Fotografía: Lisa Mangold

Por Marta Dillon 

Expropiación (Enteignen) es la palabra que en la ciudad de Berlín se lee en banderas colgadas de los balcones y ventanas, en grafitis pintados a alturas increíbles, en las planillas de firmas que hasta finales de junio de este año era posible llenar en cualquier esquina para habilitar la votación en referéndum de una ley de socialización de las viviendas. Expropiación y socialización son las palabras clave para revertir un proceso de concentración de la propiedad de las viviendas en manos de corporaciones que han hecho escalar al cielo los precios de los alquileres. Expropiar y socializar son la propuesta de la campaña que desbordó las calles en pandemia y que logró su cometido: se necesitaban 175 mil firmas, se juntaron 350 mil.  El 26 de septiembre, junto con las elecciones generales, la ley de expropiación a inmobiliarias que posean más de tres mil viviendas para que pasen a control social podría ser consagrada por el voto popular. 240 mil viviendas podrían recuperadas a la especulación financiera.

Mateo Argerich y Jana Steinfeld son dos jóvenes integrantes de la campaña “Deutsche Wohnen & Co Enteignen, por una ciudad con alquileres asequibles para todes” (DWE).

“Hablamos de Deustche Wohnen pero en julio esta corporación inmobiliaria se fusionó con Vonovia y se convirtió en la empresa más grande de Europa para la financiarización de la vivienda. Berlín es una gema para la especulación inmobiliaria, todavía no es la ciudad más cara de Alemania -antes está Frankfurt- pero es donde más subieron los alquileres en los últimos diez años”, dice Jana Steinfeld, joven estudiante de sociología urbana y parte de la campaña DWE desde 2018, cuando comenzó a organizarse. Sentada en un bar a metros de la Kottbuser Tor, el sitio menos gentrificado de Kreuzberg -histórico barrio de migrantes- Jana alterna entre el entusiasmo por la vitalidad de la campaña y la preocupación por los movimientos financieros que se meten directamente en la vida cotidiana a través de la especulación inmobiliaria.

“Entre los años 2000 y 2006 se privatizaron muchísimas viviendas subvencionadas por el Estado. La ciudad tenía muchas deudas y por alguna razón creyeron que era una buena idea la privatización” -agrega Jana con ironía-. Sin embargo, hubo resistencia, aquí cerca en Kreuzberg los vecinos empezaron a organizarse, resistieron desalojos, se sumaron muchos activistas y así fue como nació la campaña.

“Cuando entran actores internacionales, lo que hacen es adquirir los sectores más marginalizados de la ciudad porque, pueden aumentar la vivienda lo más posible. En Berlín hay regulaciones para el alquiler, sobre todo para las viviendas sociales, pero por un plazo determinado. Vencido ese plazo el alquiler pasa a ser el del precio de mercado”, suma Mateo Argerich, arquitecto y migrante argentino que vive en Berlín hace siete años y aun habiendo militado la campaña DWE, no podrá votar el 26 de septiembre porque su residencia permanente no lo habilita. Para él, como para Jana, el proceso de organización para lograr el referéndum fue, no sólo una inyección de energía sino también de futuro, justo cuando la pandemia y el largo invierno berlinés suspendía cualquier encuentro con otros, con otras.

-La campaña habla de expropiación, pero ustedes se refieren a la ley de socialización de la vivienda. ¿Podrían explicar por qué?

Jana: La idea de la campaña es expropiar a las compañías que tengan más de 3000 propiedades en Berlín y que todas esas propiedades no pasen a ser estatales si no que pasen a constituir un commons. Manejado por la sociedad a través de consejos y éstos a su vez de una institución de derecho público. La ley tiene dos partes: la primera trata sobre la expropiación y cómo se financia y articula la indemnización a las inmobiliarias y la segunda organiza el control social de las viviendas por parte de la ciudadanía y los inquilinos e inquilinas. Porque solamente la socialización puede garantizar soluciones a largo plazo.

–¿El Estado se haría cargo de las indemnizaciones?

Mateo: La indemnización, en principio, tiene que ser a precios más bajos que los de mercado que se instalaron con la misma acción de las grandes corporaciones de vivienda. Y puede pagarse perfectamente en cuotas con los precios justos de los alquileres. Se estima que se podrían expropiar 240 mil viviendas.

–¿Cómo se organiza la Campaña, tanto para la redacción de la ley como para garantizar a futuro la creación de los consejos que controlen los alquileres?

Jana: Ahora hay grupos de trabajos que se ocupan de diferentes cosas: la recolección de firmas, la discusión y redacción de la ley de socialización, la comisión que se ocupa del tema de la democratización de la participación, porque mucha de la gente que firmó para el referéndum no tiene derecho al voto, aunque paga impuestos y alquiler en Berlín. Y en el último año se organizaron los Kiez-Teams (equipos de barrio) que están en cada distrito, en cada urbanización. Hacen cosas para la campaña, pero fundamentalmente son lugares donde se conoce la gente, son como pequeñas asambleas barriales donde todo se pone en discusión, además de compartir las problemáticas. Y crecieron muchísimo aun cuando la mayor parte del año las reuniones tuvieron que ser virtuales.

–¿Por qué se fortaleció tanto la Campaña durante este año y medio de pandemia?

Mateo: En principio hubo una manifestación espontánea muy importante en mayo, el 5 de mayo, cuando la Corte Suprema derogó una ley de nuestra ciudad que ponía un tope a los alquileres. Entendemos que esa ley fue una respuesta del gobierno de Berlín a la organización de inquilinos e inquilinas que venían resistiendo los aumentos. Pero el Tribunal más alto de Alemania sentenció que Berlín no tiene autoridad para regular las relaciones entre privados. Y lo peor es que las inmobiliarias pretenden cobrar la diferencia entre el tope y los precios de mercado de manera retroactiva. Eso se traduce en deudas para los y las inquilinas que además vieron reducidos sus ingresos por la pandemia.

Jana: En Berlín aproximadamente un 10 por ciento de la población está endeudada. Y un 90 por ciento alquila. Los datos del 2018 dicen que la gente pagó entre un 46 y un 48 por ciento de sus ingresos para alquilar. Y quienes tienen menos dinero, por supuesto pagan un porcentaje más alto. Esto aumenta la polarización social y dejó clara la necesidad de dar una respuesta colectiva.

–¿Tienen un diagnóstico sobre cómo esta polarización social afecta a las mujeres, personas LGTBQ+, racializadas y migrantes en relación a la vivienda?

Jana: Hay dentro de la campaña un grupo que se ocupa de esas preguntas. El problema es que en Alemania las mujeres o personas queer ganan menos dinero, aunque estén en los mismos puestos de trabajo que los hombres. También muchas veces trabajan en el sector social que está muy mal pagado en Alemania -tareas de cuidados y servicios- y bueno, además realizan el trabajo reproductivo no pagado. Entonces tienen menos dinero para pagar un alquiler. 

–Y eso complica el acceso mismo a los alquileres, ¿verdad?

Mateo: Como la asignación de viviendas es un mecanismo por el cual no hay que rendir cuentas, muchas veces es un mercado racista, homofóbico y transfóbico. Entonces las situaciones en que aterrizan las personas en situaciones de vulnerabilidad son muy malas, pagan el precio de un piso por una cama. Y encima esto sucede en los barrios marginales en donde también interviene la policía. 

–¿Los propietarios dan intervención a la policía al momento de desalojar?

Mateo: Si. Pero, sobre todo, en algunas zonas que se nombran como “peligrosas” la policía interviene sin regulaciones y eso pone en peligro la continuidad de la vivienda y complica el acceso.

