Foto archivo personal de Gabriela Reartes

Foto archivo personal de Gabriela Reartes

Por Florencia Vespignani ([email protected]

“Somos las rurales”, me dice Gabriela Reartes para referirse a ella y a sus compañeras de trabajo. Gaby es salteña, tiene 38 años, está orgullosa de ser trabajadora rural, y parte de ATRES (Asociación De Trabajadores Rurales y Estibadores De Salta) que integra Federación de Trabajadores Agrarios de la Actividad Primaria (FETAAP). La actividad principal que desarrollan en su provincia es la cosecha de tabaco, pero también de citrus, uva, ají, poroto y maíz.

Estamos en la vereda del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de Rosario, donde se realiza la segunda jornada del II Encuentro Feminismo y Sindicalismo. Es la primera vez que en esta sede se realiza una reunión de mujeres. Gaby está entusiasmada: encontrarse con otras mujeres sindicalistas le reafirma el camino y le abre nuevas perspectivas. Habla claro y preciso y me va contando cómo es su trabajo, la situación de “las rurales” y las tareas que lleva adelante.

Su sindicato representa a trabajadorxs rurales en relación de dependencia, sus patrones son los dueños de las fincas. En una provincia donde el nivel de trabajo informal supera el 45%, ese reconocimiento como trabajador/a asalariado es un gran desafío. En Salta, donde Gaby vive, milita y trabaja es fácil para los dueños de la tierra tener peones y peonas sin registrar.

En algunos sectores hablar en género femenino sigue siendo lejano, la palabra peona no es muy habitual escucharla ni escribirla. Históricamente no era la peona, sino la mujer del peón, que sin salario tenía que ayudar a su marido. Una vez más no reconocidas. También el nombre de los sindicatos y federaciones se siguen enunciando en masculino: trabajadores, estibadores, empleados, aceiteros. Incluso Gaby usa el genérico masculino cuando habla, y pienso en las disputas de sentido que damos desde los feminismos.

Otra dificultad debe encarar es que les mismes trabajadores no conocen sus derechos, lo cual hace el trabajo gremial más difícil. Por eso, una de las primeras tareas que encaró Gaby fue recorrer finca a finca explicando los derechos laborales: “Nosotros hicimos trabajo de hormiga, recorrer fincas y barrios capacitando: ¿sabés que te toca el aguinaldo?, ¿sabés que te tocan las vacaciones?, aunque sea temporal te toca, aunque sea 50 pesos son tus vacaciones, te toca un porcentaje”. Y así también se ganaron la bronca de los patrones, que prefieren que les trabajadores sigan como venían: sin conocer ni reclamar lo que les corresponde.

¿Cómo es la situación de mujer rural y sus derechos? Le pregunto. “Totalmente nulos –responde–, nos acostumbramos a enfocarnos en el trabajo, en lo poco que ganás, vos sabés que te pagan mal, pero que te quedás callado porque no hay quien te represente”.  

A Gaby y sus compañeres les juega en contra es el sentido común que prima en su territorio, donde esta naturalizado que la política y los sindicatos son malas palabras. Es parte del discurso elaborado desde el poder para aplacar la organización y la posibilidad de que los sectores populares reclamen y se organicen. Contra este sentido común que desmoviliza, se enfrentó Gaby: “De dónde venimos ven que la política es mala y el sindicato son chorros. Así nomás…  mi mamá al principio me decía ´no te metas, porque yo no te enseñe a robar´”. Pero ella empezó a participar y al principio dice, “yo no sabía ni quién era el presidente… vos trabajás, te levantás, vas a trabajar, volvés, descansás y luego te levantás para trabajar otra vez… ni siquiera en los estudios nos enfocamos, lamentablemente.

La participación en el sindicato le sirvió para formarse políticamente y representar a sus compañeros y compañeras, la hace sentir protagonista. Hoy habla de política con naturalidad y de sindicalismo con claridad.

El gobierno de Macri nos sacó derechos, una herramienta fundamental que es la intercosecha, y teníamos a la Uatre (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) aplaudiendo eso… Recorras donde recorras no hay trabajador que se sienta representado por la Uatre”.

Para garantizar derechos y pelear contra el trabajo no registrado, desde la FETAAP, exigen que el registro de trabajadores rurales esté en manos del Estado y que sean parte los sindicatos que genuinamente representan al sector. Por eso está orgullosa de integrar lo que ella denomina “el nuevo sindicalismo rural”, para diferenciarse claramente de la UATRE. También reflexiona sobre los problemas que están atravesando en el sector: el reemplazo de personas por tecnología. Y están pensando alternativas y se fueron acercando a las organizaciones de pequeños productores “y mostrarle al gobierno que hay tierras para trabajarlas, que nos ayuden con las herramientas… sabemos cómo trabajar la tierra, estamos empezando a pensar esto. Y con este proyecto nos unimos con el campesinado y pequeños productores para poder salir juntos a pelear”.

