A 50 años del Golpe de Estado y la Huelga General, se inauguró el ciclo de charlas «Todo empieza por un grito», organizado por Serpaj Uruguay con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo. El primer conversatorio titulado «Impunidad y Represión: el vínculo entre el pasado y el presente», tuvo lugar el pasado jueves 27 de julio en Montevideo. 

El evento congregó a destacadxs expertxs y protagonistas en la materia, quienes brindaron sus perspectivas sobre los legados y continuidades de las acciones represivas surgidas durante la Dictadura cívico-militar en Uruguay. La moderadora Madelón Aguerre guió el diálogo, el cual se centró en analizar cómo la impunidad y la falta de resolución de conflictos continúan afectando las prácticas punitivas en el presente.

Entre los ponentes, se encontraban Emiliano Clavijo, Rodrigo Rey, Diego Sempol y Karina Pankievich, quienes aportaron valiosas reflexiones sobre la temática.

Emiliano Clavijo, docente e investigador e integrante del Programa de Investigación sobre Seguridad Regional, FFAA Política y Sociedad (ICP-FCS-UDELAR), aportó una serie de ideas para situar antecedentes externos e internos que llevaron al proceso de radicalización de la autonomía de las fuerzas armadas. Emiliano expresó que «la dictadura debe ser entendida como un desenlace de una serie de sucesos que fueron configurando la autonomía de las fuerzas militares y sus intereses corporativos». También señaló que «hay una separación de lo militar y lo civil que se profundizó en la dictadura y que continúa definiendo hoy la política de defensa y el diseño institucional».

A continuación Rodrigo Rey, abogado integrante del Espacio de denuncias de Violencia Institucional de Serpaj, realizó un ejercicio de fontanería utilizando el sistema de cañerías y afluentes cloacales como una metáfora política de alto valor para entender el andamiaje del sistema penal uruguayo actual y su conexión directa con los marcos normativos y legales sancionados durante la dictadura militar. Rey apuntó, por ejemplo, que «el Estado en democracia, con la Ley de Procedimiento Policial en 2017 y profundizado con la Ley de Urgente Consideración, ponderó legalmente un decreto dictatorial que posibilitó la detención de civiles». Además, afirmó que «la determinación de la pena en Uruguay está definida desde los años 30, hasta el presente, por el criterio de la peligrosidad. Criterio copiado del código penal de Mussolini».

Puede ser una imagen de 2 personas

Diego Sempol, investigador especialista en pasado reciente, género y sexualidades y docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la UdelaR, aportó una mirada al largo mapa de continuidades de las violencias estatales hacia las disidencias sexogenéricas. Destacó que «con el golpe de Estado se produce una radicalización de la persecución a las disidencias sexuales y de género. Cientos de personas fueron detenidas o destituidas por estas razones». Además, mencionó que «en el 76, el jefe policial de Montevideo inició una razzia sin precedentes. Se detuvo a 360 personas homosexuales que fueron sometidas a torturas y violencia sexual durante la privación de su libertad» y también resaltó que «las personas travestis fueron perseguidas hasta alrededor del año 2005 cuando fue regularizado el comercio sexual callejero» y enfatizó que «hay una pluralidad de mecanismos en las que el Estado ha, en distintos períodos, ejercido violencia sobre el colectivo de disidencias sexogenéricas».

Para finalizar, la fundadora y presidenta de ATRU (Asociación Trans del Uruguay), coordinadora de la Red Latinoamericana y del Caribe Trans, activista por los derechos de las personas trans, Karina Pankievich, reflexionó sobre una historia que se entrelaza y permite hablar de los 50 años del Golpe y al mismo tiempo historizar la lucha de las mujeres trans. Realizó un recorrido por los mecanismos de represión revelando como «la vida de la mujer trans fue la más afectada por la persecución de la dictadura porque no había camuflaje posible» y cómo la violación y los delitos sexuales cometidos por miembros de las fuerzas armadas y policiales se convirtieron sistemáticamente en la condición para lograr la libertad de las mujeres trans tras las detenciones. Karina además resaltó la importancia del testimonio personal para la construcción de la verdad y la preservación de la memoria: «si no testimoniamos nuestras historias, nos vamos olvidando de la historia». Por último, advirtió que «tengamos los ojos abiertos porque la libertad plena todavía no existe».

La próxima charla del ciclo, titulada «Rescate de la memoria: Manifestaciones de las resistencias no violentas», se llevará a cabo el jueves 3 de agosto a las 19:00 hs y será transmitida vía Streaming por el canal de youtube de Serpaj: https://www.youtube.com/@serpaj.uruguay

Seguiremos profundizando en temas cruciales para comprender el pasado y el presente de Uruguay. 

Más información aquí: https://mailchi.mp/rosaluxspba/todo-empieza-por-un-grito

Por Christiane Gomes
La publicación Una Imaginación Política Radical de las Mujeres Negras Brasileñas presenta un panorama histórico de la contribución de las mujeres negras en Brasil a la democracia y a la construcción de políticas públicas en el país.

Este mes de julio, cuando se celebra en América Latina el Día de la Mujer Negra Latinoamericana y Caribeña, el 25 de julio, y el Día de la Mujer Africana, el 31 de julio, la publicación fue lanzada en la ciudad de Lisboa, Portugal, en una actividad organizada por la oficina de enlace del FRL en Madrid, en colaboración con el mandato de la Consejera Beatriz Gomes Dias.

Se está traduciendo al español una edición revisada y ampliada de la publicación, cuyo lanzamiento está previsto para el primer semestre de 2024 y para presentar parte de este contenido.

Acceda al texto Una (breve) historia de la participación política de las mujeres negras en el Brasil republicano, de Gabriele Oliveira de Abreu.

 

Puedes descargarlo aquí.

En el marco de una crisis habitacional donde se profundiza la mercantilización y financiarización de la oferta de viviendas para alquilar, crece la inquilinización de la población, al tiempo que se amplía la brecha entre los precios de los alquileres y los ingresos de los hogares, se vuelve urgente responder con políticas públicas y legislación adecuada.

Este segundo Encuentro de Alquileres propuso un debate nacional y multisectorial que, desde distintos ámbitos, aporten información y propuestas que contribuyan al debate público en el marco de las elecciones en los diferentes niveles de gobierno. El evento se organizó de acuerdo a bloques temáticos en los cuales, a partir de exposiciones disparadoras, se invitó a los participantes a dialogar.

Compartimos el video de la jornada:

Puedes descargar el programa del encuentro aquí.

Escribe: Flavia Medici

Es la tercera edición del Encuentro de Feminismo Sindical y una vez más, cerca de 80 compañeras de diferentes sectores y gremios de todo el país debaten en torno al modo de implementación de políticas de cuidado. Realidades tan distintas presentan tensiones, rasgos comunes, dificultades y el impulso de una acción colectiva. ¿Quién cuida y a quién cuida?, ¿Quiénes cuidan a quienes cuidan? Pretenden delimitar el objetivo y construir en conjunto una estrategia que permita visibilizar desigualdades estructurales y proponer alternativas para una sociedad más equitativa. 

Hablar de cuidado en este contexto se ha vuelto urgente. El Observatorio del Derecho Social (CTA-A) realizó una serie de entrevistas a compañeras de las distintas centrales sindicales con la intención de conocer el lugar de las mujeres y disidencias en sectores y gremios diversos. A raíz de la sistematización de las experiencias narradas identificaron tres elementos que son limitantes a la hora de participar de la vida política de los sindicatos. El primero es la segregación horizontal y vertical, es decir, la imposibilidad de acceder a categorías altas o puestos jerárquicos, y la persistencia de actividades o responsabilidades históricamente masculinizadas. El segundo es la violencia aún presente tanto en los lugares de trabajo como en los sindicatos, que los convierte en territorios hostiles para habitar. Sin lugar a dudas, el principal obstáculo que se puntualiza es la doble jornada, cuando el tiempo de trabajo remunerado y el tiempo que se dedica al cuidado hace que el tiempo para la participación en organizaciones sea muy poco o nulo. 

