El Observatorio Petrolero del Sur recorrió a finales de 2015 cuatro territorios patagónicos para conocer los impactos del fracking y mostrar lo crudo que se está poniendo el territorio. Desde que en 2011 se realizó el primer pozo de fracking en América Latina, al interior de la comunidad mapuche Gelay Ko, el panorama del norte de la Patagonia ha ido variando paulatinamente. Cuatro años después, sus impactos son notorios en distintos lugares del territorio, ya sea amenazando la producción frutícola del Alto Valle, conviviendo con vecinos, invadiendo comunidades mapuche, poniendo en riesgo sus fuentes de agua o sitios de alto valor de conservación de la flora y fauna patagónica. 
 
Territorio 1: Área Natural Fracturada
Auca Mahuida es un Área Natural Protegida del norte de la provincia de Neuquén. Sin embargo, en su interior hay cerca de 70 pozos petroleros que la afectan directamente y contravienen el objetivo mismo de su creación: conservar a perpetuidad su valiosa flora y fauna patagónica. Estos riesgos se redoblaron en 2013 cuando la francesa Total realizó el primer pozo de fracking, que se convirtió en el primer antecedente de un área natural fracturada en el mundo.
 

 
Territorio 2: Fuelmapu
Cuando en 2013 las compañías comunicaron el inicio del proyecto conjunto omitieron información crucial. Entre otras precisiones nada dijeron en torno a que el área del acuerdo se emplaza directamente en el territorio de un Lof [comunidad] mapuche, llamado Campo Maripe, que desmostró estar asentado hace casi 100 años en esa región de Puel Mapu [territorio mapuche al este de la cordillera]. Desde entonces, las y los comuneros -en un principio tratados como “criollos” y hoy reconocidos legalmente como mapuche por la provincia del Neuquén luego de una larga lucha- emprenden acciones en pos de la defensa de sus derechos colectivos. Esta es su historia de conflictiva vecindad en medio del Fuelmapu, el territorio empetrolado.
 

 
Territorio 3: Mi Vecino Pluspetrol
En Valentina Norte, el barrio más al oeste de la ciudad de Neuquén, hay poco Estado y mucha empresa. La escuela, los tráileres sanitarios, los eventos sociales, la red de agua, el tendido eléctrico fueron y son financiados por los programas de responsabilidad social empresarial de Pluspetrol. Un barrio público de gestión privada. Un barrio que produce gas y no tiene gas. Ante esta situación los vecinos se organizan para mejorar su calidad de vida. ¿Cómo se “convive” medianera de por medio con un pozo? ¿Cuáles pueden ser los impactos de esta “convivencia”? Las respuestas, que debería dar el Estado, las da, como casi todo, el vecino, Pluspetrol.
 

 
Territorio 4: Fruta Amarga
La producción de fruta de pepita, centenaria actividad en la zona, está hoy bajo amenaza. Luego de ser librada al azar del mercado, una nueva actividad, más rentable para la provincia de Río Negro, comienza a ganar terreno en el Valle. Es la explotación de gas de formaciones de arenas compactas, que requieren de fracking para su extracción. A partir de una fuerte promoción estatal, mes a mes, las torres van ganando terreno a las chacras, alquiladas por productores económicamente hundidos. Los vecinos han realizado una serie de movilizaciones para evitar los riesgos de esta imposible “convivencia”. Intentan también que la zona más importante de producción de peras y manzanas del país no termine dando una fruta amarga.
 

 

El periódico la diaria publicó un reportaje sobre el trabajo que la Casa Bertolt Brecht hace en Uruguay para debatir alternativas al encierro y la criminalización adolescente. El proyecto cuenta con apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo y resultó, en 2015, en la publicación del libro Medidas No Privativas de Libertad en Adolescentes

Centro del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente. Foto: Iván Franco (archivo, octubre de 2014)

Centro del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente. Foto: Iván Franco (archivo, octubre de 2014)


Alternativas al encierro y la criminalización adolescente
Por Amanda Muñoz*
La Convención sobre los Derechos del Niño y numerosos acuerdos a nivel internacional, así como el Código de la Niñez y la Adolescencia (CNA) de Uruguay, recomiendan evitar las medidas de privación de libertad para sancionar a los adolescentes que cometen infracciones, y, en cambio, recurrir a una serie de modalidades que no implican la prisión y que fueron definidas por ambas normas. A un cuarto de siglo de que el Estado uruguayo ratificó la convención, y a 11 años de la aprobación del CNA, alrededor de 40% de los adolescentes que cometen delitos va a prisión; esa proporción es mayor en Montevideo, donde más de la mitad son enviados a centros de reclusión.

Los datos surgen del proyecto “Alternativas al encierro y la criminalización adolescente”, realizado en 2015 por la Casa Bertolt Brecht; esa investigación, junto con las ponencias de un seminario regional que se desarrolló en agosto en el edificio anexo del Palacio Legislativo, es parte del libro Medidas no privativas de libertad en adolescentes, que acaba de ser presentado. La compiladora es la trabajadora social Rosana Abella, quien junto con Tatiana Magariños y Verónica Silveira (licenciada en Comunicación y estudiante de Trabajo Social, respectivamente) presenta en el libro la síntesis de lo hallado.
“Fue muy complicado obtener la información”, explicó Abella a la diaria. Las investigadoras obtuvieron los datos de las sentencias condenatorias del Departamento de Estadísticas del Poder Judicial. El Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (Sirpa) no proporcionó información: “Las autoridades del Sirpa no aceptaron participar en el relevamiento sistemático de información por encontrarse ‘transitando un proceso refundacional’”, explican las autoras. Sí lograron entrevistar a un director nacional territorial y de gestión del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) y a expertos, educadores, técnicos y profesionales de programas de la sociedad civil que trabajan en la implementación de medidas no privativas de libertad, así como a adolescentes.
Analizaron el período comprendido entre 2011 y 2014. En 2011 hubo 1.730 sentencias; en 2012, 1.702; en 2013 el número trepó a 1.772, mientras que en 2014 descendió a 1.440.
A nivel nacional, en los primeros años del relevamiento, entre 41% y 44% de las sentencias fueron medidas privativas de libertad, mientras que en 2014 descendió a 38%. Pero la realidad es diferente a nivel territorial: mientras que en Montevideo primaron las medidas privativas de libertad -56% de las sentencias-, en el interior fueron más frecuentes las medidas alternativas -28% de los jueces envió a prisión-.
En el período analizado se observan diferencias en cuanto a la frecuencia y el tipo de delito. “En Montevideo la rapiña es el delito por el que el mayor número de adolescentes fue sentenciado, mientras que en el interior del país fue el hurto”, señalan las autoras. Pero agregan que “la tendencia se revierte al considerar el segundo delito, ya que el hurto aparece en Montevideo y la rapiña en el interior”.
La publicación señala la incidencia de la Ley 19.055, aprobada en enero de 2013, en la privación de libertad de adolescentes en el caso de rapiñas y homicidios. Por ejemplo, por el delito de rapiña, en 2011 y 2012 las sentencias privativas de libertad rondaban el 60% a nivel nacional, mientras que en 2014 llegaron a significar 90% de las sentencias en Montevideo y 87% en el interior. La Ley 19.055 modificó el CNA, estableciendo que por infracciones gravísimas a la ley penal (homicidio, lesiones gravísimas, violación, rapiña, privación de libertad agravada, secuestro) los adolescentes (de 15 a 18 años) sean encarcelados por un período no inferior a los 12 meses.
 
Punto de partida y de llegada
Según el relevamiento de la Casa Bertolt Brecht, “los adolescentes condenados a medidas no privativas de libertad son mayoritariamente varones, de entre 15 y 17 años, detenidos por delito de rapiña o hurto, de nivel socioeconómico medio-bajo” y desvinculados del sistema educativo.
Para el trabajo se consultó a referentes y técnicos de seis organizaciones de la sociedad civil que al menos hasta 2015 mantuvieron un convenio con el Estado para ejecutar las medidas no privativas de libertad: cuatro de ellas trabajaban en la capital y dos en el interior (en Salto y Canelones). La investigación señala que también el Estado ejecuta medidas no privativas de libertad, por medio del Programa de Medidas Socioeducativas y Mediación, del Sirpa, que se implementa en Montevideo, Canelones y San José. Las investigadoras detectaron que en el resto del país, en los lugares que no cuentan con ONG, las direcciones departamentales del INAU tienen a su cargo la ejecución de medidas socioeducativas no privativas de libertad. Abella señaló que fue “una especie de descubrimiento” constatar que hay una parte del trabajo de medidas no privativas de libertad que sigue estando en el ámbito del INAU.
Las medidas no privativas consisten, entre otras cosas, en: advertencia y una amonestación formulada por el juez al adolescente y sus responsables; orientación y apoyo en programas socioeducativos; prohibición de asistir a determinados espectáculos; prestación de servicios a la comunidad; obligación de reparar el daño; libertad asistida y libertad vigilada. Los técnicos que trabajan en los programas explicaron que se busca responsabilizar al adolescente del delito para que tome conciencia y reflexione sobre la infracción cometida, pero “sin dejar de lado la restitución básica de derechos”. El trabajo de los técnicos apunta a un proceso individualizado y con la familia, con una “mirada crítica, rigurosa y personalizada”, se explica. Tanto en el relato de los adolescentes como en el de los técnicos se marcan las ventajas respecto del encarcelamiento. En este último caso el adolescente queda expuesto a situaciones de abuso de autoridades o de otros presos; hay hacinamiento, escasa actividad y posibilidades de desarrollo personal; queda excluido de los vínculos sociales, sin posibilidades de acceder a una educación real, como señaló en el seminario Álvaro Colistro, integrante de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH). Las cárceles “son escuelas del crimen”, dijo un especialista a las autoras.
Entre otras recomendaciones, la investigación propone “generar acciones que posibiliten derogar la Ley 19.055”. Abella comentó que esa propuesta surgió con claridad cuando estaban en vías de finalizar la investigación, y que en ello trabajarán este año. Mary Beloff, catedrática de Derecho Penal y fiscal general de Política Criminal, Derechos Humanos y Servicios a la Comunidad de Argentina, expresó en el seminario, respecto del caso uruguayo: “Me atrevería a afirmar que aun con la reciente reforma que impuso la aparente obligatoriedad de la utilización de la privación de libertad para adolescentes respecto de algunos delitos, una hermenéutica constitucional y basada en el derecho internacional de los derechos humanos fácilmente inhabilitaría tal carácter obligatorio, porque una norma constitucional o convencional está por encima de una norma de derecho común, como es el Código de la Niñez y la Adolescencia”. En ese sentido, Beloff remarcó que “el juez tiene la obligación de interpretar esa reforma conforme a la Constitución y los tratados suscritos por el país, que en este caso ordenan que no se utilice como regla el encierro de los niños y adolescentes que hayan cometido delitos, y que cuando se lo disponga se trate de casos muy excepcionales”.
También Colistro recordó en el seminario que la INDDHH se opuso a la aprobación de la Ley 19.055 al expresar que “constituía una regresión en cuanto al ejercicio de derechos y al principio de no regresión que establece el derecho internacional de los derechos humanos”.

