Un órgano estatal habría aprobado la unión en febrero al concluir que no representa amenaza para el mercado local. Aparentemente no tuvo en cuenta factores sanitarios, ambientales o sociales sino solamente de mercado
bayer
Por Base-IS
En mayo de 2016 las empresas Bayer y Monsanto anunciaron públicamente el inicio de acciones para fusionarse. Este proceso durará dos años para que se concrete, pues unos 30 países deberán aprobarlo o rechazarlo a nivel nacional, después de evaluar los impactos en los mercados locales.
Si la mayoría de estos países lo rechaza, la fusión podría no materializase, dijo Sarah Schneider, asesora en agricultura y alimentación para el organismo de cooperación alemán Misereor, que monitorea con preocupación la unión de la empresa alemana con la estadounidense.
Como Misereor, instituciones y organismos en todo el mundo miran con alarma la unión de la mayor empresa de pesticidas con la mayor empresa semillera, por el poder político-económico, la influencia sobre la alimentación mundial y el nivel de acaparamiento del mercado mundial de pesticidas y semillas -30% y 25% respectivamente- que tendrán.
Uno de esos países, Paraguay, ya aprobó en febrero la fusión, luego de concluir que no amenaza la competencia en el mercado paraguayo, explicó Schneider.
Dijo que casualmente se enteraron de que la Comisión Nacional de Competencia (Conacom) de Paraguay validó sin condicionamientos la fusión, pero que todavía no tiene disponible la resolución.
Al indagar sobre la aprobación, le explicaron que dicho órgano solo analiza si la fusión amenaza o no la competencia en el mercado local, pero que no evalúa si tendrá impactos en la salud, en lo laboral, lo social o lo ambiental, dijo.
Además, como la fusión fue aprobada “sin condiciones” , el ente estatal no necesita hacerle seguimiento en el futuro.
Dijo que en otros países como Sudáfrica, la fusión se validó exigiendo ciertos condicionamientos y que en la Unión Europea se está empezando a estudiarla.
Comentó que a nivel mundial están encarando una campaña para que los países rechacen la fusión, por lo que representa. Y que en contrapartida, promocionan la agricultura familiar.

Conacom
La Comisión Nacional de Competencia (Conacom) es el órgano estatal que se creó a partir de la promulgación de la ley de Defensa de la Competencia (4956/2013) en Paraguay y depende del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). De acuerdo a sus definiciones, su objetivo es defender y promover la libre competencia en los mercados.

Foto: La Jornada
https://rosalux-ba.org/a-incrivel-maquina-de-destruir-patentes/

El potencial revolucionario de movimientos de liberación nacionales en las colonias y semicolonias comenzó a tener importancia estratégica sólo cuando se perfiló el fracaso de la revolución proletaria en Europa Central y Occidental
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Por Klaus Meschkat

La Revolución Rusa sería la chispa inicial y eso fue la justificación suficiente para conquistar el poder del gobierno en nombre de un proletariado que en la misma Rusia todavía no era más que una pequeña minoría de la población. En un primer momento, las esperanzas de una revolución mundial tenían un enfoque bastante “eurocentrista”, concentrándose en el proletariado de los países desarrollados de Europa Occidental y Central, en especial en la revolución que se esperaba se produzca en Alemania. El mundo fuera de Europa prácticamente no estaba en la mira.
El potencial revolucionario de movimientos de liberación nacionales en las colonias y semicolonias comenzó a tener importancia estratégica sólo cuando se perfiló el fracaso de la revolución proletaria en Europa Central y Occidental. Por razones evidentes, inicialmente los bolcheviques centraron su atención en los “pueblos del Este” como parte o vecinos directos del Imperio Ruso, de modo que, durante mucho tiempo, los países latinoamericanos quedaban muy lejos – no sólo en términos geográficos. Sin embargo, fue en México donde años antes de la Revolución de Octubre brotó una de las mayores revoluciones del siglo XX.
Sólo que en medio de la tormenta de la primera Guerra Mundial y sus secuelas inmediatas, en Europa el eco de la revolución mexicana se perdió prácticamente sin ser escuchado, mientras que a la inversa, las agrupaciones más radicales de la revolución en el país centroamericano se dieron perfecta cuenta del significado y la importancia que tenía la Revolución Rusa para la historia mundial y trataron de establecer vínculos. Así, en febrero de 1918, Emiliano Zapata escribió a un amigo: “Mucho ganaríamos, mucho ganaría la humana justicia, si todos los pueblos de nuestra América y todas las naciones de la vieja Europa comprendiesen que la causa del México Revolucionario y la causa de Rusia son y representan la causa de la humanidad, el interés supremo de todos los pueblos oprimidos.»

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Semanas antes de las elecciones del parlamento federal alemán (Bundestag), del 24 de setiembre, se hace patente que, a diferencia de muchos otros países de la Unión Europea, Alemania muestra signos de continuidad
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Por El Instituto de Análisis Social de la Fundación Rosa Luxemburgo
Durante y después de la crisis económica y financiera, así como también después de la crisis de la unión monetaria europea posterior a 2008, las élites políticas y económicas consiguieron evitar un mayor colapso de la economía alemana y garantizar la estabilidad.
Hubo una serie de “fuertes sobresaltos”: la consecuente crisis bancaria entre 2008 y 2009; las crisis del sistema de la eurozona (Chipre, España, Portugal y, sobre todo, Grecia) después de 2010; y la crisis política desatada por el elevadísimo número de refugiados provenientes de las regiones en guerra del norte de África, Oriente Próximo y Oriente Medio en 2015 y 2016. En cada uno de estos casos, junto a una política flexible que permitiera evitar el colapso inminente de las instituciones políticas y económicas más importantes, se aplicaron medidas a corto y largo plazo para permitir continuar y consolidar la política neoliberal. Desde la perspectiva de las élites del Alemania, esto es un éxito indiscutible.

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Los dirigentes de DIE LINKE Sahra Wagenknecht y Dietmar Bartsch, en el último congreso del partido, en junio


Sin embargo, queda por ver si esta política puede seguir aplicándose también a largo plazo o si habrá allanado el terreno para crisis aún mayores que harán imposible seguir “como hasta ahora”. Primero, se hará una breve reseña de la evolución de Alemania desde 1990. Después, se tratará la situación del país en el contexto europeo y geopolítico a fin de esbozar cuáles son los principales desafíos para la izquierda. En tercer lugar, se presentará la campaña electoral actual y se describirá el posible resultado de las elecciones del Bundestag. Por último, se expondrá la orientación estratégica del partido DIE LINKE (La Izquierda) más allá de las elecciones del Bundestag.

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Seguir “como hasta ahora” en tiempos de incertidumbre (pdf)

Berlín, agosto de 2017

Fotos: Mihael Grmek, Jakob Huber (CC)

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En el marco de la Asamblea Argentina Mejor Sin TLC, la CLATE, UNI Américas y ATTAC Argentina invitan a participar de un nuevo seminario de formación.
Se trata de una propuesta de formación destinada a brindar herramientas para comprender el sentido de la llegada de la OMC a la Argentina y reflexionar sobre los posibles impactos de las negociaciones de libre comercio en nuestras economías.
Esta iniciativa está dirigida a dirigentes sindicales y sociales, estudiantes y miembros de la comunidad académica de toda América Latina y el Caribe, así como también a toda persona interesada en temas de economía y política de alta incidencia en la vida social.
El seminario se dictará a distancia, a través del campus virtual de la CLATE y abarcará seis encuentros semanales consecutivos.

La inscripción es libre y gratuita y se realizará del 14 de agosto al 18 de septiembre aquí
La fecha de inicio de los encuentros será el lunes 25 de septiembre.

