marcos de la economía formal
Si hay algo que podría definirse como una especificidad del caso venezolano es que su escenario socio-político actual está desgarrado, profundamente corrompido y altamente caotizado. Hemos sostenido que en el país estamos ante una de las crisis institucionales más severas de toda América Latina[3], haciendo referencia con esto al conjunto de las instituciones jurídicas, sociales, económicas, políticas, entre otras, que conforman la República venezolana.
La crisis histórica del modelo de acumulación rentista petrolero, la metástasis de la corrupción en el país, severas vulneraciones al tejido social desde el ‘período neoliberal’ y en especial desde 2013, y la intensidad de los ataques y disputas políticas, han desbordado en su conjunto los marcos de las instituciones formales de todos los ámbitos de la sociedad, canalizándose muy buena parte de las dinámicas sociales por la vía de mecanismos informales, subterráneos e ilegales.
En el ámbito económico, la corrupción se ha transformado en un mecanismo transversal y motorizador de distribución de la renta petrolera, desviando enormes sumas de divisas a discrecionalidad de unos pocos, y socavando las bases de la economía formal rentista. Esto ocurre de manera determinante con PDVSA[4], la principal industria del país, así como con fondos clave como el Fondo Chino-Venezolano o con numerosas empresas nacionalizadas.
El colapso de la economía formal ha hecho de la informalidad prácticamente uno de los ‘motores’ de toda la economía nacional. Las fuentes de oportunidades sociales, sea de ascenso social o de posibilidad de mayores ganancias, se encuentran con frecuencia en el llamado ‘bachaqueo’ de alimentos (el comercio ilegal, a altísimos precios, dirigidos al mercado negro)[5] u otras formas de comercio en los diversos mercados paralelos, sea de divisas, medicinas, gasolina, etc.
En el ámbito político-jurídico, el estado de derecho carece de respeto y reconocimiento por parte de los principales actores políticos, quienes no solo se desconocen mutuamente sino recurren a movidas políticas dispuestos a todo para vencerse el uno al otro. El Gobierno nacional enfrenta a las que considera las ‘fuerzas enemigas’ con medidas de excepción y conmoción, mientras que grupos de la oposición más reaccionarios despliegan operaciones violentas de vandalismo, confrontación y ataque a infraestructuras. En este escenario se ha mermado sobremanera el estado de derecho, haciendo muy vulnerable a la población venezolana.
Cada vez reina una mayor impunidad, la cual se ha expandido a todos los sectores de la población. Esto no solo hace que se enquiste aún más la corrupción, que luce indetenible, sino que implica que la población no espere nada del sistema de justicia, y cada vez más la ejerza con sus propias manos.
El colapso del contrato social genera tendencias de ‘sálvese quien pueda’ en la población. La fragmentación del poder también ha contribuido a que se generen, crezcan y se fortalezcan diversos poderes territoriales, como lo son los llamados ‘sindicatos mineros’ que controlan con armas minas de oro en el estado Bolívar, o bandas criminales que dominan sectores de Caracas como El Cementerio o La Cota 905[6].
El marco presentado implica nada más y nada menos que el devenir y las definiciones políticas de la actual situación en el país se están desarrollando en muy buena medida por la vía de la fuerza.
IV. La crisis de largo plazo del capitalismo rentístico venezolano (1983-2017)
El hundimiento de los precios internacionales del crudo ha sido determinante en el desarrollo de la crisis venezolana, pero no es el único factor que explica este proceso. Desde la década de los años 80 hay crecientes síntomas de agotamiento del modelo de acumulación basado en el extractivismo petrolero y la distribución de la renta que genera. La actual fase de caotización de la economía nacional (2013-hoy) es también producto del devenir económico de los últimos 30 años en el país. ¿Por qué?
Varias razones lo explican. Alrededor del 60% de los crudos venezolanos son pesados y extra-pesados. Estos crudos son económicamente más costosos y requieren mayor uso de energía y el empleo de procesamientos adicionales para su comercialización. La rentabilidad del negocio que alimenta al país va descendiendo con respecto a tiempos anteriores, cuando prevalecían crudos convencionales. Esto ocurre al mismo tiempo que el modelo exige cada vez más ingresos rentísticos y cada vez más inversión social no solo para paliar las crecientes necesidades de una población que sigue en aumento.
La hiper-concentración poblacional en las ciudades (más de 90%) promueve un uso de la renta orientado fundamentalmente en el consumo (de bienes importados) y muy poco en formas productivas. Las épocas de bonanza promueven el fortalecimiento del sector extractivo (primario) –los efectos de la llamada ‘Enfermedad Holandesa’– lo que vulnera notablemente a los ya débiles sectores productivos. Luego de finalizada la bonanza (como ocurrió a fines de los 70 y ahora desde 2014), la economía queda más dependiente y aún más débil para enfrentar una nueva crisis.
La corrupción socio-política del sistema también posibilita fugas y descentralizaciones fraudulentas de la renta, lo que impide el desarrollo de políticas coherentes de distribución para paliar la crisis
La creciente volatilidad de los precios internacionales del crudo, así como cambios en los balances de poder global en torno al petróleo (como la progresiva pérdida de influencia de la OPEP) tienen también significativos impactos en la economía nacional.
Mientras se desarrollan todos estos vaivenes económicos en el país, los recursos ecológicos se siguen socavando y agotando, lo que amenaza los medios de vida de millones de venezolanos para el presente y futuro.
La actual solución que impulsa el Gobierno nacional ha sido incrementar notablemente el endeudamiento externo, distribuir la renta de manera más regresiva para la población, expandir el extractivismo y favorecer al capital transnacional.
En suma, cualquiera de las élites que gobierne en los próximos años, tendrá que enfrentar, sí o sí, los límites históricos que se han alcanzado con el viejo modelo rentista petrolero. No bastará solo esperar un golpe de suerte para que los precios del petróleo suban. Se vienen trascendentales cambios y habrá que estar preparados para enfrentarlos.
V. ¿Socialismo? en Venezuela se está llevando a cabo un proceso de ajuste y flexibilización económica progresivo
En el país se está desarrollando un proceso de ajuste progresivo y sectorizado de la economía, flexibilizando previas regulaciones y restricciones al capital, y desmantelando paulatinamente los avances sociales alcanzados en tiempos anteriores en la Revolución Bolivariana. Estos cambios aparecen enmascarados en nombre del Socialismo y la Revolución, aunque representan políticas cada vez más rechazadas por la población.
Destacan políticas como la creación de las Zonas Económicas Especiales, las cuales representan liberalizaciones integrales de partes del territorio nacional, una figura que entrega la soberanía a los capitales foráneos que pasarían a administrar prácticamente sin limitaciones dichas regiones. Se trata de una de las medidas más neoliberales desde la Agenda Venezuela implementada por el gobierno de Rafael Caldera en los años 90, bajo las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional.
También resaltan la paulatina flexibilización de los convenios con las corporaciones foráneas en la Faja Petrolífera del Orinoco; liberalización de precios de algunos productos básicos; creciente emisión de bonos soberanos; devaluación de la moneda, creándose un tipo de cambio flotante (Simadi); aceptación de algunos trámites comerciales directamente en dólares, por ejemplo, en el sector turismo; o el fiel cumplimiento de los pagos de deuda externa y los servicios de la misma, lo que implica un recorte en las importaciones y consiguientes problemas de escasez de bienes de consumo básico.
Se está impulsando el relanzamiento de un extractivismo flexibilizado, apuntando fundamentalmente hacia las nuevas fronteras de la extracción, donde destaca el mega-proyecto del Arco Minero del Orinoco, el cual plantea instalar como nunca antes la mega-minería en un territorio de 111.800 kms2 de extensión, amenazando fuentes de vida claves para los venezolanos, en especial para los pueblos indígenas. Estos proyectos suponen además el atornillamiento por largo plazo a los esquemas de dependencia que produce el extractivismo[7].
Cabe destacar que estas reformas se combinan con el mantenimiento de algunas políticas de asistencia social, continuos aumento de los salarios nominales, algunas concesiones a demandas de las organizaciones populares y el uso de una narrativa revolucionaria e antiimperialista. Esto evidentemente tiene como uno de sus principales objetivos el mantenimiento de los apoyos electorales que quedan.
Estamos en presencia de lo que hemos llamado un ‘neoliberalismo mutante’, en la medida en la que se combinan formas de mercantilización, financiarización y desregulación con mecanismos de intervención estatal y asistencia social.
Parte de la izquierda ha estado muy enfocada en evitar la llegada de gobiernos conservadores al poder para así evitar la ‘vuelta del neoliberalismo’. Pero olvidan mencionar cómo gobiernos progresistas también avanzaron en varias medidas selectivas, mutantes e híbridas de perfil neoliberal, que finalmente afectan al pueblo y a la naturaleza[8].
VI. ¿La alternativa? El proyecto de los partidos de la ‘Mesa de la Unidad Democrática’ (MUD) es neoliberal
La derechista ‘Mesa de la Unidad Democrática’ (MUD) es el bloque predominante de la oposición partidista al Gobierno nacional, aunque una oposición de izquierda haya venido creciendo lentamente y es muy factible que lo siga haciendo. Esta izquierda crítica, al menos la más definida, no se identifica con la MUD por lo que no articula políticamente con esta.
La MUD no es un bloque homogéneo, y en cambio existen sectores que van, desde influyentes grupos radicales de extrema derecha –que podríamos llamar ‘uribistas’–, hasta llegar a algunos sectores de conservadurismo light, y de liberalismo elitario con cierta tendencia distribucionista. Estos diversos grupos tienen una relación conflictiva entre ellos y con eventuales careos y desplantes mutuos.
A pesar de sus diferencias, a los diferentes grupos de la MUD los une al menos tres factores fundamentales: su matriz ideológica, las bases de su programa económico y su agenda reaccionaria ante el Gobierno nacional y ante la posibilidad de una profunda transformación de corte popular emancipatorio. Nos referiremos a las dos primeras.
Su matriz ideológica está profundamente determinada por la teoría neoclásica y por el liberalismo conservador, enalteciendo obsesivamente la propiedad privada, el fin de la ‘ideologización’ por parte del Estado y el auge de las libertades empresariales e individuales.
Estos pilares ideológicos son más claros en la programática de este bloque que en sus propios discursos mediáticos, donde la retórica es simplista, superficial y llena de consignas. La síntesis más acabada de su modelo económico se encuentra en los ‘Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013-2019)’[9]. Se trata de una versión neoliberal más ortodoxa del extractivismo petrolero, en relación al proyecto del actual Gobierno venezolano.
Destaca el hecho de que, a pesar de enarbolar la bandera del ‘cambio’ y la ‘Venezuela productiva’, su propuesta plantea llevar la extracción de petróleo en Venezuela hasta 6 millones de barriles diarios, poniendo énfasis en el incremento de las cuotas de la Faja Petrolífera del Orinoco. Aunque se acusen, riñan y señalen públicamente, las propuestas petroleras de Henrique Capriles Radonski (Petróleo para tu Progreso)[10] y Leopoldo López (Petróleo en la Mejor Venezuela[11]) son gemelas, y consensuan con el ‘Plan de la Patria’ 2013-2019 impulsado por el Gobierno nacional. El cambio anunciado no es más que otro atornillamiento con el extractivismo, más rentismo y desarrollismo, y las consecuencias económicas e impactos socio-ambientales y culturales que conlleva este modelo.
VII. La fragmentación del ‘pueblo’ y el progresivo socavamiento del tejido social
En todos estos procesos de guerra de baja intensidad y caos sistémico, el principal afectado es el pueblo trabajador. La potente cohesión socio-política que se configurara en los primeros años de la Revolución Bolivariana ha sufrido no solo un desgaste sino una progresiva desarticulación. Pero estas afectaciones han llegado incluso a la propia médula de los tejidos comunitarios del país.
La precariedad para cubrir las necesidades básicas de la vida cotidiana; los incentivos a la resolución individual y competitiva de los problemas socio-económicos de la población; la metástasis de la corrupción; la canalización de los conflictos y disputas sociales por la vía de la fuerza; la pérdida de referentes ético-políticos y el desgaste de la polarización debido al descrédito de los partidos; la agresión directa a experiencias comunitarias fuertes o importantes y a líderes comunitarios por parte de diversos actores políticos y territoriales; hacen parte de este proceso de vulneración de los tejidos sociales que apunta a socavar los verdaderos pilares de un potencial proceso de transformación popular-emancipatorio o de las capacidades de resistencia de la población ante un mayor avance de fuerzas regresivas en el país.
Mientras tanto, diversas organizaciones de base popular y movimientos sociales a lo largo y ancho del país insisten en construir una alternativa desde sus territorios. Los tiempos dirán cual será su capacidad de resistencia, adaptación y sobre todo su habilidad colectiva para articularse entre ellos y disputar con mayor fortaleza el rumbo del proyecto político nacional.
Si hay una solidaridad irrenunciable que debería impulsarse desde las izquierdas en América Latina y el mundo, debe ser con este pueblo luchador, ese que históricamente ha cargado sobre sus hombros la explotación y los costos de la crisis. Ese que frecuentemente ha desbordado y se ha re-apropiado de las calles buscando que sus demandas sean escuchadas y atendidas. Ese que en la actualidad se enfrenta a los complejos dilemas que suponen los actuales tiempos de reflujo y regresiones. Este pareciera que es el verdadero punto de honor de las izquierdas. El costo de darle la espalda a estas contra-hegemonías populares en nombre de una estrategia de conservación del poder podría ser muy alto.
* Emiliano Terán Mantovani es sociólogo venezolano, ecologista político e investigador en ciencias sociales.
[1] https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2015/03/09/executi…
[2] http://www.southcom.mil/Portals/7/Documents/Posture%20Statements/SOUTHCO…
[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=207450
[4] http://www.correodelorinoco.gob.ve/impacto/maduro-hay-que-ir-a-sanear-pr…
[5] http://www.eluniversal.com/noticias/economia/leon-bachaquero-invierte-40…
[6] http://efectococuyo.com/principales/van-al-menos-24-fallecidos-en-enfrentamientos-entre-cicpc-y-bandas-delincuenciales; http://www.radiomundial.com.ve/article/enfrentamiento-en-cota-905-deja-1…
[7] http://www.alainet.org/es/articulo/175893
[8] http://www.alainet.org/es/articulo/172285
[9] http://static.telesurtv.net/filesOnRFS/opinion/2015/12/09/mud_government…
[10] http://www.eluniversal.com/noticias/politica/plan-petroleo-para-progreso…
[11] http://www.leopoldolopez.com/en-la-mejor-venezuela-duplicaremos-la-produ...
Publicado por primera vez en:  http://www.alainet.org/es/articulo/184922
Foto: Wikimedia Commons