El nulo apoyo a las familias agricultoras y el escaso desarrollo de una industria local deja Paraguay atado a la importación y sus fluctuaciones, analiza el economista Luis Rojas

Por BASE-IS
Asunción. La mayoría de los alimentos que consumen las familias paraguayas se encarecieron durante el mes de enero, esto se reflejó en una inflación promedio de 2,6%, la mayor en nueve años, de acuerdo a datos oficiales.

Consumidor eligiendo frutas durante feria agroecológica en Asunción. Foto: Oxfam

Consumidor eligiendo frutas durante feria agroecológica en Asunción. Foto: Oxfam


Lo que está pasando tiene varias causas, como la escasez de hortalizas con la destrucción de las mismas durante las tormentas endiciembre último y la escasez de ciertos cortes de carne al priorizarse mercados externos.
“Cuando hay escasez es el escenario más favorable a la especulación de precios. Y ya empiezan a hacer ajustes los supermercados y despensas”, explicó.
Otras razones de la inflación de enero son la suba del precio del dólar a nivel mundial y las primeras medidas del gobierno argentino de Mauricio Macri.
En cuanto al dólar alto, responde a una medida del gobierno de Estados Unidos y afecta a toda la región y nos afecta porque todo lo que se importa  tiene como referencia el dólar, dijo.
Tan dependientes de la industria argentina, sufrimos las consecuencias de las primeras medidas del gobierno entrante, como la liberación del tipo de cambio del dólar, que repercute en la importación de insumos. La incertidumbre de futuras políticas de este gobierno también generaron subas en el precio de alimentos que Paraguay importa, dijo.
“Tiene que ver con nuestra debilidad productiva, principalmente en el sector industrial(limpieza, aseos, alimentos elaborados). Vamos a seguir estando atados a la cotización del dólar”, explicó.
Para él este escenario tiene una característica singular, que es la reducción del precio del petróleo y sus derivados a nivel mundial. “A pesar de esta baja se da esta inflación. De darse un aumento del precio del petróleo podría verse una escalada inflacionaria más fuerte”, dijo.
Para el analista la debilidad productiva, en el caso de la agricultura, se da por un nulo apoyo del Estado paraguayo en ámbitos como la comercialización o la incorporación de tecnología para resguardar los cultivos alimentarios.
“El Estado no tiene un plan de apoyo(a la agricultura familiar),las deja a merced de acopiadores o especuladores. Con esto se desalienta la producción y así terminamos en manos de importadores”, dijo.
Toda esta cadena de subas y cosas repercuten finalmente sobre el consumidor, sobre quien se traslada todo.

bernie wars
Por Ethan Earle*
Nací en Carolina del Norte, aunque mis padres son de Vermont. Crecí haciendo largos viajes de verano por la costa este para visitar a nuestra familia en Burlington, la ciudad más grande del estado con tan solo 40.000 habitantes. Fue en uno de esos viajes, en algún momento de los noventas, cuando escuché por primera vez acerca de Bernie Sanders y su versión tan particularmente norteamericana del socialismo democrático.
Vermont es un pequeño y extraño lugar. Es el número 49 de cincuenta estados, tiene solo 626.000 habitantes y la mayoría de ellos vive en pueblitos agrícolas que salpican las Green Mountains en toda su longitud. Los vermonteses se jactan de su autosuficiencia marcada por un perfil tozudamente independiente y ocasionalmente revolucionario. El estado fue fundado por una milicia separatista durante la Guerra Revolucionaria. Sería luego el primer estado en abolir la esclavitud y jugaría un papel crucial en el llamado Underground Railroad (ferrocarril subterráneo), que ayudó a ocultarse a esclavos fugitivos en su terreno sinuoso y los escoltó a través de la frontera norte con Canadá. Durante mi infancia, escuchaba estas historias como pruebas de que los vermonteses son ciudadanos comprometidos que no se toman a bien las injusticias o el doble discurso político.
En 1980, Bernie Sanders (nacido en Brooklyn) entró al escenario político por la izquierda como candidato independiente a alcalde de Burlington, describiéndose a sí mismo como un socialdemócrata. Derrotó por 10 votos al candidato oficialista que se presentaba a una quinta reelección, y luego fue reelegido 3 veces. Durante su período como alcalde, Bernie fue ampliamente reconocido como un izquierdista sin pelos en la lengua, pero también como un administrador eficiente. Fue él quien abrió la primera comisión de la mujer en la ciudad, apoyó el desarrollo de cooperativas de trabajadores e inició uno de los primeros y más exitosos experimentos de viviendas comunales financiadas por el estado. Esta última medida aseguró la preservación de viviendas accesibles para sectores de bajos y medios ingresos, y frenó el proceso degentrificación en medio de un proyecto para revitalizar la costanera, que de lo contrario habría transformado el centro de la ciudad. Bernie el izquierdista, invitó a Noam Chomsky a hablar en la casa de gobierno, y viajó a Nicaragua para conocer a Daniel Ortega y establecer una ciudad hermana sandinista. Bernie el administrador, mantuvo el presupuesto de la ciudad balanceado y fue parte de la transformación de Burlington en una de las ciudades más lindas y habitables de los Estados Unidos.
En 1990, Bernie se presentó como candidato para la cámara de representantes de Estados Unidos y se convirtió en su primer miembro independiente en cuarenta años. Rápidamente fundó el Congressional Progressive Caucus, que hasta el presente es uno de los pocos baluartes de izquierda en el Capitolio. Criticó a políticos de ambos partidos por subordinarse a la lógica corrupta de Washington. Se reveló como un político serio, de mensaje directo y franco, y alarmado por las crisis que enfrenta nuestro país. Si bien sus modales a veces pueden parecer hoscos y sus aptitudes sociales escasas, nunca hubo dudas acerca de su devoción por el trabajo. Bernie pudo emerger como una voz calificada a nivel nacional en temas que van desde la desigualdad en los ingresos a la cobertura médica universal, la reforma de la campaña financiera y los derechos LGBT. También fue un prominente crítico temprano de la guerra de Irak y los programas de vigilancia interna como la Ley Patriota.
Básicamente, Bernie mantuvo el curso que él mismo se había propuesto desde el principio, el del un progresista imperturbable que basa su trabajo en una independencia fundamentada y la obstinación porque se hagan las cosas. De nuevo en Vermont, donde desde 2006 ha sido senador, Bernie continuó incrementando su popularidad y ganó con el 71% de los votos en su elección más reciente, consiguiendo la mayor tasa de aprobación de todos los políticos de Estados Unidos. Su reconocido rechazo a las campañas de desprestigio, así como su compromiso en encontrar terrenos comunes con figuras políticas de otros bandos, solo han fortalecido su reputación. Precisamente, su mayor logro y el secreto de su éxito, ha sido construir un nuevo consenso político en el estado de Vermont. Por supuesto, él interpela a los liberales más acérrimos pero saca su fortaleza real de familias trabajadoras blancas de las pequeñas ciudades, no tan conocidas (al menos en las décadas recientes) por sus inclinaciones socialdemócratas.
Mi familia es una familia de peluqueros, a los que se suman un par de enfermeras y electricistas. Somos una familia de cazadores y fanáticos de Katy Perry. Somos una familia a la que la cultura política contemporánea le ha hecho creer que su voz no cuenta. Y puedo decir, con total honestidad, que Bernie Sanders ha hecho pensar distinto a mi familia. De cara a las próximas elecciones primarias, casi todos ellos – propensos a votar a los republicanos en cualquier otra elección – darán su voto a Bernie Sanders. Cuando estoy en Vermont no solemos hablar de política pero cuando lo hacemos hablamos de Bernie. Puedo escuchar a mi tía decir “Quizás no estoy de acuerdo con todo lo que él dice o hace, pero se que él sabe lo que dice y cree en lo que hace. Se que él nunca nos entregaría y que siempre nos dirá las cosas de frente”.
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El crecimiento del senador Bernie Sanders, en una campaña engañosamente quijotesca para convertirse en el 45to presidente de los Estados Unidos, ha despertado extrañas animosidades en la opinión pública. Bernie atrajo multitudes mucho más grandes y generó más entusiasmo que cualquier otro candidato de los dos partidos. Durante 2015 su campaña recibió 73 millones de dólares de más de un millón de individuos y un récord de 2.5 millones de contribuciones en total. Está recibiendo una gran cobertura mediática con primera plana en los medios más importantes de Estados Unidos y es el tópico central en numerosos tweets, memes y conversaciones de internet en general. Su principal contendiente, la todavía favorita Hillary Clinton -ex secretaria de Estado, senadora, primera dama y niña mimada del establishment demócrata- estaba posicionada como la candidata más imparable en toda una generación, tan solo 6 meses atrás. Al escribir estas líneas, a mediados de enero, ella se aferra a una ventaja de 7 puntos a nivel nacional y está cabeza a cabeza en las elecciones de dos estados en las primarias, estados que históricamente han sido la referencia del resto del país (Iowa y New Hampshire). Lo que es más increíble aún es que Bernie Sanders está haciendo todo esto sin dinero de corporaciones y sin recibir el apoyo del establishment, proclamando las virtudes del socialismo democrático y diciéndole a quien quiera escucharlo que este país necesita una revolución política.
Después de décadas trabajando en política, no debería ser ninguna sorpresa que la plataforma de campaña de Bernie sea amplia y detallada, meticulosa se podría decir. Quizás meticulosa pero no confusa: no ha dejado lugar a dudas de que su mayor preocupación es la desigualdad que define cada vez más a la economía estadounidense. Propone subir el salario mínimo de 7.25 dólares a 15 hacia 2020. Promete crear millones de puestos de trabajo a través de programas federales de infraestructura y programas para la juventud. Dice que va a expandir la seguridad social, proporcionando educación gratis en todas las universidades públicas y extendiendo la cobertura de salud a todos a través de un sistema de pago único. Su plan para financiar estos programas es simple: subir impuestos a los ricos y a las grandes corporaciones, y cobrar impuestos a la especulación financiera.
En sus historias, Bernie cuenta cómo Estados Unidos se convirtió en uno de los países con mayor desigualdad en el mundo, y pone especial énfasis en la responsabilidad de las instituciones financieras en la crisis del 2007-08. Lamenta que ni un solo ejecutivo haya sido encarcelado por su rol en estos episodios, y muestra el contraste existente con un sistema de justicia que ha encarcelado a millones de personas de bajos recursos por delitos menores. Propone la implementación de una versión siglo 21 de la Ley Glass-Steagall, la que impidió que los bancos comerciales participaran con bancos de inversión a partir de 1933 y que luego fue derogada bajo la mirada aprobatoria del presidente Bill Clinton en 1999. Recientemente anunció que, de ser elegido, en su primer año disolvería todas las instituciones financieras alguna vez consideradas “demasiado grandes para caer”.
Sin embargo, su ardiente y popular versión económica no explica por qué millones de personas han llegado al “Feel the Bern”, el hashtag viral que se ha convertido en un eslogan para la campaña. En realidad, podría decirse que le está hablando a un momento más amplio en la historia de nuestro país. Las deudas personales y la desigualdad económica están en niveles récord, y la generación que hoy es mayor de edad ha sido criada en medio de la guerra de Irak y la Gran Recesión. Esta generación creció entre resabios del sueño americano aunque su realidad fue la de la movilidad descendente para la mayoría, mientras solo ascendían una pequeña élite y unos pocos afortunados. En este contexto, Bernie denuncia que el sistema no está sencillamente roto sino que está diseñado para perpetuar el control por parte de una pequeña élite políticamente arraigada con intereses capitalistas, y es eso lo que ha prendido fuego a su campaña de manera tan llamativa.
Además de sus propuestas económicas, la otra pieza fundamental de la campaña de Bernie es su llamado a expulsar las grandes corporaciones y su dinero de la política. Bernie defiende a viva voz una reforma integral del financiamiento de las campañas, incluyendo la derogación de la decisión de la Corte Suprema sobre el caso Citizens United y la abolición de los super PACs, que en conjunto han permitido que el dinero corporativo ejerza cada vez mayor control sobre el proceso electoral. Bernie nos recuerda que él es el único candidato sin un super PAC y que su campaña está alejada de las corporaciones, financiada en gran parte por pequeñas donaciones y contribuciones un poco más grandes de sindicatos. La campaña de Hillary, en cambio, está sustentada en su mayor parte por ricos y corporaciones; seis de sus diez principales aportantes son bancos.
 