Gaby también se animó a de ser candidata a diputada. “Imaginate, en mi provincia, gobernada por garcas y re machista, donde los políticos son también nuestros patrones”. Para dar pelea contra ese conservadurismo dio debates en el Frente de Todos: “¿Por qué los únicos que pueden ocupar esos lugares son los patrones, los abogados, los contadores?”, les preguntó a sus compañeres. “Esos lugares los podemos ocupar los obreros, no solo el sector rural, sino el de la construcción, de la metalúrgica, etc.”, insistió. Y aunque no llegó (todavía) a ser diputada, la experiencia le resultó “espectacular”.

Pero, ¿qué costo pagamos las mujeres cuando decidimos ser sindicalistas y hacer política?

“A mí me tocó la parte más fea”, cuenta. “Mi hijo tenía 6 años cuando empecé a enfocarme en el trabajo (sindical) y empezamos a recorrer las fincas. Volvía de trabajar tipo siete y me iba al sindicato a capacitarme, empezamos de esa manera. Dejaba mucho a mi hijo y ahí la familia se te pone en contra, porque dice que lo hacés que no se entiende”.

Durante un tiempo ella y sus compañeres tuvieron que viajar a Buenos Aires para lograr la certificación del nuevo sindicato. “En uno de esos viajes me llega una notificación de mi expareja, para sacarme a mi hijo; pusieron abandono de mi hijo, y una tiene que retrucar que no abandonó, que mi hijo seguía estudiando, se quedaba con los tíos, y una tenía que viajar por su trabajo, por lo que hacés. Por suerte no logró sacarme la tenencia, pero fue duro”. 

Ahora sabe que su hijo está contento, que entiende lo que ella hace y valora la constancia que tuvo en este camino. Me cuenta otra anécdota que ayuda a entender la situación en su provincia: desde la escuela la llamaron y le preguntaron por qué le metía política en la cabeza al hijo.

El crecimiento y la visibilidad del movimiento feminista impulsa a compañeras como Gaby. No sólo por la lucha a la par de sus compañeros varones del sector rural, sino por el desafío de tener que demostrar a su familia y sus vecines que luchar vale la pena. En estos años Gaby dio batalla contra el sentido común que la recluía adentro de la casa y la traccionaba a quedarse quieta, contra el mandato que establecía que una mujer como ella no podía ser protagonista. Gaby se animó: salió de su casa, se organizó, se capacitó, debatió con su familia, en su barrio, recorrió fincas, representó a sus compañeres, es sindicalista y fue candidata a diputada. Se animó y, siguiendo su ejemplo, hoy son muchas más las mujeres que, aún en una provincia conservadora como Salta y un sector históricamente postergado como el rural, cada vez se animan más.

 

Contacto Gabriela Reartes: [email protected]

Este es un libro construido en la perspectiva de los “entres”: “entre” varias escalas (Nuestra Latinoamérica, el panorama nacional, la territorialidad móvil y viva de un movimiento social, las cooperativas, cada una y cada quien…), “entre” nombres colectivos y nombres personales (documentos institucionales que expresan visiones orgánicas y elaboraciones con nombre/s y apellidos/s de personas), donde podrá apreciarse cómo las ideas, las reflexiones, las caracterizaciones, el pensamiento y la politicidad, discurren y se articulan “entre” bordes, zonas de transiciones y umbrales de diversos que –sin confundir ni indiferenciar–, nos parece que vale la pena dejar ver en sus transiciones –del mismo modo que se comparte la cocina y sus secretos–. Porque, dicho en otras palabras, es un libro construido en la búsqueda de “encuentros”, de caminos de unidad y articulación del poder popular.

En esta encrucijada histórica y civilizatoria, la trama de escritos aquí reunidos, comparte distintas aristas que expresan la decisión política, sostenida en prácticas cotidianas, de impulsar el desarrollo de una perspectiva político-cultural específica: la autogestionaria.

Descarga el adelanto web aquí. 

Editado por Editorial El Colectivo con apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.

Este texto forma parte de la serie «Convención Constitucional 2022», una colaboración entre Jacobin América Latina y la Fundación Rosa Luxemburgo.

Entrevista por:  Octavio García Soto

Manuela Royo es Constituyente por el Distrito 23 en la Convención Constitucional y forma parte de la Comisión de Justicia en la Convención Constituyente.

