Publicación resultante del proyecto “Alternativas al encierro y la criminalización adolescente” que tuvo como principal cometido conocer la situación de las medidas no privativas de libertad en Uruguay, su uso en relación a sus opuestas medidas privativas de libertad y el grado de cumplimiento de la legislación nacional e internacional sobre adolescentes en conflicto con la ley penal
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Por Rosana Abella, Casa Bertolt Brecht
Desde hace muchos años, la inseguridad pública es un tema recurrente en Uruguay y el miedo por la delincuencia se ha acrecentado de la mano de un discurso político conservador que encuentra su reflejo a nivel mediático. Por otra parte, la asociación entre inseguridad y adolescencia y juventud se vio reforzada en el último lustro, por un lado, por los actores que pedían bajar la edad de imputabilidad de 18 a 16 años y, por otro, el endurecimiento de penas por parte del Estado: por ejemplo, la posibilidad de un juez de dictar como pena adicional de un joven infractor la conservación de los antecedentes una vez cumplida la mayoría de edad, ley N° 18.778 reformulada en agosto de 2011, y la aprobación de la ley N° 19.055 de enero de 2013 que decreta la prisión no excarcelable por un año para los delitos graves, entre otros la rapiña.
Sin duda, la aprobación de estas leyes más punitivas quedó invisibilizada debido a que el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad acaparó la agenda política y periodística referida a adolescentes en conflicto con la ley penal durante la campaña electoral de 2014. Sin embargo, estas medidas no dejaron de generar preocupación en el seno de organizaciones de defensa de los derechos humanos quienes manifestaron oportunamente su discrepancia.
En febrero de 2015, previo a la asunción de un nuevo gobierno del Frente Amplio, el Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño – que tiene la función de examinar que se cumplan las obligaciones a las que se comprometieron los Estados Partes que ratificaron la Convención sobre los Derechos del Niño – presentó sus recomendaciones al Estado uruguayo donde expresó su preocupación con la práctica de tortura y otros tratos inhumanos dirigidos hacia los niños privados de libertad en Uruguay, así como las nuevas leyes adoptadas que endurecen las penas para esta franja poblacional.
En este sentido Luis Pedernera, coordinador del Comité de los Derechos del Niño en Uruguay afirmó: “El presente documento de  observaciones y recomendaciones es presentado en una coyuntura especial en el país, pues desde el 1 de marzo asumirá un nuevo gobierno. En tal sentido las recomendaciones son un buen norte para avanzar en aquellos aspectos todavía deficientes en relación al respeto de los derechos del niño en el país. Queda mucho por avanzar en términos de institucionalidad, así como en derogar leyes profundamente regresivas aprobadas en el último período legislativo. Por otro lado es necesario hacer frente a las graves violaciones a los derechos humanos de los niños, los todavía cercanos episodios de tortura y malos tratos, nos indican que el país tiene una deuda pendiente en materia de investigación rápida, efectiva e imparcial así como medios idóneos de protección y reparación a las víctimas”.
El Comité recomendó asimismo al nuevo gobierno que “promueva medidas sustitutivas de la privación de libertad, como la remisión a procedimientos extrajudiciales, la libertad vigilada, la mediación, el apoyo psicosocial y los servicios a la comunidad, siempre que sea posible, y vele por que la privación de la libertad sea la medida de último recurso, tenga la duración más breve posible y se revise periódicamente con miras a su levantamiento”.
En este contexto, a comienzos de 2015 la Casa Bertolt Brecht diseña e implementa el proyecto “Alternativas al encierro y la criminalización adolescente” que tuvo como principal cometido conocer la situación de las medidas no privativas de libertad en Uruguay, su uso en relación a sus opuestas medidas privativas de libertad y el grado de cumplimiento de la legislación nacional e internacional sobre adolescentes en conflicto con la ley penal. Este proyecto se enmarca en la historia de la Casa de defensa de los derechos humanos, pero más directamente es un efecto de la participación en la Comisión Nacional NO a la Baja durante los años 2012- 2014, donde siempre las medidas no privativas se enunciaban como exitosas en la rehabilitación de menores sin cabal conocimiento de su evolución reciente.
Esta publicación muestra algunos resultados de este proyecto. En primer lugar un relevamiento por parte de un equipo técnico de la Casa, acerca de la situación actual de las medidas no privativas de libertad, que se expresa en el artículo “Medidas no privativas de libertad: algunas voces uruguayas”. Allí se muestra, entre otros, los actores públicos y privados que se encargan de implementar las medidas no privativas, el uso de estas medidas así como las dificultades de relacionamiento entre Estado y sociedad civil con una tendencia de dejar en manos del primero la gestión de las mismas.
En segundo lugar, el libro divulga las ponencias que expertos en sistema penal juvenil de la región presentaron durante el Seminario Regional en agosto de este año: “Sistema Penal Juvenil. Las Medidas No Privativas de Libertad en las Reformas Latinoamericanas”. La primera de ellas, denominada “Análisis comparado sobre la desjudicialización y alternativas a la sanción privativa de libertad en la justicia penal juvenil”, fue dictada en el Centro Universitario Salto por el Dr. Álvaro Castro Morales, docente e investigador de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.
La segunda ponencia “¿Castigos alternativos o alternativas al castigo? Las múltiples formas de reintegración social de los jóvenes desde los Derechos Humanos”, fue expuesta en el Parlamento Uruguayo por la Dra. Mary Beloff, catedrática de Derecho Penal y Procesal Penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En ambas ponencias se muestra la especificidad de un sistema penal juvenil, evidenciando las distancias que aún existen en Uruguay para cumplir con las legislaciones internacionales. En esta dirección, se incluyen también los textos de la mesa de apertura que estuvo a cargo de representantes de UNICEF y la Institución Nacional de Derechos Humanos, instituciones que apoyaron el evento, el cual contó a su vez con el auspicio de la Fundación Rosa Luxemburgo que nos acompañó a lo largo del año. Durante el desarrollo del proyecto, el equipo de trabajo contó con el apoyo de muchas organizaciones, educadores, técnicos y referentes en el tema sistema penal juvenil, sin cuyos aportes esta publicación no habría sido posible. A todos y todas nuestro más profundo agradecimiento.
Probablemente, al finalizar la lectura quede la sensación que resta mucho por hacer… y si esto ocurre, el lector compartirá el sentir de la Casa Bertolt Brecht. Pero tenemos asimismo el compromiso y la responsabilidad, no solos sino con muchos compañeros de viaje, de seguir construyendo una sociedad más justa y solidaria donde el respeto a los Derechos Humanos sea, no solo un anhelo, sino una práctica concreta.
 

Medidas no privativas de libertad en adolescentes
Aportes de la Casa Bertolt Brecht
Rosana Abella (compiladora)
Casa Bertolt Brecht
Deciembre, 2015 – 102 páginas
Montevideo, Uruguay

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Lea también (en portugués): 
Alternativas de esperança
“No a la Baja”, campanha vitoriosa em discutir maioridade penal

Los artículos que este libro recoge intentan arrojar luz sobre nodos claves en materia de vulneración y protección de derechos. Desde opiniones calificadas se aportan elementos sustantivos para comprender los núcleos conflictivos y problemáticos que afectan la promoción y el acceso a derechos fundamentales

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Por Mauro Tomasini, Servicio Paz y Justicia – Uruguay
Hace 27 años se comenzaba a editar el Informe “Derechos Humanos en el Uruguay”. Desde su inicio, cada 10 de diciembre, la publicación tiene como objetivo registrar los avances y retrocesos en materia de derechos en nuestro país. A través de la cooperación de diversos actores como organizaciones de derechos humanos y sociales, la academia y periodistas, es posible la realización de este libro. Siempre estuvo presente la solidaridad y la ayuda desinteresada de las personas y de los colectivos que han participado. Por ello creemos que es una obra que la hacemos entre todos y todas.
El texto se ha transformado en material de consulta indiscutible, tanto para el ámbito nacional como internacional. Además de brindar una radiografía de la situación de los derechos humanos en varios tópicos, reflexiona sobre las complejidades, obstáculos e inercias institucionales que existen y operan para frenar, retrasar o anular una cultura de derechos plena.
Si bien en los últimos años se han registrado varios avances en materia de derechos, nuestra sociedad actual se asienta entre una exclusión obscena y una inclusión precaria que genera una visión estereotipada sobre los otros, proyectando la culpa social sobre los grupos más excluidos de la sociedad. Esto legitima que algunas personas merezcan vivir sus vidas con derechos y otras no. Dicha visión que recorre toda la narrativa social está íntimamente relacionada con el orden político hegemónico, el cual se deriva del discurso sobre la “seguridad”
y el “control al delito”. El programa cultural heredado de los años noventa que definió a la seguridad como aquella que estaba solamente relacionada con el delito, vuelve una y otra vez, desde el populismo punitivo de los actores políticos y la alarma social de los medios de comunicación a decir adentro de la “seguridad” todo; afuera de ella, nada.
En este sentido, “los Estados se vuelven más peligrosos hacia los ciudadanos al equiparar el concepto de peligro con todo lo Desde allí se construye la frontera simbólica entre ellos y nosotros, reafirmando la precariedad material y ontológica. Es la misma sociedad que, por un lado, celebra el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, y por otro, mira impávida legitimando el colgamiento de un adolescente durante horas en una celda. Según Jack Young, en las sociedades actuales “la inclusión y la exclusión se producen simultáneamente; esto significa que se trata de una sociedad bulímica, en la cual la masiva inclusión cultural está acompañada por una exclusión sistemáticamente estructural. (…) es una sociedad que absorbe y rechaza.”3 Siguiendo esta línea de pensamiento, trabajar en y para los derechos humanos significa modificar la matriz cultural que impide desarrollar nuestras capacidades como seres humanos. Para ello es necesario cuestionar las dinámicas que llevan a generar y profundizar las desigualdades sociales. De no plantearnos una visión sistémica de cambio, solamente estaríamos mutando la lógica societal de “absorber y rechazar” por “aprobar y vulnerar”.
Los artículos que este libro recoge intentan arrojar luz sobre nodos claves en materia de vulneración y protección de derechos. Desde opiniones calificadas se aportan elementos sustantivos para comprender los núcleos conflictivos y problemáticos que afectan la promoción
y el acceso a derechos fundamentales. Por último, como el año anterior, serpaj quiere agradecer nuevamente el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo para la concreción de esta publicación. A través del informe, las dos instituciones buscamos generar un cambio social que promueva al sujeto social y político como actor de su propia vida, capaz de escuchar a los sin voz, contribuyendo en comunidad a pensar y construir otra sociedad posible. Nuestro discurso más fuerte sigue siendo el silencio del más débil.

Derechos Humanos en el Uruguay
Informe 2015
Servicio Paz y Justicia – Uruguay
Deciembre, 2015 – 378 paginas
Montevideo, Uruguay
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Vea también los informes de 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013-2014. y otras publicaciones en el sitio de Serpaj-UY

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Por Osvaldo Bayer

El 2 de diciembre pasado el seminario “Derechos humanos, ayer y hoy” de la Fundación Rosa Luxemburgo cerraba de la manera en que elegimos hacer día a día: homenajeando a referentes y grandes personas que dedican su vida a la construcción de un mundo más justo y a que esos derechos humanos no sean pisoteados.
Además de Martín Almada, María Stella Cáceres, Nora Coriñas y Mirta Baravalle, el último en recibir su distinción fue el escritor Osvaldo Bayer. A Raúl Zibechi le tocó pronunciar unas palabras que relataban la vasta trayectoria de Bayer en materia de ponerle cuerpo y palabras a la denuncia contra las injusticias.
Lea también: 
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Luego de la entrega del pequeño homenaje, Osvaldo tomó un cuaderno, y dedicó al auditorio unas letras que nos recordaron el significado de la utopía. El significado y la importancia de repensarnos niñas y niños y volver a jugar y a compartir como si nada más importante que eso estuviera en juego.
Compartimos en estas líneas el texto completo, con algunas fotos de Osvaldo (Francisco Farina y Nadia Fink).