Bernie cree que las corporaciones han tomado el control sobre la democracia norteamericana, y es aquí en donde retoma su idea de la revolución política. En cada discurso llama la atención sobre esto y siempre es inequívoco: ni él ni ningún otro político puede hacer los cambios necesarios solo. La idea de revolución política de Bernie comienza con el pueblo estadounidense saliendo a votar masivamente, recuperando nuestra democracia, y exige reformas que aumenten nuestro control sobre la economía nacional y el proceso político.
 
No sorprende que los poderosos no estén contentos con Bernie y la mayor ofensiva ha sido tomada por el establishment demócrata (lo que también, por desgracia, es lógico). Su candidata, Hillary Clinton, ha recibido hasta ahora 455 avales de los gobernadores y representantes en el Congreso, mientras solo 3 han sido para Bernie Sanders; ella ha sido respaldada por 18 sindicatos que representan a 12 millones de trabajadores frente a 3 sindicatos que acompañan a Bernie, que a su vez representan a 1 millón de trabajadores. Entre los llamados superdelegados -una desagradable particularidad del sistema electoral de Estados Unidos, quienes en conjunto constituyen cerca de un tercio de los votos del partido, y no tienen la obligación democrática de honrar las decisiones de sus votantes- las preferencias por Hillary tienen una ventaja de 45 a 1. El Comité Nacional Demócrata, por su parte, ha tratado de limitar las oportunidades de debate (y audiencia) en un esfuerzo para proteger la ventaja de Clinton, llegando incluso a eliminar la campaña de Bernie Sanders de su base de datos en un desmesurado castigo por una ofensa menor (y disputada). Mientras tanto, los charlatanes del establishment han disparado contra Bernie diciendo que es incapaz de ganar una elección general, a pesar de las numerosas pruebas en contra de esa idea.
 
Los mejor intensionados partidarios de Hillary dirían “Ella tienen más chances de ganarle a cualquier loco peligroso que surja de esta especie de lucha libre que son las primarias republicanas”. Dirían también que ella tendrá más posibilidades de hacer las cosas que propone una vez en el gobierno. La política es desagradable y el Partido Republicano se ha redefinido tanto por su obstruccionismo tanto como su fanatismo. Hillary podrá no ser pura, pero es la persona del partido demócrata capaz de forzar al menos un par de reformas positivas en nuestro gobierno disfuncional. Los partidarios de Hillary también dirían que ya es hora de que elijamos una presidenta mujer, después de más de dos siglos ininterrumpidos de gobierno de varones.
 
Yo respondería que Clinton representa hasta tal punto lo que es disfuncional en nuestro sistema político actual, que es difícil que pueda hacer algo al respecto. Ella está tan estrechamente ligada a Wall Street como cualquier político de ambos partidos. Votó a favor de la guerra de Irak y se mantiene fiel al ala bélica del Partido Demócrata, una sección ampliamente desacreditada del intervencionismo liberal. Clinton está muy volcada a su objetivo de ganar poder, mientras que Sanders ha mantenido valores consistentes durante más de treinta años en cargos de elección popular. El simbolismo de la elección de una presidente mujer es importante, sin duda, un evento potencialmente histórico que rivalizaría con la elección de Barack Obama como el primer presidente afroamericano de nuestro país hace ocho años. Sin embargo, también hemos visto las limitaciones del simbolismo en la política durante la administración del presidente Obama, con el ingreso medio y la riqueza de afroamericanos en declive, mientras que la disminución de las tasas de encarcelamiento continúan a un ritmo aparentemente inexorable, a su vez, la deportación de los inmigrantes latinos ha alcanzado niveles récord. Por otra parte, el valor de este simbolismo se puede ver compensado por la alternativa de elegir un presidente con un plan y un mandato que cambie la forma en que funcionan Washington y nuestro país en general.
 
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Como era esperable de lo que llamaré laxamente “la izquierda“, los debates sobre estas elecciones se han vuelto bastante desagradables en los últimos meses. La insistencia de Bernie en no utilizar técnicas negativas de campaña – y Hillary en un lugar confortable como ganadora- mantuvieron las cosas en buenos términos. Pero a medida que la campaña se fue calentando y la ventaja se redujo, legiones de seguidores de Hillary han salido a los medios de comunicación a descalificar a los partidarios de Bernie como sexistas. Los seguidores de Bernie, por su parte, fueron sarcásticos y en ocasiones políticamente incorrectos – aunque generalmente correctos al juzgar sus posiciones y logros – y respondieron que Bernie ha apoyado políticas y diversas medidas que son mucho más progresista para la igualdad de las mujeres que las que Hillary propone (al menos, más allá de los escalafones más altos de las profesionales). Estas discusiones, si bien tienen el potencial para dar lugar a un debate necesario sobre las diferencias entre el feminismo liberador y el feminismo corporativo, en general han sido lideradas por fanáticos y no han progresado (al menos por ahora) mucho más allá de insultos superficiales al estilo Twitter.
 
Más a la izquierda, los sospechosos de siempre, han salido de la nada para acusar a Bernie de no ser el portador de la verdadera revolución. Ellos lo acusan de un sinnúmero de desviaciones estilo “pecado original” relacionadas con su falta de alineamiento pleno con alguna estructura particular (y esotérica) de pensamiento político. Algunos dicen que él está actuando como un “perro pastor“ para el Partido Demócrata, atrayendo jóvenes descontentos a su seno -no les importa que él haya sido independiente la mayor parte de su carrera y que ahora se convirtió en el enemigo público Nº 1 del establishment demócrata-. Otros, nunca le perdonarán ser un socialdemócrata cuando él se ha etiquetado tan claramente a sí mismo como un socialista democrático. Y finalmente, están aquellos que piensan que Bernie ha caído en desgracia por su voto en tal o cual política exterior demostrando ser como todos los demás –sin que les importe que critica abiertamente la historia de imposiciones de regímenes en exterior de nuestro país o que sostenga que el cambio climático representa una amenaza a nuestra existencia mayor a la del terrorismo a pesar de la exaltación al miedo por parte de los medios-. Aunque irrelevantes para la conciencia política mainstream, estas patologías son dignas de mención en la medida en que se han agudizado y clarificado distinciones dentro de la vasta izquierda socialista –entre quienes van a donde está la gente y construyen políticas sobre la base de realidad existentes y quienes prefieren sentarse en los márgenes de la historia y reclamarles a quienes no los acompañan.
 