Jana: Las inmobiliarias, por otra parte, operan una discriminación de hecho: priorizan a la pareja heterosexual por encima de otros inquilines posibles. Heterosexual, pero sin hijos porque los niños también complican el acceso a los contratos de alquiler.

Mateo: Muchas veces personas que comparten vivienda tienen que fingir que son pareja para poder conseguir un contrato. Como hay mucha gente pidiendo departamentos hay una lista enorme para elegir y ahí funcionan todas las estructuras racistas, xenofóbas. En Right to the city (derecho a la ciudad), que es una de las organizaciones que integran la campaña, se juntan un montón de testimonios LGTBQ+, de personas racializadas y mujeres con hijes. Es algo que se quiere visibilizar para que haya mecanismos transparentes de asignación de vivienda. Es parte de la idea de socialización.

Con los Kiez-Teams podríamos decir que esta campaña tiene una organización territorial entre inquilines. ¿Qué problemáticas aparecieron además del precio de los alquileres?

Jana: La violencia por razones de género, por ejemplo, que ha aumentado durante la crisis de la cuarentena, no sólo en Berlín, en toda Alemania.

Mateo: Desde la Campaña se evalúa que hay un déficit de refugios para víctimas de violencia de genero. Y a la vez se cree que al tener un organismo de derecho público que tome todas las decisiones referidas a lo común, se van a poder generar estos espacios. Que ahora están siendo desplazados o que pagan grandes alquileres y que no pueden ofrecer los cupos que la sociedad necesita, ya sea refugios para víctimas de violencia de género o déficit de jardines de infantes o espacios juveniles. 

Jana: Lo interesante también es como se van a mantener estas redes barriales, a través de los consejos de inquilines y participación democrática. Por eso es tan importante para la campaña el déficit democrático que hay, para que realmente haya un mecanismo de participación. 

¿A qué le llaman “déficit democrático”?

Jana: Hemos juntado más de 350 mil firmas que en materia de referéndum en Berlín es un récord. Pasó del mínimo necesario 175 mil firmas válidas…

Mateo: El tema es que de estas firmas un 32 % son inválidas, y dentro de los motivos de impugnación el que más pesa es la falta de ciudadanía. Ese 32 % es el que acepta las peores condiciones de contrato y es el sector de la población que está en la peor situación. No tenemos capacidad de voto porque para hacerlo es no alcanza la residencia permanente siquiera, sino que se necesita ciudadanía completa. Es interesante ver como se estructura esta ley de socialización contemplando esto.

Jana: Lo interesante ahora es ver cuánta gente va a votar en las elecciones generales que no son obligatorias. De eso depende en parte lo que pase con el referéndum.

 

Die LINKE, el partido de izquierda alemán, organizaciones migrantes, de inquilinos e inquilinas, grupos y colectivas feministas y vecinos y vecinas integran la campaña Deutsche Wohnen & Co Enteignen, por una ciudad con alquileres asequibles para todes. El 26 de septiembre estarán los resultados del referéndum, pero el proceso de organización de la campaña mostró su fortaleza. Si las grandes inmobiliarias pusieron en jaque el control de precios sobre los alquileres a través del Poder Judicial, la movilización y el voto también podría tener la capacidad de vetar esa iniciativa que pone en riesgo de endeudarse o ser desplazados de la ciudad a cientos de miles de inquilinos e inquilinas. Y en ese mismo proceso se abren preguntas que profundizan la organización sobre el acceso democrático de migrantes, personas racializadas, mujeres jefas de familia y personas LGBTQ+; este es el aire de futuro que hace más respirable el aire de Berlín, aun con la pandemia.

 

El Relator sobre el Derecho a la Alimentación de la ONU, Michael Fakhri, denunció que la Cumbre responde a los intereses de multinacionales que son, en gran parte, responsables de la crisis alimentaria. En una entrevista con Tierra Viva, advirtió sobre los posibles impactos en los territorios y propuso alternativas. La agroecología como herramienta de cambio.
 Michael Fakhri, relator especial sobre el Derecho a la Alimentación de Naciones Unidas

 
Por Lucía Guadagno
 
Promovida por el Foro Económico Mundial, empieza este 23 de septiembre la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Desde su anuncio, en octubre pasado, llueven las críticas desde diferentes sectores, entre ellos, integrantes de la propia ONU. Relatores especiales y ex funcionarios del organismo internacional advierten sobre la influencia cada vez más preocupante del sector privado concentrado -empresas como Unilever, Bayer, Nestlé, Coca Cola, Pepsico, Google, Amazon, Microsoft- en este tipo de cumbres, donde se acuerdan líneas generales que luego inciden en las políticas públicas de los países.Una de esas voces críticas es la de Michael Fakhri, relator especial sobre el Derecho a la Alimentación de las Naciones Unidas. Para Fakhri esta Cumbre será una pérdida de tiempo y dinero para los Estados miembros de la ONU, y no beneficiará en absoluto a los pueblos del mundo, menos aún a las millones de personas que padecen hambre. En cambio, sí sacarán provecho un puñado de multinacionales que buscan garantizar sus negocios en el futuro, algunas ONG y los grupos de consultores que trabajan como asesores y en la organización de este tipo de eventos internacionales.

Lo que sí sentirán las personas comunes, tanto en las ciudades como en el campo, son los impactos de esta cumbre en los próximos años. Para Fakhri, lo que se acuerde en la Cumbre influirá en los futuros planes alimentarios que pongan en práctica gobiernos nacionales. Planes que, de acuerdo a cómo se vienen dando los acontecimientos, “es muy probable que violen los derechos humanos”, advirtió el relator.

Le preocupa que la ONU ceda a las multinacionales el poder de influencia y decisión sobre cómo enfrentar la crisis alimentaria en un mundo donde el hambre aumenta desde 2015, según datos de la FAO. Y en un momento en que la pandemia por Covid empeoró todo: se calcula que en 2020, entre 700 y 800 millones de personas pasaron hambre.

Junto a dos relatores anteriores, Fakhri denunció que los organizadores de la Cumbre pasaron por alto órganos ya establecidos y más transparentes para debatir los sistemas alimentarios, como el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. “De manera flagrante -y quizás deliberada-, la Cumbre desvía la atención de los gobiernos hacia fuera del Comité”, sostuvieron. Y señalaron que las reglas y la agenda de la Cumbre fueron establecidas por un pequeño sector que responde a los intereses de las multinacionales. Por lo tanto, las propuestas que salgan de allí serán “sistemas agrícolas controlados por Inteligencia Artificial, edición génica y otras soluciones de alta tecnología orientadas a la agroindustria a gran escala”, advirtieron.

Desde el anuncio de la Cumbre, por parte del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en octubre pasado, Fakhri produjo varios documentos en los que insistió en la falta de una perspectiva de derechos humanos para abordar los sistemas alimentarios. Uno de ellos fue un informe presentado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, otro destinado en especial a los organizadores de la Cumbre, y un reciente reporte para la Asamblea General de Naciones Unidas.

Agencia Tierra Viva conversó desde Buenos Aires, Argentina, con Fakhri, quien vive en los Estados Unidos, donde es profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Oregon.

-¿Tuvo alguna respuesta por parte de las autoridades de la Cumbre a sus críticas y propuestas?

No. Lo último que intenté fue comunicarme con las autoridades y sugerir cómo incluir a organizaciones y movimientos sociales que hasta ahora vienen oponiéndose a la Cumbre. Porque hasta el momento, si bien la Secretaría (autoridad) de la Cumbre se reunió con ellos, en realidad no escuchó sus demandas ni modificó en nada lo que venían haciendo. Pensé que esta era la última oportunidad y les entregué una propuesta, pero la rechazaron. Luego de de esa conversación, mi mensaje es: No es una cumbre de la gente, del pueblo (como había anunciado el Secretario General de la ONU). Esto es una pérdida de tiempo. La Cumbre lleva dos años de organización, aproximadamente 24 millones de dólares gastados y miles de personas que trabajaron de manera voluntaria. Y al final el resultado no va a servir a las personas en los territorios, en el campo, en las fábricas y las ciudades. Las personas que más lo necesitan no se van a beneficiar de esa cumbre.