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La Fundación Rosa Luxemburgo, junto al Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), la Federación de Estudiantes Universidad de Chile (FECH) y  Comisión Medio Ambiente (FEN) organizan una serie de debates en el marco de las actividades de difusión del Libro “Salidas al Laberinto Capitalista: Decrecimento y Postextractivismo” con la presencia de sus autores Ulrich Brand (Alemania) y Alberto Acosta (Ecuador).
El lunes 12 de junio,  a las 13:00 horas en el Aula magna Facultad de Economía Universidad de Chile, ambos intelectuales realizarán una clase magistral: Postextractivismo y Decrecimiento. Se problematizará acerca de la viabilidad de la idea de  mantener un crecimiento económico sostenido y respecto a la situación de la extracción acelerada de materias primas, presentando las diversas maneras que se han venido presentando para hacer frente a las problemáticas que estas concepciones económicas han generado a nivel global.
Lunes 12 de junio, 13:00 horas. Aula Magna de la Universidad de Economía de la Universidad de Chile. Diagonal Paraguay 257, Santiago. Entrada Libre
El mismo día, a las 18:30,   junto a la socióloga y académica de la Universidad de Chile Violeta Rabi y al vocero de la Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP, Luis Mesina, Alberto Acosta y Ulrich Brand debatirán en el Foro Panel: Reflexiones en el Ambiente: Decrecimiento y post extractivismo,  acerca de la viabilidad económica, socioambiental y política, de transitar hacia el establecimiento de otras formas de desarrollo. La actividad se realizará en el Salón Eloísa Díaz de la Casa Central de la Universidad de Chile (Avda. Libertador Bernardo O’Higgins 1058) a las 18:30 horas.
AficheUlrichCorr
Alberto Acosta, es economista, ex ministro de energía y minas y presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador, Ulrich Brand, es cientista político e investigador de la Universidad de Viena, Austria, Violeta Rabi, socióloga y académica de la Universidad de Chile y Luis Mesina, es vocero del Movimiento No+AFP problematizarán sobre la viabilidad del crecimiento sostenido y la extracción acelerada de materias primas en un planeta finito, y las salidas que se vienen dibujando para enfrentar la crisis global que hemos generado.
Lunes 12 de junio a las 18:30. En el salón Eloísa Díaz. Casa Central de la Universidad de Chile (Metro de la Universidad de Chile)
 