Manuela Royo es Constituyente por el Distrito 23 en la Convención Constitucional y forma parte de la Comisión de Justicia en la Convención Constituyente.

Manuela Royo conoce muy bien la violencia del Estado chileno. Fue abogada defensora de mapuches perseguidos injustamente, entre ellos tres imputados del famoso caso Luchsinger-Mackay: los hermanos Eliseo y Hernán Catrilaf y la machi Francisca Linconao (que hoy también es constituyente), que afrontaron la prisión preventiva durante un año y medio, tras ser erróneamente acusados por el asesinato de una pareja latifundista en un caso donde las pruebas escaseaban y el racismo institucional abundaba.

Royo también ha denunciado a Chile ante la CIDH por la violencia policial contra niños y niñas mapuches en la Araucanía y colaboró con el Instituto Nacional de Derechos Humanos presentando querellas por los abusos policiales cometidos durante la revuelta social de 2019.

Hoy es constituyente por el Distrito 23 en la Convención que reemplazará la Constitución neoliberal impuesta por Augusto Pinochet, y forma parte de la Comisión de Justicia en la Convención Constituyente. Los artículos de su comisión fueron los primeros votados en el pleno de los 155 convencionales y 10 artículos pasaron al borrador del nuevo documento. Principios indispensables como la paridad y la perspectiva de género, y la plurinacionalidad ahora son parte de los fundamentos del nuevo Estado chileno, actualmente en proceso de formación.

Manuela conversó con Octavio García Soto, colaborador de Jacobin América Latina, sobre el trabajo de la Comisión de Derechos Humanos de la Constituyente, la lucha por verdad y memoria en Chile y las consecuencias del estallido social de 2019.

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OGS | Coordinaste la Comisión de Derechos Humanos, Verdad Histórica y Garantía de No Repetición durante la creación del reglamento general de la Constituyente. Fue una comisión bastante polémica dada la presencia de Jorge Arancibia, exedecán de Augusto Pinochet, y al mismo tiempo de personas como la Machi Linconao y víctimas de la dictadura. ¿Cómo fue ser coordinadora en medio de un ambiente tan tenso?

MR | La coordinación de derechos humanos fue bien difícil, principalmente por la presencia del exedecán del dictador Augusto Pinochet dentro de una comisión de derechos humanos donde se realiza un informe de verdad histórica y donde se recibieron muchas audiencias de organizaciones vinculadas a las violaciones de derechos humanos en la dictadura donde él era parte. Fue muy duro porque era enfrentarse también a la impunidad que gozaron los cómplices de la dictadura cívico militar y de la posibilidad, cierta también, de que puedan tener poder en una institución democrática, considerando el ascenso de Kast y el ímpetu de la ultraderecha fascista en la política chilena.

Fue bien difícil también porque en esta comisión, en algunas ocasiones, ingresaron desde la fundación Jaime Guzmán, una fundación de ultraderecha, a atacarnos a la coordinación porque dijimos que podrían existir incompatibilidades teniendo a alguien que fue parte de la dictadura y ahora es parte de la comisión de derechos humanos.

Pero finalmente se salió adelante y logramos también tener un trabajo bien interesante como comisión y lograr un informe de verdad histórica, hecho desde la participación de la ciudadanía y de las organizaciones vinculadas a los derechos humanos. También logramos dar un salto vinculando este trabajo con los derechos de la naturaleza y una perspectiva ambientalista que habitualmente no se reconoce mucho en materia de derechos humanos.

OGS | ¿A qué apunta este informe de verdad histórica?

MR | Bueno, este fue un informe que se realizó a partir de más de 380 audiencias de organizaciones que participaron en la comisión de derechos humanos, en la subcomisión de verdad histórica, donde hablaron de distintas temáticas históricas, como las violaciones de derechos humanos y genocidio hacia los pueblos originarios, y también tocaron aspectos de verdad histórica como la violación a los derechos humanos en dictadura.

Hablamos además de la violación de los derechos humanos en la posdictadura, de la violación de los derechos humanos de las mujeres y las disidencias, de la violencia sexogenérica, del ecocidio y de la violación de derechos ambientales y de los derechos de la naturaleza, y hablamos también de aspectos tan importantes como el racismo. A partir de las distintas audiencias logramos gestionar un equipo voluntario que trabajó con más de 150 personas que codificaron y sistematizaron esta información y realizaron un informe de verdad histórica.

Por otro lado, el trabajo también apuntó a la situación de las víctimas de violaciones de derechos humanos en el contexto del estallido social del 18 de octubre del 2019. Son todos temas que siguen abiertos en Chile, todavía no hay justicia. El informe propone ciertas medidas de reparación integral y garantías de no repetición.