Cotidianamente las compañeras desarrollan salidas de lo más variadas para sortear estas barreras y se generan espacios de intercambio que permiten socializar herramientas. Sin embargo, también se reconoce que la gestión del cuidado no debería recaer solo en las mujeres y disidencias, y que las soluciones no pueden basarse únicamente en las redes que se puedan tejer. Es central comprenderlo como una corresponsabilidad del Estado y contar con el financiamiento para el desarrollo de la infraestructura necesaria. En este sentido es prioritario incorporar la discusión sobre políticas de cuidado también cuando se negocia salario y condiciones de trabajo. 

Desde este espacio que hoy compone el III Encuentro de Feminismo Sindical se viene trabajando hace tiempo en construir propuestas concretas para la regulación del cuidado. En ese sentido se elaboraron una serie de principios que deberían considerarse tanto como parte de la negociación colectiva en materia de cuidados, como en un marco normativo más amplio. Se pone atención a la necesidad de “desnaturalizar” y que se visibilicen los recursos que requiere el cuidado, de “desmaternalizar” y “desfeminizar” es decir,  que no se adjudique únicamente a las madres el deber y derecho de cuidar, ni se de por supuesto que son las mujeres y feminidades quienes se encargan. Entre las observaciones se resalta que se consideren distintos tipos de familias y que de ninguna manera se limiten a lazos biológicos. Se enfatiza en la necesidad de considerar el cuidado desde una perspectiva integral y que se “socialice y desmercantilice” de modo tal de procurar estructuras estatales y comunitarias que se hagan cargo de estas tareas en tiempo y costos. Esto implica vacantes para las infancias en instituciones educativas de doble jornada desde los 45 días, espacios de cuidado específicos para personas mayores, espacios deportivos y/o recreativos para el cuidado de niñes y adolescentes, etc. 

En el plenario se pusieron en común los avances que hubo en el último tiempo para seguir con la mirada atenta a qué tipo de regulación de cuidado se exigirá al Estado desde este espacio de Feminismo Sindical. Tres puntos se discutieron con intensidad: rasgos positivos y observaciones del proyecto de Cuidar en Igualdad, el de Reconocimiento a las cocineras comunitarias y por otro lado, la reglamentación del artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo sobre salas materno parentales. 

El proyecto Cuidar en Igualdad se presentó en 2022 pero aún no fue tratado en el Congreso. Se considera un gran avance en materia de derechos, pero a lo largo de los intercambios se hizo foco en dos fuertes limitaciones. Por un lado: quiénes tienen el derecho a ser cuidados y cuidadas, ya que está asociado a hijos, hijas, hijes al momento de nacimiento o adopción, mientras se considera que también debería incluir a personas adultas que por distintas circunstancias precisan ser cuidadas. Por otro lado, uno de los cuestionamientos más concretos es que parece concentrarse en la ampliación de licencias laborales, cuando el cuidado requiere muchos otros aspectos y debería atender a las disímiles realidades de trabajadores y trabajadoras tanto del sector formal público y privado, como del informal. En este sentido, se remarcó la importancia  de pensar en una regulación que nos incluya a todas y a todos, que combine aquello que desde el foro de organizaciones sindicales se exige en forma de licencia para tener más tiempo para cuidar, con la demanda de organizaciones comunitarias, que reclaman el urgente reconocimiento de quienes trabajan en cuidado.

Otro de los ejes centrales para tener en cuenta las políticas de cuidado tiene que ver con la reglamentación del artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo, que establece que en espacios de trabajo de más de 100 trabajadores o trabajadoras se debe habilitar una sala materno parental. Se puede reemplazar asociándose con otros empleadores/as, subcontratar un servicio o hacerlo vía negociación colectiva para acordar un reintegro para el pago del salario de una trabajadora dedicada al cuidado. El mismo tiene un piso del 40% del salario acorde a la categoría “Asistencia y Cuidados de Personas”. De esta normativa se desprenden algunos puntos para prestar atención y tener herramientas a la hora de enfrentar una negociación colectiva. Si se opta por la tercera opción, se monetiza y la sala no sería parte del establecimiento, ¿qué sucede cuando hay menos de 100 trabajadores y trabajadoras? ¿Se diluye ese derecho? ¿Por qué? El texto plantea que esos espacios de cuidado son para niñes de 45 días a 3 años de edad inclusive ¿Por qué tendría que tener ese límite? Se habla de un mínimo y no de un tope, se puede pedir más del 40%, y nada dice en el decreto que reglamenta este artículo sobre quién lo puede cobrar, en caso de que dos personas estén a cargo del cuidado de un hijo, hija o hije, no existe restricción para que ambos cobren el reintegro convenido. 

Por otro lado, se celebró la presentación del proyecto de Ley de Cocineras, por el Reconocimiento salarial a trabajadores y trabajadoras de comedores comunitarios que fue impulsado por la organización La Poderosa. Al mismo tiempo, de su análisis se desprende una advertencia para considerar en la discusión: ¿Qué consecuencias puede tener que las organizaciones sociales se constituyan como empleadoras tal como indica el proyecto? Esto significa que el pago de los salarios no dependería directamente del Estado, y sería importante que especifique de dónde surgen los recursos para pagarlos. 

Mientras tanto el INDEC, Instituto Nacional de Estadística y Censo, publicó el primer Índice de la Canasta de Crianza, que releva los costos de bienes y servicios esenciales para la protección de infancias y adolescencias, donde incluye alimentación, vestimenta, traslado, educación y calcula un costo por horas de cuidado en base a la categoría de “Asistencia y cuidado de personas” del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares. El debate político en torno al cuidado va ganando lugar en la agenda. 

Sobre el final del Encuentro, se sintetizaron algunos de los ejes a trabajar para pensar en políticas de cuidado. Respecto a quienes cuidan, es fundamental universalizar los derechos y no permitir que se limiten a una ampliación de licencias para trabajadoras asalariadas registradas. Sobre quienes son sujetos con derecho a ser cuidados y cuidadas, hay que atender a que no se trata solo de infancias sino de personas que requieren cuidados múltiples en distintos momentos de la vida, incluso incorporar la idea de autocuidado. 

“¿Qué vamos a exigir al Estado?” pregunta quien modera intentando hacer orden y lee lo anotado en la pizarra: “ampliación de licencias, reducción de la jornada de trabajo, tiempo remunerado para cuidar, formalización de trabajadoras precarizadas, trabajo formal para trabajadoras comunitarias, infraestructura, espacios de cuidado con corresponsabilidad del Estado para infancias, adolescencias y ancianos/as…. ¿en ese orden?”. La respuesta es como un grito: “¡Todo, ya y ahora!” 

Todos los intercambios, las miradas, las anotaciones, las reflexiones y agenda común construida en este III Encuentro de Feminismo Sindical son una instancia más dentro del largo camino que se viene recorriendo y del proceso de consolidación de este espacio que tiene la certeza de avanzar en políticas de cuidado para poder apuntar a la reducción de la doble jornada y entonces revertir así la desigual participación en la vida política de nuestras organizaciones sindicales. 

 

Cooperativa Gráfica La Voz de la Mujer.

 

Por La voz de la Mujer – Cooperativa Gráfica

La Cooperativa Grafica La Voz de la Mujer es un emprendimiento productivo del MTD Lucha y Libertad de la Villa 20 de Lugano (Buenos Aires, Argentina), en la Federación de Organizaciones de Base Autónoma (FOB-A), sostenido por mujeres migrantes e indígenas que hacen de su resistencia una alternativa gestada desde el arte, la autogestión, la sororidad sin fronteras y el amor. Somos parte de un movimiento social autónomo y autogestivo donde nos organizamos sin jefes ni patrón y nuestro nombre es un homenaje a las mujeres que entre 1896 y 1897 editaron en Argentina el periódico anarcocomunista «La voz de la mujer».