“Nos preguntamos qué quieren decir los que pronuncian la palabra utopía o, lo que es lo mismo, qué queremos decir nosotros cuando empleamos esa palabra que pareciera estar escondida en algún cofre en una isla desierta. Nos referimos a ella como si fuera una piedra preciosa encantada guardada con siete sellos, o como si se tratase de sueños de libros de infancia. Y no nos damos cuenta que utopía no significa otra cosa que lo que tendríamos que hacer para ser felices. Así de sencillo. Uno parece un maestro ciruela diciendo y creyendo en estas cosas, pero es que es así: es lo que deberíamos hacer pero además, es lo más fácil de realizar y conseguir.12359483_977867615589561_2092650516_o
Pongamos un ejemplo. Somos todos niños, queremos jugar en la arena. A nadie se le ocurriría permitir que uno de los niños se adjudicara el 80 por ciento del cajón de arena para él solo y que los demás jugáramos en un rincón, todos apretujados. Tampoco permitiríamos que ese niño que se adueñó así de gran parte del cajón de arena nos exigiera juguetes para poder jugar en «su» zona, que en realidad pertenece a todos. Ni tampoco permitiríamos que uno de nosotros se adjudicara el mando y nos diera órdenes para hacer lo que él dictaminara, con el prejuicio de hacerlo para mantener la igualdad y la disciplina.
La única verdad es que todo pertenece a todos pero además no pertenece a nadie. Desde la docencia se tendría que enseñar como primera materia la negación del sentido de la propiedad y del derecho del más fuerte, y además el diálogo, como fuente de comprensión. La docencia tendría que enseñarnos desde pequeños a despreciar a todo aquél que usufructúa más de lo que necesita para su vida y subsistencia. Vayamos a un ejemplo que está al alcance de todos: el transporte en las grandes ciudades. ¿Qué nos dice el análisis racional? Que el transporte individual, el auto, perjudica a todos, es el derecho del más fuerte, del que tiene más dinero. Lo equitativo y lo cuerdo sería que el transporte fuese colectivo y sano. Se ha comprendido que en este sentido, los mejores transportes son los subterráneos y los trenes.
El transporte automotor no sólo envenena la atmósfera en forma irreversible sino también es actor de accidentes que han costado una cantidad incalculable de víctimas, que se repiten día a día, en gran parte niños. Además se estimularía la sana costumbre de caminar o de trasladarse en bicicleta. Otros transportes mecánicos, sin gases residuales, podrían adaptarse para el transporte de gente de edad o incapacitados desde las estaciones a sus destinos. Pero la racionalidad se sacrifica en aras de la fatuidad, del lujo, de la comodidad de algunos y de la esperanza del resto. Es un sistema absolutamente criminal. Y la ley, si fuera justa tendría que castigar a quienes lo castigan y permiten.
El lobby de la industria automotriz paró durante décadas en nuestro país la construcción de subterráneos y promovió el levantamiento de las vías férreas, y los políticos corruptos lo aceptan todo. ¿Hay acaso algo más irracional que las calles de Buenos Aires taponadas, con sus bocinazos, su aire envenenado que perjudica principalmente a los más pequeños, la pérdida de tiempo para todos que esto significa, los nervios, el estrés? ¿Cómo es posible explicar racionalmente que viaje en autos lujosos y enormes sólo una persona por vehículo? La idiotez y el egoísmo se pasean en coche. Y todos callamos, en el mundo entero, porque tal vez quisiéramos llegar a ser, cada uno de nosotros, uno de esos imbéciles en carrocería de oro.
Nuestras sociedades enseñan a despreciar al pobre o a quienes tienen otro color de piel, en vez de despreciar al aprovechador y al explotador. Debería enseñar a despreciar a quien aprovecha la naturaleza de todos para sí mismo y admirar a quienes encuentran la felicidad en la humildad y la modestia, ésos que piensan siempre en utopías y así tal vez alcanzar la felicidad de la sociedad toda, en esta vida tan breve, y llena de dolor y de misterios. Ya desde la primera escuela se debería enseñar el pensamiento de los utopistas, los proyectos de las repúblicas ideales que elaboraron sus benditos cerebros y no hacernos glorificar conquistadores brutales y genocidas de pueblos que actuaron en nombre de la «civilización». Enseñar también la historia de las religiones para dejar al desnudo toda la mentira del miedo con aquello de Dios todopoderoso, o de hijos de vírgenes o de santísimas trinidades con don de ubicuidad que nos vigilan permanentemente, o aquellas teologías que humillan a las mujeres condenándolas a cubrir su cuerpo; o lo del pecado original, el infierno y la llama eterna que nos quemará vivos por los siglos de los siglos.
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Así de sencillo es la utopía: sentarnos a discutir todo aquello que se nos impuso en nombre de la autoridad y la propiedad, que nos ha llevado a guerras, torturas, regímenes de esclavitud y a la absoluta obscenidad de las fortunas multimillonarias y su correlato de millones de hambrientos que mueren todos los años.
Hubiéramos podido hacer un resumen del ideario de todos los grandes pensadores de la utopía. Pero es una segunda parte. La utopía está en la calle de todos los días, hay que formarla desde los hechos simples, en los juegos, en la lealtad a la amistad, en el desprecio a lo superfluo queosvaldo nos devora la vida y termina por esclavizarnos a nosotros y a los que más queremos. Producir violencia es atacar nuestra propia existencia, la de nuestra familia, la de nuestro derredor. Promover la vida simple, engrandecer la honestidad, el altruismo. Despreciar y hacer despreciable las internas del poder que, por desdicha, hasta se protagoniza en los pasillos de las altas casas de estudio, que tendrían que ser los templos de la utopía.
No voy a hablar ni de Thomas Moro, ni de Campanella, ni de Owen, Bacon o Proudhon. (A ellos hay que leerlos, gozar de ellos, imaginarse el mundo pensado por ellos.) Es mejor y ya es tiempo de ponernos a caminar. Aplicar lo simple de la razón. Terminar con aquello pérfido de que «la política es el arte de lo posible», sino que el único futuro está en la lucha por lo que se cree imposible, que es nada menos que poner de relieve la bondad del ser humano, que existe. Ponerse a caminar y aprender lo bueno de los revolucionarios y corregir sus equivocaciones. Eso es la utopía. Si logramos dar diez pasos de aproximación a ella, ya justificaremos nuestro viaje por la vida”.

Discurso en el homenaje organizado a Klaus Meschkat con motivo de sus 80 años de vida
Por José María Rojas*

Es un honor participar del reconocimiento que hoy le hacemos por su trabajo intelectual a Klaus Meschkat quien durante cinco décadas ha estado vinculado al acontecer histórico de América Latina. Sea este el motivo para referirme a algunos rasgos centrales de la obra de Orlando Fals Borda (1925-2008), reconocido fundador de la sociología científica en Colombia y Latinoamérica. Paralelamente traeré recuerdos del largo itinerario de Klaus por la región.

 
I. LA INVESTIGACIÓN EMPÍRICA

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Orlando Fals Borda en 2006


Orlando Fals Borda realizó toda su formación académica, desde el Bachelor hasta el doctorado, en los Estados Unidos de América. Fue entonces en los marcos conceptual y metodológico de la sociología Norteamericana que realizó su primer gran trabajo de investigación empírica en la vereda de Saucío entre 1949 y 1953 con el título de Campesinos de los Andes. Su estudio fue publicado en inglés en 1955 y en español en 1961, siendo decano de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional. Este trabajo se inscribe en el área de la Sociología Rural, muy desarrollada en Norteamérica y Orlando tuvo como orientador a T. Lynn Smith, uno de sus mejores exponentes y autor de una monografía sobre Tabio, otro vecindario de los Andes colombianos.
El trabajo de campo de esta investigación empírica lo realizó Orlando dentro de los más rigurosos cánones de la etnografía, disciplina afín a la sociología rural. En marzo de 1950 se había instalado en la casa de una familia campesina de Saucío, gracias a que algunos campesinos de la vereda trabajaban en la construcción de la vecina represa del Sisga y a que Orlando había conseguido un empleo con la compañía constructora. Diario de campo, entrevistas, encuestas y acopio de toda clase de documentos, incluidas cartas y fotografías de quienes llegaran a ser sus amigos, registran información de los más diversos aspectos de la vida socioeconómica y sociocultural campesina.
El autor hace explícito que su investigación no tuvo por objeto someter a prueba una determinada teoría y, como es usual en estos casos, hizo un uso bastante libre de los conceptos. Es algo que se constata en la estructuración del texto, en el cual la segunda parte, la más extensa, que tiene diez capítulos, lleva el título de “la organización social” y la tercera, mucho más corta pero definitiva en la caracterización de los campesinos andinos, está enmarcada por los conceptos de “Cultura y Personalidad”.
Es precisamente aquí que dice el autor: “el capítulo titulado La formación del campesinado fue ampliamente examinado con los agricultores, quienes en general estuvieron de acuerdo acerca de la exactitud de la descripción” [1].
Utilizar los conceptos de las ciencias sociales para describir la realidad profunda de los campesinos andinos, a quienes se consulta sobre la validez misma de la descripción me parece premonitorio de lo que veinte años después va a ser el eje de sus innovaciones metodológicas y la concepción de una ciencia propia, latinoamericana, que inicialmente denominó ciencia popular. En esta tarea no solo redefinió conceptos, sino que también se los inventó. Y hubo conceptos a los que volvió de modo reiterativo como el ethos, o de modo intermitente como los de la transición y la antiélite.
Interpretando el comportamiento reservado, pasivo y resignado de los campesinos de Saucío, utilizó el concepto de ethos, no como un conjunto de variables-pautas, propio de la sociología norteamericana, sino como una Weltanschauung que recoge la experiencia de sus antepasados, los indígenas, quienes fueron vencidos en la guerra de conquista y tuvieron que acomodarse a las instituciones políticas y religiosas impuestas por los españoles. Siglos de dominación y explotación están detrás de esa Weltanschauung, de tal modo que, dice Orlando, “el temor a equivocarse los hace tímidos para actuar y lentos para tomar decisiones.
El temor de desagradar a sus superiores los obliga a utilizar, aún contra su voluntad, diminutivos y frases hipócritas” (1961, p. 263). Evitar los castigos y conservar aspectos de su cultura estuvieron juntos en los antepasados indígenas de los campesinos saucitas. De este modo, teorías especulativas y contradictorias entre si como la teoría de la melancolía de la raza indígena y la teoría de la malicia indígena quedaron sin piso con este trabajo de investigación empírica e histórica que realizó Orlando con los campesinos de Saucío.
Quisiera mencionar otras dos consecuencias de este modelo de investigación empírico-histórico que Orlando Fals Borda puso en práctica casi de manera inmediata. La primera fue ampliar el universo de estudio al conjunto del campesinado boyacense, del cual forma parte el campesinado de Saucío. Entonces pudo constatar en la larga duración el proceso de constitución y posterior disolución de los resguardos indígenas, la formación de las haciendas colonial y republicana y la formación del campesinado en la región. En sendos artículos publicados en revistas norteamericanas de historia dio a conocer la obra del cronista fray Pedro de Aguado y presentó, con amplia sustentación documental, el proceso de repartición de las tierras de resguardos de indios desde el siglo XVIII, algo que los historiadores colombianos no habían hecho.
Como resultado de la investigación escribió el libro El hombre y la tierra en Boyacá. Bases sociológicas e históricas para un reforma agraria. Y aquí viene la segunda consecuencia que quisiera mencionar: no se investiga la realidad social para probar teorías sino para contribuir a resolver los grandes problemas de desigualdad e injusticia que pesan sobre los oprimidos. Más tarde, cuando fue cuestionada su intencionalidad política por la construcción física e intelectual de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, se retiró de la academia y volvió a investigar, esta vez con los campesinos costeños, sus coterráneos. Y de nuevo, volvió a hacer un uso bastante libre de los conceptos, solo que ya no se trataba de los conceptos de la sociología norteamericana sino de los conceptos marxistas, o como es usual decir, los conceptos del materialismo histórico.
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José María Rojas