-¿Y quién se va a beneficiar con la Cumbre?

-Desde el comienzo estuvo claro que las principales personas que idearon la Cumbre estaban todas conectadas con el Foro Económico Mundial. No son necesariamente las multinacionales de manera directa, ninguna empresa figura entre los líderes de la Cumbre. Sino que son organizaciones que trabajan en estrecha colaboración con ellas, que sirven a esas corporaciones y dicen que éstas son parte de la solución. Les pregunté a los organizadores de la Cumbre cómo pueden decir que las multinacionales son parte de la solución cuando en realidad son parte del problema. Y su respuesta fue: ‘Los gobiernos también son parte del problema’. Y esto te dice mucho. Porque los gobiernos no son lo mismo que las corporaciones. Los gobiernos, si bien son parte del problema, al menos en la teoría tienen que rendir cuentas, son responsables. Las multinacionales, no. Por el contrario, tratan de limitar la responsabilidad y generar ganancias. Sabemos lo difícil que es responsabilizar a una multinacional por violaciones a los derechos humanos. Por lo tanto, los sectores que se van a beneficiar son algunos productores agrícolas y de alimentos que quieren dar más poder a las multinacionales y se sienten bien trabajando con ellas. Y las mismas empresas. Lo que no me queda claro es por qué los gobiernos están dispuestos a otorgar poder, a través de las Naciones Unidas, a los asesores, científicos y expertos que trabajan junto a las multinacionales. Quienes también se van a beneficiar son los organizadores de la Cumbre, ese grupo de gente que va a continuar con sus trabajos de consultoría y seguirán siendo tratados como expertos.

-¿Puede dar ejemplos de esas ONGs y empresas, y las soluciones que proponen?

-El presidente de la Vía de Acción 2 (las vías de acción son una especie de comisión dentro de la Cumbre) es Lawrence Haddad, director Ejecutivo de la ONG GAIN (Global Alliance for Improved Nutrition). Lo que él quiere es crear una iniciativa para que las empresas hagan promesas. Esa es la solución. Que las corporaciones digan: ‘Prometemos arreglar el sistema alimentario y hacer un mundo mejor’. Otro ejemplo: los organizadores de la Cumbre crearon algo llamado palancas (o mecanismos) de cambio transversales… quién sabe lo que significa. Pero en fin, son cuatro: Finanzas, Innovación, Género y trataron de crear una sobre Derechos Humanos pero no funcionó. Finanzas está liderada por el Banco Mundial e Innovación por el Foro Económico Mundial. Por lo tanto, ellos pueden destinar todos sus recursos y ser la palanca transversal que pueda influir sobre toda la Cumbre. Y van a escribir el reporte final que va a influir sobre lo que gente piense acerca de esos temas. Lo otro que hizo el Foro Económico Mundial es organizar una reunión justo antes de que se abra la Cumbre. Esa reunión fue casi un espejo de toda la Cumbre. Los que asistieron fueron todas las multinacionales: Coca Cola, Unilever, Monsanto -o como sea que se llamen ahora-, Bayer y todos los líderes de la Cumbre, y sentaron las pautas antes de que el proceso comience oficialmente. Más allá de esto, es difícil dar ejemplos concretos de las soluciones que proponen porque, a tres semanas de empezar la cumbre, nadie sabe bien cuáles son los resultados que se esperan.

“Compromiso Hambre Cero”. Así se llama la iniciativa de la ONG GAIN a la que hace referencia Fakhri, y que es una de las soluciones que promueve la Cumbre. “El compromiso es una declaración no vinculante de las operaciones y planes de inversión propuestos por las compañías. No tiene la intención de crear ningún derecho u obligación legalmente exigible para las empresas”, explica GAIN en su sitio web. Entre los principales financiadores de la ONG figuran las multinacionales BASF, Unilever y Arla Foods así como la Fundación Bill y Melinda Gates y la Fundación Rockefeller.

Manifestación contra Monsanto en Buenos Aires

 

Impacto en los territorios

-¿Cuál será el impacto de la Cumbre en la gente común, en trabajadores, familias campesinas, pueblos indígenas?

-Los impactos no se van a ver de inmediato y eso ya es un problema. El hecho de que no haya impactos positivos inmediatos en una pandemia es un problema. De hecho, la cumbre no se ocupa del Covid de ninguna manera, sino que asume el mundo después del Covid, por lo tanto es una fantasía. Lo que hace la Cumbre es influir sobre los gobiernos nacionales. La mayor parte de las actividades están dedicadas a que los gobiernos anuncien planeas generales de cómo van a cambiar sus sistemas alimentarios. La Cumbre va a conectar a esos gobiernos con inversores y consultores interesados en trabajar con las multinacionales. Y van a asesorar a los gobiernos sobre cómo cambiar sus sistemas alimentarios. Por lo tanto, lo que va a empezar a pasar es que cada vez más países van a desarrollar planes alimentarios.

La mayoría de los países tienen planes agropecuarios, pero no alimentarios. Entonces, habrá cada vez más planes alimentarios diseñados e implementados de una manera que, teniendo en cuenta cómo se han dado las cosas, muy probablemente violarán los derechos humanos. Por lo tanto, vamos a comenzar a ver los efectos en los territorios en un par de años.

Mientras tanto, la pregunta es cómo las personas que están comprometidas con los derechos humanos van a continuar con la lucha a nivel internacional mientras, al mismo tiempo, animan a las personas a manifestarse a nivel local. Porque hay una esperanza y una oportunidad: si hay suficiente presión a nivel nacional sobre los gobiernos para crear planes alimentarios basados en los derechos humanos, eso puede neutralizar a la Cumbre. Al final, el poder local es siempre el más efectivo.

-En varias oportunidades sostuvo que la Cumbre no se ocupa seriamente de la pandemia. ¿Por qué cree que eso sucede?

-No lo sé. Esa es la pregunta que le hice todo el tiempo a la Secretaría de la Cumbre. Les planteé este punto hace un año y medio, pero evitaron responder. Puedo suponer una razón. El hecho de que no hayan incluido al Covid en la agenda ni hayan explicado públicamente el motivo habla de lo desconectados que están de la realidad, de lo lejos que están de las necesidades inmediatas de las personas. Esto habla de que son una elite que puede darse el lujo de no poner el Covid en la agenda. Porque al resto del mundo, si les preguntás cómo lidian con los problemas alimentarios, tienen que enfrentar el Covid, no tienen elección. Por lo tanto, el hecho de que hayan sentido que podían elegir no ocuparse del tema me da a entender que no tienen idea de las luchas reales de la gente.

Foto: Subcoop

 

Responsables del hambre

-Usted afirma, en declaraciones e informes, que el problema del hambre es más complejo de abordar que la pandemia. Y que no es un problema de escasez de comida sino de fracasos políticos. ¿Puede dar algún ejemplo de esos fracasos?