Pero más interesante y relevante para el momento actual de la política de Estados Unidos es el debate que se inició durante Netroots Nation, una destacada convención política progresista. Activistas del movimiento Black Lives Matter (BLM) interrumpieron un discurso de Bernie para llamar la atención sobre la violencia policial en contra de la comunidad negra y exigir la adopción de una agenda política más directa para desmantelar el racismo estructural en los Estados Unidos. La respuesta de Sanders fue ridiculizada por algunos, como fuera de lugar y con desdén. Sus intentos iniciales por remarcar su propio historial en justicia racial y vincular la cuestión del racismo con las políticas económicas diseñadas para aliviar la desigualdad, no ayudaron. Unas semanas más tarde, un grupo de activistas de BLM con sede en Seattle interrumpió otro discurso Bernie Sanders, esta vez en un acto para celebrar los 80 años de la Seguridad Social. Los manifestantes tomaron el micrófono antes que Bernie pudiera hablar, no le permitieron responder a sus críticas y acusaron a la ciudad de Seattle de “liberalismo con supremacía blanca” en respuesta a los abucheos de la audiencia. El evento fue cancelado.
 
Después de este segundo evento, la campaña de Sanders dio a conocer un programa de justicia racial (presumiblemente elaborado después de la primera intervención) que abrió con un gesto explícito a las solicitudes de BLM y otros activistas, diciendo los nombres de las mujeres y hombres de color recientemente asesinados por la policía. Continuó abordando directamente la cuestión de la violencia física perpetuada por el estado y los extremistas de derecha contra hombres y mujeres afroamericanos, y luego enumeró una lista de propuestas y demandas que abordan también cuestiones de la violencia desde lo político, jurídico, económico y ambiental. Este nuevo programa ha sido aplaudido los líderes del movimiento BLM.
 
La primera intervención de BLM proporcionó un ejemplo de dos movimientos progresivos distintos pero superpuestos, en conversación crítica y productiva. El último, en cambio, mostró que ambos pueden entablar por momentos un diálogo de sordos. Bernie, un hombre judío blanco de 74 años de edad, del segundo estado más blanco de los Estados Unidos (96,7%), fue lento al principio en reconocer la urgencia de este momento en la justicia racial, al igual que reconoció la falta de perspectiva al incluir los reclamos de BLM en una plataforma de justicia económica preexistente. Los activistas de BLM fueron oportunistas al explotar esta óptica a expensas de alguien que fue -como mínimo- un buen aliado blanco de los movimientos de justicia racial, desde que marchara en 1963 con Martin Luther King Jr. Su táctica, mientras fue útilmente provocativa en Netroots, fue desmedida en Seattle. En este segundo caso, el grupo liderado por activistas relativamente nuevos en la justicia social y muy alejados de encarnar el liderazgo de lo que es un movimiento esencialmente abierto, fue percibido como cínico y no particularmente interesado en la construcción de políticas progresistas más allá de divisiones esencialistas.
 
En síntesis, la saga Bernie-BLM ha sido una buena experiencia de aprendizaje para Sanders y sus seguidores, y esto debería reconfortarnos como progresistas. Además de su agenda de justicia racial, Bernie ha contratado más personas de color en puestos importantes. Él se ha vuelto también crecientemente activo en destacar la aterrorizante tendencia de violencia policial contra los afroamericanos. Por ejemplo, fue a visitar a la familia de Sandra Bland, una mujer de 28 años de edad que fue encontrada muerta en la cárcel tras ser detenida por una violación de tráfico menor. Después de esto hizo una poderosa y trágicamente simple declaración: “ella hoy estaría viva si hubiese sido una mujer blanca”. También hizo giras con prominentes figuras de la cultura negra como Killer Mike del grupo de rap Run the Jewels y mejoró su exposición acerca del racismo subyacente a gran parte de la economía de Estados Unidos desde la esclavitud. Aunque su nombre aún no es tan conocido entre estas comunidades como el de Hillary, su tendencia al voto ha aumentado significativamente.
 
En términos más generales, podemos ver estos debates como parte del crecimiento -y tal vez incluso de una generación- del activismo de una izquierda renovada en los Estados Unidos. Varias décadas en retirada, al menos en el nivel de conciencia de las masas, se invirtieron repentinamente con Occupy Wall Street (OWS) en septiembre de 2011, como he escrito anteriormente. Este movimiento incipiente tenía toda la gracia y la belleza de un recién nacido, lo que era –efectivamente- al menos para la gente vinculada en ello. Funcionó como un despertar generacional a la posibilidad de un activismo político transformador en los Estados Unidos. Black Lives Matter, aunque no estuvo directamente relacionado con (o inspirado por) OWS, entró en los medios de comunicación mainstream sobre su estela e incorporó (intencionalmente o no) muchas de las críticas contra su predecesor.
 
Bernie Sanders ha llegado a millones de personas para las que era más fácil relacionarse con la política a través del prisma de una campaña presidencial. Considerados en conjunto (aún cuando no son necesariamente una unidad), este triple movimiento marca el ascenso de una nueva era de la política progresista en los Estados Unidos. Y mientras los debates entre estos y otros movimientos políticos son necesarios, al igual que lo es la lucha crítica por la forma y dirección de la política progresista, es igualmente necesario que no dejemos que las luchas internas destructivas nos distraigan de la cuestión más profunda de nuestro tiempo, que es cómo refundar el sistema político y económico de Estados Unidos sobre uno que funcione para todo el mundo en nuestro país y que haga más por ayudar al resto del mundo que por dañarlo.
 
Bernie Sanders está haciendo todo lo posible para mantenernos enfocados en esta cuestión, siempre dejando en claro que no puede resolverlo él solo. Esta, más que cualquier otra razón, es por la que apoyo a Bernie Sanders y creo que tú también deberías hacerlo. Bernie es la persona mejor posicionada para impulsar un movimiento amplio con la oportunidad de ganar poder, y también para reorganizar alianzas políticas en torno a la solidaridad de clase y racial, a diferencia de las divisiones que nos imponen los intereses corporativos. Lo hizo en Vermont, tal vez no en el nivel de nuestras fantasías socialistas más elevadas, pero sin duda de una manera transformadora y duradera. Y cuando observamos el estado de la política estadounidense, donde un populista de derecha como Donald Trump ha capturado la atención de una gran parte del electorado republicano con mensaje no convencional, vemos la necesidad urgente de que nosotros demos batalla por una nueva nueva mayoría en este país, basada en la unión y no en el odio.
 
En su tierra, Bernie Sanders continúa manteniendo unida la coalición que ha construido con políticas que se mueven más allá de la guerra de trincheras partisanas. Es reconocido por su apoyo a los veteranos de guerra de Estados Unidos así como sus esfuerzos para auditar la Reserva Federal (ambas cuestiones normalmente consideradas conservadoras). Es sorprendentemente muy querido por muchos de sus colegas republicanos en el Congreso, no como alguien que habla de béisbol con ellos, sino como una persona que no habla de una manera y actúa de la otra. En un discurso reciente en la conservadora Christian Liberty University, Bernie utilizó una herramienta retórica que ha sido común a lo largo de su carrera, dijo a la audiencia, “no podemos estar de acuerdo en todo pero podemos estar de acuerdo en la injusticia que supone la desigualdad y en la corrupción y la disfunción que define nuestro sistema”.
 
Así como las primarias revelan profundas divisiones en cada uno de los partidos, también manifiestan una división aún más profunda entre las culturas conservadoras y progresistas en el país. Nadie parece ser capaz de imaginar un escenario peor que la victoria de un candidato del partido contrario. Más allá del mensaje de Bernie de transformación económica y política, él también nos muestra cómo se puede re imaginar nuestra política fracturada en el siglo 21. La posibilidad de una presidencia de Bernie Sanders nos proporciona una importante, aunque sólo sea parcial, hoja de ruta para superar la traba de la cultura política que nos ha dominado.
 
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La última vez que visité Vermont, con mi esposa fuimos a ver a mi abuela de 90 años, una vermontesa y ávida seguidora de golf y programas de entrevistas políticas. No fue sorpresivo terminar hablando de las elecciones, y nos contó que uno de sus hijos, mi tío, estaba tratando de convencerla de votar por Bernie. Ella seguía indecisa. Conoció a Bernie durante décadas, le gusta y confía en su juicio, pero quiere ver una mujer presidenta antes de morir. Fue un argumento fuerte y simple, que consideré muy seriamente.
 
Mi esposa le respondió que su país ha tenido una mujer presidente progresista, Cristina Kirchner, durante la mayor parte de la década pasada y que, si bien ella entiende lo histórico que sería para nosotros, ¿acaso sería comparable con tener un presidente socialista en el país más capitalista y poderoso del mundo? Un momento, dijo mi abuela, no con desconfianza pero si como desempolvando una idea que ella no había considerado en un largo tiempo –¿Son ustedes socialistas? Nos miramos el uno al otro y tras una breve pausa, dubitativos, mi esposa contestó “si, supongo que si eso es lo que hace falta, lo somos”. Los ojos de mi abuela se abrieron un poco de sorpresa o de picardía, o quizás en un intento de absorber a su nieto y nieta política y la ola de ideas nuevas y viejas a la vez. Bueno, contestó -sus palabras fueron lentas y cuidadosas-, “mira nomás“.
 
La próxima vez que visite mi familia, espero estar celebrando la última intervención de Vermont en el curso de la historia de Estados Unidos. En el mejor de los casos vamos a celebrar la elección del primer presidente socialista democrático del país. Pero incluso si Bernie pierde, creo que su campaña ha creado un espacio para imaginar una nueva era en la política progresista. De cualquier modo, el mensaje de la revolución política de Bernie va a haber sido transmitido a una nueva generación de jóvenes, un terreno para que construyamos un futuro mejor.
 
* Traducción de Mercedes D’Alessandro y Pablo Polosecki. Original en inglés aquí. Ethan Earle es coordenador de proyectos en la oficina de la Fundación Rosa Luxemburgo en Nueva York.

Por Lucio Cuenca*, diario UChile

10734398214_9fed74a550_oEl 4 de febrero, en Nueva Zelanda la presidenta Michelle Bachelet ratificará la firma del TPP, dejando como única vía de escape a la mayor cesión de soberanía que haya hecho nuestro país, al parlamento, el que podrá de manera plebiscitaría votar por la validación o no de este acuerdo secreto, confeccionado a espaldas de la ciudadanía y de las y los legisladores de los doce países firmantes, pero con la participación activa de 600 lobistas de las principales transnacionales del planeta.