 
II. EL CAMBIO SOCIAL COMO TRANSICIÓN
En su investigación sobre Saucío Orlando había encontrado que los campesinos del altiplano andino no se habían detenido en el tiempo ni estaban fosilizados, sino que desde sus antepasados indígenas estaban en un proceso de transición. Desde la perspectiva de la sociología rural el cambio podía inducirse y acelerarse porque se lo consideraba como cambio técnico, de tal modo que el problema estaba en la adopción de nuevas técnicas de producción agropecuaria por parte de los campesinos. El mismo Orlando había llevado semillas de cereales y hortalizas de los campesinos de Saucío para hacerles análisis fitosanitarios en la Universidad de Minnesota, pero del conjunto de su trabajo de investigación había llegado a la conclusión de que el problema era el de la tenencia de la tierra y que el cambio tenía que ser el de una Reforma Agraria.
Desde luego una Reforma Agraria solamente podía concebirse a escala nacional y como vastas zonas del país estaban inmersas en un conflicto partidista armado, conocido como la violencia, y el gobierno era un gobierno militar (el primero y el único que tuvo Colombia durante el siglo pasado), el joven investigador tenía que esperar.
No fue larga la espera puesto que en 1957 cayó la dictadura del general Rojas Pinilla y en 1958 se dio inicio a un pacto de sucesión presidencial y de reparto del gobierno entre los dos partidos históricos del conflicto (Liberal y Conservador), pacto aprobado en un plebiscito para un período de 16 años y conocido como el Frente Nacional. Si se tiene en cuenta que los estudiantes universitarios participaron decididamente en la caída del dictador y que iniciando el año de 1959 los guerrilleros cubanos llegaron al poder, la universidad pública, en particular la Universidad Nacional, se convirtió rápidamente en el espacio privilegiado, no solo del debate sino de la organización del cambio en Colombia.
Vinculado al Ministerio de Agricultura en 1958 en calidad de Director General, Orlando desplegó múltiples iniciativas tendientes a aclimatar las condiciones para una Reforma Agraria en el ámbito de una realidad campesina atravesada todavía por los estertores de la violencia armada partidista. Fue así que concibió un programa nacional, de intervención diríamos hoy, conocido como la organización de Juntas de Acción Comunal a escala de la comunidad veredal o vecindario.
El propósito de estas organizaciones de base que todavía existen en Colombia fue el de hacer a los campesinos los protagonistas de las acciones de gobierno y, de paso, superar el conflicto y aclimatar la paz y la reconciliación entre los enemigos políticos. La primera Junta de Acción Comunal que se organizó en Colombia fue, precisamente, la de los campesinos de Saucío. Debió ser esta, sin lugar a dudas, una gran satisfacción personal.
Pero fue por la academia que enrumbó su trabajo intelectual durante los diez años siguientes. Invitado por Luis Ospina Vásquez, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, tuvo a su cargo una cátedra de sociología y muy pronto estaría al frente de un Departamento de Sociología, adscrito a dicha Facultad. Casi de inmediato el Departamento se transformaría en la Facultad de Sociología que a partir de 1959 ofreció un plan de estudios con el cual se dio inicio a la profesionalización de la disciplina en Colombia.
Orlando hizo de esta institución el centro de convergencia de los mejores estudiosos de las ciencias sociales de ese momento histórico en Colombia, especialmente de historiadores y antropólogos y de los primeros sociólogos graduados en el exterior. Fue allí que nos enseñó, a los de nuestra generación, lo que mejor sabía hacer: la investigación empírica. Fueron numerosas las publicaciones, libros y monografías resultados de trabajos de investigación, que se editaron en la serie Monografías Sociológicas de la Facultad. Algunas de ellas, como los libros sobre la violencia en Colombia, tuvieron gran impacto político nacional y se convirtieron en clásicos. Los golpes militares de 1964 en Brasil y de 1966 en Argentina hicieron en parte posible que el programa de postgrado de la Facultad, concebido precisamente como Programa Latinoamericano de Estudios del Desarrollo, PLEDES, pudiera contar con excelentes profesores.
Fue gracias a la enorme capacidad de iniciativa de Orlando que a mitad de la década de los sesenta la Facultad había llegado a ser tal vez el Centro más avanzado de la actividad intelectual y la investigación social en Colombia. Al protagonismo político de uno de sus profesores, el sacerdote Camilo Torres, quien adhirió al ELN y murió a los pocos meses de haberse incorporado a esta guerrilla, se agregaba un hecho estructural: la dependencia (para utilizar un concepto que la Sociología Latinoamericana comenzaba a elaborar) en este caso de los recursos aportados por dos fundaciones norteamericanas, la Fundación Ford y la Fundación Rockefeller. Los profesores visitantes, el nuevo edificio, y buena parte de las investigaciones y publicaciones eran financiadas por estas instituciones del imperio.
Como en el medio estudiantil lo que estaba a la orden del día era la revolución y el modelo exitoso era la revolución cubana, contra la cual, por lo demás, se descargaba todo el garrote del imperialismo norteamericano, los imperativos de la revolución obligaban a combatirlo donde quiera que este estuviese camuflado. Fue así como Orlando Fals Borda fue acusado de ser agente del imperialismo yanqui, como ya lo había sido Gino Germani, otro fundador de la Sociología Científica Latinoamericana, quien tuvo que salir de la Universidad de Buenos Aires en 1963.
Habiendo publicado en marzo de 1967 su libro La Subversión en Colombia, a comienzos de 1968 sale para Ginebra luego de haber renunciado al cargo de Profesor en la Universidad Nacional de Colombia. Y desde Ginebra, vinculado al UNRISD ─el Instituto de Investigaciones de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social─ inició de inmediato un proyecto para investigar empíricamente en Ecuador, Colombia y Venezuela, a un tipo de organizaciones sociales que históricamente han agenciado, en sectores populares, acciones de reforma socioeconómica, específicamente las cooperativas.
Si se tiene en cuenta que el gobierno de los Estados Unidos y la OEA promovían las Reformas Agrarias en los países latinoamericanos con el objeto de evitar que los campesinos pudieran ser protagonistas de revoluciones como la de Cuba, estudiar las cooperativas promovidas por los institutos de reforma agraria y por instituciones gremiales y la Iglesia católica, resultaba fundamental para quien siempre apeló a la investigación de la realidad social y no a las doctrinas, si se trataba de explicar los aciertos y los desaciertos de la acción.
Dicho de otro modo, el investigador necesitaba convencerse del fracaso de la Reforma antes de asumir los imperativos de la Revolución. Como resultado de este trabajo escribió el libro El Reformismo por dentro en América Latina [2] en el cual pone de relieve el papel funcional de las cooperativas para la captación de los líderes discrepantes y para ajustar la dominación de los poderes tradicionales sobre las comunidades campesinas, indígenas y obreras. En otro libro, presenta el pensamiento político cooperativo como un modelo de colonialismo intelectual en América Latina [3].
Participé en el trabajo de campo de esta investigación porque en febrero de 1968, sin haber terminado los estudios de postgrado en el PLEDES, me incorporé como profesor de Sociología a la Universidad de Antioquia en Medellín por recomendación de Orlando, a quien le habían solicitado dos candidatos para cubrir sendos cargos de profesores en la reformada Facultad de Ciencias y Humanidades de dicha Universidad. Y a finales de ese año de 1968 conocí a Klaus Meschkat, quien fue a Medellín invitado por Luis Escobar, sobrino del Rector de la Universidad y recién llegado de Berlín donde había sido alumno de Klaus.
 