-El hambre siempre es un fracaso político. Y no es sólo del gobierno del país en donde está ocurriendo. Nuestros sistemas alimentarios, incluso los más locales, son parte del mundo, por lo tanto la economía mundial los afecta. Por ende, el fracaso político puede ser de ese gobierno nacional, pero también de otros países que ejercen influencia. En ese sentido, el hambre siempre es un problema global. Y tiene múltiples responsables. A nivel global, el sistema entero de ONU es responsable en este sentido: la gente está tratando de que los gobiernos se junten y coordinen sus respuestas ante la crisis alimentaria, agudizada por la pandemia. Pero un pequeño número de países poderosos se niega a utilizar los foros multilaterales para hacerlo. El foro más grande, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de Naciones Unidas, es el lugar ideal para que gobiernos, sociedad civil y otros actores puedan sentarse y coordinar respuestas a la crisis, es muy inclusivo. Pero hay un continuo bloqueo político de los países poderosos que no quieren trabajar con otros. Quieren mantener el poder para ellos mismos. Esto es un ejemplo de un fracaso político.

¿En qué medida las multinacionales del agronegocio son responsables por el hambre?

-Desde 1960 hasta ahora hemos aumentado la producción de alimentos en un 300 por ciento y, sin embargo, el hambre aumenta. El agronegocio se ha enfocado en producir más, más y más comida sin hacerse ninguna otra pregunta: ¿cómo están produciendo la comida? ¿qué daños están causando? Lo que han hecho, con una influencia creciente sobre los sistemas alimentarios, es promover prácticas con pesticidas, semillas transgénicas y monocultivos. Y condujeron a la reducción de la biodiversidad, que es uno de los principales problemas del cambio climático, no sólo del sistema alimentario. Porque se centran principalmente en las ganancias y en concentrar poder. Ahora están tratando de adaptarse, de ser más “sustentables”, según sus palabras. Pero no hay razón para confiar en que van a solucionar el problema.

Al final el problema no es lo que están haciendo sino el poder, quién tiene el poder. Si le das poder a un pequeño grupo de personas, en cualquier situación, nada va a salir bien. Si se mantiene el poder en manos de la gente, la gente sabe lo que necesita, lo saben mejor que nadie, son capaces de adaptarse a su contexto particular y sus ecosistemas.

La dificultad está en lograr que las personas trabajen juntas, en colaboración. Pero eso siempre es un problema en democracia, y es un buen problema. Un mal problema es tener que enfrentar al poder concentrado. Porque, de nuevo, quienes lo concentran están desconectados de la realidad. Ese es el mayor problema. Por lo tanto, la Cumbre refleja muchos de los problemas de los sistemas alimentarios.

Resistencia y caminos posibles

-¿Cuál es su opinión sobre la contra-cumbre Sistemas Alimentarios para los Pueblos, organizada por activistas y movimientos sociales que denuncian que la Cumbre responde a la agenda de las multinacionales?

-Es una inspiración. Porque estos grupos que se unieron, y que representan a millones de personas, no piensan igual e, incluso, tienen posiciones contrarias. Pero han logrado negociar y superar sus diferencias, y encontrar los puntos en común en solidaridad. Ese espíritu de solidaridad debería ser una inspiración también para los gobiernos. Porque si la gente puede hacer esto por sí misma, los gobiernos tienen que ser capaces de unirse, superar sus diferencias y servir a las necesidades de la gente. Por lo tanto, esta contra-movilización, que la gente está haciendo en circunstancias increíblemente difíciles, en medio de una pandemia, lo veo como una inspiración.

-¿Qué caminos propone como Relator para solucionar los problemas de los sistemas alimentarios?

-En primer lugar, si las personas todavía no están involucradas, que lo hagan. En cada ciudad, comunidad y país, hay movimientos de soberanía o justicia alimentaria, organizaciones campesinas, sindicatos, cooperativas. Cuanta más gente participe activamente en las luchas locales, mejor. En cuanto a los gobiernos, hay que tratar de obtener liderazgos. Necesitamos sólo un pequeño grupo de gobiernos que se unan y presionen contra la agenda de las multinacionales. Que sean los defensores de sistemas alimentarios que respeten los derechos humanos. Hay gobiernos que pueden hacerlo pero todos están esperando que otro se mueva primero. Creo que hay esperanza en convocar a esos países a conformar alguna especie de coalición que inspire y lidere a los otros. Por mi experiencia de trabajo, sé que la mayor parte de los gobiernos quieren hacer las cosas bien. Pero, de nuevo, un pequeño grupo de poderosos bloquean todo. El sistemas de las Naciones Unidas tiene fortalezas y debilidades. Una de sus fortalezas es que cuando una mayoría de países encuentran la forma de unirse, pueden influir en la agenda y pueden hacerlo en el buen sentido. Esto ya ha funcionado en el pasado y puede funcionar de nuevo. Lo tercero, que la gente construya nuevas relaciones. El cambio ocurre a partir de la creación de nuevas relaciones y amistades. Lo que me inspiró, por ejemplo, son los movimientos en la India. Estuvieron liderados por organizaciones de agricultores que luchaban por sus derechos humanos. Y lo que ocurrió fue que los trabajadores y los sindicatos se les unieron en solidaridad. Los agricultores y los trabajadores no siempre se llevan bien, es una relación complicada. Pero fueron capaces de desarrollar un nuevo vínculo. Por lo tanto, creo que nuevas relaciones conducen a una nueva política, nuevas ideas, y así es como sucede el cambio.

-En Sudamérica el modelo de agronegocio que combina cultivos transgénicos, agrotóxicos y concentración de la tierra lleva más de tres décadas y los gobiernos siguen promoviéndolos como una forma de desarrollo. ¿Qué opina sobre eso?

-Hay una desconexión entre las políticas alimentarias y las políticas de comercio. Y esto impacta en cómo los países usan la tierra. Si el país está principalmente orientado a la exportación, hace que la tierra se oriente a la producción de commodities, no de alimentos. Esto responde a un modelo de desarrollo: producimos commoditiescomo si fuéramos una fábrica-, vendemos al mercado internacional, ganamos dinero, lo ingresamos al país y con eso comemos mejor y mejoramos la calidad de vida. Eso es un modelo económico de los años 50. El mundo entero lo implementó. Lo que hemos visto, especialmente en los países del hemisferio sur, es que reorientar el sector agropecuario hacia las exportaciones dio como resultado tres cosas. Lo primero, se reduce la biodiversidad, lo que afecta al ambiente y la salud de las personas, su salud física. Segundo, que no mejoró la condición socioeconómica; solamente algunas personas ricas del país se hicieron más ricas. Vemos esto en la Organización Mundial de Comercio: los países en desarrollo no están conformes con las políticas internacionales de comercio. Y tercero, deja inseguridad alimentaria en el país: exportás alimento, importás dinero, pero la gente pasa hambre. Se crea un absurdo. Tenés un sector agrícola que manda alimentos al exterior mientras tu gente tiene hambre al lado tuyo. Ningún país está haciendo un buen trabajo para conectar el sistema alimentario con el de comercio. Sudamérica puede ser un buen lugar para hacerlo, porque tiene agricultura, tiene una historia de movimientos populares y el comercio siembre ha sido un tema de debate, más que en otras regiones.

Feria de agro. El hambre no se detiene durante la pandemia. Entrevista-fakhri-michael-relator-onu
Foto: Alfredo Luna/Télam/VIC

 

Invertir en agroecología

-Tanto usted como relatores anteriores proponen a la agroecología como una de las soluciones a la crisis alimentaria. ¿Qué les diría a quienes sostienen que la agroecología es algo del pasado, primitivo?