En julio, el Grupo de los 20, o G-20, se reunió en la ciudad alemana de Hamburgo. Este grupo, heredero del G-7 (más Rusia), es actualmente el foro internacional más relevante en donde se discute el futuro del mundo. ¿Por qué?
Por Luciana Ghiotto*
En un contexto de crisis del multilateralismo, como tanto se habla en la prensa y en la academia, las reuniones anuales del G-20 han pasado a ser el espacio intergubernamental de mayor peso a nivel mundial. Desde 1991 el Foro Económico Mundial, o Foro de Davos, sostiene un rol similar, en donde un club selecto de participantes, entre políticos y representantes de las grandes corporaciones globales, marcan las líneas de la economía mundial.
G20_Hamburg_summit_leaders_group_photoEl G-20 ocupa ese mismo lugar, pero con la diferencia de que nuclea a presidentes y primeros ministros (e incluso jeques árabes). Entonces, en lugar de discutir los grandes temas que importan a todos en los foros multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Organización Mundial de Comercio (OMC), los representantes de estos países se recluyen en cumbres de pequeña participación y dudosa legitimidad.
Asimismo, el G-20 tiene dos particularidades. Primero, la creación de este foro como un espacio más amplio que el histórico G-8 implica el reconocimiento del peso que los países emergentes tienen en la economía global. Y esencialmente, China. El G-20 ha sido entonces un modo de incluir a China en las grandes ligas de debates sin tener que generar un espacio extra, totalmente nuevo. Este foro fue creado en 1999 y funcionó de modo paralelo al G-7 hasta que finalmente en 2009 se decidió que lo reemplazara.
La existencia del G-20 significa que se promueve un diálogo entre los tradicionales países poderosos de la segunda posguerra y los nuevos países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) e incluso el nuevo grupo de los países MIKTA (México, Indonesia, Corea del Sur, Turquía y Australia). Efectivamente, los especialistas concuerdan en que la crisis del multilateralismo y el avance del G-20 se producen en el marco de una mutación del poder global, especialmente de sus centros de gravitación.
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Alianza teuto-china
Segundo, y se desprende del punto anterior, el G-20 incluye a los países más grandes en términos de su peso real en la economía y el comercio mundial.  Este foro representa más de dos tercios de la población mundial, el 85% del PBI mundial y el 75% del comercio. Entre el elitismo cerrado del G-7 y la irrelevancia de algunos organismos internacionales como la ONU con sus inmanejables 193 miembros, el G-20 se presenta a sí mismo como el único foro que reúne la suficiente legitimidad entre los núcleos de poder económico y político como para marcar ciertos lineamientos en la gobernanza global. Desde la mirada de Donald Trump, para qué necesitamos una ONU o incluso una OMC cuando tenemos un espacio más pequeño en el que podemos discutir política con los verdaderos jugadores mundiales. El resto, que espere.
El problema es que aun desde esa mirada, la última reunión del G-20 tuvo serios problemas para avanzar en acuerdos concretos. Las posiciones de Alemania y de China a favor del libre comercio se plasmaron en una agenda ambiciosa de negociación desde el inicio de 2017, agenda que los representantes de EEUU fueron descartando punto por punto. Estas tensiones se manifestaron en una confusa declaración final, donde se expresa que “continuaremos luchando contra el proteccionismo incluyendo todas las prácticas comerciales injustas, pero reconociendo el rol de la defensa comercial legítima en este sentido”. La frase final se abre a la libre interpretación.

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Durante una semana, hubo muchísimas y enormes manifestaciones pacíficas – pero lo que predominó en los medios y en los debates posteriores fueron las imágenes de confrontación


Efectivamente, la reunión oficial del G-20 dejó mucho que desear para quienes esperaban directrices concretas, por ejemplo, en el avance de la liberalización comercial y las reglas para las inversiones extranjeras. Sin embargo, el G-20 implica más que la reunión de presidentes. Gravitan a su alrededor 6 foros de debate de diferentes sectores de la sociedad civil: Business 20 (o B-20), Civil Society 20, Labour 20, Think 20, Women 20 y Youth 20.
Estas reuniones tienen dos características: en primer lugar, sus eventos se realizan siempre antes del G-20 oficial, no simultáneamente, por lo cual, y esto lleva al segundo punto, no hay un contacto real entre estos espacios y la reunión de presidentes, además de que los resultados de esas reuniones no son vinculantes para la reunión oficial.
Por su parte, el B-20 sacó recientemente un documento donde evalúan la declaración final de la reunión presidencial, diciendo que sienten preocupación por el escaso avance en torno a los puntos acordados en la reunión de Hangzhou, cuya declaración hacía un fuerte llamado a avanzar en la liberalización comercial y en la facilitación de las inversiones. Claro, en esa reunión estaba Obama, no Trump.
Solidaridad sin fronteras en vez de G-20
Entonces, ¿por qué si el G-20 está compuesto por presidentes y primeros ministros elegidos legítima y democráticamente, esta cumbre suscitó tanta resistencia en Hamburgo?; ¿por qué si existen espacios de participación de la sociedad civil, se generó una cumbre alternativa de organizaciones sociales?; y ¿por qué si el G-20 está destinado a garantizar la gobernanza en un contexto de crisis del multilateralismo, Hamburgo se convirtió en un caos?
Porque el G-20 no nos representa. Esto se escuchó en el marco de la Cumbre de Solidaridad Global que tuvo lugar los dos días previos a la cumbre oficial. El diagnóstico general de los más de 3.000 participantes en la Cumbre fue que el G-20 convalida las políticas que exigen las grandes corporaciones multinacionales y no la que necesitan los pueblos y el planeta.
Mientras el G-20 se presenta como un foro democrático, en muchos de los países miembros no se respetan los derechos humanos básicos: se criminaliza a los políticos y activistas, no se protege a los más pobres ni a los desocupados, se aplican políticas que provocan las migraciones forzosas, y ponen las necesidades de crecimiento económico por encima de la búsqueda de soluciones al cambio climático.
Durante la Cumbre, Vandana Shiva, premio Nobel Alternativo, calificó a los países del G-20 de “auxiliares” de los poderes económicos. También los intelectuales, políticos, activistas de más de 25 países que participaron en paneles y talleres durante la Cumbre llamaron a construir alternativas e intercambiaron puntos de vista sobre las estrategias para ponerlas en práctica.
Los dos días que duró la cumbre oficial, más los cuatro días previos, la ciudad de Hamburgo se convirtió en un hervidero. Manifestaciones callejeras pacíficas, performances artísticas, corridas con la policía. Pero esto era, parafraseando a Gabriel García Márquez, una crónica de un caos anunciado; si acaso, una provocación. Realizada al lado de dos barrios obreros y con fuerte tradición anarquista, la cumbre del G-20 implicó la militarización de la ciudad y el despliegue de 15.000 efectivos policiales.
Un representante del centro cultural anarquista Rote Flora, ubicado a escasas 10 cuadras de la “zona roja” donde se prohibían las manifestaciones, se preguntaba “quien tuvo la idea de organizar la reunión justo al lado de donde vive la izquierda”. Un argumento de seguridad puede ser la cercanía de Hamburgo con el mar en caso de un atentado o amenaza a la seguridad de los presidentes. Pero la realidad es que la elección de la ciudad de Hamburgo para este evento aún resulta un misterio.
Las decenas de miles de personas que dieron la “bienvenida al infierno” a los presidentes no solo protestaron contra la cumbre del G-20. Protestaron contra la presencia de Trump, y la presencia del presidente turco Recep Erdogan; contra una globalización que genera perdedores; contra el capitalismo y sus injusticias; contra las acciones corporativas que provocan el cambio climático; entre otras cientos de cosas.