 

Ayer perdimos a François Houtart, que con sus 92 años decidió que ya cumplió su larga trayectoria por esta tierra
Houtart.pb
Por Verena Glass
Sacerdote católico, Houtart, nacido en Bélgica, activo en todas las partes del mundo y anclado, en sus últimos años, en Ecuador, fue uno de los sociólogos más influyentes del pensamiento altermundista. Una vez Frei Betto, referente brasileiro de la Teología de la Liberación, dijo que la diferencia entre Dios y Houtart es que Dios está en todas partes, y que François ya había estado en todas ellas, pues su trabajo lo llevó de Europa a las Américas, a África, a Asia, experiencia que le concedió la legitimidad de hablar sobre el tema de la humanidad.
En 2011, la Fundación Rosa Luxemburgo en Bruselas publicó su ensayo De los bienes comunes al ‘Bien común de la humanidad’. Y el año pasado, François nos visitó en nuestra oficina de São Paulo, donde mantuvimos una larga conversación con él. ¡Compañero François, presente!
 
Houtart

REFLEXIONES SOBRE LA SITUACIÓN ECONÓMICA MUNDIAL
El 1 de abril tuvo lugar en Hotel Bauen de la Ciudad de Buenos Aires, el “Taller anual de Economistas de Izquierda 2017”. En el encuentro, Economistas de Izquierda (EDI) con la colaboración de la FRL se propuso debatir desde una perspectiva regional acerca del impacto de la llegada de Donald Trump a la presidencia.
La pregunta sobre lo que significa Estados Unidos para América Latina va mucho más allá de los complejos análisis que podamos hacer sobre las relaciones bilaterales y multilaterales que el país del norte pueda establecer con los países situados al sur del Río Bravo. Involucra, necesariamente, una multiplicidad de imaginarios y representaciones ligados al rol histórico que el imperialismo estadounidense ha tenido en América, cuyos vaivenes forman parte de las historias de las múltiples y diversas sociedades nuestroamericanas de manera determinante.
«Nacionalismo en lo político, proteccionismo en lo económico, antinmigración en lo social, son los ejes que recorren las definiciones políticas de Trump». ¿A que atribuir este dramático giro a derecha en el seno de las potencias mundiales de occidente? ¿La xenofobia, el racismo, el sexismo la misoginia se expandirán en esas sociedades? ¿Trascenderán sus fronteras? ¿La globalización ha ingresado en una fase declinante? ¿Están en juego las normas y los equilibrios geopolíticos estructurados en los últimos 70 años? Éstas y otras preguntas recorren de manera critica  cada uno de los aportes que componen este anuario; convencidxs que promover estos espacios desde las izquierdas diversas consolidará herramientas para construir nuevas emancipaciones.
Anuario EDI 2017: Trump y su impacto en la región. 
Reflexiones sobre la situación económica mundial
Descargue la publicación Anuario EDI 2017
ISBN 978-987-46430-2-5
Una publicación de los Economistas de Izquierda (EDI) y la Oficina de Enlace Buenos Aires de la Fundación Rosa Luxemburgo