OGS | Tienes una historia trabajando en la educación popular ¿podrías hablarme un poco de esa experiencia desde los movimientos, desde las calles?

MR | Desde hace mucho tiempo he venido trabajando en temas de educación popular. Comencé en el año 2000, por ahí, haciendo preuniversitarios populares en distintas poblaciones de sectores populares en Santiago. En Chile existe mucha diferencia entre la educación pública y la educación privada. En aquellos tiempos incluso se pagaba para dar una prueba de selección universitaria y para poder dar una prueba de selección uno tiene que estudiar bastante. Nosotras y nosotros nos organizamos en preuniversitarios populares para poder enseñarle a jóvenes de la población y que de esa forma pudieran estudiar en la universidad.

Luego de eso hacíamos talleres, nos organizábamos en el Cordón Popular de Educación con distintos espacios de educación para personas adultas, talleres para niños, preuniversitarios populares, etcétera. Luego de eso me tocó trabajar en una población en oriente de Santiago donde también hicimos un taller de educación popular para niños y niñas, muy vinculados con el idioma mapuche y la interculturalidad. Hoy soy parte de Modatima, el Movimiento en Defensa del Agua, la Tierra y el Medio Ambiente.

En Wallmapu también trabajamos en un proyecto con una organización que se llama Sur Territorial, donde estamos haciendo espacios de escuela ambiental sobre el agua para niños y niñas mapuches en las comunidades. La educación popular nos vincula con una realidad muy fuerte. Es muy importante no perderla de vista cuando también estamos haciendo construcción política, siempre en la escala y en la medida de personas que son sencillas y que a veces no tienen muchos conocimientos. La educación popular rescata sus saberes y eso también es un acto político muy importante.

OGS | Chile tiene una disciplina de organización que motivó a canalizar el estallido social a un proyecto de cambio como el de la convención. Eso es al menos una teoría que tengo yo, no sé si tú estás de acuerdo…

MR | No sé si tanto, creo que la gente, la mayoría, salió al estallido social más que nada por la rabia, por el descontento. Pero aun así, lamentablemente, en primera vuelta ganó una derecha muy fascista que da cuenta que todavía hay mucha gente que sigue creyendo en la dictadura, en el pinochetismo y que está totalmente enajenada respecto de la política y de los valores que ella significa. Si bien para la segunda vuelta se logró espacios de autoorganización vinculados con la campaña, en definitiva fue una reacción en contra del alce del fascismo. Creo que hoy día falta bastante organización.

Si bien siento que en el proyecto constituyente hemos ido de a poco motivando y generando participación, creo que todavía falta presencia importante de organización popular y de organización social en Chile. Quizás en Santiago hay más organización, o en las ciudades, pero al menos donde yo vivo que es la Araucanía, es muy muy bajo el nivel de organización, salvo en los pueblos originarios.

OGS | Tienes una conexión súper profunda con el pueblo mapuche, tu hija es mapuche, por ejemplo. ¿Qué diferencias en valoraciones encuentras en la crianza desde esa cosmovisión?

MR | Yo no vivo con su papá. Cuando va al campo y está con su familia se hablan en mapudungun, está con los animales, en el campo. Yo personalmente lo que hago es facilitar que ella pueda tener esos vínculos con su familia, con su lengua, con el campo, con la tierra, que es lo más importante para los pueblos indígenas. Para los niños y niñas lo más importante es tener ese vínculo con la naturaleza, con la tierra. Creo que es lo central dentro de la niñez indígena.

OGS | Tú conexión con el pueblo mapuche también se cruza el campo jurídico, fuiste la defensora de los acusados por el caso Luchsinger Mackay. ¿Qué simboliza ese juicio en la relación del Estado chileno con el pueblo mapuche?

MR | Creo que el caso Luchsinger fue una demostración importante de cómo a partir de una intencionalidad política se puede criminalizar una persona, a varias personas, a un pueblo, a autoridades ancestrales. Si bien se logró la absolución de algunos, hay quienes siguen condenados por testimonios que fueron conseguidos sin ninguna garantía del debido proceso, insostenible en cualquier otro procedimiento. Nos habla del dolor que hoy existe en Araucanía, de la violencia, de la falta de solución, de muchas carencias, de muchos conflictos que existen hoy día en Wallmapu.

OGS | Has denunciado también vulneraciones a los derechos de niños y niñas mapuches durante tu tiempo en el Instituto Nacional de Derechos Humanos. ¿Cuál es la experiencia de vida de un niño mapuche hoy en día?