Esto sucede en paralelo a las sesiones del Comité de Observadores del proceso constituyente gubernamental, designados por la presidenta para garantizar la buena fe del mismo, en medio de la más contundente crisis de credibilidad que haya experimentado la clase político/económica del país… en un intento de idear mecanismos de legitimidad para satisfacer las demandas comunitarias.
Claramente esta forma de proceder habla de una esquizofrenia gravísima, que tiene que ser diagnosticada y tratada. Es decir, durante el 2013 se desarrollan sendas movilizaciones contra la Ley Monsanto, que privatizaba la semilla, y lo primero que hace Bachelet candidata y luego presidenta, “escuchando” a la ciudadanía es bajar la ley, pero mientras su gobierno seguía negociando por detrás el TPP, que entre las miles de barbaridades que implica, supone la aprobación de facto de la ley Monsanto.
Otro ejemplo, la ley de glaciares. Desde las movilizaciones contra Pascua Lama emergen los glaciares en el debate público, justo en un contexto de calentamiento global que impone su reguardo y protección. Siendo Chile el país que posee el 91% de los ecosistemas glaciares de América Latina, y uno de los más vulnerables a la crisis climática, comienzan a surgir diversas iniciativas parlamentarias de protección, se decanta un proyecto común el 2014, y en la cuenta anual de ese año ante el parlamento (fuera de programa) la presidenta se compromete a legislar por su protección, el Ejecutivo nuevamente aparece comprometido a salvaguardar los glaciares, otra vez “escuchando” a la ciudadanía. Sin embargo, despacha luego una indicación sustitutiva que en la práctica legaliza la destrucción en beneficio del extractivismo minero.
Otro ejemplo. En la medida que los impactos de la megaminería química comienzan a hacerse evidentes: escasea el agua, aumentan las tasas de enfermedad  y  muerte en los distritos mineros,  se desnudan los casos de corrupción, demostrando lo que las comunidades siempre han dicho, es decir, que las aprobaciones medioambientales son políticas y no técnicas… en fin, se visibiliza la insostenibilidad de país extractivista que se nos ha impuesto…
Sale en escena Ricardo Lagos junto a los principales actores del Consejo Minero, Jean Paul Luksic incluido, para hacer entrega a Bachelet de una nueva plataforma minera para el país, que al igual que el TPP se fragua durante un año en completo secreto, y se internaliza como política de Estado sin que haya sido parte del programa de gobierno ni haya existido debate alguno sobre los contenidos que dicha plataforma propone. Este documento habla de minería virtuosa, sostenible e inclusiva, bajo el eje de la colaboración público privada, o sea, lindas palabras para posibilitar la intromisión descarada de las transnacionales en el destino de nuestras reservas estratégicas, desde el propio Palacio de la Moneda.
Dicho sea de paso, el TPP inhabilita en la práctica el que la gente se oponga a proyectos de inversión cuando sienta sus derechos violentados, pues impone un mecanismo internacional de resolución de controversias, mediante Tribunales Económicos, a los que pueden ser llevados los Estados que muestren voluntad de poner los derechos de las personas y de los ecosistemas por sobre un proyecto de inversión comprometido, de modo tal de ser obligados a indemnizaciones millonarias, financiadas con el erario público para beneficio privado… el principio de ganar a escala supranacional.
La esquizofrenia que padece Chile es grave, y para nosotros, el proceso constituyente que el devenir político y social ha logrado ir abriendo, puede constituir una posibilidad de tratamiento, menos inoficioso que los electro shock que está planificando el Ministerio de Energía. No obstante, para que esto ocurra es imprescindible tomar en serio el desafío, no el gobierno -que aún no entiende el desafío- sino todas las voluntades que efectivamente se atreven a pensar que las cosas pueden ser distintas… ¿cuán distintas?
Eso depende de cada uno y una de nosotros. Mientras dejemos que se siga estableciendo sin cortapisas cuestiones como que los 216 facilitadores del proceso constituyente deben ser profesionales y pueden pertenecer a partidos políticos… no parece que demasiado distintas, como si la tecnocracia y el pragmatismo no pudieran dejar de regir nuestro destino… sin embargo, es nuestra convicción que atreviéndonos a participar de las discusiones, atreviéndonos a conocer la Constitución que nos rige, atreviéndonos a validar el conocimiento que tenemos sobre el país en el que nos hemos constituido y el que queremos constituir realmente…
Más allá del formalismo con que siga actuando la casta política, incubaremos cambios que terminen por dejar sin efecto el altísimo grado de disociación existente entre representantes y representados… o sea, que nos vayan sanando poco a poco de la esquizofrenia, sin químicos, sino naturalmente, con las raíces que crecen en nuestro suelo.
Claro que de poco servirá un nuevo marco constitucional empoderado, una nueva ley de glaciares, un nuevo código de aguas, una nueva modificación del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental aunque logremos que sirva a las comunidades y no a los lobistas de turno, si es que no nos ponemos en campaña severa de frenar el TPP, que se constituiría en una camisa de fuerza invalidante de cualquier legislación interna que escuche a la ciudadanía.
 
*Observatório Latinoamericano de Coflictos Ambientales (OLCA)
 

Por Luis Rojas Villagra*
neoliberalismo-en-america-latinaEste libro es el resultado de las ponencias y los debates que tuvieron lugar en el Seminario Internacional  Neoliberalismo en América Latina. Crisis, tendencias y Alternativas”, realizado el 13 y 14 de abril de 2015 en la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), en la capital del Paraguay. El mismo fue organizado por el Grupo de Trabajo: “Crisis de la Economía Mundial Capitalista. Determinantes,  desafíos y salidas desde una versión crítica y alternativa en América Latina y el Caribe”, del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y por el centro de investigación BASE Investigaciones Sociales. El encuentro contó con el importante apoyo del Centro de Estudiantes de dicha institución académica, de la Fundación Rosa Luxemburgo, de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política (SEPLA) y de la Sociedad de  Economía Política del Paraguay (SEPPY).
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El Grupo de Trabajo (GT) es un colectivo de investigadores e investigadoras que, en el marco del pensamiento crítico latinoamericano y la crítica de la economía política, desde hace más de una década viene trabajando sobre las  transformaciones económicas que se han dado en la región y el mundo, la prolongada crisis de la economía capitalista, sus impactos y consecuencias para los pueblos, así como sobre las posibilidades de que emerjan  alternativas reales al modelo neoliberal y al propio capitalismo, que puedan ser impulsadas en los países de Nuestramérica. A los integrantes del GT se sumaron intelectuales críticos y miembros de movimientos sociales del Paraguay, quienes desde sus perspectivas teóricas y compromisos prácticos, enriquecieron los análisis y las  experiencias concretas en desarrollo.
El Seminario contó con participantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay y Uruguay, quienes realizaron un análisis retrospectivo sobre la implementación del proyecto neoliberal en estos países, evaluando las características principales de dicho proceso y los resultados para los pueblos, para luego exponer sobre la situación económica actual en el contexto de la crisis mundial, y los intentos de construir sociedades alternativas a partir de la resistencia de los pueblos y los cambios políticos en algunos países de la región.
El análisis del neoliberalismo en América Latina es de la mayor importancia para entender el presente de extendida explotación, marginación y destrucción de la naturaleza en el continente, situarlo históricamente de modo a hacer emerger sus dinámicas de funcionamiento, sus estrategias para imponerse y recrearse permanentemente, y los escenarios futuros que se abren. América Latina ha sido uno de los escenarios donde con mayor fuerza se implementó el programa neoliberal, desde el experimento chileno abierto por el golpe de Estado de 1973, pasando por brutales procesos de privatización, desregulación fi nanciera y precarización laboral en toda la región en los ochenta y noventa, hasta el neoliberalismo recargado impulsado en los años posteriores al estallido de la crisis mundial en el 2008, en países tan diversos como Colombia, Brasil, Chile, Perú, México y Paraguay. Como contracara de esto, también fue América Latina el escenario donde con más fuerza se expresó la resistencia popular a la liberalización económica, centenares de luchas sociales contra el neoliberalismo, por las conquistas laborales, por la tierra y los bienes comunes, por el acceso a servicios básicos, contra el extractivismo y la exclusión crecientes.
Cambios políticos con diversos matices ideológicos, pero unidos en la crítica a la ortodoxia monetarista y sus consecuencias, también dibujaron el paisaje de construcciones sociales alternativas en el continente. El escenario del Seminario no por casualidad fue Paraguay. Ubicado en el corazón de América de Sur y del MERCOSUR, en el país se han aplicado políticas neoliberales desde hace varias décadas, bajo la gestión conservadora del Estado, la total apertura comercial y desregulación fi nanciera, la concentración y extranjerización creciente de los medios de producción, con el saldo de pobreza, desigualdad y deterioro ambiental que emergen de dicho sistema. Por su ubicación geopolítica el país ha sido utilizado por las potencias imperiales para trabar el proceso de integración alternativo que han impulsado los países de la región, tanto en el MERCOSUR como en la UNASUR. El tímido y débil intento que representó el gobierno de Fernando Lugo entre el 2008 y el 2012 de frenar la expansión neoliberal, fue fulminantemente cortado por un golpe conservador, que en breve tiempo reposicionó al Paraguay en la autopista neoliberal, de la mano del liberal Federico Franco y el empresario Horacio Cartes, retomando el espíritu del Consenso de Washington, con un acelerado endeudamiento público, un mayor impulso al extractivismo y a las alianzas público privadas.
La participación en el encuentro de estudiantes, docentes, campesinos y campesinas, trabajadores y trabajadoras, organizaciones sociales y políticas permitió alertar sobre los peligros a que se expone el pueblo paraguayo así como los de los demás países, por el camino de retomar el decálogo neoliberal, en un momento histórico de profunda y multidimensional crisis de la economía capitalista mundial, lo cual lo convierte en una coyuntura más violenta y crítica sobre los pueblos, pero también habilita la construcción de alternativas al neoliberalismo e incluso al capitalismo en nuestros países, con lo cual se puede ir dejando atrás la centralidad de la lógica del lucro y la competencia, posicionando la lógica de la inclusión social y la preservación ambiental en las nuevas estructuras sociales y políticas.
El libro está organizado en tres secciones. En la primera, “Neoliberalismo y crisis en América Latina”, se encuentran los trabajos que abordan, desde la tradición marxista, la trayectoria histórica concreta que fue asumiendo en neoliberalismo en la región, la fase actual del mismo caracterizada por la crisis del modelo y una nueva ofensiva del capital, y los límites que impone la actual mundialización a las transformaciones económicas y los procesos de integración. Se tratan de análisis de la dinámica histórica del capitalismo en su fase neoliberal en América Latina.
En la segunda sección, “El Neoliberalismo y sus contradicciones concretas: estudios de caso” los artículos abordan diversos aspectos del sistema neoliberal que han tomado forma concreta en países de la región, como Paraguay, México, Colombia y Argentina. Las diversas expresiones del sistema en cada país parten del tronco común que constituye la economía mundial capitalista y su lógica de acumulación, y van tomando cuerpo en aspectos analizados en esta sección, como la exacerbación de las actividades extractivas, entre ellas las explotaciones de hidrocarburos no convencionales, la minería a gran escala y los monocultivos biotecnológicos, el confl icto armado en Colombia, las maquilas y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN),además de varios enfoques sobre las reformas neoliberales implementadas en el Paraguay.
El libro cierra con la tercera sección, “Construcción de alternativas, movimientos sociales y luchas populares frente al neoliberalismo”, donde se analizan la complejidad de la lucha de clases en el escenario latinoamericano actual, caracterizado por una mayor dependencia de los centros de poder mundial, y las tensiones en torno al desafío de la integración regional. Se completa la sección con dos presentaciones realizadas en el Seminario por parte de dirigentes del movimiento popular de Paraguay, sobre sus experiencias prácticas de lucha y resistencia al neoliberalismo, y a partir de ellas las tareas concretas necesarias para transitar hacia un horizonte emancipador.
Esperamos que estos aportes desde la economía política y el pensamiento crítico, alimenten los debates y las prácticas transformadoras sobre la situación latinoamericana actual, que se presenta crítica para las grandes mayorías sociales, excluidas del presente y sin perspectivas de futuro por la hegemonía neoliberal, pero que llevan en su seno un caudaloso potencial de experiencias, conocimientos y esperanzas, que una vez desatados y vinculados
en un movimiento creciente, podrán elevar, paso a paso, nuevas estructuras sociales, más justas, incluyentes y sustentables que las que nos impone el capitalismo neoliberal.
* Luis Rojas Villagra, Coordinador del Grupo de Trabajo de CLACSO “Crisis de la Economía Mundial Capitalista. Determinantes, desafíos y salidas desde una versión crítica y alternativa en América Latina y el Caribe”