III. LA TRANSICIÓN EN MEDELLÍN
La revolución estudiantil de mayo del 68 en Europa y los Estados Unidos tuvo el efecto de repotenciar los ánimos del movimiento estudiantil, bastante decaídos por la muerte de Camilo Torres en Febrero de 1966 y del Che Guevara en Octubre de 1967. ¿Qué estaba pasando con la revolución latinoamericana? No teníamos respuestas. De algún modo Orlando Fals Borda había procurado saldar cuentas para el caso colombiano con su libro La Subversión en Colombia.
Haciendo homenaje a su colega y amigo Camilo Torres había despojado de negatividad el término subversivo y había conceptualizado la subversión como el cambio del orden social. El subversivo, sujeto de la subversión, es portador de una utopía, de tal modo que la utopía es el instrumento intelectual con el que se subvierte el orden establecido. El orden vigente se convierte entonces en la tradición y como resultado del conflicto entre subversión y tradición se opera lo que denominó descomposición dialéctica del orden social, que da por resultado una topía. Estos conceptos los toma del libro La Revolución del poeta anarquista alemán Gustav Landauer [4] . Son conceptos que denomina teléticos, porque son portadores de una finalidad.
Por otra parte, no hace del subversivo un sujeto trascendental, porque los portadores de una utopía son generalmente una antiélite que se enfrenta a la élite del poder y aunque se produzca una revolución violenta, no necesariamente se cambia el orden social. Con estos conceptos pasa revista a la historia de Colombia desde la llegada de los españoles hasta la subversión socialista de finales de los años veinte, que todavía no ha podido cambiar el orden social burgués dominante. Siguiendo lo que ya es usual en sus investigaciones empírico-históricas, extiende el universo de análisis, en este caso al conjunto de América Latina y en ese mismo año de 1968 publica su meritorio trabajo Las Revoluciones Inconclusas en América Latina. Sin duda, la muerte del Che motivó la escritura de este trabajo.
En Medellín, la ciudad de la eterna primavera, como elogiosamente se la nombra, la primavera europea podría decirse que desató una euforia por el estudio del marxismo. El aforismo de Lenin: sin teoría revolucionaria no hay revolución, presupone la existencia de esa teoría. ¿Dónde? En la obra de Marx y las de sus auténticos intérpretes, comenzando por Federico Engels. La desconfianza por la interpretación de los manuales, los soviéticos en especial, se propagó a la velocidad de la luz. Al abrirse paso la libre interpretación ocurrió lo de Lutero con la biblia. Entraron en crisis las Iglesias y se dio inicio a la proliferación de las Sectas. Proliferaron las agrupaciones maoístas, socialistas y trotskistas. En todos los casos el propósito era el de la construcción del partido auténticamente revolucionario, iluminado por la auténtica teoría revolucionaria.
En la euforia de la lectura y las exégesis se fundaron editoriales y se publicaron revistas y periódicos con una sorprendente regularidad. No cabe duda que había un gran público de lectores y esos lectores eran fundamentalmente estudiantes universitarios. La editorial La Oveja Negra, que fue la editorial pionera, se inició con la publicación de La Crítica de la Economía Política de Marx, de la cual llegó a hacer tres o cuatro ediciones.
Otras obras de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Stalin, Mao y Althusser también publicó la editorial, no tanto por su independencia ideológica sino por cambios de editores y propietarios a medida que se ampliaba el negocio de los libros, hasta que finalmente quedó en poder de Gabriel García Márquez y solamente siguió publicando obras literarias. Otras editoriales, porque fueron muchas, ampliaron sustantivamente la gama de publicaciones y se dieron a conocer obras de marxistas del mundo entero que no eran conocidos, incluidos los autores colombianos. Se vivió un estado febril por los descubrimientos bibliográficos y con ello se abrió paso la marxología y su sujeto empírico: el erudito. Los debates públicos en asambleas estudiantiles y de profesores fueron el escenario, para utilizar un concepto muy caro de la sociología contemporánea, el escenario en el cual se podía presenciar una encarnizada e interminable competencia entre eruditos.
Todos estos eventos se llevaron a cabo en medio de paros académicos, porque los profesores también nos declarábamos en paro. Recuerdo que el poeta Elkin Restrepo en la euforia de estos paros concibió la consigna: Por una Universidad sin Clases. Adelante!!! Recuerdo también que uno de los grandes temas que estaba en el trasfondo de los debates sobre el carácter de la revolución, si debía ser democráticoburguesa, de nueva democracia o socialista de una vez era el de la transición del feudalismo al capitalismo, ya que muchos eruditos, especialmente maoístas, habían llegado a la conclusión que Colombia, como otros países de América Latina, era semifeudal. En este contexto del debate recuerdo que los libros de André Gunder Frank fueron ampliamente difundidos y editados en Medellín. Lo usual era que no se pagaban derechos de autor. Era esta una constante del boom editorial. Hubo incluso una casa editora clandestina cuyo sello editorial fue Morgan y Drake.
No tanto como las editoriales, las revistas también fueron numerosas. Lo suficiente como para que un amigo maoísta, el fundador de la editorial La Pulga, editara una revista que tituló Revista de Revistas. A propósito de La Pulga, recuerdo que hubo otras editoriales que tomaron el nombre de especies animales, normalmente considerados peligrosos, como El Tigre de Papel, El Abejón Mono, El Alacrán y El Zancudo. A propósito de revistas, con un grupo de profesores de sociología de la Universidad de Antioquia, entre ellos Alfredo Molano, fui cofundador de la revista Uno en Dos.
¿Por qué este nombre? Porque en mandarín Mao dijo que esta era la fórmula de la dialéctica, ya que contiene lo esencial: la contradicción. Uno siempre se divide en dos. Hubo sin embargo un amigo muy querido, Álvaro Camacho, quien tuvo la osadía de burlarse del nombre de nuestra revista. Decía que debíamos cambiarle el nombre de Uno en Dos por el de Tres en Uno. Tres en Uno es la marca de un aceite lubricante muy popular en Colombia. Su argumento teórico era que la síntesis también forma parte de la dialéctica y que por lo tanto la fórmula de Mao era falsa. No son dos, sino tres!
Todo esto para decirles que Klaus publicó un excelente artículo en nuestra revista, en el número cuatro del mes de marzo de 1975. El primer número de la revista que pretendía ser trimestral salió en enero de 1972. Las crisis políticas la paralizaron varias veces. El artículo de Klaus es una valiosa reflexión sobre la experiencia del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile.
Toma distancia de lo que fue normal en la literatura marxista después del golpe militar de Pinochet en 1973: hacer juicios de responsabilidad histórica sobre los fracasos políticos y no aprender de la historia. El autor demuestra que la Unidad Popular no contenía rigurosamente la unidad social de la clase obrera porque esta clase era desigual y estratificada, lo que hacía difícil, incluso, su unidad gremial.
Pero, qué hizo Klaus en Medellín, antes de salir en 1972 rumbo a Chile? Hoy, con el lenguaje de la sociología, diríamos que fue un actor. En rigor, un actor muy solicitado. No recuerdo cuándo exactamente, pero Klaus ya estaba vinculado como profesor a nuestro departamento, cuando alguno de los colegas mostró una gran foto, tal vez de una revista, en la cual Klaus estaba sentado al lado de Herbert Marcuse y Rudi Dutschke, presidiendo lo que debió ser un gran acto político-académico. La foto era la confirmación de que teníamos un As bajo la manga. ¿Por qué?
Ya he mencionado que el furor por la lectura de las obras de Marx y de los autores marxistas había dado lugar a la aparición del erudito. Nosotros, jóvenes profesores, estábamos sentando las bases del plan de estudios de Sociología y considerábamos que el marxismo debía de ser una de esas bases. Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Cuáles eran los problemas sociales, cuáles las temáticas y cuáles los conceptos que se deberían abordar en uno o varios cursos y, por quién o quiénes? Nos atormentaba aquella dicotomía entre ciencia burguesa y ciencia proletaria, según la cual la burguesa es la Sociología y la proletaria es el marxismo.
Algunos nos preguntábamos si no sería también posible una Sociología Marxista. Alguien mencionó que había una Escuela de Frankfurt y que Marcuse era uno de ellos. Luego la foto constituía una revelación. Era posible que nosotros también tuviéramos nuestro erudito sin necesidad de inscribirnos en una determinada línea política alimentada por una determinada interpretación del marxismo. Defendíamos la libertad de cátedra pero rechazábamos hacer de la cátedra una tribuna de agitación ideológica.
Entre tanto, había tomado un auge inusitado la lectura de El Capital, obra que se convirtió en la prueba de fuego para ser titular de un marxismo erudito. La publicación de libros Para leer el Capital, especialmente de autores franceses, hizo todavía más complicado lo que de por sí resultaba bastante difícil: comprender el libro. Muy pronto se discutió acerca de las diferencias de sentido en las ediciones en lenguas distintas al alemán. Entonces se impuso la norma según la cual la lectura del libro tendría que hacerse en grupo. Fue así que proliferaron los grupos o círculos de lectura de El Capital en Medellín.
Fue así que pensamos que nuestro joven profesor alemán, nuestro As bajo la manga, nos permitiría tomar la delantera en una partida donde había muchos y calificados competidores. Pero fuimos demasiado lentos en la organización del círculo y Klaus fue cooptado (para usar un término sociológico de Orlando Fals Borda) nada menos que por el grupo de élite dirigido por Estanislao Zuleta, el intelectual más prestigioso en los medios académicos y estudiantiles que ha tenido Colombia desde entonces.
Recuerdo que surgió como una emanación de los círculos de lectura la idea de que el capital (no el libro sino el objeto de estudio) era como un Moloch que todo lo devoraba y transformaba en plusvalía. ¿Y qué hacía la Universidad? Calificar fuerza de trabajo para alimentar al monstruo! Esto era lo que estábamos haciendo! Desde algunos círculos iba tomando fuerza la idea de destruir la Universidad, idea formulada, creo que por un filósofo francés. De algún modo los continuos paros estudiantiles y profesorales la iban destruyendo poco a poco. Recuerdo que en Sociología mantuvimos algo así como un paro de principios: nos negamos a dictar algunos cursos que nos habían sido reasignados por el rector y que, por tanto, no provenían de la decisión colectiva y planificada de nuestro departamento. ¿El resultado? En diciembre de 1972 el rector clausuró el Plan de Estudios de Sociología y nos expulsó de la Universidad. Meses atrás Klaus había tomado rumbo al sur.
Hoy podría decirse que Klaus huyó del reinante teoricismo especulativo de Medellín y se dirigió a Chile donde el gobierno de la Unidad Popular, sin el tránsito de una revolución violenta para la toma del poder, iniciaba la primera experiencia de la construcción del socialismo en América Latina. Experiencia frustrada, como todos sabemos, por la sangrienta dictadura militar de Pinochet.
A raíz del golpe, Klaus Meschkat, profesor de la Universidad de Concepción, fue detenido y recuperado luego por el gobierno socialdemócrata de la Baja Sajonia. Y desde entonces, como profesor de la Universidad de Hannover, ha seguido el curso histórico de la mayor parte de los países de América Latina, no solamente como un lector, ni solamente como un activista, sino como un investigador social crítico. Klaus escribió un texto largo, un libro de más de trescientas páginas, editado por la Universidad de Hannover: Marxismus in Kolumbien. No ha sido traducido al español y, por tanto, no lo hemos podido leer. ¿Qué lo llevó a escribir este libro? ¿Tal vez tenga algo que ver lo que he recordado sobre Medellín?
 
IV. CIENCIA Y COMPROMISO
Estando en Ginebra, Orlando Fals Borda dio forma a su libro Ciencia Propia y Colonialismo Intelectual. Podría decirse que este libro es un manifiesto dirigido a los estudiantes latinoamericanos. El punto de partida es la crisis que afecta al conjunto de los países de la América Latina. Se trata de una crisis que, dice el autor: “no sería resuelta sino cuando se lograran las transformaciones fundamentales exigidas, así en el plano interno con una subversión total, como en el plano externo con un rompimiento de los actuales vínculos de dominación y explotación” (1970, p.43). Considera que a la Sociología le corresponde revelar los mecanismos políticos de la crisis y que al hacerlo, la misma Sociología entra en crisis. En estas circunstancias se requiere que el intelectual ponga “su pensamiento o su arte al servicio de una causa” (1970, p.66). Desde luego la causa no puede ser simplemente una abstracción teórica sino un grupo social real o grupo de referencia, como ya lo había definido con los conceptos de la sociología norteamericana. Los campesinos volverían a ser su grupo de referencia. Y como era usual en él, se inventó los términos de compromiso-acción para identificar un tipo de práctica que no era propiamente la práctica político-ideológica del militante de partido sino la práctica liberadora de una ciencia que estaba por construir.
A su regreso a Colombia fundó, junto con algunas personas que le habían visitado en Ginebra, la Rosca de Investigación y Acción Social. Víctor Daniel Bonilla, uno de los fundadores, me contó que cuando discutían la forma organizativa que debería darse y él propuso el de una Fundación por las ventajas jurídicas que tenía para manejar recursos y evitar interferencias, Orlando se horrorizó (seguramente por los recuerdos que le traía la palabra) y expresó que era una rosca lo que él estaba proponiendo. Entonces todos estuvieron de acuerdo que así se debería llamar la fundación. Y Orlando tuvo que aceptar no solo la fundación sino la rosca que acababa de denunciar.
Una de las primeras publicaciones de la Rosca fue el libro Causa Popular Ciencia Popular (1972), que lleva la firma de los cuatro fundadores. La rosca también realizó trabajo editorial y también fundó una revista, la revista semanal Alternativa, la más importante de la década de los setenta en Colombia, cuyo primer número se publicó el 18 de febrero de 1974. Acompañaron a Orlando en la fundación de la revista Enrique Santos y Gabriel García Márquez.
Ahora bien, lo que quiero destacar de Causa Popular Ciencia Popular es que su presentación como un trabajo colectivo, que constituye según los autores “la culminación de un intenso trabajo de crítica y autocrítica por parte de científicos sociales de diversas disciplinas” [5] , tiene como punto de partida la idea del compromiso-acción que ya Orlando había elaborado en su libro Ciencia Propia y Colonialismo Intelectual. Y por esta vía es que se llega al planteamiento de fondo: se requiere de un método de estudio-acción “que le permita a los científicos sociales responder críticamente a las exigencias históricas sin detrimento de la ciencia, poniendo esta al servicio de los grupos populares” (1972, p.6).
De este modo, la ciencia popular sería una ciencia interdisciplinaria que requiere de un nuevo método de investigación que haga posible el compromiso intelectual del investigador con los intereses y propósitos liberadores de los grupos sociales oprimidos. Debe destacarse que el intelectual es aquí un investigador social y que el tipo de investigación que llevará a cabo con el método del estudio-acción (un concepto sin lugar a dudas inventado por Orlando) será lo que denominaron Investigación Militante. Es lo que hará de inmediato con los campesinos costeños del Valle del Sinú y la depresión momposina.
En el cuarto volumen de la Historia Doble de la Costa que lleva sintomáticamente el título de Retorno a la Tierra, el autor relata los pormenores de su investigación militante. El 6 de Agosto de 1972 se presentó como el investigador de La Rosca ante la oficina regional de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, en Montería. Estaba autorizado por el Comité Ejecutivo Nacional de la ANUC. Sin lugar a dudas, los campesinos para probarlo le preguntaron que si “se le medía” a acompañarlos el día siguiente, 7 de marzo, a la toma de la hacienda La Antioqueña, un latifundio de 7500 hectáreas propiedad del paisa Chepe Posada.
“Me le mido”, respondió el investigador de La Rosca y al día siguiente participó en la “entrada”, que no fue completamente exitosa porque no se pudieron tomar la casa de la hacienda. Esto lo lograrían el 8 de Abril y el 18 de Julio Chepe Posada, quien entre tanto había decidido negociar con el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, INCORA, hizo entrega gratuita de 825 hectáreas para los campesinos. ¿Y qué hicieron aquí? No fue una cooperativa, como era lo usual cuando el INCORA hacía titulación colectiva de la tierra, sino el primer Baluarte de Autogestión Campesina, que denominaron Vicente Adamo en honor al inmigrante anarquista italiano que en los años veinte del siglo pasado estuvo en el Valle del Sinú y organizó a los campesinos en lo que denominó Baluartes Rojos. Construir baluartes en lugar de cooperativas indica que allí estuvo presente la coherencia entre la teoría y la acción del investigador militante. Recordemos su crítica radical del cooperativismo.
Ahora bien, había en este hecho otro significado no menos relevante. En la concepción del método de estudio-acción se contemplaba que el investigador, además de lograr una inserción en el grupo, debía promover la recuperación de la historia del grupo, en particular las luchas sociales y sus protagonistas. Y así, cada recuperación de tierra estuvo acompañada de la recuperación de acontecimientos y personajes ejemplares, con lo cual se fortalecieron los lazos de pertenencia y solidaridad del grupo. Descubrieron incluso que Juana Julia Guzmán la compañera sentimental y de luchas de Vicente Adamo estaba viva y a sus ochenta años volvió a la lucha como una fogosa agitadora. Comenzar la investigación militante con la recuperación de la memoria de un anarquista (escribí en otra oportunidad) “debió resultar un trago demasiado amargo para los autoritarios maoístas, marxistas-leninistas y trotskistas que se disputaban el control político de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos” [6].
Dada la considerable extensión geográfica del área de trabajo, el investigador organizó grupos de estudio-acción en Montería, San Onofre y Barranquilla. Formaron parte de estos grupos estudiantes universitarios, profesores de educación secundaria, maestros de escuela, músicos y artistas gráficos populares y, desde luego, líderes campesinos. De este modo, la interdisciplinariedad se extendió a las artes y los oficios. Y fue precisamente esto lo que hizo posible que se pusiera en práctica otra directriz del método de estudio-acción: la devolución sistemática del conocimiento. Lo primero que hicieron fue los relatos de la recuperación de la memoria histórica. Como buena parte de los campesinos eran analfabetas, se hicieron relatos gráficos, relatos musicalizados y cantados y relatos representados o teatralizados por los mismos campesinos.
El primer relato gráfico lleva por título Lomagrande: el baluarte del Sinú y registra la historia del primer baluarte rojo que los campesinos conducidos por Vicente Adamo construyeron en 1918. Luego vendría Tinajones: un pueblo en lucha por la tierra que narra las luchas de los campesinos en las bocas del río Sinú contra el terrateniente José Santos Cabrera. Seguiría El Boche que recupera la memoria del campesino negro Manuel Hernández, hasta entonces considerado un bandido por haber matado el 5 de octubre de 1908 a Alejandro Lacharme, hijo de uno de los fundadores de la Compañía Francesa del Río Sinú en la segunda mitad del siglo XIX y quienes restablecieron en sus dominios la matrícula, una forma de mantener la esclavitud de los negros. Estos y otros relatos fueron dibujados por Ulianov Chalarka, seudónimo de Iván Tejada, un pintor popular de letreros de almacenes y de buses.
Vendrían luego los trabajos escritos, elaborados por los grupos-acción y a partir de estos textos nuestro investigador militante daría forma a textos más conceptualizados y sistemáticos como Capitalismo, Hacienda y Poblamiento en la Costa Atlántica y la Historia de la Cuestión Agraria en Colombia, publicados por La Rosca en 1974 y 1975, respectivamente. En 1977, culminando un dispendioso trabajo de convocatoria y organización que Orlando había iniciado desde el año anterior, se llevó a cabo en Cartagena entre el 18 y el 24 de abril el Simposio Mundial sobre Investigación Activa y Análisis Científico.A este evento, al que concurrieron investigadores sociales de todo el mundo, muchos de ellos de clara inspiración marxista, se le puede considerar como un acontecimiento que legitima universalmente la idea de la construcción de una ciencia comprometida con la transformación de la realidad social. Pero lo más relevante sería reconocer que en la investigación de Orlando Fals Borda con los campesinos de la Costa se había descubierto el método de esa ciencia. Fue después del simposio que el método comenzó a difundirse como el de la IAP, Investigación Acción Participativa.
Lo que entonces no sabíamos era que el investigador militante continuaba visitando a sus amigos campesinos, artesanos y educadores; seguía haciendo entrevistas y recopilando toda clase de documentos de archivo hasta que estuvo en condiciones de escribir los cuatro tomos de la Historia Doble de la Costa, el primero publicado en Noviembre de 1979, cuando su esposa María Cristina Salazar estaba presa, acusada de subversiva. Así como había innovado en el método de investigación, Orlando también innovó en el método de exposición. Los libros contienen dos textos simultáneos: por las páginas impares discurre un texto conceptualizado y por las páginas pares fluye el texto narrativo, literario y, podríamos decir, popular. Fue el texto en el que más se esmeró, si bien el texto conceptualizado tiene el coraje de tomar conceptos del marxismo, como formación social, modo de producción, superestructura, fuerzas productivas, descomposición del campesinado, por ejemplo. Pero la generalidad de estos conceptos le obligan a recurrir a conceptos sociológicos como ethos, subversión, orden, captación de la antiélite y otros que elaboró en el curso de anteriores investigaciones.
Klaus Meschkat 2015