El «G-20 Riots Bike-Guy»

El G-20, con su política cerrada, elitista y poco transparente corporiza esos reclamos, y se convierte hoy en el eje de protestas de ciudadanos de todo el mundo. En países como Turquía, con sus 50.000 presos políticos, o como China, la reacción fue mucho menor. Pero en Alemania, en el corazón del capitalismo y en una ciudad con alta tradición política de izquierda, no podía esperarse otra cosa.
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Las protestas siguen al G-20 donde quiera que vaya. Y el año que viene, lo seguirán a Buenos Aires.
*Investigadora del CONICET con sede en la Universidad de San Martín, Argentina. Miembro de ATTAC Argentina y la Asamblea Argentina mejor sin TLC.
Fotos: Wikipedia (1; 3) , Thorsten Schröder(CC)

“Los indígenas no aceptamos el extractivismo. Y vamos a morir luchando contra las mineras, petroleras, empresas transgénicas. Por eso nos consideran un peligro”. Los líderes mapuches se defienden y contestan los discursos que los tratan de separatistas, terroristas o cosas peores. “La plurinacionalidad no es una propuesta separatista ni excluyente. Por el contrario, es una herramienta para la unidad en la diversidad”.
Se encargan de explicar lo que – parecía- ya estaba dado: la propia legislación argentina reconoce los derechos de los pueblos originarios. Pero no se cumple. Por qué: las presiones de terratenientes y empresas como Benetton. La operación de los medios. El rol del modelo económico. Y un genocidio que no termina. La avanzada del gobierno contra los mapuches, en medio de la desaparición de Santiago Maldonado
Por Darío Aranda, la vaca
protest mapuche
El modelo extractivo: petrolero, minero, agropecuario, forestal.
Una multinacional (Benetton) con directa influencia en el poder político y judicial.
Políticas de Estado de despojo y sometimiento.
Un genocidio que jamás tuvo su “nunca más”.
Sólo algunos de los elementos detrás de la campaña que pide represión para el Pueblo Mapuche.

Extractivo

Durante el menemismo se aprobó la ingeniería legal que dio pie a la profundización del extractivismo en Argentina: leyes mineras, privatización de YPF, ley forestal, aprobación de transgénicos con uso de agrotóxicos. Pero la implementación en los territorios se dio durante el kirchnerismo. Dos ejemplos: se pasó de 40 proyectos mineros en estudios (en 2003) a 800 proyectos (en 2015); de 12 millones de hectáreas con soja transgénica se pasó a 20 millones (22 en la actualidad).
El macrismo continúa esa línea: quite de retenciones a la minería, baja de retenciones al agro, flexibilización laboral para  trabajadores petroleros. Más extractivismo, más avance sobre territorios rurales, donde viven pueblos indígenas y campesinos.
Amnistía Internacional contabilizó un piso de 250 casos conflictivos, entre los que detectó un punto en común: detrás siempre hay empresas (agropecuarias, petroleras y mineras, entre otras), que actúan en complicidad, por acción u omisión, de los gobiernos.
Cómo sucedió con la Campaña del Desierto, que tenía como fin económico incluir tierras al mercado capitalista, la Argentina del Siglo XXI repite la historia de avanzar sobre los pueblos indígenas.
Preexistente
“Mapuche” significa en mapuzungun “gente de la tierra”. Los mapuches, como todos los pueblos indígenas del continente, son a partir del vínculo con el territorio. De allí proviene su historia, su cultura, su filosofía, su vida y de ese territorio dependen sus hijos, nietos y su futuro como pueblo.
Un argumento falaz para atacar a los indígenas del sur es que decir que son chilenos. Los pueblos indígenas tienen miles de años de historia, y el Pueblo Mapuche en particular existe desde muchos antes de la conformación de los Estado-nación. Es decir, son previos a la existencia de Argentina y Chile. El artículo 75 de la Constitución Nacional lo reconoce: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano (…). Asegurar la participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten”.
Ante cada campaña mediática de ataque a los mapuches, académicos repudian las falsedades de sectores periodísticos. En enero pasado, investigadores del Conicet escribieron un texto que resume cientos de estudios académicos: “Afirmamos que los mapuches no son araucanos de origen chileno y no exterminaron a los tehuelches (…) Los mapuches no son “indios chilenos”, sino pueblos preexistentes. Esto significa que vivían en estos territorios antes de que existieran los Estados y que había mapuches en lo que hoy es Argentina”.

Periodismo represivo

“Denuncian vínculos de grupos mapuches con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)”, tituló el diario Perfil el domingo 8 de enero en un extenso artículo, referido al conflicto del Lof (comunidad) Resistencia Cushamen con la empresa Benetton. La nota, firmada por Cecilia Moncalvo, acusó: “A medida que aparecen más datos, la acción de (Facundo) Huala y su grupo puede ser leída como el germen de una forma violenta de protestar y de hacer política. Hay datos, como que en zonas limítrofes la Gendarmería envió más personal, mientras que diputados chilenos y periodistas y productores argentinos mencionan a las FARC colombianas como parte de la financiación del grupo (…). Abre interrogantes sobre una zona liberada previamente y de tráfico de armas de Argentina a Chile. Facundo Jones Huala sería el nexo”.
Dos días después, el martes 10 de enero, hubo feroces represiones sobre el Lof Mapuche. Una por la mañana (Gendarmería Nacional). Otra por la tarde (policía de Chubut). El miércoles se produjo un tercer operativo violento. Tres represiones en dos días. Una cacería de mapuches. Una decena de presos. Otro tanto de heridos. Dos de gravedad. La imagen de Fausto Jones Huala, con un balazo en el cuello, recorrió el país.
A la campaña anti-indígena se sumó el diario Clarín, con un extenso artículo anunciado en tapa el domingo 22 de enero y doble página interna. “Facundo Jones Huala, el mapuche violento que le declaró la guerra a la Argentina y Chile”, fue el título, firmado por Gonzalo Sánchez. Citó en seis oportunidades voces oficiales del Ministerio de Seguridad de Nación, Cancillería y Secretaría de Seguridad. Todas voces en “off”, sin nombre ni apellido, que acusan al Lof Cushamen de hechos tan insólitos como ajenos a la realidad. Según Clarín:
-Los mapuches están vinculados a grupos kurdos y a la ETA del país Vasco.
-Recibieron financiamiento del kirchnerismo.
-Afirma que el Lof Cushamen ocasionó incendios, secuestro de personas e intento de asesinatos, entre otros hechos.
No se aporta ninguna prueba de todos estos hechos. Sólo la opinión del gobernador Mario Das Neves y voces en off.
Gonzalo Sánchez, autor de la nota y editor del diario, repite lo de Cecilia Moncalvo en Perfil: vincula al Lof Cushamen (y a Jones Huala) con la organización Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), cuando la comunidad nunca ha declarado ser parte de esa organización. Segunda coincidencia: Sánchez no otorga ni una línea a la voz del Lof Cushamen, ni de sus abogados, ni de las organizaciones de derechos humanos que acompañan.
Infobae no se quedó atrás. “Violencia, anarquía y apoyo externo: el perfil de dos grupos mapuches que tienen en vilo a Chile y la Argentina”, tituló el 9 de agosto un artículo de Martín Dinatale, con todas voces en off y ninguna entrevista a mapuches. Un artículo que podría haber sido escrito por Patricia Bullrich.
Insólita la nota de Claudia Peiró en Infobae. Acusó a los mapuches de estar financiados por ingleses. “The Mapuche Nation, el pueblo originario con sede en Bristol, Inglaterra”. No aporta una sola prueba que acredite esa relación.
Clarín retrucó. “Jones Huala redobla la apuesta: llamó a la rebelión y la lucha armada. Desde el penal donde está detenido, el referente mapuche convocó abiertamente a la acción violenta”. Firmada por el corresponsal el Bariloche, Claudio Andrade, conocido de las organizaciones mapuches por sus continuas que rozan el racismo.
Por otro lado, también sobresalen comunicadores, intelectuales, artistas y políticos no dudaban en echar sospechas sobre el líder qom Félix Díaz de Formosa y, al mismo tiempo, silenciar las atrocidades del gobierno feudal de Gildo Insfrán. Figuras radiales afines al kirchnerismo relativizaban el reclamo qom y hasta hacían entrevistas condescendientes a Insfrán. En el “mejor de los casos”, se llamaban a silencio ante la violación de derechos. El periodismo afín al kirchnerismo apoyó fervientemente la explotación petrolera en Vaca Muerta, aunque allí se violaban derechos indígenas y también se reprimía (y se reprime). Con el macrismo en el poder, esos mismos periodistas, intelectuales y artistas se horrorizan y repudian la violencia que sufren los mapuches.
Periodistas de uno y otro lado tienen una coincidencia: escriben sobre un hecho sin recorrer el territorio. No visitan (ni visitarán) las comunidades indígenas. Son periodistas de escritorio. Y sus mentiras repercuten de la peor manera: legitiman represiones.

flagGenocidio

Robo de bebés. Desaparición de personas. Torturas. Campos de concentración. Asesinatos.
Lo sufrió la sociedad argentina en manos de la última dictadura cívico-militar.
Lo sufrió el pueblo judío en manos del nazismo.
El Pueblo Mapuche también padeció robó de bebés, desaparición de personas, torturas, campos de concentración, asesinatos. Pero no hubo jamás pedido de perdón, tampoco reparación ni justicia. No hubo un “nunca más” para lo sufrido por los pueblos indígenas.
Diana Lenton, doctora en antropología y docente de la UBA, lo resume así: “El Estado se construyó sobre un genocidio. Se requirió que no hubiera más diversidad interna. Se anulan los tratados con los indígenas, el Estado se garantizó que no iban a interferir en la constitución de ese Estado. Es lo que se llama genocidio constituyente, son genocidios que dan origen a un Estado”.