MR | Hay cosas que son súper fuertes y cosas que son súper lindas. Lamentablemente hoy día hay mucha violencia en la Araucanía, mucha violencia en el Wallmapu. Muchas veces las niñas y los niños han visto la represión muy cerca de su escuela, en la carretera, en los caminos. Se ve a los militares y hay mucha violencia. Pero por otro lado también creo que hoy día existe una dignidad, un orgullo de ser mapuche, independientemente de que efectivamente hoy día exista un reconocimiento del Estado que antes no existía.

También existe un importante avance respecto de la identidad y la reconstrucción histórica en las familias, en la memoria. Entonces creo que hoy día, si bien existe un conflicto que cada vez se agudiza más, también existe una construcción de una identidad que es orgullosa, que es digna y está siendo cada vez más potente dentro de las comunidades, lo cual me parece que es muy positivo.

OGS | Claro, está la demanda de autonomía territorial para los pueblos indígenas ¿Qué significa eso a tus ojos en una nueva constitución?

MR | La autonomía es una de las principales demandas que tienen muchísimos pueblos no solo los pueblos indígenas sino distintos pueblos en todo el mundo, que han visto también cómo otro Estado, a veces coloniales o a veces más imperialistas, ha usurpado sus territorios, imponiendo una cultura por sobre la otra. En el caso de los pueblos indígenas, la autonomía toma una dimensión de una autonomía colectiva: busca tener el poder de la decisión y del control respecto a la economía, a la relación con la naturaleza, a los ordenamientos territoriales, y las formas de regulaciones sociales y comunitarias que se quieren dar.

OGS | Estás en la comisión de sistema de justicia en la Constituyente. ¿Cómo están organizadas las fuerzas políticas en tu comisión? ¿Está toda la izquierda unida o hay distintas bancadas?

MR | Sí, en general hay bastante unión, principalmente dentro de quienes no somos de derecha ni tampoco de los partidos que han sido gobierno hasta ahora. Existe mucho diálogo entre los que somos de movimientos sociales con otra gente independiente, con el Partido Comunista, incluso con el Frente Amplio. Con los escaños reservados tenemos muy buen trabajo, entonces hemos logrado también generar consenso en función de una perspectiva importante, que es poder generar estas alianzas por la superación de una justicia autoritaria, patriarcal y colonial y que también nos permita modernizar el sistema de justicia y garantizar el acceso a la justicia a las chilenas, a los chilenos y a los pueblos originarios.

OGS | Como parte del Instituto Nacional de Derechos Humanos estuviste bastante ocupada durante el estallido social. ¿Podrías hablarme de tu experiencia en esos días?

MR | Fue muy intenso. El otro día fui a Temuco a caminar por esas calles y me acordé de todo lo que vimos esos días. De hecho, yo vivía ahí mismo, como en el centro de Temuco, entonces fue horrible porque mi hija era muy chica y todo el rato se escuchaban los gases, a los militares y a la policía disparando. Y a mí me tocaba estar en la calle con mis compañeras del Instituto Nacional de Derechos Humanos, observando el actuar policial, observando la violencia, ayudando a los heridos a cruzar al hospital, sacando fotos, denunciando. Nos llegaron perdigones. Un amigo fiscal me mandó el otro día un informe de carabineros donde salió que nos sacaban fotos y nos seguían.

Fue muy fuerte, muy loco. Era como estar en un campo de batalla en las calles de Temuco, con gente detenida todos los días. Había que ir a la comisaría todos los días, sacar fotos, todos los días hacer denuncias, todos los días ir al Servicio Médico Legal. Fue muy muy fuerte pero una experiencia también muy importante, porque pudimos constatar y registrar lo que se estaba viviendo en Chile. Salir a decir que sí había violaciones sistemáticas a los derechos humanos y que en Chile hay una responsabilidad política también del gobierno de Sebastián Piñera por violaciones a los derechos humanos.

Los días 26 y 27 de febrero del año 2022 llevamos adelante un pre-encuentro denominado Memorias de Lucha, que se dio lugar en el Barrio Ludueña, en la ciudad de Rosario, Argentina, en el marco del 21° Carnaval Cumple de Pocho.

Esta actividad se realizó como una instancia preparatoria de reflexión, análisis y debate de cara al Encuentro de Estrategias de Defensa de Derechos que realizará la FRL Cono Sur en el mes de noviembre del presente año en la Ciudad de Córdoba.