Klaus Meschkat


Klaus estableció una relación de amistad con Orlando en el curso de la década de los ochenta y recuerdo que siempre le visitó cuando vino o pasó por Bogotá. En esta década se iniciaron en América Latina nuevos procesos de transición, esta vez hacia la democracia. Exceptuando Nicaragua, en todos los casos no fueron revoluciones triunfantes las que dieron al traste con las dictaduras, sino la emergencia de movimientos sociales urbanos y rurales. Dado el fracaso de los partidos, tanto de derecha como de izquierda en el logro del bienestar y la justicia para los pueblos, la desconfianza  histórica de los movimientos sociales hacia todos los partidos hizo que las transiciones se constituyeran en pactos burocráticos para la conservación de privilegios y prosperaran teorías sobre el carácter no democrático del pueblo y se exaltara el papel de las capas medias como fundamento de la democracia. No fueron pocos los intelectuales que desencantados del pueblo se convirtieron en apologistas de las políticas neoliberales y en teorizadores de la globalización.
Si en algo fundamental coincidieron Klaus Meschkat y Orlando Fals Borda fue en hacer la crítica radical de estas teorías, en estudiar y apoyar los movimientos sociales y participar en acciones antiglobalización. Los movimientos sociales han antecedido por milenios a los partidos políticos. Si el estado-nación legado por los filósofos liberales del siglo XVIII no ha funcionado con la democracia formal de los partidos, no puede endilgársele a los pueblos la responsabilidad atribuyéndole un carácter antidemocrático.
Orlando se preguntaba cuál progreso ha dejado el capitalismo y cuál equidad cuando en el modelo gubernamental copiado por los políticos burgueses latinoamericanos pesaron mucho más Fouché y Bismarck. Y por el lado de la izquierda, el balance tampoco es positivo. “Cuando se afianzaron las luchas obreras en Europa y se triunfó en Rusia, quedaron olvidadas por la conveniencia del momento las experiencias de la comuna de París y las del poder popular de los primeros soviets, se repudiaron las enseñanzas de Kropotkin sobre la ley de la ayuda mutua y la autonomía comunal, y se sepultaron las advertencias de Rosa Luxemburgo» [7] . Lo dice Orlando, pero se lo he oído decir a Klaus casi en los mismos términos.
No hay en estas críticas un rechazo principista de los partidos políticos. Desde el simposio de 1977, cuando se reconoció por consenso que la tarea principal era la de construir el partido revolucionario que hiciera posible la investigación militante, Orlando participó en varias organizaciones políticas, todas ellas fracasadas. Murió como presidente honorario del Polo Democrático Alternativo, pero hasta el último momento temió por el fracaso de este partido. De Klaus, nada debo mencionar en este recinto.
Elegido constituyente en 1991, participó en la Asamblea Constituyente que le dio a Colombia una nueva constitución, pues la que estaba vigente databa de 1886. Formó parte de la comisión que elaboró la ponencia y propuso el articulado que consagró la autonomía territorial para los pueblos indígenas y negros. Posteriormente fue nombrado presidente de la Comisión de Ordenamiento Territorial que la Constituyente dejó prescrita con el objeto de elaborar una nueva ley de ordenamiento territorial para el estado-nación de Colombia. Trabajó dos años al frente de la Comisión que nombró el Presidente pero el proyecto elaborado se hundió en el Congreso, epicentro del poder político clientelista y expresión de una democracia formal restringida y corrupta, que no se iba a autoliquidar.
Fue entonces que Orlando concibió la idea de luchar por una Segunda República, que definió como República Regional Unitaria, en la cual se afirmarían los ethos culturales regionales y se consolidaría una democracia participativa, articulada por el poder popular de los grupos sociales movilizados. Y todo esto para qué? Para construir un socialismo que denominó raizal por sus raíces históricas que estarían ancladas en los valores fundantes de la solidaridad y reciprocidad de los indígenas, la libertad de los negros, la dignidad de los campesinos-artesanos antiseñoriales y la autonomía de los colonos pioneros internos. En síntesis, de nuevo la utopía, la utopía necesaria luego de los grandes fracasos y descalabros políticos.
Llegando ya al final del camino, pronunció un discurso en Montreal el 7 de septiembre de 2007 con motivo de la recepción del premio Martin Diskin. Estas fueron sus palabras finales:

“Que nuestras múltiples deidades ancestrales nos asistan. Creo que tal es el deseo de muchos científicos sociales comprometidos, como yo, en trabajar y transformar el mundo para bien. Tarea infinita cuanto necesaria. Les esperaré en el desocupado limbo al que probablemente llegue un día de estos, para seguir observando juntos, no sin nostalgia, el Kaziyadu de este todavía hermoso globo azul.”

Kaziyadu significa renacer en lengua huitoto.
Muchas gracias.
 
Notas
[1] FALS BORDA, Orlando. Campesinos de los Andes. Monografías Sociológicas No. 7, Facultad de Sociología, Universidad Nacional, Bogotá, 1961. p. 316.
[2] FALS BORDA, Orlando. El Reformismo por dentro en América Latina. México, Siglo XXI Editores, 1972.
[3] FALS BORDA, Orlando. Ciencia Propia y colonialismo Intelectual. México, Editorial Nuestro Tiempo, 1970.
[4] LANDAUER, Gustav. La Revolución. Buenos Aires, Editorial Proyección, 1961.
[5] FALS BORDA, Orlando, BONILLA, V., CASTILLO, G., LIBREROS, A. Causa Popular Ciencia Popular. Publicaciones de La Rosca. Bogotá, 1972. p.5.
[6] ROJAS, José María. Semblanza y aportes metodológicos de un investigador social. Centro de Estudios de Opinión. Universidad de Antioquia. Memorias del Simposio Internacional de Investigadores en Ciencias Sociales. Medellín, 2010, p.185.
[7] FALS BORDA, Orlando. El nuevo despertar de los movimientos sociales. Incluido en la edición de Ciencia Propia y Colonialismo Intelectual. Bogotá, Carlos Valencia Editores, 1987. P. 135.
 
*José María Rojas es sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia y  del volumen Antología Orlando Fals Borda que publicó en 2010 la Universidad Nacional de Colombia, y del libro Orlando Fals Borda, fundador de la sociología científica en Colombia, publicado en 2014 por la Universidad de Antioquia. Además, él y Meschkat compilaron el libro Liquidando el pasado. La izquierda colombiana en los archivos de la Unión Soviética, que trata sobre los avatares de la izquierda colombiana por cuenta del estalinismo criollo a fines de los veinte y comienzos de los treinta del siglo pasado, y la forma como este período marca ex tunc la inocuidad de la acción política de la izquierda para producir las transformaciones históricas, así las cosas, la crisis recurrente se explica en la imposibilidad de concretar una revolución social pese a estar dadas las condiciones para tal efecto. Para conocer el pensamiento actual Klaus Meschkat, consúltese su discurso sobre «La relación difícil de las izquierdas con la democracia» (Miguel Eduardo Cárdenas).

Fotos: Gerhard Dilger, Ferdinand Muggenthaler

Serpaj pide que documentación del grupo por Verdad y Justicia esté a disposición de investigaciones.