Recuperaciones

“Wiñomüleiñ ta iñ mapu meu” significa en idioma mapuche “territorios recuperados”. Es un anhelo, una práctica reivindicatoria y, sobre todo, un derecho de los pueblos originarios volver a parcelas que les fueron arrebatadas en el pasado. En los últimos quince años, y luego de agotar la instancia administrativa y judicial, el Pueblo Mapuche recuperó 250 mil hectáreas que estaban en manos de grandes terratenientes.
Los pequeños burgueses urbanos deben permanecer tranquilos: los indígenas no ocuparán los departamentos en Palermo o Recoleta, ni les interesan las mansiones de Nordelta. Sólo vuelven a las tierras de sus antepasados que hoy están en manos de grandes empresas.
Los legalistas también deben estar conformes: las recuperaciones territoriales están respaldadas por tratados internacionales, que tienen rango superior a las leyes locales.
“Siempre que sea posible, los pueblos indígenas deberán tener el derecho de regresar a sus tierras tradicionales en cuanto dejen de existir las causas que motivaron su traslado y reubicación”, detalla el artículo 16 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que tiene rango superior a las leyes nacionales. El artículo 14 también apunta: “Deberán tomarse medidas para salvaguardar el derecho de los pueblos interesados a utilizar tierras que no estén exclusivamente ocupadas por ellos, pero a las que hayan tenido tradicionalmente acceso para sus actividades tradicionales y de subsistencia”.
La Declaración de las Naciones Unidas (ONU) sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada en septiembre de 2007, remarca en su artículo 10 “la opción del regreso” frente a los desplazamientos forzados y, en su artículo 28, legisla que “tienen derecho a la reparación, por medios que pueden incluir la restitución (…) por los territorios y los recursos que tradicionalmente hayan poseído u ocupado o utilizado de otra forma y que hayan sido confiscados, tomados, ocupados, utilizados o dañados”.
“Las comunidades indígenas en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)” es el título del trabajo sobre Derecho internacional de Rolando Gialdino, ex secretario de Derechos Humanos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el máximo tribunal del país. Al analizar la acción de la CIDH, abordó la posesión ancestral: “Los miembros de los pueblos indígenas que involuntariamente han perdido la posesión de sus tierras, y éstas han sido trasladadas legítimamente a terceros inocentes, tienen derecho de recuperarlas o a obtener otras tierras de igual extensión y calidad”.
La recuperación territorial implica mucho más que hectáreas: instala una concepción diferente de la tierra, que interpela el concepto de propiedad individual en busca de rentabilidad y lo suplanta por un espacio de ocupación colectivo, “territorio ancestral”, imprescindible para el desarrollo como pueblo originario.

Benetton

En 2007, la comunidad mapuche Santa Rosa Leleque volvió al territorio indígena: recuperó 625 hectáreas dentro de lo que entonces era parte de la estancia Leleque de Compañía de Tierras Sud Argentino (Grupo Benetton), ubicada entre Esquel y El Bolsón. El caso tomó repercusión nacional e internacional. Rosa Rúa Nahuelquir y Atilio Curiñanco, autoridades de la comunidad, viajaron a Roma junto al Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel. Se entrevistaron con la familia Benetton, que prometió la donación de tierras dentro de Chubut. Pero la compañía sólo ofreció parcelas que eran improductivas.
La comunidad no aceptó y aclaró que los pueblos indígenas no aceptaban “donación” sino “restitución” por tierras que habían sido robados por privados. La causa avanzó en tribunales, hubo intento de desalojos, pero la comunidad permaneció en el lugar. Benetton nunca aceptó la derrota entre otras cosas porque habilitaría que otras comunidades repitieran la acción.
En noviembre de 2014, el Estado (provincial y nacional) finalizó el relevamiento territorial de la comunidad Santa Rosa Leleque. En el marco de la Ley Nacional 26.160 reconoció la posesión y uso de las 625 hectáreas por parte del Pueblo Mapuche. La comunidad siempre denunció las irregularidades en el título que adquirió la compañía Benetton (explicadas en detalle en el libro “Ese ajeno sur”, del investigador Ramón Minieri).
El 13 de marzo de 2015 se produjo una nueva recuperación territorial en la estancia Leleque de Benetton. “Actuamos ante la situación de pobreza de nuestras comunidades, la falta de agua, el acorralamiento forzado hacia tierras improductivas y el despojo que se viene realizando desde la mal llamada Conquista del Desierto hasta la actualidad por parte del Estado y grandes terratenientes. Sumado a esto la inmensa cantidad de reiñma (familias) sin tierra donde poder siquiera subsistir dignamente”, explicó como fundamento de la acción el comunicado firmado por Lof en Resistencia del departamento de Cushamen y el Movimiento Mapuche Autónomo (MAP).
Ya no era un sólo mal ejemplo. Ya eran dos. Y pueden ser más.
Benetton descargó todo su maquinaria legal contra los mapuches y contrató una agencia internacional de prensa y lobby (JeffreyGroup) para una campaña mediática, tanto a nivel provincial como nacional. El responsable en Argentina de JeffreyGroup es Diego Campal, que se presenta como “especialista en resolución de conflictos y gestión de crisis”.
Periódicamente llegaban las gacetillas de prensa y fotos en alta definición de los “atentados” que sufría la estancia  Benetton. Sus principales destinatarios: el diario Jornada (Chubut), Río Negro (el más leído de la Patagonia), Clarín y La Nación. Los mismos comunicados llegaban al despacho del gobernador de Chubut, Mario Das Neves, y sus ministros.
La campaña mediático daba sus primeros pasos y vinculaba a los mapuches con grupos paramilitares (ETA, FARC).

Mapuche vs. Benetton: la corte no reconoce derechos originarios

Enemigo interno

En diciembre de 2016, el gobernador Das Neves pidió juicio político para el juez Guido Otranto por no haber condenado a Facundo Jones Huala (lonko del Lof en Resistencia de Cushamen). “No queremos jueces federales que actúen en connivencia con delincuentes”, refirió en relación a mapuches. Además, instó a que la población desobedezca al juez: “Que la gente reaccione, que no permita, por más que sea un juez, llevar a cabo este tipo de acciones”.
El Ministerio de Seguridad, conducido por Patricia Bullrich, acusó en un informe interno de agosto de 2016 a los pueblos originarios de la Patagonia de delitos federales y los responsabilizó de hechos delictivos sin aportar ninguna prueba. El informe interno fue titulado “Revalorización de la ley. Problemática en territorio mapuche” y reconocía que la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) realiza “tareas de investigación” ilegales y catalogaba los reclamos como “amenazas para la seguridad social”. El Ministerio de Seguridad hizo propio el discurso de las empresas petroleras, que argumentaron la “usurpación” que realizarían comunidades indígenas sobre campos petroleros.
Un centenar de organizaciones de pueblos originarios, Amnistía Internacional, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) emitieron un comunicado para alertar sobre la “estigmatización y persecución al Pueblo Mapuche”. El texto, titulado “La lucha indígena no es delito”, cuestionó al gobierno: “El ministerio de Seguridad coloca a las reivindicaciones territoriales mapuches como amenazas para la seguridad social (…) El Estado privilegia los intereses de las petroleras y criminaliza al pueblo mapuche”.
El 21 de junio pasado, un centenar de efectivos de gendarmería nacional llegó hasta la comunidad mapuche Campo Maripe (en Vaca Muerta, Neuquén), cerró los caminos internos y escoltó a cuadrillas de YPF para realizar una nueva perforación petrolera. Los integrantes de la comunidad pidieron explicaciones, solicitaron que exhiban la orden judicial (nunca se las mostraron) y exigieron que se retiren del territorio indígena.
La Gendarmería incluso impidió que la comunidad abandonara su propia tierra. “YPF usa la Gendarmería para entrar ilegalmente a territorio mapuche. Ingresaron sin consulta, ni autorización, con un procedimiento totalmente desmedido, sin mediar palabra, ni exhibir orden judicial. Los miembros del lof (comunidad) fueron amenazados y fueron rehenes en su propio territorio”, denunció el Consejo Zonal Xawvn Ko de la Confederación Mapuche de Neuquén, que cuestionó la “militarización” del lugar y acusó a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, de una “escalada de represión”.

mapuchePeligro

Facundo Jones Huala, desde la cárcel de Esquel, fue en línea similar: “El Pueblo Mapuche impulsa la reconstrucción de nuestro mundo, y la expulsión de extractivas del territorio. Como mapuches no podemos ser en tierras desbastadas, no podemos ser mapuche con pozos petroleros o con mineras. Necesitamos nuestra tierra sana, en equilibrio y armonía. Restablecer ese equilibrio es hoy revolucionario, es alterar el orden actual del capitalismo extractivo. Por eso los mapuches somos un problema para el poder”.

Disparen

Ante la desaparición de Santiago Maldonado, en el marco de una represión de Gendarmería Nacional el 1 de agosto, la ministra Patricia Bullrich apuntó contra las comunidades indígenas: “No vamos a permitir una república autónoma y mapuche en el medio de la Argentina. Esa es la lógica que están planteando, el desconocimiento del Estado argentino, la lógica anarquista”.
La Sociedad Rural Argentina, impulsora de la Campaña del Desierto y parte de la última dictadura cívico-militar, aportó un comunicado: “Tiene que terminar la impunidad para los grupos delictivos y violentos del Sur” (en referencia a los mapuches).
La Confederación Mapuche de Neuquén le contestó a la Ministra de Seguridad: “La funcionaria Patricia Bullrich en sus declaraciones cargadas de desprecio racial e ignorancia, construye una verdadera ensalada de conceptos errados. Desconoce conceptos básicos de estados modernos y evolucionados que se asumen como Estados Plurinacionales. Nuestra condición de Nación Mapuche está basada en la preexistencia milenaria que reconoce la propia Constitución Argentina. Negar esta realidad es propia de los estados autoritarios y colonialistas que desconocen la diversidad”.
“Un estado prlurinacional no depende del permiso de una funcionaria. Está relacionado a una existencia de miles de años, ante un estado moderno de solo dos siglos de existencia”, explicó la Confederación Mapuche y afirmó: “La plurinacionalidad no es una propuesta separatista ni excluyente. Por el contrario, es una herramienta para la unidad en la diversidad. Si los mapuches no asumiéramos nuestra nacionalidad, seríamos un pueblo sin historia y peor aún, seríamos un pueblo sin futuro”.
El Consejo Asesor Indígena (CAI), histórica organización mapuche de la Patagonia, también emitió un documento: “Repudiamos el accionar del Estado frente los hechos que han sucedidos (el Cushamen) y manifestamos nuestra solidaridad con las víctimas de la violencia estatal y sus familias. Exigimos la aparición con vida de Santiago Maldonado y responsabilizamos al Estado Nacional por la actual situación de militarización que sufren los pueblos originarios”.
“No queremos que la actitud de Estado y la sociedad frente a nosotros sea de represión, discriminación y racismo”, precisó la organización indígena. Recordó que el Pueblo Mapuche ha sufrido incendios, persecuciones judiciales y policiales, amenazas de muerte, acosos, allanamientos e intentos de desalojo. Y el CAI dejó una aclaración: “Mantenemos nuestros reclamo y la firmeza en nuestra lucha”.

¿Solución?

Una pregunta recurrente es por dónde pasa la solución. Y la respuesta indígena suele ser simple: “Que se respete la ley”.
Argentina tiene frondosa legislación que favorece a los pueblos indígenas: desde la Constitución Nacional (Artículo 75, inciso 17), constituciones provinciales, Ley 26160 (freno a los desalojos), Convenio 169 de la OIT y la Declaración de Naciones Unidas sobre Pueblos Indígenas. La legislación vigente establece que los pueblos indígenas deben contar con “tierras aptas y suficientes” y que se debe realizar la “consulta libre, previa e informada” ante cualquier hecho que los pudiera afectar. Traducido: ninguna empresa extractiva puede ingresar a territorio indígena sin antes realizar todo un proceso de consulta (que puede llevar hasta años) con la comunidad.
De la mano de jueces y fiscales, esas leyes no se cumplen.
¿Por qué el incumplimiento? Porque es una política de Estado que atraviesa a todos los gobiernos: violar los derechos indígenas y beneficiar a petroleras, grandes estancieros, empresas del agronegocio y mineras.
Fotos: Esteban Ignacio