En la actualidad varios debates critican, planteando interesantes alternativas, las tendencias económicas, culturales y sociopolíticas dominantes. Entre estos, hay dos perspectivas que aún no han sintetizado entre sí: el debate europeo del decrecimiento y la discusión latinoamericana del postextractivismo.
Desde este punto de partida, la Fundación Rosa Luxemburgo organiza un conjunto de actividades que contarán con la presencia de dos reconocidos intelectuales críticos: Ulrich Brand (Alemania) y Alberto Acosta (Ecuador). El martes 6 de junio a las 15.00 se realizará un debate en la Comisión de Ambiente del Congreso de la Nación, con el tema “China en Argentina y América Latina: ¿Cooperación sur-sur o nuevo imperialismo?. Ese mismo día, a las 18.00 la cita será en el Hotel BAUEN, donde se abrirá el diálogo en el panel “Crisis socioecológica: debates, enfoques y alternativas” en el marco de la publicación del libro “Salidas del laberinto capitalista. Decrecimiento y Postextractivismo”. Por último, el miércoles 7 de junio se llevará adelante el taller sobre “Postextractivismo y Buen Vivir: alternativas posibles”.
Quedan invitadas e invitados a estas jornadas que abren un camino de posibilidades hacia el Buen Vivir o «Sumak Kawsai», en kichwa, como punto de partida para pensar la salida del laberinto capitalista.
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Panel “Crisis socioecológica: debates, enfoques y alternativas”

La publicación de un libro es siempre un buen motivo para generar diálogos y debates. Por eso la Fundación Rosa Luxemburgo y la editorial Tinta Limón convocan al intercambio con los autores. Desde Alemania, Ulrich Brand y desde Ecuador, Alberto Acosta trazan puentes entre Europa y América Latina a propósito de la «Crisis socioecológica: debates, enfoques y alternativas”.
Sobre el libro, Maristella Svampa, politóloga argentina, quien será de la partida, dijo en el prólogo: “Salidas del laberinto capitalista. Decrecimiento y Postextractivismo está lejos de ser un libro que plantee una crítica lineal a la modernidad hegemónica o propicie nuevos dogmatismos; antes bien, nos conmina a pensar en la incomodidad, adentrándonos en las ambivalencias y la complejidad que nos proponen los dilemas aparentemente irresolubles de la sociedad actual”.


flyer 6 junio senado

«China en Argentina y América Latina: ¿Cooperación sur-sur o nuevo imperialismo?»

El martes 6 de junio a las 15.00 se realizará el debate “China en Argentina y América Latina: ¿Cooperación sur-sur o nuevo imperialismo? en la Comisión de Ambiente del Congreso de la Nación.
En los últimos tiempos, América Latina (y en particular, la Argentina) abrió canales de cooperación “bilateral” con China. Desde la Comisión de Ambiente se intentará plantear el debate sobre lo genuino de esta relación, en la que en principio nuestro país exporta materias primas. ¿Se trata de una real cooperación? ¿Se crea un nuevo imperialismo desde el país de Asia?


flyer 7 junio

Taller: “Posextractivismo y Buen Vivir: alternativas posibles»

El miércoles 7 de junio se llevará adelante el taller sobre “Postextractivismo y Buen Vivir: alternativas posibles”.
En el marco de la visita del economista ecuatoriano Alberto Acosta, quien fuera exministro de Energía y Minas; expresidente de la Asamblea Constituyente 2007, convocamos a pensar y generar intercambios en la modalidad de taller. Se trata, además, de uno de los impulsores del concepto de Buen Vivir.


Alberto Acosta:

Economista ecuatoriano; ex Ministro de Energía y Minas; ex presidente de la Asamblea Constituyente 2007. Autor de numerosas publicaciones, entre las que se destacan El Buen Vivir. Sumak Kawsay, una oportunidad para imaginar otros mundo y Colonialismos del siglo XXI. Negocios extractivos y defensa del territorio en América

Ulrich Brand:

Profesor e investigador de la Universidad de Viena. Miembro del comité de expertos del Parlamento alemán sobre “Crecimiento, Bienestar y Calidad de Vida” (enero de 2011 a junio 2013), de la Fundación Rosa Luxemburgo, Berlín, y del Consejo Asesor Científico de ATTAC, en Alemania. Ulrich Brand es un politólogo y economista alemán que promueve una teoría crítica para abordar lo que llama financierización de la naturaleza, los dispositivos de gobernabilidad global y las transformaciones del Estado.
 

“Estamos aquí porque han destruido nuestros países” – Desafíos para otra política de migración en la Unión Europea
 Por Angela Isphording, FRL
Thousands of people march through the streets of central London in support of refugees on 12 September, 2015.
Desde la “primavera árabe” en 2011 aumentó el número de hombres, mujeres y niños que trataron de cruzar las fronteras europeas en búsqueda de paz, libertad, trabajo y un futuro para sus familias. A ellos se sumaron los refugiados de la guerra en Siria, de los conflictos post-guerra en Irak y Afganistán, y cientos de miles de personas de África, que por la destrucción de sus territorios y el saqueo de sus países ya no encontraron de qué vivir.
La mayoría de ellos trató de cruzar el mediterráneo, que rápidamente se convirtió en una zona de muerte militarizada.  Nomás en los últimos tres años un total de 12.200 personas ahogaron en el trayecto. Estas son las cifras oficiales. En realidad no se sabe cuánta gente ha muerto en los accidentes con balsas frágiles navegados por “coyotes” corruptos.
Los estados europeos han reaccionado desde hace años militarizando las fronteras con su agencia fronteriza “Frontex”, usando barcos militares, cámeras infrarrojos, muros con alambre espinoso y hasta armas de fuego.
Al interior de la UE hay conflictos: Por el reglamento fronterizo, las y los refugiados tienen que tramitar su asilo en el país de llegada, así que la carga cae sobre todo a Italia, Grecia, y por menor grado a Malta y España. A pesar de su pedido de ayuda, hay pocos países europeos que aceptan recibir a refugiados arribados en los países mediterráneos. (Ojo: en Europa la discusión política se está dando sobre todo al respecto de la figura jurídica del “refugiado”. Aquí hay “buenos refugiados”, que principalmente es la gente que huye de conflictos armados o persecución por razones políticas – aquí entran también perseguidos por identidad sexual, religión, etnia – y los “malos refugiados” quienes son los que huyen de la pobreza. Se les llama también “refugiados económicos”).
Después de los terribles accidentes frente a la isla italiana Lampedusa, donde se ahogaron en octubre del 2013 más de 300 personas y en abril del 2015 más de 700 cuando se volcaron sus barcos, hay cada vez más voces del centro de Europa exigiendo una política fronteriza más humana.
La marcha de la esperanza
Pero no fueron los muertos que hicieron colapsar el orden fronterizo, ni las múltiples protestas de las y los refugiados organizados en Europa, sino la presión ejercida por cientos de miles de personas que se organizaron fuera de Europa para cruzar las fronteras. En el verano del 2015 hombres, mujeres, niñas y niños cruzaron el mar y escalaron muros (en Marruecos), ignorando calor, lluvia, frió, hambre, sed y … las fronteras. Como nunca antes, el cruce de frontera se convirtió en un acto colectivo en contra de una política inhumana, racista e imperial. Cuando decenas de miles se quedaron atrapados en Hungría bajo condiciones terribles y las imágenes de niños sin zapatos, mujeres sin fuerza y hombres llorando llenaron las primeras páginas de los periódicos, el 5 de septiembre del 2015 Alemania y Austria abrieron sus fronteras a pesar de no ser países fronterizos y sin tramitar a las personas que entraron.