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Estudiantes y docentes del liceo Nº 31 durante una intervención urbana ayer en la peatonal Sarandí de Montevideo, en el marco del 67º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Por la diaria

Como todos los años, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) presentó su informe sobre el estado de los derechos humanos (DDHH) en Uruguay en 2015, que cerró con un homenaje a la activista Belela Herrera. Se trata de un libro con más de 30 artículos elaborados por distintas personas y colectivos, que se agrupan en dos categorías: derechos civiles y políticos, y derechos económicos, sociales y culturales. En uno de los artículos de la primera categoría, el colectivo de Serpaj se refiere a las menciones a la organización por parte del ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro, que dijo que Serpaj está financiada por “las peores fundaciones imperiales” y agregó: “Si Serpaj me autoriza a torturar por un mes yo capaz que le consigo información”.
La organización realiza un recuento de varias situaciones en las que considera que el ministro actuó en contra de las investigaciones de los delitos de lesa humanidad durante la última dictadura. En el artículo se destacan dos opiniones de Fernández Huidobro contra fallos y procedimientos judiciales en torno a estos temas, en particular el procesamiento de Miguel Dalmao por el asesinato de la militante comunista Nibia Sabalsagaray y la defensa de la inocencia de José Gavazzo y Juan Carlos Gómez por el asesinato de Roberto Gomensoro. Además, Serpaj señala que en setiembre de 2012, el ministro impidió que la jueza Mariana Motta y siete testigos ingresaran al Batallón Nº 13 para realizar una inspección.
Otro de los episodios data de diciembre de ese mismo año, cuando ante un pedido de la Justicia de citación de 13 militares, Fernández Huidobro respondió que no podía ubicar a 12 de ellos porque “no sabía si estaban vivos o muertos”. La organización detalla también que cuando hace un año el Ministerio de Defensa Nacional informó que de 237 oficios que el Poder Judicial le solicitó, respondieron 211, “el trabajo del Observatorio Luz Ibarburu muestra que la mayoría de la información brindada se recibió con demora (hasta más de un año), en muchos casos se respondió de manera incompleta y en otros directamente se negó la información”.

En relación a las medidas que se tomaron en el actual mandato de Tabaré Vázquez, Serpaj considera que la creación del Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia (GTVJ) y de la Unidad Especializada en DDHH de la Fiscalía son “medidas proactivas”, aunque advierten que en ambos casos “los resultados han sido dispares”. La organización plantea que “sería saludable” que los archivos y documentos en los que trabaja el GTVJ “prontamente” estén a disposición de las investigaciones de la Justicia. De los hechos ocurridos en 2015, la organización destaca la sentencia de la jueza Beatriz Larrieu, que condenó al general retirado Pedro Barneix -que al saber el fallo se suicidó- por el homicido de Aldo Perrini, y la incautación de unas 60 cajas con documentos de la casa del fallecido coronel Elmar Castiglioni.

En sociedad
En la presentación del informe, el representante de la Comisión de DDHH de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) Felipe Berruti evaluó que en Uruguay hay una “pérdida de centralidad” de la política en la vida cotidiana, especialmente en la de los jóvenes, y que hay que recuperarla “en clave de DDHH”. Berruti lamentó que en Uruguay la resolución de los casos por la desaparición de personas pueda esperar 40 años, pero se reclame que los hurtos deban ser resueltos inmediatamente. El integrante de la FEUU dijo que la última dictadura “silenció a la militancia” y que la salida democrática “sólo quitó una parte de la mordaza” porque las organizaciones “se fueron acostumbrando a participar e intervenir en forma tutelada”. Consideró que es necesario “disputar” el sentido común y la racionalidad en torno a la participación social y es necesario también “conectar con otra gente”, no sólo con los militantes.
La docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Alma Bolón se refirió a lo ocurrido en el año en materia de educación, porque desde Serpaj no pudieron lograr que se incluyera un artículo sobre la temática en el informe. Bolón criticó los episodios de la declaración de esencialidad del gobierno y el desalojo de los estudiantes de secundaria que ocuparon el Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública, de la que destacó la ausencia de legisladores. Bolón también habló de la posterior “criminalización de la protesta” y sostuvo que el hecho de que la Policía vaya a buscar militantes a sus casas le parece más peligroso “que los palazos”.
La integrante de Serpaj Mariana Mosteiro habló de la política de seguridad en Uruguay, a la que describió como generadora de una “inflación punitiva” para satisfacer “la necesidad de identificar al sujeto peligroso”. Mosteiro criticó que la Ley de Faltas penalice a quienes duermen en la calle y dijo que ese tipo de políticas entran en contradicción con el discurso inclusivo de la ampliación de derechos. Además, señaló que desde Serpaj consideran que el delito es “un conflicto social” que “no se soluciona en el sistema penal”, al tiempo que criticó la Ley de Procedimiento Policial, de la que dijo que “marca un giro” en la política del Frente Amplio en la materia. Mosteiro planteó que la Policía “tiene que entender que el sujeto que va a intervenir es un sujeto de derecho” y no necesariamente un sujeto peligroso.
El periodista Raúl Zibechi habló de un aumento de la represión estatal en toda la región, incluso en países donde hay gobiernos calificados de progresistas. Zibechi planteó que “nos debemos un debate sereno sobre el modelo extractivo”, en el que las políticas sociales no son suficientes para terminar con la exclusión. También sostuvo que el hecho de que en algunas escuelas haya que dividir en recreo en tres partes para que los niños no se agredan “es un espejo de la sociedad”, mientras que pidió que al poner límites “no se criminalice a los jóvenes rebeldes”.
 
Foto:  Alessandro Maradei

El seminario “Derechos humanos, ayer y hoy”, organizado en ocasión de la apertura de la oficina de la FRL de Buenos Aires, contó con participantes y personalidades de toda América Latina, lo que permitió realizar un acercamiento particular a la vida y obra de Rosa. Un rompecabezas que armamos junto a Ana Terra, Osvaldo Bayer, Horacio Tarcus y Raúl Zibechi.
Por Francisco Farina y Nadia Fink
Ingresar en el legado de Rosa Luxemburgo es abrir una puerta para que el pasado se haga presente y su mirada política nos interpele en el aquí y ahora. Esa fue la pregunta que nos movió a consultar a las figuras que se reunieron los días 1 y 2 de diciembre pasado. ¿Qué nos dice Rosa y su firmeza hoy en Latinoamérica y en los movimientos sociales? He aquí un puñado de respuestas, que forman un rompecabezas aún incompleto.
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Ana Terra

Ana Terra


“Nos significa una gran mujer, una gran intelectual, que tiene una historia de vida y de lucha fundamental y que nos inspira mucho al movimiento social”, contaba Ana Terra, del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil. “Creo que Rosa nos trae un elemento clave –que a mí me gusta mucho de su libro Reforma y Revolución–, que nos ayuda a entender los instrumentos específicos de la clase trabajadora y del capital para romper con la lógica del capital de la hegemonía”, agregaba la militante de la Escola Nacional Florestan Fernandes.
Horacio Tarcus, el director del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en la Argentina (CEDINCI), comenzaba por explicar que “Rosa Luxemburgo fue una revolucionaria polaco-germana, que formó parte del proceso de creación de la socialdemocracia, primero en Polonia, después en Alemania, que formó parte del ala izquierda de ese movimiento socialista porque se opuso terminantemente a la Primera Guerra Mundial cuando los socialismos europeos claudicaban de su internacionalismo proletario y apoyaban a sus diversos gobiernos frente a la guerra”.
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Raúl Zibechi


“Rosa tuvo la gran virtud de ser una pensadora y militante crítica que fue capaz de mantener una personalidad y una autonomía de pensamiento frente a los grandes hechos de la época, frente a la burguesía, frente al imperialismo alemán, frente a la izquierda alemana; incluso frente a la revolución bolchevique”, complementaba Raúl Zibechi.
La revolución y la libertad atraviesan la vida de Rosa de diversas maneras… “Era alguien que apoyó fervientemente la revolución, porque luchó por la revolución. Creía en ella como una forma de instauración de una sociedad igualitaria y libre, y, al mismo tiempo, nunca descuidó la dimensión de la libertad”, explicaba Horacio Tarcus. Mientras que otra vez Zibechi era quien sumaba que esa “esa autonomía de pensamiento, de vida es su principal legado. No por casualidad fue asesinada por un gobierno socialdemócrata”.
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Horacio Tarcus


De igual a igual
Su labor política e intelectual, nunca disociadas, se expresa según Tarcus en “la osadía de discutir de igual a igual con los grandes líderes revolucionarios rusos, aunque ella fracasó y estaba en la cárcel y no pudo llevar a cabo la revolución, le hizo señalamientos a Lenin, a Trotsky y a los líderes revolucionarios rusos que hoy siguen siendo un alerta de lo que podríamos llamar los peligro profesionales del poder”. Por su parte, Ana Terra rescataba de la vida de Rosa “una historia de vida pautada en la lucha, en la resistencia de ella en cuanto a lo intelectual, pensando en la libertad de poder expresarse, y tratar la forma de la economía y su militancia también”.
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Osvaldo Bayer


El escritor Osvaldo Bayer también mostraba su mirada: “Es un personaje increíble. En una época en que la mujer pertenecía a la casa solamente, o estaba muy aislada, Rosa Luxemburgo salió a la calle a hacer política”, detallaba. Pero también sumaba otras características que la distinguieron (y distinguen): “Una oradora excepcional, una mujer que realmente defendía sus derechos de mujer y, al mismo tiempo, los derechos de la sociedad. Era una socialista en libertad y estuvo en todos los movimientos de pacifismo durante la primera guerra mundial”.
A sabiendas de su asesinato, Bayer recordaba el porqué de esa saña: “Así se liberaron los reaccionarios de esa mujer verdaderamente revolucionaria”, aclaró. Así llegamos al presente, al legado que deja Rosa. Según Bayer, “a muchas mujeres en los movimientos feministas, que han crecido mucho, y en la creciente valentía entre las mujeres, en todos los países”. Por su parte, Tarcus la presentó como “un símbolo: una mujer emancipada, una mujer pacifista, pero con un pacifismo revolucionario, que apoya la revolución pero que quiere una revolución en libertad”.

Sybille Stamm, sindicalista con larga experiência en Alemania, fue recibida por trabajadoras de la Central de Trabajadores Argentinos en el marco de las actividades de la apertura de la Oficina de la Fundación Rosa Luxemburgo de Buenos Aires

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Sibylle (centro) con las compañeras de la CTA en la marcha de las Madres de la Plaza de Mayo