Neoliberalismo en América Latina
Crisis, tendencias y alternativas
Luis Rojas Villagra
BASE-IS
Octubre 2015 – 314 paginas
Asunción, Paraguay
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Dos conceptos leídos desde Bolivia y Ecuador post-constituyentes
Por Salvador Schavelzon
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Plurinacionalidad-y-Vivir-Bien-Buen-Vivir-_portadaEn el contexto de los debates que acompañaron los procesos constituyentes y post-constituyentes recientes de Bolivia y Ecuador, son revisados por Schavelzon dos conceptos con lugar destacado en las discusiones: Vivir Bien/Buen Vivir y plurinacionalidad: «el recorrido por su genealogía nos llevará a preguntarnos por las lecturas que los componen entre el Estado y la comunidad, entre el discurso del desarrollo y la autonomía, entre el movimiento indígena y los gobiernos progresistas».
El autor busca dar cuenta de un momento de quiebre en que los gobiernos que impulsaron la inclusión de estos conceptos en las Constituciones aprobadas en 2008 y 2009 se alejando de sus aliados indígenas y de la implementación de los mismos, que ellos defendían – «es desde la dinámica cambiante de los procesos de ambos países que buscamos leer y recopilar significaciones de ambos conceptos, entendidos como espacio de combinación compleja de distintas miradas y experiencias políticas».
 
«Plurinacionalidad y Vivir Bien/Buen Vivir – dos conceptos leídos desde Bolivia y Ecuador se publica en 2015, año crucial para el futuro de los gobiernos progresistas en la región. La creciente conflictividad por la aplicación de sus proyectos políticos rentistas, extractivistas y capitalistas, y la caída en los precios de las materias primas, se ve acrecentada por la acción de organizaciones indígenas, populares y sociales que cuestionan el carácter de “transformación” de estos procesos. Estos cambios en la época, han sido expresados por la literatura crítica, que ha propuesto dos narrativas: una crisis de la hegemonía progresista (Modonessi, 2015) o un fin de ciclo del populismo progresista (Svampa, 2015).
La investigación realizada por Salvador Schavelzon llega precisamente en una etapa en donde la caracterización de los procesos progresistas requiere estar acompañada por la recuperación de conceptos, que revelan mundos e interpretaciones de la totalidad situada y que constituyeron en ejes de los proyectos políticos de movimientos indígenas en ambos países. Y es que a pesar de las importantes movilizaciones en contra de los gobiernos progresistas, las organizaciones indígenas, populares y sociales no han logrado construir una dinámica sostenida y una alternativa política que supere el progresismo como proyecto nacional. La pregunta sobre el tipo de nucleamientoque permitiría una articulación más estable entre varios sujetos capaces de mantenerla, sigue manteniéndose como principio de unidad más allá del progresismo». – Alejandra Santillana Ortiz [lea la reseña del libro]
 
«Salvador Schavelzon brinda un minucioso rescate de los debates más recientes en Bolivia y Ecuador. Se repasan los antecedentes inmediatos, para abordar con más detalle los debates a partir de la aprobación de las nuevas constituciones (en 2008 en Ecuador y en 2009 en Bolivia). En los dos casos el gobierno estaba en manos de agrupamientos político partidarios que, cada uno a su manera, promovieron distintas versiones de la plurinacionalidad y el Buen Plurinacionalidad y Vivir Bien/Buen Vivir. La reconstrucción de esos aportes y discusiones es, por momentos, casi microscópica, lo que asegurar retener una genealogía que de otra manera se perdería con el paso del tiempo. Todos estos temas están organizados en el libro en tres secciones: una dedicada a la plurinacionalidad, otra al Buen Vivir, y una introducción que aunque se ubica al inicio también sirve de discusión general y conclusiones». – Eduardo Gudynas
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Plurinacionalidad y Vivir Bien/Buen Vivir – dos conceptos leídos desde Bolivia y Ecuador post-constituyentes
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Salvador Schavelzon
CLACSO – Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y Ediciones  Abya-Yala
ISBN 978-9942-09-259-5
Quito, 2015, 285 p.

Con el cambio climático creciendo, enfrentamos una emergencia energética. ¿Cómo pueden los sindicatos luchar para que esto cambie? Este video explica que significa ‘democracia energética’:

Video de RLS–NYC y Trade Unions for Energy Democracy (TUED)

La Fundación Rosa Luxemburgo acaba de abrir sus puertas en Argentina con el propósito de “ampliar espacios para el debate”. En una entrevista con el periódico argentino Página/12, el director de la fundación en San Pablo habla sobre el trabajo de esa organización y repasa su vida desde la Baviera natal hasta América Latina. 

Por Sonia Santoro, Página/12

“¿Qué pasó en este país que con una cultura política tan rica, con unos movimientos sociales muy activos, no generó un candidato de izquierda? ¿Qué pasó en los últimos años?”, se pregunta Gerhard Dilger, coordinador de la fundación alemana Rosa Luxemburgo, que acaba de abrir sus puertas en Argentina “en plan de humildad para ampliar espacios para el debate”. Posicionado en una izquierda no sectaria, como la define, Dilger se pregunta “por qué siempre nos peleamos en vez de encontrar generadores comunes para enfrentar al adversario: la derecha. Ese es el gran desafío”. No solo para la Argentina sino para otros países de Latinoamérica y también Alemania. En el caso de este país considera que la derrota del kirchnerismo en las últimas elecciones puede ser una oportunidad si se analiza por qué fracasó. Estuvo en Buenos Aires para participar del seminario “Derechos Humanos, ayer y hoy. Memorias, complicidades, disputas territoriales”, que se llevó a cabo en el Hotel Castelar y marcó el desembarco de la Fundación Rosa Luxemburgo en el país.
22 Gerhard Dilger beim Schlusswort¿De dónde es?
Nací en Munich, me crié en Baviera, en el campo. Mis dos padres eran profesores. Mi papá de historia, de inglés, de alemán. Y mi mamá también, de idiomas extranjeros. Y en el 68 nos fuimos al País Vasco cinco años. Mi papá trabajó como profesor en Bilbao y eso me marcó definitivamente. Esa fue la primera gran encrucijada.
El haberse ido…
El haberme politizado de los 9 a los 14.
¿Tan chiquito?
Ahí comienza la cosa visceral, emocional y poco a poco racional. Pero en un ambiente tan politizado como el País Vasco, cuando ETA empezó con la guerra armada, los secuestros… y al mismo tiempo Willy Brandt en Alemania que se arrodilló en el Ghetto de Varsovia fue la figura política que me impresionó. Y el español y la apertura hacia Latinoamérica…
¿Qué estudió?
Letras. De vuelta en Alemania, escribí mis primeras notas periodísticas en el periódico local. Y de estudiante escribí en revistas alternativas en la ciudad de Giessen en el centro de Alemania occidental. Integré dos brigadas de la Juventud Socialista a Nicaragua, en el 84 y el 88. Y esa fue la primera vivencia latinoamericana, superinteresante.
¿Qué eran esas brigadas?
Brigadas para ayudar en la construcción de dos escuelas y de regreso en Alemania trabajar en pro de la revolución sandinista. Nosotros éramos cuatro de la misma ciudad universitaria de Giessen y logramos construir una hermandad entre las dos ciudades –Giessen y San Juan del Sur–, en Nicaragua.
¿Cuándo llegó a la Fundación Rosa Luxemburgo?
Hace dos años. En 2015, la fundación cumplió 25 años. Se crea después de la caída del muro, en el 90. El Partido Socialista Unificado de la República Democrática Alemana (RDA) se transforma en el Partido Socialista Democrático. Todos los oportunistas se fueron. Había un proceso radical de reducirse al núcleo duro. Lo mismo con el periódico del partido, neues deutschland (La Nueva Alemania), que tiraba más de un millón de ejemplares y ahora tira 30 mil.
Y obviamente la RDA es anexada por la República Federal Alemana (RFA), no es una unificación pero en el esquema occidental con todo el aparato occidental, capitalista… Yo ya me había formado como profesor y viví esa corta primavera de la anarquía donde los soldados estaban todavía en la frontera de Berlín pero sin hacer nada. Tú podías moverte por un lado a otro de la frontera del muro, fascinante. Viví esos tres años hasta el 92 y nos fuimos a Colombia con mi compañera y desde entonces estoy en América Latina.
¿Y vive en Brasil?
Desde el 99. Nuestros hijos nacieron en Bogotá. Tengo dos hijos. Un muchacho de 18 y una mujer de 21. Ahí realmente me hice periodista en la práctica, dejé de ser profesor, había trabajado durante cinco años como profesor y empecé a trabajar freelance para el periódico taz. Es una cooperativa con más de 13 mil socios que realmente reciben los dividendos simbólicos, ellos mantienen el periódico.