-La agroecología se basa en largas tradiciones de cómo cultivar los alimentos. Tiene el poder del conocimiento de las personas que hacen el trabajo: agricultores, pescadores, pastores, campesinos. Proviene de una tradición particular, pero es dinámica. Y está orientada hacia el futuro. El mundo que vivimos hoy comenzó en 1970, cuando comenzó la Revolución Verde y la agricultura pasó a ser un negocio de grandes multinacionales. Es un fenómeno reciente, pero miren la destrucción que generó en sólo 50 años. Por lo tanto, la agroecología es nueva en el sentido de que todavía no nos hemos comprometido a nivel global para, de forma consciente, desarrollar nuestras políticas alimentarias de una manera integrada a los procesos ecológicos. La agroecología tiene una historia, pero todo tiene una historia. El agronegocio es parte de la historia de la industria. Tomaron la agricultura y la pusieron en la historia de las fábricas, de la industria. No fue cualquier avance tecnológico, fue un avance tecnológico para producir commodities con el propósito de generar ganancias. Traigamos de vuelta a la agricultura a la tradición del conocimientos locales, de los agricultores, de los pueblos indígenas. Pero, de nuevo, se trata de una tradición que es nueva, actualizada. Tenemos que crear nuevas tecnologías, invertir dinero, científicos, escuelas y todo eso, y será algo nuevo. La agroecología tiene técnicas que ya se ha probado que funcionan. Debido al cambio climático, los ecosistemas están cambiando muy rápido. En ese sentido, la agroecología por definición es moderna, porque responde directamente a un ecosistema que será nuevo para nosotros. Es más dinámica y más resiliente que la agricultura industrial.

-En su último reporte usted hace hincapié en la necesidad de invertir en agroecología.

-Hay que dirigir la inversión a aquello que está alineado con los derechos humanos, con la preocupación ecológica, y poner el poder en manos de la gente. No hay suficiente inversión en agroecología. En mi trabajo he visto que muchos gobiernos están interesados. Muchos gobiernos quieren hacer la transformación y es casi una cuestión de cuán rápido quieren hacerlo. Esa es realmente la pregunta. Creo que el problema con la agroecología es que el agronegocio trata de hacer dos cosas a la vez: decir que es irrelevante o no productivo mientras que, al mismo tiempo, dicen: ‘Ah, pero nosotros podemos hacer agroecología’. La redefinen para que sirva a sus propósitos y eso confunde. Pero creo que cuánto más claras tengamos las cosas, más gobiernos haya involucrados y más se invierta en agroecología, más rápido se va a dar el cambio. Se está construyendo, sólo que me gustaría que fuera más rápido.

Casa Bertolt Brecht

 

Con estas publicaciones se persigue el propósito de contribuir a la comprensión y al debate fundado en relación con la infracción adolescente en Uruguay, mediante la difusión de la producción académica de los participantes del posgrado: Diploma en Penalidad Juvenil. El Diploma constituye una propuesta de formación de posgrado inscripta en las actividades de enseñanza del Proyecto I+D Grupos, programa de estudio sobre control socio jurídico de infancia y adolescencia en Uruguay.

 

Con el propósito de contribuir a la formación de profesionales vinculados al sistema penal juvenil y organizaciones de la sociedad civil especializadas en la temática, este posgrado encuentra su fundamento en la relevancia social que la temática fue adquiriendo en los últimos años en el país y en la región, así como en el lugar protagónico que la Universidad de la República está dispuesta a ocupar a los efectos de contribuir al estudio y a la búsqueda de soluciones de los problemas que, como este, se definen de interés general.

 

Cada cuaderno reúne los textos mejor evaluados en cada uno de los módulos temáticos que componen la propuesta curricular: socio jurídico, socio histórico y cultural e intervenciones profesionales.

 

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Tomo 1: «Marcha atrás. Reformas legislativas al Código de la Niñez y la Adolescencia en Uruguay»

Reúne ocho trabajos correspondientes al Módulo Socio Jurídico, cuyo desarrollo programático estuvo a cargo de los profesores: Martín Fernández, Daniel Díaz, Mariana Malet, Luis Eduardo Morás, Rafael Paternain y Carlos Uriarte.  En esta oportunidad, los y las estudiantes del Diploma analizan los antecedentes, el contexto, el sentido y las consecuencias de las reformas legislativas realizadas al Código de la Niñez y la Adolescencia en los años 2012 y 2013.

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Tomo 2: «Mirar lejos. Continuidades y rupturas en el control socio penal adolescente» 

Reúne diez trabajos correspondientes al Módulo socio histórico y cultural, cuyo desarrollo programático estuvo a cargo de los profesores: Sandra Leopold Costábile, Daniel Fessler y Marcelo Rossal. En este tomo, se reflexiona sobre el proceso de construcción social, histórica y cultural de la condición adolescente/juvenil en el mundo occidental, así como a identificar los supuestos en los que se asentaron las modificaciones al tratamiento legal de la infancia y adolescencia ocurrido durante las primeras décadas del siglo XX en Uruguay con el propósito de problematizar sus líneas de continuidad y ruptura en la actualidad.

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Tomo 3:  «Argumentar y castigar. Saberes y prácticas expertas en la justicia penal juvenil»

Reúne seis trabajos correspondientes al Módulo Intervenciones profesionales cuya elaboración programática y ejecución estuvo a cargo del profesor Daniel Díaz y las profesoras Raquel Galeotti, Carolina González Laurino, Laura López Gallego y Maria Cristina G. Vicentin.
En esta oportunidad, los estudiantes del Diploma fueron convocados a reflexionar acerca de los discursos expertos que se despliegan con respecto a la infracción adolescente. Para ello se puso énfasis en el análisis del equipamiento conceptual y metodológico de los profesionales actuantes con el fin de identificar los tipos de racionalidad y mecanismos ideológicos que le dan sustento a su producción discursiva. Asimismo, quienes escriben en este tercer cuaderno, fueron llamados a comprender particularmente la situación de las adolescentes mujeres que transitan por el Sistema Penal Juvenil uruguayo, reflexionando en torno a las relaciones entre género y derecho.

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Tomo 4: «Tutelas y castigos. Miradas multidisciplinarias a la cuestión penal juvenil en Uruguay»

Los trabajos monográficos de los egresados de esta generación del Diploma en penalidad juvenil, que reúne a psicólogos/as, educadoras sociales, trabajadoras sociales, abogadas, comunicadoras y sociólogas, en su mayoría, vinculadas profesionalmente al sistema penal juvenil, han sido modificados con el propósito de transformar las largas reflexiones en artículos pasibles de ser recogidos en una edición de estas características. Es por ese motivo que la mayoría de los trabajos presenta la bibliografía que ha constituido la referencia de sus reflexiones extensas, como las que recoge cada versión corta de la monografía presentada para su defensa.

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Tomo 5 «De urgente consideración. Regresión normativa y producción experta en el sistema penal juvenil»

Los textos resultantes, que conforman esta publicación, configuran un mapa conceptual en el que se procura revisar, desde una perspectiva socio histórica y de género, el tratamiento legal e institucional de la infracción adolescente en nuestro país. En clara referencia a las más recientes sanciones legislativas en materia penal juvenil, se analizan las disposiciones de la Ley de Urgente Consideración (Nº18.889) aprobada en julio de 2020, con énfasis en el estudio de las implicancias y tensiones que significa para el Sistema Penal Juvenil, la creación
del Consejo de Política Criminal y Penitenciaria, en una coyuntura en la que se evidencian claras señales de retroceso en las garantías y respeto de los derechos de los y las adolescentes sancionados penalmente.

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Una serie de eventos en línea de 4 partes organizada por la Fundación Rosa Luxemburgo y organizaciones aliadas con motivo de la Cumbre de los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS) los días 7, 9, 14 y 16 de septiembre 

Millones de personas en todo el mundo padecen hambre hoy en día. Con el aumento de los precios de los alimentos, los niveles obscenos de pobreza y la represión política en medio de la pandemia de COVID-19 que sacó a relucir lo peor de la desigualdad y el autoritarismo en muchas sociedades, es evidente que el mundo se enfrenta a una crisis alimentaria de proporciones masivas. Muchas organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales buscan una visión holística de los sistemas alimentarios, teniendo en cuenta las numerosas crisis mundiales y, más en concreto, los sistemas alimentarios mundiales disfuncionales. Sin embargo, no se espera que esto ocurra en la próxima Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS) en septiembre de 2021. Desde el principio de los procesos de planificación, han sido varias las razones para la crítica generalizada de la sociedad civil en todo el mundo. Entre ellas, la falta de orientación hacia el Derecho a la Alimentación y, por ende, de una perspectiva de derechos. Asimismo, otro punto de crítica particular es la ausencia de participación democrática. 