Nuestra historia comenzó un 26 de junio, en un corte de ruta en el Puente Pueyrredón del 2003, organizado para pedir justicia por el asesinato de dos jóvenes piqueteros, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Las mujeres de diferentes movimientos piqueteros nos reunimos en asamblea en ese momento, porque sentíamos la necesidad de repensar nuestras realidades. Desde el principio nuestra organización estuvo formada en su mayoría por mujeres. Como mujeres piqueteras tomamos la calle y fuimos protagonistas de una lucha donde poníamos el cuerpo, pero no nuestra voz, y nuestras asambleas se convirtieron en ese espacio que necesitábamos para reafirmarnos como mujeres, encontrándonos entre pares para hablar de nuestras cosas, convocándonos de boca en boca. En ese momento, la construcción de poder popular feminista implicaba necesariamente un cambio en los roles que ocupábamos como mujeres.

Nuestra Asamblea de Mujeres es el eje que atraviesa el movimiento. Con ese impulso poderoso de muchas compañeras armamos la Cooperativa Gráfica La voz de la Mujer, y desde el 2012 nos conformamos como un espacio de trabajo donde producimos gráfica de lucha y redes de alianzas contra-hegemónicas. Allí fuimos creciendo en un proceso de producción de imágenes únicas que se van haciendo cada vez más complejas, donde pensamos y creamos combinación de formas y colores. En ese proceso de transformación conocimos el grabado y lo tomamos como lenguaje para expresarnos.

La gráfica es un espacio que se gesta en continuidad con la Asamblea de Mujeres. La Asamblea para nosotras es un ejercicio cotidiano que va desde el taller a la denuncia en la calle.  En esos encuentros de debate y reflexión, la voz individual se hace colectiva en los diálogos sostenidos entre lo micro y lo macro, entre las múltiples sonoridades y dimensiones del hacer popular de nuestros gestos y saberes insumisos.

Con una fuerte impronta migrante y feminista, cada imagen que realizamos es una forma de sacar nuestra voz en acción política colectiva que fortalece vínculos de solidaridad desde el Abya Yala hasta el Kurdistan. En “La Voz de la Mujer” nos dedicamos a la producción artesanal de agendas “Feminista y Militante”, calendarios, libros de poesía y cuadernos, experimentando con técnicas gráficas como la xilografía, la serigrafía, el collage, colla graph entre otras. La encuadernación es la técnica que elegimos para terminar nuestros objetos gráficos/políticos. Realizamos xilografías de gran tamaño en diferentes tipos de papel incluyendo la versión callejera para pegatinas activistas. Esas imágenes también las estampamos en tela y allí le incorporamos el bordado como parte de nuestros saberes de un tiempo de demora que nos vincula de otra manera con la imagen.

Nos consideramos trabajadoras de un arte de denuncia y resistencia contra el patriarcado, el racismo, el colonialismo y el capitalismo. Sentimos la gráfica como herramienta política de lucha que nos permite ocupar las calles, intervenir espacios culturales y politizar nuestros comedores y espacios asamblearios. Por eso nuestras herramientas son múltiples y no se limitan solamente a los elementos/objetos que nos permiten concretar nuestras producciones gráficas.

Pensamos el sentido de las herramientas desde una perspectiva feminista, un feminismo desde abajo y de acción directa como lente transformador, que sacude los mandatos, roles y estereotipos que pretenden silenciarnos y disciplinarnos.

Nuestros métodos históricos de nuestra lucha son la inspiración y la acción cotidiana: la organización política autónoma y autogestiva, el corte de ruta y la asamblea donde ejercitamos la palabra y la escucha, que se pronuncian en espacios de debate, reflexión y consenso. Nuestro puesto gráfico es un espacio de militancia y resistencia en marchas, acampes, ferias, festivales o encuentros culturales.

¿Por qué tejemos y bordamos con América Latina? Una crónica improvisada del “Encuentro latinoamericano de bordadorxs Punto de Cruce” –México, mayo de 2023

Llegamos a México de la mano de la Red Conceptualismos del Sur en el marco del cierre de la muestra Giro Gráfico – Como en el muro la hiedra, para participar del Encuentro Latinoamericano de Bordadorxs.

El hilo y la puntada nos tejió esa trama maravillosa de encuentro con otrxs luchas y resistencias políticas porque “El bordado ha permitido construir redes donde agentes diversos, atravesados por violencias estructurales, pueden generar otros relatos y velocidades divergentes de las esferas de producción capitalista”.

Allí conocimos a colectivos y grupos de trabajo de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Nicaragua, El Salvador y México con quienes intercambiamos experiencias y reflexionamos sobre la producción colectiva del bordado desde un punto estético y político.

Para nosotras sumarle bordado a nuestras estampas de xilografía en tela fue la punta del ovillo para retomar una parte de nuestra historia de pequeñas. La mayoría aprendió a bordar sábanas, manteles, pañuelos, en la escuela en Bolivia, en ese momento el bordado era una obligación, un desafío de aprobar o no la mirada de la maestra y del sistema educativo.

En la Gráfica una vez más resignificamos nuestra vida migrante y le dimos color, textura y cuerpo a nuestras propias imágenes: Las margaritas con las que jugaban las niñas de Paraguay, los girasoles de las niñas de Guatemala, el agua del río Gualcarque de Berta Cáceres, los aguayos de nuestras cholitas, las whipalas del Abya Yala, los territorios mapuche… se transformaron en la tensión de una puntada entre la “demora y la acción política determinada por la urgencia y la inmediatez”, “visualidades que no resultan efímeras… que invitan a una observación ralentizada, detallada, cuidadosa, que se corre de los ritmos usuales tanto de la acción callejera como de las pantallas y la virtualidad”. [1]

Sentir el bordado como códice, como testimonio de la historia de los pueblos, como denuncia y resistencia. Transcurrir el dialogo mientras bordábamos en telas, arpilleras, pañuelos, parches fue parte de una experiencia de amor como concepto político de acción, como encuentro de lo común. Una práctica de esperanza. Eso sentimos en el Encuentro Latinoamericano de Bordadoras.

[1] Capitulo La Demora (Cristina Hijar, Elva Peniche y Sylvia Suarez)  del catálogo Giro Gráfico Como el muro en la Hiedra – Museo Reina Sofia, España

Desde la Fundación Rosa Luxemburgo abrimos el Ciclo de Debates Rosalux 2023 como un espacio para intercambiar miradas, análisis y alternativas de construcción política en el marco del proceso de elecciones que se está llevando adelante este año en todo el territorio Argentino. Nos parece central proponer un ámbito de encuentro que nos permita debatir sobre diversos temas que hacen a la agenda electoral y aportar análisis críticos desde una perspectiva de las izquierdas, emancipatoria, revolucionaria, interseccional, ambientalista y de defensa absoluta de la democracia de los pueblos.

Con este objetivo, abrimos este ciclo compartiendo diálogos sobre feminismo y elecciones con destacadas referentas: Caren Tepp, concejala y candidata de Ciudad Futura en Rosario; María Bielli, militante de El Hormiguero legisladora porteña por el Frente de Todxs y candidata a legisladora por Unión por la Patria en CABA; y Celeste Fierro, militante del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y precandidata a legisladora porteña por el MST en FIT-Unidad.

El evento fue presentado por Torge Loeding, Director de la Fundación Rosa Luxemburgo Oficina Cono Sur, y moderado por Ana María Vásquez Duplat, Coordinadora de la Fundación Rosa Luxemburgo. 

Compartimos el audio del encuentro en nuestro canal de podcasts #RadioRosa.

Fotos: Lucía Fernández Ares

La ciudad de Eldorado fue epicentro de un taller jurídico destinado a las organizaciones comunitarias que componen la Red de Casas de Semillas de Misiones. En la misma jornada, la Facultad de Ciencias Forestales acogió un conversatorio internacional sobre Soberanía Alimentaria. El movimiento semillero de Misiones sigue creciendo en diferentes puntos de la provincia con una agenda atravesada por el desafío de seguir ganando terreno ante el modelo extractivista.