El verano más frío – Tres historias reales de refugiados (pdf)

Fue un momento histórico en el que las y los refugiados salieron de la sombra de la irregularidad y emergieron como sujeto de sus destinos. Este “verano de migración” o la “marcha de la esperanza” cambió Europa para siempre. Hasta cierto punto fue una revolución, o más bien fue la continuación, la consecuencia de la primavera árabe y las luchas de refugiados en Europa, que en este verano llegó como movimiento político y social al corazón de Europa.
El “sí podemos” de Angela Merkel convirtió a esta regente conservadora en la “mujer del año 2015”, casi candidata para el premio Nobel de Paz. No sabemos si actuó también por compasión, pero sí sabemos que hizo lo que se debía hacer frente a la presión por cientos de miles de personas atrapadas en la estación de tren Keleti en Hungría. Sea como sea, la reacción fue tardía. Desde la primavera árabe, la guerra en Siria y los conflictos post-guerra de Irak y Afganistán, la Unión Europea tendría que haber tomado medidas para organizar la migración de los afectados a países europeos y a la vez apoyar financieramente a los organismos internacionales en apoyar a la gente en los campos de refugio. No se hizo absolutamente nada.
En total llegaron 890.000 personas en aquél año a una Alemania no preparada. No había ni infraestructura ni institucionalidad para recibirlos. Al no haber sido por la reacción solidaria del pueblo alemán – se formaron redes solidarias y organizaron comida, ropa, lugares para dormir, apoyo en trámites migratorios, cursos de alemán, cuidado de niños – hubiera pasado una catástrofe humana. En poco tiempo la llamada “cultura de bienvenida” se volvió “mainstream”. Medios y celebridades llamaron por más solidaridad, comités ciudadanos se formaron para tareas de apoyo, el logo “refugees welcome” apareció en bolsas y camisetas, se organizaron eventos de recaudación de fondos y biografías de refugiados llenaron los medios de comunicación.
Pero frente al número de gente que seguían llegando, la derecha política en Alemania (y otros países europeos) ganó fuerza. El partido antieuropeo y antiislamista AfD (“Alternativa para Alemania”) entró en varios parlamentos regionales. Como reacción, el gobierno de Angela Merkel se movió hacia la derecha, endureciendo nuevamente los leyes y condiciones para personas refugiadas y jugó un papel importante para que pase lo mismo a nivel europeo: La Unión Europea hizo acuerdos muy cuestionables con Turquía y muchos países africanos y asiáticos para que impidan el paso de migrantes hacia Europa.
Pero no nada más en la política hubo un auge de la derecha. También en la población alemana discursos y actos racistas son cada vez más comunes. El movimiento derechista yantiislámico Pegida es el movimiento racista más grande desde la Segunda Guerra Mundial. La policía alemana contó nomás en el año 2016 casi 1000 ataques a refugios de migrantes (5 veces más que en el 2014) y más de 3500 ataques a personas refugiadas. Estas son las cifras oficiales.
Dos sucesos echaron leña al fuego anti-refugiado y sobre todo anti-islámico: en la Nochevieja de 2015 hubo un acoso masivo a mujeres por hombres, muchos de ellos migrantes/refugiados. Se desató una discusión sobre los valores libertarios que había que defender. Otro suceso, o más bien sucesos, han sido los ataques terroristas de Paris, Bruselas y Berlín.
Desafortunadamente el partido DIE LINKE, La Izquierda, no ha logrado aprovecharse de la “cultura de la bienvenida” o de la masa de ciudadanos que se han organizado alrededor del apoyo a refugiados. Más bien hubo discusiones adversas entre la corriente de Sahra Wagenknecht que –en el afán de no perder votos a la derecha –tomó posturas anti-refugiados, y la corriente del socialismo democrático que defendió el derecho del refugio, lo que les costó muchos votos en las elecciones de Sachsen-Anhalt.
Reflexiones

  1. Hay que reconocer que, en nuestro orden global complejo, las migraciones ya son un hecho y las fronteras nacionales que se abren para bienes, deberían abrirse también para personas. Por ejemplo en Alemania, ya la quinta parte de la población tiene una historia de migración, muchos de ellos ya en la segunda o tercera generación. Ya estamos viviendo en sociedades “post-migratorias”.
  2. “Estamos aquí porque destruyen nuestros países”. Este slogan del grupo de refugiados “The Voice”, con sede en Alemania, pone el dedo en la llaga. Mientras que los países del norte global sigan explotando recursos y personas del sur global; mientras que sus industrias sigan contaminando el medio ambiente causando inundaciones y sequías en el Sur; mientras que los países del Norte sigan exportando armas y apoyando guerras y/o dictadores como por ejemplo las de Siria, Afganistán, Sudan, Yemen, Libia… los pueblos del Sur arriesgarán sus vidas para llegar el Norte huyendo del hambre, de la miseria y de la represión y buscando un futuro para ellos y sus familias. Ahora no se trata de pagar unos cuantos millones de euros a gobiernos poco democráticos, sino de redistribuir las riquezas y acabar con el modo de vida imperial del Norte a costo de cientos de millones de personas.
  3. Hay que reconocer que la migración es un elemento estructural del sistema capitalista mundial y que por ende debe haber una lucha común entre la clase trabajadora de los países de llegada y de los migrantes en contra del capitalismo. En este sentido hay que transnacionalizar las luchas de trabajadores en el Sur y el Norte.
  4. La ola de solidaridad alemana hacia los refugiados ha sido dominada por un discurso humanitario que estigmatiza a los hombres, mujeres y niños de “víctimas” sin reconocer que son personas con derechos. En un campo de refugiados apareció el eslogan “necesitamos abogados, no comida”. Sin negar el gran compromiso y trabajo realizado por los movimientos solidarios, hay que ir más allá, hay que penetrar el ámbito político con demandas en pro del derecho global a migrar y a asentarse en cualquier país del mundo.
  5. Dentro de la izquierda alemana rige muchas veces todavía un discurso paternalista, donde la política se hace por los alemanes con raíces alemanes, mientras que a los migrantes y refugiados se les trata como víctimas. Aquí es imprescindible crear un nuevo discurso de izquierdas en el cual la migración se considera un paradigma sin el que una política progresista no será posible. Esto no significa idealizar a los migrantes y refugiados como nuevos sujetos revolucionarios, sino más bien ver sus luchas como una dinámica de transformación social que reta a la vez nacionalismos y fronteras, como actitudes y estructuras racistas.