Los grupos progresistas y los movimientos sociales auguran un aumento de la captura corporativa de los sistemas alimentarios a través del UNFSS. ¿A qué tipo de progreso se refiere el UNFSS, a qué intereses sirve, y qué significa esto para los sectores y comunidades marginados? ¿Qué voces se escucharán realmente en la cumbre?

Esta serie de eventos en línea busca dar lugar a las voces alternativas y, en el proceso, exponer las maniobras capitalistas sobre los sistemas alimentarios. Entre las preguntas que se debatirán en la serie están: ¿Cuáles son las causas de la transformación de los sistemas alimentarios? ¿Cómo afectarán la digitalización y el control corporativo de la agricultura a los pequeños productores de alimentos, a conceptos alternativos como la agroecología y a las comunidades tradicionales? ¿Pueden iniciativas como la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) ayudar a afrontar los retos actuales o los enfoques de tecnología verde son más bien parte del problema? Y lo que es más importante, también queremos hablar de las luchas de las organizaciones, así como establecer formas sobre cómo podemos enfrentarnos a la crisis alimentaria juntos, a través de la solidaridad global y de un fuerte trabajo político. 

Cada evento en línea se llevará adelante en inglés y se ofrecerá traducción simultánea a otros idiomas (español, portugués, francés o alemán) dependiendo del evento.

Los cuatro eventos en línea están organizados por la Fundación Rosa Luxemburgo en cooperación con diferentes organizaciones aliadas 

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Evento 1

Desenmascarando el golpe de los Estados al Sistema Alimentario Global

Presentación y discusión

Día: Martes 7 de septiembre de 2021

Horario: 10:00 San Pablo/Buenos Aires (UTC -3), 15:00 Berlin (CEST) and 21:00 Manila (UTC +8). 

A lo largo de los últimos años, el Grupo ETC ha ido reconstruyendo el panorama general del rompecabezas y descubriendo en tiempo real los cambios actuales en la gobernanza de los sistemas alimentarios mundiales. En su presentación, el Grupo ETC compartirá las conclusiones de su estudio «El secuestro de los sistemas alimentarios: la toma de posesión de Technofix en la FSS», que resalta los aspectos y actores claves y enmarca, lo que es una situación confusa y cambiante, en una narrativa simplificada coherente y creativa. Los grupos de la sociedad civil, los movimientos sociales y los aliados que trabajan en el espacio de la justicia alimentaria necesitan comprender plenamente las fuerzas en juego, investigando e interrogando los desarrollos y las dinámicas de la gobernanza del sistema alimentario mundial para así poder utilizar los conocimientos en su trabajo con las comunidades, especialmente en el sudeste asiático.

Ponentes: 

  • Neth Daño (Grupo ETC), 
  • Jim Thomas (Grupo ETC), 
  • Ronnie Hall (Grupo ETC)

Moderación: Ayi Kaario (Fundación Rosa Luxemburgo)

Se requiere inscripción previa: https://zoom.us/webinar/register/WN_qQBxeOAVS3CDH-813uiFkA 

Idiomas: español e inglés (con interpretación simultánea)

Organizada por la Fundación Rosa Luxemburgo y el Grupo ETC.

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Evento 2

Barreras para los sistemas agrícolas y alimentarios en el pós-COVID-19)

Lanzamiento del libro y diálogo crítico

Día: Jueves 9 de septiembre de 2021

Hora: 9:00 San Pablo / Buenos Aires (UTC -3), 8:00 Nueva York (EDT), 14:00 Berlin (CEST), 17:30 Nueva Delhi (IST) e 20:00 Manila (UTC +8). 

Descripción: Muchos de los actuales sistemas alimentarios y agrícolas del mundo precisan de una transformación para atender mejor a las demandas de las personas, del medio ambiente y del clima, y de nuestro futuro en común. La Pandemia del COVID-19 evidencio aún más la alta concentración y desigualdad en la distribución y comercialización de los alimentos en el mundo. Este será un evento online de conversación, con una sesión de preguntas y respuestas, que reunirá movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil y autores de la publicación de la Fundación Rosa Luxemburgo. El libro “Barreras para los sistemas agrícolas y alimentarios en el pós-COVID-19” trae narrativas de Asia (India y Filipinas) y de las Américas (Argentina, Brasil y Estados Unidos). Pueden descargarlo (en inglés) aquí. 

Panelistas:

  • P S Vijayshankar (Samaj Pragati Sahayog, Índia)
  • Matheus Gringo de Assunção (MST y Tricontinental: Instituto de Investigaciones Sociales, Brasil)
  • Qiana Mickie (QJM Multiprise, EUA)
  • Ang Cheatlom (avogado asociado e defensor da agricultura ecológica, Camboya)

Moderación:  Patricia Lizarraga (Fundación Rosa Luxemurgo) e Refiloe Joala (Fundación Rosa Luxemburgo)

Se requiere inscripción previa:  https://zoom.us/webinar/register/WN_CAD83rHGQFK4kuY6lTgO3g

Idiomas: inglés, español y portugués (con interpretación simultanea)

Organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo

 

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Evento 3

Un pinchazo al cuento de AGRA: las evaluaciones de expertos independientes confirman que la Alianza para una Revolución Verde ha fracasado

Presentación y debate

Hora: martes 14 de septiembre de 2021

Fecha: 10:00 Nueva York (EDT), 14:00 Bamako (GMT), 16:00 Berlín (CEST), 16:00 Johannesburgo (SAST) y 17:00 Dar es Salaam (EAT). 

La Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) y sus dispositivos técnicos desempeñan un papel fundamental en la Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS). La presidenta de AGRA, la doctora Agnes Kalibata, por ejemplo, es enviada especial a la Cumbre. AGRA, registrada en EE.UU., fue fundada en 2006 por la Fundación Bill y Melinda Gates y otros con el objetivo de duplicar el rendimiento agrícola, los ingresos de 30 millones de hogares de pequeños productores de alimentos y reducir a la mitad el hambre y la pobreza en 20 países africanos para 2020. En su documento de referencia recientemente publicado, organizaciones de la sociedad civil de Burkina Faso, Alemania, Kenia, Malí, Nigeria, Tanzania, Uganda y Zambia desenmascaran el mito de AGRA: El enfoque de AGRA ha fracasado.

Ponentes de diferentes países africanos, Alemania y Estados Unidos expondrán sobre las amenazas de AGRA para los pequeños productores y productoras de alimentos y mostrarán el fracaso del multimillonario programa. 