Escribe: Sergio Alves
Fotos: Juan Errico

Un aguayo extendido en el suelo, justo en el centro del salón. Sobre su trama, puñados de semillas diversas. Frutos de palta y maracuyá. Humo de esencia y sahumerio. Colores. Ramitos de hierbas. Palabras. Las sillas en círculo. La gente va llegando al Espacio Cultural Sanarnos, pintoresca casona ubicada sobre una calle con nombre de árbol (Peteribí), en la ciudad de Eldorado. Es una mañana soleada, apenas fresca. Los que llegan, provienen de diferentes puntos de la provincia de Misiones. Desde el norte: Pozo Azul, San Pedro, Iguazú, Piray, Montecarlo. Desde el sur: Posadas, Gobernador Roca, Corpus. Del centro: Aristóbulo del Valle, Salto Encantado. También hay personas del Alto Uruguay y varios miembros de comunidades mbya guaraní del norte misionero.  Los mates, varios a la vez, circulan de mano en mano. Los hay amargos tradicionales: sólo yerba mate. Otros en cambio, tienen yuyos, miel o alguna flor.  También hay compañeros y compañeras de Paraguay, Brasil y México. En instantes, va a empezar el taller jurídico destinado a la Red de Casas de Semillas de Misiones, titulado “El derecho a las semillas nativas y criollas. Herramientas para defender la biodiversidad”.

La instancia de formación, encuentro e intercambio en Sanarnos, es una de las dos actividades “semilleras” de este miércoles 5 de julio. La otra, sucederá por la tarde en la Facultad de Ciencias Forestales y consistirá en un conversatorio internacional en torno a experiencias de protección y multiplicación de las semillas nativas y criollas en la región. Ambas actividades fueron impulsadas desde un proyecto que articula a la Fundación Rosa Luxemburgo con la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM)

Presencias

La ronda de presentaciones con la que comenzó la jornada, permitió conocer la heterogeneidad de experiencias y vivencias alrededor de cada una de las Casas de Semillas que laten en distintos rincones de Misiones. Detrás de cada proyecto, habitan historias de organización y sueños colectivos. Gerardo Segovia, referente de la RAOM y habitante eldoradense, al brindar palabras de bienvenida puso en valor la importancia de recordar la lucha de largas décadas por la soberanía alimentaria en la provincia, mencionando a algunos de los varios y varias caminantes que ya no están, pero que forjaron el rumbo de espacios vitales como la propia RAOM, las Ferias Francas o el Movimiento Nacional de Salud Popular LAICRIMPO.

A su turno, las casi cincuenta personas fueron expresando libremente y con breves palabras, la significación y el alcance del concepto “semilla”. Así, los términos más utilizados fueron “vida”, “libertad”, “futuro”, “alimento” y “futuro”.

La circulación de voces reflejó la pertenencia de las y los presentes a diversas organizaciones: Comunidades Campesinas por el Trabajo Agrario (CCTA-MTE), Grupo Unido de El Soberbio, Productores Independiente de Piray (PIP-UTT), Semillas Autoconvocadas (Montecarlo), Las Ortigas – El Soberbio, Cooperativa Parajes Unidos de Libertad – MTE, Multiversidad Popular, Oberá Agroecológica, Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria y Agroecología (CALISAyA UNAM), Movimiento Nacional de Salud Laicrimpo, Asociación Civil Biblioteca Popular Puerto Azara, Grupo Ecologista Cuña Pirú (Aristóbulo del Valle Mesa Provincial No Represas en Misiones, Somos Red, docentes de Facultad de Ciencias  Forestales y Facultad de Humanidades de la UNAM, Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) Rama Rural, Escuela Agrotécnica Eldorado, Comunidad Mbya Guaraní Ysiry Mado-Delicia, Casa de Semillas La Catalina de 9 de Julio, Cooperativa UTT Mado Delicia, Casa Ñangarĕkoha 2000 hectáreas Pto. Iguazú. Además, estuvieron presentes técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del INAFCI, de CIPAF-INTA y de la Dirección Nacional de Agroecología.

Alcances semánticos y políticos

Tamara Perelmuter a Marcos Filardi, abrieron el taller con una exposición que en un principio estableció los alcances semánticos y políticos de términos claves como “semillas” y “soberanía alimentaria”, definiciones en constante tensión a la hora de analizar marcos regulatorios y herramientas jurídicas de orden local, nacional e internacional. Este tramo introductorio incluyó la explicación relativa a las clasificaciones que reciben las semillas según su origen y utilización.

Esta apertura dio lugar a un recorrido histórico en el que irrumpe como un factor clave de conflicto la aparición de los llamados “paquetes tecnológicos” en los sistemas de producción propuestos por el capitalismo en las últimas décadas, y cuyas consecuencias van desde la modificación genética de semillas hasta la utilización de agrotóxicos y un sinfín de problemáticas territoriales, sanitarias, económicas y sociales que afectan especialmente a las poblaciones campesinas e indígenas, pero que además repercuten de manera directa en la alimentación de la ciudadanía en general.

“Un 60% de la superficie cultivada en Argentina, corresponde a la soja transgénica. Y desde 1996 a esta parte, se reconocen de manera oficial, un total de 66 eventos transgénicos aprobados por el Estado Argentino. Además, Argentina es el primer país latinoamericano en abrirle la puerta a lo que se denomina comúnmente ‘edición genética’ de semillas” expresó Peremulter.

Por su parte, Filardi se refirió a los organismos e instituciones estatales que intervienen en los procesos regulatorios de las semillas en el país, y así también explicó la injerencia, la jerarquización y los límites de las diferentes leyes, tratados y otras herramientas que influyen en la producción, comercialización y utilización de semillas.

El cercenamiento de semillas a través de diferentes mecanismos (contratos con empresas, leyes, etc), los alcances de la denominada Ley de Semillas a y Creaciones Fitogenéticas, aún vigente en la Argentina; y las aristas de la propiedad intelectual de las semillas y las patentes de invención,  fueron los ejes que completaron una disertación que redondeó con un intercambio final de consultas y aportes de la audiencia.

Leyes conquistadas: brotes de lucha

“Misiones es maestra y guía en la conquista de leyes en defensa de la soberanía alimentaria. Muchas de las leyes que aquí existen, serían impensadas a nivel nacional o en otras provincias” afirmó Marcos Filardi, ya en medio de la segunda parte del taller, en la cual bajo la coordinación de Laura Kostlin, docente de la Cátedra Libre Soberanía Alimentaria y Agroecología (CaLiSAyA-UNaM), se analizó de manera interactiva con la audiencia semillera, el marco normativo que incide en la soberanía alimentaria de la provincia. Se trata de una ingeniería jurídica compuesta por una veintena de leyes provinciales que, una a una, fueron desplegadas y debatidas colectivamente entre los presentes.

Este entramado legislativo, involucra hitos jurídicos conseguidos a base de décadas de lucha agraria, como la Ley N.º 4.093 (De Arraigo y Colonización) y otros recientes como la fresquísima Ley de Bioinsumos, aprobada hace apenas unos días en la Legislatura Provincial, y que entre otras cuestiones, prohíbe la utilización del glifosato en todo tipo de producción agropecuaria dentro de Misiones.

“Las semillas en nuestras manos y las leyes en nuestras manos” consignó uno de los productores presentes, habilitando un respetuoso intercambio de criterios, en el cual emergieron dos posturas. Por un lado, la de aquellos que consideran que no es suficiente con la sanción de las leyes, y que cuestionan la apropiación del gobierno provincial de las banderas históricas de las organizaciones campesinas. Por el otro, el llamamiento a celebrar y apropiarse de las conquistas jurídicas, sin por ello dejar de fortalecer los mecanismos que garanticen la debida aplicación y el cumplimiento de cada de estas leyes.

En el fragor de este debate, hubo señalamientos específicos a determinados aspectos de leyes puntuales. Por ejemplo, se cuestionó que la Ley Nª 201, que crea el Programa Provincial de Huertas Escolares, al no contemplar la contratación de personal específico para el armado y mantenimiento de las huertas, genera una sobrecarga excesiva sobre las ya abultadas tareas cotidianas de la docencia misionera. O bien, se observó que la Ley de Bionsumos, si bien prohíbe el glifosato, no es clara en relación a la elaboración y eventual comercialización de fertilizantes orgánicos y otros productos. “Hay que dar la pelea para  los productores que hace décadas vienen trabajando, investigando y desarrollando  bionsumos en sus chacras, quienes tengan participación activa” planteó una participante.