Desde la izquierda libertaria

Gerhard Dilger es alemán pero hace casi 30 años que vive en América Latina. En Brasil desde hace más de 15, por lo que habla un muy buen castellano en el que alguna vez se filtra una palabra en portugués. Su vida está atravesada por los movimientos políticos clave del siglo pasado.

Desde hace dos años desde San Pablo coordina la sede Brasil/Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo, de la izquierda alemana, que tiene 20 oficinas en todo el mundo, cuatro en América latina. Trabajó como corresponsal de algunos diarios de Berlín, como taz y otros.
Estuvo en Buenos Aires en la primera actividad de la Fundación Rosa Luxemburgo en el país, un seminario que contó con la presencia de Osvaldo Bayer, Horacio Tarcus, Rita Segato, entre muchas otras personalidades.
Dilger se apasiona cuando habla de la figura política de Rosa Luxemburgo. “En el centenario de su muerte queremos rescatar la crítica superactual al verticalismo leninista. La mujer es subversiva: mujer, judía, polaca, ecologista. Quería estudiar botánica pero se metió en la política. Es una figura sensacional”, dice.
Especialmente resalta el pensamiento antijerárquico, antivertical, democrático, socialista, libertario. “El socialismo ya se ha desprestigiado tanto. En Europa es difícil trabajar en nombre del socialismo. ¿Proyecto socialista después del desastre del siglo XX? Difícil. Nosotros trabajamos un poco más en esa línea del buen vivir, como un concepto comunitario básicamente, la relación entre los hombres, las mujeres y la naturaleza. Si seguimos con el horizonte de una nueva sociedad pero tiene que ser democrática, ecológica, en armonía con los derechos de la naturaleza que están en la constitución visionaria del Ecuador”, explica.
Luego, en la penumbra de un hall del Hotel Castelar, entrega a esta cronista un pequeño libro, Cartas de amor de Rosa Luxemburgo, una joya que muestra un costado menos explorado de la revolucionaria marxista.

¿Por qué la Fundación viene ahora a la Argentina?
En 2001, fui al Foro Social Mundial de Porto Alegre. Conocí al primer director de la fundación en San Pablo, que desde entonces trabajaba en Chile también y en Argentina. Desde hace muchos años trabajamos con organizaciones como Pañuelos en Rebeldía y la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas. En 2007, el partido del socialismo democrático se junta con izquierdistas de varios campos de Occidente, socialdemócratas, sindicalistas de la oposición extraparlamentaria, y se crea el partido La Izquierda. Nosotros somos la fundación ligada a este partido.
Porque después de la Segunda Guerra Mundial, los padres y las madres de la constitución del 49 y de la nueva República Federal estaban convencidos de que para que no se repitiera nunca más la barbarie fascista, la educación política no se podía limitar a las escuelas, entonces también se da a través de los partidos… que en nuestro sistema sigue teniendo un papel central en la formación política de las personas. Hay academias en los 16 estados. Y también hay fundaciones alemanas, como la Friedrich Ebert, la Konrad Adenauer, de los grandes partidos, y de los chiquitos, la fundación Heinrich Böll. Entonces estos partidos representados en el Parlamento, según los resultados y la representación parlamentaria, reciben una parte del presupuesto nacional para educación política. O sea que trabajamos exclusivamente con fondos públicos.
¿Y por qué abren ahora?
Porque era una locura trabajar dos tercios de Sudamérica con una oficina chiquita con cinco personas. La idea es ampliar el trabajo. Estamos aquí para aportar y aprender de ustedes en pie de igualdad, siguiendo las líneas del socialismo libertario de nuestra patrona Rosa Luxemburgo.
En el seminario dijo que “es un poco irónico que la asunción del nuevo presidente haya sido en el día de los derechos humanos”…
Cuando dije eso fue algo informal. No es nuestra función meternos en la política interna de los países. Y podría verse como una crítica a Mauricio Macri. Y obviamente Macri representa por su trayectoria una visión muy liberal de las cosas y una visión que no necesariamente va a significar un avance social de las grandes mayorías de la población. Los movimientos sociales están asustados y con miedo. Yo, con mi ojo de periodista, no lo veo tan dramático. Me pregunto entonces qué pasó en este país que con una cultura política tan rica, con unos movimientos sociales muy activos, que no generó un candidato de izquierda, qué pasó en los últimos años. Ustedes saben mucho más de eso.
¿Cree que tiene que ver con una tendencia internacional?
También. Algunos hablan del supuesto fin del ciclo progresista. Yo no iría tan lejos, para mí todavía hay un gran interrogante porque todavía hay gobiernos progresistas. El de Brasilia está totalmente paralizado, rodeado por la derecha. Pero bueno, tenemos a Michelle Bachelet, a Tabaré, a Evo Morales, que es el más sólido; hay Correa, hay Venezuela… todos con sus matices. Pero no se puede decir que estamos ya en ese ciclo. Pero sí, hay muchos indicios de que este modelo de neoextractivismo, como lo llamamos, no va más. Y que la izquierda tiene que reinventarse. Macri es un liberal de derecha muy inteligente, no es un golpista. Para mí la gran cosa es que por primera vez la derecha argentina, si no estoy equivocado, llega al poder de manera democrática. Y obviamente con una visión empresarial como la pudo tener Sebastián Piñera en Chile, pero tampoco se acaba el mundo.
¿Supo del editorial del diario La Nación del día después que Macri ganara?
Eso atravesó nuestro seminario. Y eso fue de pronto la referencia, la razón por mi frase. Ese es el ambiente enrarecido que hay ahora. El fin de la impunidad es una cosa fantástica en el mundo, única, que los verdugos realmente estén en cárcel es una cosa extraordinaria. Pero escuchamos también las barbaridades que están pasando en los territorios acosados por el extractivismo. Y en Brasil es la misma cosa, en Chile y en Paraguay. Son problemas que son violaciones estructurales de los derechos humanos y eso no cambió con el kirchnerismo. Ahí nuestra crítica.
En el seminario dijo también que “estamos para fomentar el debate de una izquierda tan fragmentada como en nuestro país”. ¿Y cómo está en Alemania?
En nuestro país el partido La Izquierda es una izquierda reformista bastante heterogénea pero con muchas disputas y peleas internas. Ahora tienen una dirección doble, que lo hacen muy bien. Pero si ves a la izquierda en general también en Alemania está fragmentada. Los socialdemócratas, izquierda tradicional, están con Angela Merkel. Los verdes se han convertido en un partido de centro. Aquí en Argentina, en Brasil, en Paraguay la fragmentación es dramática. ¿Por qué siempre nos peleamos en vez de encontrar generadores comunes para enfrentar al adversario, la derecha? Ese es el gran desafío. Nosotros venimos realmente en plan de humildad para ampliar espacios para el debate. Creemos que este momento de la derrota del kirchnerismo puede ser una oportunidad si se analiza por qué fracasó. Qué lecciones se pueden sacar y que la izquierda tiene que ser más amplia que los sectaristas trotskistas. No construyen, ese es siempre el problema con ellos.
¿Cómo ve a Alemania en relación a las guerras en el mundo: los atentados, las migraciones forzadas?
Es un momento supercomplejo. Es espantoso. Parece que se están repitiendo los mismos errores y las fallas, como se hizo después el 11 de septiembre, un intervencionismo sospechosamente rápido. El Parlamento alemán decidió la intervención en Siria con aviones alemanes. Eso es absolutamente inconstitucional. Después de la última guerra se escribió que nunca más desde Alemania puede haber fuerzas ofensivas en otros países. Ese el cambio de paradigma que después de la caída del muro se dio en Alemania y la izquierda moderada, reformista, lo apoya. Los socialdemócratas están apoyando la participación de Alemania otra vez en las guerras del imperio. El problema es mucho más complejo. Los asesinos eran franceses y belgas, no eran sirios. El Estado Islámico fue el resultado de políticas de agresión de Occidente en esa región. Entonces, ¿qué estamos haciendo ahora? ¿Para qué lo están aprovechando esta vez, para realmente también aumentar las amenazas a las libertades democráticas? Esto junto con la construcción de los tratados de libre comercio, que Macri quiere también, la Alianza del Pacífico entre Europa y Estados Unidos; se está construyendo un mega proyecto neoliberal antidemocrático con tribunales especiales que responderían a los intereses de las corporaciones.
Por eso el desafío de poder llegar a la gente con otro discurso.
Sí, claro. Realmente la correlación de fuerzas es muy adversa para la izquierda libertaria. Nosotros estamos en la tradición de Rosa Luxemburgo, el socialismo sin libertad no es socialismo. Libertario, democrático, descentralizado, enfocado en las masas populares, no en los partidos vanguardistas. Ahí nosotros somos un granito de arena en toda esa tormenta.
¿Qué lugar tienen las cuestiones de género en la fundación?
Muy grande. Inclusive la compañera que vino de la junta directiva es una feminista marxista, sindicalista, que ha participado activamente en los debates feministas de las últimas décadas. Yo soy feminista, pero soy hombre y tengo mi lado machista. Nosotros apoyamos los feminismos populares porque los que dan la cara, las cuerpos, los que están en la línea de frente, en Famatina, en Esquel, en los territorios mapuches, son las mujeres muchas veces. Están Claudia Korol y las mujeres de Pañuelos en Rebeldía y Norita (Cortiñas) y las Madres… como referencia. Aspiramos a que el feminismo sea plural y multiclasista, no una cuestión de clase media urbana.
Todavía hay un debate que dar entre algunos grupos de izquierda que luchaban o luchan por una igualdad donde las mujeres no estaban incluidas.
Ayer había un tipo participando en el seminario que vino con ese discurso recontra pasado de “contradicciones principales y contradicciones secundarias”. Sigue habiendo en los compañeros ese pensamiento y abiertamente en muchos casos…
Es como la teoría del derrame…
Sí, claro. Horrible.