Ponentes: 

– Million Belay (AFSA, Uganda) 

– Timothy Wise (IATP, EEUU) 

– Anne Maina (BIBA, Kenia) 

– Mariann Bassey (ERA/FoEN, Nigeria) 

– Lena Bassermann (Red INKOTA, Alemania) 

– Roman Herre (FIAN, Alemania)

Moderación:  Jan Urhahn (Fundación Rosa Luxembugo) y Josephine Koch (Foro sobre Medio Ambiente y Desarrollo)

Se requiere inscripción previa: https://zoom.us/webinar/register/WN_wbDq9UPNRp-nr9GfdJQrkA  

Idiomas: alemán, francés e inglés (con interpretación simultánea)

Organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo (Alemania y Sudáfrica), Alianza para la Soberanía Alimentaria en África (AFSA, Uganda), Asociación de Biodiversidad y Bioseguridad de Kenia (BIBA), Pan para el Mundo (Alemania), Acción por los Derechos Ambientales/Amigos de la Tierra Nigeria (ERA/FoEN), Foro sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Alemania), FIAN Alemania, Red INKOTA- (Alemania), Instituto de Investigación y Promoción de Alternativas de Desarrollo (IRPAD, Mali), PELUM Uganda, PELUM Zambia, y Tanzania Alianza por la Biodiversidad (TABIO)

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Evento 4

Cumbre de los Sistemas Alimentarios de la ONU: ¿Un paso para superar el hambre, la desigualdad y la crisis ecológica? 

Diálogo con el Relator Especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación. 

Día: jueves 16 de septiembre de 2021

Horario: 10:00 Bogotá (UTC -5), 11:00 Nueva York (EDT), 17:00 Génova/Berlín (CEST), Johannesburgo (SAST), 20:30 Nueva Delhi (IST), 23:00 Manila (UTC +8) 

¿Será la Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas (UNFSS) un paso positivo hacia la necesaria transformación de los sistemas alimentarios? Con el telón de fondo de la urgente necesidad de democratizar las Naciones Unidas, ¿incluirá realmente esta Cumbre las voces de los campesinos y las campesinas, los trabajadores y trabajadoras agrícolas, los movimientos sociales rurales y la sociedad civil en la configuración de las futuras políticas alimentarias? La agenda de la UNFSS y el fuerte impulso de los intereses corporativos son de gran preocupación para los movimientos de la sociedad civil que defienden los principios de la agroecología y la soberanía alimentaria, especialmente a la luz de las crisis alimentarias a las que se ha sumado el COVID-19. ¿Cómo podemos garantizar que las políticas de la ONU aborden las cuestiones que realmente son relevantes? Queremos tender un puente desde la perspectiva local a la global y defender que el reequilibrio de los sistemas alimentarios es de vital importancia, más aún cuando la pandemia del COVID-19 ha puesto de manifiesto los fallos del sistema alimentario corporativo para abordar el hambre, la desigualdad y la crisis ecológica. Un evento paralelo a la reunión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra sobre los resultados de la pre-cumbre de la UNFSS celebrada en julio y justo antes de que comience la UNFSS.

Ponentes: 

  • Michael Fakhri (Relator Especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación) 

Y representantes de:

  • FIAN Internacional
  • OIT (a confirmar)
  • UNCTAD (a confirmar)
  • Movimientos sociales de Colombia y Sudáfrica

Moderación: N.N. (Fundación Rosa Luxemburgo) y N.N. (Academia de Ginebra)

Se requiere inscripción previa:  https://zoom.us/webinar/register/WN_cCvJ5ki6SMaQzHW1Vz7YXw 

Idiomas: francés, inglés y español (con traducción simultánea)

Organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo y FIAN Internacional

Un ejercicio para escudriñar y reconstruir el impacto del neoliberalismo de los años 90 en aquellos cuerpos-territorios que llaman desiertos, donde nos decían que no pasaba nada. En esta ocasión nos detuvimos en el informe periodístico #OlorAGomaQuemada enfocado en #Neuquén, territorio de resistencias y rebeldías. 

Un diálogo sensible para volver a pasar nuestra historia por el cuerpo y hacer memoria colectiva. Como dijo en la presentación en vivo Ana María Vásquez Duplat, coordinadora del proyecto, «somos las niñas que vivimos en nuestros cuerpos la instauración del neoliberalismo y llevamos las huellas de la instalación de este sistema económico, político y social”. Es por esta razón que se vuelve fundamental problematizar la democracia  con el objetivo de seguir profundizando los procesos democratizadores. Evidenciar cómo el neoliberalismo se instaló a través de violencias implica también identificar las continuidades del ejercicio represivo del Estado que aún hoy seguimos viendo. 

En el 92, la trabajadora social y vecina de plaza Huincul, Tania Claris, tenía 12 años.  Movilizada, aún recuerda cómo la privatización de YPF desmanteló a su pueblo entero pero también comenta que esta acción tuvo su respuesta, la comunidad entera salió a las calles a cortar el ingreso de los yacimientos. 

Sobre su relato, el investigador José Bonifacio explica que Neuquén es un territorio en disputa y con mucha historia. Para él, tras la privatización de YPF se inició una nueva etapa de nuevos movimientos sociales que se propusieron reproducir lo que aprendieron en la fábrica en el territorio: organizarse, buscar delegadxs y frenar la producción. Esta experiencia, cuenta, es el inicio del “que se vayan todos” expresado en el 2001 ya que se propusieron crear una nueva institucionalidad para recomponer la democracia desde abajo. 

Por eso, la historia neuquina atraviesa un conjunto de luchas sociales que vemos en la fábrica recuperada Zanón, en la lucha docente y estudiantil, en el nacimiento del socorrismo y en la lucha anti extractiva. Todas tienen una herencia común: la del movimiento piquetero que abrió una nueva manera de luchar.


Mirando el material desde el presente, María Florencia Lezcano de La Revuelta explica que el piquete sigue siendo el método de lucha en el cotidiano frente a la emergencia hídrica y gasífera en el corazón de Vaca Muerta. Estas resistencias son la conjugación de la experiencia piquetera con la resistencia que encarna la nación Mapuche. En la actualidad se continúan cortando los ingresos a los yacimientos, explica, la realidad es otra aunque los medios no lo digan.


Es parte de nuestra historia aunque no pase por Buenos Aires o no la comuniquen las empresas de comunicación. ¡Continuemos haciendo Memoria en Territorio!

Conoce la web aquí: https://www.memoriaenterritorio.com.ar/  

Presentación en vivo:

En los meses de julio y agosto del 2021 se llevó a cabo el IV encuentro de la Red de energía y Poder Popular en América Latina integrada por aproximadamente 50 organizaciones multisectoriales para pensar estrategias y alternativas al extractivismo.

Dicho encuentro, impulsado originalmente desde la oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo en el año 2018 junto a organizaciones de Argentina, Chile y Uruguay, contó en esta edición con la participación del Programa Latinoamericano de Clima de la Fundación, ampliando la propuesta hacia otros países de la región. El denominador común de las diversas organizaciones que integran la red es la lucha por la soberanía y la transición socio-energética que sea justa y desde una perspectiva de izquierdas plurales.

Los debates e intercambios de lecturas políticas en torno a la coyuntura energética en la región y la construcción de alternativas a las propuestas de transición hegemónica del Norte Global están dentro de los principales objetivos de la red. Asimismo, el fortalecimiento de las alianzas entre organizaciones que se han generado a lo largo de los años son fundamentales para armar una propuesta de transición socio-ecológica con justicia desde el Sur Global.

La propuesta para el 2021 se focalizó en profundizar  el análisis de la coyuntura del sistema energético para identificar políticas necesarias y fortalecer las propuestas para una transición con justicia desde el Sur Global.

En ese marco, en julio y agosto de este año se realizó el primer encuentro de formación y debate político con foco en Chile junto al Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales de Chile (OLCA), integrante de la red. Las preguntas que guiaron el debate abordaron el actual escenario constituyente en Chile, las llamadas “falsas soluciones” de la transición hegemónica en nuestros países como el avance de proyectos eólicos, solares, litio e hidrógeno verde, el impacto de la transición energética planificada desde el Norte en nuestros territorios en un contexto de profunda crisis hídrica, los usos del agua, entre otras. La cuestión de la demanda, uso y el futuro del agua como un bien común estratégico de la transición es uno de los debates urgentes (pero no evidentes) por su involucramiento, ya sea como fuente o como recurso estratégico, por la necesidad de contemplar una visión no mercantilizada para pensar un futuro próximo que sea viable, y por la capacidad que tiene de aglutinar demandas que nos permitan ampliar la noción de transición energética hacia una transición eco-social con justicia, sin perder el norte del debate energético. Las reflexiones feministas en torno a la transición atravesaron el debate. 