De manera especial, se discutió en función de la Ley de Protección de Semillas Nativas y Criollas, que se sancionó en Misiones en 2020 y que,  entre varios puntos, establece el  objetivo de impulsar las ferias de intercambio de semillas, además de declarar al 26 de julio como el Día Provincial de las Semillas Nativas y Criollas.

El diálogo abierto, propició además la actualización de información referida a conflictos territoriales que mantienen en vilo a comunidades campesinas de diversos puntos de la provincia.

“Sin maíz no hay país”

Una de las presencias internacionales que tuvo la jornada eldoradense, fue la de Clara Meyra,  Coordinadora de Proyectos de la Fundación Rosa Luxemburgo en  México, Centroamérica y Cuba. Nacida y radicada en la Ciudad de México, Meyra se focaliza  principalmente en  proyectos relacionados a la soberanía alimentaria y los feminismos.

Durante su intervención en el taller jurídico, Clara hizo hincapié en la importancia del maíz como cultivo identitario y símbolo político de los pueblos originarios y campesinos de su país. “Esencialmente ha sido la base de nuestra alimentación,  milenariamente. Nosotros fuimos el centro de origen del maíz. Los pueblos originarios domesticaron a la planta para que pueda ser de consumo humano y tenga un proceso nutricional. En México hay una gran variedad de especies de maíz, una diversidad incluso en sus colores, en sus formas. Pero desde hace varias décadas, el sistema capitalista se apropió del maíz para generar ya no sólo el alimento humano, sino para otros productos industriales, generando negocios y modificando genéticamente las semillas” explicó Meyra.

Pese a ello, la activista mexicana subrayó que desde las organizaciones y los pueblos originarios, se sigue dándola batalla por la reivindicación del maíz como ícono de resistencia cultural. “Sin maíz no hay país” asegura.

En otro orden, Meyra celebró la existencia de este tipo de encuentros que problematizan distintos aspectos que hacen a la soberanía alimentaria, y compartió con la audiencia un relato sintético acerca de las nefatas consecuencias del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (en inglés North American Free Trade Agreement) que ya a mediados de la década del noventa las reglas para el comercio internacional y las inversiones que se llevan a cabo entre Estados Unidos, Canadá y México. “Fue uno de los primeros instrumentos del neoliberalismo en el mundo, que se fijó en condiciones muy desiguales para México, pero muy ventajosas para Estados Unidos y Canadá, dando mayor derechos a las empresas, mayores posibilidades de negociación entre empresas y Estado. Se imponen mayores flexibilizaciones en leyes, mayor flexibilización en materia laboral, mayor flexibilización en el tema de uso de recursos naturales o incluso la explotación de recursos naturales y la extracción de agua y otros elementos para la vida. Es realmente dañino para la soberanía” afirmó Meyra.

Las semillas en la cosmovisión mbya

En guaraní, “Yysry” significa “agua que corre”. Este es el nombre de la comunidad mbya ubicada en Puerto Mado, un poblado del municipio Colonia Delicia, en el norte de la provincia de Misiones. El mburuvicha (cacique o autoridad) de esta aldea indígena es Dalmacio Ramos, un joven que viene participando-junto a otras y otros integrantes de la comunidad- activamente de los encuentros “semilleros” que se dan en la región. Además de semillas, Dalmacio trajo artesanías, canastos, tabaco y saberes para compartir en el encuentro en el Espacio Sanarnos.

“Recién escuchaba a la compañera que vino de México y hablaba del maíz, y yo justamente traje a este encuentro semillas de maíz que desde hace varias generaciones cuidamos en nuestra comunidad” contó Dalmacio exhibiendo en la palma de su mano un puñado de semillas de maíz de Ysyry.

“En nuestra forma de ver el mundo, las semillas son la vida, el comienzo. Nuestros niños aprenden desde muy pequeños a plantar y valorar las semillas como algo fundamental. Las mujeres hacen canastos pequeños para que los niños lleven allí sus semillas. Además, trajimos semillas de sandía y otros frutos que abundan en nuestra comunidad. Venimos a compartir y a aprender” indicó el cacique.

A pesar de los esfuerzos de la comunidad por sostener la soberanía alimentaria y el cuidado del monte, Dalmacio denuncia que se sienten cada vez más presionado por el modelo forestal que se impone en la provincia, asediando el territorio indígena con el monocultivo de pino y el uso de agrotóxicos que dañan al suelo y los cauces hídricos.

Experiencias compartidas

Culminado el taller en el Espacio Sanarnos, por la tarde la actividad siguió en la sede de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones. Allí, el aula 3 cobijó una charla que fue precedida por la proyección de un emotivo video elaborado por la RAOM acerca de las Casas de Semillas de Misiones.

Luego, el Secretario de Extensión Universitaria de la Facultad, Juan Mauricio Quezada Álvarez, dio la bienvenida al público (el encuentro fue abierto a toda la comunidad) y agradeció a la RAOM por la posibilidad de tender puentes entre el sector académico y las organizaciones que en la provincia pugnan por un nuevo paradigma basado en la soberanía alimentaria y el cuidado del medio ambiente.

Patricia Lizarraga, Coordinadora de Proyectos de la Fundación Rosa Luxemburgo, moderó un panel que contó con la presencia de Sonia Ayala, referente del  Centro de Educación, Capacitación y Tecnología Campesina (CETCTEC) de Paraguay, quien comentó aspectos del funcionamiento actual de este espacio educativo en el cual, según sus propias palabras “los estudiantes son las semillas”.

En representación de la RAOM, Gerardo Segovia mencionó algunas actividades venideras del movimiento semillero, destacando el crecimiento incesante de espacios y acciones en toda la provincia. A su vez, Andreia Capelari Dos Santos, guardiana de semillas que vive y produce comunitariamente en el paraje 2000 hectáreas, de Puerto Iguazú, se mostró emocionada al evocar la trayectoria y los logros de la Red, e instó a “contagiar a los jóvenes el amor y el respeto por las semillas como fuente de buen vivir”.

Gilberto Schneider, del Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA) de Brasil, agradeció la invitación a las  actividades en la provincia de Misiones (incluyendo un itinerario por diferentes espacios productivos y Casas de Semillas), y compartió un resumen de la experiencia de su organización, cuyo despliegue data del el año 1996, en el marco de una fuerte crisis del sector de los pequeños campesinos en el vecino país.

“Las semillas, como la tierra, son la base de toda lucha por un nuevo modelo de agricultura y  contra los transgénicos” aseguró el militante brasileño.

Completó el panel, la mexicana Clara Meyra, que aprovechó sus minutos disponibles para reforzar conceptos volcados por la mañana en el taller jurídico, concernientes a la actualidad de las luchas campesinas en su país.

“Este tipo de reuniones en torno a la semilla como un concepto tan político, pero también espiritual, resultan de gran trascendencia, como posibilidad de encuentro con pequeños productores, productoras,  profesionales, técnicos y ciudadanía en general. Considero que es parte de un movimiento mundial, en la cual estamos reconociéndonos como de una familia planetaria a favor de la vida, a favor del buen vivir” remarcó a modo de conclusión, Laura Vanesa Reyes, integrante de RAOM y LAICRIMPO.

Félix Duarte, Presidente de la organización Productores Independientes de Piray (PIP), que logró tras una extensa de lucha la expropiación de tierras a la multinacional Arauco –y en estos últimos años fueron reconvertidas del monocultivo a la agricultura familiar libre de químicos- pidió que “se mantenga encendida en Misiones y en toda la región la llama de la soberanía alimentaria; debemos seguir luchando, por las semillas, por el territorio y por nuestra salud”.