 
Demandas de la Fundación Rosa Luxemburgo
Por ende la FRL exige la libertad de movimiento global para todas y todos, es decir no se puede reducir a ciertos grupos que por su pasaporte tienen un status privilegiado. Tiene que ser global, es decir no debe reducirse a algunos países y regiones solamente, y tiene que incluir el derecho a no migrar, es decir crear las condiciones para que todas las personas puedan gozar plenamente sus derechos sociales, económicos, políticos y culturales: educación, vivienda, salud, trabajo digno.
 

  • Imagén: Anistia Internacional

 Por Redacción Marcha / Fotos: Nadia Sur
Con las votaciones del poder legislativo de antesala -abrumadora mayoría en la cámara de Diputados y votación unánime en el Senado- ya confirmadas, igual las calles se llenaron para ratificar el sentir popular y expresar el repudio al fallo de la Corte Suprema de Justicia. Porque el intento de igualar los delitos comunes con los delitos de lesa humanidad -y transferir sus beneficios- encontró su límite en la sociedad.
2(convocatorias)x1(causa)
Desde que se conoció el dictamen de la Corte Suprema que permitió el beneficio del 2×1 para los genocidas, la reacción popular empezó a generar una movilización para frenar esta iniciativa. Por otra parte, desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia se había organizado una iniciativa que enfrentara al avance represivo del gobierno de Macri. 10 y 11 de mayo, entonces, parecían ser una nueva exposición del atomizado campo popular. Pero también la presión y la necesidad de una única y contundente respuesta alcanzada: por un lado, torcer la posición del macrismo y lograr en la Cámara de Diputados y en el Senado la aprobación de la ley que excluye del beneficio del 2×1 a los autores de crímenes de lesa humanidad. Por el otro, la unificación de las dos convocatorias (postergando la iniciativa original del Encuentro Memoria Verdad y Justicia para el 23 de mayo) en lo que resultó una inmensa movilización. Jornada que -en cantidades de asistentes, sentimientos y organización-, sólo fue comparable con los 24 de marzo.
Por su parte, la Asociación Madres de Plaza de Mayo, en la voz de su presidenta Hebe de Bonafini, expresó que no participarían en la marcha, aunque alentó a concurrir en la misma: “Está convocada con un Nunca Más que a nosotras nos trae muy malos recuerdos. Un Nunca Más que nos trae recuerdos de la Teoría de los dos demonios”, argumentó. Criticó la propuesta de llevar pañuelo y explicó: “Quiero que respeten el pañuelo, porque es el abrazo de nuestros hijos”.

En el momento de leerse el documento,fueron cuatro las oradoras que sumaron sus voces: Estela de Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo; Taty Almeida y Nora Cortiñas, de Madres-Línea Fundadora y Lita Boitano, referente de Familiares… Todas reconocieron la importancia de estar en las calles reclamando, y Nora Cortiñas cerró con una carta que había escrito unos días atrás: “Ningún gobierno nos dio algo sin que lo pidiéramos, sin que lo exigiéramos, sin que lo gritáramos con todas nuestras gargantas. Y a lo largo de tan duro camino, hemos perdido a demasiados compañeros y compañeras, pero también hemos ganado mucho, un montón. Y no vamos a permitir que ninguna ley, ni la voluntad política de nadie, nos lo arrebate impunemente”, dijo a viva voz desde el escenario.
“Nosotrxs también decimos no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”
En un contexto en el que el movimiento de mujeres, lgtb y feminista está siendo el sujeto de cambio más activo de la región y del mundo (y lo está demostrando con la masividad en las calles), sus expresiones de lectura coyuntural no podían faltar en esta convocatoria histórica. Para Florencia Guimaraes, activista travesti y militante del Partido Comunista, es imprescindible repudiar a “este gobierno fascista PRO que intenta exculpar a quienes torturaron, violaron, asesinaron y robaron ñinxs en nombre de la patria”. Y agregó: “Nosotras, las travestis quienes bien sabemos lo que es que el Estado te desaparezca, te viole y te mate,repudiamos fuertemente el 2×1 a genocidas condenados por delitos de lesa humanidad”.
Por su parte, Ana Mines, integrante de la Colectiva Lohana Berkins, habló de la columna “Orgullo en lucha”, que marchó por las calles: “Es una articulación donde concluimos diferentes activistas y organizaciones lgttb”. También explicó que, ante el actual contexto, “estamos encontrándonos en este espacio a partir de cierto posicionamiento de izquierda y es un lugar estratégico para marchar por eso decidimos convocar y marchar con Encuentro Memoria, Verdad y Justicia”. Por su parte, ante el fallo 2×1 que beneficiaba a los genocidas, manifestó: “Entendemos que estos fallos tienen lugar en un contexto de avanzada general de la derecha, en muchos planos”. En representación de “Orgullo en lucha”, Mines manifestó que ese contexto es el que “afecta directamente a la comunidad, ya que se trata de un momento de desocupación estructural creciente donde son lxs primerxs despedidxs como así también la última opción a contratar” y que, su vez  “este fallo viene a reforzar simbólica y materialmente este proceso político general” siendo “un guiño para las fuerzas represivas como así también para la iglesia que, con el discurso de reconciliación cocinó el caldo para el surgimiento de este fallo”. “Por todo esto -reforzó-, salimos a decir ´Macri para la mano´ y a denunciar las políticas dictatoriales de su gobierno en complicidad con la corte y la iglesia”.
“La violencia de género perpetrada por los genocidas es una forma específica de delito de lesa humanidad que no prescribe”. Con este título, la Mesa NiUnaMenos en Santa Fe manifestó el repudio frente al fallo de la CSJN. Según el Informe Nacional sobre Desaparición de Personas durante la dictadura, las mujeres constituyeron un 33% del total de las y los 30.000 desaparecidos. Por eso citaron las expresiones del terrorismo en las violencias específicas sobre los cuerpos de las mujeres: “Fueron sometidas sistemáticamente a los siguientes crímenes: desnudez forzada, violaciones sexuales reiteradas, violaciones grupales, penetraciones con armas de fuego y otros objetos en la vagina, ano o boca, partos en cautiverio y bajo tortura física, torturas durante el embarazo: teniendo como resultado bebés con malformaciones o abortos espontáneos. Abortos inducidos por decisión de los militares, torturas en los genitales, apropiación de bebés, masturbación de torturadores durante la tortura, limpieza del sitio de parto inmediatamente tras el mismo y en estado de desnudez”.
“La violencia de género perpetrada por los genocidas de ninguna manera es equiparable con un delito común porque igualarlos implica romper impunemente los lazos comunitarios que como sociedad tanto nos cuesta sostener”, afirmaron. Y agregaron: “Los genocidas han perpetrado sistemáticamente acciones de violencia de género en todas sus modalidades, no sólo a las prisioneras sino hacia las mujeres en general implantando por la fuerza disciplinamiento y subordinación de género”.

Esos pibes y esas pibas son como bombas pequeñitas
Así, más de medio millón de personas en la Ciudad de Buenos Aires y otras tantas cientas de miles en diferentes provincias de todo el país reflejaron el acalorado grito de “Nunca Más”. Que no haya más genocidas libres, que se juzgue y encarcele a todos los responsables de la última dictadura cívico-militar-clerical. Nunca más repitamos la historia, esa que mató a una generación hermosa que estaba construyendo el ser colectivo, hoy vilipendiado frente al individualismo liberal. Que ya no desaparezca nadie, nunca más. Que no criminalicen y maten al pobre, que por pobre, delinque salvaguardando su subsistencia.
Nunca más jueces que representen a un bloque de poder, que se pelea en televisión pero levantan las manos para ratificarlos en ese lugar. Que nunca más, liberar genocidas, sea una política de Estado, de todos sus poderes.
Una sola marcha. Con matices, con diferencias. Personas de a pie, organizaciones y partidos acostumbrados a pelearla. Pero una sola marcha, millonariamente multitudinaria, que expresa la astucia de un pueblo que cuando se siente en la hora de los hornos, solo quiere ver la luz para que ese Nunca Más sea certero y de verdad.

El ex-presidente paraguayo Fernando Lugo habla sobre el abortado proceso de reelección y sobre los peligros del modelo Bayer/Monsanto, un día antes de la asamblea general de la multinacional alemana Bayer

Fernando_LugoEntrevista: Gerhard Dilger
Parlamentarios del Frente Guasu se han unido a los colorados en una alianza táctica para lograr que la enmienda y un referéndum sobre Constitución sean aprobados. Por eso, el FG salió debilitado de los eventos de las últimas semanas. ¿Valió la pena haber insistido en esta alianza, o realmente no había otra alternativa?
Fernando Lugo: Mi postura personal es que estoy plenamente habilitado para ser candidato a la Presidencia de la República, porque soy senador activo y no concluí mi mandato debido a un golpe de Estado parlamentario; además, el artículo 229 de la Constitución Nacional prohibe ser candidato a la Presidencia a quien la esté ejerciendo, no a los ex Presidentes, como es mi caso. Consiguientemente, no necesito de enmienda alguna de la Constitución Nacional. El Frente Guasu tiene la misma convicción y ha estado a favor del referéndum para enmendar la Constitución como lo propugnó desde el 2011, de recurrir a un referéndum para establecer la reelección por una única vez, apenas como un reaseguro para mi candidatura y en el entendimiento que intentarán impugnarme.
Es el Partido Colorado el que cambió su postura en relación al pasado. Entendemos que hay sectores interesados que acusan que el Frente Guasu hizo una alianza, siquiera táctica, con el Partido Colorado, pero eso no se ajusta a la realidad. Los ataques que hemos recibido del oligopolio mediático, de la oligarquía más rancia y de las cúpulas de los partidos más neoliberales contrarios a que se convoque al pueblo para decidir en una cuestión crucial como es la reelección, nos han ocasionado obviamente un desgaste, pero la verdad siempre aflora, tarde o temprano. Ha sido el Frente Guasu la organización política que ha mantenido los principios democráticos y una línea pacífica para dirimir cualquier diferencia.
En cambio, los que han recurrido a la violencia, tanto de parte de la oposición neoliberal a Cartes como del gobierno de éste que reprimió desmedidamente, podrán tener un éxito efímero, pero luego las personas razonan y, cuando el efecto de la propaganda mediática cesa, sacan sus propias conclusiones, que con seguridad será a favor de quienes no sólo predicamos la paz y la democracia, sino que tales valores los hemos practicado incluso en los momentos más difíciles, como muestra nuestra historia más reciente. Estar de lado de la verdad, de métodos pacíficos, de la democracia participativa y de la voluntad popular como máxima autoridad de la República siempre vale la pena, aún cuando en algún momento los grandes intereses del oligopolio mediático nos haga perder alguna popularidad momentáneamente, como reconocemos pueda ser actualmente el caso.
Después del anuncio de Horacio Cartes de que no se presentará a las elecciones del año entrante, ¿qué tan viable se ve hoy una candidatura Lugo 2018, considerando la correlación de fuerzas muy desigual ente las fuerzas oligárquicas y la izquierda?
El Frente Guasu ha resuelto en su último Congreso promover mi candidatura y eso fue ratificado en un reciente acto en Coronel Oviedo. También hay otros sectores democráticos y populares que proponen sumarse. Es cierto que hoy el panorama aparece ensombrecido por la violencia de la derecha más extrema y no parece haber espacio para un proyecto de cambio real, no tanto de izquierda, propiamente, como de desarrollo nacional y democrático, que tenga como primera medida eliminar la violencia de la práctica política. Pero la opinión de la gente se va a decantar en poco tiempo, pues la ciudadanía anhela vivir en paz y democracia, quiere que mejore la educación y la salud pública, con empleo digno para todos y no con beneficios tan sólo para unos pocos.
¿Cuál es el Plan B del Frente Guasu para 2018, si fracasara la enmienda y la Corte Suprema “prohibiera” su candidatura?
La enmienda no tendrá ningún efecto para el 2018, pues ya está archivada. Si hubiera un fallo definitivo de la Corte Suprema de Justicia que proscribiera mi legítimo derecho a ser candidato, por supuesto que lo aceptaré. Cabe mencionar, sin embargo, que hemos recurrido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la que puede dictar una medida cautelar, ante la negativa del derecho humano de la ciudadanía de elegir y, en mi caso, ser elegido, precautelados en la Convención Americana de Derechos Humanos, y habilitar así mi candidatura. Se espera esta medida cautelar en poco tiempo más. Si llegara a producirse esta medida cautelar, es de cumplimiento obligatorio y está por encima incluso de lo que decida la Corte Suprema de Justicia, según lo establece la propia Convención Americana citada y tiene plena vigencia (pues fue ratificada por nuestro país).
Si esto último no ocurriera en plazo y forma, por supuesto analizaremos todas las opciones posibles, las que de momento no las estamos analizando siquiera, pues estamos convencidos que el pueblo tiene todo el derecho humano a elegir a candidatos que están habilitados, como es la convicción que tenemos. Hay que decir que el intento de proscribir mi candidatura se enmarca en similar intento que se ve en otros países como Brasil y Argentina contra líderes populares, como Lula y Cristina; los métodos y cuestionamientos son diferentes, pero el objetivo de la oligarquía es el mismo: evitar que líderes populares puedan ganar limpiamente elecciones.