Franz Stangl trabajó en la planta de São Bernardo do Campo, cuyas instalaciones fueron usadas como calabozos en donde se interrogaba a sindicalistas que luego serían encarcelados. Así lo revela una investigación
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Por Dario Pignotti, página 12
Antes de ser condenado a cadena perpetua en Alemania por el asesinato de 400 mil personas, el nazi Franz Paul Stangl fue contratado en Brasil por Volkswagen, la empresa elegida por la dictadura como una sus socias para motorizar el “milagro económico” que permitió alcanzar tasas de crecimiento del 10 % al año. El lema era “orden y progreso”. Con el bagaje adquirido en los campos de concentración Treblinca y Sobibor, Stangl prestó servicios en la planta de Volkswagen en San Bernardo do Campo, cuyas instalaciones fueron utilizadas como calabozos donde se interrogaba a los sindicalistas que posteriormente serían entregados a la Dirección de Orden Político y Social (DOPS) para su encarcelamiento, tortura y en algunos casos eliminación. El ensamblaje entre el sistema de control de Volkswagen y el régimen funcionó durante años. La represión fue feroz en la primera mitad de la década del 70 .
Adriano Diogo, preso político entre 1973 y 1975, dirigió la Comisión de la Verdad en San Pablo durante la presidencia de Dilma Rousseff entre 2010 y 2014, cuando se conocieron las primeras piezas del terrorismo industrializado.
“Fueron cuatro años de trabajo exhaustivo que nos permitió revelar con documentos y testimonios que Franz Stangl tuvo una participación importante, que la organización que él condujo durante ocho años en la Volkswagen siguió funcionando durante décadas. Ese esquema fue tributario de la dictadura. Y en alguna medida se puede decir que la dictadura fue tributaria de ese esquema. La armonía llegó a tal punto que la empresa contrataba militares brasileños preferentemente con dominio del idioma alemán para que trabajaran en el departamento de seguridad creado por Stangl. El control era total, con precisión nazi. La semana pasada la televisión pública alemana divulgó un documental con más informaciones, que nos permiten profundizar el trabajo y seguir investigando porque creemos que van a surgir más cosas”.
Adriano Diogo y Sebastião Neto, ex preso e investigador, dialogaron con página 12 sobre esta historia que permaneció oculta durante décadas.
–¿Volkswagen contrató a Franz Stangl sabiendo que era nazi?download
–Estamos convencidos de que lo sabían. Stangl no era un criminal de guerra menor, era uno de los más buscados en todo el mundo. Las cifras del tribunal  que lo condenó a cadena perpetua en Düsseldorf hablan de 400 mil muertos, pero hay autores que le atribuyen la muerte de hasta 900 mil personas. Brasil era un refugio de nazis, San Pablo era uno de los lugares escogidos, como fue Bariloche, Argentina con Priebke. En el interior de San Pablo vivió durante toda la dictadura el médico Josef Mengele muerto en 1979 mientras estaba veraneando en la playa de Bertioga.
–La semana pasada un historiador contratado por Volkswagen dijo que la empresa ignoraba el pasado de Stangl.
–No voy a polemizar con Volkswagen porque tendría que leer primero los argumentos que presentan. Lo que estoy en condiciones de afirmar después los cuatro años de investigaciones de la Comisión de la Verdad es que resulta por lo menos extraño que se hable de desconocimiento de alguien como Stangl. No era alguien irrelevante, tanto que el cazador de nazis Simon Wiesenthal vino a buscarlo hasta Brasil. Le digo más, Franz Stangl nunca ocultó su identidad en Brasil. La Volkswagen lo contrató con sus documentos originales. Stangl trabajó, organizó el esquema de informaciones, cobró salario, permaneció 8 años en la empresa, hasta su deportación en 1967, con su identidad verdadera. Y el jefe de Stangl en la planta de San Bernardo do Campo era Friederich Schultz-Wenk, que en su juventud había sido del partido nazi.
–¿El vínculo nazi, Volkswagen y militares fue puntual?
–No, fue estructural. Nuestra dictadura fue germanófila, Volkswagen fue la empresa símbolo del desarrollo industrial durante los gobiernos militares. Fue simbólico que el dictador Emilio Garrastazú Médici (1969-1974) haya regalado un automóvil “Fusca” ( el “escarabajo” de Volkswagen) a cada uno de los jugadores de la selección campeona del mundo, la de Pelé, en 1970. Luego de Médici vino el presidente Ernesto Geisel, del 74 al 79, hijo de alemanes, que era hermano de Orlando Geisel, quien fue jefe del Estado Mayor del Ejército.
En 1974 Brasil fue gobernado por primera vez por un hijo de alemanes. El país católico más poblado del mundo gobernado por un general luterano… son datos importantes.
El carácter germanófilo iba más allá de la Volkswagen, Geisel firmó un acuerdo nuclear con Alemania para desarrollar una tecnología en la que Argentina estaba más adelantada. El acercamiento con Alemania también se realizó en la industria pesada, en la compra de equipamento alemán para las grandes represas hidroeléctricas.
¿Usted preguntó si esta proximidad entre nazis, empresarios y militares fue circunstancial? Podría darle varios ejemplos para demostrar que no lo fue.
En los años 70, Volkswagen tuvo un presidente muy famoso llamado Wolfhang Sauer, un nazi convencido, un señor que tenía la cruz de hierro en su oficina. El presidente militar Ernesto Geisel, que seguramente sabía de las simpatías políticas de Sauer, autorizó que se naturalizara brasileño. ¿Esto deja dudas de la relación estructural?. Esta historia da para un libro, no quiero cansarlo con datos.
–¿Tiene más?
–Uno más. Este ejecutivo Sauer fue objeto de una especie de biografía laudatoria cuyo prefacio lo escribió el ex ministro de Hacienda de la dictadura Delfim Netto. Delfim también fue uno de los encargados de recaudar dinero de los empresarios para pagar la represión, el Operativo Bandeirantes, que tuvo el respaldo de la Federación de Industrias de San Pablo, la Fiesp.
–Que respaldó el golpe de 1964.
–Así es. La Fiesp fue una de las instituciones que pensó y organizó el golpe de 1964, y respaldó activamente el de 2016 contra la presidenta Dilma.
–¿A qué atribuye el interés de Volkswagen en investigar?
–No estoy en condiciones de responder porque la empresa abrió una pesquisa que promete concluir este año. Sí puedo afirmar que hubo abogados de Volkswagen y mucha gente del mundo empresarial cuando nosotros realizamos la sesión pública de la Comisión de la Verdad que trató este tema. Puedo decir que hubo emisarios, o personas que nos hicieron saber que a Volkswagen le interesaba postergar esa audicencia. Nadie nos dijo abiertamente que teníamos que dejarla sin efecto, fueron educados, pero la presión fue muy fuerte. Ellos saben que este tema tiene un impacto internacional extraordinario. Es una noticia mundial.
–Este año se cumple medio siglo de la prisión de Stangl, ¿cuánto habrá que esperar para que se haga justicia?
–No se olvide que en Brasil todavía tenemos la Ley de Amnistía dejada por  los militares. Creo que con este caso se puede empezar a avanzar en la búsqueda de la verdad a cerca de la dictadura y las empresas y los nazis.
El primer paso lo dio hace tres años la Comisión de la Verdad, pese a los obstáculos que tuvo que enfrentar y a la indiferencia de la prensa brasileña. Esta historia comenzó a tener repercusión mundial recién ahora, gracias a un documental de la televisión alemana, lo que nos da fuerza para seguir con nuestro trabajo. Aquí en Brasil el próximo paso es nuestro Ministerio Público decida abrir un proceso sobre este caso, pero ya está enfrentando presiones fuertes.
–¿Quedan más nazis por descubrir?
–En estos temas hay que evitar ser livianos porque los intereses en juego son gigantescos, estamos hablando de Volkswagen, de la Fiesp, y posiblemente de otras empresas multinacionales que actuaron durante la dictadura. Nuestra sospecha es que Stangl no fue el único nazi que actuó en Brasil.
Fotos: VW, Citizens Theatre

En el marco del taller El Muro – Redacción periodística, se llevó a cabo la producción de crónicas. Un resultado es la publicación «¿Cómo contar vidas dañadas? Crónicas periodísticas sobre adolescentes y privación de libertad»
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Por Javier Russo, Gabriela Fernández, Macarena Vico Gallo, Ignacio Linn y Natalia Calvello
Durante todo el 2016, el taller El Muro acompañó a la Casa Bertolt Brecht en su proyecto sobre Sistema Penal Juvenil, tanto en la producción periodística en torno a la temática como en la realización de talleres destinados a periodístas, cuyo objetivo era problematizar acerca la cobertura que realizan los medios de comunicación sobre adolescencias en conflicto con la ley penal.

Compartimos con ustedes la producción 2016 del taller El Muro
¿Cómo contar vidas dañadas – Crónicas periodísticas sobre adolescentes y privación de libertad (pdf)

 