Marcos Filardi, quien también integró el panel, recordó que “la soberanía alimentaria incluye e implica el derecho a definir libremente las políticas de producción, distribución y consumo” e insistió con la noción de Misiones como provincia que “viene marcando claramente y gracias a la lucha de las organizaciones, el sendero que debemos recorrer en todo el país y la región para lograr alcanzar esta soberanía alimentaria”.

Tras la rueda de disertaciones, y con la clásica fotografía grupal, se dio cierre a una jornada intensa en la ciudad de Eldorado, que en su devenir fortaleció la formación técnica pero también exaltó el espíritu y la vigencia de las organizaciones que sostienen y amplifican una lucha de casi treinta años de norte a sur de la tierra roja, y que, con más avances que retrocesos – pero con inmensos desafíos por delante- mantienen en alto las banderas de la soberanía alimentaria como derecho inalienable de los pueblos.

Una conversación sobre las oportunidades de la nueva plataforma Sumar y las lecciones de una década agitada para la izquierda.

Escribe: Alex Wischnewski, Coordinadora del programa Feminismos Internacionalistas de la Fundación Rosa Luxemburgo

CC BY-NC-ND 2.0, Julien Lagarde

CC BY-NC-ND 2.0, Julien Lagarde

El próximo domingo España celebrará elecciones nacionales en un contexto muy especial. Después de un duro resultado en las elecciones municipales y autonómicas de mayo, el presidente Pedro Sánchez decidió adelantar las elecciones generales previstas para diciembre. Esto genera una gran presión sobre las distintas organizaciones de la izquierda que apenas se están reagrupando bajo el liderazgo de Yolanda Díaz en la plataforma Sumar. A esto se agrega que las encuestas no pronostican buenos resultados para esta iniciativa y no pocos hablan del cierre del ciclo que se abrió con las protestas del 15M en el año 2011.

Hablamos con Laura Carenas Martínez y Jorge Sola, militantes de Más Madrid y Sumar, sobre las perspectivas de la nueva plataforma y las lecciones de la historia reciente de la izquierda española.

Foto: REUTERS

Nos sorprendió mucho el anuncio de Sánchez, ¿cómo se produjo este adelanto de las elecciones generales?

L: La misma noche de las elecciones el PP ya había logrado instalar un marco – que todos los periodistas de este país compraron –, que era que ellos habían ganado España, aunque las elecciones fueran autonómicas y municipales. Contra ese marco habría sido muy difícil luchar, así creo que Pedro Sánchez hizo bien diciendo “bueno, eso hay que verlo, vamos a ir a elecciones de verdad”.

Además, él sabía que, anunciando unas elecciones a un mes y medio, las posibilidades de Yolanda Díaz de tener un proyecto político articulado bajaban mucho. Con eso pillaba a contrapié, no solo a la derecha y la ultra derecha, que iban a estar negociando gobiernos municipales y regionales, sino que también pillaba en bastante malas condiciones a su oponente dentro de la izquierda.

Los candidatos a primer ministro de España, el actual primer ministro del Partido Socialista (PSOE) Pedro Sánchez, el actual ministro de Trabajo y Economía Social y la líder de la alianza de izquierda radical Sumar, Yolanda Díaz, y el líder del partido de extrema derecha Vox, Santiago Abascal. Foto Afp

Pero es cierto que las elecciones dicen algo sobre el gobierno nacional. Además, las encuestas actuales apuntan a resultados similares, no solo para el PSOE, sino también para Sumar. Y eso que existe una valoración generalizada de que su participación en el Gobierno ha sido relativamente exitosa. ¿Por qué eso no se refleja en la opinión pública? 

J: La derecha ha logrado cambiar el marco o el escenario del debate político: ha dejado en segundo plano las cuestiones materiales o sociales (empleo, políticas sociales, crecimiento económico, energía…) en las que la gestión del gobierno, en medio de una pandemia, ha sido notablemente exitosa. Y en su lugar, ha logrado desplazar el debate a una compleja amalgama de cuestiones más difusas o “culturales” (el nacionalismo español, la reacción contra los avances feministas, la relativización del cambio climático, etc.) que se encabalgan con la sensación extendida de inseguridad y falta de certidumbre. La izquierda no ha sabido captar, articular o conectar con ese estado de ánimo.

L: La gente vota por una emoción, porque alguien le da confianza o porque otra persona le produce rechazo, o por algo como mucho más emocional que intelectual.

 

¿Entonces los partidos de la izquierda no podrían haber hecho nada mejor en la gestión?

J: El argumento -muy minoritario, a decir verdad- de que la derrota se explica porque “no se ha hecho una gestión más de izquierdas”, no me parece muy convincente. El problema no es que perdamos votos entre la gente más de izquierdas, o por una fuga a una opción más radical. Ciertamente, se podría haber hecho políticas sociales más ambiciosa, pero no está claro que eso hubiese activado políticamente a la parte más abstencionista de las clases populares de un modo automático, las cosas no funcionan así.

L: Creo que uno de los grandes problemas de la izquierda es pensar continuamente en movilizar electoralmente a las capas de la población de rentas más bajas y creer que podemos ganar por ahí. Creo que nos equivocamos, porque ni siquiera la gente más pobre se considera pobre y por tanto un mensaje centrado en hacer propuestas de políticas sociales para personas vulnerables no nos ayuda a ganar simpatía electoral. Nadie se identifica con esas propuestas. Vox ha subido exponencialmente en estas capas de mayor pobreza objetiva, porque no se refiere a ellos como perceptores de ayudas, sino les habla como patriotas, les hace sentir otra cosa. Y el ascenso estelar de Podemos también es precisamente cuando sale de ese marco y le habla a la mayoría social. O sea, no dirige el mensaje a los vulnerables, sino que lo dirige a quienes están hartos, quienes están cansados, que es un colectivo mucho más grande. Puedes estar harto y cansado, independientemente de tu renta.

J: Además, el caso de Podemos muestra también que no es únicamente este discurso de la gente contra la casta, sino el contexto en el que surge. Después de 2008, de la crisis de la Gran Recesión, hay una oportunidad para que surja ese tipo de discurso y para que en la conversación cotidiana se normalice esa crítica y ese tipo de temas, al contrario de lo que vivimos actualmente, que es como una especie de revancha contra ese ciclo. Es como si hubiera cambiado el escenario del juego. Entonces, claro, la izquierda tiene mucho más complicado jugar en este nuevo escenario, sobre todo si sigue aplicando las reglas del anterior.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, tras firmar el principio de acuerdo para compartir un gobierno de coalición. Foto: Jesús Hellín. Europa Press

 

Pero con Podemos entrando en el gobierno cambió no solo el escenario social, sino también político, ¿no?

L: Cambió ya antes. Yo creo que hay un momento definitivo -volviendo a lo simbólico frente a lo material- que Podemos sigue pagando hasta el día de hoy. Es cuando Pablo Iglesias e Irene Montero se trasladan a vivir a un chalet con piscina. No era un problema material, quizá un piso en cualquier barrio de Madrid les habría costado tanto o más. Pero esa era esencialmente la idea contra la que se luchaba. Y ellos se defendieron de ello como si fueran casta. Venían a decir “Es mi dinero, lo he ganado dignamente y puedo invertirlo en lo que quiera.” Y claro que sí, compañero, pero el problema es que te has convertido en aquello que llevas tres años diciendo que es la antítesis de lo que debemos ser desde lo moral. Nada ocurre en un momento, pasó mucho antes, pero eso fue el momento en el que ya se materializa el final del discurso de “la gente contra la casta” y viene la tremenda decepción de “sois exactamente igual que el resto”.

J: Y claro, realmente era muy difícil mantener ese discurso del outsider que se lanzaba desde fuera de las instituciones cuando entras a gobernar, aunque sea en ayuntamientos. Tendemos a pensar que un discurso tiene validez universal y no que funcionan en un contexto y dejan de funcionar en otro. Hay una cierta falta de adaptación o flexibilidad táctica en la cultura de la izquierda, a veces de cambiar, de pasar de pantalla.

 

¿La plataforma Sumar responde a eso? ¿Es decir, es una adaptación al cambio social y organizativa? 