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Fernando Lugo en la campaña electoral de 2008


¿Cuál es su crítica principal al modelo “Bayer/Monsanto”?
Paraguay es un país que busca un desarrollo sustentable, inclusivo y soberano. El modelo promovido por multinacionales como Bayer/Monsanto, promueve exactamente lo contrario: exclusión social, destrucción del ambiente y dependencia. Contamos con clima, suelo y conocimiento para producir alimentos sanos para toda nuestra población y para muchos millones más. La soberanía de nuestro pueblo se basa en el conocimiento de su gente para producir alimentos, plantas medicinales y materias primas industriales; y dispone de material genético de alta calidad y perfectamente adaptado a nuestras condiciones ambientales y socio económicas.
Sin embargo, el modelo impuesto por los mercados mundiales, en el que empresas como Bayer/Monsanto son líderes, nos lleva a desperdiciar toda esa riqueza en producir forraje y materia prima para la elaboración de agrocombustibles de dudosa sustentabilidad. Se impone, así, un modelo adverso a lo ambiental y social, que beneficia solo a una minoría ínfima de la población, lo que debería ser cambiado para beneficio de toda la humanidad e incluso de los propios accionistas de Bayer/Monsanto, si tuvieran una visión de más largo plazo.
¿Cuál es la estrategia del Frente Guasu para superar ese modelo excluyente?
Crear conciencia en la población paraguaya y, con una ciudadanía más conciente, fortalecer un proyecto transformador, como el que tenemos ya, pero que debe ser ampliado y consolidado. Nuestra propuesta es la participación y la inclusión social. Solo con la más amplia participación ciudadana vamos a conseguir transformar el modelo excluyente que padecemos por otro que sea más justo e incluyente. Los cambios se hacen desde abajo hacia arriba y, si llegamos al gobierno en el 2018, como tenemos la convicción que lo podremos lograr, esta filosofía de acción no debe cambiar, en el sentido que siempre debemos escuchar lo que nos indica el pueblo en todo momento, en todas las grandes y pequeñas decisiones que tomaremos desde el gobierno para, justamente, transformar la sociedad paraguaya hacia otra que sea más justa y solidaria.
¿Y su mensaje para los accionistas de Bayer, que ser reuninirán mañana en la asamblea general de 2017, sobre la compra de Monsanto?
Que ellos deberían analizar muy seriamente cambiar sus políticas de producción. La humanidad no puede perder la riqueza genética que tenemos países como el Paraguay y que, si sigue el modelo de monocultivo genéticamente modificado para unos pocos productos agrícolas, como la soja, el maíz y el girasol, entre otros, después de unos años ellos mismos van a darse cuenta que destruimos una invalorable riqueza genética de la humanidad que ya no podremos recuperar.
Bayer/Monsanto debería orientarse a producir más alimentos orgánicos y agro ecológicos, con mucha mayor diversidad, con énfasis en semillas nativas, en una alianza estratégica con comunidades campesinas e indígenas, con lo que estarían generando no sólo alimentos mucho más sanos y valiosos para toda la humanidad, sino que sus mismas finanzas, como accionistas, podrían tener un horizonte mucho más esperanzador a largo plazo. La humanidad requiere cada vez más de una diversidad y calidad de alimentos compatibles con el medio ambiente y que potencie el riquísimo material genético en gran medida todavía desconocido y próximo a extinguirse, si se sigue fomentando el monocultivo de productos genéticamente modificados.
Ojalá que los accionistas de Bayer/Monsanto puedan entender lo que es bueno incluso para ellos mismos y sobre todo para la humanidad, con una rentabilidad integral que tenga en vista el mediano y el largo plazo, antes que el cortísimo plazo, que basa su rentabilidad en la destrucción de nuestro planeta.

El 27 de diciembre de 2016, Mauricio Macri vetó a través del decreto 1.302/16 la ley que declaraba de utilidad pública y sujeto a expropiación el edificio del hotel BAUEN, y su entrega en comodato a la cooperativa de los trabajadores. Luego del veto, la Justicia reactivó el proceso de desalojo iniciado en julio de 2007 y fijó el 19 de abril como fecha límite para vaciar el inmueble y autoriza el uso de la fuerza pública para el desalojo.
El BAUEN se construyó con préstamos otorgados a un grupo empresario por la dictadura cívico-militar entre 1977 y 1978, dinero público que nunca fue devuelto al Estado Nacional. En diciembre de 2001, los mismos empresarios que recibieron esos fondos provocaron el cierre del hotel, dejando a todos los trabajadores en la calle y abandonando las instalaciones. En el año 2003 el hotel fue recuperado por los ex empleados y desde ese momento es una empresa gestionada por sus trabajadores. En marzo de ese mismo año se constituyó la cooperativa con solo 30 trabajadores. Actualmente son 130 asociados y asociadas.
Los integrantes de la cooperativa desde hace unos meses se encuentran planificando charlas abiertas y actividades en la vía pública, recorriendo despachos de diputados y convocando a artistas que apoyan su lucha para llegar a una nueva vigilia el 18 de abril, la noche anterior a la fecha fijada para el desalojo.
Como parte de esas acciones, realizaron un video en el marco de una campaña en apoyo de una nueva ley de expropiación que necesita dos tercios del Congreso para revertir el veto presidencial.


 
 

Se entrelazan trabajos textiles realizados por ex presas políticas uruguayas y por mujeres familiares de desaparecidos de Chile, Colombia, Perú, México y Guatemala
Por el Museo de la Memoria (Montevideo)

En las cárceles, símbolo de la soledad, lo oscuro y la antivida, donde el gris se impone, donde el color del amor y la pasión es prohibido por subversivo, las mujeres allí presas se rebelaron, subvertiendo el mandato, imponiendo la alegría del color allí donde podían, en una manta, un tapiz o un pañuelo. Porque bordar una flor era un acto subversivo y la mayor resistencia fue sostener la alegría y la fuerza de vivir.

“Si somos invisibles, tenemos que hacernos visibles”                invitacion_el_hilo_de_la_memoria
Mujeres latinoamericanas exponen sus historias con hilo y aguja (dpa, 13/4/17)

En el «Hilo de la Memoria» se entrelazan trabajos textiles realizados por ex presas políticas uruguayas y por mujeres familiares de desaparecidos de Chile, Colombia, Perú, México y Guatemala. Mientras unas tejen y cosen a solas o en colectivo, desde el encierro y con escasos recursos, resistiendo el poder del aislamiento y la inactividad, las otras denuncian al mundo con sus arpilleras la desaparición y violación de los derechos fundamentales por parte de las fuerzas de seguridad.
Esta exposición es una cooperación entre el Museo de la Memoria – MUME, de Montevideo, y el Museo de las Culturas de las Mujeres de Fürth, Alemania, con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.
 

Exposición EL HILO DE MEMORIA
25 de marzo a 29 de abril de 2017
Museo de la Memoria
Abierto: Lunes a sábados de 12:00 a 18:00 hs 
Av. de las Instrucciones 1057 esq. Bvar. José Batlle y Ordoñez
Montevideo, Uruguay.
Tel. (+598) 2355 58 91