Con el objetivo de sumar miradas a nuestra usina de contenidos sobre la temática Sistema Penal Juvenil, se compilaron en esta publicación artículos de diferentes personalidades académicas especialistas en la materia. Queremos aportar insumos al debate sobre la privación de libertad adolescente en el Uruguay
Adolescentes_y_privacion_de_libertad_Aportes_academicos_al_debate
Por Daniel Fessler, Casa Bertolt Brecht 
Contrariamente a lo que muchas veces se supone, la cárcel como espacio físico no es una creación moderna sino que estuvo pensada para asegurar a aquellos que trasgredieron la ley. Un lugar que se encontraba destinado a la custodia de los individuos que a la espera de su enjuiciamiento aguardaban la aplicación del castigo considerado “verdadero” (penas corporales, infamantes o sobre el patrimonio). Igualmente, por sus características, el encierro no dejó de provocar importantes niveles de sufrimiento entre los que aguardaban el juicio. Privados de su libertad, frecuentemente durante largos períodos, permanecieron recluidos en cárceles rigurosas.
Más allá de las severas condiciones, las prisiones raramente tuvieron como objetivo castigar a por medio de la privación de libertad pues hasta el siglo XIX su utilización como pena estuvo limitada a los delitos leves, los delincuentes primarios o propios del derecho canónico. Hasta ese momento dominaría la idea de que el componente punitivo de la privación de libertad resultaba insuficiente sin el agregado de elementos aflictivos. Es más, fue habitual la comparación con las condiciones de vida en el exterior asumiendo que el poder intimidador de las prisiones se perdería si estas deparaban una mejor situación que la existente para la población libre. Está condición, de un extenso arraigo, pareció permanecer cuando la privación de libertad se hizo dominante en el arsenal punitivo.
En ese sentido Uruguay no fue una excepción. Aunque la Constitución previó que la prisión no debía servir para mortificar a sus reclusos este concepto continuó siendo objeto de discusión (y de críticas). Aún entre juristas del peso del Dr. José Irureta Goyena se defendió la necesidad de que el “malvado” sufriera el “doble tormento” de la privación física y la “reprobación moral”: “No se concibe un organismos político donde las manifestaciones opuestas de su conducta se hallan sujetas al mismo tratamiento legal y moral: semejante igualdad sería la negación absoluta del orden social”.
La primacía de la función cautelar resultó de importancia en la configuración de la identidad de las prisiones al definir e instalar el carácter preponderante de la segregación. En consonancia, las antiguas cárceles terminaron siendo habitualmente edificios construidos originalmente para otros destinos y no espacios especializados. Este fenómeno se registró en Montevideo desde la época colonial y por un extenso período en lugares como la Cárcel del Cabildo. Ya a mediados del siglo XIX su estado era crítico por lo que se comenzó a buscar soluciones a la situación de los presos en la congestionada prisión. Para ello se propuso el traslado a otros edificios como el Colegio de la Unión o el Cuartel de Dragones.
A inicios de la década de los cincuenta se comenzó a discutir la necesidad de construcción de una cárcel penitenciaria. Pero, los sucesivos intentos naufragaron en el senado en 1853 y en diputados en 1857 pues terminaron encallando en la Comisión de Hacienda. En abril de 1862 se discutió nuevamente en la Cámara de Representantes un proyecto que autorizaba al Poder Ejecutivo a la creación de un establecimiento penitenciario. El informe del presidente del cuerpo, diputado Marcos Vaeza, al sostener la necesidad de la reforma denunció las deficientes condiciones de las cárceles tanto en materia edilicia como administrativa.
Propugnando la incorporación de los modernos cometidos de las prisiones la presentaba como una herramienta transformadora de los “hombres desgraciados y corrompidos” en “miembros útiles”. Para ello propuso que funcionaran en su interior “escuelas de artes y oficios” por los resultados positivos que podían dar al país. Como corolario, se ilusionaba el legislador, los efectos benéficos de la regeneración podrían resultar un esfuerzo previo a eliminar “la tremenda pena de muerte”.
Finalmente, en mayo de 1862 se sancionó la ley que autorizó al gobierno a la construcción de un establecimiento penitenciario dejándolo en libertad para adoptar el modelo que considere más adecuado. Sin embargo, más de dos décadas transcurrieron hasta la concreción de un edificio de este tipo con la inauguración en 1888 de la Cárcel Penitenciaria ubicada en la calle Miguelete. En cumplimiento con la aspiración de especialización de los establecimientos la Cárcel del Crimen (antiguo Cuartel de Serenos) fue destinada a Correccional.
 
Un factor de reproducción del crecimiento de la criminalidad
Pese a la euforia inicial que provocó la puesta en funcionamiento de una prisión modelo en Montevideo, rápidamente ambos edificios se vieron afectados por la superpoblación y el hacinamiento. La Cárcel Penitenciaria, informaba el Consejo Penitenciario en 1891, promediaba los cuatrocientos reclusos en un edificio con una capacidad de 232 celdas. Los grandes problemas de funcionamiento fueron llevando a muchos jerarcas del sistema a pasar del optimismo inicial al desencanto.
Un informe de Luis Batlle y Ordóñez, director de la Cárcel Correccional, señalaba que la prisión lejos del elemento moralizador que se proponía como objetivo continuó siendo un factor de reproducción del crecimiento de la criminalidad. Transformada en la negación de la regeneración, como en los viejos establecimientos denunciados por los reformadores, las cárceles siguieron actuando como una “Universidad del crimen”.
La idea de la necesidad de nuevas reformas ganó terreno de manera temprana. Ya en 1895, el diputado Eduardo Zorrilla abogaba por la construcción de un edificio de seiscientas plazas que respondiese a las demandas provocadas por el denunciado aumento del delito. Para ello se planteaba la utilización de los terrenos que el Estado poseía en la zona de Punta Carretas. En 1902 se dispuso el cambio de destino de lo que iba a funcionar como Cárcel de Mujeres y Asilo Correccional de Menores (aprobado en 1896) para la construcción de una nueva Cárcel Penitenciaria finalmente inaugurada en 1910.
El modélico establecimiento, al igual que la vieja cárcel Penitenciaría convertida en Correccional, vivirán rápidamente los tradicionales problemas de superpoblación y hacinamiento. Además, en su interior continuaron siendo privados de libertad adolescentes en un número significativo. Por solo citar un ejemplo. En junio de 1910 existía un total de 406 reclusos de los cuales más de una cuarta parte (141) eran menores de edad. Medio año después, pese a que la cifra de presos había descendido circunstancialmente a 7 383, la de menores con 145 se mantuvo estable.
La puesta en funcionamiento de la Colonia Educacional de Varones no terminó de retirar a estos sectores de las cárceles de adultos donde continuaron siendo recluidos. La inauguración de dos pabellones en 1915 pareció apuntar a consolidar el objetivo regenerador pregonado particularmente para los establecimientos dedicados a la infancia. El Dr. Vicente Borro, director de la Colonia, señalaba sus “resultados realmente magníficos” destacando los bajos niveles de reincidencia que resultaban inferior de los promedios planteados por los principales centros europeos.
Igualmente, el establecimiento de Suárez pareció no poder librarse del “ciclo” de optimismo-crisis. De la exultante inauguración que lo presentó como un edificio modelo en América y comparable con los mejores de Europa, se pasó tempranamente a la denuncia de sus carencias y dificultades. En 1920, al separar su director (encargado) se hacían públicos datos sobre su internos: “En la Colonia están asilados 378 menores, cuando solo tienen comodidad para menos de la mitad, es decir, que los niños están hacinados y viven en una peligrosa promiscuidad”.
El sumario administrativo realizado en 1921, producto de una nueva crisis, dejó entrever otra realidad soslayada por los 10 problemas propios del establecimientos. La investigación realizada por el Consejo revelaba la continuidad de la práctica del traslado de “alumnos” a la Cárcel Correccional autorizado por su reglamento como medida disciplinaria. El informe consideraba “una verdadera anomalía que habiéndose creado esa Colonia para corregir y educar a los menores y evitar su reclusión en las cárceles se les envíe a éstas, donde por cierto no recogerán enseñanzas provechosas”.

Compartimos con ustedes la publicación de la Casa Bertolt Brecht de la cual hace parte este ensayo
Adolescentes y privación de libertad – Aportes académicos al debate (pdf)

La pensadora Silvia Federici estuvo de recorrida por Brasil y Uruguay y dictó un seminario abierto y gratuito los días 25 y 26 de julio en la ciudad de Montevideo. Relató la historia de su obra fundamental «Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria», y compartió miradas y reflexiones sobre la lucha feminista en la actualidad

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Mientras está sentada, esperando para comenzar a conversar, sea en el seminario de dos días “Ni caza de brujas, ni brujas en las casas. Tiempos de luchas feministas” o en intercambios más informales, Silvia Federici se ve como una mujer tranquila y silenciosa en su delgadez y sobriedad. Es difícil imaginar que esa misma mujer, que está en la octava década de su vida, va a dejar esa templanza para convertirse en una leona, que no pierde la alegría en cada concepto o historia que explica.

Invitada por el Colectivo Minervas, la investigadora y militante feminista venía de realizar, en Brasil, la presentación de una de sus obras más importantes: Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria (2004), en portugués. La estadía en Montevideo sería de pocos días, pero intensos, en los que Silvia, acompañada por su compañero de vida George Caffentzis, recorrería locales de colectivos militantes, espacios universitarios, charlas entre mujeres de diferentes organizaciones de Latinoamérica, y brindaría un seminario de dos días en el Centro Obrero Alpargatas, lugar donde se realizan diversas actividades sociales y culturales en barrio Aguada, de la capital uruguaya.

Desde Paysandú, Colonia, Maldonado, y diferentes ciudades del vecino país; así como desde Córdoba, integrantes del Encuentro de Organizaciones, acudieron al convite. Estuvimos compartiendo dos jornadas, junto a otras 400 personas -en su mayoría mujeres- que se acercaron para escuchar a la escritora italiana, radicada en Estados Unidos desde hace décadas.