J: Sí, la apuesta de Yolanda Díaz se basa en parte en un diagnóstico de que el modelo de Podemos está agotado como organización. Hace falta otro tipo de discurso, otro tipo de estrategia. La característica del proyecto de Yolanda es de crear un discurso transversal -y una coalición lo más amplia posible- y en eso se parece al proyecto inicial de Podemos, pero en cambio no es un discurso agresivo e impugnador contra una élite, sino que tiene un tono socialmente más conciliador e incluso un aire tecnocrático basado en la efectividad de las políticas públicas. 

La ministra española de Trabajo, Yolanda Díaz, durante la presentación de su formación política Sumar en Madrid, España, el 2 de abril de 2023. REUTERS/Isabel Infantes

 

Justo charlamos que son las emociones que movilizan y ahora tenemos la referente central que representa exactamente lo tecnocrático. ¿Cómo encaja eso?

J: Yo creo que la fuerza de Yolanda es que activa ciertas emociones y ciertas disposiciones, que es de seguridad, de “yo sé cómo se hacen las cosas”, de “yo te voy a dar un dato”. Entonces no es tanto el éxito concreto de la reforma laboral, sino que Yolanda Díaz proyecta una imagen de capacidad de gestión y de falta de sectarismo, de diálogo, de escucha.

L: Se genera como la antítesis de Pablo Iglesias – incluso hacia lo estético. O sea, frente a un Pablo Iglesias que se caracteriza por llegar al Congreso con una camiseta vieja, como una explicitación de su posición política, ella se construye como una mujer elegante que sabe vestir adecuadamente y hace alarde de ello. Frente a la radicalidad de Pablo, la sensatez de Yolanda, frente a la incapacidad para la gestión, esa imagen de una mujer que sabe cómo manejar las cosas.

Yolanda Díaz en julio de 2022, durante la presentación de Sumar en Madrid. / GETTY IMAGES

 

Eso habla solamente de lxs líderes. ¿No hay más?

L: Hoy en día en España no hay manera de seguir pensando en el proyecto político al margen de determinadas figuras. Y a mí esto me parece uno de las grandes consecuencias negativas de los sucesivos espacios políticos que vamos creando en estos últimos años que nos duran lo que nos dura el liderazgo.

Respecto a la militancia en los barrios y tal, yo creo que es una de las grandes diferencias entre la izquierda clásica, digamos, y la nueva política, no tanto municipal como estatal. La forma de entender la participación política es diferente, en los nuevos modelos, sea Podemos, Ahora Madrid, Más Madrid o Sumar. Incluso habiendo presencia territorial en los distritos ésta queda muy vinculada a la acción institucional. No piensan en un formato de militancia como el que pensaba Izquierda Unida. Y eso hace que efectivamente se vincule poco. O sea, que se genere poca militancia estructural o estable y que se avance poco en los barrios. 

J: Tenemos la incógnita de cómo se desarrollará Sumar en términos organizativos. Existe el temor de que cometa los mismos errores que la nueva política, que no se desarrolla organizativamente para vincular liderazgos, cuadros intermedios y bases y favorecer un funcionamiento orgánico, deliberativo, controlado, equilibrado. Pero a su vez Yolanda Díaz probablemente no tendrá las manos tan libres como las tuvo antes Pablo Iglesias o Íñigo Errejón, porque tiene que negociar con una coalición de organizaciones muy distintas y, a la vez, estas organizaciones quizá no estén muy interesadas en que Sumar se desarrolle como organización, porque eso puede chocar contra sus propios intereses. Entonces es como una situación bastante peculiar y las incógnitas hacia el futuro son enormes. 

 

Seguidores de Sumar aplauden a la candidata Yolanda Diaz durante una actividad de campaña el 16 de julio de 2023 en Madrid, España (Crédito: THOMAS COEX/AFP via Getty Images)

 

Ustedes hablan de una perdida en relación a la política tradicional – como la representa IU – pero supongo que esa nueva política que surge con el 15M y después tiene sus propias organizaciones respondía a una falta en esta política que la hizo necesario. ¿Cómo lo vivieron ustedes?

J: Nosotros militábamos en Izquierda Unida durante muchos años. Cuando surge el 15M y ya con anterioridad había una sensibilidad que exigía una renovación generacional, una mayor democracia interna y, sí, un cambio para estar a la altura de esta movilización, no sólo de su discurso, de sus reivindicaciones, sino de su imaginario, de sus eslóganes. Porque el 15M ha conseguido un apoyo que nosotros no habíamos conseguido nunca y no era suficiente repetir lo que habíamos hecho toda la vida. 

Ese enfrentamiento generacional creció y cuando las movilizaciones del 15M empezaron a retroceder en el verano 2013, surgió la idea, tanto fuera de Izquierda Unida como dentro, de lanzar una candidatura que llenase un hueco. Había algunas encuestas que decían que había un espacio electoral abierto para que surgiera un espacio ideológicamente más “transversal”. Esa fue la idea inicial de Podemos, aunque pronto se vio que en Podemos había también otra alma más “izquierdista”. Como dijo un compañero nuestro, en este momento nosotros lo vimos como una fiesta a las que nuestros padres no nos dejaban ir, pero aún así luchamos para renovar IU.

L: Nos dimos cuenta que eso no iba a ocurrir cuando por primera vez de manera colectiva ganamos unas primarias. Fue una victoria muy triste porque nos sirvió para entender que ni siquiera ganando podíamos cambiar la estructura, porque el poder real estaba en otra parte. Decidimos salir de IU, pero no saltamos al vacío sino a un contexto de ebullición política, lo que se concreta en nuestra participación en Ahora Madrid a nivel municipal y Podemos a nivel autonómico. 

 

¿Así que solo la creación de una nueva organización ha permitido la renovación de una izquierda más amplia?

J: En términos organizativos hay que añadir matices. La posibilidad de que una nueva organización creada desde cero pueda deshacerse de los vicios e inercias que lastran a organizaciones más viejas se ha demostrado ilusoria.  El caso de Podemos muestra que es muy complicado que surja algo mejor. Porque intervienen muchos factores, intereses, circunstancias. Hay una tensión fundamental entre concentrar el poder en los líderes/dirección o crear organización formal para distribuirlo por otros niveles. Y los liderazgos que acumulan el poder en el inicio no van a renunciar a él fácilmente. Ahí también interviene una miopía de esos liderazgos que les impide pensar a medio plazo: ¿qué ocurrirá cuando no sea yo quien tenga el poder o cuando el equipo dirigente se divida y haya un conflicto sin reglas que lo canalicen? El resultado final es que, bajo una apariencia muy democrática (por el uso de mecanismos plebiscitarios digitales como las primarias), el resultado es algo parecido a la “tiranía de la falta de estructuras”: hay un incentivo para no superar la informalidad y eso va en detrimento de la organización democrática. 

L: Yo creo que hay un rechazo per se en la nueva política hacia ese tipo de estructuras. Por ejemplo, aunque existen órganos colegiados de dirección en la nueva política, su presencia es más bien cosmética, no es un espacio de debate abierto y franco, y no tiene conexiones con los niveles intermedios y las bases de la organización, por lo que no es un mecanismo de control ni está, a su vez, controlado. Además, la excusa siempre ha sido que no nos da tiempo a generar organización porque tenemos una elección, tenemos que trabajar siempre en para lo inmediato. Esto ha ido ocurriendo sistemáticamente y en Sumar nos vuelve a pasar. Pero yo personalmente echo de menos a estas estructuras. 

Hemos perdido el entender que la política es algo colectivo. Cuando uno empieza a militar en una organización clásica tiene una percepción muy clara de que esa organización va a seguir existiendo. Es decir, se siente que la organización es algo mucho más grande y mucho más importante que tú. Y si has llegado a ser diputada es porque un colectivo ha decidido depositar en ti determinada confianza. Esa idea desaparece en la nueva política. Todo el mundo tiene la certeza más o menos implícita de que está donde está porque se lo merece individualmente. Y eso me parece de las pérdidas más duras dentro del espacio político porque lo cambia todo.

J: Es muy relevante ver qué tipo de subjetividades se incentiva, se conforman y se premian en ese tipo de organizaciones. Porque a veces entroncan con una subjetividad neoliberal –una combinación de individualismo y narcisismo–  tan fuerte socialmente que es difícil hacerle frente. 

 

Pintan un escenario bastante oscuro. 

L: Lo bueno es que las nuevas organizaciones sí nos han enseñado que hay una forma de intentar llegar a más gente sin traicionar lo esencial, nos han enseñado que está bien tener vocación de mayoría. Se debe intentar buscar cómo llegar a más gente, incluso a costo de simplificar tu discurso o desradicalizar la terminología. Mi sensación es que a veces la izquierda tipo Izquierda Unida pone más peso en mantener la esencia que en intentar ganar.

J: A pesar de su fracaso, el modelo organizativo de la nueva política era una respuesta a un problema que no podemos ignorar, era una respuesta a cierta forma de volverse rígidas de las organizaciones, una cierta impermeabilidad hacia su afuera que tenía que ver no únicamente con las organizaciones, sino con el mundo en el que viven. Entonces tenemos que cambiar el chip acerca de la militancia o las formas de militancia posibles. Hay gente que aprendió a leer en su partido. Hoy eso no puede ser así. Tenemos que ver cómo involucramos a gente que no quiere entregar su vida a la política. La nueva política era una respuesta a esa situación, pero no funcionó, así que la pregunta sigue estando abierta.

 

Pero quizá la diversidad de las organizaciones de izquierda también haga posible esta movilidad. 

J: Sí, pero uno de los grandes peligros de las rupturas es una fragmentación que haga inviable el desarrollo o la supervivencia de al menos una organización. De tales crisis luego es muy complicado salir y tenemos que evitar esas rupturas al máximo. En nuestro caso eso no ha ocurrido, pero podía haber ocurrido cuando se produce la ruptura en Podemos en Madrid. Por eso creo que es bueno tomar distancia de los conflictos internos en la izquierda y tener siempre claro que no va a ser la última batalla. Hacerse cargo de que la izquierda es como un edificio y tus compañeros, por mucho que lo detestes, seguirán siendo tus vecinos toda la vida.

L: Igual hay que alimentar la idea de que se pueden compartir espacios políticos desde diferentes organizaciones políticas y la lealtad absoluta al proyecto, pero que también hay una parte en cada uno de esos procesos que no se va a recuperar, o sea, hay una parte que no va a querer volver a hablarte, eso también existe.

 

Ahora muchxs militantes de este ciclo se vuelven a encontrar en Sumar. ¿Significa que olvidaron lo que pasó en las diferentes rupturas? ¿O recordaban que al final existe algún proyecto en común, que es lo más importante?

L: Quizá en parte sí, o sea, en lo último que decías. A lo mejor Sumar viene a recordarnos que hay muchas diferencias entre los lugares a los que hemos ido llegando. Cada uno de nosotros seguimos compartiendo una parte esencial de la visión de cómo debería ser el futuro. Algunos y algunas ponen más peso en lo verde, otras u otros en la justicia social, otras en la igualdad entre clases. Bueno, pero sí, yo creo que la parte bonita es que, de alguna manera, desde el cariño y desde muchos años vividos, eso te viene a recordar eso que al final tienes mucho más en común con esta gente que con cualquiera de los vecinos con los que te cruzas en el ascensor. Mucho más en un contexto de emergencia como es el que estamos viviendo ahora mismo, donde puede ganar la ultraderecha en este país. Ahí dices: “bueno, pues ya discutiremos dentro de un par de meses lo que sea necesario”.

J: Creo que ese sentimiento de emergencia está generalizado en diferentes espacios y personas. Y que se junta con un cambio de estado de ánimo respecto a hace 10 años, cuando surge Podemos tras el 15M: hay un cierto desencanto respecto a las ilusiones de entonces, pero también un mayor realismo en las expectativas y una conciencia de la necesidad de dejar en segundo plano las diferencias. La plataforma Sumar ha logrado reunir a un conjunto de organizaciones que nunca habían ido juntas y, sobre todo, representa una esperanza realista para un espacio social acostumbrado a la división y la derrota: de lo que se trata es de lograr una fraternidad básica y de trabajar juntos con nuestras diferencias, ofreciendo un proyecto en base a propuestas, no identidades ideológicas previas. En este sentido, Sumar es un banderín de enganche para un enorme espacio progresista, no solo para frenar a la derecha, sino para pelear por otro país. 

 

Laura Carenas Martínez militante de Sumar y Más Madrid (antes, Ahora Madrid), donde ha trabajado como asesora durante los últimos 8 años.

Jorge Sola es profesor de sociología en la Universidad Complutense de Madrid y participa en Más Madrid y Sumar. Es coautor del informe „Auf Strategiesuche: Die Situation der Linken in Spanien“ (2019), publicado por la Rosa-Luxemburg-Stiftung: https://www.rosalux.de/publikation/id/40025/die-situation-der-linken-in-spanien 

Profundizamos sobre la situación en Jujuy en una conversación con Natalia Morales, convencional constituyente y diputada electa del PTS FIT, junto a Maristella Svampa del Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur. La moderadora fue Maru Waldhüter. Organizamos la charla con el Grupo de Geopolítica y Bienes Comunes (UBA).

Disponible en nuestro canal de podcasts #RadioRosa. 

Esta charla tuvo lugar el martes 18 de Julio de 2023 vía YouTube.

Compartimos los links de las notas mencionadas en la charla:

Proyecto «El fin del litio».
Una reforma constitucional para profundizar el extractivismo de corporaciones transnacionales. Por Por Melisa Argento (Grupo Geopolítica y Bienes Comunes) y Florencia Puente (Fundación Rosa Luxemburgo).
Jujuy, postal de la Argentina frágil y en peligro. Por Maristella Svampa.

 

El taller se realizó los días 2 y 3 de junio de 2023 en el Paraje San Ignacio del Municipio de El Soberbio, fue una actividad organizada y convocada por la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (RAOM) y la Fundación Rosa Luxemburgo, junto con el Grupo Unido del MTE de El Soberbio.

Se desarrolló el marco de la formación de la ??? ?? ????? ?? ???????? ???????????? ?? ???????? y participaron alrededor de 60 personas de diversos puntos de la provincia.

Compartimos testimonios de sus participantes:

«Hay más gente queriendo juntarse con nosotros para aprovechar los insumos, trabajar sin venenos, una comida más sana» nos dice Axel Mauricio Gottemz del Grupo Unido/Unidad Productiva «Mangeriña».

 

«Es un trabajo en equipo o no se puede. hay que asociarse con el de alado, hay que compartir lo que se hace, hay que hacer las cosas en grandes cantidades y repartirlas, es espectacular» nos dice Lila Berger del Grupo Unido «Las Ponedoras».

 

«En vez de cortarle un camino al vecino, abrirle un camino» nos dice Guido Steinhaus Productor Agroecológico Picada Yateí.

 

«Somos 7 mujeres, cada día una es responsable de tratar a las gallinas, ir a la mañana darle alimento, pasto, sacar los huevos y todo, pero siempre en equipo» nos dice Sandra Toebe del Grupo Unido «Las Ponedoras».

«Lo que hace difícil a la agroecología es no pensar en grupo, todo se va entramando con un mismo fin, entonces lo que no tengo yo lo tiene otra persona y puede hacer a mi bioinsumo y mi bioinsumo mejorar el cultivo de otra producción» nos dice Mariela Jesser del Grupo Unido «Las Ponedoras».

“Es un beneficio para nosotros es bueno ocupar y reutilizar lo que tenemos en las chacras…” nos dice Yanice de Cuadro del Grupo Unido «Las Ponedoras».

“…Es indispensable y clave volver a recuperar arraigo a la tierra, tener nuestras raíces en la tierra y a la vez también volver a lo comunitario, comunitariamente es la unica manera de como vamos a salir adelante…” nos dice Iván Espinosa, facilitador del taller – técnico agroecológico MTE-Rural.