Por Nadia Fink
El martes 1 de diciembre el calor caía fuerte sobre la Ciudad de Buenos Aires. En un receso del Seminario “Derechos Humanos, ayer y hoy”, Sybille Stamm, parte del Consejo Directivo de la Fundación Rosa Luxemburgo (en Alemania), fue hacia la sede de la Central de Trabajadores  Argentinos (CTA-Capital), a conocer a las compañeras que forman parte de la Secretaría de Género y a interiorizarse sobre el funcionamiento de los sindicatos en el país.
Sybille proviene de esa tradición sindical, “de esa lucha”, como gusta mencionar: Por un lado del sindicato IG Metall, el más grande de Alemania. Y hasta hace dos años fue representante de Ver.di, el sindicato más grande de servicios y el segundo en general. Durante todo ese tiempo su lucha se centró (y se centra) en los derechos de las mujeres dentro de los sindicatos, y su pensamiento feminista es cercano a Frigga Haug. Al llegar a la CTA, la recibieron Jorgelina, Laura y Rosalía. Sybille fue acompañada por la traductora, Lisa, quien participó activamente de la charla.
Sentadas en una mesa redonda, con un mate que circulaba y que Sibylle se animó a probar por primera vez (“Es como una pipa de la paz que pasa de boca en boca”, dijo mientras asistía al ritual de tomar mate), iniciaron las presentaciones. Primero fue el turno de Jorgelina Sosa, quien es la Secretaria de Género de CTA-Capital, y de Rosalía, quien es parte de la Secretaría también. Luego lo hizo Laura García Tuñón, Directora de Género Nacional y hasta hace dos diputada de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy continúa en un cargo institucional de coordinación comunitaria y desde allí realiza un trabajo articulado con la CTA.
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Fue el turno de Sybille quien, además de presentar su trayectoria dentro del ámbito sindical, aclaró: “Soy feminista con formación marxista”. Con la idea de profundizar en el tema, aclaró que contaba con poca información sobre los sindicatos de la Argentina, por eso su primera pregunta consistió en que le explicaran un poco esa historia y esa forma de organización en la actualidad.
Fue Laura quien tomó la palabra para contarle que “en la Argentina hay una larga tradición de la organización sindical, con una impronta que proviene fuertemente de los anarquistas y socialistas que vinieron desde Europa”. Los inicios sindicales, comentó: “son de 1880, aproximadamente, sobre todo con esa impronta de los inmigrantes”. “Luego, con los años, se empezó a conformar el Estado argentino y también los propios sindicatos hasta que se conformó la Confederación General del Trabajo-CGT)”, continuó su relato Laura.
Fue así como llegó el momento de la CTA: “En esos años, los sindicatos estaban muy cooptados por el sector empresario y una serie de sindicatos, trabajadores del Estado, de la educación, del neumático, judiciales, decidieron romper la CGT y armar la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que nació en 1991”, explicó.
Las preguntas de Sybille apuntaron a contrastar las tradiciones sindicales de ambos países: “¿En ese tiempo había sindicatos según orientaciones políticas o según el oficio?”, interrogó. “Según el oficio, aunque todas las agrupaciones que lo componen tienen impronta política o partidaria casi. Eran sindicatos por rama, pero hasta la CGT estaban todos juntos y había agrupaciones de izquierda u otras dentro de la misma. Y la CTA lo que intenta es hacer un modelo sindical distinto”, afirmó Laura.
Otra de las características que hicieron de la CTA una idea de un modelo distinto de sindicato tuvo que ver con la incorporación de las y los desocupados, que en los años noventa eran muy numerosos. En ese sentido, Sybille explicó que en Alemania “si alguien se queda desocupado sigue siendo parte del sindicato al que pertenece porque es su profesión”. Para mostrar las diferencias, Jorgelina explicó que en el país los sindicatos también se dividen por profesiones, pero que a las y los desocupados “no se los tomaba como trabajadores, sino que pasan a ser ex trabajadores”.
La siguiente consulta de Sybille, apuntaba a cómo es la organización de las mujeres dentro de la CTA y, también, cuáles son los temas principales y los puntos principales como mujeres que van trabajando dentro del Sindicato. Jorgelina tomó la palabra para contar lo difícil que había sido crear una Secretaría de Género (antes solían llamarla “Secretaría de la Mujer”, lo que las separaba de la articulación con sus propios compañeros hombres). Y que aún, con los avances en materia de género, cuesta que muchos compañeros acompañen las luchas y los procesos. De hecho, contaron que para el último Encuentro de Mujeres realizado en Mar del Plata tuvieron que costearse el viaje ellas mismas, por lo que hicieron desde remeras hasta peñas para juntar el dinero.
En ese sentido, Jorgelina contó que trabajan con cuatro ejes muy importantes: Trabajo y mujer; Educación y Protección Social; Violencia de Género/Derechos Sexuales y Reproductivos (en este punto incluyeron la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito, que en Alemania está vigente) y el de Seguridad Social y Salud Universal.
También comentó Rosalía que, por ser parte de la Marcha Mundial de las Mujeres se trabajan puntos específicos que aúnan al mundo entero. Uno de los temas más importantes de este año fue el de la Violencia de Género, no sólo por la multitudinaria marcha que se realizó el 3 de junio bajo la consigna de “Ni una menos”, sino porque hacia adentro de la CTA ya se venía trabajando con talleres internos, también con charlas más abiertas con panelistas especializadas en el tema.
Sybille comentaba sobre su experiencia y recordaba que cuando ingresó era una entre cientos de hombres pero que hoy, en Alemania “en el sindicato metalúrgico lograron un cupo, a través del Estatuto, de aproximadamente proporcional a la cantidad de miembros: tiene que haber una representación del 30% de las mujeres también. Y en Verdi también hay un 30%”. Por otro lado, contó que en partido del que ella viene (Die Linke – La Izquierda) “las mujeres deben tener un 50% de representatividad”.
También explicó que en el caso de IG Metall, “votó este año por primera vez una mujer como Secretaria General”. Por otro lado, desarrolló los problemas que estaban teniendo las mujeres en el ámbito laboral: “La situación de mujeres cada vez más precarizadas, sobre todo en la parte de comercio, porque muchas mujeres están obligadas a trabajar medio tiempo por más que quisieran trabajar más horas para poder pagarse el costo de vida y la jubilación y no lo pueden hacer. Y hay también una extensión de las horas de trabajo en contra de las paritarias, sin respetar sus acuerdos”.
El agua del mate se iba lavando y la charla llegaba a su fin. Sibylle se mostró muy interesada en iniciar un contacto con la CTA. Por eso hizo un pequeño panorama de lo que estaba realizando la Fundación: “Tiene actividades y oficinas en 60 lugares alrededor del mundo, y tenemos 312 contrapartes. Es una Fundación que pone el eje en educación y solamente en Alemania se hicieron este año más de 2500 actividades, con más de 200 mil participantes”. Con orgullo, contó que “La Fundación hizo este año por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial un Congreso sobre feminismo marxista internacional en Berlín con más de 700 participantes y entre quienes había un grupo grande de gente de Latinoamérica”.
Llegado el momento de la partida, las compañeras de CTA llenaron de obsequios a Sybille, quien se fue con la idea de profundizar en los programas y proyectos que realizaron durante todos estos años. El sol quemaba fuerte aún cuando pisó la calle, pero el calor que se había sentido adentro, generado entre mujeres trabajadoras y sindicalistas, era más potente que los rayos de afuera.
 
 

Por Jerovia*
El Centro de Promoción de la Democracia y los Derechos Humanos JEROVIA, con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo, presenta tres ediciones de la Revista de Política Internacional con contribuciones para reflexión sobre el futuro político de Paraguay. Vea una introducción de cada especial y descargue las ediciones en formato PDF:
jerovia-004Edición 004 Fin de ciclo? Agotamiento de modelos postneoliberales? Límites objetivos y nuevas perspectivas?
«Desde hace algún tiempo se está planteando en toda la región, el debate sobre el hecho de saber si estamos ante el fin de ciclo de gobiernos postneoliberales o ante el agotamiento de modelos que se basaron en modelos extractivistas y en la redistribución de la riqueza. Los debates sobre el tema, son más que pertinentes: son una necesidad. Estos debates en sí, muestran la riqueza de la producción de ideas en toda la región así como el hecho de que sin la existencia de los gobiernos progresistas y de izquierda, ni siquiera hubieran sido planteados (…)». Siga leyendo 
 
 
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Edición 005 –  El modelo bipartidista paraguayo, consolidado pero en crisis
«En las últimas elecciones municipales, las listas aconcejales del Partido Colorado obtuvieron un 42% en promedio a nivel nacional y del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) un 32%, en tanto que el “tercer espacio” –todas aquellas listas que no son  coloradas ni liberales– consiguió un 26%, dentro del cual resalta el Frente Guasu (FG), como la 3a fuerza, con algo más de un 8% del total de votos. Existe una gran cantidad de pequeños partidos con mucho menor implantación territorial y votación. (…) Este afianzamiento del FG como 3a fuerza no ha modificado sin embargo el modelo nacional, que sigue siendo bipartidista y conservador (…)». Siga leyendo 
 
jerovia-006Edición 006 –  Paraguay y la victoria de Mauricio Macri
«Cartes fue uno de los primeros en felicitar al Pte. electo, junto con Peña Nieto y Santos. Macri reconoció públicamente en una conferencia de prensa su amistad con Cartes, al que conocía desde cuando ambos eran dirigentes de futbol. El paraguayo del club Libertad y Macri de Boca Juniors. En Paraguay hay una euforia indisimulada por parte de la derecha y principalmente, de la prensa, en especial ABC. En una encuesta organizada por este diario, una gran mayoría considera que habrá mejores relaciones de nuestro país con la Argentina con el nuevo gobierno. (…) Sin embargo, hay algunas contradicciones que probablemente dificulten los sueños de esa derecha (…)». Siga leyendo 
* JEROVIA ha editado 6 números de su Revista de Política Internacional en 2015. Visite el sitio web de la organización
Descargue todas las ediciones: 001, 002, 003, 004, 005 y 006

Jerovia – Revista de Política Internacional
Diciembre 2015 – Año 1
Corrales 3441 esq Acá Caraya
Asunción, Paraguay
[email protected]
www.jerovia.org

Por Francisco Farina y Nadia Fink 
A raíz de la apertura de su oficina en Argentina, la Fundación Rosa Luxemburgo organizó a prinicipios de diciembre el seminario “Derechos humanos, ayer y hoy, memoria – complicidades – disputas territoriales”. Durante dos días, personalidades históricas, representantes de movimientos sociales y académicos mostraron la actualidad del debate sobre los derechos humanos
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«No se debe pensar que los derechos humanos son algo del pasado”, defendió Vanesa Orieta, una de las participantes del segundo día. Hermana de Luciano Arruga, secuestrado y desaparecido por la policía bonaerense, ella mencionó que en la actualidad las fuerzas de seguridad continúan cometiendo delitos y son responsables de asesinatos y desapariciones de personas, y recordó que es preciso mantener una posición firme al tratar del tema: “los derechos humanos se respetan o no se respetan, no hay término medio o matices».

 
Vea aquí un resumen de cómo fue el primer día – o lea abajo como fue el segundo día:
El rol de las transnacionales
La jornada del miércoles 02 de diciembre comenzó con el panel “El rol de las empresas trasnacionales durante las dictaduras y en la actualidad. Con la coordinación de Verena Glass de la Fundación Rosa Luxemburgo de San Pablo, Brasil, y las exposiciones de la historiadora Victoria Basualdo y el sindicalista brasilero Sebastião Neto.
Basualdo centró su ponencia en la relación entre las empresas y la represión a los trabajadores en la última dictadura. La investigadora de Flacso propuso “una mirada de la dictadura no solo desde la visión política, es decir las organizaciones guerrilleras y su disputa por el poder, sino también desde la historia del trabajo con la creciente organización de los trabajadores”. En este sentido explicó a la dictadura como la respuesta a esa disputa por el sentido de la organización social y la necesidad de “mirar estos procesos históricos desde la clase obrera y la importancia en la disputa entre el Capital y el trabajo”, ya que este es “el eje central donde se dirimen los conflictos.

Vea también:
Seminario internacional discute legado de las dictaduras en América Latina
Rita Segato: “Vemos una sociedad cada vez más excluyente y cada vez menos protegida”
El Cóndor y las corporaciones, las complicidades en época de dictadura
Bayer: “Hay un aumento en la indiferencia entre las razas, las masas y las clases”
Y en alemán: Eine wirkliche Demokratie verträgt keine Elendsviertel

Criticó las expresiones hacia la dictadura como algo del pasado y, por el contrario, lo considera un tema de neta actualidad, expresado en la continua aparición de nietos desaparecidos pero también en el avance del esclarecimiento de la responsabilidad empresarial en la dictadura. Anunció que se presentara un nuevo informe con 25 casos de empresas en Argentina, donde se verifican varios ejes de complicidad: las empresas y las fabricas como centros de detención y tortura, como también la logística y el financiamiento para el secuestro y desaparición de los trabajadores organizados, delegados y comisiones internas.
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Sebastião Neto comentó que en Brasil es muy reciente la preocupación por la participación de los poderes económicos en la dictadura. Y explicó que se conformó la “Comisión Nacional de la Verdad”, donde participan veinte organizaciones nacionales, y que profundizaron en investigar las “complicidades de las empresas y las élites políticas, sindicales, religiosas y militares”.
En las investigaciones de la Comisión, de las seis empresas implicadas, “de la empresa automotriz Volkswagen hay mucha documentación interna para profundizar en la investigación”, agregó. Para finalizar, Neto contó que en Brasil “tenemos la ley de Amnistía, que se basa en la teoría de los dos demonios, por eso deben basarse en las leyes internacionales de las violaciones a los derechos humanos para avanzar”.