En ese sentido, existe una relación profunda entre los extractivismos y la vulneración en los territorios que recae con especial énfasis sobre los cuerpos de las mujeres. Son esos cuerpos los que resisten los embates del modelo extractivo mediante la organización política y anticapitalista.

Para dar continuidad al debate sobre la transición con justicia, habrá un segundo encuentro de la red hacia fin de este año que será impulsado junto a la Agrupación de Funcionarios de las Usinas y Transmisiones Eléctricas del Estado (AUTE), sindicato en Uruguay, para analizar el rol de las empresas públicas en la transición, las perspectivas sobre lo público y lo comunitario, la coyuntura energética perfilando el rol de China, los nuevos rasgos del extractivismo energético que impone la Inversión Extranjera Directa y los eslabonamientos productivos que desatan los proyectos de transición hegemónica.

 

Click aqui para bajar el documento de trabajo de la Red

 

En esta oportunidad, Bruno Fornillo y Martina Gamba, investigadores de CONICET, reflexionan en torno a la idea de “fin”, en su dimensión de conclusión y también de proyecto. Nos introducen a las características generales del #litio. Qué es, para qué sirve, cuál es la situación extractiva, tecnológica, política y ambiental. Junto a Pablo Bertinat del Taller Ecologista (@tallerecologista), piensan cómo debería encararse una transición energética justa.

 

Conducción: Diego Skliar

Grabación y edición: Alejandro Demasi y Ariel Issaharoff

 

Pueden escucharlo en Spotify o verlo en Youtube.

 

 

 

A principios de 2020, los gobiernos de Argentina y China anunciaron un acuerdo para que nuestro país produzca grandes cantidades de carne porcina para exportar al gigante asiático.

A causa de los desastres que produjo la peste porcina africana en su territorio, China sacrificó el 40% de su stock de cerdos. Esto la empujó, en un contexto de crecimiento del consumo, a buscar el faltante de carne fuera de su territorio, en países como Argentina.

La propuesta llegó cuando el gobierno nacional actual apenas había asumido, con una crisis de deuda externa fuerte y con algunas definiciones claves en manos de funcionarios afines a los agronegocios.

Las consecuencias negativas de la ganadería industrial son muchas y son graves. La iniciativa del acuerdo tuvo un muy amplio repudio por parte de la sociedad argentina: productorxs, consumidorxs, movimientos sociales, intelectuales y activistas exigieron el rechazo al acuerdo y reclamaron políticas públicas para la producción local y para alcanzar, de una vez por todas, la Soberanía Alimentaria.

Este informe pertenece a la serie «Amenazas a la soberanía alimentaria en Argentina» realizada con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.

 

– Para descargar el informe completo (PDF), haga clic aquí

 


#Podcast

Megagranjas porcinas: más control corporativo y nuevas pandemias

En este cuarto y último episodio de la serie «Amenazas a la Soberanía Alimentaria en Argentina», dialogamos sobre el acuerdo porcino con China, sus avances, las posibles consecuencias de la instalación de las megagranjas y las alternativas que se nos presentan para no ser una nueva fábrica de pandemias.

Entrevistamos a Karina Forcinito, economista e investigadora y a Pablo Varela, biólogo. Tanto Karina como Pablo son docentes de universidades públicas e integrantes de la Asociación Argentino-Uruguaya de Economía Ecológica. También hablamos con Marcos Filardi , abogado de derechos humanos y soberanía alimentaria; integrante de la Red de Abogadas y Abogados por la Soberanía Alimentaria (Redasa) y Museo del Hambre. También contamos con la voz de Erika Solis, de la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra (UTT) que nos presenta otro modo de producción ganadera.

 

 


Animación

Argentina y China se encuentran negociando un acuerdo para que nuestro país produzca 900 mil toneladas de carne de cerdo. Con la necesidad de dólares como excusa, el gobierno apuesta, una vez más, al extractivismo para salir de la crisis.

Las megagranjas no sólo están lejos de ser una forma de producción sustentable, sino que también son lugares ideales para la generación de nuevas pandemias, como la que estamos atravesando hace casi dos años.

El acuerdo porcino tuvo un amplio repudio por parte de la sociedad argentina por los diversos riesgos que implica la ganadería industrial, que van desde el consumo excesivo de agua y contaminación por efluentes, impactos sanitarios, el avance del desmonte, el quiebre de pequeñas granjas hasta el posible potencial pandémico.

Te invitamos a ver de qué se trata este acuerdo y cuáles son los riesgos socioambientales que podría traer.

Con motivo a la traducción del texto inédito «Sobre la Constituyente y el gobierno provisional» y a la segunda impresión del libro «Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política» de Hernán Ouviña, realizamos un encuentro entre el autor del libro junto a Pierina Ferretti (Nodo XXI), Francisca Fernández Droguett (Movimiento por el Agua y la Tierra) y Claudio Alvarado Lincopi (Vocería Plurinacional), referentes de movimientos populares de Chile. Como sostuvo Ouviña, el material recientemente publicado dialoga con el proceso actual de resistencias y luchas del sur global que debaten apuestas constituyentes.

El proceso constituyente en Chile se presenta con múltiples tensiones y contradicciones para el campo popular debido a su carácter instituyente. Sin embargo, como sostuvieron les panelistas, este proceso también funciona como apertura e inclusión de los movimientos emergentes que le dijeron #NuncaMás al neoliberalismo desde el estallido de octubre de 2019.

Aquí, los aportes de Rosa Luxemburgo, a más de 100 años de su redacción, continúan profundizando los debates populares y propiciando nuevas reflexiones en el cotidiano de luchas y resistencias. En ese sentido, miramos a la asamblea constituyente de Chile como un ejercicio que, en términos de Rosa, nos permite ocupar esos espacios en donde los movimientos sociales, sindicalistas, feministas, ambientalistas, indígenas y campesinos fueron históricamente marginados.

Al finalizar el intercambio nos preguntamos por los posibles horizontes que se abren para la reinvención de la política en Chile. Les invitamos a leer cómo tendría que ser el nuevo Chile según la mirada de las organizaciones.

¿Dónde conseguir estos materiales? Podés encontrar el texto «Sobre la constituyente y el gobierno provisional» aquí y  «Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política» a través de la editorial El Colectivo.

 

 

Un siglo y medio de vida cumple Rosa Luxemburgo. Sus ideas vitales son herramienta y guía para cualquier proceso encaminado a la transformación revolucionaria de nuestro mundo. El levantamiento del movimiento popular en distintos puntos de Nuestra América y, en particular, el histórico proceso que atraviesa Chile, son tierra fértil para sembrar las semillas orgánicas que dejó Rosa durante el transcurrir de su acción e ideario político. Dialogar con Rosa en el ahora, entonces, nos resulta estratégico.

Es por ello que lanzamos este texto inédito de Rosa Luxemburgo titulado “Sobre la Constituyente y el gobierno provisional», al calor de la efervescencia de la Convención Constituyente en Chile.

Traducción: Anna María Kowalczyk

Prólogos: Pierina Ferretti y Hernán Ouviña

Diseño editorial & ilustraciones: Martín Villarroel Borgna

 

 

Pueden descargar el texto aquí. 

 

Así fue la presentación en vivo.

Un diálogo al calor de las ideas de Rosa y de la efervecencia de la Convención Constituyente en Chile: