nómadas comunicación feminista | Entretejido urgente. Estreno de la serie de cortos audiovisuales

El miércoles 9 de diciembre de 2020 realizaremos el lanzamiento del ciclo entretejido urgente. Una producción de nómadas comunicación feminista en colaboración con la Fundación Rosa Luxemburgo, realizada en contexto de aislamiento preventivo y obligatorio por el covid19 entre los meses de marzo y setiembre en puelmapu, lo que hoy se llama patagonia argentina, entre las fronteras de las  provincias de río negro y chubut. 

El proceso de producción implicó encontrarnos con las mujeres mapuche en los territorios, con las colectivas que continuaron acompañando y abrazando  a quienes sufren múltiples violencias, a quienes deciden abortar, quienes  comparten saberes de cuidados. Cada relato, nos comparte  miradas, prácticas y saberes para la defensa de la vida. 

Entretejido urgente consta de cinco cortometrajes audiovisuales y seis programas de radio donde se recuperan y entretejen las voces de quienes protagonizan las luchas y reivindicaciones de los territorios tierra y territorios cuerpo. Los ejes que atraviesan las producciones son las reivindicaciones territoriales, la defensa de la vida en los territorios, las tramas de resistencia, los saberes ancestrales y autonomía en salud, la autonomía del territorio cuerpo y las prácticas políticas de entretejido.

El capítulo “reivindicaciones territoriales” del ciclo audiovisual fue seleccionado en el FAB Festival Audiovisual Bariloche y será proyectado en distintas plataformas en el marco de este evento que se realiza entre el 7 y el 13 de diciembre.

Los programas están sonando en las radios alas, la negra y la continua de el bolsón, en la fogón de el hoyo, sudaca de trelew, el grito de traslasierra, los coihues de bariloche, en tránsito de buenos aires y se están compartiendo libremente a través de la plataforma ivoox nómadas comunicación feminista.

Para el lanzamiento de la serie audiovisual, les invitamos a un conversatorio/encuentro con la participación  de Claudia Korol, educadora popular, comunicadora, integrante del equipo de educación popular pañuelos en rebeldía y de feministas del Abya yala junto a organizaciones feministas, transfeministas, socioambientales, activistas y comunidades del pueblo mapuche que participaron del entretejido. Nos acompañará también Anahí Pereyra, artista que realizó la música original de las producciones.

En este conversatorio se propone dialogar acerca de la comunicación y cómo desde una perspectiva transfeminista aportamos al entretejido político.

Les invitamos para que el encuentro, aunque virtual, permita compartir este momento juntas, juntes, y seguir construyendo esta trama, este entretejido urgente.

Les esperamos el miércoles 9 de diciembre a las 18 hs a través de  la página FB nómadas comunicación feminista https://www.facebook.com/nomadascormarcandina y de la fundación rosa Luxemburgo  https://www.facebook.com/RosaLuxConoSur 

 

Contacto: [email protected]

     

 

 

 

Foto: La Vanguardia

Despidos, suspensiones, rebajas salariales, reorganización de las tareas laborales, extensión e intensificación de la jornada laboral, teletrabajo, precarización de las condiciones laborales, no separación de los momentos de trabajo y de ocio, dificultad para la organización sindical en la distancia. Son solo algunas de las realidades que afectan a los trabajadores y trabajadoras en estos tiempos de pandemia. Pero, ¿cuáles son las respuestas hoy de la clase trabajadora para defender sus condiciones laborales y de vida? En tiempos de cuarentena e incertidumbre ante la post pandemia, ¿cuál es la “nueva normalidad sindical” que se construirá en un contexto de distancias y semi distancias? Hacemos un repaso por estos temas a través de las miradas de Clara Marticorena del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales del CONICET, y Julia Campos del Observatorio de Deuda Social (ODS) de la CTA Autónoma y el Centro de Investigación y Formación de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB). Por Fernando Ruffa (ANRed)*.


Los desafíos de la “nueva normalidad” para los y las trabajadoras

Esta semana finalizó el ciclo de formación “La clase trabajadora y la pandemia: consecuencias, transformaciones y perspectivas de acción”, llevado adelante en conjunto por el Taller de Estudios Laborales (TEL) y la Fundación Rosa Luxemburgo (FRL). En este espacio de discusión, reflexión y formación colectiva se describió la situación actual como “la tercer ofensiva del capital o reestructuración capitalista” (https://www.anred.org/2020/11/06/cual-sera-el-futuro-del-trabajo-en-la-era-digital/). Una combinación de mayor explotación y medidas apuntadas a fortalecer el disciplinamiento: flexibilidad, combinación de tareas, eliminación de categorías, horas extras, mayor tecnificación y los valores del “emprendedurismo” y la “meritocracia”, son algunas de las características de este combo, que busca desmontar derechos conquistados de los y las trabajadoras.

Tras abordar las consecuencias y transformaciones en el trabajo en el contexto de los cambios en el capitalismo, la última parte del ciclo se propuso pensar los desafíos, perspectivas de acción y formas de respuesta organizativa que se puede dar de ahora en más la clase trabajadora para poder defender sus condiciones de trabajo y de vida.

Foto: Xinhuanet

Clara Marticorena es docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA e investigadora adjunta del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET). Consultada sobre el tema, la investigadora precisó: “la pandemia agudizó la situación de crisis económica que ya atravesaba nuestro país y fue, precisamente, la gestión capitalista de la pandemia la que, en este marco, profundizó el deterioro de las condiciones de vida y trabajo de la clase trabajadora. Esto se expresó no sólo en despidos, suspensiones y rebajas salariales sino también, en el caso de los y las trabajadoras que continuaron trabajando, en procesos de extensión e intensificación de la jornada laboral, muchas veces debido a la reorganización de tareas bajo la modalidad de teletrabajo”.

En el caso de los y las trabajadoras declaradas “esenciales” por el decreto presidencial, la investigadora detalló que “estuvieron más expuestos y expuestas a contraer la enfermedad del COVID-19, por falta de elementos de protección o protocolos adecuados en los lugares de trabajo”. Considera que “uno de los principales problemas que afecta a la clase trabajadora hoy es el avance del capital en el contexto de doble crisis (económica y sanitaria), y que este avance se cristalice en una ‘nueva normalidad’ ”.

En la misma línea, Julia Campos – basándose en el trabajo colectivo que viene haciendo junto a integrantes del Observatorio de Deuda Social (ODS) de la CTA Autónoma y del Centro de Investigación y Formación de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB) -, detalló: “la crisis Covid-19 se monta sobre otra crisis preexistente. En términos muy generales, a marzo de 2020 lo precede casi una década de estanflación que se profundiza en 2018 con la caída del 2,6% PBI y una inflación del 47,6% y en 2019 con una caída del 2,1% y una inflación del 53,8%. Este proceso coincide con el salvataje del FMI que posibilita la fuga de capitales. Por otra parte, a finales de 2019 los trabajadores registrados del sector privado acumulaban una caída del 20,8% del salario real y 28,2% los registrados del sector público, en relación a 2015. Finalmente, se observa también una fuerte caída de los empleos formales (3% entre diciembre de 2017 y diciembre de 2019) y un aumento de los empleos más precarios y sin registro”.

Protesta de docentes porteños contra la vuelta a clases presencialidad en pandemia, dictado por la ministra de Educación de Larreta, Soledad Acuña | Foto: Télam

“A estos procesos generales podemos sumar mecanismos aplicados en distintos sectores que implican una mayor intensidad y extensión del trabajo – amplió – El primero asociado a polivalencia o multifunción, pero además con un creciente componente salarial de premios por objetivos y presentismo, expresados en diferentes cláusulas de los convenios colectivos de trabajo. En el segundo caso, asociado directamente al pluriempleo como necesidad vital”.

Ante este contexto, Campos considera: “los principales desafíos consisten en detener la caída del salario real, evitar procesos de precarización laboral, luchar en unidad contra la competencia que ejerce el desempleo y la baja salarial. Sobre esta situación general se montan dos nuevas problemáticas, la primera ligada a garantizar la salud de los trabajadores y trabajadoras que, con diferentes niveles de formalidad, se ven obligados a salir a trabajar. La segunda refiere a la generalización del trabajo remoto y las implicancias sobre las condiciones de trabajo, sobre la organización del proceso de trabajo y sobre la acción colectiva. En síntesis, podemos decir que los obstáculos a los que se enfrenta la clase obrera son siempre los mismos: la competencia entre quienes trabajan y el desgaste al que es sometida la fuerza de trabajo”.  

El rol del Estado y las organizaciones sindicales en este contexto

¿Y el Estado? ¿Y los sindicatos? ¿Qué rol tienen en la pandemia? Consultada sobre el rol que están jugando en este contexto pandémico el Estado nacional y las organizaciones sindicales, Clara Marticorena remarcó que “las disposiciones implementadas por el Estado para contener el impacto de la crisis en el mercado de trabajo se mostraron claramente insuficientes”. En ese sentido, expresó que “la sanción del decreto DNU 329/2020 que estableció la prohibición de despidos y suspensiones, habilitó las suspensiones y rebajas salariales a través del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo y las mismas fueron convalidadas por diversos sindicatos a través de la negociación colectiva”.

Mención aparte le mereció el subsidio estatal a las patronales: “desde el Estado se subsidió a las empresas a través del Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) para el pago de salarios y recién estos días, a casi 8 meses de declaración del ASPO, se trata en el congreso un proyecto de ‘Aporte Solidario y Extraordinario a las Grandes Fortunas’, que, a diferencia de un impuesto, se trataría de un aporte por única vez y abarcaría a un número reducido de grandes capitalistas”, señaló la investigadora.

Foto: Cadena 3

Asimismo, la investigadora del CEIL-CONICET detalló que “la sancionada Ley de Teletrabajo (Ley 27555/2020), por su parte, si bien incorporó aspectos favorables a los y las trabajadoras como el derecho a la desconexión y la provisión de los medios de trabajo por parte de los empleadores, no entró en vigencia durante el ASPO/DISPO, sino que se prevé su aplicación a partir de los 90 días de finalizado el ASPO (art. 19)”.

Finalmente, con respecto al rol de las principales dirigencias sindicales del país en este contexto consideró: “las dirigencias sindicales conciliadoras se ocuparon de sostener el ajuste salarial vía negociaciones por debajo de la inflación y acordaron suspensiones y rebajas salariales a través de la negociación colectiva, siendo las líneas opositoras y los y las trabajadoras de base quienes han manifestado o protagonizado distintos conflictos, pero en una correlación de fuerzas claramente desfavorable para el conjunto de la clase, remarcó Marticorena.

La pandemia y las respuestas organizativas a la “nueva normalidad”

Hecho el diagnóstico sobre la situación, quedan flotando las preguntas: ¿cuáles son las respuestas que se fue dando la clase trabajadora para defender sus condiciones laborales y de vida?

Haciendo un paneo sobre cómo evolucionaron los conflictos laborales desde que se declaró la pandemia, Marticorena explica: “en un primer momento, sobresalieron reclamos por reducciones salariales, salud y seguridad en el trabajo, despidos y suspensiones, así como acerca del carácter esencial o no de distintas actividades. Las negociaciones salariales fueron postergadas, observándose mayores conflictos por motivos salariales a partir de mediados del año”.

En este marco, la investigadora del CEIL-CONICET considera que “los reclamos protagonizados por los llamados trabajadores y trabajadoras de plataformas tienen mucha importancia por la centralidad que asumieron estas actividades, declaradas esenciales, en un marco de aislamiento”, de quienes destaca “la realización de distintas medidas de fuerza, incluyendo paros internacionales”, como principales respuestas.

Otros conflictos destacados por parte de trabajadores esenciales fueron los protagonizados por trabajadores y trabajadoras de la salud y de supermercados – continúa – Por su parte, los y las docentes, quienes debieron desarrollar sus tareas en forma virtual, han protagonizado distintos paros virtuales”. Como línea común, Marticorena considera que en todos estos conflictos “lo que puede apreciarse es la inacción de gran parte de las direcciones sindicales, alineadas con el gobierno nacional, mientras los sectores combativos y los y las trabajadoras de base parecen ser quienes han protagonizado los distintos reclamos laborales”.

En tanto, Julia Campos consideró que “el primer objetivo de la clase en su conjunto frente a la pandemia fue de resistencia, de intentar no perder mucho y lograr que esas pérdidas no se consoliden más allá de la situación coyuntural de la pandemia. Estos objetivos fueron llevados adelante mediante acciones de protesta intensas y sostenidas en el tiempo”. Pensando específicamente en las principales metodologías de luchas gremiales implementadas en este contexto, consideró: “algunas de las formas más utilizadas fueron los paros, acampes, movilizaciones, piquetes, y diferentes denuncias públicas. Asimismo, se puede agrupar a los principales motivos de la protesta en: medidas de protección de salud; despidos y descuentos salariales; y recomposición salarial”.

“En relación a las medidas para proteger la salud (protocolos, materiales de seguridad de calidad, a disposición, y debates en torno a la esencialidad de la actividad), – amplió – se destacan las movilizaciones y asambleas llevadas adelante por los trabajadores y las trabajadoras de la salud enmarcados en ATE o en FESPROSA, multiplicadas en los hospitales y en diferentes provincias del país. Además se registraron diferentes conflictos por estos temas en los ingenios Ledesma, San Isidro y Tabacal, en el ferrocarril Sarmiento, en Metrovías, en la línea 60,  en Toyota, en Coto, en Cencosud, por solo nombrar algunos casos”.

En cuanto a las protestas contra los despidos y descuentos salariales consideró: “se suscitaron múltiples conflictos, aun cuando ambas dinámicas estaban prohibidas. En líneas generales, las acciones obreras tuvieron por objetivo revertir: en primer lugar, despidos o suspensiones,  en segundo lugar el pago de salarios en cuotas, y en tercer lugar recortes salariales o deuda completa de los salarios. En el primer caso, se registraron conflictos en Siderca, Grupo Sedamil Tenaris, Grub S.A, Teleperformance, Gotan, Gate Gourmet, y Vía Bariloche como ejemplos. En el segundo caso, podemos nombrar los conflictos en Perfil; Docentes de Neuquén; Docentes, personal de la administración pública y de la salud en la provincia de Chubut; Choferes de colectivo de Rosario, Santa Fe, Bariloche, Buenos Aires, Tucumán y Córdoba, y Glovo. Finalmente, hacia fin de año comenzaron a explicitarse los conflictos ligados a la recomposición salarial entre los que se destacan paros en la industria lechera y petrolera, movilizaciones en comercio, asambleas en la siderurgia, movilizaciones en el sector salud en numerosas provincias, piquetes de pesqueros en Chubut; movilizaciones en la empresa Citrus, paros en Perfil y el Cronista por la reapertura de paritarias; la jornada de lucha de ATE contra el ofrecimiento del 7% de aumento por parte del Estado Nacional, paro y movilizaciones de la Conadu Histórica y paros de la Asociación Judicial Bonaerense y de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación”.

Finalmente, consideró que “además de acciones de protesta, durante la pandemia se registraron acciones tendientes a morigerar el impacto de las misma en la salud de quienes trabajan y en sus condiciones de trabajo”. “Es interesante observar las acciones sindicales tendientes a pensar y construir protocolos de seguridad y a regular el teletrabajo”, destacó, y agregó: “una de las experiencias más interesantes fue la negociación colectiva de la implementación del teletrabajo para los judiciales de la provincia de Buenos Aires. Además de ser el primer convenio firmado de estas características, el sindicato incluyó una cláusula de vencimiento y posible renovación con el objetivo de no consagrar la modalidad. Al mismo tiempo, en dicho convenio se deja expresado el carácter voluntario y revocatorio del teletrabajo y el sostenimiento de todos los derechos laborales de la presencialidad tales como la fijación de la jornada y el derecho a la desconexión. Finalmente, se incluye una cláusula de información de diferentes indicadores ligados a la aplicación del teletrabajo en favor del sindicato”, explicó.

¿Cuál es la nueva normalidad sindical que se construirá en la post pandemia?

Finalmente, la pregunta sobre cómo sigue todo continúa girando como una moneda lanzada al aire.

Con respecto a las perspectivas a futuro que hay para la relación capital-trabajo para la post-pandemia, Clara Marticorena remarcó: “creo que la principal disputa consiste, precisamente, en el modo en que se pueden consolidar, o no, las condiciones imperantes en el marco de la pandemia en una ‘nueva normalidad’. Es decir, la disputa sobre cuánto del deterioro de las condiciones salariales y de trabajo logren o no constituirse en condiciones ‘normales’ de explotación de la fuerza de trabajo. Considero que este es el principal problema a pensar en un contexto de ajuste que posiblemente se profundice. En este sentido, es clave la estrategia de organización y lucha de los y las trabajadoras y el cuestionamiento de la estrategia de conciliación de gran parte de las dirigencias sindicales”, sentenció.

Por su parte, para Julia Campos el futuro tiene color de incierto: “creo que hacia adelante hay incertidumbre. Primero porque no sabemos cuál es el cierre del capítulo. Segundo porque es difícil magnificar los daños”. No obstante, rescata que “el ensayo llevado adelante durante estos meses también nos deja enseñanzas y la necesidad de tomar nota y trazarnos estrategias en ese sentido. Este fue el caso de sindicatos y comisiones internas que pudieron debatir y construir protocolos, pensar las condiciones de salubridad de sus espacios de trabajo y crear alternativas y demandas. Al mismo tiempo, la experiencia de teletrabajo fue abordada y discutida por muchos sectores que avanzaron, pensando las implicancias sobre las transformaciones que podía implicar a futuro en los procesos de trabajo”. 

* Este artículo forma parte de la cobertura especial del ciclo de formación “La Clase Trabajadora y la Pandemia: consecuencias, transformaciones y perspectivas de acción”, realizada por el Taller de Estudios Laborales (TEL), con apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.

Vivimos una disputa a nivel global en torno a la transición energética. La insostenible quema de combustibles fósiles ha obligado a comenzar tímidos ensayos de recambio del modelo. Pero el sistema energético no solo acarrea problemas ambientales, sino que implica también desigualdades, conflictos sociales y laborales que no están contemplados en la transición liderada por el capitalismo verde. Durante la última década sectores sindicales de América Latina vienen discutiendo en conjunto con organizaciones sociales, campesinas e indígenas una propuesta propia que contemple las diversas dimensiones que debería tener este proceso. En “Transición Justa: Debates latinoamericanos para el futuro energético” recorremos la historia y discusiones sobre este concepto para buscar profundizar en una propuesta situada desde los pueblos latinoamericanos que buscan construir nuevos caminos sobre su modelo energético.

La mirada dominante de la Transición Energética a nivel mundial se centra de manera casi exclusiva en el recambio de fuentes hacia renovables. Esas miradas, que consideramos parciales, no cuestionan el actual modelo, y entienden la energía como una mercancía y no un derecho. En igual sentido, las visiones estrictamente técnicas,  tampoco ponen en cuestión otro aspecto como lo es el destino de la generación energética. En suma, estas perspectivas dejan de lado la reflexión sobre la cuestión energética en relación con el modo de producción en el cual cobró forma y al cual contribuyen a reproducir.

Dentro de esas omisiones una de las principales es el lugar de las y los trabajadores del sector energético durante la transición. ¿Qué pasará con las personas cuyos puestos de trabajo sean destruidos?, ¿existen verdaderas políticas de reconversión laboral? Estas preguntas han guiado los debates de los sectores sindicales que han propuesto la idea de Transición Justa para problematizar su rol dentro del recambio energético mundial.

Las características propias de nuestro continente hicieron que dos elementos fundamentales se unan a este debate. En primer lugar está la diversidad de sectores sociales activos que no se referencian ni organizan a través de sindicatos. Durante las últimas décadas se han abierto diversos canales de diálogo y encuentro entre estos sectores de trabajadores/as y organizaciones sociales, indígenas, y campesinas. Esto ha provocado que a nivel local el debate de la Transición Justa se ponga en clave sistémica, lo que contempla el conjunto de las inequidades que el presente modo de producción reproduce, sean estas de clase, género, raciales o de cualquier otro tipo.

Otro elemento destacado es la necesidad de buscar especificidades para la Transición Justa en el Sur Global y diferenciarla de la del Norte, debido a las particularidades de cada territorio, e incluso al interior de los países periféricos. Hoy estos espacios de debate Norte-Sur se encuentran ante el desafío de hacer este diálogo desde la diferencia.

Pensar, entonces, en este tipo de cambio sistémico obliga a desplegar no solo instancias de diálogo social, sino que efectivamente las comunidades tomen en sus manos el poder y lo gestionen a su favor. En suma, propiciar una Transición Justa desde los pueblos y para los pueblos exige que lo viejo termine de morir y lo nuevo acabe de nacer.

Descarga el informe aquí.

Informe en inglés «Just Transition: Latin American debates for the energy future«.

«MARCHA atrás» es una publicación que realizamos junto a la Casa Berltolt Brecht de Uruguay en el intento de visibilizar algunos de los principales retrocesos de dicho país en términos de derechos humanos.

En esta primera edición hablamos sobre la política en materia económica.

Puedes descargarla aquí.

“Volaron cosas, bajamos escaleras. Seguimos a la multitud. Lloramos, vimos llorar. Vimos el hongo en el cielo. Vimos el cielo amarillo marrón. Las calles llenas de cosas y las casas abiertas como domingo de sol. Pero no era domingo. Era viernes. Nuestra generación recuerda todos los detalles”.

El 3 de noviembre de 1995, la ciudad cordobesa de Río Tercero fue literalmente bombardeada con más de 25 mil proyectiles. Murieron siete personas, 300 quedaron heridas y 15 mil se autoevacuaron. Hubo una incontable cantidad de daños, todavía innombrados, centenares de casas derrumbadas, esquirlas y bombas desparramadas por toda la ciudad. La onda expansiva arrasó con las 30 manzanas que rodeaban los polvorines.

El 24 de noviembre de ese mismo año volvieron a explotar las bombas en Río Tercero. Según las explicaciones oficiales, por negligencia de Gendarmería, que estaba encargada de detonar los proyectiles todavía existentes. A once días de la primera explosión, la memoria demasiado fresca del horror duplicó el pánico.

Recién 19 años más tarde, en 2014, el Tribunal Oral Federal N° 2 determinó que las explosiones fueron intencionales y planificadas, para ocultar el faltante de armas vendidas ilegalmente a Croacia y Ecuador. El expresidente Carlos Menem y Martín Balza, entonces titular del Ejército, fueron desvinculados por falta de mérito. Hasta que hace pocos días atrás, tras numerosos intentos de cerrar la causa, el riojano recibió la noticia de que irá a juicio en febrero de 2021. La acusación: estrago doloso agravado.

Visibilizar el atentado

En tantos años de dolor y heridas, la búsqueda constante de hacer memoria al andar y analizar los hechos de un pasado no tan remoto dio origen a Onda Expansiva, un proyecto periodístico que busca visibilizar el atentado, convertido en hito de la impunidad y la corrupción promovidas desde el Estado durante el neoliberalismo.

“Lo que pasó en Río Tercero es un punto de partida para pensar los años noventa. No fue un hecho aislado, se sitúa en una serie de acontecimientos que ocurrieron en la década menemista y que vinieron a reforzar el paradigma de la impunidad, la injusticia y el terror del modelo neoliberal en América Latina”, apunta Débora Cerutti, integrante del colectivo.

Onda Expansiva revuelve la memoria de esos días a partir de reflexiones sobre las infancias en los ’90. El registro de esta propuesta documental es un delicado cruce entre periodismo y literatura, una presentación sensible, plástica, de un momento que refleja un proceso histórico. El viaje va desde los diarios de época, la descripción de olores y sensaciones hasta la reconstrucción de mapas que permiten visualizar la magnitud de este atentado provocado por el Estado argentino. Contar y documentar para resistir al olvido.

El martes 3 de noviembre se realizó una charla online en el canal de facebook de la Fundación Rosa Luxemburgo Cono Sur con distintas personas que realizaron trabajos vinculados a la memoria en torno al atentado. En el sitio web de Onda Expansiva sobresale una crónica literaria que vertebra hechos, recuerdos, sueños y cifras. De todo eso está compuesto Río Tercero. Las voces de distintos protagonistas que habitaban y habitan la ciudad, se vuelven vivencia y la búsqueda de respuestas a las preguntas que atraviesan a la comunidad: qué pasó, qué se sintió, cómo se vive después de un bombardeo.

“Realizar este trabajo –acota Cerutti– implicó remover nuestras infancias en Río Tercero. Darnos cuenta de que nuestra generación treintañera, que en aquel entonces tenía nueve o diez años, recuerda todos los detalles de ese día. El desafío era poner ese relato en una memoria colectiva que se actualiza ante la exigencia de verdad y justicia”.

Fotografías de archivo, narrativas vinculadas a diarios de la época, videos y un registro cartográfico para desentramar las experiencias de impunidad. Onda Expansiva se convierte en el primer relato de una serie que será producida a lo largo de 2021, en conjunto con la Fundación Rosa Luxemburgo, apuntando a reconstruir la memoria de los ’90 en el Cono Sur y las narrativas de sus pueblos respecto de los atropellos del neoliberalismo.

Para acceder al sitio: https://www.memoriaenterritorio.com.ar/ondaexpansiva

Revive la presentación en nuestro canal de Facebook y Youtube:

 

El pasado jueves 19 de noviembre las editoriales Tinta Limón ediciones (Argentina) y Banda Propia editoras (Chile), en colaboración con la Fundación Rosa Luxemburgo, cruzamos la cordillera para «LEER A ROSA HOY» a propósito de la reciente publicación de nuestros libros «Rosa Luxemburgo y el arte de la política» (Tinta Limón/FRL, 2020) de la socióloga marxista y feminista alemana Frigga Haug, y «Dime cuando vienes. Cartas de amor 1893-1917» (Banda Propia/FRL, 2020), de Rosa Luxemburgo.

El evento, que fue transmitido en vivo en nuestro canal de Facebook, contó con la participación de Verónica Gago (Argentina), Paula Valero (España) y Pierina Ferretti (Chile) y con intervenciones grabadas de Frigga Haug, Diamela Eltit y Gabriela Borrelli Azara.

 

 

 

 

 

 

Compartimos la séptima de las ocho entregas del Atlas de las migraciones, el resultado de una nueva cooperación entre la Fundación Rosa Luxemburgo y el Dipló Cono Sur.

Adaptado de la versión original alemana, y con el agregado de artículos locales para ampliar la perspectiva latinoamericana, el Atlas de las migraciones se propone contextualizar la agenda migrante nacional en el espacio global y en el tiempo histórico.

Millones de migrantes viven situaciones más dramáticas que nunca debido al impacto de la pandemia. Sin embargo, esta es también una época de solidaridad reforzada en todo el planeta. Es en este espíritu que les proponemos este nuevo material.

Descargue aquí el suplemento número 7 del “Atlas de las migraciones”: Persecución, intolerancia y desigualdad

El eco-glosario es un instrumento para la discusión territorial en torno al proceso constituyente. Se trata de un glosario de términos que busca, sin ofrecer definiciones acabadas, introducirnos en aquellas propuestas desarrolladas en procesos territoriales y sociales que permiten posicionar nuevos horizontes post extractivistas en el marco del actual debate constituyente que se vive en el país.

Para estructurar la información, el eco-glosario consta de 5 ejes temáticos que esperamos se transformen en materias propias a ser reguladas por el poder constituyente en el necesario ejercicio de refundar el sistema institucional chileno, con el fin de que podamos vivir y dejar vivir a través de una Constitución ecológica, feminista y plurinacional. Cada eje comienza con la necesaria introducción formativa acerca de lo que contempla la vigente Constitución, que, como sabemos, fue impuesta el 11 de septiembre del año 1980 por el régimen dictatorial de Augusto Pinochet, a través de un plebiscito que se realizó de forma poco democrática y transparente.

Entre los 5 ejes del eco-glosario se ubican las dos grandes materias que regulan las constituciones del mundo, esto es, la organización principal del Estado y la garantía de derechos fundamentales. En ese sentido, subdividimos la primera de estas materias en organización política y organización territorial del Estado, para permitir un análisis más acabado de las temáticas territoriales. Asimismo, nos tomamos la libertad de agregar dos ejes más que nos parecen fundamentales para el debate eco-constituyente: En primer lugar, la regulación de los elementos naturales, que constituye un tema de derecho ambiental constitucional indispensable por la estrecha vinculación que existe entre la efectiva protección de la Naturaleza y la titularidad-gestión de los elementos que la conforman. En segundo lugar, la estructura económica interna, la cual nos permite identificar los elementos constitucionales que sostienen nuestro actual modelo económico capitalista y extractivista, con la intención de buscar salidas y alternativas. En definitiva, es insostenible seguir desligando el debate económico de las preocupaciones ambientales. Finalmente, en cuanto a los actuales principios constitucionales, optamos por ir desarrollándolos en los distintos ejes mencionados, según la temática involucrada.

Como equipo OLCA, en apoyo a la Fundación Rosa Luxemburgo Cono Sur, esperamos que este trabajo pueda colaborar al necesario fortalecimiento de los debates y procesos educativos territoriales y socioambientales constituyentes, más aún en este escenario tan adverso de crisis ecológica, sanitaria, económica y social que estamos atravesando.

Pueden acceder al documento aquí.

Mira el lanzamiento en vivo:

 

Tanto en Córdoba como en el Delta de Paraná, las zonas más afectadas por los incendios de este año, la organización de las mujeres enfrentó los daños ambientales y económicos provocados por el agronegocio. “Somos ese vínculo directo con la tierra y los montes”.

Por Laura Gambale | 8 de noviembre de 2020

Publicado en el micrositio #ActivoAmbiental realizado en conjunto con Diario Tiempo Argentino

 

 

Más de 330 mil hectáreas de bosque nativo arrasadas en lo que va del año en Córdoba y otros cientos de miles más en los humedales del Delta del Paraná. El avance feroz del extractivismo encuentra una resistencia en los distintos movimientos ecofeministas. Son las mujeres las que ponen el cuerpo para apagar el fuego. Literal.

 

“Las quemas intencionales de los humedales del Delta del Paraná (que se iniciaron en febrero de este año y que todavía siguen activas) son el resultado de un largo saqueo, que incluye una larga cadena de violencias narrada en las historias de mujeres de río que llevan su vida adelante tanto en las costas como en las islas incendiadas, y que han tenido que resistir con sus cuerpos el avance del fuego, las fumigaciones con glifosato a metros de sus hogares, o la pérdida de ingresos como ocurrió hace poco con las pescadoras que se quedaron sin poder pescar, y así también sin qué dar de comer a su familia, como consecuencia de la bajante histórica del Paraná”, explica Ana Fiol, docente, investigadora y miembro de Río Feminista.

 

En Córdoba, militantes feministas se sumaron en los últimos meses a las asambleas ambientalistas y se prepararon como brigadistas para poner el cuerpo contra los incendios. A ellas se les suman las campesinas indígenas que desde siempre sostienen la vida comunitaria en los territorios, y que ahora, a la par de sus compañeros, se suman para pelear contra el fuego y armar los campamentos improvisados donde mantienen a salvo a sus familias.  “Las mujeres somos ese vínculo directo con la tierra, con el cuidado de nuestra producción, de nuestros montes, de nuestros hijos y de nuestros jóvenes”, dice Ana Lucia Agnelli, militante y miembro del Movimiento Campesino de Córdoba y de la Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo (Co.De.Bo.Na).

 

Contra la colonización

 

Antes de recorrer las historias en primera persona, es necesario remarcar por qué somos las mujeres las más afectadas ante la crisis ecológica. En su libro “Ecofeminismo para otro mundo posible”, la filósofa ecofeminista Lucía Puleo afirma que somos “las primeras perjudicadas por la contaminación medioambiental y las catástrofes ´naturales´, tal como ya lo demostraba la conferencia de la Mujer de Naciones Unidas celebrada en el año 2000”, sin embargo, “no se visibiliza la relación entre la estratificación de género y los problemas medioambientales”. Y aporta un dato: “Biológicamente, el cuerpo femenino tiene una mayor vulnerabilidad ante la contaminación. Esta cuestión ha sido comprobada por numerosos estudios que indican que los agrotóxicos presentes en los alimentos y en las dioxinas de las incineradoras nos afectan más a las mujeres que a los hombres. Existen claros indicios de que el aumento del cáncer de mama en los últimos cincuenta años se debe principalmente a la contaminación medioambiental con xenoestrógenos, es decir, sustancias químicamente similares al estrógeno”.

 

 

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(Foto: Prensa UTT)

 

Vandana Shiva y Maria Mies, referentes indiscutibles del ecofeminismo, lo definen como “una potente corriente de pensamiento y un movimiento social que liga el ecologismo y el feminismo”,y que “se trata de una filosofía y una práctica activista que defiende que el modelo económico y cultural occidental se constituyó, se ha constituido y se mantiene por medio de la colonización de las mujeres, de los pueblos ´extranjeros´ y de sus tierras, y de la naturaleza”. En el libro “Ecofeminismo: Teoría, Crítica y Perspectivas” también dejan expuesta la subordinación de las mujeres a los hombres y la explotación de la naturaleza como dos caras de una misma moneda respondiendo a lógicas comunes: la ilusión de poder vivir al margen de la naturaleza, el ejercicio del poder patriarcal y del sometimiento de la vida a la exigencia de la acumulación. “El ecofeminismo -dice en el prólogo del libro- denuncia cómo la inmanencia de la vida humana y los límites ecológicos quedan fuera de las preocupaciones de la economía y del desarrollo. Esta denuncia trastoca las bases fundamentales del paradigma económico capitalista y revela que su lógica es incompatible con la de un mundo sostenible y justo”.

 

Invisibles

 

Río Feminista (Cuenca del Río Paraná) está integrada por 38 mujeres de diversas organizaciones territoriales principalmente de Entre Ríos, y en menor medida de Santa Fe y  Buenos Aires, que se unieron hace casi dos años para conformar una red de redes con un doble objetivo: interconectar a feministas y ambientalistas de diversas organizaciones a largo del Delta del Paraná con el fin de retroalimentar saberes y experiencias, y, en paralelo, recuperar las historias de las mujeres de las islas que han sido invisibilizadas históricamente y que ahora además resisten las quemas.

 

Así fue que a principios de 2019 un grupo de la red viajó por el río Paraná desde Victoria (Entre Ríos) hasta Eldorado (Misiones), parando en distintos puntos del camino para recuperar las historias de las mujeres que vienen acuerpando la defensa de su territorio ante el avance extractivo.

“Las mujeres de río sabemos que la naturaleza ya no es tan predecible y por eso siempre estamos preparadas para lo que pueda suceder”, anuncia María Paula Ruiz Díaz, docente de arte e integrante de Río Feminista. “Empezamos recorriendo la zona de islas más cercanas a Entre Ríos, entrando en contacto con las cocineras y maestras del lugar, porque son las que tienen más a mano el pulso cotidiano de los cuidados y de lo que pasa en el territorio. Con los días también nos fuimos dando cuenta de todo el trabajo Isleño invisibilizado de las otras mujeres de la zona: las pescadoras, las huerteras, las estoqueadoras, las dulceras, entre otras. Así fue que decidimos ampliar el recorrido y extenderlo por el Paraná hasta Misiones”.

 

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(Foto: Natalia Roca)

Fiol también recuerda que cuando estaban “en pleno trabajo de recolectar las voces invisibilizadas de las mujeres, empezaron las quemas y fue ahí cuando vimos con total claridad que en la narración de las vidas de las compañeras isleñas estaban escritas las razones estructurales que hoy desembocaron en esas mismas quemas”. Para Fiol, los incendios son el resultado del avance del agronegocio en los cuerpos y en los territorios. “Si bien la cuestión ambiental se puso fuertemente en agenda por lo que sucede con las quemas de los humedales, desde siempre hemos elegido trabajar en función de lo ambiental comunitario, bajo esta idea de que cuando aprendemos a construir con el otro también se aprende a cuidar el espacio y a respetar la vida, una noción muy del ecofeminismo,” subraya.

 

Ruíz Díaz agrega que hay dos formas de luchas bien presentes: “Así como hay familias que han tenido que ir a la costa para mantener a su familia a salvo, también hay otras que han puesto el cuerpo y se han quedado resistiendo. De cualquier manera, lo que se ve en las historias de las distintas isleñas es la manera en que el extractivismo arrasa con nuestros territorios, con nuestros cuerpos y con nuestras vidas en comunidad. Y ahí siempre, siempre, se ve a las mujeres poniendo el cuerpo. Al extremo está la historia de Josefa, que se atrincheró en el municipio de Victoria porque un tal señor Juárez quería sacarle sus tierras, quien ya tenía 2000 hectáreas y además quería las 180 hectáreas que tenía ella. Josefa resistió con el cuerpo, fue a juicio hasta que por fin le confirmaron su tenencia de territorio y hasta el día de hoy vive en su lugar. También existe el testimonio de otras mujeres que han venido a la costa justamente por la intervención del puente que cambió las bajadas y subidas del río, perjudicando el hábitat y haciendo imposible sostener una vida constante. Así las comunidades se fueron rompiendo y fueron nuevamente las mujeres las que decidieron mudarse y llevarse a sus familias a un lugar más seguro”.

 

Fiol suma más relatos con la misma impronta: “También está la mujer que te cuenta que su madre la parió a ella y su hermana en la isla, y después se tuvieron que ir porque el ganadero vecino que quería sus tierras las amenazó”.

“Las islas hoy –concluye– son zona de sacrificio. Si me preguntás dónde viven los más vulnerables, te digo que justamente ahí, en las zonas que han quedado devastadas. En cuanto a las mujeres, lo que buscan de manera urgente es la presencia del Estado. La otra vez, una isleña me contaba que a su viejo se le quemó todo el boyero, y me preguntaba si no había un programa para ayudar a reparar estas pérdidas. Desde ese tipo de presencia se necesita hasta una mucho más amplia y determinante. Necesitamos que todos los niveles de gobierno se hagan responsables de su parte y actúen a favor del pueblo”.

 

A la par de nuestros compañeros

 

“Hoy ponemos el cuerpo en los incendios como ya lo hacíamos para hacer frente a la violencia machista y patriarcal. Volemos a las calles para decir basta de avances violentos y económicos sobre nuestros territorios. El monte es vida”, introduce Ivana “La Colo” Trevin, brigadista, trabajadora social y militante ecofeminista miembro del Movimiento Plurinacional de Mujeres de Capilla del Monte. Ella es de Charbonier, un pueblo a 15 kilómetros de Capilla del Monte. El 23 de agosto tuvo que auto evacuarse junto a su familia y a vecinos por culpa del fuego. Ese primer foco arrasó con unas 50 hectáreas. En ese momento, además de organizarse para cortar rutas y exigir respuestas al gobernador Juan Schiaretti, se preparó como brigadista con los bomberos de la zona. “Somos las feministas de distintos puntos de la provincia las mismas que ahora participamos de las asambleas ambientalistas y resistimos el avance de los fuegos cuerpo a cuerpo a la par de nuestros compañeros. Es clave cómo la organización feminista potenció a las luchas ambientalistas que ya estaban activas en la provincia por causas pasadas”.

 

Entre esas causas históricas que menciona Trevin, hay situaciones emblemáticas, como el caso de la campesina Ramona Orellano, de 94 años, que desde hace más de 20 resiste los desalojos de sus tierras de origen y que todavía lucha por obtener los derechos sobre ese territorio familiar. “Ramona fue una de las mujeres de la comunidad que marcó un antes y un después para nosotras por su determinación de lucha y por su condición de mujer al frente de la defensa de su territorio. Una gran luchadora y un faro en donde nos pudimos reconocer todas nosotras, como mujeres con incansable necesidad de luchar y de ponernos de pie”, se suma Ana Lucia Agnelli, militante y miembro del Movimiento Campesino de Córdoba, una organización que tiene más de 20 años en la provincia y de la que participan unas 1200 familias.

 

Hace una década, las campesinas empezaron a reconocerse en la gran participación que tienen tanto en las tareas productivas como en la de garantizar la reproducción y la sostenibilidad de la vida de las familias y las comunidades. Así se dieron cuenta de la poca o nula intervención que tenían en la toma de decisión sobre los medios de producción, su titularidad y su lugar en la política sectorial. “Al llegar a sus casas, las mujeres campesinas siempre fueron las que se encargaron de que los niños y niñas estén cuidados, que las cabras estén atendidas, que el patio esté limpio y que las sillas alcancen para todos. Y gracias a que nos empezamos a juntar y a reconocer en las mismas situaciones de vulnerabilidad y desigualdad, nos fortalecimos tomadas del feminismo como herramienta para la transformación”, recuerda Agnelli.

 

 

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(Foto: Gentileza Natalia Roca)

El movimiento campesino generó una cooperativa de mujeres que tiene un emprendimiento de costura, diversos espacios con queseras y una fábrica de tomates, entre otros. “El eje de lo productivo también creció y fue liberador. Además, hicimos escuelas de formación donde pusimos sobre la mesa qué era la violencia, cómo queríamos ser representadas en nuestra organización, y cómo nos queríamos empezar a relacionar entre nosotras y con nuestros compañeros”.Para Lucía Castellano, militante ecofeminista de Sierras Chicas, en Córdoba, “los incendios son uno más de los flagelos que nos azotan desde hace tiempo. Este año ha sido demasiada la destrucción del poco monte nativo que nos queda. En una provincia que tenía 12.000.000 de hectáreas de bosque nativo hace 100 años nos quedaban unas 600.000 hectáreas hasta este año y de eso se quemó la mitad. Por eso decimos que donde hubo fuego ahora tiene que vivir el monte. No aceptamos que aparezcan más countries, ni canteras, ni ningún tipo de emprendimiento en zonas quemadas. Y esto no es un capricho ya que lo dicen las leyes vigentes”.

 

Castellano cita al geógrafo Pablo Sigismondi para quien los incendios en Córdoba son “crímenes de lesa ambientalidad”. “El ecofeminismo –finaliza– no es ajeno a este movimiento en defensa de la vida, porque es la misma lucha. Somos víctimas de un modelo extractivista, patriarcal y ecocida que se manifiesta de muchas maneras. También la resistencia de las comunidades indígenas nos aporta una cosmovisión muy interesante, ignorada por la visión occidental hegemónica que ve a la naturaleza sólo como fuente inagotable de ´recursos´, lo que nos ha llevado a este extractivismo feroz, con las consecuencias que conocemos; la pandemia, entre otras. Si no entendemos que somos parte de la naturaleza y no sus dueños, si no cambiamos nuestros modos de producción, distribución y consumo actuales, no hay futuro para nosotres ni para las generaciones venideras”.

 

Recién publicado por Tinta Limón y la Fundación Rosa Luxemburgo, un libro de la socióloga y filósofa alemana Frigga Haug, ofrece una revisión del pensamiento de la pensadora polaca más trascendente de la historia y una actualización permanente de sus ideas, justo en el momento en que Polonia estalla por las restricciones que se pretenden imponer al derecho al aborto. Rosa Luxemburgo y el arte de la política habla de las estrategias de la revolución. En exclusiva para Las12, una entrevista a Haug, quien reconoce haber esquivado a Luxemburgo en su formación inicial pero luego haberse volcado con devoción a la autora de la frase “Para la mujer burguesa, su casa es el mundo; para la proletaria, el mundo es su casa”.

Hemos visto estos días las calles de Polonia tomadas por manifestaciones de dimensiones históricas e incluso una nueva huelga feminista. Toda la movilización es contra la restricción al derecho al aborto dictaminada por un fallo del Tribunal Constitucional, el cual prohíbe abortar en casi todas las situaciones incluso ya previstas. Las protestas llevan más de diez días tomando sobre todo Varsovia pero también varias ciudades y hasta pequeños pueblos y aldeas del país, gobernado por la derecha. Hubo intervenciones en iglesias, performances con traje de la serie El cuento de la criada, pero también alianzas con sectores gremiales de taxistas, agricultorxs y mineros. ¿Qué mejor que este levantamiento de las calles para traer a la más famosa militante y pensadora polaca: Rosa Luxemburgo?

Acaba de editarse en Argentina el libro Rosa Luxemburgo y el arte de la política (Tinta Limón Ediciones, Fundación Rosa Luxemburgo). Su autora es Frigga Haug, una militante y teórica alemana, conocida investigadora del Institut für Kritische Theorie y editora del diccionario histórico-crítico del marxismo. Como cuenta en esta entrevista realizada por Sigrun Matthiesen (a partir de preguntas que le mandamos desde acá), llegó al feminismo y a la obra de Rosa Luxemburgo por empuje del movimiento estudiantil, haciendo una suerte de desvío de su propia trayectoria política dentro del movimiento obrero. Ese “encuentro” con la obra de Rosa siembra la semilla de este libro que da pistas para el arte de la política feminista.

En su libro se tratan tanto cuestiones biográficas de Luxemburgo como sus análisis teóricos e intervenciones políticas (artículos periodísticos, discursos en conferencias del partido y congresos sindicales), pero se lo hace sin dividirlos (como si por un lado estuvieran unos datos de color que ilustran lo verdaderamente serio, que sucede por otro lado). Más bien, Haugg pone en marcha una clave de lectura sobre la obra de Rosa, donde la famosa consigna «lo personal es político» se hace método: “poner de relieve su modo de hacer, aprender cómo estudiaba ella los acontecimientos mundiales, cómo informaba sobre ellos, qué método seguía para descomponer los sucesos, cómo unía las doctrinas con los pensamientos habituales entre la población y así los animaba a pensar críticamente por sí mismos”. Se trata, en fin, de destilar cómo conjuga investigación y elaboración colectiva, educación popular y agitación.

En esta entrevista despliega un concepto de Luxemburgo clave para la actualidad: el de una realpolitik revolucionaria que combina objetivos concretos y a corto plazo con un horizonte revolucionario más ambicioso, pero también el “teorema de apropiación de tierras” con que la polaca explicó la voracidad colonial del capitalismo.

Frigga Haug

Entrevista a Frigga Haug

Por Sigrun Matthiesen

¿En qué radica la actualidad de Rosa Luxemburgo?

–La pregunta por su actualidad es electrizante porque espontáneamente responderíamos que no es actual. Esa mujer de sombreros enormes y polleras increíbles, a la que además ya nadie conoce, ¿cómo podría ser actual? Sin embargo, cuando la leemos y nos introducimos en su obra, comprobamos que es de una actualidad absoluta, como si viviera en esta época y se enfrentara a nuestros mismos interrogantes. Voy a dar un ejemplo: ella acuña el concepto de Realpolitik revolucionaria (“política real revolucionaria”). ¿A qué se refiere con eso? Puede que suene un poco complicado. Y la palabra “revolucionaria”… puede resultar difícil hacerse cargo de tal palabra. Cuando presenté esta idea por primera vez, fue inmediatamente traducida y una persona, alguien importante, dijo “mejor hablemos de política radical de reformas y no de Realpolitik revolucionaria”. Pero Rosa Luxemburgo se refiere a que la política debe guiarse por un objetivo distante, que es lo que queremos alcanzar, lo que ansiamos para nuestra sociedad, identificar la opresión y los caminos para superarla. Eso es lo revolucionario, pero es un objetivo a largo plazo. Actualmente no se puede hacer política de esa manera, no se puede ir por las calles –como el movimiento del 68– diciendo “aboliremos la policía, aboliremos todo tipo de orden”, sino que hay que hablar de Realpolitik e ir a los parlamentos, porque esa es hoy la forma de lo político; hay que formular demandas que sean factibles aquí y ahora. Pero, a su vez, Luxemburgo dice que no deben ser “reformistas” en el sentido de darse por satisfechas con lo primero que consiguen, sino que las personas llevan en sí la fuerza de seguir luchando hacia el objetivo distante, y eso es Realpolitik revolucionaria. Luxemburgo emplea el concepto una única vez en todos sus escritos, pensábamos que no era así, pero es así, una única vez, y ella dice que… –cito de memoria– “Fue recién Marx quien nos permitió reconocer los medios para ver hacia dónde queremos llegar, a qué sociedad queremos llegar, es decir, a tener en vista el objetivo último que debe orientar cada uno de los pasos de nuestra política de reformas”. Es una frase muy sencilla, pero si la estudiamos y miramos de cerca lo que hizo, cobra una actualidad absoluta.

Además su tesis del imperialismo es también decisiva para hoy…

–Hoy reviste enorme actualidad el llamado “Teorema de la apropiación de tierras”. Aun si se lo discute completamente separado de Luxemburgo, como si hubiera surgido de otra manera, es ella quien lo desarrolla exhaustivamente en el libro La acumulación del capital, tomo cinco de sus obras completas. Dicho en términos muy sencillos eso significa que es intrínseca al capitalismo la necesidad siempre de más, el modelo de crecimiento requiere siempre más de lo que podemos, no puede existir sin multiplicarse constantemente. Pero esto supone un modo de producción que no es viable porque la tierra es finita, lxs trabajadorxs son finitos, las fuerzas son finitas, y ahora en plena crisis ecológica, climática, en medio de tantas crisis se advierte que esto así no funciona. No es un modelo de administración económica ni sostenible, ni sustentable. Ella presupone en el capitalismo un entorno no capitalista, y el crecimiento consiste justamente en ir “comiéndose” todo alrededor, de modo que el entorno no capitalista se reduce cada vez más. Pero no se puede permitir que los mercados se expandan cada vez más sin subordinarse ni adecuarse a otros modos de producción. Esto podemos reconocerlo de inmediato, cualquiera puede entenderlo, se puede transmitir a las personas, que pueden ponerlo a prueba en sus pequeños jardines. Y al mismo tiempo esto explica lo terrible, catastrófica que es la situación y cómo la finitud de los recursos de la tierra pone todo al borde de una nueva guerra. El momento actual es en cierta manera modélico por la forma en que deja entrever los diferentes elementos. Y también esto se puede estudiar en Rosa Luxemburgo.

Rosa Luxemburgo

¿Cómo empezó tu vínculo con sus ideas?

–Yo no conocía a Rosa Luxemburgo en la época en que el movimiento estudiantil ya estaba en marcha, yo venía del movimiento antinuclear, unos diez años anterior, es decir, ya era madura y estaba politizada pero nunca había leído a Rosa Luxemburgo porque en el movimiento de trabajadores –aunque éramos estudiantes nos sentíamos parte del movimiento de trabajadores–, ella no tenía relevancia. Más bien tenía una imagen negativa porque el juicio generalizado era que no había hecho ningún aporte teórico, y para peor llevaba esos sombreros demodé, así que yo me venía ahorrando leer esos volúmenes de discursos y textos. Como no “había que leerla”, no la leía. Todo empezó por casualidad, en realidad. Corrían los años 70 y las estudiantes de la Universidad de Hamburgo lograron a fuerza de lucha que se creara un seminario de mujeres. Con sus diferencias, todos los grupos se habían unido y habían logrado que se creara ese seminario para que fuera reconocido como parte de la carrera universitaria. Pero no encontraban una profesora que las convenciera o que estuviera dispuesta a hacerse cargo, de modo que un día me tocaron la puerta. Yo no era profesora de la Universidad de Hamburgo sino de la Escuela Superior de Economía y Política, esa que tras la guerra había sido ganada sindicalmente por los trabajadores. Un día se me aparece en la puerta una estudiante de la Universidad de Hamburgo, y mientras estira la espalda, me dice: “La verdad es que usted no nos gusta, sabemos que no es lesbiana, que está casada, tiene un hijo y, como si fuera poco, es marxista, pero igual queremos que usted asuma el seminario”, y después me contó a las apuradas de lo que se trataba. Yo sentí que había que hacerlo, y que yo iba a tener que hacerlo. Así que fui. Era impresionante lo lleno que estaba, hasta los pasillos estaban colmados y yo me preguntaba “¿qué les doy para leer?”. Marx no les podía dar, no podía darles a leer un hombre, Clara Zetkin no me parecía adecuada, entonces me puse a leer a Rosa Luxemburgo. De pronto encontré “La proletaria”, un artículo muy breve. El lenguaje era imposible, todo el tiempo hablaba de “lucha de clases”, de “proletariado”, de “capital”, yo me preguntaba “¿qué hago con esto?”. Pero sin embargo la leímos y fue un aprendizaje increíble también para mí porque contiene algunas frases maravillosas y contundentes como una que todavía sé de memoria: “Para la mujer burguesa, su casa es el mundo; para la proletaria, el mundo es su casa”. Con esas palabras concisas, maravillosas, las mujeres pudieron aprender muy rápidamente sobre Rosa Luxemburgo, pero también sobre el lenguaje en la política, a manejar el lenguaje, a no evitar palabras. Me avergoncé mucho de mí misma por la forma en que había pensado sobre ella.

¿Cuál es la utilidad de Luxemburgo para los feminismos contemporáneos?

–Hay algo que aprendimos muy tardíamente como feministas, y es que se debe trabajar con la contradicción; si pensamos las cosas en movimiento, debemos incorporar las contradicciones y ver adónde conducen, en lugar de confrontar y rechazar todo de plano. Tomemos un ejemplo: el parlamento. Ese parlamento que ya hemos reconocido como burgués, como conquista burguesa frente a la monarquía, ¿realmente queremos estar en el parlamento? Podríamos rechazarlo de plano enfurecidas, pero Rosa Luxemburgo no lo hace sino que nos enseña que el parlamento es el lugar donde podemos dirimir nuestras contradicciones, llevarlas al frente. Si bien estamos en contra del parlamento como tertulia burguesa –como ella dice– al mismo tiempo es el terreno donde se hace pública la cuestión de fondo. En cualquier caso se necesita el parlamento como escenario para interpelar al pueblo. Y con esa palabra estamos ante otro problema, uno de los principales en el feminismo contemporáneo, la palabra “pueblo”, ¿quién habla todavía de pueblo hoy en día? ¿Pero acaso hablamos de “masas”? Tampoco. Pero Rosa Luxemburgo es completamente intransigente, ella les habla a las masas, porque las concibe como personas en movimiento, esa es la masa, las propias personas que se han puesto en marcha. ¿Para qué? Para tomar el gobierno. Pero por supuesto no pueden hacerlo porque nadie les ha enseñado a gobernar. En todos sus textos habla dirigiéndose al pueblo, a cada una de las personas, como si estuvieran en el gobierno y debieran medir la magnitud de los problemas como si los tuvieran que resolver ellas mismas. Y yo no veo que eso sea muy distinto de lo que hacemos nosotras cuando escribimos artículos o realizamos acciones para explicar a las personas de qué se trata en el fondo todo esto, qué intereses están en juego ahora.

¿Y qué necesitamos entender y difundir hoy sobre los intereses en juego?

–Debemos ver qué capitales están ahora asociados con qué parte, con quién, ver quién está tirando de ahí y dónde todo eso termina en guerra, y ver dónde podemos intervenir. Y no podemos hacerlo si no estudiamos los diferentes intereses particulares, las rutas comerciales, qué está pasando con las importaciones y las exportaciones, quién está del otro lado ahora. Así es como estamos en medio de eso, sentadas frente a nuestro escritorio teniendo que tomar posición sobre el conflicto entre China y Estados Unidos, y leemos los periódicos, no solamente lo que están haciendo los nuestros en nuestras pequeñas revistas, y es verdaderamente difícil dilucidarlo, no se puede resolver de manera emocional, no podemos decir simplemente que estamos a favor o en contra de China, o de Rusia, o si preferimos a Joe Biden. ¿Cómo lo resolvemos? En este sentido, el pensamiento de Rosa Luxemburgo es de total actualidad porque ella estudiaba fundamentalmente las rutas comerciales y escribía sobre cuántas toneladas llevaban esos barcos que iban en tal dirección y con qué volvían. Al principio se lee como si no tuviera nada que ver con nosotrxs, pero sí tiene que ver porque nos enseña a percibir la realidad, a los poderosos y sus actos, y a percibir en qué puntos podríamos intervenir. Rosa Luxemburgo hace algo que se ha vuelto demodé: Ella “en-se-ña”, hace escuela de la política y nos enseña cómo se hace política, y eso es totalmente actual. No he leído nada de ella que no sea actual.

Cuando ves que no se avanza como se quisiera en términos de política concreta, ¿te consuela pensar en Rosa Luxemburgo, en sus frustraciones y perseverancias?

–Mucho. Tiene una forma de pensar espontáneamente marxista, como si Marx estuviera en ella pero a ella no la sentimos tan lejana. Al leer a Marx no sentimos que su teoría nos penetre por los poros de la piel; aprendemos mucho, es cierto, nos damos cuenta de que estamos aprendiendo, pero con Luxemburgo es más directo, ella siente el abordaje marxiano en prácticamente cada cosa que ocurre, no como algo extraño a ella sino propio, y eso me resulta extremadamente conmovedor, como si él estuviera en ella. Personalmente no me pregunto “cómo pensaría Rosa Luxemburgo tal cosa” sino que he aprendido a ser muy autocrítica con mis primeras impresiones e ideas, a dar por sentado que llevo en mí el sentido común y que puedo equivocarme por lo cual debo mirar una segunda vez, debo estudiar y eso es laborioso, pero ella lo hizo y yo debo hacerlo, en cada punto. Por lo tanto también yo siento como si ella estuviera dentro de mí y me dijera “encáralo con serenidad, este es un nuevo encargo que debes aceptar y liderar”, como fue el caso de Brecht, que también era seguidor de Luxemburgo, o Peter Weiss, de quien viene la línea Gramsci-Luxemburgo. Y eso nos permite avanzar, advertir las cadenas que cercan el pensamiento en medio de la cotidianidad; leyendo los periódicos, releyendo lo que aprendimos en la universidad, reflexionamos y advertimos que debemos atravesar el cerco y que podemos hacerlo, y el coraje de hacerlo lo he aprendido de Rosa Luxemburgo. A veces podría confundirme y a mucha honra decirme “ahora es Rosa Luxemburgo la que piensa en ti, de modo que adelante, ve y hazlo”.