La propuesta de Federici consistió en conversar durante el martes 25 de julio, sobre la historia de su obra de 2004, y abordar el miércoles 26 diferentes miradas sobre la vigencia de las ideas de Calibán y la bruja, en la actualidad. Ambos días destinó una hora para exponer lo que había guionado cuidadosamente, luego se dispuso atenta para responder las consultas que venían del público.

La historia que no nos contaron

“La historia es escrita por los vencedores,
y hay muchas historias que han sido destruidas”.
S. F.

El libro Calibán y la bruja nació con un objetivo político: debatir sobre las raíces y causas de un tipo específico de opresión hacia las mujeres en el capitalismo. Así, la obra es un riguroso recorrido histórico sobre el paso del feudalismo al capitalismo, centrando su análisis en Europa señalando las espiraladas consecuencias que ocurrieron en diferentes puntos del globo. Su autora fue una de las fundadoras de la Campaña Internacional por un salario para el trabajo sin sueldo (1972), uno de los fundamentos nodales de dicha campaña se deja ver en el libro.

Las consecuencias de la transición hacia el capitalismo durante los siglos XVI y XVII implicó dos grandes divisiones: separó (expulsó) a los campesinos de su tierra, y también dividió trabajo reproductivo y trabajo productivo, construyendo una jerarquía. La cual consiste en que el primero, realizado fundamentalmente por mujeres se invisibiliza; mientras el segundo, productor de mercancías, comienza a ser el único trabajo reconocido como productor de riqueza, y a ser realizado preferentemente por varones. Allí también nació la división sexual de las tareas, algo que tampoco se hereda de la época feudal, ni existe desde siempre.

Silvia Federici está sentada sobre una mesa. Apenas la acompaña un vaso de agua, y en su mano derecha empuña el micrófono. Se embravece al explicar esta historia, que debe haber relatado centenares de veces. Se apasiona, y es contundente: “el capitalismo robó la tierra a los hombres, pero les dio una sirvienta en compensación”. Es en este momento histórico en el que comienza el proceso de dependencia económica de las mujeres y el mandato sobre sus cuerpos: “las mujeres no pueden vivir solteras, deben vivir bajo la autoridad de un hombre”. En esta investigación la autora inaugura un nuevo concepto, otro nuevo inicio: el patriarcado del salario. Mientras en el período feudal el salario era vivido como liberación, porque a la vez que trabajaban para el Señor Feudal, mujeres y hombres tenían su parcela de tierra para proveerse; con el despojo de las tierras en el capitalismo, el salario comenzó a ser el único acceso al sustento, un modo de esclavitud solo para varones.

Federici contó que se agarraron la cabeza junto a sus compañeras cuando lo descubrieron. ¿Cómo no nos dimos cuenta antes?, dijeron. ¿Cómo aún hoy cuesta darnos cuenta? decimos. El trabajo productivo (masculino) produce autos, herramientas, alimentos, y es retribuido con salario. El trabajo reproductivo (femenino) es el que produce a esos trabajadores que necesita el capitalismo, los viste, alimenta, educa, mantiene saludables; es invisibilizado y no pagado. Serían estos algunos de los olvidos o miopías de los grandes Engels y Marx.

Es en el nuevo sistema político económico que el Estado comienza a apropiarse del cuerpo de las mujeres, imponiendo a través de la división sexual del trabajo, la idea de que las mujeres son “seres inferiores, débiles, sin razón y entonces más vulnerables y más seducidas por el diablo, por lo que deben estar subordinadas. Otros deben pensar y decidir por ellas”. También entonces las mujeres se organizaron y resistieron, en un momento de transformación social que implicó no sólo una nueva organización política, económica y social, sino que también trajo como consecuencia “el rompimiento de solidaridad entre mujeres y varones, debilitó la lucha de las clases dominadas, y perjudicó más profundamente a las mujeres”.

Nótese aquí un detalle importante, no son las luchas de mujeres las que dividen la solidaridad entre sexos y géneros, sino consecuencia del implacable y silencioso avance del capital sobre las clases dominadas. Con la complicidad de la iglesia, las clases dominantes buscaron “ubicar” a las mujeres en el nuevo rol asignado para ellas: la caza de brujas fue la herramienta para aleccionar.

Aisladas ya estamos derrotadas

“El discurso de la igualdad es un discurso fraudulento,
no estamos en igualdad de condiciones”.
S. F.

La criticidad y crudeza para pensar la realidad no convierten a Federici en una persona pesimista. Entre las charlas que tuvimos de manera informal compartió algunos de sus recorridos personales, individuales pero siempre junto a otras. Nos dijo que el feminismo le salvó la vida, que la potencia de crear, reflexionar y luchar con otras mujeres fue uno de los motores más importantes. Silvia condensa la lucidez de los años vitales transitados de manera atenta y permeable, con la sensibilidad para conocer historias, para dejarse atravesar por las voces y recorridos ajenos, y la fortaleza teórico política para reflexionar y aprender en ese proceso. Cada pregunta, cada intercambio, o reflexión compartida fue recibida desde un lugar atento y respetuoso.

La caza de brujas, de la que empezó a hablar en Calibán y la bruja, tuvo sus momentos de mayor calma, pero nunca desapareció, asegura. “Hoy estamos viviendo una nueva ola de acumulación originaria” en la que el capital necesita nuevamente nutrirse de fuerza y trabajo, requiere la expropiación de la tierra, la precarización del trabajo y el corte de servicios. Entonces, sostiene, hay una fuerte conexión entre el proceso extractivista de bienes comunes y la violencia en contra de las mujeres; ya que son ellas (nosotras) las que dan y conservan la vida, las que mantienen a la comunidad unida, las que son más fuertemente golpeadas por los avances del capital, y quienes sostienen las luchas por la vida y el territorio.

“Estamos viviendo una nueva caza de brujas”, asegura, y destaca que se han incrementado los feminicidios en número pero también en crueldad. Recupera el concepto “pedagogía de la crueldad” de la antropóloga Rita Segato, que sostiene que hay un mensaje en torturar los cuerpos de las mujeres, y mostrarlos. Hay una lección sobre lo que las mujeres debemos ser y hacer. Comparte el caso de Ciudad Juárez, donde los feminicidios y el trabajo en la maquila están fuertemente conectados, y aclara que el ingreso de las mujeres al trabajo asalariado puede habernos independizado de los varones, pero no nos dio autonomía frente al capital. También relata la nueva caza de brujas que está ocurriendo en África e India, de la cual poco sabemos en este rincón del mundo occidental.

Somos las nietas

“Globalización es el proceso en el que todo cambia,
pero se mantiene la estructura de dominación”.
S. F.

Llamarnos brujas es, nuevamente, desmantelar los lazos de solidaridad e intentar mantener las distancias entre generaciones. Necesitamos conocer la historia de otras mujeres, qué han hecho, cómo se han organizado y cómo han resistido; así cree, esta pensadora, que es posible construir y sostener el tejido económico y cultural. Es necesario “no enfrentar la cotidianeidad aislada” sino pensar la reproducción de la vida en solidaridad y apoyo mutuo, para conocernos, compartirnos, escucharnos y para “emprender prácticas que revaloricen las prácticas de las mujeres, porque la desvalorización está en el núcleo de la violencia”.

Pasaron cuatro días, en los que la cabeza y el corazón se agotaron haciendo recorridos de mundos posibles. Doliendo a todas las que no están, pero sabiendo que en el encuentro podemos crear y volver a crearnos, desde las mujeres completas, valientes y poderosas que somos. Podemos gestar un Paro Internacional de Mujeres y ocupar todas las calles como el 8 de marzo pasados. Ruedan las lágrimas por nuestras mejillas, se alzan los puños de todas y todos los que asistieron al seminario de dos días, y vibramos en un canto común: “somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar”. Sonreímos y sabemos que ninguna, ninguno, será el mismo después de estos días. Nos queda la inquietante sensación de injusticia y el necesario deseo de construir algo nuevo, pero sentimos que hay algo que ya tenemos, como dijo Silvia Federici en sus palabras de cierre: “aisladas, aislados no podemos tener nada. Aislados, ya estamos derrotados”.

¡Todas juntas! ¡Todas libres!


Fotos: Rebelarte