Estas jornadas de diálogo y reflexión colectiva contaron con la participación de más de 40 personas pertenecientes a las siguientes organizaciones: Pañuelos en Rebeldía, Bodegón Cultural “Casa de Pocho”, Familiares y Amigues de Luciano Arruga, Familiares de Franco Casco, Unión de Trabajadores de la Tierra, Feministas de Kurdistán, La Poderosa, Familiares de Santiago Maldonado, Familia Villalba, Feministas de Abya Yala, Colectivo Punto Muerto, Colectivo Yo No Fui, Colectivo Amaranto, Red de Solidaridad con Chiapas, Asamblea 19 y 20 de Rosario, Espacio Cultura Pompeya, Encuentro de Organizaciones de Color y la Fundación Rosa Luxemburgo.

Como menciona el nombre del Pre-Encuentro, el tema central sobre el cual se desprendió el trabajo colectivo fueron las distintas memorias de lucha que se vienen gestando en diversos territorios, no sólo en Argentina (Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, Rosario), sino en otros puntos del mundo, como Paraguay y Kurdistán. Se logró reflexionar y compartir experiencias en torno a las diversas realidades y a las estrategias de lucha que cada una de las organizaciones que formaron parte de este Encuentro vienen empuñando; y dejó importantes líneas temáticas, abordajes, metodologías y claves concretas para retomar en el encuentro de noviembre próximo.

«Memorias invertidas ¿Qué pasó con les desaparecides LGBTIQ+?» es el resultado -provisorio, contingente, siempre abierto-, de un trabajo colectivo, de diálogos cruzados y de una polifonía de materiales que pretende sexualizar esos relatos del pasado reciente, de la última dictadura cívico, eclesiástica, empresarial y militar en Argentina, darles otra impronta y habitar la complejidad para dejar de repetir la historia binaria y cis-heterosexual.

A 46 años, más que preguntarnos, hoy afirmamos que la memoria no es un privilegio cis-heterosexual: 30.400 compañerxs, ¡Presentes!

 

 

 

O puedes descargarlo aquí.

 

«A la hora de realizar la tapa de Memorias Invertidas se me presenta un primer problema: ¿a quienes ilustrar para hablar de los y las homosexuales en la última dictadura militar? ¿Cómo ilustrar esas vidas silenciadas por la historia oficial, y que sin embargo estuvieron ahí y vivieron el terror y la persecución? Lxs tres personajes que están en la tapa finalmente no son nadie en particular pero son todes elles. Dos maricas en quienes traté de ilustrar la homosexualidad pública (ya que están en la calle) como algo sutil. Una postura, un gesto. Y una lesbiana cuya imagen está basada en Ruth Mary Kelly, torta y trabajadora sexual que desde los 70 ya militaba ambas causas, grafiteando, repartiendo panfletos con el FLH y peleándose con las feministas organizadas de la época. Lxs tres personajes miran con desconfianza y en guardia a una patrulla de la policía Federal que pasa en un Ford Falcon con un arma en la mano. Esta escena está acompañada por otros recuadros: papeles de la DIPBA con archivos f ichados para recordar que también ahí hubieron homosexuales catalogados como amorales e investigados; un documento llamado «hechos que definen al gobierno militar que asumió el gobierno de la Argentina el 24 de marzo de 1976″, adjuntado por Héctor Anabitarte en sus cartas a Armand de Fluvia; y finalmente la mirada de Carlos Jáuregui, quien nos consiguió la cifra de lxs 30.400 allá por los ’80. Esa búsqueda de la memoria de nuestra comunidad, de recuperar a esxs 400 que quedaron afuera del Nunca Más, se refleja en la contratapa, donde lxs tres personajes de la tapa siguen presentes aunque hallan desaparecido en su contexto, y luego también en la historia oficial.»
@dibujamecuir

El sábado 12 de marzo de 2022 presentamos “¿Qué es la economía popular?”,  nuevo libro que lanzamos junto a la Editorial El Colectivo. Para conocer más de este lanzamiento, accede aquí.

El encuentro se realizó en la segunda Feria del Libro de Flores. Allí Dina Sanchez (secretaria adjunta UTEP) y Rosalía Pellegrini (UTT – Unión de Trabajadores de la Tierra) debatieron sobre los desafíos de la autogestión y la organización comunitaria. Moderó Luci Cavallero.

Pueden escuchar parte de sus intervenciones en los siguientes videos:

En Rosario hay aproximadamente 3000 choferes de transporte urbano, sólo 15 son mujeres. Para conseguir este puesto de trabajo, Nati y sus compañeras dieron pelea, que incluyó la apelación a la Justicia para denunciar la discriminación que sufrían por ser mujeres. “Hoy no llegamos a ser ni el 1%” me dice.

¿Cómo te sentís siendo parte de ese 1% y habiendo dado esta lucha?