“Pasados, presentes. Las dificultades de impartir justicia”

El panel fue coordinado por Florencia Puente, coordinadora de proyectos de Argentina y Chile de la fundación Rosa Luxemburgo, y contó con la presencia de Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, secuestrado y desaparecido por la policía bonaerense. Su cuerpo apareció después de casi seis años de búsqueda; y de Alicia Muñoz Toledo, Dirigente de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI) de Chile.
Antes de que empezara el panel, tomó la palabra Sybille Stamm para saludar fraternalmente a la concurrencia y para comentar: “Vengo del sindicato IG Metall, el más grande de Alemania, y creo que es necesario profundizar el tema de la fabricación, exportación y reconversión de armas. Desde el Sindicato levantamos la consigna ‘Producción para la vida, no producción para la muerte’; ojalá podamos empezar a pensar el tema”.
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Al comenzar su intervención, Orieta recordó que hace pocos días atrás se presentó un nuevo informe de CORREPI, en el cual se confirma que desde la vuelta de la democracia en Argentina en 1983 ya se contabilizan más de 5000 casos de gatillo fácil y más de 200 desapariciones forzadas de personas.
Si bien los crímenes de la dictadura militar argentina se están juzgando, Orieta alertó que no se debe pensar que los derechos humanos “son algo del pasado” y que se cree en la población “una memoria estática”, porque en la actualidad las fuerzas de seguridad continúan cometiendo delitos y son responsables de asesinatos y desapariciones de personas.
Para finalizar, la hermana de Arruga dejó flotando en el aire una frase concreta y que no se cansa de repetir: “Los derechos humanos se respetan o no se respetan, no hay término medio o matices”.
Luego fue el turno de Alicia de ANAMURI, quien antes de abordar el tema del derecho al aborto terapeútico negado en Chile, contextualizó la situación de las mujeres campesinas: “Con el comienzo de la agricultura moderna lo que más nos importa resaltar es la llegada de los agrotóxicos, que son veneno, que son para matar: nos hacen trabajar con la muerte diariamente”.
Afirmó también que “hoy con esta guerra química nos matan solapadamente, no con armas como en la dictadura. Y nos dañan sistema inmunológico y reproductivo”. De allí la importancia del aborto terapéutico, que estaba contemplado por ley y que en 1989 se deregó. La nueva advierte que “no podrá ejectuaarse nunguna acción cuyo fin sea provocar un aborto”.
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Esta lucha cuenta con una propuesta del actual gobierno, que abarca “abortos en caso de peligro por la vida de la madre, inviabilidad del feto de sobrevivir y embarazos por violación. Y por otro lado el movimiento de mujeres chileno, plantean la despenalizacion del aborto en todas sus vertientes: libre, seguro y gratuito”. Por la parte de ANAMURI, exigen que se tome como un tema de salud pública, así como otras enfermedades derivadas del envenamiento por agrotóxicos para las trabajadoras campesinas y, sobre todo, recolectoras.
Tambien, Cachito Fukman, de Asociación Ex Detenidos Desaparecidos, se sumó al panel. Expresó que “este no es el país por el que pelearon nuestros compañeros, un país donde hay Lucianos Arruga, pibes secuestrados por la policía”. También se refirió a las Madres de Ituzaingó como un ejemplo de lucha contra el agronegocio, en un paralelo con la experiencia relatada de ANAMURI. Luego instó a pensar el lugar de la construccion de la memoria: “la memoria oficial busca legitimar este presente” explicó, y recordó a Jorge Julio López, desapareciddo en democracia. Además, afirmó que “los gobiernos constitucionales siguieron sosteniendo los aparatos de seguridad y represivos de la dictadura”.
 
“Los derechos humanos, derechos de las mujeres y derechos de la naturaleza: ¿Hacia el Buen Vivir?”
Rita Segato, Claudia Korol y Raúl Zibechi se respondieron la pregunta de si el Buen Vivir es el horizonte al que se apunta, y si es posible conseguirlo en el corto plazo.
El periodista e investigador uruguayo Raúl Zibechi avisó desde el vamos: “Voy a hablar de luchas, más allá de los progresismos. Es una mirada desde el conflicto social y las luchas populares”.
Y entonces hizo un raccontto de lo que habían sido los levantamientos populares de la región, que derivaron en futuros gobiernos progresistas. “A partir de 2013 comenzó una etapa nueva, como en Brasil que se movilizaron millones de personas en demanda de menos pobreza y de menos desigualdad. A eso se suma la marcha del Tipnis en Bolivia, y este invierno en Uruguay, Tabaré Vázquez quiso imponer una suerte de Estado de sitio a las y los docentes que reclamaban por sus derechos y fue una movilización grande”, detalló.
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Ante la pregunta de qué representan los gobiernos progresistas, explicó: “un sector encaramado en la izquierda política para intereses personales. Llegan y a mano llenas se llevan el dinero. Se han convertido en burgueses robando los bienes públicos”. “No son procesos de cambio, incluso se nota en que y cuando hay protestas reculan, aunque podrían sumarse porque son justas, son reclamos que tienen que ver con el bienestar de la gente”, agregó.
Zibechi propone que “hay que separar aguas, porque yo no quiero reproducir que en el próximo ciclo de luchas, nos usen y se monten como una para surfear en la ola popular”. “Yo no quiero un luche y vuelve”. “Lo que tenemos que hacer no es prepararnos para llegar al gobierno, sino construir nuestros poderes, aunque al principio estemos muy aislados”, explicó.
Respecto de lo que vislumbra como futuro en la región, cerró: “Habrá que luchar, va a haber que seguir luchando. Pero lo que no podemos permitir es que el pueblo ponga el cuerpo, la sangre, los muertos para que después vengan detrás los lobos a paoderarse de las luchas, del vocabulario y, por supuesto, de los bienes”.
Luego fue el turno de la antropóloga Rita Segato, quien en sus investigaciones suele profundizar en el avance del capitalismo sobre los cuerpos y territorios. Primero se refirió a que el Estado como estructura “pone un signo de interrogación en nuestra fe cívica”. Y agregó: “Si ben jamás se ha demostrado que funcione, estamos de acuerdo en que pueda existir un grupo de personas que entra a ese edificio que es el Estado y a partir de esa posición (y posesión) pasan a administrar las vidas de las personas y que pueden cambiar el rumbo”.
Respecto del “discurso de los derechos humanos”, Segato aclaró que “tiene la idea de la inclusión, en la ciudadanía, en la libertad, pero que ha sido un discurso que intenta colocar una valla de protección entre la presión empresarial y el Estado. Vemos una sociedad cada vez más excluyente y una sociedad cada vez menos portegida”. Entonces puntualizó en la vulnerabilidad que le genera a las mujeres esa relación con el Estado: “Hablo de género porque es un tema que es un síntoma de lo que hablamos aquí, de que esa fe civica no se constata, la historia no lo comprueba porque muestra la desprotección de las mujeres”.
Para ejemplificar lo dicho, puntualizó sobre Bolivia: “Si bien existen mujeres con altos cargos en reparticiones estatales, los asesinatos de mujeres son el 50% de todos los asesinatos del país”. “El Estado funciona para las elites y elitiza a lo elitiza a lo que entra”. Por eso “no puede dejar de ser patriarcal y el problema de las mujeres es el termómetro que permite diagnosticar el problema de época: los problemas del Estado (salud, economía, política) opuestos a los problemas ‘minorizados’, afirmó y agregó: “Esa perspectiva binaria es un problema que impide ver el proceso. Así como lo oculta el tema de separar lo público de lo privado”. “La historia de la esfera pública no es otra cosa que la historia del patriarcado”, concluyó.
Claudia Korol tomó entonces la palabra, como moderadora del panel y propuso una serie de disparadores: “Primero: ‘¿Hacia el buen vivir?’. ¿A qué nos refiere ese horizonte utópico? ¿A un horizonte anticapitalista, antipatriarcal, socialista, feminista, anticolonial o a qué otra cosa?. Segundo: ¿Se puede generalizar a los gobiernos progresistas? ¿Es lo mismo la experiencia de Brasil de la de Bolivia, o hay diferentes tipos de proyectos estratégicos que se articularon en unos países u otros? ¿No es diferente el proceso de elecciones del 6 de diciembre en Venezuela? ¿Es lo mismo una Venezuela bolivariana que otra en la que avance la derecha revanchista?”.
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¿Cómo salen los movimientos o en qué condiciones podemos avanzar en la construcción, con creatividad ante la derecha? Si los juicios tienen un revés, ¿es lo mismo para nuestras luchas por los derechos humanos en la Argentina, o para los testigos tener un revés?”, planteó.
Para finalizar, dejó una pregunta final, con reflexión a cuestas: “¿Cómo hacemos para que el horizonte utópico se construya no sólo sobre lo que nos gustaría, sino sobre las posibilidades reales de nuestros movimientos sociales”.
Fotos: Daniel Santini y Verena Glass

Por Base-IS
Tractor fumigador
Este año sorprende a Paraguay con la importación de un total de 24 millones de kilos de herbicida, la sustancia que acompaña el cultivo de la soja transgénica en el país. Al mirar con mayor detalle, se ve un aumento de importación de los herbicidas paraquat (62% más) y 24D (9% más), y la disminución de la importación del glifosato (8% menos).

Por su alta toxicidad el paraquat está prohibido en al menos 36 países, en toda la Unión Europea, y restringido en la mayoría de otros. Su alta toxicidad y efectos sobre la salud humana, fauna, vegetación y peces le ganó un espacio en la “docena sucia”, una lista mundial de los 12 agrotóxicos más tóxicos.
Por eso su erradicación forma parte de una campaña mundial desde 1985, emprendida por la Pesticide Action Network (PAN), que en la región actúa a través de Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAP-AL). De acuerdo a la analista Inés Franceschelli, el crecimiento del uso de estos herbicidas nos habla de que la producción de soja en el país está optando por agrotóxicos más potentes frente a resistencias desarrolladas por las malezas.
 
Qué dijo la ONU sobre Paraguay
Esta realidad viene preocupando y movilizando a distintos actores de la sociedad paraguaya y también a organismos internacionales, como el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) de las Naciones Unidas. A inicios de 2015, durante su 54a sesión ordinaria, examinó a Paraguay y en su informe final reiteró “su preocupación anterior particularmente en cuanto a los efectos negativos que trae aparejado el extenso cultivo de soja en el Estado parte, particularmente en la degradación del medioambiente, el uso indiscriminado de agro-tóxicos, la contaminación del agua y la inseguridad alimentaria”.
Instó al Estado paraguayo a “controlar el cultivo de la soja, a fin de que éste no traiga aparejado un detrimento en el disfrute de los derechos”, especialmente a través de leyes “contra el uso indiscriminado de agro-tóxicos, y que prevea sanciones apropiadas para los responsables y una indemnización adecuada a las personas afectadas”.
 
Dos gobiernos, 19 transgénicos aprobados

En los últimos cuatro años los gobiernos de los presidentes Federico Franco y Horacio Cartes liberaron 19 cultivos transgénicos en el país, sumándose éstos a la soja RR que ya se cultivaba. Esto trae aparejado un mayor uso de agrotóxicos, pues la mayoría de estos cultivos aprobados tienen incorporada la tecnología de tolerancia a sustancias químicas.
Detrás de esta lógica de producción se registra una serie de conflictos sociales, territoriales. ambientales y culturales, como el envenenamiento de comunidades enteras, entre las que resaltó la muerte de dos niñas en 2014, ocurridas en la comunidad de Húber Duré, a más de 300 kilómetros de la capital paraguaya.
En 2015 la campaña de la soja ocupó 3,5 millones de hectáreas según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), y dejó sólo un espacio de 352 mil hectáreas para el cultivo de alimentos.
 
Ley de etiquetado de transgénicos

Este año el día mundial por el no uso de agrotóxicos encuentra a organizaciones campesinas, indígenas, urbanas y defensoras de derechos humanos realizando varias actividades. El miércoles 9 de diciembre la plataforma Ñamoseke Monsanto (Saquemos a Monsanto) presentará un proyecto de ley que pretende obligar a las industrias alimenticias a especificar en sus etiquetas la presencia de ingredientes transgénicos.
La presentación se realizará en la Sala Bicameral del Congreso Nacional, desde las 9 horas, y se entregará el proyecto de ley a la Comisión de Derechos Humanos del Senado paraguayo.
 
Informe anual sobre agronegocios en Paraguay
Al término de esta audiencia pública, Base-Investigaciones Sociales (BASE-IS) presentará y distribuirá gratuitamente entre las personas presentes ejemplares de “Con la soja al cuello”, un informa anual sobre agronegocios en el país. El material trae 17 artículos de distintos analistas del área, relacionados a los efectos sobre la realidad económica y social del país, la injusticia tributaria, el agua, los transgénicos, los efectos sobre la saluda humana y el medio ambiente, la importación de agrotóxicos, la concentración de riquezas, la expulsión campesina e indígena, los efectos sobre la agricultura campesina y los conflictos políticos y territoriales.
Los índices de importación de herbicidas que reproducimos en esta nota periodística fueron extraídos del artículo “Pobre Paracelso”, de Franceschelli, que forma parte del informe anual.


FOTO: Periódico E’a