Por SERPAJ-PY
Diferentes departamentos en el norte de Paraguay siguen sobre ocupación militar. Con la justificativa de combatir guerrillas, las Fuerzas Armadas del país mantienen tropas en diferentes poblados, dejando largas áreas en estado de excepción permanente. En tal contexto, surgen denuncias constantes de violaciones de derechos humanos, criminalización de campesinos y hasta tortura. En 2015, la organización Servicio Paz y Justicia-Paraguay (SERPAJ-PY) realizó, con apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo,  un cuidadoso trabajo de investigación y acompañamiento de la situación, produciendo cuatro publicaciones especiales sobre el tema.
Vea a seguir una introducción de cada una y descargue las ediciones en formato PDF:
casos-torturaAnálisis sobre casos de TORTURA y violaciones a los DD.HH. en la zona norte del país (descarga el PDF)
«Para el Servicio Paz y Justicia – Paraguay, que en este 2015 cumple 25 años de desarrollar una tarea comprometida con los derechos humanos y la construcción colectiva de una Cultura de Paz en el país, estos hechos violatorios de la dignidad de la vida de campesinos y campesinas en la zona norte militarizada, representan pruebas fehacientes del accionar de un Estado, que con prácticas autoritarias, a través de las armas y la violencia, busca la desaparición de organizaciones y personas que luchan por una sociedad sin exclusión y sin desigualdades.
El Estado paraguayo dispuso la utilización de las FF.AA. para operaciones de defensa interna en los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay, creándose la Fuerza de Tareas Conjunta (FTC) en base a las modificaciones introducidas a la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna (Ley N° 1.337/99) por la Ley N° 5.036/2013. Esta Ley es claramente inconstitucional pues la misma Constitución Nacional en su art. 175 dispone que la Policía Nacional es la encargada de la seguridad interna de la nación.
La FTC efectúa controles de documentación, detiene personas, participa en allanamientos y en incursiones armadas haciendo un uso desmedido de la fuerza sin tener en cuenta criterios de racionalidad y proporcionalidad, partiendo de la misma concepción de las FF.AA., capacitadas y orientadas al combate al enemigo. La actuación de la FTC fue motivo de numerosas denuncias de atropello a los derechos humanos que incluye casos de tortura y de homicidios, en donde la actuación del Ministerio Público y del Poder Judicial se encuentra comprometido. (…)» siga leyendo 

Análisis sobre casos de TORTURA y violaciones a los DD.HH. en la zona norte del país
Alberto Simón
SERPAJ-PY
2015 – 46 paginas
Asunción, Paraguay
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dictamen-ley-503613
DICTAMEN – Análisis Constitucional Ley 5036/13 (descarga el PDF)
«El Servicio Paz y Justicia, Paraguay, en el marco de una iniciativa que busca promover el debate y promover la elaboración de una agenda de acciones para la derogación de la Ley 5036/13 que modifica los artículos 2, 3 y 56 de la Ley de Defensa Nacional, difunde y comparte este trabajo de investigación realizado por el Dr. Juan Carlos Mendonça, sobre la inconstitucionalidad de la referida Ley.
La investigación identifica las consecuencias que pueden derivarse de las modificaciones introducidas por la Ley 5036/13 al texto de la Constitución Nacional. El autor analiza como “una modificación que aunque mínima en apariencia, resulta de gran importancia”. Lo minúsculo del cambio genera, sin embargo, una cascada de cambios preocupantes. Se pone atención también en el uso de expresiones de “notoria vaguedad significativa” que producen un desequilibrio interno de poder, que culmina en un gran aumento del poder del Ejecutivo.
Comprender a qué lógicas o intereses responde dicho desequilibrio, por qué la necesidad de elaborar un instrumento que modifica los vínculos entre autoridad, territorio y derechos en un registro inverso a los principios originalmente consagrados en la Constitución Nacional, constituye probablemente el siguiente paso de análisis. Por ahora el trabajo del Dr. Juan Carlos Mendonca busca suscitar el debate partiendo de la premisa de que la mejor forma de hacer retroceder la ampliación de la dimensión penal del Estado es hacer progresar los derechos sociales, económicos y culturales. (…)» siga leyendo

DICTAMEN – Análisis Constitucional Ley 5036/13
Investigación jurídica sobre la inconstitucionalidad de la modificación de los artículos 2, 3 y 56 de la ley N° 1337/1999 de Defensa y Seguridad Interna.
Dr. Juan Carlos Mendonça
SERPAJ-PY
julio 2015 – 61 paginas
Asunción, Paraguay
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sistematizacion-concepcion
Sistematización de experiencias de organizaciones campesinas de Concepción (descarga el PDF)
«La sistematización de la historia de experiencias organizativas y de lucha de las organizaciones de Concepción en Defensa de los Derechos Humanos (DD.HH), se enmarca dentro del Proyecto “ORGANIZACIONES CAMPESINAS DEFENSORAS DE DERECHOS HUMANOS EN LA ZONA NORTE” que el Servicio Paz y Justicia -Paraguay (SERPAJ-Py) viene ejecutando en el Departamento y cuyo objetivo es: Contribuir al fortalecimiento de la participación activa y articulada de las organizaciones campesinas del Norte, integrada por hombres y mujeres, como parte del proceso de democratización, que ayuden a enfrentar las situaciones de criminalización de la protesta social, buscando el reconocimiento de los actores como defensores de DD.HH.
El SERPAJ es una organización de Derechos Humanos, miembro del Servicio Paz y Justicia América Latina (SERPAJ AL), cuya misión es “Promover la construcción y el desarrollo de una cultura de paz, fortaleciendo grupos, comunidades y organizaciones sociales, a través de la Noviolencia Activa, basada en el respeto y vigencia de los derechos humanos, la interculturalidad y la equidad de género”, tiene como uno de sus Ejes de trabajo, la Desmilitarización y alternativas noviolenta.
Desde este marco viene desarrollando iniciativas tales como: procesos de formación y capacitación a través de campañas de concientización, investigaciones, seminarios y talleres, observando y denunciando violaciones a los derechos humanos cometidas en los cuarteles, y aquellas ejercidas por las fuerzas públicas (militares y policiales) en el marco de las políticas de seguridad y defensa, tanto a nivel nacional como internacional.
Y desde hace varios años, viene ejecutando proyectos sociales de apoyo a las organizaciones y comités de mujeres de los distritos de Horqueta y Belén. Con el trabajo de sistematización, se pretende recuperar la experiencia organizativa, reflexionando críticamente con participación de los/as actores/as sobre lo que se hace, como se hace, pensando en la práctica y volviendo sobre ella y modificándola. Por tanto lo que se sistematizará es la experiencia que a lo largo de estos años han ido construyendo las organizaciones del departamento de Concepción. Además, rescatar y difundir el conocimiento basado en la experiencia que las organizaciones de Concepción han vivido en el proceso de militarización y violencia en el departamento a partir de la aparición de los grupos armados; como formas de resistencia en sus territorios. Se pretende rescatar lecciones aprendidas y/o buenas prácticas con la intención de compartirlas al interior de las organizaciones particulares y especialmente con las generaciones de adolescentes y jóvenes, así como, con otras personas que pudieran tener interés. (…)» siga leyendo

Sistematización de experiencias de organizaciones campesinas de Concepción 
Quintín Riquelme
Apoyo técnico de campo: Vidal Acevedo
SERPAJ-PY
diciembre 2015 – 37 paginas
Asunción, Paraguay
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derechos-humanos-y-acceso-tierraDerechos humanos, acceso a la tierra y seguridad (descarga el PDF)
«(…) El Servicio Paz y Justicia Paraguay viene desarrollando en la zona de Concepción, desde hace mas de 15 años, un trabajo por la construcción colectiva de una cultura de paz, basada en la vigencia y el respeto de los derechos humanos. La ‘dignidad de la vida’, se convierte en ese motor que posibilita la lucha por el acceso y disfrute a los derechos de las personas, a la salud, educación, empleo, vivienda, tierra, alimentación. Por tanto, es desde el lugar definido por el valor ‘dignidad de la vida’ que cobran sentido otros valores reconocidos como fundamentales para Serpaj y que concebimos la Paz como fruto de la justicia; al mismo tiempo en la igualdad y la justicia, valores esenciales que conlleva al pleno goce de los Derechos Humanos.
Esta tarea lo hacemos con diferentes organizaciones campesinas, comités de mujeres y jóvenes del departamento de Concepción, acompañando procesos organizativos, educativos y de exigibilidad de derechos, desde una perspectiva basada en la metodología de la educación popular, donde los saberes y conocimientos se comparten, se difunden y se recrean. Por eso, para el Serpaj-Py es importante desarrollar procesos de formación con un enfoque de Derechos Humanos, sobre todo en contextos donde el principal garante de los derechos es el Estado, y que paradójicamente viene implementado políticas que vulneran y restringen derechos básicos de pobladores y pobladoras.
Con los procesos de formación educativos desde el enfoque de derechos, situamos a la persona como sujeto con y de derechos. Los derechos humanos suponen así un sistema de titularidades que convierten las necesidades humanas en derechos exigibles que implican para los Estados la obligación de garantizarlos, respetarlos y cumplirlos. (…)» siga leyendo

Derechos humanos, acceso a la tierra y seguridad
SERPAJ-PY
2015 – 23 paginas
Asunción, Paraguay
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