Me siento parte del engranaje de este cambio, esto que tenemos que ir generando cada mujer, y más en estos ámbitos tan masculinizados.  A veces me preguntan y no es por agrandarme, pero me siento una heroína, por pertenecer a un gremio tan masculinizado y ser parte de este 1%, me hace sentir orgullosa.

Las empresas contrataban mujeres en forma temporaria, se sacaban fotos y nunca quedaban efectivas. Los varones sí, tanto en empresas privadas como la estatal. Ante esta situación un grupo de mujeres decidió pelearla e ir a la justicia. La estrategia fue agarrarse de una ordenanza que estaba dormida en un cajón. La difusión del tema llevó a la prensa a consultarle al secretario gremial de UTA (Manuel Cornejo, hoy fallecido). El sindicalista, quien debería defender los intereses de quienes trabajan en su sector, dio su opinión: “el cuerpo de la mujer no está preparado para manejar un colectivo”, aunque aclaró que “la UTA no tiene ningún problema de que trabajen mujeres”. Estas declaraciones machistas contribuyeron a ganar la batalla, ya que feministas de Rosario, mujeres sindicalistas y organizaciones las repudiaron y ayudaron a visibilizar la injusticia, dando pelea también en el sentido común. ¿Por qué una mujer no podría manejar un colectivo?

Quedó claro que eran discriminadas por la empresa y dejadas de lado por el sindicato. Era 2018, la marea estaba tiñendo todo de verde. “Era el momento”, me dice, y nos reímos juntas.

Nati y sus compañeras no son las únicas; otras mujeres tuvieron que recurrir a juicios y lograron fallos judiciales a su favor, en Salta, Buenos Aires y Cuidad de Buenos Aires. Muchas no lo lograron.

¿Cómo te llevas con tus compañeros de trabajo?

Al principio se mostraban reacios a que haya mujeres. Porque el hombre piensa, en realidad, que las mujeres vienen a robarle su puesto de trabajo, o que venimos a querer competir con ellos. Creo que esa es la mentalidad. Al principio lo viví de esa manera que se mostraban reacios. Pero llevo más de 2 años en el transporte, y ya soy la Nati, la compañera, se dieron cuenta que soy una más, que podemos trabajar igual que ellos, y que nos han robado los derechos; ellos me lo dicen. Pero gracias a Dios lo van entendiendo, lo entienden.

Para las mujeres no es fácil. ¿Qué problema tendría un varón para ingresar en una empresa de colectivo? Seguramente ninguno y sería una alegría para sus familias, amigues y su entorno. Buen trabajo, estable y relativamente bien pago. Pero para las mujeres y las disidencias es una lucha más. Y para lograr un derecho tan básico, como no ser discriminadas por género, la pasaron mal. Ir a juicio, sostener la lucha, exponerse en los medios, bancarse la incertidumbre… Nati no tuvo costos en sus vínculos personales, como otras compañeras, pero sí en su salud. Me dice: “Pagué un costo con mi salud, porque al principio me re estresé mal, porque es una situación, si bien la lucha es linda, uno siente que gana un espacio, no para una sino para todas. Se genera un estrés, una mirada que tenés que saber cómo llevar adelante. Pero bueno, ya lo estoy superando”.

Hablamos de su infancia: ¿cómo llegó a apasionarle manejar un colectivo? me pregunto. Y Nati me cuenta: su papá era bastante machista, pero a la vez nunca la cuestionó en las decisiones que tomaba, e incluso la apoyaba. La llevaba a jugar al fútbol cuando era chica y la alentó a que sacara el carnet profesional de conducir. Cuando pudo, la contrató para manejar una combi y trasladar personal en una empresa de parquización. Así Nati se entusiasmó con ser chofera.

Busco en el diccionario el femenino de chofer: me aparece choferesa. Suena raro, chofera me gusta más y así se nombran las choferas de Rosario. Seguiremos instalando palabras, problematizando el lenguaje como venimos haciendo desde los feminismos. Palabras para lo que no se nombra o simplemente no existían, como mujeres en el transporte.

Indago un poco más. ¿Qué hacen las mujeres transportistas cuando tienen que cuidar a un hijo o hija? Cuenta Nati:

“Yo no tengo hijes ni personas a cargo, pero tuvimos una situación, el convenio está hecho para hombres, las trabajadoras del transporte estamos incluidas hace dos años. Hay que rever el convenio, reformarlo. Una mamá soltera que necesita cuidar a su hijo le descuentan los días y el varón lo deja con su mujer al hijo. No está incluido en el convenio. Ya le pasó a una compañera, que tuvieron que internar al hijo de urgencia. Llamó a los delegados, le dijeron que lo tenía que dejar con alguien porque si faltaba le iban a descontar el día. No tenía con quien dejarlo y bueno no está en el convenio (fue la respuesta del delegado). Y cuando llamo a la empresa, le dijeron y bueno van a tener que ir a pelear por el convenio”.  Parece un chiste, le digo. Y Nati concluye… “Por eso te digo, hay una lucha todavía muy larga”.

La discriminación en el acceso a puestos de trabajo en sectores formales con buenos salarios, refuerza las profundas desigualdades de géneros que existen en el mundo del trabajo, y amplía la brecha salarial que denunciamos desd

e los feminismos. La falta de cubertura en la tarea de cuidados, que recae fuertemente en las mujeres, genera doble jornada y más dificultades en el acceso al trabajo.

La perspectiva feminista y la participación de mujeres, trans, travestis, no binaries en los ámbitos sindicales, es importante para visibilizar la problemática y darnos estrategias claras. También aportan a deconstruir la división sexual del trabajo, signada por los mandatos sociales que nos asignan a las mujeres: actividades vinculadas al trabajo en casa particulares, enseñanza y servicios sociales; y nos excluyen de otras, como el transporte.

Las actividades donde predominan las mujeres, no casualmente, son remuneradas con salarios bajos y cuesta salir de la precarización. Desde los feminismos sabemos que esto dificulta la vida libre de violencias y las decisiones autónomas de las mujeres y las disidencias. Es un tema clave para erradicar estas violencias.

Cada vez más trabajadoras y algunas compañeras que logran representatividad en los sindicatos están dando este debate, ganando algunas batallas. Como Nati y las choferas de Rosario. ¿Lograremos las trabajadoras y feministas masificar estas luchas, como lo hicimos con el derecho al aborto y los derechos sexuales? Desde los sindicatos y los feminismos podemos construir esa articulación virtuosa, para seguir dando estas batallas y las que vendrán.

«Juntas rompemos el silencio» es una serie de audiovisuales que recuperan los testimonios de nuestras compañeras en los territorios, como parte del proyecto «Fortaleciendo la Autonomía Económica de las Mujeres Campesinas» realizado por UST – Campesina y Territorial con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo Oficina Cono Sur.

En el marco del #8M (Día Internacional de la Mujer Trabajadora) y para festejar el cumple de nuestra querida Rosa, el sábado 5 de marzo presentamos nuevamente el libro de cartas de #RosaLuxemburgo a sus amigas y compañeras editado junto a Rara Avis Editorial en 2021.

El encuentro se desarrolló en el Espacio Cultural “La Bemba” en el evento “Mes de las mujeres y disidencias. La escritura y el arte desde una perspectiva de género”, organizado por Arkhé Libros.

Te dejamos unas imágenes de esta juntada y parte de la intervención de Sofía Ruiz y Lisa Buhl, traductoras de “Vivo más feliz en la tormenta. Cartas a amigas y compañeras”.

¿Qué escribía Rosa Luxemburgo en sus cartas? Aquí pueden leer un pequeño adelanto de los intercambios epistolares entre Rosa y Clara Zetkin, dirigente comunista alemana y defensora de los derechos de las mujeres.

Fotos: Lucía Fernández Ares

En un nuevo aniversario del nacimiento de Rosa Luxemburgo, compartimos la versión digital del libro La revolución es magnífica, coordinado por Hernán Ouviña y co-editado por Milena Caserola y la Fundación Rosa Luxemburgo. Este material colectivo es fruto de la educación popular y de un trabajo mancomunado basado en la formación y el diálogo de saberes, con el objetivo de traer al presente el pensamiento crítico y la acción política de esta revolucionaria que inspira nuestras luchas. Además de textos elaborados por organizaciones, movimientos y activistas de Abya Yala, que reflexionan desde sus territorios teniendo a Rosa como brújula, cuenta con ilustraciones de Ro Ferrer.

Para Rosa la revolución, lejos de ser un evento futuro, involucra una transformación integral que se inicia aquí y ahora, en el devenir de la vida misma. Implica combinar denuncia y anuncio, impugnación y vocación autoafirmativa, resistencia y edificación, realismo y utopía, ciencia y política, crítica e imaginación, arraigo y trashumancia, lucha sin cuartel y fantasía concreta. En esa senda, este libro busca resituar a las organizaciones y movimientos populares como intelectuales colectivos, que producen teoría, reflexionan, investigan, sistematizan, cartografían y forjan conceptos-de-lucha, para comprender y revolucionar la propia realidad que habitan y disputan a nivel cotidiano.

Descarga el libro aquí.

Para conseguir el libro en papel: https://milenacaserola.com/producto/la-revolucion-es-magnifica/ 

 

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